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Padre biológico de Hugo Alberto Wallace confirma fabricación del secuestro y triple identidad de su hijo

Una tercera identidad de Hugo Alberto Wallace y su padre biológico confirman fabricación del secuestro y homicidio que mantiene en prisión a siete personas

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Por Guadalupe Lizárraga

PRIMERA PARTE

ENSENADA, Baja California.- Una tercera acta de nacimiento y CURP a nombre de Hugo Alberto León Miranda, además de una muestra de ADN, acta de nacimiento y testimonio de su padre biológico, confirman –sin lugar a duda– que Hugo Alberto Wallace Miranda no fue secuestrado ni asesinado el 11 de julio de 2005, y que es hijo biológico de Carlos León Miranda, primo hermano de María Isabel Miranda Torres, “la señora Wallace”. Desde la fabricación del secuestro, Isabel Miranda ha declarado ante Ministerio Público, jueces federales y medios de comunicación que su hijo Hugo Alberto es hijo biológico del empresario nicaragüense José Enrique del Socorro Wallace Díaz, y que la prueba científica basada en el análisis de ADN de una gota de sangre de un centímetro obtenida del supuesto lugar de los hechos siete meses después, al determinar compatibilidad con Wallace Díaz y Miranda Torres, era prueba contundente del asesinato de su hijo.

Sin embargo, la duda prevaleció porque en el resultado de ADN, aportado el 20 de marzo de 2006, la perito en Genética Forense Yanet Rogel Montes de Oca especificó que los perfiles genéticos correspondían a dos cromosomas sexuales homólogas: XX (femenino), y no XY (masculino), esto es que era sangre de mujer. Ante el cuestionamiento de la defensa de los inculpados, después de la ratificación de la perito ante juez federal, ésta justificó de que se trataba de un “error de dedo”, pese a que antes del cuestionamiento no lo había mencionado. El resultado fue avalado también por la QFB Xóchitl Adriana Félix López, quien firmó el documento como “Perito Profesional en Genética Forense”, en hoja membretada con sellos oficiales de la Procuraduría General de la República, misma fecha del 20 de marzo de 2006.

La abogada Ámbar Treviño, quien fungió como defensa de los inculpados y en represalia fue encarcelada ilegalmente con delitos fabricados en 2010, cuestionó en aquel entonces el “error de dedo” del peritaje de la Procuraduría General de la República, y hoy reitera en entrevista para Los Ángeles Press que en este tipo de peritajes “no puede existir error de dedo porque cambia el sentido de la prueba”. Señala la abogada Treviño que una letra cambia el género, y la perito se excusa hasta después de que cuestiona y agrega que nunca existieron gráficas que sustentan la prueba genética: “¿Cómo podemos confiar en lo que dice la perito si no existen estas gráficas?” Cuando se le pregunta ante audiencia judicial, la perito responde que no sabe de las gráficas de la prueba genética y que ella las entregó. No obstante, en el expediente nunca aparecieron, y reitera la abogada que “las gráficas no son importantes, son imprescindibles. Un resultado lógico y necesario en toda prueba de genética”.

Esta única prueba forense, pese a no ser contundente, por las condiciones y tiempo en que se recogió, ha mantenido el caso detenido debido al disimulo de jueces, y ha dado pie a Isabel Miranda a sostener la mentira sobre la paternidad biológica de su hijo, para afirmar que Hugo Alberto fue asesinado y desmembrado en el baño de Perugino Número 6, departamento 4, de la Colonia Extremadura Insurgentes, de la Ciudad de México. Lugar donde vivía la inculpada Juana Hilda González Lomelí, a quien después de tortura y abuso sexual por parte de los agentes ministeriales Braulio Robles Zúñiga y Fermín Ubaldo Cruz, el 8 de febrero de 2006, la obligaron a incriminar a Brenda Quevedo Cruz, César Freyre Morales, Albert y Tony Castillo Cruz, Jael Malangón Uscanga y a Jacobo Tagle Dobín, por una fotografía que extrajeron de su departamento en la que posaban juntos frente a la iglesia de Chalma, en el Estado de México, y quienes posteriormente fueron perseguidos y detenidos ilegalmente por Isabel Miranda y su hermano Roberto Miranda, acompañados de los ministeriales de SIEDO-PGR.

La triple identidad de Hugo Alberto

El acta de nacimiento a nombre de Hugo Alberto León Miranda es el segundo registro oficial hecho por Carlos León Miranda y María Isabel Miranda Torres, en la Delegación Xochimilco, de la Oficialía 0032, el 10 de octubre de 1970, en el Libro número 11, bajo el número de Acta 300.  Con esta acta, Hugo Alberto tramitó su CURP el 24 de febrero de 2010, misma fecha en que tramitó también el CURP a nombre de Hugo Alberto Miranda Torres, nombre con el que lo registró su madre el 15 de enero de 1970, en el Distrito Federal, con nombres falsos de padres y abuelos. En el acta, copia original del libro, el nombre del padre aparece como Fausto Miranda, que en todo caso sería el hermano, y en el nombre de la madre, Isabel Torres, suprimiendo el apellido paterno de Isabel, para no registrar a Hugo como madre soltera. Un tercer registro de nacimiento fue bajo el nombre de Hugo Alberto Wallace Miranda, seis años después de su nacimiento, el 19 de noviembre de 1975, en el municipio de Texcoco, en la Oficialía 001, Libro 12, número de Acta 2371.

Este medio obtuvo otras pruebas de paternidad y testimonios que revelan la identidad original de Hugo Alberto. Una evidencia documental más es el acta de nacimiento de su padre biológico, Carlos León Miranda, en la que se especifica que es hijo de Carlos León Sánchez y María Guadalupe Miranda Romero, y que nació en el municipio de Tejupilco, Estado de México, el 4 de diciembre de 1941, a las 13 horas. Nueve días después se levantó el acta de nacimiento y reconocimiento en la oficina de Registro civil de ese mismo municipio. En esta acta se evidencia que María Guadalupe Miranda Romero (madre de Carlos y abuela de Hugo Alberto) es hija de Fausto Miranda y María Isabel Romero, ambos padres de Fausto Miranda Romero, padre de María Isabel Miranda Torres.

De acuerdo con los testimonios, María Isabel Miranda Torres, de 16 años, y Carlos León Miranda, de 26, siendo primos hermanos, y ella viviendo con su tía María Guadalupe Miranda Romero, quien le pagaba estudios de secretariado, empezaron a tener relaciones sexuales. El padre de Isabel, Fausto Miranda, y hermanos, se dieron cuenta de la relación por el embarazo de Isabel, y amenazaron a Carlos León para que se alejara de ella. Sin embargo, los primos-hermanos continuaron la relación, y se casaron en Amecameca, Estado de México, en 1970. Pero sólo unos meses estuvieron viviendo juntos por diferencias entre la pareja, además del enojo del padre de Isabel y las amenazas de muerte de los hermanos a su primo.

“Me casé con ella. Que éramos primos, sí, qué tenía que ver. Yo quise hacer las cosas bien –dice Carlos León Miranda– yo hablé con sus padres y me mandaron a la chingada, y hasta me amenazaron de muerte. Nos casamos en Amecameca, Estado de México, y registramos a Hugo en Xochimilco, pero su padre y sus hermanos no me dejaban en paz”.

El padre biológico de Hugo Alberto ahora tiene 77 años, vive en la ciudad de Ensenada, Baja California, y sigue ejerciendo como médico especializado en Homeopatía. Aparte del consultorio, tiene una farmacia Natura Vital, que distribuye productos naturales. Radica en esa ciudad desde el 7 de junio de 1986, a la que llegó junto con María Guadalupe Ortega Vélez, con quien vivió 13 años en esta ciudad y tuvieron a su hijo Carlos León Miranda Ortega.


 

La primera mujer del padre de Hugo Alberto fue Alicia Rodríguez Tinoco, a quien conoció en la Colonia Roma, de la Ciudad de México, con la que procreó tres hijos: Amílcar, Carlos Ernesto y Máximo Antonio Miranda Rodríguez. Amílcar fue criado por la madre de Carlos León, porque Alicia era empleada doméstica y la madre de Carlos no aceptaba que formara parte de la familia. Después, en 1967, recogió a Isabel Miranda, cuando ella tenía 16 años, para ayudarla con los estudios. Dos años más tarde, Isabel tuvo a Hugo Alberto, el 12 de octubre de 1969. Para el 15 de enero de 1970, ella lo registró como Hugo Alberto Miranda Torres, usando nombres falsos en el registro civil, y el 10 de octubre de 1970, cuando Hugo Alberto cumplía un año, lo volvió a registrar junto con los apellidos de León Miranda, ya casada con su primo.

Unos meses después, Carlos e Isabel terminaron la relación sin cumplir el año de casados, y él le pidió el divorcio a ella porque tenía una nueva pareja con la que quería formalizar su relación, la enfermera María Guadalupe Ortega Vélez, a quien había conocido en el ISSSTE de Texcoco. Con ella tuvo un hijo, que es el único que lleva el nombre completo de su padre. Una cuarta mujer, María Luisa Vargas Pérez, entró en la vida de Carlos León Miranda, con quien tuvo un sexto hijo, César Augusto Miranda Vargas, y quien hasta estos días lo acompaña en la ciudad de Ensenada.

La enfermera María Guadalupe Ortega Vélez y el doctor Carlos León Miranda, padres de Carlos León Miranda Ortega, medio hermano de Hugo Alberto. Foto: Cortesía.

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Justicia pendiente

Director de Cefereso de Michoacán tortura, amenaza y viola derechos humanos, denuncian internos

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Por Ignacio García

El director del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 17 de Michoacán, Julio César Pérez Álvarez, ha incurrido en constantes violaciones de derechos humanos hacia los presos del penal como la ausencia del servicio de agua potable, así como constantes torturas y amenazas sin haber sido sancionado por las autoridades federales.

Por medio de una misiva, George Khoury Layón, interno del penal federal acusado  falsamente del delito de homicidio calificado por Isabel Miranda de Wallace, denunció que el directivo ordenó que le arrojaran gas lacrimógeno, además de que ha incurrido en malos tratos y golpes constantes hacia su persona, así como enviarle un perro para quitarles sus tenis ortopédicos.

Por ello, pidió al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que ordene a los comisionados federales que atiendan las irregularidades cometidas por Pérez Álvarez, ya que, enfatizó, existen 273 amparos en contra del director por la falta de agua potable, falta de atención médica, amenazas y torturas contra los internos.

De acuerdo con el reo, los amparos se encuentran radicados en los juzgados Quinto y Octavo de Uruapan, Michoacán, sin embargo, hasta el momento no han obtenido una respuesta satisfactoria y el director lo ha amenazado con negarle el suministro de sus medicamentos contra la lumbalgia que padece, así como retirarle los tenis ortopédicos que requiere para su postura en caso de no desistir de sus denuncias públicas.

Agregó que Julio César Pérez ha alegado que cuenta con el respaldo institucional, pues su familiares trabajan en la Federación y él es uno de los ex colaboradores de Genaro García Luna, ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) durante el gobierno de Felipe Calderón y preso en Estados Unidos por sus presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.

Asimismo, expresó que pueden contar con hasta 200 firmas de los presos que están en contra de las funciones de Pérez Álvarez, por lo que demandaron la intervención del presidente de México para que se frenen los abusos cometidos contra los internos del Cefereso de Michoacán.

 

 

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Arteleaks

Sara Sefchovich, ¿absurdo nivel Dios?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En rigor, ¿realmente alguien en su sano juicio se plantearía como un instrumento contundente para combatir o eliminar el flagelo del crimen organizado en su modalidad de narcotráfico el hecho de solicitar apoyo educacional o moral a las madres de los delincuentes? ¿Las progenitoras regañando a sus vástagos para que dejen el mal y se conviertan al bien?

La connotada escritora y periodista Elena Poniatowska en entrevista con Sara Sefchovich (1949), quien se ostenta como socióloga, escritora, historiadora, catedrática, investigadora, traductora, comentarista y conferencista,  y que además es autora de más de una docena de libros y diversos artículos en periódicos y revistas, toman como hilo conductor de la misma el leitmotiv de la última novela de Sefchovich, Demasiado odio: la importancia de las madres en su papel de correctoras de sus hijos delincuentes. No por nada el título de la conversación se llama “Sin la complicidad de las madres el narco bajaría” (La Jornada, 10/01/21). Y como aquí no se comenta la novela desde el punto de vista estético-literario, sino sobre el asunto central, quien esto escribe realizará lo propio.

Como bien se observa, estamos frente a dos intelectuales de nivel que deben de dominar el tema en cuestión. Y aquí nos dice la entrevistada los orígenes de su proposición:

“Publiqué una novela: Atrévete, propuesta hereje contra la violencia en México (2014), que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En ese libro yo hacía una propuesta a las madres de familia de bajarle la violencia en México diciéndole a sus hijos que si querían robar, robaran, pero no violaran, no mataran, no maltrataran (sic). Para escribirlo, viajé por todo México, me reuní con grupos de madres a quienes preguntaba cómo veían esta situación y pedirles que ayudaran; que su trabajo como madres era impedir que sus hijos entraran al mundo del narcotráfico. Para mi sorpresa, en todos los grupos con los que me reuní durante casi dos años encontré que las madres no estaban dispuestas a sacrificar los beneficios que reciben de la delincuencia aun a costa de que pueden encarcelar y hasta matar a sus hijos”. Y cabe añadir, por cierto, que esta situación no es el gran descubrimiento de Sefchovich, pues ya era conocido.

Y al percatarse que su exhorto caía en el vacío por parte de las jefas de familia, indica lo siguiente: “Incluso se lo escribí al presidente (Andrés Manuel) López Obrador. Él mismo pidió ayuda a las madres de familia y recuerdo que le dije: ‘Nos equivocamos, señor presidente, las madres no están dispuestas a ayudar’.” Y en efecto, es de todos conocido que el presidente de México hizo este llamado públicamente en más de una ocasión.

Por supuesto que es un fenómeno demostrado que ciertas familias han incursionado en el narcomenudeo. E incluso a un grado mayor. Recordemos a Delia Patricia Bustos Buendía, quien no sólo recibía de sus hijas y yernos enormes cantidades de dinero y enseres, sino que era ella misma quien lidereaba a la organización criminal que se denominó el Cártel de Neza, siendo ella la temible Ma Baker. Extendió su poder en buena parte del valle de México, a sangre y fuego. Puso en jaque a la extinta Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), asesinando ministerios públicos federales e incluso a un alto funcionario de dicha dependencia, fiscalía perteneciente a la antigua Procuraduría General de la República (José Antonio Caporal, El cártel de Neza, 2012).

Evidentemente nos encontramos con un problema de orden multifactorial. Y todo indica, al parecer, que nuestra socióloga realizó su investigación de esa manera: vivió en Michoacán, Reynosa y en zonas de migrantes, donde abordaría “el deterioro del medio ambiente, el descuido, la ignorancia, la indiferencia, la corrupción… (Y) lo mismo me sucedió en otros países. Recorrí siete ciudades del mundo para hacer un paralelismo entre el narcotráfico y el terrorismo y también me encontré con madres de familia que solapan a sus hijos”. Y no obstante su amplio y diverso estudio llegó a la misma conclusión.

Inmutable, tropezándose una y otra vez con la complicidad materna, reitera: “Yo pensaba que las madres podían ayudar a que sus hijos aprendieran a vivir de otra manera, pero después de escribir adquirí la certeza de que no quieren cambiar… Ese es mi tema: la complicidad de las madres y la de los familiares. Estoy convencida que sin ella bajaría el narcotráfico y el terrorismo”.

No obstante, al final Sefchovich apunta sobre el origen de todo ello: “Las carencias rigen nuestro funcionamiento social. Cuando una familia descubre que puede vivir mejor, es lógico que acepte dádivas. No sólo en México, en todos los países hay narco”. Pero bajo la lógica simplista de la pobreza significaría que miles de mexicanos en situación de miseria todos serían narcomenudistas. Y esto no es así.

 Resulta francamente impensable que una académica como Sefchovich reduzca de manera absurda el grave asunto del narcotráfico a la complicidad de madres e hijos viviendo en la pobreza. Y que Poniatowska no la haya cuestionado en su enfoque al entrevistarla. Lamentablemente ya no hablamos de un binomio, como nos quiere indicar nuestra socióloga, sino de una unidad. Existen familias enteras que participan en el narcomenudeo, desde el abuelo hasta los nietos. Basta revisar la nota roja de cualquier periódico para comprobarlo.

 Por lo tanto, ningún llamado a la congruencia moral dirigido a las madres o familiares del narcomenudista va a funcionar de manera alguna. Existe tal descomposición social que hasta suben fotografías en redes sociales luciendo armas y dinero como parte de su inserción a un grupo criminal. No, en lo absoluto es una solución.

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Mundo

OMS estima que vacunación contra Covid-19 se concentra sólo en 10 países

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Por Ignacio García

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 95 por ciento de las vacunas aplicadas en el mundo se concentran sólo en 10 países, los cuales en su mayoría se ubican en Europa.

El organismo internacional lamentó que existe poca solidaridad de las naciones más ricas para permitir que los demás países también puedan aplicar de forma eficiente los programas de vacunación en sus respectivas poblaciones.

Los países con más vacunas aplicadas son Estados Unidos, China, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes, Italia, Rusia, Alemania, España y Canadá, por lo que la OMS pidió mayor solidaridad para que se apliquen a otras naciones que no cuentan con la misma riqueza.

Asimismo, enfatizó que en más de un mes se han vacunado a 28 millones de personas en el mundo, distribuidas en apenas 46 países, pero también advirtió que la nueva cepa viral localizada por primera vez en Reino Unido también se propagó por 25 naciones.

Sin embargo, la OMS es optimista con el comportamiento de la pandemia y aunque reconoció que durante este año continuará con presencia en el mundo, será más controlable, debido a la aplicación de la vacuna en la mayor parte del planeta.

México se ubica en el lugar 13 de los países con más vacunas aplicadas en el mundo, aunque muy rezagado con respecto a Estados Unidos que ha vacunado a más de 3 millones de personas en el último mes.

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