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El Caso Wallace

Ricardo Raphael, desinformar no es opción

Puntualizaciones al periodista Ricardo Raphael sobre la investigación El Falso Caso Wallace de Guadalupe Lizárraga

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Guadalupe Lizárraga

Está por demás que te recuerde que durante 14 años, la información en los medios mexicanos sobre el falso caso Wallace ha sido tendenciosa, difamadora y ha proferido a los cuatro vientos calumnias que en otro país serían inaceptables contra las víctimas de Isabel Miranda Torres, personas inocentes a quienes les dieron sentencias por más de cien años sin haber cometido ningún crimen y quienes además fueron violentadas física, psicológica y sexualmente para que se incriminaran. Hoy, hablar con honestidad periodística ayudaría a restaurar tan sólo un poco la dignidad y la integridad de estas personas que fueron maltratadas hasta el cansancio, por ustedes, los medios tradicionales. Pero también ayudaría a este país para salir del espiral de violencia que ha sido la fabricación de culpables en la que miles de mexicanos quedaron atrapados en las prisiones por la corrupción en la procuración de justicia desde los gobiernos anteriores.

Te respondo abiertamente por la pertinencia pública que tiene este caso, por lo antes expuesto, y por esa transparencia y respeto que se merecen nuestras audiencias, nuestros lectores, porque desinformar no es la opción que México hoy necesita, aunque se disfrace o se disimule con pantallas de neón. 

De acuerdo con lo que llamas tu “racional ético”, puntualizas justificaciones por no dar un debido crédito a mi trabajo de cinco años de investigación sobre la fabricación del caso Wallace. Más aún, dices sentirte “injustamente tratado” por mí, después de afirmar que tú eres el autor de la “investigación” y de recibir incluso aplausos institucionales por un reportaje que escribiste con serias imprecisiones sobre el árbol genealógico de Carlos León Miranda y María Isabel Miranda Torres, las cuales por cierto, dañan moralmente al protagonista de la historia.  

 

1.      Dices que fuiste contactado por la esposa del doctor Carlos León Miranda, la señora María Luisa Vargas Pérez.

Carlos León Miranda no está casado. Es divorciado de María Isabel Miranda Torres, y vive en Ensenada. Vargas fue trabajadora doméstica de la madre de Carlos, y procreó un hijo con él, el cual vive en la ciudad de México, y se llama César Augusto Miranda Vargas. Ella lo siguió a Ensenada mucho tiempo después de que León viviera 13 años con la enfermera María Guadalupe Ortega Vélez, por la que se divorció León de Isabel. Con Guadalupe Ortega procreó otro hijo al que le pusieron el mismo nombre de su padre y vive junto con él en Ensenada. María Luisa Vargas trabaja en la farmacia Natura Vital, propiedad del Dr. León Miranda.

2.      Dices que “ella y su marido habían visto el programa de Espiral Canal 11, y eso los decidió a hablar”, en referencia a la entrevista que me hiciste en tu programa y después a Isabel Miranda, y que transmitiste el 12 y el 19 de diciembre de 2018, respectivamente.

El Dr. Carlos León Miranda me confirmó que antes del 18 de abril, a inicios de Semana santa, no sabía nada de mi investigación ni mucho menos de la tuya, ni del programa de Televisión Espiral de Canal 11 que se transmitió en diciembre de 2018. El Dr. León decidió revelar su identidad cuando le di a conocer hacia dónde se dirigían los avances en la Fiscalía General de la República, a la que entregué mi investigación el 11 de diciembre de 2018. Él accedió a ratificar mi denuncia, e informar oficialmente a la fiscalía de su paternidad biológica de Hugo Alberto, información que guardó por muchos años debido a las amenazas recibidas de Isabel Miranda y de sus hermanos.  

3.      Dices que la esposa de Carlos León te pasó la información con la condición de que no expusieras al doctor “debido a que tuvo una embolia cerebral que lo colocaba en una situación vulnerable”. A otro colaborador de la organización canadiense, le escribiste “… mi opinión es que no exhiban a Don Carlos en público. Tiene una discapacidad provocada por una embolia. Si lo llevan ante los medios lo van a hacer pedazos. La estrategia debería plegarse a las pruebas documentales. No a los testimonios”.

El Dr. Carlos León Miranda nunca ha sufrido una embolia cerebral. Hace aproximadamente cuatro años sufrió una caída en la tina del baño. Un par de semanas después se le presentó una parálisis facial, y se hizo una tomografía del cerebro con el que se descubrió que tenía varios coágulos por el golpe que había sufrido. Se sometió a una cirugía y se los extirparon. Su parálisis ha ido mejorando porque él mismo se ha ido tratando con Homeopatía. La prueba de que es un hombre con juicio y físicamente fuerte es su presentación en la conferencia de prensa en el Senado de la República, con la senadora Nestora Salgado, el activista de derechos humanos de Canadá David Bertet y con quien esto escribe. ¿Por qué tratar de disuadirme para que no presentara públicamente al padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda, con el argumento de esa supuesta embolia, si ni siquiera habías hablado con él? ¿Por qué sugerir la estrategia a mi trabajo, si yo no me meto con el tuyo?

Mi investigación no está basada en suposiciones ni sólo en pruebas documentales, tampoco me basé en una sola fuente de dudosa procedencia sin conocerla físicamente y sin verificar la información. No se trata de un periodismo de oídas, lo que está en juego es la libertad de ocho personas que fueron torturadas y agredidas sexualmente dentro de penales federales, de las cuales seis fueron acusadas directamente del secuestro y homicidio de Hugo Alberto, y dos de manera indirecta para justificar una banda de secuestradores. Uno de ellos, por cierto, acusado falsamente por la periodista de Proceso, Anabel Hernández, en su libro Los señores del narco, y que aún está preso pese a la petición de su libertad inmediata por parte de las Naciones Unidas.   

Durante dos días, en la Ciudad de México, el Dr. Carlos León Miranda, además de la conferencia de prensa, me acompañó al programa de Milenio TV, conducido por la periodista Elisa Alanís, para entrevistarnos sobre el la fabricación del caso. León Miranda también estuvo conversando por varias horas con las madres de las víctimas de Isabel, sobre lo que han vivido durante esos 13 años de reclusión injusta de sus hijos, y con la periodista radiofónica Patricia Barba. Cualquiera de ellas pueden desmentir sobre la supuesta vulnerabilidad del Dr. León.

 

Una prueba más de la fortaleza física y moral de Carlos León Miranda es su decisión para ratificar mi denuncia ante la Fiscalía General de la República, en la delegación de Baja California, atendida por el fiscal Fernando Vicente Rincón Reyes, quien fue designado desde la Ciudad de México, a través de un exhorto para realizar la diligencia judicial en la ciudad de Ensenada. Así mismo, Carlos León Miranda me acompañó a la Fiscalía General de la República en la Ciudad de México, para aportar una muestra de ADN, a fin de que se hiciera la confronta genética para comprobar que él es el padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda. 

4.      Dices que fuiste a Tejupilco para confirmar la información que te pasaron.

La información que te aportaron no es correcta del todo. El Dr. Carlos León Miranda hizo una lista de las inexactitudes que escribiste en el formato de reportaje en la revista Proceso. Será motivo de otra nota de mi autoría. Pero lo más serio, que un profesional del periodismo como tú, hayas ignorado a la fuente directa pese a que la tenías frente a ti, en la Ciudad de México, porque pudiste haberme llamado y concertar una cita con él para entrevistarlo en tu programa. Pudiste haberte sentado con nosotros y escuchar de viva voz el pasado de Isabel Miranda contado por su exesposo y cómo fueron esos años con la supuesta desaparición de su hijo Hugo Alberto. Pudiste, pero no quisiste ¿por qué? Porque estabas adjudicándote una investigación que no hiciste, intentando convencer de tu autoría a través de los mismos medios que han difamado y calumniado durante 13 años a las verdaderas víctimas, y que tú, hasta este momento, sigues ignorando.

5.      Dices que cuando yo te llamé para informarte me dijiste que ibas por la misma pista.

Yo te llamé para invitarte a que trabajáramos juntos la entrevista al Dr. Carlos León Miranda, y me dijiste que tú ya tenías la información desde una semana antes. Yo no iba por la misma pista. Yo ya la había publicado en mi libro El falso caso Wallace, desde agosto de 2018, cuando di a conocer el nombre del padre biológico de Hugo Alberto. Pero ante la insistencia de Isabel Miranda de seguir engañando sobre Enrique Wallace, decidí ir a buscarlo a Ensenada. 

6.      Dices que cuando yo publiqué la entrevista con el señor Carlos, la esposa te reclamó por haberme pasado la información.

¿Cuál es el propósito de desinformar? Si así hubiera sido, por qué “la esposa” a la que te refieres, no nos acompañó en todos los días que estuve en Ensenada para hablar con él, y sí nos acompañó su hijo Carlos León Miranda Ortega y su madre María Guadalupe Ortega Vélez. ¿Qué información me pasaste, si mi libro está publicado nueve meses antes de tus “hallazgos”?

7.      Dices: “caí en cuenta que Guadalupe y yo no traíamos la misma fuente”.

A principios de 2018, el nombre de Carlos León Miranda lo obtuve por dos fuentes, diferentes a la tuya. Y aún así, no molesté a su familia, por el riesgo que corrían todavía con Peña Nieto. En diciembre de 2018, con el presidente López Obrador en el poder, entregué la información a su nueva administración. León Miranda destacó la confianza que le daba al escuchar al presidente instruir que se atendiera el caso de inmediato. Esto lo vio en el video de la conferencia matutina del presidente López Obrador, del 29 de marzo, en Los Ángeles Press, porque yo misma hice la denuncia al presidente sobre la falsedad del caso y las agresiones recibidas por parte de Isabel Miranda y la diputada María de los Ángeles Huerta, noticia que fue restringida por un corte intencional del equipo de Cepropie, de Comunicación social de presidencia y que así difundió Notimex.

8.      Dices que por los motivos expuestos omitiste en tu reportaje la entrevista que yo publiqué un día antes de que tú enviaras a Proceso tu trabajo.  

La primera parte de mi entrevista al Dr. Carlos León Miranda la publiqué el lunes 22 de abril, y la segunda parte, el jueves 25. Lo que omitiste no fue una entrevista, sino la autoría de la investigación, simulando que aportabas una nueva evidencia, con el nombre del padre biológico, cuando ya estaba publicado en mi libro y en Los Ángeles Press, incluyendo el acta de nacimiento de Hugo Alberto León Miranda, su CURP, el acta de nacimiento de su padre biológico, y el mapa genealógico de la familia León Miranda, con en el que se corroboraba el parentesco entre Isabel y él, entre otros datos, que me autorizó a dar la familia. Mi investigación consiste en más de 80 reportajes y notas, una decena de videos y otra de audios, que he venido publicando desde 2014, más aparte el tomo 1 de la Trilogía El falso Caso Wallace. ¿Cuáles son tus registros para afirmar que es tu investigación?

Para que a nuestras audiencias les quede claro lo que esto significa, te recuerdo un ejemplo. El audio que transmitiste de Albert Castillo Cruz, en la entrevista de Isabel Miranda, el 19 de diciembre de 2018, lo presentaste como si fuera propio. Ese audio me costó una amenaza de muerte por teléfono el 18 de agosto de 2018, un par de horas antes de que presentara el caso ante el Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento. Pero a Albert Castillo le costó un traslado ilegal del penal de Perote, Veracruz, al de Ciudad Juárez, más aparte una golpiza por consigna de Isabel Miranda.

Por último, te recuerdo que yo soy la agraviada por tu falta de honestidad periodística y la complicidad de la revista Proceso.

Algunos Reportajes

Primera parte: Hugo Alberto Wallace, con rastros de vida pese a su madre.

Segunda parte: Pruebas y testigos contra el caso Wallace.

Tercera Parte: La simulación del secuestro Wallace.

Cuarta Parte: Isabel Miranda de Wallace, verdugo de Tagle.

Quinta Parte: La tortura de César Freyre y la muerte de su hermana.

Sexta Parte: Miranda reconoció ante sentenciado que no era culpable

Séptima parte: Los hombres de Isabel Miranda en las procuradurías

Octava parte: Nuevas evidencias desmoronan el caso.

Doble identidad de Hugo Alberto Wallace Miranda, activa en Hacienda

Los hombres de Isabel Miranda en las procuradurías

Detenciones y torturas directas de Isabel Miranda para sostener caso Wallace

El abogado que metió a Isabel Miranda a la cárcel

Caso Wallace, fabricado desde el Estado

 

El Caso Wallace

Expertos internacionales en DDHH, satisfechos por respuesta de México en el caso de Brenda Quevedo

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GINEBRA (15 de octubre de 2020) – Expertos en derechos humanos de la ONU* acogieron hoy con satisfacción el anuncio del gobierno mexicano de que implementará la Opinión núm. 45/2020 y liberará a Brenda Quevedo Cruz, después de 11 años en prisión en México sin sentencia, instando a las autoridades a ponerla en libertad de inmediato.

“Estamos muy satisfechos por la declaración oficial de la Secretaría de Gobernación de México de que cumplirá con la opinión del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias y liberará a la víctima de detención arbitraria, esperamos que se tomen acciones concretas en ese sentido inmediatamente”, dijo el Grupo.

Quevedo Cruz fue detenida en relación con el falso secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda, reportado en julio de 2005, pero el Grupo de Trabajo encontró graves violaciones a las garantías del debido proceso, como la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgada sin dilaciones indebidas, además de haber sido torturada en dos ocasiones.

“Tras pasar más de una década en prisión preventiva, la señora Brenda Quevedo Cruz debe ser liberada, con garantías de acceso a una reparación integral”, indicaron los expertos. “La violación de sus derechos humanos debe investigada a profundidad, lo que debe de conducir a la rendición de cuentas por parte de los responsables.”

El Grupo de Trabajo exhorta al Gobierno de México a revisar urgentemente todas sus opiniones relativas a México, con la finalidad de identificar e implementar las reformas estructurales al sistema de justicia que son necesarias para evitar que casos como este se repitan. “Quedamos a la disposición del Gobierno para ayudarlo a cumplir con sus obligaciones internacionales.”

Con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 5 de los métodos de trabajo del Grupo, José Antonio Guevara Bermúdez, miembro mexicano del Grupo de Trabajo, no participó en la adopción de la Opinión núm. 45/2020.

* Los expertos de la ONU: Leigh Toomey (Presidenta-Relatora), Elina Steinerte (Vice-Presidenta) Sètondji Roland Adjovi y Seong-Phil Hong, Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria.

Los Grupos de Trabajo forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, el mayor cuerpo de expertos independientes del Sistema de Derechos Humanos de la ONU, es el nombre que se da a los mecanismos de investigación, recopilación de información y mecanismos de monitoreo que analizan la situación de los derechos humanos en algún país determinado o la situación de un derecho humano en particular en todo el mundo. Los expertos trabajan de forma voluntaria, no son funcionarios de la ONU y su labor no es remunerada. Son independientes de cualquier gobierno u organización y sirven en su capacidad individual.
ONU Derechos Humanos, página de país –  México

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El Caso Wallace

Sobrino de Isabel Miranda reportó amenazas y secuestro por revelar abuso sexual de parte Hugo Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

La madrugada del 13 de octubre, Alfredo Miranda Cruz reportó a Los Ángeles Press que había sido retenido contra su voluntad desde el miércoles 7 de octubre por sus tíos María Isabel y Roberto Miranda Torres, después de que se enteraron de revelaciones que hizo a esta periodista sobre el abuso sexual sufrido a la edad de 9 y 15 años, por parte de su primo Hugo Alberto Wallace Miranda.

En estado de angustia, Alfredo Miranda llamó a la periodista para dejar un registro de las agresiones y declaró que su padre lo había rescatado de un departamento “que queda en Girasoles”. De allí, lo había trasladado al Hotel Montreal, ubicado en Calzada Tlalpan #2073, CDMX, desde donde envió la ubicación, varias veces y en diferentes horas, a la periodista.

Miranda Cruz señaló también que sus tíos estaban amedrentando a toda la familia y estaban indagando de donde se filtraba información sobre su primo Hugo Alberto.

En la conversación telefónica, de madrugada, dijo que su tío Roberto lo había seguido al hotel y que había golpeado a una mujer de Seguridad. También que había hablado con el dueño del hotel, y quería entrar a la habitación donde él se encontraba. Dijo que su tío lo estaba “amenazando con matarlo y cortarle la lengua”.

La primera llamada la hizo a las 3:27 horas (CDT), 1:27 hora de California, con la ubicación del hotel mencionado de la Ciudad de México. En el mensaje de audio abundó que habían detenido también a “Paulina”, madre de su hijo, a quien habían maltratado y desnudado, en la azotea, y que él alcanzaba a escuchar la voz de su tía Isabel Miranda. Especifica en el mensaje de voz que su tía Isabel iba a utilizar a Paulina para ofenderlo e “inventarle cosas” a cambio de dinero, “en lo que su tía era experta”.

Después de varios audios sobre la situación que estaba viviendo, y de las ubicaciones enviadas, Alfredo Miranda Cruz envió otro mensaje a las 4:50 horas, ya en pánico, en el que dice:

“Extremo peligro, en extremo peligro estoy, señora Guadalupe. Un señor quiere abrir nuestra puerta, estamos en extremo peligro, señora Guadalupe”.

 

Quince minutos después, reportó que el señor Roberto Miranda Torres (tío de la víctima) había lastimado a un testigo, mujer. Señaló que no tenía claro si había sido contratada por su tío, que eran las 5:05 de la mañana y que estaban muy estresados. Además de que ya había habido varios conflictos en ese hotel.

Cada diez minutos, Alfredo Miranda estuvo enviando sus ubicaciones a la periodista. Dijo haber recibido llamada de sus tíos a la habitación y que lo estaban confundiendo.

El último mensaje por la red WhatsApp fue a las 13:46 del mismo 13 de octubre, y la ubicación fue (19.3364444,-99.1273334) Ejido Xochimilco 33-43, Ex-Ejido de San Francisco Culhuacán, Coyoacán, 04470 Ciudad de México, CDMX, México.

 

Posteriormente envió cuatro mensajes de audio más, por Messenger, vía Facebook. El último mensaje de audio con su voz dice: “Señora Guadalupe, ya valió gorro”. A las 14:13, entró un mensaje de texto que dice: “Todo está bien, ¿de quién es el teléfono?”.

 

 

La acción de las autoridades

La Fiscalía General de la Ciudad de México dio seguimiento, directamente a través de la titular, Ernestina Godoy Ramos, después de que recibiera la información de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Gobernación, vía Alejandro Encinas Rodríguez, a quien se le reportaron los hechos.

Cuando la fiscal indagaba los detalles de lo que llamó “secuestro en curso” se le informó sobre la resistencia de la víctima para llamar al 911, por temor a que interfirieran en favor de Isabel Miranda, como ha sucedido años anteriores. Sin embargo, la fiscal enfatizó a la periodista que ya no era lo de antes, que estaban actuando conforme a derecho.

Después de que sus agentes de investigación llegaron al hotel de donde se estuvo reportando la ubicación de Alfredo Miranda Cruz, les informaron que no había ningún registro a ese nombre, y al mostrar su fotografía negaron haberlo visto entrar al hotel, por lo que solicitaron el registro de las cámaras de seguridad, ya que la víctima decía estar dentro de una habitación y haber sido testigo auditivo de que su tío Roberto Miranda había lastimado a una mujer en el pasillo que daba a su habitación.

Hoy, 14 de octubre, en torno a las 3 de la tarde, la autoridad reportó que la policía ya estaba en entrevista con la víctima, y que se encontraba estable.

 

Contexto

Alfredo Miranda Cruz había reportado desde enero de 2019 el acoso que recibía por parte de su tía Isabel Miranda Torres, pero pedía que no fuese revelado por temor a su vida. Dijo que solo quería dejar un registro con la periodista Guadalupe Lizárraga que había llevado la investigación sobre el falso secuestro de su primo Hugo Alberto por si llegara a pasar algo. En las diferentes comunicaciones con la periodista, corroboró Miranda Cruz la fabricación de la prueba de ADN, a través de una gota de sangre, que Isabel Miranda Torres, junto con los agentes de la PGR, plantó en el departamento de Juana Hilda González Lomelí. Señaló que la gota de sangre, efectivamente, era de su prima Claudia, y que su tío Enrique Wallace no era padre biológico de su primo Hugo Alberto. Que todos en la familia lo sabían, pero que los tenía a todos controlados. Y ello se podía comprobar con un análisis de ADN a la hija de Hugo Alberto (Andrea Isabel) que no tenía sangre de los Wallace.

El 28 de julio de 2020, envió un nuevo mensaje de alerta vía Messenger, en el que escribió que si algo le pasaba hacía responsable a su tía Isabel Miranda, sus tíos Heriberto y Roberto Miranda, así como a su primo Luis Alberto, Andrés, y las señoras Asunción y Magdalena Miranda Torres, a Víctor Manuel Sánchez (esposo de su tía Asunción), a su prima Claudia Wallace (hermanastra de Hugo Alberto), a Abraham Pedraza (esposo de su tía Magdalena), a Jorge Ortega Miranda y a su padre.

En el mensaje se destaca:

“…por cualquier cosa que me pase de forma acusatoria o asalto donde caiga muerto, se les haga responsables.

Yo, Alfredo Miranda Cruz, abusado sexualmente a los 9 y 15 años por mi primo Hugo (Alberto Wallace Miranda)”.

En el penúltimo mensaje de texto, escrito el 13 de octubre a las 14:37 horas, señala a la periodista:

“Señora, mi tía me quiere matar, cuando pase, anéxelo. Me están torturando”.

 

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El Caso Wallace

El turbio papel de Ricardo Raphael en el caso Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

A partir de abril de 2019, Ricardo Raphael se promovió en los medios como autor de mi investigación El falso caso Wallace. Cuatro meses antes, se había enterado -primero por mi libro, y después por mi voz- sobre la fabricación del secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace, y la red de funcionarios que han flanqueado a Isabel Miranda. Trabajo que entregué a la Fiscalía General de la República desde 2018.

En su afán por acreditarse como autor, no sólo ha cometido graves pifias e inexactitudes, sino también ha fabricado testigos (mediáticos) para hacer cuadrar su información obtenida al margen de los directamente involucrados. Ha promovido campañas de odio en las redes sociales, por mi legítimo y legal reclamo al respeto a mi autoría; pero también ha tomado el papel de juzgador con las víctimas indirectas, como es el caso del padre biológico de Hugo Wallace, primer esposo de Isabel Miranda, a quien llamó “pederasta” e intentó evitar que lo presentara en el Senado de la república, en conferencia de prensa, acompañados por la senadora Nestora Salgado, el 29 de abril de 2019.

Después se infiltró con el grupo de madres y familiares de víctimas, logrando que le firmaran una carta pública en la que se me pedía no pelear con otros periodistas por mi trabajo, porque “ponía en riesgo” a sus hijos. La manipulación y puerilidad del argumento mostraron a un oportunista ansioso por ocupar un sitio que no le corresponde. ¿Qué clase de periodista regala su trabajo, después de haber sido perseguida por hacerlo? Más simple aún: ¿qué profesional regala su trabajo?

Pero además, si en tiempos oscuros pude ayudar a descifrar la verdad sobre el caso, ¿por qué ahora con el nuevo régimen temían por sus vidas? Isabel Miranda ya no tiene la alianza corrupta del presidente, como fue en los sexenios anteriores. Yo misma estuve frente al presidente López Obrador para denunciar la persecución de Miranda y sus secuaces por revelar la fabricación del caso, y recibí una respuesta positiva y atenta. ¿Por qué ahora las madres dudarían del único gobierno que las ha escuchado y atendido? Parte de la manipulación de Raphael que no termina. Aquí lo más reciente de sus tropiezos.

Las inexactitudes sobre Julieta Freyre

Ricardo Raphael publicó un artículo en el diario Milenio, el 10 de octubre, titulado: “El enorme poder de Isabel Miranda se desmorona”. En éste, cuenta la anécdota de Enriqueta Cruz, madre de Brenda Quevedo Cruz, cuando fue con Julieta Freyre -hermana de César- a pedir ayuda a la entonces senadora Rosario Ibarra de Piedra. Una anécdota publicada a detalle el 1 de julio de 2014, en Los Ángeles Press y en El Falso Caso Wallace, segunda parte, bajo el título La lucha por la verdad.

Sin embargo, en este artículo, Raphael comete nuevamente pifias e inexactitudes ahora sobre César Freyre, Julieta y su madre, con los que nunca habló. Una de estas imprecisiones es la siguiente:

“La aclaración era innecesaria, ya que después de 10 meses en prisión, el juez de la causa las liberó porque las encontró inocentes. Julieta Freyre falleció siete días después dejando huérfanas a dos niñas pequeñas” (Raphael, R. 2020, 10 de octubre. El enorme poder de Isabel Miranda se desmorona. Milenio).

Julieta Freyre y su madre estuvieron detenidas desde 8 de febrero de 2006 hasta el 31 de mayo de 2007. Lo que fue especificado por ella misma en una carta escrita en 2010, después de que Nelly Flores, esposa de César, la empujara a hacer algo ante el tamaño de la injusticia que la familia estaba viviendo. No obstante, Ricardo Raphael publica que “Julieta falleció siete días después de que el juez de la causa las liberó”.

No es la primera vez que Raphael altera la información y modifica datos precisos de alta relevancia para las víctimas del falso caso Wallace, que cualquier investigador o periodista podría obtener sin dificultad, más aún cuando hay un profuso trabajo publicado, desde 2014, con el que podría corroborar los datos.

Julieta recibió la notificación de su libertad absoluta el 1 de diciembre de 2009, tres años llevó su proceso, yendo a firmar cada semana a los juzgados. Murió diez meses después, el 22 de octubre de 2010, y no siete días, como lo menciona falsamente Raphael. Como prueba, su acta de defunción.

Acta de defunción de Julieta Freyre.

En ese mismo artículo, Raphael escribe en un siguiente párrafo:

“Narra César Freyre que el mismo día de la muerte de su hermana recibió en prisión visita de los emisarios de Isabel Miranda. Con burla, le informaron de la tragedia y luego lo torturaron. Aunque ya había sucedido antes, aseguró que fue peor. Se ensañaron porque sabía que su ánimo estaba quebrado” (idem).

César Freyre nunca ha dado estas declaraciones a Ricardo Raphael, porque no son ciertas del todo y porque nunca ha hablado con ningún periodista, de acuerdo con su testimonio dado solo a esta reportera. Sencillamente, porque desde que fue detenido, nadie más se ha interesado en su voz. En la tortura del 2 de octubre, César cayó en coma, porque sus torturadores necesitaban que se declarara culpable y él se resistía por lo que fueron extremadamente crueles. Todavía en junio de 2010, César hizo llegar una carta a Brenda Quevedo Cruz, dándole ánimos para que no se inculpara. La madre de Brenda aportó un fragmento de la carta a Los Ángeles Press.

Fragmento de carta de César Freyre a Brenda Quevedo.

Ese mismo mes torturaron por segunda vez a Brenda Quevedo, el 13 de octubre, y a Albert Castillo, unas horas antes. Para entonces, ya estaban preparando el reconocimiento de Isabel Miranda como Premio Nacional de Derechos Humanos. Al mismo tiempo, la periodista Anabel Hernández esperaba la edición a todo vapor de su libro Los señores del narco, donde difamaba y calumniaba además de César, a Juana Hilda González Lomelí y a George Khoury Layón, con expedientes fabricados por la misma PGR.

La hora de muerte de Julieta fue registrada a las 9:50 horas. Los agentes de la PGR, mandados por Miranda, lo sacaron del penal cerca de media noche. Sobre la tortura, César nunca habría asegurado que una es peor que otra, después de sufrirlas por cuatro años, menos a un personaje turbio que ha sido parte de la parafernalia mediática que llevó a la muerte a su hermana.

Diez años sin interés en las víctimas

Ricardo Raphael tuvo la oportunidad de entrevistar a Julieta Freyre, en vida, y a su madre María Rosa Morales, cuando salieron en libertad condicional el 31 de mayo de 2007. El tema no era menor. Dos mujeres familiares del supuesto criminal más temido del momento cumbre de Felipe Calderón en su guerra contra el narcotráfico, como se señalaba a César Freyre. Además, madre y hermana habían sido detenidas ilegalmente, en el momento de visitarlo al hotel de arraigo; las autoridades habían violado gravemente sus derechos humanos, y eran absueltas después de quince meses de prisión y maltrato. Un tema escandaloso de justicia, sin embargo, el caso no fue de interés para Raphael siendo abogado y profesor del CISEN, experto en seguridad, según su currículo.

Meses después, corriendo 2008, decidió dar voz sólo a Isabel Miranda, en el espacio televisivo que él mismo patrocinaba en Canal 11, del Instituto Politécnico Nacional. De tal suerte, que la decisión correspondía sólo a él.

En 2012, Raphael siguió apoyando a Miranda, ahora para su candidatura por el PAN a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Y del caso Wallace, no volvió a hablar hasta diciembre de 2018, a raíz de la publicación de mi libro El falso caso Wallace.

En abril de 2019, cuando intentaba evitar a través de terceros, de que no se presentara el padre biológico de Hugo Alberto Wallace en el Senado, Carlos León reclamó a Raphael las mentiras escritas sobre su familia en Tejupilco. Y Raphael, lo llamó “pederasta”, porque Isabel Miranda tenía 16 años cuando inició su relación con su primo, y 18 cuando se casaron. El único argumento que daba Raphael para evitar el testimonio público de León era que “se lo iba a comer la prensa por su parálisis facial”, cuando se trataba del testimonio que revelaba la fabricación de la “prueba maestra” de la que se sostenía el caso Wallace. Además, León también fue una víctima, amenazado por el padre y los hermanos de Isabel, quienes le prohibieron volver a ver a su hijo.

Después de la rueda de prensa con Nestora Salgado, Raphael empezó a decir en los medios que era su investigación, por lo que fue demandado bajo la acusación de plagio y daño moral.

Julieta sufría las torturas de su hermano

Julieta, veinte días antes de morir, supo de la tortura del 2 de octubre a su hermano César. Supo días después que lo habían sacado del penal El Altiplano, esa madrugada, y lo habían llevado en helicóptero a un campo baldío para torturarlo. Que su hermano había caído en coma y que estuvo en terapia intensiva. Lo que no supo fue que en el helicóptero, lo ataron de pies y manos, lo colgaron del estribo, de cabeza, y le pusieron una grabación con la voz de Isabel Miranda, con amenazas de lanzarlo vivo si no aceptaba el guion de la incriminación.

Tampoco supo Julieta, es que el día en que su madre y ella salieron de la prisión con libertad bajo caución, el 31 de mayo de 2007, los agentes de la PGR, Braulio Robles y Fermín Ubaldo, trasladaron a César al penal de Santa Martha Acatitla para que las viera a través de un cristal sin que ellas lo vieran a él. Era otra forma de presionarlo para hacerle saber que las tenían vigiladas.

César tardó cuatro años en incriminarse, lo hizo después de esta tortura. Sin embargo, el día de la muerte de su hermana, el 22 de octubre, pese a que ya se había inculpado, volvieron a torturarlo, sacándolo nuevamente del penal.

No todo fue en el sexenio de Felipe Calderón. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, el entonces comisionado Renato Sales Heredia permitió a Isabel Miranda entrar a los penales. En El Altiplano, ella participó directamente en la tortura de César, mientras lo tenían acostado y desnudo sobre una camilla en enfermería. Ella señalaba en qué lugar de su cuerpo le dieran las descargas eléctricas si no contestaba sus preguntas. La última tortura de César fue en 2017, incluso ya después estar sentenciado a 131 años de cárcel.

Julieta Freyre, víctima fatal de Miranda

Julieta Araceli Freyre Morales falleció el 22 de octubre de 2010, catorce horas antes de la segunda tortura de ese mes a su hermano César, inculpado por el falso secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace. La noticia de su muerte fue parte de la tortura a su hermano.

Acusada de extorsión por Isabel Miranda, Julieta pasó quince meses en prisión, junto a su madre María Rosa Morales, en el penal de Santa Martha Acatitla, de la Ciudad de México. Las detuvieron los agentes Braulio Robles Zúñiga y Fermín Ubaldo, de SIEDO-PGR, bajo la administración de Daniel Francisco Cabeza de Vaca, el mismo día que sacaron de la casa de arraigo a Juana Hilda González Lomelí, bajo tortura sexual y psicológica, para obligarla a grabar un video en el que incriminaba a Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobín, y los hermanos Albert y Tony Castillo Cruz.

Ese día, 8 de febrero de 2006, Julieta y su madre fueron a visitar a César al hotel del arraigo. Un mes antes César había sido exhibido como secuestrador y asesino en espectaculares de la empresa Showcase Publicidad, propiedad de Isabel Miranda. En su detención, el 23 de enero de 2006, participó la misma Isabel Miranda, su hermano Roberto y los agentes del Ministerio Público, y fue la primera tortura.

La libertad absolutoria de Julieta Freyre fue otorgada el 1 de diciembre de 2009. Poco después escribió una carta en la que describía el suplicio que vivieron por órdenes de Miranda. Dio fechas exactas, nombres, y situaciones sufridas. Pero no alcanzó a contar todo. Su acta de defunción especifica que falleció debido a un aneurisma roto e hipertensión endo craneana por un edema cerebral.

Carta de Julieta Freyre

 

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