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Con voz propia

El precio de la mentira: el caso Cassez-Vallarta

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¿Cuánto puede dañar una mentira?, se pregunta Xavier Sánchez sobre el caso Cassez-Vallarta

Uno no puede ponerse del lado
de quienes hacen la historia,
sino al servicio de quienes la padecen

Albert Camus

Por Xavier Sánchez

¿Cuánto nos cuesta, como individuos y sociedad, la mentira? ¿Cuánto nos cuesta, como país, un gobierno que miente, un gobierno que viola los derechos humanos de unos, fingiendo proteger los de otros?

¿Beneficia a alguien la farsa, que no sea a sus creadores? ¿Conviene el montaje considerando la inversión de recursos económicos, intelectuales y humanos que requiere sostenerlo? ¿Por qué hemos normalizado la mentira como únicos modus vivendi operandi posibles de nuestra clase política y del Poder Judicial mexicano, como si no hubiera otra opción?

Es inevitable cuestionar y cuestionarse al terminar de leer El teatro del engaño(Grijalbo, 2015), de la periodista belga Emmanuelle Steels, quien decidió descorrer y desgarrar el negro velo frío de una de las «verdades históricas» más infames del docenio panista.

Noveleta negra que inició en el sexenio de Vicente Fox y que enarboló con gran orgullo Felipe Calderón, la administración que vestía azul y terminó empapada de rojo sangre, con más de 120 mil muertos, aunque hay quienes calcularon 150 mil.

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Ese mismo gobierno que convirtió el cuerno de la abundancia en el cuerno del diablo, en la tierra de las narcofosas, las desapariciones forzadas, los desplazados, las narcomantas, las ejecuciones extrajudiciales, y en el que los carteles del narcotráfico arrasaron municipios enteros. Violencia extrema que no ha dejado de aumentar –en números y en saña– desde entonces.

Recuerdo vagamente el inicio del caso Cassez-Vallarta, que este libro desmitifica de cabo a rabo. No recuerdo porque, aquel viernes 9 de diciembre de 2005, estaba viendo la televisión cuando el matutino de Carlos Loret de Mola (Primero noticias, se llamaba entonces) transmitió en vivo la «detención» de la francesa Florence Cassez y su novio Israel Vallarta, de quienes entonces los mexicanos no teníamos idea y que no imaginábamos que se convertirían en los protagonistas de un linchamiento mediático, que duraría más de seis años. Mientras vi esa detención no noté nada extraño. Creía, como la mayoría de los mexicanos, en las historietas que Noticieros Televisa nos presentaba como verdad.

Prácticamente ningún medio de comunicación se quedó fuera de ese gran teatro del engaño. En los periódicos, reportajes, columnas, artículos de opinión, entrevistas, crónicas, primeras planas. En la televisión, notas, reportajes.

Una y otra vez la misma narrativa, la versión oficial que la mayoría creímos. Un guion con el que medios y autoridades se engolosinaron, añadiéndole detalles, adjetivos, escenas, diálogos.

Era como un fresco, un mural al que no se cansaron de agregarle colores, para convertirlo en un thriller dantesco, melodramático, que enturbió las aguas de la verdad y la justicia. Lo suficientemente impactante para indignar, lo suficientemente repetido y publicitado para creerlo al pie de la letra, al mejor estilo goebbeliano: «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad».

Una «malvada» pareja de secuestradores (Florence Cassez e Israel Vallarta), líderes de una nebulosa banda llamada «Los Zodiaco» habían sido detenidos, en un operativo emitido en vivo por el duopolio televisivo.

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Sádicos, codiciosos, torturadores. Villanos dignos de las páginas más negras de la prensa roja. Las presuntas víctimas del supuesto secuestro, principalmente un joven llamado Ezequiel, contando en televisión una y otra vez su secuestro, siempre acompañado por Isabel Miranda de Wallace, ya entonces convertida en la «activista» favorita del calderonismo.

¡Oh, truhanes! ¿Cómo han podido hacer tanto daño? ¡Sí, que paguen sus crímenes! ¡Castigo, castigo, que nunca salgan de la cárcel! ¡Hoguera para estos monstruos! El público gritaba ávido de una justicia que casi nunca llega a los mexicanos, absortos en una especie de catarsis como en las condenas de la Edad Media.

Se señaló a Cassez y Vallarta como torturadores, pero poco o nada dijeron los medios de esa época, de las torturas que sufrieron los supuestos victimarios, incluidos familiares de Israel que fueron igualmente arrestados y violentados para intentar darle verosimilitud a la historia.

Años después, tímidamente, se acepta parte de la mentira. Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, y Televisa se culpan mutuamente de haber sido los autores intelectuales de la detención televisiva de Florence Cassez e Israel Vallarta. Empero, esa escenificación no significaba que no fueran culpables, ni que el delito fuera falso, repitieron hasta el cansancio. Era necesario que todo México los creyera culpables, mientras no se exhibiera mediáticamente lo contrario.

Por eso cuando Florence Cassez fue liberada en 2013 por violaciones al debido proceso, la noticia cayó como bomba y aún en pleno 2019, miles de usuarios de redes sociales muestran enojo por su liberación; reflejo no solo de lo poderosa que es la manipulación mediática, sino de la falta de lectura en nuestro país, pues ya existen dos investigaciones periodísticas, una novela y tesis de Derecho que desmienten el thrillerde Genaro García Luna.

Lastimosamente no han faltado personajes identificados con la Cuarta Transformación que se pronuncian contra los periodistas que desmienten el caso, como hizo el año pasado la directora de Notimex, Sanjuana Martínez, lanzándose contra Jorge Volpi y Emmanuelle Steels en sus redes sociales.

Pero, ¿a quién le importó Israel Vallarta y su familia? Eclipsados por el linchamiento público que vivió Cassez en la lucha por su libertad, permanecieron en la sombra hasta que la corresponsal en México de Radio France, Emmanuelle Steels, empezó a jalar del hilo que dejó flotando Florence. ¿Y si no solo Florence merecía la libertad? ¿Y si eran inocentes? ¿Y si fueron víctimas de una fabricación para ocultar algo aún más oscuro?

El teatro del engaño es el espejo de la decadencia humana de las autoridades, en el sexenio de Felipe Calderón. Una investigación crítica sobre los abusos y simulaciones del Poder Judicial y jurídico.

Una muestra de cómo una venganza se puede salir de control hasta involucrar a las más altas autoridades y poner en riesgo relaciones diplomáticas. Una historia de terror sin ficciones, como las cientos de miles que al periodismo le han faltado manos, voces y plumas para reportar.

Un libro que recuerda a El falso caso Wallace porque se repiten algunos de sus siniestros personajes, aterradoramente reales y aún poderosos. Investigación que sirvió como base e inspiración para Una novela criminal de Jorge Volpi, el cual ganó el premio Alfaguara y ha servido para que se conozca la verdad de este caso a nivel internacional.

¿Cómo es que no percibí nada raro en la «detención», si en el video que aún circula en YouTube es claro que algo no estaba bien?

¿Cuánto le cuesta la mentira a un país en que la impunidad roza el 100 por ciento, de acuerdo a diferentes estudios? ¿Cuál es el precio de que tengamos cárceles con un alto porcentaje de inocentes, y calles donde los delincuentes se pasean y operan con tranquilidad? ¿Cuál es el precio de nuestra ignorancia, inconsciencia e indolencia como sociedad, en un tema tan común en los hechos pero tan poco explorado en los medios de comunicación como lo es la fabricación de culpables?

¿El endurecimiento en las políticas punitivas llevaría a una reducción de la criminalidad, o estaríamos mandando un buen porcentaje de inocentes a la horca? ¿Cómo acabar con esas inercias que alientan la corrupción y la falsedad?

¿Cuál es el precio que pagamos cada vez que damos por hecho la culpabilidad de un presunto responsable, estigmatizado por los medios de comunicación? ¿Cuál es el precio –moral, social, económico, emocional– que pagan las familias de las víctimas de un montaje? ¿Cómo se les puede reparar un daño, que es incalculable? ¿Ha pensado este gobierno en políticas que ayuden a una verdadera e integral reparación del daño para estos casos?

Como escribió el año pasado la estupenda escritora española Almudena Grandes, sobre el libro de Jorge Volpi, en su columna del diario El País, yo tampoco puedo quitarme de la cabeza a Israel Vallarta, quien continúa preso, como los inculpados del caso Wallace.

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Y cada vez que veo una detención en un noticiero y la facilidad con la que se presentan culpables en la televisión, me pregunto cuántas veces nos habrán engañado medios y autoridades.

¿Cuántos de esos periodistas estarán conscientes de lo grave que puede resultar violar la presunción de inocencia? ¿Cuántos estarán conscientes de su papel en los linchamientos mediáticos, y cuántos lo realizarán sin saberlo? ¿Qué debemos hacer los periodistas y que debemos dejar de hacer?

No hay mejor momento que éste para leer El teatro del engaño, en que pequeñas rendijas de libertad de expresión empiezan a abrirse para tocar estos temas en medios de alcance masivo, como el pasado jueves 22 de agosto en que el periodista Julio Hernández López «Astillero» abordó el tema con amplitud, en su programa de Grupo Radio Centro, entrevistando a la familia Vallarta.

¿Cuántos libros como El teatro del engañoUna novela criminal El falso caso Wallace necesitamos para sacudirnos y entender que el precio de la mentira lo pagamos todos, y es demasiado caro –en tiempo, dinero, tranquilidad y vidas humanas– como para seguirlo pagando?

***

Este artículo se publicó originalmente en reversos.mx con la autorización de su autor.

 

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¿Quiénes fabricaron los delitos? Desde la prisión Santa Martha Acatitla, la columna del periodista Héctor Valdez

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hector valdez periodista en santa martha

Por Héctor Valdez

A todos mis amigos y a cualquiera que pudiera importar leer y compartir este texto, si le es posible.

Me acerco a la Ciudad de México a los dos años de estar recluido en prisión por un delito que jamás cometí y que fue ordenado en su fabricación, según abundantes evidencias, por personajes del poder del estado de Quintana Roo.

Como casi todos ustedes amigos y conocidos saben, salí de Tulum desde mayo del 2019, en medio de amenazas de todo tipo y luego del asesinato a balazos de dos amigos periodistas. Primero, José “El Güero”, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto; y luego, el de Rubén Pardo, en Playa del Carmen, municipio de Solidaridad. Ambos vecinos de Tulum. En esos años de violencia y sangre sin freno, denuncié periodísticamente la coalición de mafias y bandas criminales con los más altos niveles del poder político.

Entre las muchas amenazas que recibí, una incluso fue muy cordial, pues mientras un dirigente político me invitaba un café, me dejó saber que el jefe de ese político estaba harto de mí y me aconsejaba que aprendiera de aquellos amigos periodistas muertos, porque de hecho los que acabaron con ellos, me aseguró, se habían «saltado a Tulum donde estaba el que seguía», refiriéndose por supuesto a mí. Y agregó con desparpajo que precisamente por ser mi amigo, era que transmitía el peligro de no ser dócil con el gobernador y su gente, y que podían ser muy generosos conmigo si yo fuera su amigo.

Para saber más del tema: Periodista preso Héctor Valdez, trasladado con tratos crueles y aislado en Santa Martha Acatitla por revelar corrupción

También me dijo que el entonces presidente municipal de Tulum, Víctor Mas Tah, era uno de los más cercanos al gobernador, «era su gente». Después de esa amenaza -y por no suspender mi trabajo periodístico de denuncia sustentada y sin esbozo-, recibí un atentado a mi vida y otros más a mi patrimonio. Entre algunas bombas incendiarias a mi casa y a mis vehículos e incluso mi más cercano círculo familiar se vio afectado.

Por supuesto, en todos los casos interpuse denuncias formales tanto en la fiscalía de Quintana Roo, donde varias veces intentaron negarme su recepción, incluso cerrando las puertas de la fiscalía. Como después las interpuse ante la Procuraduría General de la República, que así era entonces, a través de la Fiscalía Especializada en la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, denuncias que sumaron en esos tiempos, quizá una docena, y en las que, por supuesto, no hubo avance ni esclarecimiento de ningún tipo.

De todos es sabido el clima de terror que invadió a Quintana Roo, en el gobierno de Carlos Joaquín González, que está por terminar; y a Tulum, sobre todo durante la presidencia del jefe de criminales Víctor Mas Tah, quien comandó por esos años a su banda familiar llamada “Los Cebúes”, también con otros grupos delincuenciales asociados a su banda.

No me arrepiento ni de los riesgos a los que me expuse entonces ni a los de ahora. Ni de las consecuencias a mis denuncias periodísticas que siempre han sido frontales, pero también siempre han sido responsables y fundamentadas y además firmadas con mi nombre.

No me arrepentiré nunca porque con ese trabajo y con el de otros libres periodistas, algunos acallados triste e impunemente a balazos, una gran parte de la sociedad de Tulum y de Quintana Roo abrió los ojos y en las elecciones pasadas pudo sacudirse parcialmente de esos personajes.

Aunque el posible retorno de ese nefasto poder continuar vigente, ya que la próxima gobernadora mantiene una cercanía muy estrecha con el todavía gobernador, que en la realidad siempre la impulsó. Y políticos como Víctor Mas Tah saltaron del partido que se hunde en su descrédito, al Partido Acción Nacional donde militaban a las nuevas banderas políticas de la llamada 4T.

Nada de qué sorprenderse, ya que antes el gobernador Carlos Joaquín González, como el presidente municipal Víctor Mas Tah, habían saltado del PRI donde militaron casi toda su vida al PRD, y luego de ahí rápidamente al PAN, donde Carlos Joaquín González fue incluso presidente nacional de la convención de gobernadores.

Para leer más sobre el autor: Una voz que no se silencia, la del periodista preso Héctor Valdez Hernández en CDMX

Ahora como el símil de las ratas que, para no ahogarse abandonan el barco que se hunde y se suben al que flota, esos y muchos otros políticos han de inocular su miseria a los partidos de la llamada ‘Cuarta transformación’, que por eso no llegará a hacerlo, no llegará a ser transformación. Pues con esas nuevas militancias a revista empezará demasiado pronto su descomposición, para desgracia de quienes creímos y votamos siempre por esas opciones políticas con la esperanza de que el país pudiera cambiar.

El teatro de la humanidad y su pretensión de poder es la historia del hombre y quizás sobre todo en lo que al género se refiere.

En estos casi 22 meses en prisión, he podido confirmar que la mayor reserva de humanidad que tiene el hombre está depositada en las mujeres, cuyo aprecio y respaldo he recibido en abundancia.

No me detendré en los detalles del delito que me imputaron falsamente y por el que me condenaron sin pruebas verdaderas, excluyendo además prácticamente todas las pruebas presentadas por mi defensa, entre ellas testimonios de los vigilantes de mi departamento, señores de la tercera edad, un hombre y una mujer que afirmaron nunca haber percibido ningún disturbio en ese departamento.

Y durante más de dos semanas, en referencia al supuesto delito que me imputaron, aseguraron haber visto todos los días entrar y salir a la supuesta víctima sin ninguna asomo de aflicción, e incluso dieron testimonio que en dos ocasiones esta supuesta víctima les ofreció dinero por ser sus testigos en un ataque que les aseguró había ocurrido semanas atrás de cuando les pidió que fueran sus testigos. Ellos se negaron, por supuesto, y en cambio declararon posteriormente ese intento de cohecho ante la Fiscalía de la Ciudad de México y en referencia a mi acusación y a mi caso.

En el proceso que duró casi un año para condenarme, la juez del caso no tomó en cuenta esos testimonios, pero además excluyó dos peritajes uno médico y otro criminalístico que concluían varias incongruencias entre las declaraciones de la supuesta víctima y las evidencias que más bien apuntaban a falsedad de declaraciones.

En el colmo de la evidente juez de consigna para declararme culpable, ésta permitió que la parte acusadora jamás se presentara las audiencias del caso y no sólo eso, sino que validó el argumento de esa falsa víctima y del Ministerio Público de que yo era “muy poderoso política y económicamente” y que por eso podía mantener agentes en Tulum -donde afirmó- se refugiaba a escondida, pues por mis órdenes amenazaban su vida.

La aceptación de tan burdo como falso argumento por parte de la juzgadora me dejó en absoluta vulnerabilidad legal, al no poder rebatir ni contrastar en nada mi defensa ante una juez que decidió por supuesta perspectiva de género, condenarme sin prácticamente atender a ninguna prueba, más que a la fe ciega de una falsa acusación que decidió hacer verdadera para ella.

La fe, la creencia ciega, la fe sin pruebas y dogmáticas alumbró hace siglos el nacimiento de la inquisición que condenaba igual y sin defensa posible a muchos acusados. Hoy, algunos jueces y juezas aprovechan la coyuntura necesaria de la justa lucha del feminismo y la perspectiva de género para cumplir consignas, para castigar inocentes, para subir índices de castigo y los acusados son pobres en su mayoría o personas que tenían consigna en contra de ellos, porque una defensa adecuada cuesta demasiado dinero, y a veces ni con eso es suficiente para lograr justicia donde debía imponerse al menos la duda razonable.

La muerte me ha rondado mucho en estos últimos años, pues además de los dos amigos periodistas que mencioné, habían matado antes de salir de Quintana Roo un tercer periodista también amigo mío. Fue muerto a balazos en Playa del Carmen, apenas unos días después de que yo abandonara el estado para salvar mi vida. Más de un año después de esto y ya prisionero con la ominosa figura de prisión preventiva que tanto daño hace a miles de gentes.

Apenas al comenzar mi proceso, mataron también a balazos a mi abogado defensor titular. Lo mataron el 1 de julio del 2021, por supuesto no hay ningún avance en su investigación. Es terrible y debilita mucho el alma un clima tan sangriento.

Apenas en marzo pasado, ya en medio de otros peligros en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México, donde positivamente terco sigo siendo periodista y lo seguiré siendo así, una trifulca campal dio inicio con la versión circulada entre algunos reclusos de que mi persona supuestamente protegida -desde hace poco antes por las autoridades penitenciarias, pero en realidad duramente segregada por la autoridad penal-, había regresado a mi antiguo dormitorio y con facilidades de elementos policíacos fungiendo como custodios penitenciarios, un grupo de internos que forman parte de la mafia local de “Los Duques”, del dormitorio anexo 7, intentó tomar por asalto al dormitorio 3, donde antes yo estuve y donde el rumor era que yo había regresado.

Por eso empezó ese caos que se sofocó horas después y que en medios de comunicación se calificó como ‘intento de motín’ con un saldo, un triste saldo, de dos fallecidos.

Queridos amigos, estoy seguro de que muchos pueden aterrorizarse, no desgraciadamente para quienes idearon y operaron mi entrada a la cárcel. Quizá tenían previsto que mucho antes de finalizar mi proceso, yo habría muerto en prisión donde muere tanta gente, tanta gente, incluso por constantes y extraños suicidios en los que quien supuestamente se quita la vida parece amordazado y maniatado, tal vez ésa podría ser su previsión que muriera en esas condiciones u otras completando así el asesinato civil que me impusieron abundantemente en decenas de medios de comunicación, tanto nacionales como estatales, y voy a citar algunos ejemplos: “Resultó un violador el reportero que intentó desacreditar en la mañanera de AMLO al tolerante y respetuoso buen gobierno de Carlos Joaquín en Quintana Roo”, eso podía leerse en un medio digital de Guerrero. Otro ejemplo: “Periodismo criminal: el caso del reportero Héctor Valdés”, eso pudo leerse en el periódico Excélsior, de circulación nacional, uno de los más antiguos del país, pero también de los más desprestigiados y reconocidos como conservadores.

Hace unos momentos decía que la mayor reserva de la humanidad son las mujeres, y tengo sobrados motivos para confirmarlo. Ni el aberrante delito que me causaron con falsedad y por el que ahora estoy prisionero, incluso siendo inocente, ha hecho dudar a tantas mujeres amigas a quienes ahora debo tanto y a quienes no quiero dejar de mencionar.

Nunca tendré con qué compensar el aprecio, la calidez, la ayuda emocional, las charlas larguísimas por teléfono y la ayuda de todo tipo incluso económica que muchas veces recibí en estos casi dos años de parte de tantas mujeres valiosas.

Gracias a Nancy mi admirada y brillante, intelectual y profesional amiga que me ha regalado tanto tiempo y tanto cariño; gracias a Laura, que como Nancy, me mostró un inacabable afecto y que -incluso sabiendo mi imposibilidad de devolver-, me ayudó económicamente por muchos meses en los que benefició a otros ocho reos que vieron cambiar completamente sus condiciones de reclusión, pues la celda comunal en la que entonces el Reclusorio Oriente, estaba terrible, ruinosa, ominosa y opresiva, pudo renovarse y equiparse por esas posibilidades. Uno de los compañeros internos siempre me decía “tu amiga es una santa, dile que Dios la bendiga”… en realidad mi querida Laura es una empresaria exitosa y una política íntegra y de verdadera convicción social.

Gracias a otra amiga Laura que también, como Neus y como Karina, no dudaron ni un poco en enviar cartas de buena referencia y de confianza dirigidas a un juez de encauzamiento en el caso inicial, en el que narraban una constante convivencia conmigo, competencia que siempre fue de respeto hacia ellas, y a muchas mujeres. Y la seguridad -decían ellos- de que lo que se me trataba un día con mi persona.

Gracias a Gaby, a mi amiga y ex jefa que tanto me ha animado y también tanto me ha rogado que evite los riesgos de seguir siendo periodista en la prisión.

Gracias a Liliana, una corresponsal extranjera, por el ánimo. Gracias a América por sus palabras, gracias a Gabriel las mayores muestras de aprecio que tanto le costaron y que nunca podría pagar con nada, también gracias a su madre de quien recibí por su intermedio muchas oraciones que, seguro estoy pudo con varios males y demonios. Gracias a varios amigos que, pese al señalamiento del que fui objeto, del que soy víctima, pese a eso, durante los meses previos a mi detención y todavía en libertad, me visitaron para hacerme sentir su afecto y su confianza me visitaron directamente al departamento.

Gracias incluso a dos amigas que pude conocer en esos días, los últimos meses en que estuve libre y que igual conociendo la infamia que se me achacó profusamente en medios de comunicación, decidieron regalarme su amistad y su confianza durante varios meses.

Gracias a quienes más dulcemente quiero y a quienes por las dudas callo. Gracias finalmente a muchas mujeres y hombres de la CNDH, específicamente del Mecanismo contra la Tortura, que hace meses ya se enfrascan en conservar intacta mi vida de prisionero.

Pero sobre todo gracias a una de las mejores periodistas y luchadoras de derechos humanos de México que trabaja desde los Estados Unidos. A quien ahora le debo varias veces la vida, a Guadalupe Lizárraga, quien no sólo en los primeros días de mi encierro y sin que yo lo esperara, me hizo llegar hasta aquella celda de 12 metros cuadrados que estuvimos más de 20 días 22 prisioneros, hasta allí me hizo llegar un milagroso paquete de sobrevivencia que consistió en ropa, en libros, en artículos de higiene, en dinero, en una tarjeta telefónica.

Y aquí de verdad quiero hacer mención esto porque es necesario, sin eso no hubiera yo podido sobrevivir, porque es necesario decir que las cárceles de México son no sólo de las más corruptas en el mundo, sino también de las más salvajes, de las más sorpresivas, y créanlo en esas cárceles mucho menos las de la Ciudad de México, no mejoran en nada; tristemente empeoran en estos tiempos de supuesta transformación del país.

A Lupita, (Guadalupe Lizárraga) pues que desde aquellos días asumió una defensa mediática al contemplar la injusticia terrible de la que soy objeto, defensa que hasta ahora continúa, junto con la de otros inocentes cuya causa enarbola.

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A mis amigos hombres, la fortuna es que son muy pocos por mencionar y en el infortunio he aprendido que los hombres somos poco empáticos y pocos solidarios. Gracias Carlos B., ese catalán formidable que además de brillante académico es un comprometido con sus amigos. Gracias a él por sus muchos libros, por la ropa, los insumos en sus visitas. Gracias también en su memoria a dos grandes amigos fallecidos, víctimas del Covid, que tanto me mostraron aprecio fuera y luego en prisión. Al doctor Juan Mena Ramos, de Tulum, Quintana Roo, que en vida trató de interceder por mí con algún otro amigo que pudo ayudar en aquel momento.

Gracias también a la memoria de Luis, un amigo a quien conocía en la Ciudad de México y que en pocos meses se convirtió en leal amigo, falleciendo el año pasado en Playa del Carmen. Gracias a Francisco Canul, periodista y antiguo colaborador de mi portal de noticias “Tulum en Red”. Gracias por recibirme algunas llamadas y también gracias por aconsejarme, buscar y rogar por mi libertad al gobernador Carlos Joaquín y al nefasto Víctor Mas Tah. Gracias por ese consejo que tuvo sus fundamentos, tristemente, porque él mismo también estuvo en prisión en Playa del Carmen, acusado falsamente también de esos delitos que les gusta fabricar el gobierno de Quintana Roo, de un delito incluso más ominoso que el que se me fabricó.

Francisco tuvo rogar por su libertad a esos terribles señores del poder y fabricantes de delitos, a quienes tuvo que prometer sometimiento y servicio. No me lo contó nadie, lo sé por él mismo, pues solo así logró -con la intervención de estos señores- que un juez lo exonerara después de seis meses de prisión.

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¿Quién puede criticar? ¿Quién busca salvar su vida, conseguir su libertad y reparar su honra lastimada? ¿Quién puede criticar a esas personas? Yo no podría. Pero espero que tampoco se me critique por ejemplificar fehacientemente lo que pueden hacer y el grado de daño que pueden lograr impunemente los hombres del poder en México.

Después de todo ya lo dijo Don Quijote de la Mancha: “solo hay dos cosas por las que sin dudar deben exponerse la vida, una es la libertad y la otra la honra, no lo olvides nunca Sancho”, decía Don Quijote. Creo que todos debemos ser Sanchos. Sigo luchando por salvar al menos mi honra, que es mi dignidad, sobre todo ante ustedes queridos amigos a quienes va dirigido este mensaje de la penitenciaría de la Ciudad de México en Santa Martha Acatitla, en los días de septiembre.

***

Gracias a la periodista Joselaine Gutiérrez por la asistencia en edición.

 

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Con voz propia

Claudia Sheinbaum y su promotor electoral a cargo del erario

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Antoni Gutiérrez Rubí ha asesorado a candidatos presidenciales de izquierda y derecha, que han ganado la presidencia

Por Alberto Farfán

Hace unas semanas un periódico español dio a conocer que la actual jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, contrataría a un experto en comunicación para integrarlo a su equipo de trabajo con el objeto de asesorarla en sus labores de gobierno.

Una noticia que podría ser considerada importante sobre todo si consideramos que es de suma relevancia que gobierno y ciudadanía interactúen con mayor frecuencia y de manera positiva. Actuar en conjunto ante problemas como el de la inseguridad en la Ciudad de México, por ejemplo, podría ser abatido o por lo menos disminuido, entre otros miles de problemas públicos que padecemos los capitalinos.

Para saber más del tema: Martha Robles en un monólogo catártico revelador, la columna de Alberto Farfán

No obstante, dicha noticia indica todo lo contrario, en virtud de que el diario El País nos brinda una serie de elementos que deben ser cuestionados de manera tajante. Pues no se va a extender un contrato a un simple analista en comunicación, de los que abundan con respecto al cuidado de la imagen de un político o algo parecido, sino de un ariete formidable que impone presidentes a costos elevadísimos.

El español Antoni Gutiérrez-Rubí es un analista y consultor que dirige la empresa Ideograma, consultora de comunicación pública e institucional, cuyos mayores logros más recientes son el haber posicionado a Alberto Fernández, presidente de Argentina; a Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta; pero también con políticos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y también del Partido Popular (PP). Y fundamentalmente se ha destacado por haber llevado a la Presidencia de Colombia a Gustavo Petro. Sean de izquierda o de derecha, para todos aquellos que aspiren al poder Gutiérrez-Rubí siempre estará ahí. Algo así como un sicario de cuello blanco al mejor postor, en miles de dólares.

Frente a tales labores esenciales de Gutiérrez-Rubí, a la mandataria capitalina no le quedó más remedio que salir al paso para declarar lo siguiente, pues no olvidemos que ella es una de las aspirantes de Morena para ser incluida en la boleta electoral a la presidencia de la Republica en 2024, y un hombre como Antoni la llevaría a la cúspide electoral.

Para leer más del autor: La Guardia Nacional bajo mando de la SEDENA, un agravio a la población

Así, la mandataria dijo en conferencia de prensa: “(Gutiérrez-Rubí) va colaborar en algo muy especial en el Gobierno de la ciudad porque ni estamos en campaña ni estamos en ningún otro tema. Estuvimos buscando una persona que nos pueda ayudar en temas de asesoría en comunicación digital y en realidad va a dar unos cursos”. Explicar esto y no haber dicho nada me resulta igual, ¿no cree usted, amable lector? Porque de que está en campaña lo está y desde hace varios meses, descuidando nuestra ciudad.

Buscando en el portal Transparencia del gobierno capitalino, en el que pomposamente te indican que “aquí encontraras a las personas que trabajan para ti”, la página no arrojó absolutamente ninguna información sobre el asesor español. Pero otorgando el beneficio de la duda a Sheinbaum, la pregunta a renglón seguido sería ¿bajo qué términos obtuvo el contrato?, ¿qué tipo de documento firmó?, ¿fue individual o como empresa?, ¿bajo qué condiciones?

 

Porque, en efecto, es posible que sea un proveedor externo y bajo ese rubro las cláusulas cambian. Y a pesar de ello, debemos insistir en que este vínculo laboral debe ser total y absolutamente transparente. Porque como no creo que la jefa de gobierno goce de miles de dólares en su haber para pagar a su promotor electoral (según el portal a que hice referencia tiene un sueldo mensual estimado neto de 81,980 pesos), en consecuencia quien erogará esos miles de dólares seremos usted y yo, estimado lector.

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Con voz propia

¡Muera el cinismo!, el grito que viene

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amlo grito de independencia 2022

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

La pregunta atravesó, de tajo, la columna vertebral de un discurso que perdió toda credibilidad. La autoridad moral que decía tener y la lucha contra la corrupción, han quedado al descubierto como meras frases de propaganda electoral.

Pero lo más grave para ese “movimiento”, es de dónde viene el cuestionamiento: de uno de sus miembros. El nombre de Inés Parra Juárez pasará a la historia como la única diputada federal que se atrevió no sólo a votar en contra de la militarización de la seguridad pública.

Fue la única del partido Morena que centró, en una sola frase, el oscuro fondo que encierra el “cambio de opinión” del presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Mi voto será en contra porque no puedo estar con la militarización en México a cambio de impunidad”.

¿Usted cambió también de opinión sobre el combate a la corrupción? Fue la pregunta inocente que hoy resquebraja a un movimiento de regeneración sin sentido. En una semana, el líder nacional del PRI, Alejandro ‘Alito’ Moreno pasó de indiciado a ungido por el manto protector de la 4T.

Pero no es solo “Alito” quien se beneficia de ese perdón de los pecados. El servicio exterior mexicano se ha convertido en el gran receptáculo de contubernios entre la vieja estructura priista y la “moral republicana” que decía abanderar el Jefe del Ejecutivo.

No te pierdas: López Obrador da la razón a expresidentes Peña Nieto y Calderón

Todavía en sus arengas de Fiestas Patrias, lanzó ese grito de ¡muerte! cuando algunos de los aludidos viven exilios dorados en Barcelona o Portugal. Esa misma noche, una enorme manta de 100 metros de largo fue retirada de paseo de la reforma por mostrar una leyenda que parte el alma del Lópezobradorismo:

16 años de impunidad militar. No al golpe militar”. Mientras, Los Tigres del Norte abrían las fiestas patrias y entonaban El Jefe de Jefes, himno del NarcoEstado. Estallaban las luces y sombras, porque la figura del Jefe nato de las Fuerzas Armadas se veía deteriorada y su esposa, preocupada: «¿Estás bien

Estela de luz y muerte en una noche aciaga para los mexicanos ¿Muera el clasismo en una república presidencialista, de partido hegemónico? Nunca, nadie, se atrevió a tanto. ¿Liberar a Félix Gallardo por presuntos motivos de salud y ancianidad? Como si el sujeto hubiera tenido clemencia alguna con sus víctimas

Abrir con esa canción los festejos fue, algo así como el mensaje de paz al crimen organizado, una banderita blanca y un “¡ya bájenle!” a los cárteles, para que terminen con sus enfrentamientos y se pongan de acuerdo. De lo contrario, ahí les va el Ejército.

Una conciencia atormentada nos ofrece una flor envenenada: realizar una “consulta ciudadana”, pero ¡3 años después de que él se haya ido! Para entonces, en el 2027, será difícil adivinar su destino, en medio del repudio general por el tamaño de la mentira y del fracaso en su sexenio.

Ese gesto de “nobleza” ya no le va. La consulta debió haber sido ahora, antes de esta reforma que convierte en militar a la Guardia Nacional. Antes de pretender apuntalar la traición con una iniciativa del PRI que prorroga la presencia de los militares en las calles hasta el 2028, pero ahora con autoridad judicial.

Para leer más del autor: El viraje discursivo de AMLO con EEUU, tras la visita de su esposa con Biden

Es hipócrita su moción. Vendrán tiempos de zopilotes y traidores; tiempos de delatores y de exterminio. Una paz sin democracia ni libertades. Los que se atrevan a “aspirar” más de lo normal, serán investigados. Sólo el presidente tendrá derecho a cambiar de opinión, como lo hizo respecto a su discurso del 16 de septiembre.

La fecha en que AMLO diría sus verdades a los “gringos”, con fondo de música “Mira cómo tiemblo”, de “Chicoché”, para que no nos amenacen con rondas de discusión sobre la reforma eléctrica y los incumplimientos al T-MEC. Pero una visita de Antony Blinken fue suficiente.

Ahora resulta que México le entrará a la inversión con USA en semiconductores, lo que implica también la extracción y aprovechamiento del litio. Al parecer, sí hubo cierto temblor en el gobierno mexicano luego de que reapareció el reportaje de los nexos de Mario Delgado y otros, con delincuentes como Sergio Carmona.

Se habla del desvío de mil 500 millones de pesos anuales, en contratos federales y de una red huachicolera, responsable de la importación paralela de hidrocarburos en las aduanas de Tuxpan, Progreso, Nuevo Laredo, Matamoros, Tijuana y Mexicali que importaban ilegalmente combustibles con utilidades de 30 mdp al mes.

Quizá por eso temblaron las piernas. No es que Biden haya cambiado el tono, simplemente azotó en la mesa con uno de muchos expedientes que tienen clasificados en el vecino país sobre algunos dirigentes de la 4T. Sonaba rara aquella afirmación, como candidato:

Al día siguiente de que tome posesión, los narcos dejarán las armas y tomarán el arado”. Tanta certeza no era posible, a menos que se tuvieran las conexiones necesarias. Tampoco el diagnóstico tan acelerado de que las balaceras, incendios de comercios y bloqueos son simple “propaganda” del narco.

No fue tan grave”, dijo el mandatario luego de una balacera en Orizaba, Veracruz, a plena luz del día. La desgracia de unos no es la de todos. En medio del terror y los estallidos de muerte en algunas ciudades y carreteras, ahora nos advierten:

La desunión de los mexicanos, generada por la diferencia de intereses nacionales, sólo allanaron el camino a amenazas extranjeras que afectaron y pueden afectar nuestra soberanía”. De entrada, somos culpables.

Los integrantes del nuevo régimen deben velar por la unión nacional y “discernir de aquellos que, con comentarios tendenciosos, generados por sus intereses y ambiciones personales, antes que los intereses nacionales, pretenden apartar a las fuerzas armadas de la confianza y respeto que deposita la ciudadanía…”

 

 

Palabra del general secretario de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval, que retumba como amenaza. Pero resulta que, por ejemplo, en el caso Ayotzinapa, lo que hubo fue un Crimen de Estado en el que participó el Ejército y que intentó sepultar el expresidente Peña Nieto.

Es curioso que ahora, el presidente del Consejo Nacional de Morena sea Alfonso Durazo, exsecretario particular de Fox, exsecretario de Seguridad Pública con López Obrador y a cuyo mando ahora está Gustavo Salas Chávez, como secretario técnico de la Mesa Estatal de Seguridad.

Este personaje fue subprocurador de la SEIDO en el anterior sexenio y fue el encargado de armar el expediente de la llamada “Verdad Histórica” sobre la desaparición de los 43 normalistas, que hoy tiene en la cárcel al exprocurador Jesús Murillo Karam, según relata el periódico Reforma.

Respecto a esos continuos “cambios de opinión”, el diputado federal Jorge Triana también recuerda que el exsecretario de Seguridad Pública de Fox, Alejandro Gertz Manero, fue investido como Fiscal General de la República y el hoy secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán, era jefe de zona naval en Guerrero.

Pero somos los mexicanos culpables de la desunión y el presidente López Obrador ya nos advirtió: “Tengo una lista de quienes se manifiestan en las redes”. Seguirán periodistas muriendo y él descalificará a sus descalificadores, como la ONU, la OEA y la CIDH que, según él, “se tienen que reformar”.

Todos los que actúan en contra de su opinión “Actúan de manera tendenciosa” o son “alcahuetes” que “no vieron nada” de lo que pasaba en sexenios pasados en México. “Se les nubla la vista por su conservadurismo, se quedan callados”.

Pero resulta, que muchos de los que estaban en los sexenios pasados, no sólo se quedaron callados en aquel entonces. Hoy son alcahuetes del actual régimen. Ahora dice que hay “sectarismos o intereses de élite”, pero nunca dijo cómo los intereses del narco financiaron campañas en México.

Ya pronto vendrán los días de guardar. Los que hoy disienten e incluso quienes hoy lo apoyan, verán el paso de la Guardia Nacional por las calles, el uso de la verdadera fuerza. Quizá algún día, en algún otro 15 de septiembre, también gritaremos ¡Muera el cinismo!

 

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