Carta abierta a En Vero Canadá por agravios a la periodista Guadalupe Lizárraga

Los Ángeles California, 30 de julio de 2019.

 

David Bertet
Presidente de En Vero Canadá

A la Opinión Pública

El día de ayer recibí varios mensajes a través de las redes sociales de uno de sus colaboradores cercanos, el señor Vincent Debarre, quien –al igual que en otras ocasiones– intentaba persuadirme a que modificara mi información publicada respecto al reportaje sobre el caso de George Khoury Layón, víctima de detención arbitraria y tortura, y vinculado al falso caso Wallace, por el exsecretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Joel Ortega Cuevas, en 2006, de acuerdo a la información hemerográfica y testimonial del abogado Gabriel Regino. Ante la insistencia de su colaborador en “alertarme” sobre el abogado, incluso exigiéndome su atención, le pedí que se abstuviera de enviarme mensajes, y le hice algunas precisiones sobre mi información, además de observarle que no quería ningún trato con la organización En Vero, debido a las agresiones anteriormente recibidas de sus miembros, en torno a mi denuncia ante la Fiscalía General de la República contra el señor Ricardo Raphael por probable comisión de delito de plagio a mi trabajo. La respuesta de su colaborador, igual que la del señor en mención, fue acusarme de trabajar para Isabel Miranda Torres, y acusarme de agredirlos y mentir sobre este caso.

Algunos mensajes por WhatsApp de Vicent Debarre, del 28 de julio de 2019, a las 13:54 PST.

 

Por su enorme pertinencia pública, ya que tratándose del falso caso Wallace implica directamente al Estado de Derecho de mi país, y estoy siendo difamada y calumniada por extranjeros sobre un caso eminentemente politizado, y además del riesgo a mi integridad y a mi dignidad que tales acusaciones conllevan, no puedo quedarme callada. En apego a la transparencia, hago estas precisiones de manera abierta, con el único fin de evitar que continúe la confusión y el daño moral que su organización me ha ocasionado, y ha ocasionado a las víctimas directas del caso, especialmente a George Khoury Layón, al favorecer a periodistas que han fabricado información o han reproducido información falsa sin mostrar voluntad de rectificación, como es el caso de la periodista Anabel Hernández, y el del señor Ricardo Raphael sobre el Dr. Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace.

En primer lugar, su colaborador, el señor Debarre, me acusa “de defender al compadre de la Wallace”, en referencia al abogado penalista Gabriel Regino. Según un enlace enviado por Debarre de una nota del diario Crónica, de Ciudad de México, con fecha del 11 de julio de 2006, el abogado Regino fungió como responsable de la detención del cuñado de Isabel Miranda, acusado del asesinato de su hermana Guadalupe Miranda. Después, el señor Debarre dice que Regino fue abogado de Miranda. Desconozco la situación y no es de mi interés por ser impertinente para la investigación que yo llevo. Pero también desconozco el motivo del señor Debarre para hacerme estos señalamientos.

El abogado Gabriel Regino, con quien tuve una conversación telefónica por el caso de George Khoury, hizo la aclaración en Twitter de que la mención a Khoury por parte de Benjamín Sutchi en su detención en 2005, “no constituye evidencia de culpabilidad a esa persona”. A través de un intercambio respetuoso con el abogado, quien defiende a otras víctimas de fabricación de culpables, coincidimos en que su mención a Khoury fue mal interpretada por los medios, y lo aprovechó Isabel Miranda para seguir el escarnio contra sus víctimas. Por eso la aclaración del abogado Regino. No obstante, Vincent Debarre, con una actitud que considero irrespetuosa, pretendió manipular mi comunicación con el abogado. Y al poner un alto de mi parte, me acusó de “defenderlo”, asumiendo una complicidad con Isabel Miranda, a quien he denunciado sistemáticamente durante cinco años consecutivos, ante la FGR, Presidencia de la República, Secretaría de Gobernación, ante diferentes instancias internacionales de derechos humanos, y no sólo a través de mis reportajes y libros. Por lo que considero muy grave la acusación del señor Debarre. 

Por otra parte, si su organización En Vero tiene algo que denunciar sobre el abogado Regino, no soy yo el medio ni es mi papel. Usted conoce las vías oficiales para hacer cualquier denuncia en México. Además, ningún profesional de las leyes creo que necesite ser defendido por una periodista.

En otras difamaciones del señor Debarre, también me acusa de haber mentido en el secuestro en grado tentativa que sufrí en la Ciudad de México, el 28 de febrero de 2018. Me resulta sorprendente que con tanta ligereza y saña se refieran a estos hechos que pusieron en riesgo mi integridad por hacer mi trabajo como periodista, y todavía se asuman como activistas de derechos humanos. Le recuerdo que esta información es de libre acceso en mi portal y quienes atendieron mi denuncia fueron la MP María Guadalupe López Rivera y el MP Jaime Ponce Hernández, confirmando de que se trataba de un secuestro en grado tentativa, además del uso de papelería oficial de la FGR por personas que ya estaban fuera de la institución, por lo que se abrió una carpeta de investigación en contra de Isabel Miranda Torres, a quien hice responsable de la agresión. Pero incluso el señor Debarre, me atribuye que por esta agresión sufrida “se retrasó toda la investigación”. Insiste: “nos lo dijeron”. El señor Debarre tiene los tiempos cruzados, y le falta orden cronológico en su memoria. La investigación en la Fiscalía General de la República fue iniciada por mis denuncias directas al fiscal Alejandro Gertz Manero, el 11 de diciembre de 2018, y no ha sido la única vez. El 23 de mayo de 2019 se abrió una segunda carpeta de investigación contra Isabel Miranda y otras personas por mi denuncia sobre fabricación de pruebas. Le exhorto, sr. David Bertet, a que hable Usted con el fiscal general, si necesita más información al respecto, antes de que su organización siga propagando falacias que enturbian y retrasan la investigación.

Considero muy grave también que el acoso de los miembros de En Vero siga escalando, pese a mi tolerancia. Le recuerdo sus propios agravios: Usted me relacionó con el abogado José Patiño, quien simuló acciones jurídicas contra Isabel Miranda y falsificó mi firma, a sabiendas, de lo que ello implicaba. Usted en todo momento justificó sus actos faltos de ética. Más aún, Usted me relacionó con Eduardo Gallo, quien ha sido denunciado formalmente por homicidio, violación y tortura, ésta contra Antonio Barragán Carrasco, a quien inculpó falsamente para desviar su responsabilidad en el asesinato de tres secuestradores de su hija, de la madre de uno de ellos y su nieto, menor de 4 años. Cuando le di a Usted la información, de lo que hay vasta evidencia, su respuesta fue que iba “a estudiar el caso”, pero posterior a ello, envió cartas usando mi nombre al lado del de Eduardo Gallo, solicitando donaciones para su organización. No es la primera vez que usa mi nombre para solicitar recursos para sus actividades, y ambos tenemos el registro de estas discusiones. Incluso la imagen destacada en esta comunicación evidencia que en su portal sigue usando mi nombre oficial y el número de Cáritas para solicitar donaciones. 

 

Un siguiente hecho de agravio hacia mí fue que Usted, el 3 de diciembre de 2018, proporcionó al señor Ricardo Raphael parte de la información que yo había obtenido con mis recursos y trabajo, sin pedirme autorización. Cuatro meses después, el señor Raphael se adjudicó mi investigación, y la respuesta de Usted fue avalar una campaña de agresiones verbales y calumnias contra mí, por parte de sus colaboradores, vía Twitter y Facebook, además de crear cuentas falsas para este fin, con las que Usted también participó en la agresión. Cuando hablé a la Universidad de Montreal para solicitarles que hablaran con Usted para que parara esta campaña de acoso hacia mí, la respuesta de la Universidad fue que Usted no trabajaba allí, y que la institución no tenía ninguna relación con su organización En Vero, tal como Usted ha aseverado ante diferentes audiencias mexicanas y en comunicaciones digitales.

Adjunto esta muestra de decenas de tweets para denostarme por pedir respeto a la autoría de mi trabajo, en los que En Vero participa:

 

Su colaborador, el señor Debarre, me reclama también que yo envié una carta abierta a Isabel Miranda en 2014, y justifica que “tal vez Anabel Hernández haya publicado falsedades, pero después publicó en contra de la Wallace…” En cambio, yo, me dice, “seguía creyendo en la Wallace”. Si su colaborador tuviera un nivel aceptable de comprensión del español, entendería que mi carta abierta, publicada en Los Ángeles Press, el 7 de mayo de 2014, fue una crítica severa a Isabel Miranda, a quien no conocía ni conocía su caso, porque yo radicaba fuera de México, por mis estudios de maestría en Periodismo y después por el Doctorado en Humanidades. Esa carta la escribí con un gran compromiso de lucha para defender a Nestora Salgado de las calumnias de Miranda. Nestora no merecía su reclusión, como ahora se sabe, pero en aquellos momentos era escarnio de medios y políticos. Además, si yo hubiera creído en “La Wallace” como sostiene falazmente su colaborador, no hubiera tomado el caso a petición de Usted y de la señora Enriqueta Cruz Gómez. No obstante, veinticuatro días después de esa carta, publiqué el primer reportaje sobre la falsedad del secuestro Wallace titulado: “Hugo Alberto Wallace, con rastros de vida pese a su madre”. Posteriormente, cada semana seguí publicando un reportaje en referencia a las violaciones de derechos humanos sufridas por cada víctima. En cinco años, han sido más de cien reportajes y notas, que Usted puede verificar en Los Ángeles Press, desde el 31 de mayo de 2014. En cambio, Anabel Hernández no volvió a escribir desde ese mismo día. Su colaborador miente, pues.

No me queda claro si la lógica estratégica de En Vero, al parecer, es “pegarle” como sea a Isabel Miranda. No importa cómo, si es verdad o no, o si hay sustento o consecuencias por ello o si hay cómplices. Sin importar la verdad. Reitero el comentario del señor Debarre, en este sentido, que dice mucho más de lo que está literalmente escrito en su mensaje: “Tal vez Anabel Hernández haya publicado falsedades, pero después publicó en contra de la Wallace”. No fue un “tal vez”, es un hecho que lo hizo, sus propios libros son la evidencia. Escribió serias calumnias contra George Khoury Layón y su hermana María de Lourdes, contra César Freyre Morales, Jacobo Tagle Dobín y contra Juana Hilda González Lomelí. Les destrozó la vida, no sólo su reputación. No son palabras mías, son del propio George y su hermana, quienes han estado marginados, por cierto, de la defensa de En Vero.

¿Por qué Anabel no mencionó incriminatoriamente en sus libros a Brenda Quevedo Cruz?

La respuesta, Usted también la conoce, pero en atención a nuestros lectores se la recuerdo. De acuerdo con el testimonio de Enriqueta Cruz Gómez, madre de Brenda, ella personalmente buscó a Anabel, quien al principio se negaba a verla, y fue por el periodista José Reveles que Anabel aceptó la entrevista con Enriqueta. Le explicó insistentemente que su hija era inocente, que incluso, hasta ese momento, su hija no se había confesado culpable y ya había sido torturada con violencia sexual en dos ocasiones. La madre me dijo, además, que le había costado mucho esfuerzo en convencer a Anabel de la inocencia de su hija, y que sólo la excluía de su escritos porque había sido torturada. Lo cual significó mucho para el corazón de la madre, sin duda, pero en realidad Anabel no creyó en la inocencia de Brenda. En contraste, por mi experiencia de trabajar con víctimas y porque sé lo que significa el sufrimiento, yo no actué en solidaridad sólo con Brenda, sino con todos los inculpados, y un correo electrónico fue suficiente para escuchar a la madre, e incorporé a quienes el mismo grupo defensor excluía como a Jael Malagón Uscanga, George y María de Lourdes Khoury Layón, y al resto de las víctimas que no se sabía de ellas, como los familiares agredidos, Julieta Freyre, María Rosa Morales, Salomón Tagle, Omar y Roberto Quevedo, además de otros periodistas y abogados defensores.

Llama la atención, y despierta mi suspicacia, pues, que –de nueva cuenta– esté siendo agredida sólo por no someterme a la voluntad de sus colaboradores, quienes además adolecen de la información veraz y exacta. Que siga el escarnio contra mi persona y se dude de mi trabajo porque no coincide con la perspectiva de En Vero y sus aliados. Sólo para concluir, aclaro las acusaciones sobre mi esposo, de que “yo lo mandé a agredirlos” en Twitter. Conociéndome como presumen, está por demás observarles que estoy con un hombre que tiene pensamiento propio y toma sus decisiones sin consultarme, como yo hago lo mismo. En todo caso, esperaría que fuese solidario, no por ser mi compañero de vida, sino porque hay una verdad qué defender sin necesidad de pedírselo. Su dignidad se manda sola.

De manera pública, sr. David Bertet, le pido por última vez que detenga el acoso y maltrato contra mi imagen pública. No voy a tolerar ninguna agresión, ninguna calumnia más, o tendremos que dirimir estas diferencias en tribunales canadienses, porque lo que está afectando es mi Libertad de expresión y de prensa, y además de afectar mi reputación como periodista y generarme daño moral, promueve información falsa y el oportunismo mediático de sus aliados que han obstaculizado la impartición de justicia en perjuicio de la investigación judicial.

Yo busco la verdad, aunque ésta no convenga a los intereses de Usted ni de nadie. En eso radica mi independencia, y Usted ya debería tenerlo claro después de haber colaborado conmigo durante los últimos cinco años.

Guadalupe Lizárraga
Periodista independiente
Los Ángeles Press

 

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com