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Con voz propia

¿Quiénes fabricaron los delitos? Desde la prisión Santa Martha Acatitla, la columna del periodista Héctor Valdez

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hector valdez periodista en santa martha

Por Héctor Valdez

A todos mis amigos y a cualquiera que pudiera importar leer y compartir este texto, si le es posible.

Me acerco a la Ciudad de México a los dos años de estar recluido en prisión por un delito que jamás cometí y que fue ordenado en su fabricación, según abundantes evidencias, por personajes del poder del estado de Quintana Roo.

Como casi todos ustedes amigos y conocidos saben, salí de Tulum desde mayo del 2019, en medio de amenazas de todo tipo y luego del asesinato a balazos de dos amigos periodistas. Primero, José “El Güero”, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto; y luego, el de Rubén Pardo, en Playa del Carmen, municipio de Solidaridad. Ambos vecinos de Tulum. En esos años de violencia y sangre sin freno, denuncié periodísticamente la coalición de mafias y bandas criminales con los más altos niveles del poder político.

Entre las muchas amenazas que recibí, una incluso fue muy cordial, pues mientras un dirigente político me invitaba un café, me dejó saber que el jefe de ese político estaba harto de mí y me aconsejaba que aprendiera de aquellos amigos periodistas muertos, porque de hecho los que acabaron con ellos, me aseguró, se habían «saltado a Tulum donde estaba el que seguía», refiriéndose por supuesto a mí. Y agregó con desparpajo que precisamente por ser mi amigo, era que transmitía el peligro de no ser dócil con el gobernador y su gente, y que podían ser muy generosos conmigo si yo fuera su amigo.

Para saber más del tema: Periodista preso Héctor Valdez, trasladado con tratos crueles y aislado en Santa Martha Acatitla por revelar corrupción

También me dijo que el entonces presidente municipal de Tulum, Víctor Mas Tah, era uno de los más cercanos al gobernador, «era su gente». Después de esa amenaza -y por no suspender mi trabajo periodístico de denuncia sustentada y sin esbozo-, recibí un atentado a mi vida y otros más a mi patrimonio. Entre algunas bombas incendiarias a mi casa y a mis vehículos e incluso mi más cercano círculo familiar se vio afectado.

Por supuesto, en todos los casos interpuse denuncias formales tanto en la fiscalía de Quintana Roo, donde varias veces intentaron negarme su recepción, incluso cerrando las puertas de la fiscalía. Como después las interpuse ante la Procuraduría General de la República, que así era entonces, a través de la Fiscalía Especializada en la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, denuncias que sumaron en esos tiempos, quizá una docena, y en las que, por supuesto, no hubo avance ni esclarecimiento de ningún tipo.

De todos es sabido el clima de terror que invadió a Quintana Roo, en el gobierno de Carlos Joaquín González, que está por terminar; y a Tulum, sobre todo durante la presidencia del jefe de criminales Víctor Mas Tah, quien comandó por esos años a su banda familiar llamada “Los Cebúes”, también con otros grupos delincuenciales asociados a su banda.

No me arrepiento ni de los riesgos a los que me expuse entonces ni a los de ahora. Ni de las consecuencias a mis denuncias periodísticas que siempre han sido frontales, pero también siempre han sido responsables y fundamentadas y además firmadas con mi nombre.

No me arrepentiré nunca porque con ese trabajo y con el de otros libres periodistas, algunos acallados triste e impunemente a balazos, una gran parte de la sociedad de Tulum y de Quintana Roo abrió los ojos y en las elecciones pasadas pudo sacudirse parcialmente de esos personajes.

Aunque el posible retorno de ese nefasto poder continuar vigente, ya que la próxima gobernadora mantiene una cercanía muy estrecha con el todavía gobernador, que en la realidad siempre la impulsó. Y políticos como Víctor Mas Tah saltaron del partido que se hunde en su descrédito, al Partido Acción Nacional donde militaban a las nuevas banderas políticas de la llamada 4T.

Nada de qué sorprenderse, ya que antes el gobernador Carlos Joaquín González, como el presidente municipal Víctor Mas Tah, habían saltado del PRI donde militaron casi toda su vida al PRD, y luego de ahí rápidamente al PAN, donde Carlos Joaquín González fue incluso presidente nacional de la convención de gobernadores.

Para leer más sobre el autor: Una voz que no se silencia, la del periodista preso Héctor Valdez Hernández en CDMX

Ahora como el símil de las ratas que, para no ahogarse abandonan el barco que se hunde y se suben al que flota, esos y muchos otros políticos han de inocular su miseria a los partidos de la llamada ‘Cuarta transformación’, que por eso no llegará a hacerlo, no llegará a ser transformación. Pues con esas nuevas militancias a revista empezará demasiado pronto su descomposición, para desgracia de quienes creímos y votamos siempre por esas opciones políticas con la esperanza de que el país pudiera cambiar.

El teatro de la humanidad y su pretensión de poder es la historia del hombre y quizás sobre todo en lo que al género se refiere.

En estos casi 22 meses en prisión, he podido confirmar que la mayor reserva de humanidad que tiene el hombre está depositada en las mujeres, cuyo aprecio y respaldo he recibido en abundancia.

No me detendré en los detalles del delito que me imputaron falsamente y por el que me condenaron sin pruebas verdaderas, excluyendo además prácticamente todas las pruebas presentadas por mi defensa, entre ellas testimonios de los vigilantes de mi departamento, señores de la tercera edad, un hombre y una mujer que afirmaron nunca haber percibido ningún disturbio en ese departamento.

Y durante más de dos semanas, en referencia al supuesto delito que me imputaron, aseguraron haber visto todos los días entrar y salir a la supuesta víctima sin ninguna asomo de aflicción, e incluso dieron testimonio que en dos ocasiones esta supuesta víctima les ofreció dinero por ser sus testigos en un ataque que les aseguró había ocurrido semanas atrás de cuando les pidió que fueran sus testigos. Ellos se negaron, por supuesto, y en cambio declararon posteriormente ese intento de cohecho ante la Fiscalía de la Ciudad de México y en referencia a mi acusación y a mi caso.

En el proceso que duró casi un año para condenarme, la juez del caso no tomó en cuenta esos testimonios, pero además excluyó dos peritajes uno médico y otro criminalístico que concluían varias incongruencias entre las declaraciones de la supuesta víctima y las evidencias que más bien apuntaban a falsedad de declaraciones.

En el colmo de la evidente juez de consigna para declararme culpable, ésta permitió que la parte acusadora jamás se presentara las audiencias del caso y no sólo eso, sino que validó el argumento de esa falsa víctima y del Ministerio Público de que yo era “muy poderoso política y económicamente” y que por eso podía mantener agentes en Tulum -donde afirmó- se refugiaba a escondida, pues por mis órdenes amenazaban su vida.

La aceptación de tan burdo como falso argumento por parte de la juzgadora me dejó en absoluta vulnerabilidad legal, al no poder rebatir ni contrastar en nada mi defensa ante una juez que decidió por supuesta perspectiva de género, condenarme sin prácticamente atender a ninguna prueba, más que a la fe ciega de una falsa acusación que decidió hacer verdadera para ella.

La fe, la creencia ciega, la fe sin pruebas y dogmáticas alumbró hace siglos el nacimiento de la inquisición que condenaba igual y sin defensa posible a muchos acusados. Hoy, algunos jueces y juezas aprovechan la coyuntura necesaria de la justa lucha del feminismo y la perspectiva de género para cumplir consignas, para castigar inocentes, para subir índices de castigo y los acusados son pobres en su mayoría o personas que tenían consigna en contra de ellos, porque una defensa adecuada cuesta demasiado dinero, y a veces ni con eso es suficiente para lograr justicia donde debía imponerse al menos la duda razonable.

La muerte me ha rondado mucho en estos últimos años, pues además de los dos amigos periodistas que mencioné, habían matado antes de salir de Quintana Roo un tercer periodista también amigo mío. Fue muerto a balazos en Playa del Carmen, apenas unos días después de que yo abandonara el estado para salvar mi vida. Más de un año después de esto y ya prisionero con la ominosa figura de prisión preventiva que tanto daño hace a miles de gentes.

Apenas al comenzar mi proceso, mataron también a balazos a mi abogado defensor titular. Lo mataron el 1 de julio del 2021, por supuesto no hay ningún avance en su investigación. Es terrible y debilita mucho el alma un clima tan sangriento.

Apenas en marzo pasado, ya en medio de otros peligros en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México, donde positivamente terco sigo siendo periodista y lo seguiré siendo así, una trifulca campal dio inicio con la versión circulada entre algunos reclusos de que mi persona supuestamente protegida -desde hace poco antes por las autoridades penitenciarias, pero en realidad duramente segregada por la autoridad penal-, había regresado a mi antiguo dormitorio y con facilidades de elementos policíacos fungiendo como custodios penitenciarios, un grupo de internos que forman parte de la mafia local de “Los Duques”, del dormitorio anexo 7, intentó tomar por asalto al dormitorio 3, donde antes yo estuve y donde el rumor era que yo había regresado.

Por eso empezó ese caos que se sofocó horas después y que en medios de comunicación se calificó como ‘intento de motín’ con un saldo, un triste saldo, de dos fallecidos.

Queridos amigos, estoy seguro de que muchos pueden aterrorizarse, no desgraciadamente para quienes idearon y operaron mi entrada a la cárcel. Quizá tenían previsto que mucho antes de finalizar mi proceso, yo habría muerto en prisión donde muere tanta gente, tanta gente, incluso por constantes y extraños suicidios en los que quien supuestamente se quita la vida parece amordazado y maniatado, tal vez ésa podría ser su previsión que muriera en esas condiciones u otras completando así el asesinato civil que me impusieron abundantemente en decenas de medios de comunicación, tanto nacionales como estatales, y voy a citar algunos ejemplos: “Resultó un violador el reportero que intentó desacreditar en la mañanera de AMLO al tolerante y respetuoso buen gobierno de Carlos Joaquín en Quintana Roo”, eso podía leerse en un medio digital de Guerrero. Otro ejemplo: “Periodismo criminal: el caso del reportero Héctor Valdés”, eso pudo leerse en el periódico Excélsior, de circulación nacional, uno de los más antiguos del país, pero también de los más desprestigiados y reconocidos como conservadores.

Hace unos momentos decía que la mayor reserva de la humanidad son las mujeres, y tengo sobrados motivos para confirmarlo. Ni el aberrante delito que me causaron con falsedad y por el que ahora estoy prisionero, incluso siendo inocente, ha hecho dudar a tantas mujeres amigas a quienes ahora debo tanto y a quienes no quiero dejar de mencionar.

Nunca tendré con qué compensar el aprecio, la calidez, la ayuda emocional, las charlas larguísimas por teléfono y la ayuda de todo tipo incluso económica que muchas veces recibí en estos casi dos años de parte de tantas mujeres valiosas.

Gracias a Nancy mi admirada y brillante, intelectual y profesional amiga que me ha regalado tanto tiempo y tanto cariño; gracias a Laura, que como Nancy, me mostró un inacabable afecto y que -incluso sabiendo mi imposibilidad de devolver-, me ayudó económicamente por muchos meses en los que benefició a otros ocho reos que vieron cambiar completamente sus condiciones de reclusión, pues la celda comunal en la que entonces el Reclusorio Oriente, estaba terrible, ruinosa, ominosa y opresiva, pudo renovarse y equiparse por esas posibilidades. Uno de los compañeros internos siempre me decía “tu amiga es una santa, dile que Dios la bendiga”… en realidad mi querida Laura es una empresaria exitosa y una política íntegra y de verdadera convicción social.

Gracias a otra amiga Laura que también, como Neus y como Karina, no dudaron ni un poco en enviar cartas de buena referencia y de confianza dirigidas a un juez de encauzamiento en el caso inicial, en el que narraban una constante convivencia conmigo, competencia que siempre fue de respeto hacia ellas, y a muchas mujeres. Y la seguridad -decían ellos- de que lo que se me trataba un día con mi persona.

Gracias a Gaby, a mi amiga y ex jefa que tanto me ha animado y también tanto me ha rogado que evite los riesgos de seguir siendo periodista en la prisión.

Gracias a Liliana, una corresponsal extranjera, por el ánimo. Gracias a América por sus palabras, gracias a Gabriel las mayores muestras de aprecio que tanto le costaron y que nunca podría pagar con nada, también gracias a su madre de quien recibí por su intermedio muchas oraciones que, seguro estoy pudo con varios males y demonios. Gracias a varios amigos que, pese al señalamiento del que fui objeto, del que soy víctima, pese a eso, durante los meses previos a mi detención y todavía en libertad, me visitaron para hacerme sentir su afecto y su confianza me visitaron directamente al departamento.

Gracias incluso a dos amigas que pude conocer en esos días, los últimos meses en que estuve libre y que igual conociendo la infamia que se me achacó profusamente en medios de comunicación, decidieron regalarme su amistad y su confianza durante varios meses.

Gracias a quienes más dulcemente quiero y a quienes por las dudas callo. Gracias finalmente a muchas mujeres y hombres de la CNDH, específicamente del Mecanismo contra la Tortura, que hace meses ya se enfrascan en conservar intacta mi vida de prisionero.

Pero sobre todo gracias a una de las mejores periodistas y luchadoras de derechos humanos de México que trabaja desde los Estados Unidos. A quien ahora le debo varias veces la vida, a Guadalupe Lizárraga, quien no sólo en los primeros días de mi encierro y sin que yo lo esperara, me hizo llegar hasta aquella celda de 12 metros cuadrados que estuvimos más de 20 días 22 prisioneros, hasta allí me hizo llegar un milagroso paquete de sobrevivencia que consistió en ropa, en libros, en artículos de higiene, en dinero, en una tarjeta telefónica.

Y aquí de verdad quiero hacer mención esto porque es necesario, sin eso no hubiera yo podido sobrevivir, porque es necesario decir que las cárceles de México son no sólo de las más corruptas en el mundo, sino también de las más salvajes, de las más sorpresivas, y créanlo en esas cárceles mucho menos las de la Ciudad de México, no mejoran en nada; tristemente empeoran en estos tiempos de supuesta transformación del país.

A Lupita, (Guadalupe Lizárraga) pues que desde aquellos días asumió una defensa mediática al contemplar la injusticia terrible de la que soy objeto, defensa que hasta ahora continúa, junto con la de otros inocentes cuya causa enarbola.

La editora recomienda: Periodistas presos: semejanzas entre Julian Assange y Héctor Valdez, ignorados en sus países

 

A mis amigos hombres, la fortuna es que son muy pocos por mencionar y en el infortunio he aprendido que los hombres somos poco empáticos y pocos solidarios. Gracias Carlos B., ese catalán formidable que además de brillante académico es un comprometido con sus amigos. Gracias a él por sus muchos libros, por la ropa, los insumos en sus visitas. Gracias también en su memoria a dos grandes amigos fallecidos, víctimas del Covid, que tanto me mostraron aprecio fuera y luego en prisión. Al doctor Juan Mena Ramos, de Tulum, Quintana Roo, que en vida trató de interceder por mí con algún otro amigo que pudo ayudar en aquel momento.

Gracias también a la memoria de Luis, un amigo a quien conocía en la Ciudad de México y que en pocos meses se convirtió en leal amigo, falleciendo el año pasado en Playa del Carmen. Gracias a Francisco Canul, periodista y antiguo colaborador de mi portal de noticias “Tulum en Red”. Gracias por recibirme algunas llamadas y también gracias por aconsejarme, buscar y rogar por mi libertad al gobernador Carlos Joaquín y al nefasto Víctor Mas Tah. Gracias por ese consejo que tuvo sus fundamentos, tristemente, porque él mismo también estuvo en prisión en Playa del Carmen, acusado falsamente también de esos delitos que les gusta fabricar el gobierno de Quintana Roo, de un delito incluso más ominoso que el que se me fabricó.

Francisco tuvo rogar por su libertad a esos terribles señores del poder y fabricantes de delitos, a quienes tuvo que prometer sometimiento y servicio. No me lo contó nadie, lo sé por él mismo, pues solo así logró -con la intervención de estos señores- que un juez lo exonerara después de seis meses de prisión.

Te puede interesar: Presión política y contradicciones en declaraciones judiciales: el caso del periodista Héctor Valdez

¿Quién puede criticar? ¿Quién busca salvar su vida, conseguir su libertad y reparar su honra lastimada? ¿Quién puede criticar a esas personas? Yo no podría. Pero espero que tampoco se me critique por ejemplificar fehacientemente lo que pueden hacer y el grado de daño que pueden lograr impunemente los hombres del poder en México.

Después de todo ya lo dijo Don Quijote de la Mancha: “solo hay dos cosas por las que sin dudar deben exponerse la vida, una es la libertad y la otra la honra, no lo olvides nunca Sancho”, decía Don Quijote. Creo que todos debemos ser Sanchos. Sigo luchando por salvar al menos mi honra, que es mi dignidad, sobre todo ante ustedes queridos amigos a quienes va dirigido este mensaje de la penitenciaría de la Ciudad de México en Santa Martha Acatitla, en los días de septiembre.

***

 

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MORENA y los «dados cargados» para un fin

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AMLO y Adan Augusto

Franja Sur
Por René Alberto López

Tienen toda la razón Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, dos de las llamadas «corcholatas», cuando advierten con sutileza sobre la falta de «piso parejo» en la competencia en Morena por la candidatura presidencial.

Y es que se aprecia a todas luces que hay «dados cargados» desde Palacio Nacional a favor de Adán Augusto, secretario de Gobernación pues el presidente López Obrador le está dando toda la cancha para alcanzar un número aceptable, no penoso, a la hora de las encuestas.

El moverlo por todo el país para encabezar actos políticos o inauguraciones de obras, algunas que no son competencia de la Secretaría de Gobernación, tiene su explicación. Se trata de una estrategia presidencial para que lo conozcan en la mayor parte del territorio nacional y, como parte de la táctica, lo están inflando en encuestas de dudosa credibilidad para crear una percepción de crecimiento que está lejos de alcanzar.

Leer más: Estallido social y suspensión de elecciones en el 2024  – Los Ángeles Press

 

Hoy en las encuestas reales, las que conocen los otros contendientes y en Palacio Nacional, Adán Augusto no rebasa los diez puntos. Por eso, ni Monreal ni Ebrard ni Claudia Sheinbaum se quejan en voz alta. Apenas lanzan tímidos mensaje sobre que «debe haber piso parejo«.

En el fondo, saben que la intención real del presidente López Obrador es que su «corcholata paisanera» para la fecha de las encuestas reales, después de mediado de este año, no haga el ridículo y suba un poco más, que alcance un porcentaje aceptable. No se pueden dar el lujo en el poder que, por ejemplo, Gerardo Fernández Noroña termine arriba del secretario de Gobernación.

De este modo, al momento de ser usado Adán Augusto para reconocer los resultados de las encuestas contratadas por Morena para designar a su candidato presidencial, pueda darle legitimidad a la encuesta «ganadora».

Ése es el papel que le toca jugar al paisa Adán Augusto en la competencia, será el aspirante que levantará sin chistar la mano, ya sea a Claudia Sheinbaum o Marcelo Ebrard, los morenistas que realmente traen los números para que en el 2024 el oficialismo presente un candidato realmente competitivo.

Hasta el momento de escribir esta columna la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, sigue siendo la «corcholata» preferida en el Palacio Nacional, a pesar del raspón que le han causado los accidentes en la línea del metro. El plan B del presidente López Obrador es el canciller Marcelo Ebrard.

Claro, los partidos que integran la Alianza va por México (PAN, PRI, PRD) saltarían de gusto que de Palacio Nacional impusieran al tabasqueño Adán Augusto, pero si de algo conoce López Obrador es de elecciones. Por supuesto que sería darse un balazo en el pie y, no lo hará.

Ahora bien, para los tabasqueños que apuestan por don Adán Augusto, no hacen mal en apoyar al paisano, sino todo lo contrario. El hoy secretario de Gobernación seguirá jugando en las ligas mayores de la política nacional, pero no será en la presidencia de México. Al tiempo.

Ahí se las dejo.

Twitter: @ralopez22 @el_papiro

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Arteleaks

De plagios, invenciones, literatura y periodismo

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janet cooke

El plagio no sólo se ha dado en México, hay casos célebres en otros países

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

El plagio es un tópico de moda. No hablo sólo de la barahúnda en curso entre nosotros -cuyo desenlace es más esperado que la ceremonia de los Oscar-, sino de una tendencia que se antoja tan universal y variada como la gastronomía.

Acá tenemos, entre otros casos conocidos -y a no dudar muchos que no han salido a luz-, a un expresidente, a profesores de la UNAM, del ColMex, de universidades estatales y desde luego el affaire de la FES, que no por cacofónico es menos penoso.

Pero los mexicanos no tenemos el monopolio de las trampas académicas. Un recorrido por el mundo revela un ramillete de mujeres y hombres públicos que a la manera vergonzosa del caballero del partido en el poder que ocupa una curul en nuestra Cámara de Diputados, también creyeron que las tesis son esquivos pergeños de la decadencia intelectual.

Un ministro de Defensa alemán, un presidente -en funciones- de Rusia, un ex primer ministro rumano, políticos gringos, un expresidente húngaro, estadistas españoles y una ex ministra de Educación eslovena, entre muchos otros, están en la lista de la pena ajena.

No debe extrañar que muchas de estas añagazas monográficas hayan sido descubiertas por académicos que ven con alarma el deterioro del clima en los centros de estudio. Acá tenemos a Guillermo Sheridan, de todos conocido 

En Alemania el profesor Martin Heidingsfelder es conocido como el cazador de plagiarios. Una de sus hazañas fue dar a conocer un trabajo recepcional plagiado y presentado en la Universidad de Ratisbona por un político que 25 años después se sentía muy seguro de su lugar en el espacio público. ¿Suena conocido?

No incurriré en la majareta de analizar las expresiones con que los (y las, para ser políticamente correcto) tramposos(as) han querido justificarse y que deben tener a Orwell revolcándose en su tumba, pero hay una que no tiene desperdicio.

El honor corresponde al peruano César Acuña, propietario de un consorcio de universidades, fundador de la Alianza para el Progreso y excandidato a la presidencia de su país.

Cuando se descubrieron las picardías y diabluras con las que obtuvo el doctorado por la Complutense, dijo muy serio: “No es plagio … es copia”.

Pero este choro mareador comenzó cuando comencé un repaso de las manchas que en el terreno del plagio adornan a mi profesión y que echamos bajo la alfombra con el eufemismo de “voladas”. 

Para leer más: Quiénes han sido denunciados por plagio en México: casos que crearon controversia (losangelespress.org)

 

Hay algunas burdas y tontas y otras que provocan hilaridad. Pero como muchos de los autores de las que conozco todavía andan penando por ahí y saben en dónde vivo, no las puedo citar. 

Así que compartiré dos del periodismo gringo, que al cabo están bien documentadas y tienen la ventaja de que puedo alzar el dedo y citar a FDR cuando se enteró de que Cárdenas había roto relaciones con la pérfida Albión: “What a peach!”

Se trata de los episodios de Janet Cooke de The Washington Post y de Jason Blair de The New York Times.

“Janet Cooke es una hermosa y vital negra con aire dramático y un extraordinario talento para escribir. También es la cruz que el periodismo -especialmente el Washington Post […] A los 26 años escribió una vívida y dolorosa historia sobre un heroinómano de ocho años a quien el concubino de la madre inyectaba periódicamente. La información se publicó en primera plana el domingo 28 de septiembre de 1980 y tuvo en vilo a la ciudad durante semanas. El 13 de abril de 1981 Cooke ganó el Premio Pulitzer.

“En las primeras horas del 15 de abril de 1981, Janet Cooke confesó que era una invención: Jimmy no existía, y tampoco el concubino. Desde ese momento la expresión ‘Janet Cooke’ se hizo sinónimo de lo peor en el periodismo estadounidense, tal como la palabra ‘Watergate’ significó lo mejor.”

Así inicia Ben Bradlee, el legendario director del Washington Post, el capítulo de su autobiografía dedicado a uno de los grandes escándalos periodísticos del siglo.

William Faulkner dijo que el novelista puede ser amoral y no vacilar ante nada que le impida completar su obra, pues en la literatura el fin justifica los medios. Mas en el periodismo ni el mejor de los fines justifica la inmoralidad en los medios. Evidentemente, la Cooke no sabía de Faulkner.

Ella fue, en palabras de Bradlee, “el sueño del periódico”: una negra con inigualables credenciales académicas, inteligente, audaz, gran reportera, políglota, vital y elegante. 

En sus primeros ocho meses en el Post firmó 55 notas, hazaña no menor. Pero sus falsificaciones eran más largas que la cuaresma: no se había graduado en Vassar, no había estudiado en La Sorbona, no era políglota … lo único cierto de su currículo fue que era negra, atractiva y que escribía muy bien.

¿Qué sucedió? En 1982 en una entrevista dijo que había inventado a Jimmy como consecuencia de la terrible presión interna del Washington Post, en cuya redacción se seguía viviendo el ambiente de competencia generado a principios de la década anterior con los éxitos del affaire Watergate

Al parecer oyó rumores de niños  drogadictos, pero como no dio con uno decidió inventar a Jimmy para aplacar a los editores del periódico que la presionaban para escribir sobre esos casos. 

Janet se equivocó. El dramático artículo sí merecía el Pulitzer, pero de literatura. Tiempo después de que la verdad quedara al descubierto para la eterna vergüenza del diario y de su director, Janet se casó con un diplomático y se mudó a París. En 1996 vendió su historia a la revista GQ y los derechos cinematográficos por un millón y medio de dólares. 

El Post ordenó una investigación interna que se publicó con entrada en primera y cuatro planas interiores. En su libro, Bradlee recuerda que tomó la decisión de que nadie revelaría más del asunto que el propio periódico. “De mis años en la marina aprendí que para salvar a un buque lo más importante es el control de daños.” Y el único control de daños era decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Quince años después apareció el testimonio de Jayson Blair, el reportero del New York Times que protagonizó uno de los grandes escándalos de la profesión al ser evidenciado como un contumaz y talentoso plagiario.

Fue un caso alucinante. A los 27 años se decía que iba en camino de convertirse en la versión negra de George Polk. En breve tiempo transitó de la escuela de comunicación al periodismo estudiantil, a las prácticas profesionales, al trabajo en medios, al ascenso rutilante y al despeñadero. 

Bastó que una colega detectara sospechosas similitudes entre un reportaje suyo y otro de Jason para sacar a luz una pasmosa historia de decepciones, mitomanía, artificios, embustes, enredos e invenciones que aniquiló las exitosas carreras de sus mentores y puso un ojo negro al legendario periódico que publicó los expedientes del Pentágono.

Desde el desorden de su pequeño departamento neoyorquino, Blair escribió reportajes y artículos sobre lugares que no visitó, con declaraciones de personas a las que nunca entrevistó y descripciones de paisajes que jamás vio, para las páginas de uno de los más influyentes rotativos del mundo. 

Por si te lo perdiste: SCJN desecha petición de renuncia de Yasmín Esquivel por plagio de tesis

 

¿El mayor fraude periodístico desde el escándalo de Janet Cooke? Sí y no. Jason se convirtió en el protagonista de la nota roja del oficio y levantó una ola que aún no pierde del todo su fuerza. 

La zarabanda obligó al Times a ofrecer disculpas a sus lectores y conducir una extensa pesquisa sobre las prácticas y conductas de la compañía para aplicar correctivos de fondo. Además fue una amarga lección para la arrogante empresa periodística cuyo lema es “All the News That’s Fit to Print” (“Todas las noticias que merecen ser publicadas”).

Blair pertenece simultáneamente a varias minorías: es negro, espléndido redactor, mitómano, drogadicto y alcohólico. Pero también es un enfermo bipolar a quien no se le diagnosticó a tiempo el cuadro maniaco-depresivo que se fue agravando bajo la presión de la brutal competencia profesional y las exigencias del diario, hasta que reventó.

En los periodos de euforia podía trabajar día y noche, viajar por el país y producir literalmente docenas de reportajes. Cuando lo atrapaba la depresión sus jornadas eran igualmente largas pero dedicadas al consumo de alcohol y cocaína, a la fiesta y al escándalo. 

Un día inventó el nombre de un entrevistado y de ahí en caída libre. Notas de otros diarios, reportes radiofónicos o de televisión y el archivo histórico del mismo Times, fueron los cotos en donde cotidianamente plagiaba para historias que hilaba y presentaba con su firma. 

Pero no había maldad en su conducta. Blair es bipolar. Cuando los editores del Times lo interrogaron, él sostuvo que, como es común en el oficio, citaba otras fuentes. Y realmente no tenía conciencia de las dimensiones de su desvío ético. 

“Engañé a las mentes más brillantes”, diría en una entrevista poco después de su desafuero. Y así fue. También humilló y desilusionó a amigos, colegas y conocidos que lo apoyaron cuando era investigado porque supusieron que se trataba de un caso de discriminación racial. En palabras de uno de los ofendidos, puso en peligro los logros profesionales de las minorías en el periodismo yanqui.

Blair no pretende justificarse. Su memoria del episodio, Incendiar la casa de mi amo, no es una diatriba contra el establishment blanco, anglosajón y protestante confabulado contra el negro que lo desafió. No. Jason acepta que él mismo destruyó “la morada de su amo” -es decir, su propia vida, en parodia del versículo bíblico. 

Además, como lo hiciera el novelista William Styron en su conmovedor Memoria de la locura, da una voz de alerta contra la amenaza de una enfermedad silenciosa que, como el cáncer, puede matar si no es tratada a tiempo: la depresión.

Reseña: Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

 

Tal vez sin proponérselo, el libro también arroja luz sobre un territorio por definición oscuro: la vida interna de los medios. Las empresas de noticias son las más agresivas militantes a favor de la transparencia para el resto del mundo y los demás mortales, mas pídaseles reciprocidad y brincarán como demonios y denunciarán ataques “a la libertad de expresión”. 

Esto pasa en todas partes, pero el libro de Jason y el caso de Cooke permiten una comparación interesante: acá es muy fácil plagiar, mentir, calumniar y difamar con impunidad. Allá, la presión del mercado obliga, por lo menos, a un fariseico mea culpa.

Amén. 

5 de febrero de 2023

 

@juegodeojos  facebook.com/JuegoDeOjos sanchezdearmas.mx

 

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Aplastar al adversario, como antaño

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Carlos Salinas de Gortari y Manuel Bartlet

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

La sumisión tiene signos casi hitlerianos. El líder “moral” de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, de inmediato se plegó. Mientras, las llamadas “corcholatas” hacían genuflexiones en el Congreso para ratificar su fe ciega en el proyecto del que ahora es el nuevo patriarca: Andrés Manuel.

Se empiezan a cerrar los espacios. Se puede sentir el miedo que en la élite política ya infunde quien, a partir del pasado 31 de enero del 2023, se erigió en el guía de un proyecto social pseudo marxista que hasta el momento sólo ha incrementado la pobreza y la corrupción.

La amenaza está puesta para los que no piensan igual que él y se le oponen. “… Estamos viviendo en un momento de definiciones y esta ancheta está muy angosta. No hay para dónde hacerse. Es estar con el pueblo o con la oligarquía. No hay más, ni hay justo medio”, advirtió al ubicar a Cárdenas entre sus adversarios.

Resulta aberrante escuchar este deslinde, cuando varios de los pilares del salinismo están insertos en el actual régimen. Ahí están Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego y Germán Larrea, éste último futuro dueño de Banamex, a través de Grupo México, según se supo la semana pasada por boca del propio presidente.

Hay pérdida de autoridad moral cuando López Obrador admite que personajes como Daniel Chávez Morán, accionista de VIDANTA, se convierta en uno de sus principales asesores y protector de su hijo José Ramón, en Houston, en donde ejerce como asesor, no sabemos con base en qué título profesional.

Es excesivo, sobre todo porque en estos 5 años de gobierno, tenemos 3 millones de personas más en la pobreza extrema, para redondear un total de 46 millones en esa situación, con un incremento del 12% sin acceso a los servicios de salud y un país que ocupa el lugar 139 de 189 en evaluación de Estado de Derecho.

Es, sin duda, el gobierno más violento de cuantos ha habido después de la Revolución Mexicana, con más de 140 mil crímenes violentos; opacidad total en el 90% de los contratos que firma el gobierno federal con el sector privado. Hay ineficacia y fallas operacionales en todos sus proyectos estelares.

Aun así, amenaza al pueblo, por lo menos a 60 millones que no piensan igual que él y que tienen claro que las becas y pensiones no es dinero que salga de la bolsa del mandatario. Es parte de los impuestos que recauda mes a mes la 4T y que muchos pagan religiosamente y sin escape.

Pero, como advertimos a inicio de año, la radicalización ya empezó y, en efecto, vienen los tiempos de definiciones, los tiempos de “corcholatas”, de profesión de fe. A partir de ahora, la única manera de mostrar inconformidad será caminando por las calles.

El mandatario ha olvidado quiénes fueron sus apoyos en los tiempos de transición. No sólo arrinconó dialéctica y simbólicamente al ingeniero Cárdenas. Prácticamente lo mandó a la jubilación intelectual. Él ya no podrá ni emitir opiniones en grupos que cuestionen el autoritarismo del actual régimen.

El mundo al revés 

A 35 años de aquel episodio, cuando militares armados cortaron cartucho en los sótanos de San Lázaro para impedir el intento de la oposición de abrir los paquetes electorales de aquella elección de 1988, AMLO ha olvidado todo. Ahora las cosas son al revés.

Dejó en el olvido ese episodio del pasado. La elección robada a Cuauhtémoc Cárdenas quedó sepultada. Manuel Bartlett, la mano que meció la cuna, hoy goza de cabal salud protegido por la 4T, y los AMLOISTAS entonan el himno nacional, pero para defender el ingreso de militares armados.

El que fuera reverenciado como “líder moral de la izquierda”, hoy se encuentra con un pie dentro del grupo de los “conservadores moderados” adversarios del gobierno de López Obrador. El ejército tiene el permiso de entrar con sus fusiles FX-05 calibre 5.56 mm, para empezar a acostumbrarnos.

Es una actitud infame, que las llamadas “corcholatas” deberán tener en mente a partir de noviembre, cuando se decanten las encuestas en favor de alguno de ellos. Así como AMLO trata hoy a las instituciones, en particular al INE, así los tratará a ellos.

Si piensan que tendrán independencia, están muy equivocados. Es claro que López Obrador no es partidario de la autonomía y, contra su promesa de hacerse a un lado, él meterá la mano -y todo el cuerpo- en el momento que no le guste el rumbo de la campaña del aspirante.

Él mantiene la idea y es cierto, de que sigue siendo el factótum de la elección del 2024, pero tiene preocupaciones. De hecho, las primeras señales de alarma se encienden, curiosamente en las elecciones del Estado de México y Coahuila, que podría perder ambas.

El enojo de Andrés Manuel 

El enojo de Andrés Manuel viene, no sólo por la diáspora de intelectuales de izquierda que sus excesos han provocado. No sólo es Cuauhtémoc Cárdenas, ahí está Adolfo Gilly entre otros, por el deterioro ético e ideológico que ha sufrido su partido tras el abordaje al poder.

En el Estado de México, en el 2018 Morena gobernaba 62 de los 125 municipios de la entidad junto con el PT y el Partido Verde. Contra todo lo que se piensa, el otrora poderoso PRI sólo tenía 20 municipios en su poder. En el 2021, el efecto López Obrador se desplomó.

El PRI ganó alrededor de 50 municipios; actualmente ese partido, junto con PAN y PRD, gobiernan más de 77 y, sumado Movimiento Ciudadano y otros partidos, la oposición gobierna más de 87 municipios en dicha entidad.

En la ciudad de México el panorama es similar. En el 2022 sufrió su primer desencanto cuando vio que la capital de la república se fracturó dramáticamente entre Morena y oposición. Desde entonces elaboró su discurso en contra de las clases medias individualistas, aspiracionistas y de “intelectuales orgánicos”

La llamada “izquierda” ha fracasado, carcomida por su propia voracidad desde que el PRD asumió el poder en el gobierno de la Ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza y luego con el propio López Obrador. Paso a paso, ha perdido el piso ético que debiera haber cimentado sus estructuras.

El PRD, como ahora ocurre con MORENA, vivió un acelerado proceso de corrupción que ahora sólo deja ver grupos que se disputan el poder, pero sin compromisos éticos. Morena está lejos de representar los intereses del pueblo. La sociedad no está dentro de ese partido.

Morena se mueve bajo los dictados de un nuevo líder “moral”, que piensa que, repartiendo becas a jóvenes, o pensiones a gente de la tercera edad, cumple un objetivo social. Eso dista mucho de ser democrático. Hay suciedad y perversión detrás de esas acciones.

La carnicería

En suma, resulta desproporcionado, brutal, infame, el deslinde que hizo AMLO la semana pasada para arrinconar a Cuauhtémoc Cárdenas. Aquel 1988 quizá ya está muy lejos de la memoria, sobre todo de los jóvenes de ahora que no nacían cuando el régimen priista controlaba las elecciones en todo el país.

En aquel entonces no existía credencial para votar con fotografía. Antes de ese año no había un sólo gobernador de oposición. El Senado era completamente priista. De los 300 distritos electorales para formar la Cámara de Diputados, sólo 11 eran de oposición. Los de representación también eran del PRI.

En 1976 sólo se registró un candidato a la presidencia de la república: José López Portillo. Los medios periodísticos eran absolutamente controlados por el PRI. En 1988 el secretario de gobernación, Manuel Bartlett, fue quien anunció la caída del “sistema” de conteo electoral que frenó la derrota de Carlos Salinas de Gortari.

Todo esto lo relata Fernando Vázquez Rigada, en un pequeño video de unos minutos, que pone en relieve el brutal retroceso que pretende imponer AMLO a través de su famoso Plan B. Quiere desbaratar literalmente al INE, romper todas sus estructuras y echar a la calle a más de 6 mil funcionarios electorales.

Así como impuso el cambio de la aviación de carga al AIFA; la construcción de ese aeropuerto; el trazo de un Tren Maya que será todo, menos de los pobres; un sistema pensionario que entregue “gananciales” a las Fuerzas Armadas. Eso es lo que está en juego en nuestros días. Nada más, ni nada menos.

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