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Investigaciones

‘El Tepito’ y la administración alternativa del Reclusorio Oriente: ¿Quién detrás? 2ª parte

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Segunda parte, de tres
  • El Duque, a la par con Jaramillo, ‘El DG3’, en la recolección de rentas

Por Guadalupe Lizárraga

“Omar García Harfuch, cuando tú tuviste un intento de homicidio paraste toda la ciudad porque era tu vida. Aquí en la Morelos también hay vidas de inocentes que corren peligro por El Tepito”, es una de las exclamaciones en redes sociales dirigidas al secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, tras el reportaje sobre las extorsiones y golpizas de José Antonio Aguilar Valencia en prisión, titulado Desde el Reclusorio Oriente a Facebook.

La vida de El Tepito, un hombre de 28 años que empezó a delinquir a los 12, narrada por sus exparejas, internos y conocidos pone de relieve por una parte la fractura familiar a la que induce la corrupción del sistema penitenciario de la Ciudad de México, pero por otra el disimulo de las mismas autoridades para corregir esa corrupción y el crimen dentro de los reclusorios, sobre todo del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente con la sobrepoblación hasta casi un 30 por ciento más de su capacidad de albergue.

Una decena de testimonios que cruzan las fronteras del penal, coinciden en que el primer mando para El Tepito ha sido por mucho tiempo, durante los ocho años que lleva en prisión, el comandante Martín Buenaventura, quien supuestamente desde abril de este año se quemó un pie y desde entonces lo sustituye “el comandante Peralta”. Sin embargo, “los comandantes no se mandan solos”, enfatiza una de las fuentes. Existe una administración en paralelo desde afuera que controla no sólo el flujo de efectivo y mercancías con diversas salidas -de lo cual incluso se beneficia la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Gobierno de la Ciudad de México-, además se controla la vida privada de los internos, sus visitas, sus depósitos, y la familia.

Pero el trabajo realizado por El Tepito generalmente para los comandantes de Seguridad y Custodia consiste en golpear y extorsionar al resto de los internos para obligarlos a pagar cuotas de seguridad, renta de artefactos y droga. A cambio, se le mantienen los privilegios, desde dos celulares con acceso a internet para “asuntos personales”, despensa sobre pedido, visitas ilimitadas de mujeres, acceso a armas blancas, medicamento, ropa de civil, festejos y acceso al Dormitorio 2, una zona privilegiada para ocasiones especiales, incluyendo un pago semanal.

A su vez, El Tepito se apoya en un equipo de tres a cinco internos, dependiendo de la peligrosidad del interno que sea su objetivo y qué tanta fuerza necesita para someterlo. Para algunos, José Antonio Aguilar Valencia, en su área, es uno de los reclusos más peligrosos; para otros, es sólo un peón al que utilizan, y si por algún motivo lo trasladan de penal o deja de estar al frente de sus tareas por incumplimiento, rápidamente es reemplazado por otro interno que esté en la fila de espera.

Quién detrás de El Tepito

De acuerdo con la información recibida, José Antonio Aguilar Valencia no pertenece formalmente a un cártel ni a la Unión de Tepito, sino que trabaja directamente con los comandantes del Reclusorio Oriente, pero detrás de los comandantes, quien se ostenta como “dueño” del penal -según los mismos internos- es Luis Eusebio Duque Reyes, «El Duque», un expolicía que estuvo preso por seis años, pese a delitos de robo y secuestro, y en 2017 se le dio la libertad por remisión parcial de la pena sin formalmente calificar para ello, de acuerdo a la prensa local.

En su paso por los penales federales, se le atribuye que parte de su poder fue obtenido por el acercamiento con Juan José Quintero Payán, alias «El Juanjo», extraditado a Estados Unidos, pero se cree que El Duque sigue siendo protegido por el grupo de Quintero Payán. Incluso se afirma que su poder de corrupción no sólo se circunscribe al Reclusorio Oriente, sino que incluye Las Torres de Alta Seguridad del Reclusorio Norte, un área para albergar a 1536 internos de alto perfil criminal, y al módulo Diamante de Santa Martha, del Centro Varonil de Seguridad Penitenciaria II, que también tiene nivel de alta seguridad.

Sin embargo, el jefe directo de El Tepito siempre fue el comandante Martín Buenaventura, incluso antes de ser comandante, ya obedecía las órdenes de él. Y aunque en el penal hay gente de la Unión de Tepito, la misma organización delictiva trata de mantener la distancia con las autoridades del reclusorio por su propia seguridad, dicen.

“La Unión de Tepito lo que ha hecho es defender a la gente que tenía negocios allí adentro porque El Duque lo que hizo fue adueñarse de todo el penal, los que tenían tiendas se las quitaron, han matado custodios, han matado a familias de internos, han matado a los propios internos”, explica un interno, y enfatiza: “¿Esto por qué y con qué finalidad, licenciada? ¡De apoderarse de todo el penal! Ellos son los dueños del vicio, de las teles que rentan, los teléfonos son de ellos, las tiendas son de ellos, el famoso Duque desde la calle manejando la cárcel”.

El periodista preso: una piedrita en el zapato

Héctor Valdez Hernández, periodista de Tulum, que tras la persecución del exalcalde Víctor Mas por revelar la corrupción en su gestión y que después fue incorporado al Mecanismo Nacional de Protección a Periodistas, de la Secretaría de Gobernación, es uno de los presos torturados dentro del Reclusorio Oriente por orden de los comandantes de Seguridad y Custodia, ejecutada por José Antonio Aguilar Valencia, El Tepito.

La golpiza fue el 22 de febrero de 2022, y la orden la dio el comandante Martín Buenaventura “porque estaba abriendo mucho la boca”, dijo el mismo Tepito en grabación de audio, por los reportajes de Valdez a este medio sobre la corrupción del penal. Tras las denuncias a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el periodista fue aislado e incomunicado telefónicamente. Hasta el 7 de junio volvió a tener llamadas con un teléfono de tarjetas. No obstante, no fueron pocos los testigos de la agresión.

“A los comandantes los manda El Duque, y como el periodista estuvo hablando de las concesiones que hay en el Reclusorio Oriente y habló de toda la corrupción que hay y mencionó a este personaje famoso que es El Duque, pues para él es una piedrita en el zapato”, dijo una fuente. “Pero quien protege al Tepito es Seguridad y Custodia, ellos son los que ordenan al Tepito a quién picar, a quién callar, ellos son los que le ordenan”.

Audio

Los protectores

Después de que se ausentó el “comandante Martín”, El Tepito se presentó a las órdenes del “comandante Peralta” y del “Jefe Medina”, como se refieren los internos al personal que da las órdenes al Tepito.

“El Jefe Medina, un gordo chaparro, se dedica a pegarle a todos los reclusos”, dice el interno, “él es el encargado de la familiar. Así se llama. ¿A que me refiero con la familiar? Cuando uno va a tener visita, licenciada, hay un pequeño retencito para bajar a la visita, él se dedica a cobrarles a todos lo que van a bajar a la visita, cobran por bajar a la visita”, explica.

“Imagínese”, interrumpe otro interno, “como El Duque es el dueño de todo, hasta el huevo está concesionado. Lo que es la leche, lo que es el cigarro, todo lo tiene concesionado. El pan de dulce… si a nosotros como internos, nos llega una cajita de huevo, no la podemos subir porque forzosamente la tienes que consumir ahí o reportarla con El Duque, y el Jefe Medina es el encargado de que no suban nada de eso, porque él es el encargado de la familiar”.

Los internos también hablaron del “Jefe Jonathan”, como jefe de grupo, un custodio que se dedica a cuidar de que se cumplan las órdenes dadas por El Duque, como la golpiza al periodista Héctor Valdez, perpetrada por El Tepito, o a la persona que según él “estaba drogándose en las galeras” a la que golpeó hace un mes. “En realidad, era una persona que estaba escondida porque la estaban extorsionando, licenciada, y todas las autoridades del penal lo andaban buscando, y cerraron temprano porque habían pensado que ya se les había escapado, y cuando lo encontraron, el encargado de pegarle fue El Tepito”, apunta un interno.

“El se escondió porque le estaban pidiendo cierta cantidad de dinero, El Tepito dice que se estaba drogando, pero no es la versión como tal. Él vivía en el dormitorio 7-10, y ahorita ya lo bajaron a un área que se llama el Panal… pero antes de bajarlo, le pegaron como usted no se imagina, y él que se encargó de esto fue el Jefe Jonathan”, detalla el interno sobre el custodio que ordenó a José Antonio Aguilar Valencia golpear al interno que se resistía a pagar la extorsión.

Continúa el interno que los que hacen el trabajo sucio para El Duque en el Reclusorio Oriente son los custodios, y éstos utilizan a El Tepito para que lo ejecute, “para ellos no ensuciarse las manos, pero realmente El Tepito no pertenece a la Unión… sino que sirve a Seguridad y Custodia”.

Las borregas de los comandantes

Los encargados del Duque, por orden de jerarquía en el Reclusorio Oriente, son El Amore, El Yoyo y El César, de quienes nos reservamos sus nombres. Este último, El César es quien recoge los 500 pesos semanales por la renta de los celulares. Los otros dos son parte de la red de vigilancia y lealtad para tener sometidos a los internos y son los encargados de cobrar “el vicio”, como le dicen a la droga y alcohol, y reciben también lo de las tiendas. Pero también cobran el agua, la luz, el paso de las visitas, de todo cobran renta”.

A los internos que trabajan directamente con los comandantes y custodias les dicen “borregas”. Como es el caso de El Tepito, al igual que otros internos del Dormitorio 4 como Sarmiento, alias “Del Hoyo”, del camarote 9. Y a su vez son supervisados por “Los Duques”, como se refieren a El Amore, El Yoyo y El César.

Las borregas se dedican a quitar a gente que les estorba, dicen los internos. Por ejemplo, siembran navajas, drogas, cosas supuestamente prohibidas que colocan debajo de sus colchones o dentro de sus camarotes, y luego llegan los custodios y simulan el hallazgo. Es una manera para que los castiguen, o los trasladen a un penal federal o carguen con otro proceso.

“Hay gente que realmente no se quiere dejar, pero es una mafia muy grande y ningún interno va a poder con ellos”, lamenta el recluso, “es una mafia muy grande y se meten con nuestra familia, se meten con nosotros, es algo grandísimo, que usted no se imagina. El Tepito tiene mucho poder porque lo protegen los meros comandantes, y a los encargados los protege la Custodia, son gente intocable, gente que anda con navajas, en grupos con 20 o 30 personas detrás de ellos, y todo esto es permitido por las autoridades, principalmente por el encargado de todos los penales, que es el Jaramillo”, comenta.

El interno se refiere a Jaime López Jaramillo, director de Seguridad del Sistema Penitenciario de Ciudad de México, a quien se le conoce como El DG3, y que opera de la misma manera desde 2001, según un registro periodístico de El Universal, en el que desde entonces era denunciado de manera anónima por los internos debido a las extorsiones y corrupción dentro de los penales.

 Jaramillo visita todos los penales para supervisarlos y tiene conocimiento de todos los eventos de violencia. “Es el que más empapado está de todo esto”, dice el interno. “Se imagina cuántos millones salen del reclusorio a la semana”, toma aire y enfatiza “si todo se lo tenemos que consumir al Duque, imagine de cuánto estamos hablando, y él reparte las comisiones a Custodia y a los demás”.

Otro interno rápidamente hace las cuentas redondas. Sólo la renta de los teléfonos celulares es de 500 semanales, el penal tiene una población de 8 mil internos. Supongamos que 6 mil pagan renta, a la semana obtienen 3 millones de pesos en efectivo, sin pagar impuestos. “Pero se paga renta por todo”, insiste.

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Primera parte: Desde el Reclusorio Oriente a Facebook: las extorsiones de José Antonio Aguilar Valencia, ‘El Tepito’ – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

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Investigaciones

José Noriel Portillo Gil ‘El Chueco’, del cártel de Los Paredes, con dominio en Sonora desde 1990

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Por Guadalupe Lizárraga

Antiguas investigaciones periodísticas e información difundida en las redes sociales apuntan que el presunto asesino de los dos sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, al interior de una iglesia en Cerocahui, Urique, del estado de Chihuahua, está relacionado con el grupo delictivo de Los Paredes, que ha tenido relevancia en Sonora y Chihuahua, y ha operado desde 1990 con las autoridades locales.

Se trata de José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, a quienes testigos refieren como el presunto asesino que perseguía a un hombre con otros pistoleros, y en un intento por salvar su vida, el hombre se refugió dentro de la iglesia donde estaban los sacerdotes y fue atacado a balazos por Portillo Gil, quien es ampliamente conocido en esa región, con el apodo ‘El Chueco’.

Esta misma persona, al ver que los sacerdotes jesuitas intentaron brindarle los primeros auxilios, disparó contra ellos. Posteriormente, el victimario movió los cuerpos a su camioneta para desaparecerlos.

En la información que ha trascendido, José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, es señalado de ser el actual jefe de plaza de Los Paredes, de Agua Prieta, Sonora, y de rendir cuentas directamente a Martín Alonso Siqueiros Acuña, alias El Tin Tin, actual líder de la Gente Nueva de Agua Prieta.

El exgobernador Javier Corral, en noviembre de 2018, también señaló a José Noriel Portillo Gil, de haber perpetrado el asesinato del ciudadano estadounidense Patrick Braxton Andrews, un joven profesor radicado en Chihuahua, que había sido reportado como desaparecido. Sin dudar de su información, que además aseguraba que El Chueco había matado al joven al confundirlo con un agente de la DEA, el gobernador prometió entregar el cuerpo de Patrick y hacer justicia. El cuerpo de Patrick fue hallado, pero El Chueco siguió libre.

«…no sólo que encontraremos el cuerpo de Patrick, si no que haremos Justicia y daremos castigo ejemplar a este delincuente y su gavilla, a quienes paradójicamente, al actuar con esa cobardía ponen fin a su influencia y control de esa zona, bajo el cártel de Sinaloa».

Ex gobernador de Chihuahua Javier Corral, 15 de noviembre de 2018

La familia de José Noriel Portillo Gil también ha sido parte del grupo de narcotraficantes aliado a Los Paredes. De acuerdo con la información recibida, su padre fue ejecutado en Cerocahui, en un enfrentamiento armado contra integrantes del Cártel de La Línea, (de Ciudad Juárez), grupo rival de Los Paredes. El Chueco era primo de los narcotraficantes Bernardo y Benito Portillo Torres. El primero abatido en una balacera en la sierra de Chihuahua, límite con Choix, Sinaloa, el 4 de marzo de 2015. El segundo, el 28 de mayo del mismo año en Culiacán.

Benito Portillo Torres era socio y compadre de Marcos Paredes Machado, alias El M-100, y se le señalaba de haber encabezado la masacre en la cual murieron ocho personas en 2010, en el municipio de Creel, Chihuahua, por lo que fue detenido Enrique López Acosta, El Cumbias, del grupo Gente Nueva.

Los Portillo se dedicaban a sembrar y cosechar narcóticos en la zona serrana de Cerocahui, La Cieneguita y Urique, droga que transportaban a la ciudad fronteriza de Agua Prieta, para su entrega al grupo delictivo Los Paredes, quienes se encargaban de cruzarla a los Estados Unidos.

José Noriel Portillo Gil, alias El Chueco, mantiene una férrea disputa por el control de esa zona con los líderes del Cártel de La Línea, que operan en San Juanito y Maguarichi, identificados con los nombres de Juan Márquez, César Manjarrez alias El H2 y los hermanos Ever José González Bournes, alias El Águila, y Víctor Noé González Bournes, alias El 500.

De acuerdo con el portal Bordeland Beat, el cártel de Los Paredes, en 2020, estaría integrado con estas personas.

Los Paredes

En Sonora, Los Paredes es el nombre con el que se identifica una familia mexicoamericana que ha destacado en el narcotráfico desde la década de 1990, según información de la prensa local. Leonel Paredes-Perú fue el fundador de esta organización criminal dedicada al narcotráfico, lavado de dinero y tráfico de armas.

El 3 de mayo de 2004, fue asesinado Leonel Paredes Perú, así como Leobardo Paredes Machado y María del Refugio Paredes Machado, en un restaurante de Agua Prieta. Fue cuando Marco Antonio Paredes Machado asumiría el mando.

Desde la ciudad fronteriza de Agua Prieta, Los Paredes han monitoreado y coordinado el paso de drogas por Arizona. “Lo trasladan en camiones, a través de inmigrantes indocumentados, con animales de carga (caballos y mulas) y esporádicamente en aviones ultraligeros”, indicó un agente mexicano que fue entrevistado y no quiso ser identificado por razones de seguridad. «Por los 388 kilómetros de frontera que comparte Arizona con esta árida tierra del territorio mexicano, casi toda la marihuana, cocaína, heroína y metanfetamina que ingresa por aquí es movida por el cártel de Los Paredes».

El Junior

Después de la detención de Marco Antonio Paredes Machado en 2011, en Huixquilucan, Estado de México, y extraditado a Estados Unidos en 2015, bajo sentencia de 22 años de prisión, su hijo Marco Antonio Paredes Ponce, alias Junior, asumió el liderazgo del cártel. Nacido en Estados Unidos y radicado en Phoenix, Arizona, Paredes Ponce, a quien también le dicen «Marquitos», junto con Martín Siqueiros Acuña, El El Tin Tin, controla los municipios de Agua Prieta, Cananea, Bavispe, Bacerac, Moctezuma, Huasabas, Sahuaripa y sus corregimientos aledaños según un informe de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, y que éstos, a su vez operan para Ismael ‘El Mayo’ Zambada. Sin embargo, pese a la información difundida por el gobierno federal mexicano, siguen en impunidad.

Infografía del cártel de Los Paredes, publicada el diario sonorense El Imparcial, el 20 de marzo de 2005, por el periodista asesinado el 2 de abril de 2005.

Lo que reveló el periodista asesinado Alfredo Jiménez Mota

Uno de los últimos reportajes del periodista Alfredo Jiménez Mota, asesinado en 2005, fue sobre el dominio del cártel de Los Paredes en Agua Prieta, Sonora. En su trabajo, señalaba directamente a Marco Antonio Paredes Machado, líder del cártel, como «dueño de más del 50 por ciento de las propiedades de este municipio», con información que había dado a conocer la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), en ese entonces.

Marco Antonio sustituyó a Manuel Leobardo Paredes «El Leo», ejecutado el 3 de mayo de 2004, quien tenía una orden de aprehensión desde 1999 en la Corte de Tucson por cruzar de Naco Sonora a Naco Arizona, a través de un túnel, 40 mil libras de cocaína, unas 18 toneladas, escribió Jiménez Mota en su reportaje.

En ese mismo trabajo, destacó información de Nahum Acosta Lugo, el exfuncionario que fue acusado por la PGR de filtrar información a un cártel de las giras de trabajo del entonces presidente Vicente Fox. El periodista escribió que el subprocurador de la SIEDO, José Luis Santiago Vasconcelos, quien fallecería en un supuesto accidente aéreo en 2008, relacionaba directamente a Acosta Lugo con la familia de Marco Antonio Paredes.

«Las conversaciones telefónicas entre Nahum Acosta y Marcos Paredes, hermano del Leo Paredes, operador del Cártel de Juárez, ejecutado el 3 de mayo de 2004, es un indicio de la PGR sobre sus relaciones peligrosas», fue la afirmación recogida por el reportero. Y abundó en que eran ocho conversaciones telefónicas recogidas por espionaje en las que abordaban la política de Agua Prieta, el control que Nahum Acosta ejercía sobre algunos medios locales y su apoyo a Marco Antonio Paredes para «calmar» a un periodista -dice la nota- que quiere publicar un reportaje sobre Los Paredes.

Portada de El Imparcial, 20 de marzo de 2005, con el reportaje de Alfredo Jiménez Mota.

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Fabricación de culpables

George Khoury Layón, torturado en el traslado del Cefereso de Michoacán a Guanajuato, «por denunciar violaciones»

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Por Guadalupe Lizárraga

George Khoury Layón, privado de su libertad arbitrariamente y torturado por órdenes del empresario en seguridad privada Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, en 2005, 2006 y 2009, de nuevo fue víctima de actos de tortura e incomunicación con golpes y shocks eléctricos, el 12 de junio, dentro del Centro Federal de Rehabilitación Social Número 17, de Michoacán, y en su traslado al penal federal, de Ocampo, Guanajuato.

De acuerdo con la denuncia interpuesta ante la Fiscalía General de la República, bajo el número de la carpeta de investigación FED/FECC/FECC-MICH/00000067/2021, George Khoury Layón fue “brutalmente golpeado y torturado, entre otras cosas, por medio de toques eléctricos y precisamente por los servidores públicos que en esta carpeta se encuentran denunciados” por un espacio de diez horas, antes del traslado y durante éste, en el trayecto de Michoacán a Guanajuato.

Los mismos servidores públicos denunciados, el subdirector de Seguridad Alejandro Flores y el comandante Roberto Lázaro Echeverría, quienes también tienen acusaciones por acoso laboral de sus oficiales, además por extorsionar a los internos y con carpetas de investigación por denuncias de tortura, como la mencionada, le hicieron saber a Khoury Layón que “lo que le sucedía y le seguiría sucediendo era por haberlos denunciado”.

George Khoury Layón, pese a tener una opinión de libertad por parte del Grupo de Trabajo de Atención Arbitraria de Naciones Unidas, desde septiembre de 2017, un reconocimiento de inocencia de la Secretaría de Gobernación, desde 2019, y la reciente admisión de su caso por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en marzo de 2022, se le han suspendido sus derechos humanos, aislándolo e incomunicándolo en el área de Observación, del Cefereso de Guanajuato, para supuestamente vigilar su conducta.

Reconocido como víctima del Estado mexicano, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas puso quejas por la violación a sus derechos  ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y ante el Mecanismo Nacional de Prevención contra la Tortura.

Desde hace más de dos meses, Khory Layón cumplió el 50 por ciento de la pena por un delito que no cometió, y del que fue imputado en 2012, por la jueza Hermelinda Silva Meléndez sentenciándolo culpable por señalamientos de terceros bajo tortura, pero fue detenido arbitrariamente y torturado desde el 2 de septiembre de 2009, por los policías federales Porfirio Javier Sánchez Mendoza (en prisión) y Rolando Mayorga Cordero (prófugo), y ya había sufrido dos detenciones arbitrarias, el 16 de julio de 2005 y el 30 de enero de 2006, por órdenes dadas de Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol a los mismos policías federales, bajo la gestión de Genaro García Luna.

Denuncias por tortura en el Cefereso #17

12 de abril de 2021

Director de Cefereso #17 desacata Ley de Amparo y vuelve a torturar a George Khoury, falso culpable – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

19 de julio de 2020

Director de CEFERESO #17 ordena torturar a George Khoury, víctima de Wallace, y desobedece amparos judiciales – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

22 de julio de 2020

Desnudo y descalzo en celda de castigo, mantienen a George Khoury, víctima de Isabel Miranda – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

28 de julio de 2019

George Khoury, víctima de detención arbitraria y tortura, y las nuevas falsas incriminaciones – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

28 de mayo de 2019

Víctima del falso caso Wallace denuncia torturas y represalias en el penal federal El Altiplano – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

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Investigaciones

‘El Tepito’, golpeador de mujeres y sicario de comandantes del Reclusorio Oriente 3ª parte

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Tercera y última parte

Por Guadalupe Lizárraga

Los testimonios de las exparejas sentimentales de José Antonio Aguilar Valencia, alias ‘El Tepito’ dan cuenta de otro aspecto de las vidas fracturadas por la corrupción del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, de la Ciudad de México, donde está por terminar una condena de ocho años por robo agravado, mientras dentro del penal sigue operando como torturador y sicario de los comandantes de Seguridad y Custodia.

Así lo confirmó una de sus exparejas, quien se enteró por boca de El Tepito que el comandante Martín Buenaventura le había ordenado golpear al periodista preso Héctor Valdez Hernández por su reportaje sobre la corrupción del penal. Otro testimonio, decía que esta orden había salido de Luis Eusebio Duque Reyes, «El Duque», de quien se afirma maneja el reclusorio desde la calle.

Las mujeres, pese a la violencia vivida, ninguna lo ha denunciado por violencia de género, pero la mayoría de ellas, con las que ha tenido hijos o ha convivido en pareja destacan en sus testimonios para Los Ángeles Press haber sido maltratadas y golpeadas por El Tepito.

Incluso, se alude a que después del reportaje Desde el Reclusorio Oriente a Facebook: las extorsiones de José Antonio Aguilar Valencia ‘El Tepito’, éste fue castigado por varios días; sin embargo, después siguió trabajando para los comandantes, solo con el cambio de número telefónico, y este fin de semana se regularizó su visita con la pareja actual.

Otro testimonio señala que El Tepito sigue pidiendo dinero bajo coacción a las mujeres con las que se relaciona, las sigue extorsionando. Entre éstas, a su última expareja, quien todavía el 19 de mayo le depositó 5 mil pesos, por temor, pero también a las mujeres con las que ha iniciado una nueva relación.

La entrada de sexoservidoras tampoco es un impedimento. «Ellos las pueden meter cuando quieren», dice un interno, que es parte de la corrupción normalizada.

Testimonio 1

«Yo era amiga de su hermana y ella me lo presentó yo tenía novio en ese entonces y lo dejé por andar con él y mantuve una relación con José Antonio Aguilar Valencia. De esa relación tuvimos un bebé. Nunca vivimos juntos porque él siempre fue muy mujeriego, era agresivo y golpeador, nosotros somos comerciantes y con buena solvencia económica, pero él siempre andaba tomando y con mujeres, ésa es su vida.

Tuvo varias mujeres con las que tiene hijos, como la que sale en la foto, la más chiquita es su hija, y tiene otro de la misma edad que tiene una discapacidad y ni así pudo cambiar. Dos de sus esposas lo han engañado con amigos. Ha llevado una vida de borracho, él tenía un negocio donde hacía lo que quería, y pobre de Socorro, su mamá, por que sufrió mucho, cada uno de sus hermanos era de diferente padre, así que imagínate qué vida tuvo.

Hoy en día no queremos saber nada de él, aunque mi amiga (su hermana) siempre me pide fotos para mandárselas y las pone en su estado diciendo que cuando salga nada les faltará. Pero si dejó a dos mujeres embarazadas y de los otros hijos nunca fue responsable, qué puede esperar mi bebé. La vida de él ha sido alcohol, mujeres, vicio y robos; su familia lo sabe y se lo aplauden.

Con respecto a la relación que dicen que tenía con una médica, no sé qué le vio porque de verdad solo hace daño. Y que triste por la doctora, porque solo la utilizó, pero Dios existe y el pagará todo lo que nos hizo.

Estos siete años que él ha estado en prisión, para mí han sido los mejores, porque ya no hay quien me haga la vida imposible. Sé que su familia le dice todo porque estamos cerca de ella, pero espero que haya justicia, porque en los audios sí es él, es su voz.

Reitero: soy una de sus exmujeres con la que tuvo un hijo y tuve que irme de su lado, porque él quiso matar a mi actual pareja.

Para la médica cuídese porque es capaz de matar y su familia es igual, no caiga con su familia.

A la nueva pareja, no sabes qué alacrán te llevaste, manita. La cárcel no ha sido un impedimento en nada para José Antonio Aguilar Valencia».

Testimonio 2

«Soy vecina de la familia de José Antonio Aguilar Valencia. Son una familia muy problemática, los dos hermanos se dedican a robar, la hermana es una prostituta que tuvo tres hijos con uno que vende vicio. Todos viven juntos, y los fines de semana siempre hay problemas porque es una familia sin amor a nadie. Después de que murió la señora Socorro, la madre, ha sido todo un terror, el otro hermano está alejado de ellos, porque creo que es el más sensato.

El Tepito no terminó la secundaria, no tiene estudios, y empezó a robar muy escuincle. Era el dolor de cabeza de su mamá. La hizo sufrir mucho. El Tepito salió igual que su padre, borracho, mujeriego y golpeador. Tiene hijos regados con diferentes mujeres, todas de esta zona».

Testimonio 3

«Yo conocí a José Antonio Aguilar Valencia, alias El Tepito, como “El líder del Mazo”, la gente que robaba las joyerías en la Ciudad de México. La primera vez que lo vi, ingresé al penal por mi trabajo. Recorría los reclusorios una vez a la semana. Un hombre de 1.80 de estatura, así como lo ves en sus fotos, así es. Lo saludé y me invitó un refresco, le dije que no, muchas gracias. Me invitó a comer, y le dije lo mismo, no gracias, y le dije: sé que aquí la comida está un poco fea. Me respondió que allí había quién cocinara, y que era muy limpio. Lo confirmaron mis empleados, y me convencieron, yo estaba sin comer, porque había llegado de los otros reclusorios. Así que acepté. Y sí, la comida muy limpia, como si uno estuviera comiendo en una fondita. Quise pagar la cuenta, y él ya lo había hecho. Así empecé a interactuar con él, cada semana que yo iba al reclusorio. Así se fue dando. Me hice mamá postiza, la mejor vibra para él. Era la segunda vez que estaba él en prisión. La primera fue en el Reclusorio Norte, por robo agravado, pero creo que fue absuelto. Estuvo de enero a junio, y salió. Hasta que volvió a caer, y ahora lleva siete u ocho años.

Primero fuimos buenos amigos, después empezamos una relación, y esa relación se formó bien, a como yo la veía. Yo le mandaba una cantidad cada ocho días de 5 mil pesos para sus gastos. Entraba una despensa cada quince días de 3 mil pesos, una despensa que estaba autorizada por los comandantes, se le compraba lo mejor, le metía ropa deportiva, tenis de válvula, hasta tres pares de tenis. Él dependía de mí al cien por ciento. Tuvo teléfono porque se lo vendieron y pagaba la línea a 500 pesos la semana, con la terminación 7014, yo lo pagué. Así estuvimos hasta el año pasado en junio que dejé de verlo.

Él trabaja para un comandante que se llama Martín, es el que le da las órdenes y El Tepito tiene acceso a los expedientes de todos los internos, cobra la lista, a mí me hacía llamadas a la una de la mañana porque era cuando él empezaba a cobrar a todos los dormitorios. Él traía los libros y era como pasaba la lista. Todos los gastos los pagaba yo. En una ocasión entró una banda (de música) para que me cantara, también entró un vocalista de un grupo… pero esos gastos salían de mi bolsa. Las visitas al principio eran en la íntima, aunque no tuviera derecho, pero tenía la autorización de los comandantes. Después por la pandemia, yo entraba al Dormitorio 2, donde hay mucha gente peligrosa. En lo personal, yo nunca entré con cosas. Se las mandaba para que se las entregaran a él. Y lo dejé porque él empezó a meter mujeres, y después me enteré de que yo ya no estaba en su Kardex, me hablaba con peladeces, me insultaba, y a mí eso ya no me gustó.

Por último, yo supe que su compañero periodista estaba allí, porque él lo golpeó. Se lo pidió el comandante, porque estaba abriendo mucho la boca, y me dijo que lo iban a cambiar de dormitorio, lo iban a tener aislado. Eso lo supe.

Testimonio 4

«Hijo de tu puta madre te pasaste de verga wey, pones a mis hijas en tu Facebook cuando sabes que una no es tu hija, lo único que me trajiste a mi vida fue un papiloma, wey, te metías con tantas viejas porque así es tu vida: drogas, alcohol, viejas. Sí, hablo de ti, Tepito, Pepee, perukiito laskuraiinn, Grande, el que lleva la mitad de su vida en la cárcel y ahí se debería quedar, neta, para que no sigas haciendo daño a las mujeres y no las contagies.

Yo viví una vida llena de golpes, maltratos, me hablaba con puras groserías, y la hija la que está en la silla (en la foto de Facebook no es hija de él, ella tiene 6 años y él tiene 7 años en la cárcel). Así wey, ni te hagas ilusiones (comento, no sigas contagiando a más personas) y vete a la verga, donde nadie sepa de ti, wey.

Todas sus exparejas ya están casadas y con una vida hecha con hijos, y él sigue con su vida de ser «el mejor ratero», pero hasta para eso hay que saber. Él estará solo, porque siempre ha utilizado a las personas, así lo hicimos en su tiempo.

Fui su expareja y soy la mamá de las niñas que aparecen en su perfil de Facebook. Saquen todo esto, no se limiten nada, ya que el me pegó el papiloma, y que sepan los que leen esto para que no contagie a más mujeres.

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Primera parte: Desde el Reclusorio Oriente a Facebook: las extorsiones de José Antonio Aguilar Valencia, ‘El Tepito’ – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Segunda parte: ‘El Tepito’ y la administración alternativa del Reclusorio Oriente: ¿Quién detrás? 2ª parte – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

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