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Con voz propia

La Honorabilidad de Vicente Serrano y la del Capitán Malagón

En un contraste de honorabilidades, sobre Vicente Serrano y el capitán Malagón, podemos saber quién es quién

Enrique Dominguez Gutierrez

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Enrique Domínguez Gutiérrez

Vicente Serrano se ha erigido como un referente para un buen sector de la población que vive “harta” de las noticias tradicionales. Hay realidades interesantes en los temas abordados, ha tenido la tenacidad para crecer sus canales “Sin censura Media” y “Sin Censura TV” con más de millón y medio de suscriptores en el primero y 635 mil en el segundo. La información por lo general se transmite a través de su programa “Sin Censura TV” y realiza pequeñas cápsulas en “Sin Censura Media” con una duración no mayor a 15 minutos que se gesta a partir de su llamado a David con una peculiar frase: “Grábeme Don David”.

En honor a la verdad, resulta digno señalar que en lo particular hay puntos de coincidencia y participación de colaboradores que enriquecen y hacen ameno el programa. El lenguaje coloquial empleado es magnético como una manera pronta de obtener seguidores y admiradores, la identificación es el efecto logrado para quienes tienen la intención de vociferar desahogos de difícil articulación, sobre todo para quien no es ducho en la cuestión política. 

Hay elementos que proveen una consecuencia esencial para lograr hasta cierto punto un éxito por cuestiones cuantitativas, aunque ello no implique lo cualitativo. Ciertamente, hay logros señalados con antelación, sin embargo, hay puntos oscuros donde esa idea errónea de crecimiento solo es un espejismo fundamentado en una frívola visión de fama sin alma, aprovecharse de ella para el golpeteo es una perversidad.

El poder del micrófono representa un arma de doble filo, basta un pronunciamiento viperino hacia alguien, para que la consecuencia sea devastadora para la víctima, muchos seguidores a ultranza suelen ser más violentos que la razón misma, actos irreflexivos y ataques despiadados suelen ser la panacea para alguien carente de reflexión, por ello, la responsabilidad debe de ser parte importante en ese rigor periodístico y hacer las conexiones “necesarias” antes de emitir juicios y ataques despiadados a colegas que simpatizan por la causa pero no en los modos.

“Ya estamos listos para hablar como los chayoteros no se atreven, no les interesa o no les conviene porque no van a morder la mano que les da de tragar”, “no deje que le den más de lo mismo”, “Le duela a quien le duela, le pese a quien le pese” “No tengo amigos en la política” y “no tengo pelos en la lengua”, son frases “pegadoras”, incluso “populistas”, como dirían los de la hoy oposición.

La crítica siempre es algo halagador cuando se trata de asimilar y como área de oportunidad; a diferencia de las críticas sin argumento ni sustento que quedan en difamaciones y calumnias.

Pero hay situaciones que son difíciles de entender con Serrano, que no se pueden concebir como parte de una trayectoria de quien se pretende vender como “honorable” cuando hay errores garrafales que ponen en entredicho esa virtud, las bases para sustentar sus dichos son inexistentes en la mayoría de las veces. En ocasiones tienen el criterio y la luz naturalmente razonable genera en el lector informado la jerarquización de prioridades, y tener un sentido crítico a cualquier periodista, escritor o político.

Serrano y el capitán Malagón

Una declaración del Capitán de Infantería Vladimir Ilich Malagón Rendón, sobreviviente de tortura y encarcelamiento injusto, puso entredicho la verborrea de su “honorabilidad” al citar a Gunter Castillo (colaborador de Serrano) solicitando -a nombre de él- 10 mil pesos para “sobornar custodios y un lugar para la entrevista”. Como el capitán no contaba con ese dinero en prisión, la información del capitán sobre Javier Lozano Alarcón, como lavador de dinero de Cártel de Sinaloa, no salió por el micrófono de Serrano, hasta después de que Guadalupe Lizárraga lo hiciera público. Como consecuencia ante la denuncia, los ataques a Lizárraga fueron feroces a tal grado que hacían señalamientos, juicios, insultos, calumnias y alusiones sexuales hacia la periodista, guardando absoluto silencio frente al capitán, a quien hasta el momento ha ignorado. Pero no es el único caso. A raíz de ello, salieron otros denunciantes más, incluyendo varias cuentas de la Cooperativa del Cruz Azul, quien alega haberle dado a Serrano sobornos para sembrar información en la conferencia matutina del presidente López Obrador y entregas semanales de recursos para promover entrevistas a abogados, entre otras situaciones sin transparencia que están denunciando en las redes. Otros relatos y experiencias de personas que en su momento fueron cercanas a Vicente Serrano, lo señalaron como un individuo con gran apego al poderoso caballero Don dinero y una débil ética periodística. Así fue el comentario del periodista Rubén Luengas, quien  afirmó a tercera personas que Serrano pretendía cobrarle comisión por su participación en su canal de YouTube., por lo que jamás se volvió a presentar Luengas en ese espacio.

La honorabilidad, entre otras virtudes, dejan de ser plausibles cuando el “yo” las describe; un elemento grácil y honesto es la calificación que se obtiene por terceros, eso, incluso da legitimidad y llega a constituirse como un postulado. Serrano se autodefine como honesto, pero es denunciado por un sobreviviente de tortura durante el gobierno de Calderón, miembro del ejército que sirvió a la patria incondicionalmente, y –por hacer su trabajo con honestidad–, se encuentra en prisión, denigrado, calumniado, con denuncias formales de la corrupción de exsecretarios y miembros de SEDENA desde 2010. Su palabra la avala un protocolo de Estambul, obtenido por científicos forenses y psiquiatras que valoraron la honestidad de su palabra y el resultado fue positivo, además de puño y letra firma su testimonio bajo protesta de decir verdad. Contrastando ambos casos, el de Serrano y el del capitán Malagón, no es difícil saber el nivel de honorabilidad que tiene cada uno y quién dice la verdad.

Al mero estilo de Joseph Goebbels y sus campañas mediáticas para el convencimiento, Vicente Serrano se autodefine como honesto, incorruptible y fabuloso, entre muchas otras virtudes; es evidente su egocentrismo para anteponer su yo ante cualquier mísera circunstancia, logrando a través de una repetición inquisitiva llegar a la mente de quien le mantiene una admiración sin reproche, y en consecuencia actúa de manera autómata sin la posibilidad de la duda o el cuestionamiento.

Éntrale sin miedo

Serrano se despidió de La Octava con este discurso: “Para cerrar esta transmisión quiero decirle que este es el último programa que conduce este servidor en la octava, por solidaridad y porque no vamos nunca a recibir línea de nadie y porque siempre estamos comprometidos con la verdad y porque nunca permitiré que se me impongan los temas que debo de abordar ni el tono con el que tenga que analizar las cosas, hasta aquí ha llegado “éntrale sin miedo”, por su apoyo, por su confianza, gracias y de mi parte solamente me queda decirle que siempre, no importa el dinero, no importan las cosas, lo más importante es su apoyo, siempre, siempre estoy aquí para hablar como los chayoteros no se atreven, no les interesa, no les conviene porque no van a morder la mano que les da de tragar, por mis compañeros por aquellos que han dado su vida por hablar con la verdad no nos van a callar, con mucho respeto para quienes nos han apoyado en este espacio; gracias. Nos vemos en donde siempre, en las redes sociales, en “sin censura”, con mucho cariño gracias por aguantarnos estos meses, gracias por la oportunidad a la familia Aguirre, a la familia de la octava y a la familia de radiocentro, pero, por convicción: hasta aquí la dejamos… como amigos; vale más, vale más que aquí la dejemos y espero que acepten la renuncia a través de este medio, porque no hay nada más importante que la dignidad y porque no hay nada más importante que hablar con la verdad porque me puedo jactar que: los joaquinitos, los lópez dóriga  los ciros gomez leyva, nos la persignan, porque no pueden tener la dignidad y el valor para hablar como yo hablo, hoy, a través de este espacio que agradezco se me ha conferido hasta el día de hoy con el nudo en la garganta y a pesar de las amenazas de muerte, les digo gracias por aguantarme, gracias por apoyarme, pero sobre la dignidad de este servidor y la de mi equipo nada. Buenas noches”. Ésta fue la frase póstuma de Vicente Serrano en su último programa a finales de enero del año en curso del programa, pero omite aspectos muy importantes:

  • La firma de un contrato laboral donde él acepta la línea editorial.
  • Otro contrato mercantil donde da la oportunidad a la Familia Aguirre de adquirir su canal por 3 millones USD. (poco más de 2 USD por suscriptor).

Podrá haber otros motivos adicionales, pero claramente Serrano faltó a su palabra firmada.

Chichikov y Vicente Serrano

Pável Ivánovich Chíchikov, quien se ostentaba como un terrateniente que a su paso por la Rusia Zarista comerciaba con los esclavos muertos, sí, se dedicaba a comprar aquellos esclavos ya fallecidos, aprovechándose de vacíos y huecos burocráticos en los sistemas de censos y contabilizarlos como parte de sus pertenencias, era su forma de enriquecerse, de obtener poder, favores y prebendas del poder Ruso.

A diferencia de Chichikov, Vicente no intentaba comerciar con almas muertas, su intención era vender almas vivas, pero el fin, similar, poniendo a la venta a sus fieles seguidores y el enriquecimiento tácito de sus oscuras intenciones siendo un digno personaje de una novela de Gogol.

“Mi honorabilidad no está a la venta” -pero también Felipe Calderón decía tener las manos limpias, mientras el ejército era torturado y ejecutado para acallar su corrupción- , como dice Serrano “nótese mi sarcasmo“.

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Con voz propia

Las coincidencias de dos casos en paralelo en las manos del fiscal de México: Isabel Miranda y el General Cienfuegos

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Guadalupe Lizárraga

La Fiscalía General de la República, bajo la administración de Alejandro Gertz Manero, ha llevado los casos judiciales del general Salvador Cienfuegos, acusado por la DEA en Estados Unidos de narcotráfico en octubre de 2020, y el de Isabel Miranda Torres, señalada por la investigación periodística El falso caso Wallace, desde diciembre de 2018.

Dos casos en paralelo en las manos del fiscal, que presentan ciertas coincidencias.

  1. Con el proceso de Cienfuegos, el fiscal se sintió “linchado” por la prensa, mientras que con el de Isabel Miranda ni asomó la cabeza. En ambos, la FGR determinó el no ejercicio de la acción penal. La supuesta investigación judicial sobre el General duró dos meses. La de Miranda, dos años.
  2. En el primero, la DEA entregó parte de conversaciones que involucraban al General con el narcotraficante H2, del Cártel de los Beltrán Leyva, en un seguimiento de hace diez años; con la segunda le entregué una investigación que me ha llevado seis años de mi vida bajo riesgo, y una serie de hallazgos.
  3. Por una parte, en el caso Wallace, estos hallazgos revelaban que las personas privadas de su libertad eran inocentes; y por otra, las relaciones de Miranda y su hijo con el mismo cártel. En ningún de los dos casos, hubo un seguimiento riguroso a manera de investigación por parte de la FGR.
  4. Dos hechos relevantes a mi mirada: En febrero de 2017, el general Dauahare, asesor de Cienfuegos, visitó el Reclusorio Oriente para visitar a un miembro del Cártel de los Beltrán, en el dormitorio VIP, testigos de por medio. A la semana extraditaron al interno, y ejecutan en Nayarit al H2.El otro suceso, ocurrió en julio de 2019, cuando informé al fiscal Gertz Manero que el narcotraficante Héctor Huerta Ríos, alias “La Burra”, líder de una facción del mismo cártel, había confesado en su celda que él personalmente había asesinado a Hugo Alberto Wallace Miranda.
  1. Esto habría pasado tiempo después de que Hugo Wallace se negara a entregar cargamento de droga al mismo cártel, con el que se relacionaba en términos de tráfico y consumo. El día que yo hablé con Gertz fue el 4 julio 2019, por las 2 pm. Seis horas más tarde, Huerta Ríos era acribillado.
  1. Al día siguiente, a las 7hrs, me enviaron fotos a mi celular de Huerta acribillado en su auto. Fue cuando decidí regresar a California ese mismo día sin concluir mi trabajo en CDMX.
  1. Ahora, el Gral. Dauahare está en la Segob, el narcotraficante que podía aclarar lo de la supuesta muerte de Hugo Wallace está muerto, y Cienfuegos y Miranda, protegidos por la fiscalía. Todos con vínculos al mismo cártel.
  1. De acuerdo con el testimonio del narcotraficante Huerta Ríos, el cuerpo de Hugo Wallace habría sido enterrado en Nayarit. Y quien habría operado como intermediario del cártel de los Beltrán Leyva para que se lo entregaran a Isabel Miranda era el exfiscal Edgar Veytia, alias “El Diablo”.
  1. El exfiscal Veytia, actualmente en prisión estadounidense por narcotráfico, mantenía una relación muy cercana con Isabel Miranda, quien lo reconoció públicamente cuando estaba en funciones por su supuesta eficiencia en la disminución del secuestro en Nayarit.
  1. En entrevista para Aristegui, el fiscal Gertz Manero dijo con respecto a Cienfuegos, “que argumenten lo que les dé la gana, es una primera acción del proceso y es absolutamente combatible”. Refiriéndose a que podía ser impugnado.
  1. Lo que no dijo el fiscal es que el lapso de impugnación es de 10 días, si no dan por cerrado el caso. Con Miranda lo hice, pero entre Navidad y la pandemia, el proceso está detenido, igual que los amparos de las víctimas en busca de que se hagan valer sus derechos, mientras siguen sufriendo el maltrato, amenazas y extorsiones de los directores de penales.
  1. También señaló el fiscal que deben de impugnar con pruebas legales. De las pruebas de Isabel Miranda ninguna era legal, todas fueron fabricadas. En mayo de 2019, Gertz habló delante de mí con el padre biológico de Hugo, y yo le entregué el peritaje original de ADN femenino coincidente con José Enrique Wallace Díaz.
  2. También entregué los videos y documentos apócrifos que me presentaron agentes de la SEIDO cuando me quisieron secuestrar en noviembre 2016 y febrero 2018, bajo órdenes de Miranda por difundir una versión del caso “diferente a la oficial”.
  3. De la recopilación de evidencias por la DEA sobre Cienfuegos, entre otros diez generales, la FGR determinó que no había responsabilidad del General. De Miranda se determinó lo mismo. Lo curioso son las aparentes coincidencias: torturadores, con vínculos al mismo cártel.
  4. Gertz dijo que recurriría a instancias internacionales para que analicen la legitimidad, juridicidad, y el respeto a los derechos humanos con el caso de Cienfuegos, porque se cree que la fiscalía actuó de manera parcial. Y ese linchamiento no lo va a permitir, así lo advirtió.
  5. Sin embargo, en el caso de las víctimas de Isabel Miranda, Gertz no reparó en los factores que hoy menciona, mucho menos en la legalidad de las pruebas. Ni aludió a La Haya ni a CIDH, pese a 8 personas sobrevivientes de tortura, violencia sexual y encarcelamiento injusto.
  6. Concluye Gertz: “Todos somos inocentes hasta que se nos demuestre que somos culpables”. Frase elocuente, cuando las víctimas de Miranda no han tenido la misma suerte que el general Cienfuegos, traducido en un debido proceso y en el respeto a sus garantías constitucionales.
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Arteleaks

Sara Sefchovich, ¿absurdo nivel Dios?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En rigor, ¿realmente alguien en su sano juicio se plantearía como un instrumento contundente para combatir o eliminar el flagelo del crimen organizado en su modalidad de narcotráfico el hecho de solicitar apoyo educacional o moral a las madres de los delincuentes? ¿Las progenitoras regañando a sus vástagos para que dejen el mal y se conviertan al bien?

La connotada escritora y periodista Elena Poniatowska en entrevista con Sara Sefchovich (1949), quien se ostenta como socióloga, escritora, historiadora, catedrática, investigadora, traductora, comentarista y conferencista,  y que además es autora de más de una docena de libros y diversos artículos en periódicos y revistas, toman como hilo conductor de la misma el leitmotiv de la última novela de Sefchovich, Demasiado odio: la importancia de las madres en su papel de correctoras de sus hijos delincuentes. No por nada el título de la conversación se llama “Sin la complicidad de las madres el narco bajaría” (La Jornada, 10/01/21). Y como aquí no se comenta la novela desde el punto de vista estético-literario, sino sobre el asunto central, quien esto escribe realizará lo propio.

Como bien se observa, estamos frente a dos intelectuales de nivel que deben de dominar el tema en cuestión. Y aquí nos dice la entrevistada los orígenes de su proposición:

“Publiqué una novela: Atrévete, propuesta hereje contra la violencia en México (2014), que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En ese libro yo hacía una propuesta a las madres de familia de bajarle la violencia en México diciéndole a sus hijos que si querían robar, robaran, pero no violaran, no mataran, no maltrataran (sic). Para escribirlo, viajé por todo México, me reuní con grupos de madres a quienes preguntaba cómo veían esta situación y pedirles que ayudaran; que su trabajo como madres era impedir que sus hijos entraran al mundo del narcotráfico. Para mi sorpresa, en todos los grupos con los que me reuní durante casi dos años encontré que las madres no estaban dispuestas a sacrificar los beneficios que reciben de la delincuencia aun a costa de que pueden encarcelar y hasta matar a sus hijos”. Y cabe añadir, por cierto, que esta situación no es el gran descubrimiento de Sefchovich, pues ya era conocido.

Y al percatarse que su exhorto caía en el vacío por parte de las jefas de familia, indica lo siguiente: “Incluso se lo escribí al presidente (Andrés Manuel) López Obrador. Él mismo pidió ayuda a las madres de familia y recuerdo que le dije: ‘Nos equivocamos, señor presidente, las madres no están dispuestas a ayudar’.” Y en efecto, es de todos conocido que el presidente de México hizo este llamado públicamente en más de una ocasión.

Por supuesto que es un fenómeno demostrado que ciertas familias han incursionado en el narcomenudeo. E incluso a un grado mayor. Recordemos a Delia Patricia Bustos Buendía, quien no sólo recibía de sus hijas y yernos enormes cantidades de dinero y enseres, sino que era ella misma quien lidereaba a la organización criminal que se denominó el Cártel de Neza, siendo ella la temible Ma Baker. Extendió su poder en buena parte del valle de México, a sangre y fuego. Puso en jaque a la extinta Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), asesinando ministerios públicos federales e incluso a un alto funcionario de dicha dependencia, fiscalía perteneciente a la antigua Procuraduría General de la República (José Antonio Caporal, El cártel de Neza, 2012).

Evidentemente nos encontramos con un problema de orden multifactorial. Y todo indica, al parecer, que nuestra socióloga realizó su investigación de esa manera: vivió en Michoacán, Reynosa y en zonas de migrantes, donde abordaría “el deterioro del medio ambiente, el descuido, la ignorancia, la indiferencia, la corrupción… (Y) lo mismo me sucedió en otros países. Recorrí siete ciudades del mundo para hacer un paralelismo entre el narcotráfico y el terrorismo y también me encontré con madres de familia que solapan a sus hijos”. Y no obstante su amplio y diverso estudio llegó a la misma conclusión.

Inmutable, tropezándose una y otra vez con la complicidad materna, reitera: “Yo pensaba que las madres podían ayudar a que sus hijos aprendieran a vivir de otra manera, pero después de escribir adquirí la certeza de que no quieren cambiar… Ese es mi tema: la complicidad de las madres y la de los familiares. Estoy convencida que sin ella bajaría el narcotráfico y el terrorismo”.

No obstante, al final Sefchovich apunta sobre el origen de todo ello: “Las carencias rigen nuestro funcionamiento social. Cuando una familia descubre que puede vivir mejor, es lógico que acepte dádivas. No sólo en México, en todos los países hay narco”. Pero bajo la lógica simplista de la pobreza significaría que miles de mexicanos en situación de miseria todos serían narcomenudistas. Y esto no es así.

 Resulta francamente impensable que una académica como Sefchovich reduzca de manera absurda el grave asunto del narcotráfico a la complicidad de madres e hijos viviendo en la pobreza. Y que Poniatowska no la haya cuestionado en su enfoque al entrevistarla. Lamentablemente ya no hablamos de un binomio, como nos quiere indicar nuestra socióloga, sino de una unidad. Existen familias enteras que participan en el narcomenudeo, desde el abuelo hasta los nietos. Basta revisar la nota roja de cualquier periódico para comprobarlo.

 Por lo tanto, ningún llamado a la congruencia moral dirigido a las madres o familiares del narcomenudista va a funcionar de manera alguna. Existe tal descomposición social que hasta suben fotografías en redes sociales luciendo armas y dinero como parte de su inserción a un grupo criminal. No, en lo absoluto es una solución.

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Arteleaks

Vicente Huidobro y su vorágine amorosa

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Voz reveladora, amorosa, introspectiva, luminosa o profética en ocasiones; mas voz incendiaria siempre, surgió y se inmortalizaría en un mes como éste. Por lo que no pecaríamos de exagerados si a enero se le considerara como el mes de la poesía, la más perfecta poesía del mayor poeta latinoamericano. Coincidencia paradojal o resultado de la prisión de su trágica busca: el chileno Vicente Huidobro nace el 10 de enero de 1893 y muere un 2 de enero de 1948.

Existe un número importante de estudios acerca de su obra, no obstante, poco se conoce de los demonios internos del autor de los excelsos poemas largos Altazor y Temblor de cielo, y menos aún de los relativos a su afán amoroso. Los cuales acaso nos revelarían el perfil verdadero de su espíritu trágico.

Siguiendo la biografía escrita por el abogado y también poeta Volodia Teitelboim, Huidobro, la marcha infinita (Editorial Hermes), nos encontramos con una serie de datos nada favorables para el padre del Creacionismo y del precursor de las vanguardias estéticas, de la primera mitad del siglo XX, en América Latina y en Europa, pero que esclarecen el vertiginoso devenir afectivo a que se entregó.

Pareciera que Huidobro se despedaza cayendo al abismo, en avidez de las alturas literarias y amorosas. Una sola cúspide que confiere inmortalidad y sobre la cual girarían aquellas aristas circundantes de la condición humana. Propias de los demás, pero también intrínsecas a él y a todas luces mundanas, banales, de suyo ordinarias. 

De familia acaudalada, a los 19 años el poeta chileno contrae nupcias con Manuela Portales Bello, quien además de pertenecer a su círculo social es sumamente atractiva. A pesar de su carácter introvertido, sería ella quien lo impulsó a publicar sus primeros libros. Sólo que ella tuvo que pagar muy caro su estadía en ese matrimonio con Huidobro. 

Y es que Manuela además de soportar las continuas infidelidades de su esposo también tuvo que sobrellevar con grandes dificultades el definitivo abandono del poeta al final de su relación años después. En efecto, Huidobro la redujo de compañera afectiva e intelectual a sombra de sí misma, proceso que repetiría con sus demás parejas.

Teresa Wilms Montt, nacida en Chile, fue una escritora y precursora del feminismo. No sólo fue notoria por su espléndida belleza y por ser considerada la poetisa del momento, sino también por su postura rebelde frente a los valores hipócritas de la élite burguesa en que vivía. Debido a lo cual su familia la internaría por la fuerza en un convento como represalia a sus posturas. 

No obstante, sería su gran amigo Vicente Huidobro quien la rescataría para fugarse a la Argentina con él. Así, nuestro poeta viviría un affaire con ella a sus 23 años. De la misma edad y similar al poeta en su afán de ser el centro de atracción, pero además por comulgar de la misma manera en torno a los cuestionamientos acerca del establishment de la época que realizaban ambos, Teresa sucumbiría a su destino ya sin Huidobro a su lado. Su inestabilidad y su nula capacidad de adaptación la conducirían a la muerte mucho tiempo después, suicidándose. 

Ximena Amunátegui también era hermosa, culta y pertenecía a la alta sociedad. Tenía 16 años y Huidobro 33. Por ella nuestro poeta dejaría a su esposa Manuela y a sus hijos. Ximena fue quien le inspiró los versos más cálidos y elevados en torno al amor, tanto en el canto II de Altazor como en todo Temblor de cielo, los cuales cristalizarían en todo su esplendor, según apunta nuestro biógrafo consultado.

Pero la historia se reprodujo años después. Cual paradoja atroz. Sólo que Ximena no emularía a Manuela en la obligatoria y abnegada fidelidad femenina de la época. Golpe terrible y demoledor, Ximena rompe con Huidobro para casarse con uno de los admiradores del poeta. Aislada y fungiendo como secretaria de Huidobro, callándose infidelidades del hombre que más admiraba, Ximena tuvo la oportunidad de reencontrarse y emerger con luz propia.

Lastimado y confuso, prácticamente devastado, Huidobro trabaría contacto con la poetisa chilena Raquel Señoret. De las mismas características que las mujeres anteriores, Raquel se uniría al poeta hasta la prematura muerte de éste. Con casi 30 años de diferencia, Huidobro intentó hacer feliz a su joven pareja, pero sin poder olvidar a su amadísima Ximena. Raquel al igual que Manuela sufrirían penurias económicas cuando Huidobro faltó.

Vicente Huidobro eclipsaba con gran fuerza a las mujeres que más le amaron, al grado de arrojarlas a la nada de manera avasalladora. Ninguna de ellas fue capaz de cumplir con la máxima del escritor ruso Dostoyevski: salvarlo incluso a pesar de sí mismo. Porque acaso no tenía salvación.

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