Connect with us

El Caso Wallace

La vida turbia de Hugo Alberto Wallace Miranda y su misteriosa desaparición

Una serie de evidencias y análisis ponen en entredicho la supuesta desaparición de Hugo Alberto Wallace, quien diera fama y poder a su madre Isabel Miranda

Published

on

Por Luis Vargas*

MONTREAL, Canadá.- Hablar del Caso Wallace es tan complejo y oscuro como hablar de la desaparición y vida de Hugo Alberto Wallace Miranda, eje central del asunto, y del personaje de su madre, la controvertida señora Wallace. Detrás de la historia de su supuesto secuestro y asesinato ha sido constantemente denunciado por los acusados la existencia de una trama de complicidades, arbitrariedades, mentiras, contradicciones, corrupción, influyentismo, fabricación de pruebas y culpables, comisión de delitos y violaciones a los derechos humanos, entre las cuales destaca las alegaciones de actos de tortura física y psicológica.

La historia inicia la noche del 11 y 12 de julio de 2005, madrugada en que según las investigaciones personales de Isabel Miranda de Wallace, tuvo lugar el secuestro y cercenamiento de su hijo, crimen por el que a pesar de lo turbio del asunto se encuentran purgando condena cuatro personas ya sentenciadas y dos más que después de varios años aún están siendo juzgadas. Aunque se podría decir que gracias a nuestro sistema de impartición de justicia en transición en el que se supone debería predominar el principio a la presunción de inocencia, en la práctica estos últimos están pagando por adelantado la pena de un crimen que gallardamente han sostenido no haber cometido.

 

Dos actas de nacimiento auténticas

Hugo Alberto Wallace Miranda nació el 12 de octubre de 1969 en México, Distrito Federal. Sin embargo, información contenida en su primera acta de nacimiento constata que a su nacimiento fue registrado con el nombre de Hugo Alberto Miranda Torres y cuyo padre aparece asentado como Jacinto Miranda. No es sino hasta el año de 1975 que Hugo Alberto fue reconocido ante el registro civil como hijo de José Enrique del Socorro Wallace Díaz, actual esposo de María Isabel Miranda Torres, adquiriendo oficialmente su apellido paterno, lo que puede ser constatado en las actas de reconocimiento y nacimiento correspondientes. Aunado a los documentos anteriores, el acta de matrimonio de José Enrique del Socorro Wallace e Isabel Miranda Torres con fecha de registro 1978, nos reafirma que Hugo Alberto o bien no es hijo biológico de Enrique del Socorro o nació fuera del matrimonio a pesar de que en esa época éste último se encontraba aún casado con su primera esposa. Esta información hasta el momento ha sido ocultada a los medios de comunicación por Isabel Miranda Torres de Wallace y tampoco ha sido tomada en cuenta por las autoridades ministeriales y judiciales para la apertura de nuevas líneas de investigación sobre el caso.

Hugo Alberto en su Harley Davidson. Foto: especial

De acuerdo a los testimonios de su círculo íntimo, Hugo Alberto era aficionado a las motocicletas y al fútbol americano, también bebía con frecuencia, utilizaba un lenguaje vulgar, estaba acostumbrado a la vida fácil y ligera; incluso Laura Domínguez, una de sus amigas cercanas, aseguró que desde los 17 años de edad vivía solo y en ocasiones solía desaparecer por varios días y semanas enteras, contrariamente a lo declarado en la denuncia hecha por su madre ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal cuando afirmó que no acudir un día a su oficina de trabajo no era un comportamiento normal en su hijo. A pesar de su precoz emancipación de su hogar, Rodolfo Munguía, amigo y trabajador de Hugo, aseguró que el susodicho mantenía una buena a relación con su madre.

La familia Wallace.

El vínculo íntimo con cierto tono de complicidad existente en el seno de la familia Wallace Miranda se puede constatar al verificar el historial laboral de sus integrantes, quienes además de ser sus parientes forman parte de su medio empresarial y político. Así por ejemplo, su hermana Guadalupe Miranda trabaja para su empresa de publicidad denominada SHOWCASE, su sobrina Mónica Miranda Mondragón trabaja para la Comisión Nacional de Derechos Humanos anteriormente presidida por Raúl Plascencia y de quien se sabe fue apoyado por la bancada panista, su sobrino Andrés Sánchez Miranda que al igual que ella milita para el Partido de Acción Nacional del que de forma polémica un día fuera candidata a la jefatura del gobierno del Distrito Federal y su hermano Roberto Miranda Torres, quien siempre la ha acompañado a las diligencias sobre el proceso del supuesto secuestro y asesinato de su hijo, además la representa legalmente.

En el aspecto laboral, es bien sabido que Hugo Wallace trabajaba para la compañía publicitaria Show Case, negocio familiar que le dejaba aproximadamente una ganancia neta mensual de 15 millones de pesos, además de ser el dueño de otras empresas de ramos diferentes entre sí tales como una fumigadora denominada Rochbuster, una tienda de accesorios para motociclismo denominada DejaVu y un equipo de fútbol americano de nombre Escorpiones. Así mismo, Hugo Wallace se desempeñó como maestro de inglés en el Colegio Aztlán, también propiedad de su madre.

En el ámbito amoroso, las relaciones conyugales de Hugo Wallace eran más bien efímeras y carentes de compromiso, divorciado y con una hija, en tan solo un año había tenido tres novias, dejando embarazada a una de ellas de nombre Vanessa Bárcenas, antigua alumna suya que conoció cuando ella apenas tenía siete años de edad y fue su novia del periodo comprendido entre abril y octubre de 2004, quien pese a estar esperando un hijo suyo decidió terminar su relación debido a que no le gustaba su estilo de vida y porque según sus palabras: “Hugo Wallace no quería establecer una relación formal”.

Según la versión de los hechos sostenida por la señora Wallace, el día de su misteriosa desaparición Hugo Wallace había ido al cine con Juana Hilda, la supuesta enganchadora. En ese entonces tenía una relación con su novia de nombre Geazul, quien incluso tenía acceso a su hogar de acuerdo a los testimonios de Neri Mandujano, sirvienta de Hugo, no obstante eso no le impidió salir con otra mujer. Consecuentemente, esa madrugada se consumaría el supuesto secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace (de acuerdo a la versión de la señora Wallace) del que se acusa a Jacobo Tagle Dobin, Juana Hilda González Lomelí, César Freyre Morales, los hermanos Alberto y Tony Castillo y Brenda Quevedo Cruz, en este mismo orden de ideas.

Camioneta de Hugo Wallace que reportó su madre como abandonada. Foto: detalle de video.

¿Sabía Hugo Wallace que se acercaba su desaparición?

Antes de su supuesta desaparición Hugo Wallace compró una camioneta blindada para su protección, poseía armas de fuego y contrató los servicios de un electricista de nombre Rodolfo Munguía, quien a la postre se volvería uno de sus amigos, para la instalación de cámaras de seguridad en su residencia. Así se desprende de los testimonios del propio Rodolfo y de su ex novia Vanessa Bárcenas Díaz, quienes respecto a estos puntos señalaron:

“Me comentó que había comprado la camioneta Cherokee blindada por seguridad de él, comentándome que si alguien se le cerraba, con la camioneta se abría paso y nada pasaría” (Rodolfo Munguía, declaración de 18 de noviembre de 2005 ante el Ministerio Público Federal adscrito a la SIEDO).

“Quiero dejar asentado, que cuando era novia de Hugo Alberto (de abril a octubre del año 2004), éste me comentó que en alguna ocasión había sufrido un intento de secuestro, sin darme más detalles, sólo me recomendó que me cuidara porque a través de mí lo podrían dañar, inclusive fue por ese motivo que se compró la camioneta Cherokee blindada” (Vanessa Bárcenas Díaz, declaración del 15 de noviembre de 2005 ante el Ministerio Público Federal adscrito a la SIEDO).

En cuanto a las armas de fuego, la sirvienta de Hugo Wallace, Isabel Nery Mandujano, declaró que el 11 de julio, a tan sólo 30 minutos después de la última vez que escuchó a Hugo Wallace, entró Geazul, en esa época novia de Hugo, diciéndole que éste estaba desaparecido y que no se había llevado sus tres pistolas. Así lo constató ante las autoridades:

“El último día que vio a Hugo, fue el lunes 11 de julio de 2005…durante la cena escuchó que Hugo recibió una llamada telefónica, después éste se retiró a su recámara; como media hora después, escuchó que abrieron la puerta principal de la casa escuchó que se retiró un vehículo, al colgar escuchó que alguien entró percatándose que era Geazul novia de Hugo, quien iba llorosa, preguntándole por Hugo, que le dijo que éste estaba desaparecido, que ésta subió a la recámara donde buscó recibos telefónicos, agendas o papeles con números de teléfonos, pero no encontró nada, también habló por teléfono preguntando si habían encontrado la camioneta Cherokee blindada, después buscó en los cajones que estaban arriba del closet, escuchando que decía aquí están las pistolas, no se las llevó, mostrándole como tres pistolas” (Isabel Neri Lujano, declaración de 14 de noviembre de 2005, ante el Ministerio Público de la Federación adscrito a la SIEDO).

Otro de los testimonios que constatan el comportamiento paranoico de Hugo Alberto Wallace es el de Rodolfo Munguía López. Según el susodicho, la última vez que lo vio fue en su oficina de Calzada de las Brujas entre la semana comprendida del 4 al 8 de julio de 2005, una semana antes de su misteriosa desaparición, a fin de acordar los últimos detalles para la instalación de las cámaras de circuito cerrado en su hogar.

“Dentro de los trabajos que hice para Hugo Alberto, instalé unas cámaras de circuito cerrado dentro de la casa…pero estas cámaras únicamente transmitían imágenes, pero no quedaban grabadas, ya que este trabajo de grabación estaba destinado para otra etapa de trabajo, lo cual ya no se realizó debido a que el día 12 de julio de 2005, ya no le permitieron a su empleado el acceso a la casa… sin referirnos el motivo.” (Rodolfo Munguía, declaración de 18 de noviembre de 2005 ante el Ministerio Público de la Federación adscrito a la SIEDO).

Cabe señalar que Munguía mencionó que en una ocasión Hugo Wallace le comentó que también quería instalar cámaras afuera de su casa para corroborar que la persona que se identificaba como tal era la misma, ya que su ex novia Vanessa en algunas ocasiones accedió a su residencia dando nombres falsos.

Los antecedentes penales de Hugo Alberto Wallace Miranda

A principios del año 2006 en entrevista con Ciro Gómez Leyva para Radio Fórmula José Luis Moya, investigador en asuntos de corrupción y transparencia, reveló que Laura Domínguez, amiga íntima y vecina de Hugo Alberto Wallace, fue testigo de cómo llegaron patrullas y helicópteros a su casa. A palabras de Moya:

“Ese día algo raro sucedió, la señora Wallace intervino y salió Hugo librado de ese asunto”.

En este mismo sentido, consta en autos la declaración de la ex novia de Hugo Wallace, Vanessa Bárcenas, quien ante la autoridad señaló:

“También me comentó que en alguna ocasión lo buscaban para detenerlo por narcotráfico, aduciendo que era debido a una ropa que le enviaban, sin saber de dónde, y que las personas que le mandaban la ropa algo habían hecho, y Hugo Alberto me comentó que eso era como narcotráfico, y que por ese motivo estuvo huyendo por varios estados del país, no me dio más detalles de esto, ni yo se los pregunté, pero me dijo que ya se había retirado de todo eso y que lo había hecho por mí” (Vanessa Bárcenas Díaz, declaración de 15 de noviembre de 2005 ante el Ministerio Público Federal adscrito a la SIEDO).

Posteriormente, durante la misma entrevista Luis Moya reveló la ficha signalética de Hugo Alberto Wallace en donde se señala que había sido detenido en el aeropuerto por el delito de contrabando en el año 2001. El investigador agregó; pese a que el contrabando es un delito del fuero federal pasó al Distrito Federal “ya que a veces la PGJDF tenía la obligación de detenerlos”.

Antecedentes penales de Hugo Alberto Wallace por contrabando.

Al respecto, en el año 2006, el diario mexicano El Universal publicó que a partir de esa ficha, la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal abrió una línea de investigación sobre la posible relación de negocios entre la víctima y sus plagiarios. La nota señala que el documento obra en el Juzgado Séptimo de Distrito Penal, radicado con la partida 00196/2001 el 8 de mayo de ese año (2001). Además, la nota agrega:

La ficha forma parte de un paquete de documentos enviados de manera anónima a la PGJDF, donde también se puede ver una fotografía en la que aparece Hugo Alberto Wallace, acompañado de Jacobo Tagle Dobin y César Freyre”.

Por último, en la misma nota se menciona que fuentes de la dependencia aseguraron que la documentación se entregará a la Subprocuraduría de Investigación en Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República.

A pesar de que ese delito es del fuero federal y que tuvo lugar en el año 2001, en ese entonces fuentes de la PGR manifestaron a ese medio periodístico que no existe averiguación alguna en contra de Hugo Wallace y que es la PGJDF la que tiene el registro. Cabe señalar que hasta la fecha no se tiene conocimiento de ninguna pesquisa abierta en su contra pese a que esa nota data del año 2006.

Por último, en la nota también se menciona que la señora Wallace negó la veracidad de la ficha, además aseguró que se trata de un fotomontaje a fin de dañar a su familia:

“quieren confundir a la opinión pública, esa gente está mal informada, es totalmente falso ese documento y yo procederé penalmente”.

Sin embargo, en la PGJDF afirmaron que la documentación existe en sus archivos. Cabe señalar que en el año 2008 durante el proceso de extradición de Brenda Quevedo Cruz (uan de las acusadas del falso secuestro) el juez Ashman de la Corte de Distrito de Chicago Illinois, solicitó a su madre los antecedentes penales de Hugo Alberto Wallace, quien a pesar de la existencia de estos en el registro de la PGJDF declaró que su hijo no contaba con antecedentes y presentó un documento falsificado y expedido por el Gobierno del Distrito Federal.

La relación entre la víctima y sus supuestos plagiarios

En diversas ocasiones, la señora Wallace ha declarado ante los medios de comunicación que a su hijo le gustaban las motocicletas, inclusive existe el testimonio de Vanessa Bárcenas que confirma que Hugo Wallace era propietario de dos motocicletas Harley Davidson. En un inicio, la señora Wallace señaló que su hijo conoció a Jacobo Tagle de la venta de un predio propiedad de su familia, que por cierto en el año 2006 a aquella le fue incautada en su totalidad por mandato del Ministerio Público Federal. Sin embargo, en la entrevista con Ciro Gómez al verse confrontada por Luis Moya con la fotografía en la que Hugo Wallace aparece junto a Jacobo Tagle, la señora Wallace mencionó que éste se infiltró en el círculo de amigos de Hugo Wallace dado que a su hijo le gustaban las motos. En este tenor, la señora Wallace relata que Hugo Wallace conoció a Pedro David Tagle Molho, padre de Jacobo, en una caravana de motocicletas y es de esta manera que supuestamente estableció contacto con Jacobo Tagle. Además, durante dicha entrevista señaló desconocer si su hijo conocía a César Freyre, a pesar de que como obra en autos previamente había manifestado la existencia de una relación entre ambos.

“Posteriormente mi hijo tuvo contacto con el Sr. César Freyre Morales, ya que Hugo Alberto en repetidas ocasiones acudió a este lugar (el taller de César)…” Declaración de Isabel Miranda de Wallace de 13 de enero de 2006.

Al respecto, vale la pena remitirnos a lo declarado por el propio Jacobo Tagle en su declaración ministerial del 6 de diciembre de 2010, que si bien es cierto luego no fue ratificada porque alegó que había sido torturado, en la misma señala que su padre, César Freyre y él conocieron a Hugo Wallace en el año 2000 en el área de café de un club de motocicletas en México, Distrito Federal. Posteriormente, señala que en el año 2002 surgió una relación de negocios entre su padre y Hugo Wallace que concluyó con la venta de la porción de terreno arrendada para la instalación de uno de los anuncios de su negocio SHOWCASE. Incluso, Jacobo afirma que tras la muerte de su padre en el año 2003, Hugo Wallace le prestó dinero para su entierro.

Al igual que Hugo Wallace, César Freyre, uno de los inculpados en su supuesto secuestro, también tenía una motocicleta Harley Davidson y formaba parte de un exclusivo grupo de motociclistas. Así lo señaló Alberto Castillo en su declaración de 8 de marzo de 2006:

“En cuanto a César Freyre, el círculo en el que se desenvolvía es el de los “chopers”, es decir el de las motocicletas Harley-Davidson, pero este círculo es muy cerrado porque no todos pueden entrar a él… en ese grupo había muchos chavos como para acordarse de ellos, y ni mi hermano Tony ni yo formábamos parte de ese grupo…” (Alberto Castillo, declaración de 8 de marzo de 2006 ante el Ministerio Público Federal adscrito a la SIEDO).

Además en la misma declaración también manifestó:

“…De las ocasiones en que salí con César Freyre y su círculo, nunca escuché el nombre de Hugo Wallace Miranda, ni las palabras, “secuestro”, “levantar”, “casa de seguridad”, “negociación”, “950 mil dólares”, “pago” ni “rescate”, lo que escuchaba es que entre los integrantes de ese grupo mencionaban que habían hecho algún negocio y generalmente se referían a compraventa de automóviles o motocicletas…”.

Es interesante lo mencionado por Alberto Castillo relativo a la venta de motocicletas, ya que en el libro “El Caso Wallace” del autor Martín Moreno y cuyo prólogo es de la propia Isabel Miranda de Wallace, se señala que Hugo Alberto conoció a Ricardo Trevedan, ex socio de César Freyre, a través de la venta de una motocicleta.

“Hugo solía visitar Pericoapa… Junto al estacionamiento hay una fila de auto boutiques que venden accesorios y partes para todo tipo de vehículos, incluyendo motocicletas. En uno de esos locales Hugo conoció a Ricardo Trevedan, y le vendió una moto Harley Davidson… Conservaron la relación. Trevedan invitó a Hugo a celebrar su cumpleaños en su local de Pericoapa. En ese momento marcó la vida de Wallace Miranda, pues conoció a quien sería su verdugo: César Freyre”.

Según el testimonio de Tony Castillo, desde 1999, César Freyre y Ricardo Trevedan eran socios de una auto-boutique en Pericoapa. Tony Castillo señala que volvió a ver a César Freyre a mediados del año 2001, quien le comentó que ya habían traspasado el negocio y que Ricardo Trevedan estaba viviendo en los Cabos San Lucas, Baja California Sur. Según el propio Tony Castillo en el año 2004, César le pidió que se trasladara a los Cabos para reclamar el cuerpo de su hermano de nombre Jonathan que había sido asesinado por su ex socio Ricardo Trevedan. En ese mismo incidente, Jael Malagon Uscanga, amigo de César Freyre y otra de las personas acusadas por la señora Wallace de ser un secuestrador y de formar parte de la banda delictiva, perdió su ojo izquierdo en la balacera. Por último, Tony afirmó desconocer los motivos del asesinato del hermano de César Freyre.

A pesar de que el investigador Luis Moya declaró el 7 de febrero de 2007 ante la SIEDO que César Freyre y Jacobo Tagle Dobín eran amigos, acompañantes y suministradores de drogas y mujeres, así como sus guardaespaldas, hasta la fecha la PGR no ha abierto una nueva línea de investigación para esclarecer el tipo de vínculo y su relación con otras posibles causales de su desaparición, a parte de la versión del secuestro y asesinato tercamente sostenida por la señora Wallace.

¿Hugo Wallace vivo o muerto?

La controversia de Hugo Wallace viviendo en la clandestinidad surgió desde el inicio de la mediatización de la historia del “Caso Wallace”. A inicios del año 2006 José Luis Moya en entrevista con Ciro Gómez Leyva abrió el debate sobre la posibilidad de que Hugo Wallace luego de su desaparición aún estuviera con vida. En dicha entrevista Luis Moya, quien por solicitud de Laura Domínguez Santillán, amiga íntima y vecina de Hugo Alberto, colaboró con la señora Wallace en las investigaciones preliminares para dar con el paradero de su hijo, aseguró haber hecho llegar a altos funcionarios de la PGR un paquete de documentos, que también eran constitutivos de delitos, los cuales podrían dar con Hugo Wallace “tanto vivo como muerto”. En esa misma entrevista, la señora Wallace entró al aire para negar todo lo manifestado por Luis Moya y Laura Domínguez, incluso durante la transmisión en directo lo acusó de haberla tratado de extorsionar por la cantidad de 200,000 dólares para no revelar la existencia de los antecedentes penales de su hijo.

Consecuentemente, el 7 de febrero de 2007 Luis Moya fue citado a declarar ante la SIEDO por una denuncia interpuesta, dos meses después de la entrevista, por la señora Wallace en relación a un supuesto intento de extorsión y difamación. En dicha declaración Moya reveló ante dichas autoridades información delicada que al día siguiente difundió ante el mismo Ciro Gómez en Radio Fórmula señalando que Laura Domínguez mantenía contacto con el desaparecido, además, de que después de su supuesta muerte se reunió en una ocasión con él y supuestamente le comentó que no vivía en México, ya que era un testigo protegido de la INTERPOL. Por último, Luis Moya alega que la PGR ha ignorado sus declaraciones a pesar de contar con elementos para probar que Hugo Wallace está vivo.

De igual modo, Anabel Hernández, escritora y periodista, plantea la posibilidad de que Hugo Wallace esté vivo. La periodista señala que en el expediente existen pruebas para sostener esta afirmación. Entre esas pruebas se encuentran una llamada telefónica, una gota de sangre (de la que se hablará con más detalle en otro artículo) y un estado de cuenta de Hugo Alberto Wallace.

En cuanto a la llamada, la madrugada del 1 de noviembre de 2005, tres meses después del supuesto secuestro y asesinato, Jorge García Sepúlveda afirma haber recibido una llamada a su teléfono celular, la cual quedó registrada en su servicio de mensajería vocal, con el siguiente mensaje:

“Qué onda, mira ando hasta la madre guey, ya sé que te fallé, pero me vale verga, qué…, aquí puto, qué onda guey, mírame aquí pisteando guey, me vale verga, sabes qué guey, sabes quién me jugó…” (Rodolfo Munguía, declaración de dieciocho de noviembre de 2005 ante el Ministerio Público de la Federación adscrito a la SIEDO).

La grabación fue presentada a varios testigos que llamaron a declarar durante el mes de noviembre de 2005 ante el Ministerio Público de la Federación adscrito a la SIEDO. Los testigos son Carlos Colorado Martínez, Rodolfo Munguía López (amigo), Isabel Neri Lujano (ama de llaves) y Vanessa Bárcenas Díaz (ex novia), los cuatro afirmaron que la voz que se escucha en el correo de voz dejado en el teléfono de Jorge García es efectivamente la voz de Hugo Wallace. Incluso, el propio Jorge García señaló que en varias ocasiones recibió llamadas en donde se le preguntó si conocía o trabajaba para una persona llamada Wallace.

Respecto al estado de cuenta de una tarjeta de crédito a nombre de Hugo Alberto Wallace, con fecha de corte de 26 de julio de 2005, la misma fue usada el 20 de julio de 2005 (nueve días después de la muerte de Hugo Alberto), con cargos que superaron los 12,000 pesos, para pagar una comida en el restaurante “Los Arcos” y para diversas compras en Liverpool de Perisur en la Ciudad de México. Sin embargo, ni la señora Wallace ni la PGR pidieron los videos para ver quien usó la tarjeta ni tampoco se abrió ninguna línea de investigación al respecto.

ACTA-HUGO-ALBERTO-MIRANDA-TORRES-2-450x254

Posteriormente, el 31 de Mayo de 2014 a raíz de la salida a la luz de un reportaje en la revista Proceso y Los Ángeles Press en donde se reveló la existencia de una segunda acta de nacimiento, auténtica como la primera, que hasta el momento era desconocida para el público y que el investigador Luis Moya ya había señalado su existencia en declaraciones judiciales desde el año 2007, se revivió la polémica sobre la posibilidad de que Hugo Wallace viva en la clandestinidad. Además, en dichas investigaciones también se reveló la existencia de un CURP con el nombre de Hugo Alberto Miranda Torres, nombre con el que aparece registrado en su primera acta de nacimiento, que había sido tramitado el 24 de febrero del año 2010, cinco años después de su supuesto asesinato, y cuya autenticidad fue corroborada por la Secretaría de Gobernación. Cabe señalar que Anabel Hernández denunció intimidación y represalias en su contra por parte de la PGR, “a petición de la señora Wallace”, autoridad que abrió una averiguación en su contra luego de haber dado a luz en su reportaje la existencia de tales documentos.

Conclusión

De lo expresado en los párrafos anteriores podemos concluir que existe suficiente evidencia y testimonios para dudar de la autenticidad y veracidad de la versión sostenida por la señora Isabel Miranda de Wallace y el Ministerio Público Federal sobre el supuesto secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace la madrugada del 12 de julio de 2005. Asimismo, las alegaciones de falsedad en las declaraciones de la acusación y testigos y la simulación de pruebas, aunado a las acusaciones de violaciones a los derechos humanos hechas por los acusados, así como la impunidad y la fabricación de culpables imperante en nuestro sistema de procuración de justicia, nos hacen dudar aún más de los dichos de las autoridades y de la propia señora Wallace.

Los documentos e información revelados por periodistas e investigadores en los distintos medios de comunicación sugieren que Hugo Wallace vive oculto en la clandestinidad probablemente bajo otra identidad. Sin embargo, por el momento no se cuenta con pruebas contundentes para confirmar esta versión. No obstante, la realidad es que por tales revelaciones periodistas y abogados han sido víctimas de represalias por parte de la señora Wallace y la PGR. Lo que es un hecho es que Hugo Alberto no era un ciudadano modelo; acusaciones de contrabando que pesaban en su contra y declaraciones sobre su persona proveídas por su círculo íntimo comprueban lo contrario. Además, las amistades peligrosas, el estilo de vida de excesos y el turbio pasado de Hugo Wallace, son factores a tenerse en cuenta a la hora de hacerse un juicio sobre el caso.

Finalmente, existe la clara intención por parte de las autoridades ministeriales de esconder y manipular la verdadera historia que hay detrás de “El Caso Wallace” y mientras no exista voluntad del Estado por abrir nuevas líneas de investigación sobre la desaparición de Hugo Alberto Wallace, el caso permanecerá en un enigma para la sociedad y la justicia mexicana; una sociedad acostumbrada a la maquinación y orquestación de montajes mediáticos en donde personas inocentes son exhibidas como criminales y se encuentran en nuestras prisiones purgando condenas injustas.

* El autor es defensor de derechos humanos. Director de la Asociación contra la Fábrica de Culpables (AFCDDH). Colaborador del blog de Buho Legal. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León con la tesis: »La absolución de Florence Cassez es un precedente positivo para el mejoramiento del debido proceso en México». Intercambio Académico en la Universidad de Montreal (2009).

Reportajes sobre el Caso Wallace en Los Ángeles Press

Primera Parte: Hugo Alberto Wallace, con rastros de vida pese a su madre

Segunda Parte: Pruebas y testigos contra el caso Wallace.

Tercera Parte: La simulación del secuestro Wallace.

Cuarta Parte: Isabel Miranda de Wallace, verdugo de Tagle.

Quinta Parte: La tortura de César Freyre y la muerte de su hermana.

Sexta Parte: Miranda reconoció ante sentenciado que no era culpable.

Continue Reading
5 Comments

5 Comments

  1. Pingback: Mentiras, amenazas, venganzas y hostigamientos en el caso Wallace |

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

El Caso Wallace

Quién es César Freyre Morales en el falso caso Wallace

Published

on

 

Por Guadalupe Lizárraga

César Freyre Morales es el principal acusado del supuesto secuestro y homicidio del empresario Hugo Alberto Wallace, difundido desde 2005 como “caso Wallace”. Fue detenido el 23 de enero de 2006 directamente por la madre de la supuesta víctima, María Isabel Miranda Torres, conocida como “la señora Wallace” o “Isabel Miranda de Wallace”. En la detención ilegal a Freyre, estuvo acompañada por los agentes del Ministerio Público de la Federación Braulio Robles Zúñiga y Osvaldo Jiménez Juárez.

Tres días después de su detención César Freyre fue presentado a la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Ésa fue su primera tortura para que se incriminara por el caso Wallace, a la que siguieron otras con la detención de su madre María Rosa Morales y su hermana Julieta Freyre, el 8 de febrero de ese mismo año, mientras se encontraban en la visita a la casa de arraigo.

Para entender el caso Wallace: Positivo, protocolo de Estambul de César Freyre Morales, el más torturado del falso caso Wallace

 

Isabel Miranda Torres (Isabel Miranda de Wallace) tuvo acceso indiscriminado a los centros federales de readaptación social donde torturaban a Freyre; primero con el apoyo de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón, y después con el de Renato Sales Heredia, comisionado nacional de Seguridad Pública, en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Durante los primeros cuatro años de encarcelamiento, de enero de 2006 a octubre de 2010, César Freyre Morales negó ser responsable del supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace, pese a las torturas y al encarcelamiento de sus familiares por año y medio. Sin embargo, el 2 de octubre de 2010, después de una de las más brutales torturas, previo a una audiencia judicial decide incriminarse e incriminar a sus coprocesados, primero por escrito y después ante el juez, cuando escucha a su madre por teléfono llorando que la tienen encañonada en su casa. En ese momento, Freyre firma la declaración que le presentó el MP Braulio Robles Zúñiga.

Después de esa tortura, el 22 de octubre de 2010, los mismos agentes de la SIEDO volvieron a sacarlo ilegalmente del CEFERESO No. 1, para torturarlo de nuevo, con la misma brutalidad, a fin de que ratificara su confesión incriminatoria. Horas más tarde, le dieron la noticia de la muerte de su hermana Julieta, a quien le dio un infarto cerebral en la oficina de la senadora Rosario Ibarra de Piedra, pidiendo ayuda para su hermano. Julieta falleció en el hospital.

No te pierdas: Periodistas que colaboraron con Isabel Miranda en la incriminación de víctimas del falso caso Wallace

 

César Freyre, después de sus confesiones incriminatorias, fue sentenciado a 131 años de cárcel por la presión a jueces por parte de Isabel Miranda. Sin embargo, las torturas continuaron para mantener su silencio, con traslados frecuentes de un penal a otro, donde era golpeado tanto en la salida como en la llegada al nuevo CEFERESO. Durante los trayectos, solo a él en jet, era golpeado, le daban toques eléctricos y al llegar al penal le echaban gas lacrimógeno, además de las amenazas de matar a su familia. El mayor tiempo en prisión lo ha pasado en aislamiento, otra forma de tortura, además de negarle el medicamento por el síndrome de Renaud que se le desarrolló a raíz de las golpizas.

El 1 de agosto de 2022, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, en coordinación con la CNDH, bajo el peritaje del médico psiquiatra Emmanuel Santos Narváez y la visitadora adjunta Yuritzia López Gómez, certificó que César Freyre Morales había sido sometido a múltiples traumatismos con lesiones físicas y psicológicas que le han dejado graves secuelas en su salud. Se trata del Protocolo de Estambul positivo en tortura.

Continue Reading

El Caso Wallace

Positivo, protocolo de Estambul de César Freyre Morales, el más torturado del falso caso Wallace

Published

on

La CNDH certificó que hubo tortura a César Freyre en el caso Wallace

 

Por Guadalupe Lizárraga

“Yo veía a una persona encapuchada y ya sabía que me iban a torturar; yo me daba cuenta porque los diamantes empezaban a estar todos encapuchados, y yo decía me van a torturar, y sí, era segurísimo, segurísimo que me iban a torturar”.
César Freyre Morales

Con un dictamen médico-psicológico basado en el Manual para la investigación y documentación de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, conocido como “Protocolo de Estambul”, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en coordinación con el Mecanismo Nacional de Prevención de Tortura, certificó que César Freyre Morales, inculpado por el falso secuestro Wallace y sentenciado a 131 años de prisión, fue sometido a múltiples traumatismos con lesiones físicas y psicológicas que le han dejado graves secuelas en su salud.

Bajo la dirección del médico psiquiatra Emmanuel Santos Narváez y la visitadora adjunta Yuritzia López Gómez, tras la aplicación del protocolo se concluyó “que existe una firme relación entre las lesiones y secuelas físicas y psicológicas documentadas y el relato de los hechos referidos por Cesar Freyre Morales, esto es, las lesiones físicas y psicológicas documentadas son el cuadro que normalmente se observa en personas que han sido sometidos a traumatismos como los referidos en el presente caso”.

Recomendamos: Jueza Hermelinda Silva, de CDMX, en la red de fabricación de culpables Margolis-Wallace

Los expertos del Mecanismo Nacional de Prevención de Tortura basaron su dictamen en la revisión de documentos médicos, informes psicológicos, declaraciones, notas de valoración especializada que se encuentran en el expediente penal y en el expediente médico, así como una entrevista a profundidad y la revisión médica y psicológica.

El más torturado del caso Wallace

César Freyre Morales es el principal inculpado por el supuesto secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace Miranda, y fue presentado ante los medios -desde enero de 2006- como “el líder de la banda de secuestradores”, sin más investigación periodística ni judicial que la palabra de Isabel Miranda Torres, quien dio publicidad a la fabricación del secuestro como “el caso Wallace”, con el apoyo de Genaro García Luna, entonces secretario de Seguridad Pública, y de Eduardo Medina Mora, procurador, ambos bajo el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

De las ocho víctimas, seis acusadas directamente de participar el supuesto secuestro y dos para justificar la existencia de una banda delictiva, César Freyre es el que ha tenido más eventos de tortura. Después de él, le sigue George Khoury Layón y Jacobo Tagle Dobín. En varios de estos eventos, tanto con César Freyre como con Jacobo Tagle, participó personalmente Isabel Miranda Torres, con golpes, escupitajos, amenazas e instrucciones de otras agresiones, al lado de Braulio Robles Zúñiga, quien se desempeñaba como agente del Ministerio Público de lo que era la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), así como su subordinado el agente Osvaldo Jiménez Juárez.

Conclusiones de los expertos que aplicaron el protocolo de Estambul a César Freyre Morales, víctima de la fabricación del caso Wallace.

El papel de Renato Sales en la consigna contra Freyre

El acceso de los victimarios a los centros federales de reclusión fue permitido por Renato Sales Heredia, entonces comisionado Nacional de Seguridad Pública durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. César Freyre lo menciona en la entrevista con la visitadora adjunta del Mecanismo de Prevención de la Tortura, y reproduce las palabras que cruzó con el exfuncionario:

–¿Cómo estás, Freyre?, ¿tú eres el mentado Freyre, no?
–Sí, un poco enfermo, pero bien.
–Vamos a ver si así sigues.

“Al otro día me trasladaron para Matamoros, al 3, después de su visita de él. Cotéjenlo con el ingreso de aquí. Me mandaron a Matamoros, a tratamientos especiales; me traían, pero mal”.

Te puede interesar: Tortura, secuestro y espionaje, vínculo Margolis con casos Israel Vallarta, George Khoury y Wallace

El traslado y estadía de César Freyre del cefereso No. 3, en Matamoros, Tamaulipas, fue el 13 de octubre de 2015 al 5 de noviembre del 2015. Dos meses después de haberlo trasladado, cerraron el penal.

“En el tiempo que estuve ahí, siempre me tuvieron completamente aislado, parte de la tortura psicológica, y con amenazas, las hacía la gente de seguridad. El día 3 de noviembre llegó Renato Sales a Matamoros, y me preguntó que cómo me estaban tratando ahí -prácticamente yo iba ingresando a ese penal-, y me dice «pues se te van a acabar los lujos aquí». Al día siguiente fue que cerraron ese penal”.

 El maltrato en los penales de Ocampo y Ciudad Juárez

Después del cierre del penal de Matamoros, lo trasladaron en jet a él solo, al cefereso de Ocampo, Guanajuato. Allí estuvo del 5 al 19 de noviembre de 2015, aislado, con tratos crueles, y en el área de Tratamientos especiales, que les llaman “pabellones”. De nueva cuenta, fue trasladado en jet, solo al cefereso de Ciudad Juárez, donde iba siendo torturado con toques eléctricos y a su llegada lo volvieron a torturar con golpes y toques.

“…cuando llegué a Juárez todos andaban encapuchados allá, porque allá les pegan y hacían lo que querían con los internos; creo que era el penal más abandonado, y mi enfermedad me tenía muy mal porque no me estaban dando el Cilostazol, entonces el frío contrae los vasos sanguíneos y mis pies se me reventaron allá bien feo. Yo tuve que meter un amparo médico y el amparo que yo metí de traslado, porque le hago de su conocimiento que parte de la tortura psicológica eran los traslados. Porque la incertidumbre del vuelo es de que le van pegando a uno, a mí me iban pegando, me iban chicharrando con el taser ése, y obviamente iban borrando huella alguna de que me estaban torturando en esos penales.”

Renato Sales ordenaba los traslados como parte de la tortura psicológica, y en cada traslado -tanto al salir como al llegar a un penal- era golpeado y le daban toques eléctricos. César Freyre declaró en la entrevista para el protocolo de Estambul que en ese tiempo el sometimiento era absoluto: cabeza agachada, manos esposadas, grilletes en pies, cadena en la cintura, golpes en la espalda y toques eléctricos.

 “Al ingreso de ahí me siguieron golpeando, después de las certificaciones médicas, hay un túnel, en ese túnel me hicieron que me desvistiera y me quedé en pura trusa, me hincaron con las manos esposadas hacia atrás y me gasearon, esa vez me gasearon, me imagino que debe ser gas pimienta, porque era un extintor de esos cromados con una basuca, me daba muchísimo esa sensación de ahogamiento, de no poder respirar, y me golpearon muchísimo.”

Isabel Miranda llegó a visitar a César Freyre en el penal de Ciudad Juárez, acompañada de Renato Sales. De la misma manera que en los otros penales, lo tenían aislado y la mujer participaba del maltrato y las vejaciones.

 

En el Altiplano, bajo amparo judicial

César se encuentra actualmente en el cefereso número 1, El Altiplano, Estado de México. Lo regresaron allí, después de un meter un amparo por las condiciones de su enfermedad provocada por las frecuentes torturas. Narra a los médicos que lo entrevistaron para el protocolo de Estambul, que se encuentra en una estancia donde los presos están aislados, un área de medidas especiales de máxima seguridad. Sin embargo, para él también es un lugar seguro, debido a que su mayor temor es que Isabel Miranda pague por hacerle daño adentro, como sucedió con el caso de Jael Malagón Uscanga, en 2010, también acusado falsamente de participar en la misma banda de secuestradores. Jael fue atacado por los internos, pagados por Miranda, y ellos mismos le dijeron que no era nada personal, solo estaban acatando “las órdenes de la señora”. Fue cuando Jael quedó ciego, al desprenderle la retina del único ojo que tenía.

Por eso para César Freyre, estar solo le representa más seguridad, además, dice, se ha vuelto muy huraño y desconfiado, por tantos años de aislamiento y el temor a volver a ser torturado.

“Era una zozobra que no podía yo con ella, en COC me tuvieron más de ocho años, y en un COC ningún interno puede estar por más de 30 días porque es un centro de observación y clasificación. César Freyre se refiere al Centro de Observación, Clasificación y Diagnóstico para los presos, un área dentro de la institución penitenciaria a cargo del equipo de médicos, trabajadores sociales y criminólogos para determinar en qué dormitorio y estancia asignarán al interno.

No te pierdas: Caso Wallace: Información complementaria a la expuesta en conferencia del presidente López Obrador

 

Pero César Freyre especifica que estuvo ocho años allí, y tuvo numerosas visitas de Isabel Miranda Torres para cometer actos de acoso y tortura.

“Aquí tuve muchísimas visitas de Miranda, aquí Miranda entraba como a su casa, se lo juro. De hecho, el señor XXX, el vivía en el pasillo 4 de COC, y en el pasillo 4 de COC él tenía una ventana y estaba rota, y él veía a todo mundo, a todo el personal que entraba al COC, él los veía, y él sabía cuando venía la señora, por eso se lo promocioné como testigo. Él vio muchas cosas, yo viví mucho tiempo en tratamiento especiales junto a él, y llegó el momento en que me aislaron por lo mismo, porque como me sacaban, no querían que hubiera evidencias de que me estaban sacando, entonces no sé si el señor le haya narrado la cuestión de que él se daba cuenta cuando entraba Miranda, ella entraba como en su casa, de verdad. Las veces que me pedía me sacaban y andaba toda la comitiva de seguridad de los altos mandos aquí, estoy hablando de cuando estaba de director el Maestro Aguado, venía con los titulares que estuvieron en el sexenio de Calderón para atrás, todos se prestaron para torturarme, todos.”

También dijo haber estado dos años en el área de Tratamientos especiales, para reos de máxima peligrosidad. Y después tras su traslado al cefereso número 9, de Ciudad Juárez, donde estuvo otros 14 meses, también en el área de Tratamientos especiales.

Actualmente, en El Altiplano, determinaron los expertos de prevención de tortura que César Freyre no está en condiciones vulnerables. Sin embargo, en 2010, tuvo dos eventos de tortura graves en este mismo penal que incluso narró en 2019 a esta periodista por medio de una carta. Las torturas las cometieron agente del Ministerio Público de la SIEDO en colusión con las autoridades penitenciarias el 2 y 22 de octubre de 2010. Como parte de la tortura del 2 de octubre, previo a una audiencia judicial, le pusieron a su madre María Rosa Morales, por llamada telefónica, llorando, mientras la encañonaban dentro de su casa. Hasta ese momento, aceptó inculparse e inculpar a sus coacusados, tras cuatro años de tortura y maltrato. En el protocolo de Estambul, Freyre mencionó entre las autoridades que permitiern su tortura incluso al funcionario público, activo como Fiscal General de Campeche, Renato Sales Heredia.

El siguiente evento de tortura, el 22 de octubre de 2010, fue para que ratificara su declaración incriminatoria, justo la noche en que le informaron del fallecimiento de su hermana Julieta Freyre, a quien le dio un infarto cerebral mientras pedía ayuda en la oficina de la extinta senadora Rosario Ibarra de Piedra.

El protocolo de Estambul, positivo en tortura

El resultado del protocolo de Estambul de 81 páginas muestra los recuadros sobre la sistematización del proceso con los hechos de tortura, con el numeral 372 del acuerdo con el manual, así como la narración de la víctima y lugar, donde se perpetró la tortura.

En el documento, César Freyre refiere reiteradamente a los elementos de Custodia y seguridad en los penales como «encapuchados», quienes eran los perpetradores de las torturas. No obstante, en el protocolo se destaca el terror psicológico que le infundieron tras los eventos de tortura. En Los Ángeles Press, de acuerdo con la evidencia documental, estos eventos de tortura fueron registrados en oficios, amparos, quejas y solicitudes de ayuda, en diferentes años, desde su detención en la que intervino Isabel Miranda Torres.

Continue Reading

El Caso Wallace

Jueza Hermelinda Silva, de CDMX, en la red de fabricación de culpables Margolis-Wallace

Published

on

Jueza Hermelinda Silva, de CDMX, en la red de fabricación de culpables Margolis-Wallace

 

Por Guadalupe Lizárraga

La jueza Hermelinda Silva Meléndez, quien fue reconocida por el magistrado Rafael Guerra Álvarez en marzo de 2020 con la medalla al mérito judicial en la Ciudad de México, arrastra en su trayectoria un acto de ilegalidad que lo mantiene firme hasta la fecha: la causa 80/2012 con la cual vinculó de manera corrupta a tres víctimas de tortura relacionadas con el falso caso Wallace.

El 30 de marzo de 2012, la jueza Silva Meléndez, del fuero común, libró una orden de aprehensión en contra de Jacobo Tagle Dobin, César Freyre Morales y George Khoury Layón, tras otorgarle valor a la declaración del testigo Jaime Rivera Ocaña sobre el asesinato de Eduardo Salazar Bracamontes perpetrado en 2004.

En ese año ninguno de los tres inculpados había sido relacionado con el homicidio. La primera declaración de Jaime Rivera Ocaña, vendedor ambulante que presenció los hechos, dejó asentado que no le era posible elaborar un retrato hablado de quiénes habían privado de la vida a Salazar Bracamontes: “ya que no me percaté de su media filiación”, especificó.

Para entender el falso caso Wallace: Positivo, protocolo de Estambul de César Freyre Morales, el más torturado del falso caso Wallace

Rivera Ocaña desconocía la edad y características que identificaran al perpetrador de los hechos, según consta en el expediente. Así lo reiteró el 21 de abril de 2005, al ser requerido nuevamente a declarar: “yo solo vi que los sujetos que privaron de la vida al conductor del vehículo Porsche… uno de los sujetos era de estatura baja y el otro alto y delgado de quienes no puedo aportar mayores características fisonómicas”.

No obstante, la primera detención arbitraria se dio en contra de George Khoury Layón, ordenada por Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, vinculándolo con esta causa sin tener facultad para ello, el 16 de julio de 2005, cuatro días después de que Isabel Miranda (conocida como «Isabel Miranda de Wallace«) reportara a su hijo Hugo Alberto Wallace como secuestrado y asesinado. Para entonces ya había registro de la relación entre Margolis y Miranda, y su injerencia en la PGR en los casos de secuestros.

El 14 de septiembre de 2005, por tercera vez se requirió al testigo Rivera Ocaña a que declarara sobre los mismos hechos, y él ratificó lo anteriormente dicho: “que no podía aportar mayores características físicas del sujeto que llegó en motocicleta, ya que no le vio la cara, lo vio de espaldas, y los mismos recuerdos guarda hasta ese entonces”.

Incluso le presentaron fotografías de varias personas y enfatizó que no podía aportar mayores datos sobre las personas que perpetraron el homicidio de Salazar Bracamontes.

Te recomendamos: Tortura, secuestro y espionaje, vínculo Margolis con casos Israel Vallarta, George Khoury y Wallace

Sin embargo, ocho años después de su primera declaración, el 7 de marzo de 2012, Jaime Rivera Ocaña fue reclamado con la averiguación previa SIEDO/UEIS/575/2010 de orden federal para que hiciera una nueva declaración, ahora frente a la jueza Hermelinda Silva Meléndez, del fuero común. El testigo inducido por el agente de la SIEDO Braulio Robles Zúñiga, sostuvo que ahora sí “recuerda que la persona que viajaba en la motocicleta tenía el pelo largo y lacio y que le había visto por un momento el rostro”. Incluso dijo que podría reconocer a los autores materiales del homicidio; por lo que le pusieron a la vista tres fotografías, dos de ellas de Jacobo Tagle Dobín. Entonces lo señaló de “haber participado para distraer a la víctima mientras un tercer sujeto privaba de la vida a Salazar Bracamontes”. Veintitrés días después, la jueza Silva Meléndez giró orden de aprehensión en contra de Jacobo Tagle, César Freyre y George Khoury.

La persecución de Margolis, con agentes de la Policía Federal

El 2 de septiembre de 2009, al salir de un gimnasio alrededor de las 2 de la tarde, George Khoury Layón fue detenido de manera arbitraria e ilegal por el inspector de la Policía Federal, Porfirio Javier Sánchez Mendoza, y su suboficial Rolando Mayorga Cordero. El registro videográfico de las cámaras de seguridad especifica la hora exacta en que se lo llevaron y cómo fue obligado a abordar su propia camioneta, trasladándolo a un lugar que no pudo identificar donde fue torturado. Los policías federales le exigieron, incluso, un millón de pesos para liberarlo de la consigna que llevaban. Al no acceder, fue puesto a disposición del Ministerio Público 36 horas después, acusado de tráfico de estupefacientes, armas de fuego y delincuencia organizada.

El 2 de septiembre de 2009, el policía federal Porfirio Sánchez Mendoza regresó al centro comercial donde estaba el gimnasio donde aprehendió a George Khoury Layón para ser visto en las cámaras a las 19:40, cinco horas después.

La agente del Ministerio Público federal María de Jesús Castillo Maldonado fue quien lo acusó de narcotráfico y fabricó como testigo protegido a Bryan Cabrera Castillo, bajo el alias “Zajed”, al que también utilizó para otros casos. En su declaración como “Zajed”, Cabrera señaló a George Khoury de ser “jefe de la plaza tanto en la Ciudad de México como en el Estado de Morelos” y que pertenecía al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, relacionándolo con diferentes nombres y casos. Tras 80 días de arraigo, George Khoury fue consignado y puesto a disposición del Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en Matamoros, Tamaulipas. Por la intervención la agente del Ministerio Público también se libró una orden de aprehensión en el mismo juzgado en contra de un familiar directo, dentro de la causa penal número 05/2009, que hasta la fecha está vigente.

 

 

Icela Lagunas y Anabel Hernández, en la fabricación

La información fabricada por la agente Castillo Maldonado y el falso testigo Zajed fue promovida en el diario El Universal por la periodista Icela Lagunas, quien colaboraba con Isabel Miranda Torres (Isabel Miranda de Wallace), y replicada textualmente por Anabel Hernández en su libro Los señores del narco publicado en noviembre de 2010, un mes después de las torturas del 2 y 22 de octubre a César Freyre Morales.

Anabel Hernández incluso incorporó en su libro que Khoury Layón se relacionaba –además de con los hermanos Beltrán Leyva– con Édgar Valdez Villareal, Julio César Hernández Díaz, Pedro Salas Guzmán y Miguel Rodilla, y agregó el nombre de César Freyre Morales y el de Juana Hilda González Lomelí, entre éstos. Khoury ya había desmentido estas relaciones ante el mismo Juzgado de Matamoros, Tamaulipas, en su ampliación de declaración del 25 de noviembre de 2009, desahogada mediante el exhorto 499/2009- I, derivado de la causa penal 5/2009. No obstante, la periodista Anabel Hernández deliberadamente eludió esta información, puesto que era parte del expediente que había generado la agente federal Castillo Maldonado veinte días antes.

Después de esas pifias, en párrafos siguientes, Anabel Hernández, sin tener ningún indicio de nada, escribió que George Khoury también había intervenido en el atentado del futbolista Salvador Cabañas, en enero de 2010. Sin embargo, Khoury seguía en prisión defendiéndose, pero el hecho revela que al menos ese capítulo donde Anabel señala a las víctimas del caso Wallace –de estar relacionados con narcotraficantes– fue escrito y editado en varios meses del 2010, inducido por los mismos agentes de Eduardo Margolis e Isabel Miranda, puesto que el libro empezó a circular en noviembre de ese mismo año, previo a la ceremonia donde Miranda recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos de manos de Felipe Calderón.

No te pierdas: Torturadores del caso Wallace, hoy fiscales de investigación en la Fiscalía General de Justicia de CDMX

En marzo de 2012, Isabel Miranda (Isabel Miranda de Wallace) rechazó públicamente que Khoury Layón tuviera algo que ver con el supuesto secuestro de su hijo, sin embargo para 2019, ella misma vuelve a relacionarlo a propósito de los atentados de Plaza Artz, diciendo que Khoury pertenecía a la «organización criminal que secuestró a su hijo», y dio el argumento de que Jacobo Tagle lo había declarado en su detención de 2010.

La consigna Margolis, vincularlos con secuestros

En 2011, se libró una nueva orden de aprehensión en contra de George Khoury ahora relacionándolo con el secuestro de Fernando Martí Haik. El Juzgado que se prestaba a librar esta orden era el Primero de Distrito en Materia de Procesos Penales federales del Estado de México con sede en Toluca, bajo la causa penal 83/2011. Se le dio formal prisión con cargos de secuestro y delincuencia organizada, y después de apelar y demostrar su inocencia se le concedió la libertad a finales del mes de febrero del año 2012.

Sin embargo, al salir del CEFERESO, nuevamente fue detenido por policías federales, y puesto en arraigo por el agente de la SIEDO Braulio Robles Zúñiga.

“…al abandonar dicho CEFERESO, caminando, fui nuevamente asegurado por elementos de la Policía Federal, quienes me indicaron que me trasladarían a la SIEDO para cumplimentar una orden de presentación en mi contra y fui puesto a disposición de un agente del Ministerio Público de la Federación adscrito a la unidad de Secuestros, el licenciado Braulio Robles Zúñiga” (causa penal 3/2021).

Khoury Layón había sido absuelto de todos los cargos federales, pero estuvo detenido ilegalmente en la SIEDO durante 35 días más por la decisión de Braulio Robles Zúñiga, en espera de la orden de aprehensión de la jueza Hermelinda Silva Meléndez, del fuero común, quien libró la orden de aprehensión utilizando las mismas declaraciones bajo tortura de Jacobo Tagle en la causa penal del fuero federal, en 2010, sin estar relacionada con los hechos de este proceso judicial.

“En abril del mismo año (2012) al obtener la libertad en la casa de arraigo dependiente de la SIEDO, fui nuevamente asegurado pero esta vez por unos policías judiciales del Distrito Federal e internado en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente tras cumplimentar en mi contra una orden de aprehensión librada por la Juez del Vigésimo Quinto Penal del Distrito Federal dentro de la causa penal 80/2012” (causa penal 3/2021).

Braulio Robles Zúñiga, de nuevo

Para marzo de 2012, George Khoury llevaba tres detenciones arbitrarias, 2005, 2006 y 2009, y la tortura del 2 de septiembre de ese último año, más la orden de aprehensión en 2011 por caso Martí. Jacobo Tagle llevaba dos años de haber sido detenido y torturado el 3 de diciembre de 2010, y presentado a los medios de información al día siguiente, directamente por Isabel Miranda (Isabel Miranda de Wallace) en conferencia de prensa como uno de los responsables del secuestro de su hijo: “el último que faltaba por capturar”, según la versión de ella.

 

César Freyre llevaba en prisión desde el 23 de enero de 2006, detenido directamente por Isabel Miranda y los agentes de la SIEDO, entre estos Braulio Robles Zúñiga, quien lo mantuvo tres días en una casa de seguridad antes de presentarlo oficialmente. En seis años de prisiones federales de máxima seguridad, Freyre había sido torturado varias veces, y su madre María Rosa Morales y hermana Julieta Freyre habían sido ilegalmente encarceladas el 8 de febrero de 2006 por órdenes del entonces subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos para presionarlo a que se confesara culpable. No fue hasta el 2 y 22 de octubre de 2010 que se incriminó por nuevas torturas, más brutales que las anteriores y la muerte de su hermana Julieta.

Durante la tortura a Jacobo Tagle en diciembre de 2010, Braulio Robles Zúñiga lo obligó a incriminarse y a incriminar a César Freyre y a George Khoury del homicidio de Eduardo Salazar Bracamontes. Esto con el objetivo de crearles una trayectoria en delincuencia organizada, para darle credibilidad a la fabricación del secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda.

Pero el mismo agente Robles Zúñiga también coaccionó al testigo Jaime Rivera Ocaña, quien después de tres ocasiones en declarar que no reconocía al atacante de Eduardo Salazar Bracamontes, para 2012 ante una instancia federal, siendo el caso del fueron común, sostuvo lo contrario: dijo reconocer plenamente al agresor que “por un momento logró verle el rostro” y acusó a Jacobo Tagle, quien bajo tortura incriminó a Khoury y a Freyre del homicidio.

Fue así como la jueza Hermelinda Silva Meléndez giró orden de aprehensión contra los tres.

Para saber más del falso caso Wallace: Gobierno de Biden admite asilo político a defensor público acosado por caso Wallace

 

El 28 de mayo de 2012, ante el Juzgado Vigésimo Quinto de lo Penal del Fuero Común, la representación legal de Khoury Layón, el abogado Humberto Isaac Cano Peralta cuestionó las declaraciones del testigo Rivera Ocaña, y éste respondió:

 “El señor de la SIEDO (en referencia a Braulio Robles Zúñiga) me indicó que según Jacobo Tagle Dobín había dado una declaración igual que la mía, según yo le entendí al oficial que pues si él había dado esa declaración pues era el sujeto que yo había visto en aquel entonces cuando asesinaron al señor Eduardo Salazar Bracamontes” (causa penal 3/2021).

Ante la pregunta de la representación legal de George Khoury al testigo sobre “¿Durante cuánto tiempo, conversó el declarante con el señor de la SIEDO que ha referido?” En respuesta, el testigo especificó:

“Como unas tres horas, yo sólo sé que el lugar en el que estuve conversando con este señor es en las oficinas de Reforma en la PGR; el señor de la PGR; el señor de la SIEDO me dijo que Jacobo Tagle Dobin, había sido cómplice en el asesinato del señor Eduardo Salazar Bracamontes, y que esto había ocurrido por un negocio de antros y platicando me dijo que este chavo Dobin ya no salía ni confianza ni nada, y al de la voz le dio miedo seguir trabajando en el mismo lugar porque ya no tenía confianza de acercarse a los carros y preguntarle a su conductor si se iban a quedar o no”.

Una siguiente pregunta de la representación legal de Khoury fue la de que especificara el testigo Rivera Ocaña “cuánto tiempo momentáneamente vio el rostro del sujeto que señaló la SIEDO cuando el sujeto llegó en la motocicleta al lugar de los hechos”. La respuesta del testigo Rivera Ocaña insiste:

“Repito, no le vi el rostro, me fui con las declaraciones que me hizo el de la SIEDO, por las mismas declaraciones que hizo el señor Tagle a las mías, por eso supuse que era el mismo que conducía la motocicleta”.

No obstante, el 19 de septiembre de 2014, la Juez Vigésimo Quinto de lo Penal del Distrito Federal, Hermelinda Silva Meléndez dictó sentencia contra George Khoury, señalándolo como penalmente responsable del homicidio de Eduardo Salazar Bracamontes, y condenándolo a 20 años de prisión, de los cuales ha compurgado el 50 por ciento.

 

En esta audiencia judicial estuvo presente la periodista Anabel Hernández, quien sabía perfectamente que Khoury Layón era inocente, porque la víctima le había dado la información a detalle de su caso después de que ella publicara en su libro Los señores del narco los expedientes fabricados de la PGR.

El ejercicio de la acción penal en contra de Jacobo Tagle Dobín y César Freyre Morales “por considerarlos probables responsables del homicidio de Eduardo Salazar Bracamontes” aún están pendientes.

***

¿Quieres conocer más sobre esta investigación original de Los Ángeles Press?

George Khoury, víctima de detención arbitraria y tortura, y las nuevas falsas incriminaciones – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Detención de ex policía Porfirio Sánchez Mendoza, por denuncia de su víctima George Khoury Layón – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Tortura, secuestro y espionaje, vínculo Margolis con casos Israel Vallarta, George Khoury y Wallace – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Director de Cefereso #17 desacata Ley de Amparo y vuelve a torturar a George Khoury, falso culpable – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Desnudo y descalzo en celda de castigo, mantienen a George Khoury, víctima de Isabel Miranda – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Director de CEFERESO #17 ordena torturar a George Khoury, víctima de Wallace, y desobedece amparos judiciales – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Víctima del falso caso Wallace denuncia torturas y represalias en el penal federal El Altiplano – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Continue Reading

Trending

A %d blogueros les gusta esto: