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El Caso Wallace

Isabel Miranda, la falsa heroína de la ultraderecha, ante los feminicidios

Isabel Miranda de Wallace busca bandera política contra los feminicidios en intento de recuperar credibilidad

Juan Carlos Pérez Ruiz

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Juan Carlos Pérez Ruíz

Durante años, “el sistema” de complicidades mexicano –entiéndase gobierno, empresarios y los grandes medios tradicionales de comunicación, dominados desde hace décadas por la ultraderecha– ha creado, manipulado y difundido toda clase de mentiras. Ha defendido políticas represivas del Estado. Ha criminalizado la protesta social. Ha normalizado el clasismo, el racismo, el machismo, la indolencia y la aporofobia. Ha estigmatizado la pobreza y glorificado el arribismo. Ha invisibilizado los perjuicios del neoliberalismo y el uso faccioso de las instituciones del Estado como lobbies de negocios personales y familiares. Y a la par, ha creado falsos héroes que legitimaban la corrupción y el saqueo que, tras bambalinas, sostenían la injusticia y el clasismo del centro de negocios de la burguesía neoporfirista que nos gobernaba.

No sorprende que, aún hoy día, se presten a encubrir a una de las mayores criminales de Derechos Humanos en la historia reciente de México: María Isabel Miranda Torres (también conocida como Isabel Miranda de Wallace, Isabel Torres Romero o Isabel Miranda Nieto, según sus diferentes actas de nacimiento e identificaciones).

La ultraderecha que mal gobernó este país, encontró en Isabel Miranda y el falso secuestro y homicidio de su hijo Hugo Alberto, la bandera perfecta para apropiarse de la titularidad de la llamada “sociedad civil” (junto con otros personajes similares, como María Elena, Alejandro Martí y Javier Sicilia). El falso caso Wallace sintetiza todos los antivalores que caracterizan las raíces nazis del partido que más ha cobijado las corruptelas de Isabel Miranda, el PAN: La violación a la presunción de inocencia y el uso de la “mano dura”, como forma inquisitorial de ejercer la justicia.

La señora Wallace, que ha manipulado y corrompido los sectores político, mediático, jurídico y judicial para obtener dinero (en 2016, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas le entregó 2 millones 800 mil pesos); puestos clave para familiares y amigos –su sobrino Andrés Sánchez Miranda fue diputado por Acción Nacional, su sobrina Verónica Miranda Mondragón ha sido Visitadora en la Comisión Nacional de Derechos Humanos; a su hermana Magdalena Miranda Torres, la colocó en Recursos Humanos de la Procuraduría General de la República y a su amigo Raúl Plascencia Villanueva logró colocarlo al frente de la CNDH durante el sexenio de Felipe Calderón–; poder político, trato privilegiado y prácticas monopólicas para su negocio de anuncios espectaculares Showcase Publicidad, y lo más importante, impunidad. Impunidad y complicidad absolutos de la televisión y de los tres niveles de gobierno, que le han permitido seguir ocultando su verdadera historia por ya casi cuatro sexenios.

Los intentos de invisibilizar la oscura verdad sobre el falso caso Wallace han sido tan numerosos como diversos. Para la periodista Guadalupe Lizárraga, fundadora de Los Ángeles Press que ha dedicado varios años al tema, ha significado amenazas de muerte (vía telefónica y cibernética), intentos de secuestro para ella y su hija, el veto absoluto de su trabajo en la gran mayoría de los medios mexicanos, así como otras formas de acoso y agresiones virtuales a través de cuentas bot, o medios de comunicación afines a Isabel Miranda.

Otras formas de intentar acallar este escabroso caso han pasado por intentar invisibilizar o ridiculizar las denuncias del caso Wallace, como las que Guadalupe Lizárraga y excolaboradores de este medio han hecho en la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López, desde el 29 de marzo de 2019.

La señora Wallace saltó a la fama el 11 de julio de 2005, cuando los medios de comunicación la presentaron como una “valiente” empresaria que buscaba a su hijo secuestrado, que encontró a los secuestradores gracias a sus propias investigaciones, y posteriormente pedía justicia por su homicidio. Desde entonces se volvió “líder ciudadana”, frecuente invitada televisiva y “activista” fundadora de la asociación civil Alto al secuestro, al grado que el entonces presidente Calderón y su amigo Raúl Plascencia le entregaron el Premio Nacional Derechos Humanos 2010. Calderón la convirtió en la invitada imprescindible en casi todos los eventos y giras oficiales; comentó que Isabel Miranda “lo inspiraba” a transformar a México, lanzándola en 2012 a la candidatura del PAN por la jefatura de gobierno del Distrito Federal.

El guion estaba bien pensado, hay que reconocerlo. Tenía la estructura clásica de una telenovela mexicana del siglo XX, donde la martirizada protagonista llega a superar las peores desgracias y acaba envuelta en gloria. ¿Qué desalmado se atrevería a dudar de una pobre madre, de una supuesta “víctima del sistema”, de una justiciera, en un país donde las madres son sagradas y el público está hambriento de héroes, heroínas y finales felices? ¿Quién no se conmovería ante el melodrama de una abnegada madre respaldada por todos los medios de comunicación? ¿Quién no se identificaría con su deseo de justicia, en un país donde la justicia es desigual, lenta, injusta, falsa, y la policía y el gobierno están llenos de corrupción? ¿Quién iba a imaginarse que ella misma es parte de ese sistema corrupto que decía combatir? ¿Quién podía imaginar el perverso monstruo oculto, tras ese cuento rosa?

Las investigaciones de Guadalupe Lizárraga han probado la falsedad del caso Wallace; caso inventado con falsos culpables mediante linchamiento mediático de los inculpados, amenazas, espionaje, torturas, violaciones, siembra y fabricación de pruebas, así como compra de medios y funcionarios, para encubrir a su hijo Hugo Alberto León Miranda (su verdadero nombre, tras descubrirse la identidad de su verdadero padre biológico Carlos León Miranda), quien tenía antecedentes de contrabando y nexos con el narcotráfico.

Isabel Miranda ha abusado de los privilegios que le ha otorgado su falso papel de heroína y víctima. La farsa llegó al grado de que la usaron para promocionar las campañas del Teletón durante el sexenio de Felipe Calderón; así como Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong y Humberto Castillejos la usaron para descarrilar las investigaciones del caso Ayotzinapa, y Felipe Calderón y Genaro García Luna para manipular el caso Cassez Vallarta. ¿Qué mejor forma de demonizar en medios a una banda que nunca existió (Los Zodiaco), que usando a una verdugo con disfraz de “heroína”, a una loba con piel de oveja?

Pero en México, la siguen utilizando. La radio, la televisión y la prensa escrita de nuestro país, le siguen dando espacio como una “líder de opinión” para difundir sus mentiras, sin cuestionarla, ni dar voz a las verdaderas víctimas del caso Wallace, Martí, Nestora Salgado y Nino Colman; algunos de los muchos casos en que ella ha intervenido. ¿Acaso los dueños de los grandes medios de comunicación tradicionales nos creen idiotas, demasiado ingenuos o ignorantes? ¿O sigue existiendo consigna para favorecerla mediáticamente?

¿Por qué, durante tantos años, los medios de comunicación jamás entrevistaron a los familiares de los inculpados, cuando si han entrevistado a familiares de probados delincuentes como la mamá y esposa de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”? ¿Por qué verdaderas madres activistas como Marisela Escobedo y Miriam Rodríguez –asesinadas en 2010 y en 2017, respectivamente– viven y mueren ignoradas por el gobierno, los medios y el público, mientras La Wallace continúa ocupando un lugar protagónico y gozando de impunidad para pisotear vidas y perseguir a todos aquellos que se interpongan en su camino?

Ante la indiferencia de periodistas y ciudadanos, es probable que aún intentará hacer más daño. Es importante no perder de vista lo que suceda con este caso, y con todos y cada uno de los que se han atrevido a alzar la voz contra esta mujer.

Es indignante que el oportunismo político y la doble moral de Isabel Miranda lleguen al grado de pronunciarse e intentar colgarse de casos recientes tan indignantes como el de la niña Fátima o el de la joven Ingrid Escamilla, intentando curarse en salud con los feminicidios y presentando un informe sobre los casos de secuestros contra mujeres este 18 de febrero. Es un desesperado intento por recuperar la credibilidad que ya perdió ante la sociedad mexicana, del mismo modo que el año pasado se colgó e intentó intervenir en las investigaciones de los casos de Norberto Ronquillo y Leonardo Avendaño, jóvenes estudiantes secuestrados y asesinados al sur de la Ciudad de México.

Es una hipocresía absoluta, considerando que ella misma –pese a ser mujer– ha ordenado ejercer diferentes tipos de violencia contra otras mujeres: Las torturas y abusos sexuales contra Juana Hilda González Lomelí y Brenda Quevedo Cruz (aún detenidas por el falso caso Wallace); las detenciones arbitrarias contra María Rosa Morales, Julieta Freyre (madre y hermana de César Freyre, inculpado por el falso caso Wallace) y Ámbar Treviño (anteriormente, abogada de las víctimas de Isabel Miranda), así como el hostigamiento y persecución contra otras mujeres familiares de sus víctimas en prisión, y las amenazas e intentos de secuestro contra Guadalupe Lizárraga y su hija. ¿Se le permitirá a una torturadora de mujeres, colgarse de la auténtica indignación de colectivos de mujeres contra los feminicidios? ¿la misma que nunca pronunció una palabra contra los cientos de feminicidios durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto? ¿Se lo permitiremos como sociedad? ¿Cuándo dejaremos de respaldar falsos héroes, construidos por los medios de comunicación?

México no puede ni debe seguir pasivo ante los engaños y delitos de Isabel Miranda Torres. ¿Cuándo llegará el día en que los mexicanos tomen con seriedad, el falso caso Wallace?

La fabricación de culpables es un problema público grave que nos afecta a todos porque quiebra el Estado de derecho, como para que continuemos trivializándolo o peor aun fingiendo que no existe.

Las víctimas que el Estado mexicano e Isabel Miranda han invisibilizado y destruido, necesitan nuestra voz con fuerza e indignación. Imposible visualizar la transformación de una sociedad mientras sigamos sordos y ciegos ante el falso caso Wallace, aunque sea la mismísima Miranda la que hoy se atreva a alzar el puño contra los feminicidios y la pasmosa ineptitud de las autoridades para resolver estos crímenes.

La indignación no es ciega ni sorda, el cinismo sí.

El Caso Wallace

Periodistas que colaboraron con Isabel Miranda en la incriminación de víctimas del falso caso Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

La exhibición mediática a personas imputadas en México ha sido una práctica de autoridades judiciales, que se intensificó desde el gobierno de Vicente Fox al de Enrique Peña Nieto. Pero ha sido Isabel Miranda Torres quien ha hecho de la violación a la presunción de inocencia su marca personal con el apoyo de periodistas colaboradores al régimen de Calderón, al haber exhibido sistemáticamente a personas inocentes como los supuestos secuestradores de su hijo.

Para el experto en periodismo judicial, Marco Lara Klahr, “la omisión y el desdén hacia el acceso a la justicia y el debido proceso de personas víctimas imputadas, hace básicamente que una persona acusada de un delito, denunciada penalmente, se convierta en culpable en la narrativa mediática”. Así ha sucedido con las víctimas del falso secuestro Wallace, y con miles de personas que fueron inculpadas con falsos testigos, pruebas fabricadas por los ministerios públicos o la confesión bajo tortura.

En entrevista para Los Ángeles Press, Lara Klahr también enfatizó que “el periodismo lo que hace es investigar para documentar periodísticamente, pero eso no significa que el resultado de su investigación tenga un carácter de cosa juzgada, es decir, el periodismo documenta para mostrar a la comunidad, pero es facultad del ministerio público investigar, coordinar la investigación, y es facultad del poder judicial determinar si una persona es inocente o culpable”.

Sin embargo, durante el mandato de Calderón, periodistas cercanos a él o a sus secretarios de Estado colaboraron con Isabel Miranda para legitimar como verdadero el falso secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace Miranda, promoviendo sólo la versión de ella y de la PGR. Un par de periodistas colaboradores con el régimen calderonista, incluso reconocieron varios años más tarde que se habían fabricado pruebas, pero hasta la fecha no han corregido sus trabajos ni pedido disculpas públicas a las verdaderas víctimas.

Incluso en el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, durante el 2019, la titular de la Agencia de Noticias del Estado, Notimex, Sanjuana Martínez, privilegió a Isabel Miranda Torres con varias entrevistas y videos, pese a la denuncia reiterada ante el presidente de México en su conferencia matutina de la fabricación del caso Wallace y las torturas a los inculpados Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobín, Jael Malagón Uscanga, Juana Hilda González Lomelí, César Freyre Morales, Albert y Tony Castillo Cruz y George Khoury Layón.

Quiénes son estos periodistas

Icela Lagunas

Fue una de las primeras periodistas que trabajó por encargo de Isabel Miranda. Historias ficticias, víctimas inexistentes, testimonios inverosímiles fueron parte del legajo periodístico publicado en El Universal y otros medios que estimularon el ego de Isabel Miranda.

Una de las notas más espectaculares por su inverosimilitud, además de la de los atentados contra Isabel Miranda, es la de la búsqueda del cuerpo de Hugo Alberto Wallace en Morelos, donde supuestamente encontraron más víctimas de los “secuestradores”. Según los dichos de Miranda o de su reportera, las víctimas estaban amarradas, algunas enterradas y otras a punto de inyectarles droga, cuando fueron rescatadas por Isabel Miranda. En esta misma nota, en el afán de magnificar sus mentiras, Isabel Miranda y la reportera crearon escenas grotescas como la de una mujer atada a un tronco por meses, mientras la lapidaban sus victimarios (Lizárraga, Guadalupe. El Falso Caso Wallace (Spanish Edition). Amazon. Kindle Edition).

Icela Lagunas publicó también las primeras calumnias contra George Khoury Layón de manera anónima en el mismo periódico El Universal, el 16 de febrero de 2006, y después en Reporte Índigo. Con la reproducción exacta de frases que fueron plagiadas por quienes elaboraron el libro de Los señores del narco, bajo el nombre de Anabel Hernández, destacando en un pie de página a Icela Lagunas por su “extenso trabajo de investigación periodística” de 2006 a 2010. Así también fue con César Freyre, a quien presentó como líder de la banda de secuestradores.

Ciro Gómez Leyva

Desde 2006, Ciro Gómez Leyva sabía que el hijo de Isabel Miranda, Hugo Alberto Wallace Miranda, no era hijo legítimo de José Enrique Wallace Díaz. Esta información que se reservó desde entonces en complicidad con Isabel Miranda trascendería 13 años después con la presentación en el Senado de la república del padre biológico de Hugo, el doctor Carlos León Miranda.

La relevancia del hecho radica en la fabricación de la prueba de ADN por agentes del Ministerio Público de la entonces SIEDO-PGR, la cual fue a través de una gota de sangre plantada en el departamento donde supuestamente ocurrieron los hechos. De acuerdo con el peritaje, la correspondencia biológica era con José Enrique Wallace Díaz e Isabel Miranda Torres, pero de cromosomas femeninos.

Dos de los testigos que vieron e interactuaron con Hugo Alberto después de la fecha de la supuesta muerte, fueron su amiga y vecina Laura Domínguez Santillán y el investigador José Luis Moya, quienes informaron directamente al periodista Ciro Gómez Leyva de las evidencias de vida de Hugo Alberto.

Hasta la fecha, Gómez Leyva ha seguido el invariable guion de Isabel Miranda, y por años ha promovido información falsa sobre estadísticas de secuestros que manipula Miranda para la extorsión de gobernadores y fiscales, a través de su asociación Alto al secuestro.

Joaquín López Dóriga

En los primeros días de enero de 2007, el conductor de Televisa, Joaquín López Dóriga difundió la detención arbitraria de Jael Malagón Uscanga. Lo presentó como “parte de la banda que secuestró y asesinó al empresario Hugo Alberto Wallace”. Y enfatizó que tenía un “amplio historial delictivo”, acusándolo de robo, narcotráfico, fraude y secuestro.

López Dóriga, ese día, exhibió un video de la detención de Jael Malagón, Víctor Mendoza García y René Aníbal Silva Ruiz, y su reportero Jesús Cárdenas Jiménez se refirió a ellos como cómplices de César Freyre. López Dóriga, en su comentario de introducción, señaló que la detención era parte de los “operativos” en Presidente Mazarick,  en Polanco.

Hasta la fecha, el periodista no ha rectificado la información falsa sobre Jael Malagón, y sin embargo sigue dando voz a Isabel Miranda, incluso en temas de seguridad pública, junto al fiscal Alejandro Gertz Manero.

Ricardo Raphael

Durante más de 12 años, Ricardo Raphael promovió la versión de Isabel Miranda de Wallace sobre el falso secuestro de su hijo. En 2008, utilizando un medio público (Canal Once), fue parte de la falsa acusación a las víctimas, y en 2012, en El Universal hacía campaña por la candidatura de Miranda a la jefatura de gobierno de la CDMX por el Partido de Acción Nacional.

Para finales de noviembre de 2018, Ricardo Raphael se daba por enterado de la fabricación del secuestro de Hugo Alberto, al leer el libro El falso caso Wallace, de Guadalupe Lizárraga. Es así como intentó realizar un debate entre la autora y Miranda. No obstante, la periodista se negó a enfrentar a su agresora, puesto que había intentado secuestrarla en dos ocasiones, pero accedió a la entrevista en Canal Once.

Cuatro meses después, en abril de 2019, Ricardo Raphael salió a los medios adjudicándose la investigación como propia y simulando un enfrentamiento con Isabel Miranda. Esto propició la división de los familiares de las víctimas a quienes manipuló con promesas no cumplidas para que firmaran una carta pública pidiendo a la periodista que permitiera el plagio para no poner en riesgo a sus hijos y que desistiera de exhibirlo en redes sociales por su falta de honestidad periodística.

Ricardo Raphael, además de manipular la información sobre familiares de César Freyre y testigos del padre biológico de Hugo Alberto Wallace, el doctor Carlos León Miranda, pretendía impedir que éste diera su testimonio en el Senado de la república con la senadora Nestora Salgado, el 29 de abril de 2019, y lo llamó “pederasta” por haber tenido un hijo con su prima Isabel Miranda a los 18 años.

Anabel Hernández

En 2009, Anabel Hernández recibió expedientes fabricados por la PGR, bajo la administración de Eduardo Medina Mora, inculpando a César Freyre, George Khoury Layón, Juana Hilda González Lomelí y a Jacobo Tagle Dobín.

Para noviembre de 2010, Hernández publicaba su libro Los señores del narco, en los que difamaba y calumniaba a las víctimas de Isabel Miranda como narcotraficantes, secuestradores y extorsionadores, entre otros calificativos, y daba por hecho el falso secuestro de Hugo Alberto Wallace.

Uno de los inculpados más calumniados por Anabel Hernández fue el empresario George Khoury Layón, quien en carta dirigida a la periodista le recordó su promesa de “contar la verdad cuando él obtuviera su reconocimiento de inocencia” después de que ella lo visitara en el Reclusorio Oriente, en 2012, para pedirle disculpas por las difamaciones e información falsa que había publicado sobre él. Sin embargo, Khoury obtuvo su reconocimiento de inocencia por parte de la ONU en septiembre de 2017, y ratificado en 2019, sin que la periodista hasta la fecha haya corregido sus libros.

En mayo de 2012 presentó el libro México en llamas, en CDMX, y ante la audiencia por la compañía del periodista José Reveles, Anabel Hernández puso en duda -por primera vez, en público- el caso Wallace, pero no rectificó sus calumnias contra las víctimas, de quienes reiteraba su confesión y participación en los supuestos hechos (Location 3725, Hernández, 2012), en franca contradicción con uno de los capítulos dedicados a Brenda Quevedo.

Un año después, 2013, pese a la promesa a Khoury Layón de corregir su libro, editaba Narcoland, en inglés, en Estados Unidos, reiterando las calumnias y la información falsa. En mayo de 2014, escribió un artículo en la revista Proceso sobre dos de las tres actas de nacimiento que tiene Hugo Alberto Wallace, y posteriormente abandonó el caso bajo la justificación de ser demandada por Isabel Miranda, lo cual nunca sucedió.

Carmen Aristegui

Carmen Aristegui se suma a legitimar la historia del caso Wallace en junio de 2010, video subido a Youtube en 2011, cuando entrevistó a Isabel Miranda y a Martín Moreno, en CNN. En el programa se dirigió a Isabel Miranda como “heroína”, “alguien a quien México quiere mucho” y destacó como actos dignos de aplauso las detenciones ilegales emprendidas por Isabel Miranda, junto con ministerios públicos encabezados por Braulio Robles Zúñiga, el mismo que coordinó las torturas de las víctimas.

Durante el programa, Aristegui proyectó el rostro de Brenda Quevedo, Jacobo Tagle, Juana Hilda González y César Freyre Morales. Los llamó secuestradores, sin ningún miramiento, en tanto felicitaba a Miranda por su libro El caso Wallace y sus capturas contra derecho.

En octubre de 2020, Aristegui abrió el micrófono por primera vez a Enriqueta Cruz, madre de Brenda Quevedo, a raíz de la opinión de la ONU, que solicita al Estado mexicano la libertad inmediata de Brenda por la larga prisión preventiva y las torturas sufridas. Aristegui inicia su programa sin ninguna disculpa a la madre por haber tratado a su hija de secuestradora ni por los años que le negó la voz; al contrario, es la madre quien agradeció a la destacada conductora de los tiempos de Calderón y dijo: “es un honor, Carmen, estar aquí contigo”. Más aún, hasta la fecha Aristegui mantiene en “modo oculto” el video de la entrevista a Enriqueta Cruz, lo cual impide su amplia difusión.

Martín Moreno

Martín Moreno fue la pluma pagada por Isabel Miranda para publicar su libro El caso Wallace, prologado por ella misma. Con un cúmulo de mentiras dramatiza los supuestos hechos y denigra la dignidad de las víctimas.

Moreno no muestra el menor esfuerzo investigativo como periodista, sino que convierte la maraña de mentiras de Isabel Miranda en una herramienta incriminatoria contra las víctimas, por medio de injurias y calumnias, bajo el sello editorial Aguilar.

 

Sanjuana Martínez

Actual directora de Notimex, pesa sobre ella su propia promesa incumplida de impulsar un periodismo libre y crítico en la agencia de noticias del Estado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Hasta la fecha no ha dado voz a ninguna de las víctimas de Isabel Miranda, pese al cúmulo de pruebas judiciales contra Isabel Miranda, largas prisiones preventivas de los inculpados en violación flagrante de la Constitución mexicana, protocolos de Estambul y el reconocimiento de inocencia de la ONU a George Khoury Layón y la opinión de libertad en favor de Brenda Quevedo Cruz.

El 29 de marzo de 2019, Sanjuana Martínez fue parte de la censura en la mañanera por la denuncia de la periodista Guadalupe Lizárraga ante el presidente López Obrador, y también responsable de la edición cortada del video del canal de Youtube, de Notimex. El corte del video solo fue al fragmento de la denuncia contra Miranda.

Un mes después, Martínez difundió cinco notas favoreciendo a Isabel Miranda en las que exigía audiencia al presidente López Obrador, y una entrevista en la que calumnia a la periodista Guadalupe Lizárraga y de nueva cuenta a las víctimas del caso Wallace. No obstante, Martínez fue una de las promotoras también de la candidatura de Isabel Miranda a la jefatura de gobierno de la CDMX, en 2012.

 

Lista no exhaustiva de la difusión pagada en los medios

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El Caso Wallace

FGR determina no ejercicio de acción penal contra Isabel Miranda pese a evidencias

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Por Guadalupe Lizárraga

El equipo de investigación y litigación de la Fiscalía General de la República, bajo la administración de Alejandro Gertz Manero, determinó el “no ejercicio de la acción penal” contra Isabel Miranda Torres, denunciada en diciembre de 2018, por fabricación de pruebas, falsedad de declaraciones judiciales, tortura y secuestro en grado tentativa.

Con el oficio número FEIDT-EIL-II-001/2020, el agente del Ministerio Público Juan Diego Chávez Aguirre, respondió a la denuncia que se integró en la carpeta de investigación FEIDT/SEIDF/UEIDT-CDMX/0000840/2019, interpuesta por la periodista Guadalupe Lizárraga en contra de Isabel Miranda Torres, José Enrique Wallace Díaz y el agente de SEIDO Braulio Robles Zúñiga. En su respuesta, Chávez Aguirre, se abocó a la acusación de la prueba fabricada de ADN por medio de una gota de sangre plantada en el supuesto lugar del asesinato y desmembramiento de Hugo Alberto Wallace.

Al respecto, la conclusión del perito profesional Ejecutivo “B” en Genética Forense de la Coordinación de Servicios Periciales, Mario Alberto Bernal López, sostuvo que “existe coincidencia genética con los perfiles genéticos ingresados con los nombres de José Enrique Wallace Díaz y Carlos León Miranda, siendo el mismo perfil genético, por lo tanto ambos tienen el mismo origen biológico”.

El ministerio público Chávez Aguirre alegó en el documento que la falsedad de declaración judicial había prescrito en 2012, y con respecto a los delitos de tortura, los dictámenes en el caso de Brenda Quevedo Cruz (realizado el 6 de junio de 2011), el de César Freyre Morales (realizado el 4 de noviembre de 2015), y el de Juana Hilda González Lomelí (realizado el 15 de noviembre de 2018) habían dado resultados negativos y también operaba la figura de la prescripción.

Sin embargo, el abogado Víctor Caballero, activista de derechos humanos, a la pregunta de Los Ángeles Press, sobre el tema de tortura, señaló que “la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha determinado en dos momentos, en 2018 y 2019, que el delito de tortura no prescribe. Si bien la tortura sexual es una conducta específica, y también encuadra en el catálogo de los delitos sexuales, dependiendo de cómo se dio esa tortura”.

En relación a las denuncias de secuestro en grado tentativa contra la periodista, en noviembre de 2016 y en febrero de 2018, así como el allanamiento de su morada en febrero de 2019 y las denuncias de amenazas proferidas por la diputada federal María de los Ángeles Huerta del Río para que no mencionara el nombre de Isabel Miranda en el foro sobre Fabricación de culpables realizado el 5 y 6 de noviembre de 2018, el Ministerio Público eludió la investigación de estos hechos sin dar respuesta a la denunciante.

No es la primera vez que la autoridad fiscal determina no ejercer acción penal contra Isabel Miranda por la fabricación del secuestro de su hijo y los atropellos a las víctimas para que se incriminaran. En el registro documental de la notificación a la periodista Guadalupe Lizárraga se destacaron las denuncias contra Miranda y el agente Braulio Robles Zúñiga, en 2011 y 2015, bajo las identificaciones 433/UEIDAPLE/DT/38/2015 y 233/UEIDAPLE/LE/12/2010, las cuales también determinaron las autoridades no ejercer ninguna sanción, pese a que los delitos de tortura eran recientes, siendo octubre de 2010, tanto en el caso de Brenda Quevedo Cruz como en el de César Freyre Morales.

 

Fragmento notificación FGR.

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El Caso Wallace

Expareja de Hugo Alberto Wallace confirma que en 2005 no fue secuestrado ni asesinado

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Por Guadalupe Lizárraga

Claudia Patricia Muñoz Acosta, madre de una segunda hija de Hugo Alberto Wallace Miranda, confirmó ante la audiencia de Milenio TV, que habló por teléfono con él todavía en 2007, tal como se ha revelado desde mayo de 2014, en Los Ángeles Press. Su testimonio ante la televisión mexicana es otra prueba más del falso secuestro y homicidio contra Wallace tal como lo ha sostenido Isabel Miranda Torres, desde el 11 de julio de 2005, y por el que ocho personas inocentes llevan 14 años en prisión.

La expareja sentimental de Hugo Wallace dijo que se había ido a vivir a Estados Unidos por presión de Isabel Miranda Torres, madre de Hugo Alberto, por la existencia de la primera hija, Andrea Isabel, de 25 años, quien tiene problemas congénitos en la columna vertebral y requería la atención del padre.

Incluso señaló que Isabel Miranda había interferido para evitar que Hugo Alberto registrara a su hija con el apellido Wallace, y que lo había hecho en Coyoacán, delegación donde vivía, con el apellido de su padrastro.

Muñoz Acosta también señaló haber tenido a su hija a los 28 años, pero que conocía a Hugo desde los 14, porque había sido su maestro de Inglés. Sin embargo, precisó que su hija no tenía 13 años como lo había publicado Los Ángeles Press, la semana pasada, sino 18.

Las contradicciones de Muñoz

Entre las declaraciones hechas en Milenio, Claudia Patricia Muñoz Acosta dijo que no había hablado con la periodista Guadalupe Lizárraga. Sin embargo, aceptó haberle dejado un mensaje privado en su red. En el mensaje se lee que Muñoz Acosta contactó a la periodista, le reveló la existencia de su hija, producto de una relación de “muchos años”, y concluye que vive en Oklahoma City y escribe su número de teléfono.

La periodista, en julio de 2019, recibió la llamada de Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace, quien le confirmó que efectivamente tenía una segunda nieta, de acuerdo con la conversación telefónica que había sostenido con Muñoz Acosta.

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