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El Caso Wallace

Inexactitudes e insultos: defensa de Ricardo Raphael sobre el plagio de El falso caso Wallace

Periodista de EEUU pone denuncia penal contra Ricardo Raphael ante la Fiscalía General de la República por obstruir justicia y violar derechos de autor

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Guadalupe Lizárraga

Ricardo Raphael, doy seguimiento a tu respuesta del 23 de mayo de 2019, por respeto a nuestras audiencias y para que quede registro de tu inexplicable empecinamiento en sostener inexactitudes sobre uno de los casos más emblemáticos de corrupción en la procuración de justicia, así como de tus insultos a una periodista independiente por defender la verdad de la manipulación mediática y denunciar el plagio de su trabajo.

La siguiente interacción será, a través de nuestros abogados, por la denuncia de hechos que puse formalmente contra ti por obstruir la justicia al manipular información, por fabricar testigos y violar mis derechos de autor. Ya no son los tiempos de Calderón y Peña, en que la prensa –con absoluta impunidad– adaptaba la información al mejor postor. Hoy desde un «blog», o un portal de noticias digitales, y desde las redes sociales, podemos lograr que la verdad salga a la luz sobre la corrupción de los medios y de las autoridades. De tus juicios ad hominen no te voy a responder. No tienen ni relevancia ni pertinencia pública.

Sobre las “agresiones públicas” que me imputas.

Hacerte la víctima, siendo tú el agresor, es la misma trillada táctica de «La Wallace», aprendida en el PRIAN. Tanto el Dr. Carlos León Miranda como yo, te pedimos que rectificaras tus inexactitudes, y nos ignoraste. Entonces te reclamé, públicamente, el respeto a mi trabajo y a la verdad sobre los hechos por el riesgo que implica para mi persona y por retrasar la libertad de las víctimas. Riesgo, por cierto, que ni remotamente puede comprender un periodista del sistema, acostumbrado a recibir recursos públicos por desinformar a modo. Además, como ya te lo demostré desde el 10 de mayo, tú mismo reconociste en mensaje privado al presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, En Vero, que, en efecto, omitiste el crédito a mi trabajo. En cambio, el que yo aluda a tu falta de honestidad periodística por faltar a la verdad, no es una agresión, es un hecho que denuncié por los agravios que ocasionas a mi trabajo, a mi persona y a las víctimas.

Sobre el “polvo que resta visibilidad sobre los temas fundamentales en el caso Wallace”

Polvo y distracción es lo que tú has aportado desde abril de 2019, con aparentar lo que no eres, el autor de una investigación que no conocías antes de finales de 2018, manipulando datos e información que mantienen en prisión a ocho personas. Sin embargo, pese a las evidencias de tus inexactitudes, sigues trepado en un ego machista, ignorando la autoría de mi trabajo y utilizando referencias manipuladoras hacia “las víctimas”, para intentar legitimarte como “periodista investigador”, cuando jamás ha habido una evidencia mínima de tu trabajo con ellas.

 Sobre “de mantener el silencio sería cómplice suyo para afectar la credibilidad de mi voz como periodista”.

Tu credibilidad ya está afectada, aunque en la burbuja defeña de tu club de amigos de los medios masivos se alimente tu ego. Durante más de 12 años has sido cómplice de Isabel Miranda de Wallace por tu silencio ante la verdad. Fuiste cómplice, utilizando un medio público pagado con nuestros impuestos para darle voz en 2008. Fuiste cómplice de Isabel Miranda utilizando diversos espacios como El Universal para promover su imagen electoral en 2012, como ahora lo haces con Enrique Cárdenas, del mismo partido.

Un breve párrafo de quién era antes Isabel Miranda bajo tu pluma contrasta con la que ahora sales a satanizar. ¿A quien le creemos? ¿Al Ricardo Raphael de 2012 o al de 2019?

“En principio no debería tener nada de extraordinario que un personaje público, cuya buena reputación ha sido ganada a pulso, busque competir por un cargo de elección popular. Isabel Miranda de Wallace está mejor situada que muchas y muchos otros para ejercer su derecho a ser votada como alcaldesa de la ciudad de México; vale admirar su valentía a la hora de exhibir funcionarios y para aliarse con las autoridades que en su día le ayudaron para concluir la investigación sobre el asesinato de su hijo” (El dilema Wallace, 16 de enero de 2012).

Éste es sólo el primer párrafo, de un artículo de varios que escribiste para promover al rostro de la fabricación de culpables del PAN, en el que ni remotamente pones en duda el caso Wallace, pese a que había suficiente información para dudar de él. 

 Fue hasta finales de noviembre de 2018, como tú lo escribiste, que te topaste con mi investigación y, según tu dicho, te llené de dudas “que te hicieron investigar por tu cuenta”. En esto también eres deshonesto, porque empezaste a interesarte en el caso haciendo alarde de un protagonismo reporteril, después de que yo publiqué el texto en el que señalé la protección que le da la revista Proceso al excomisionado de Seguridad pública, Renato Sales, en el que el director Rafael Rodríguez Castañeda destaca su amistad con él, mientras ignora las denuncias de tortura de las víctimas.

En tu respuesta del 23 de mayo, aludes al mismo trabajo de Anabel Hernández y de Jorge Carrasco, que tú has ignorado también por tantos años. Fue hasta el nuevo régimen, con López Obrador, que te montas en mi investigación cuando ya Isabel Miranda no tiene el apoyo del presidente de la república, como él mismo lo hizo público en la conferencia mañanera del 29 de marzo de 2019, cuando denuncié las agresiones de Miranda y de la diputada de Morena María de los Ángeles Huerta del Río para acallarme por revelar la falsedad del caso. Allí mismo, en Palacio Nacional, le pregunté al presidente qué era lo que iba a hacer su gobierno con este caso y con cientos de culpables fabricados. Su respuesta fue que se iba a atender de inmediato, y que no iba a proteger a nadie, además de las instrucciones que ya había dado a Gobernación para crear mesas de trabajo con los casos de víctimas de fabricación de culpables. Todo esto también lo ignoraste tú como si nunca hubiera existido.

Ahora pretendes encapsular mediáticamente a Isabel Miranda, satanizándola a ella, pero sin tocar en tu aparente denuncia a los medios, a ningún servidor público de la enorme red de complicidades creada por el PAN, por Felipe Calderón y por Genaro García Luna, y protegida por funcionarios del PRI, como Renato Sales, para simular eficiencia policial a través de la fabricación de culpables y simular el apoyo a Calderón con la fabricación de activistas de la supuesta sociedad civil.

¿De qué credibilidad hablas? ¿No eres tú el que precisamente hoy utilizas el prestigio que da un medio público como Canal 11 para seguir apoyando al mismo partido que creó el monstruo Wallace y que ha cometido los peores crímenes de lesa humanidad en nuestro país? Casos que he denunciado sistemáticamente, y por hacerlo tuve que exiliarme en 2010, mientras tú y otros conductores de Canal 11 legitimaban la mentira de Isabel Miranda de Wallace. Aquí dejo un enlace para el lector curioso, un video de la entrevista que hace, por ejemplo, Ezra Shabot a Isabel Miranda en 2011, en el que ella todavía habla de su hijo en tiempo presente (minuto 3:28): “A mi hijo le ha ido muy bien en los negocios…”, seis años después de su supuesta muerte.  

Ricardo Raphael promoviendo al candidato a gobernador de Puebla por el PAN, Enrique Cárdenas.

Sobre mis acusaciones de “desinformador y plagiario”.

Hice referencia, además, a tu falta de honestidad periodística, porque no sólo desinformas con tus inexactitudes y te apropias de un trabajo que no es tuyo y al que todavía tienes la desfachatez de reconocer el hecho, en vez de corregirlo, sino además porque tu deshonestidad, en este caso, daña moralmente a las víctimas a las que sigues ignorando hasta el momento. Usas la fotografía de Brenda Quevedo Cruz, como lugar común del caso, incluso compartes en tus redes la entrevista a Brenda, desde la cárcel, que hizo una excelente periodista independiente, Patricia Barba Ávila, a la que ni siquiera mencionas su nombre, creando confusión a la audiencia, como si la entrevista fuera tuya, cuando Patricia sufrió intimidaciones por ésa y otras entrevistas a las víctimas. Incluso, mencionas en el escrito de tu blog, por PRIMERA VEZ a las madres de las víctimas, pero sólo por su nombre de pila, sin tener el más mínimo respeto para dirigirte a ellas por su nombre completo y resarcir un poco el grave daño que los medios les han hecho; mientras el nombre de Isabel Miranda de Wallace, lo cacareas a los cuatro vientos, haciendo alarde del supuesto poder que la mujer tiene, en una clara evasión a la red de complicidades.  

Sobre las investigaciones “que antes había realizado Anabel Hernández, José Reveles y Jorge Carrasco, todos autores de la revista Proceso”.

Vuelves a desinformar. Anabel Hernández hizo varias alusiones en sus libros, incriminando a las víctimas sin tener elementos de prueba para ello, más que una copia del expediente fabricado desde la misma PGR. En 2010, en Los señores del narco, señala que Juana Hilda González Lomelí dijo haber sido novia de Hugo Alberto Wallace Miranda (p. 454). Y con una interrogación sugiere relación entre el cártel de Los Beltrán Leyva con Hugo Alberto, por una filtración a los medios, y que sin corroborar ella reproduce como un hecho. Esta falacia, sugiere además que por esa relación Hugo Alberto-Juan Hilda, ella estaría relacionada con los Beltrán Leyva. Si tú leíste el expediente como presumes, en la ampliación de la declaración ministerial de Juana Hilda, del 12 de enero de 2006, ella dice en referencia a Hugo Alberto: “Nadie me lo ha presentado y no conozco a esa persona”. Ante la pregunta “Que diga la declarante quién le pidió que citara a Hugo Alberto Wallace Miranda”. La respuesta de Juana Hilda es “Nadie me lo pidió y no cité a esa persona en el cine” (Tomo III/001 a 010).

En el mismo libro de Anabel Hernández, en el siguiente párrafo, se refiere a George Khoury Layón como narcotraficante, y da el dato de que el 25 de enero de 2010, Khoury “se vio involucrado en el escándalo del atentado contra el futbolista Salvador Cabañas”. ¿Sabes dónde estaba en ese día George Khoury Layón? Reponiéndose de la última tortura en prisión. Había sido detenido por cuarta vez, el 2 de septiembre de 2009, y desde esa fecha no ha vuelto a pisar la calle, pese a la solicitud de libertad inmediata de Naciones Unidas, por la investigación que el grupo de Detención arbitraria hizo, y que emitió la petición al Estado mexicano en 2017. Hasta ahora el Tribunal Superior de Justicia aceptó resolver el reconocimiento de su inocencia.

Anabel Hernández también llama secuestrador a George Khoury (p. 451), y dice que colaboraba para otra persona atribuyéndole unos 40 secuestros y 100 millones de dólares provenientes de los pagos de rescate. Como abogado, sabes de sobra que un periodista necesita tener una fuente, testigo o evidencia para sostener tamaña acusación. De lo contrario, es un dicho que raya en la calumnia, y que genera grave daño moral al mencionado.

Para que nuestros lectores sepan de la pertinencia del caso de Khoury, te recuerdo que él fue vinculado al supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace por Jacobo Tagle Dobín, después de la tortura del 4 y 6 de diciembre de 2010. No obstante, George fue detenido por primera vez el 16 de julio de 2005. Iba a ser uno de los inculpados del supuesto secuestro Wallace, pero en el aquél entonces, siendo empresario exitoso, pudo defenderse de esa detención, y de otras dos más. Pero las agresiones sistemáticas de Isabel Miranda a su familia, por medio de los ministeriales, como la fabricación de expedientes, ha generado grave daño también a sus finanzas.

Con respecto a José Reveles, la única intervención pública sobre el caso Wallace fue en el Buzón Ciudadano, evento donde presentó el libro México en llamas, de Anabel Hernández, en diciembre de 2012. Su participación fue grabada en video, y ése es el registro que tenemos. Volvió a hablar públicamente sobre el tema hasta la presentación de mi libro El falso caso Wallace, el 12 de diciembre de 2018.

Respecto a Jorge Carrasco, publicó efectivamente varios reportajes en Proceso, incluso a principios de 2012, ya cuestionando la verosimilitud del caso, mientras tú promovías en las mismas fechas la “valentía de Isabel Miranda para enfrentar a funcionarios”. Carrasco no continuó con el tema, al igual que Anabel, y el tema no se volvió a tocar en la revista desde el 31 de mayo de 2014 hasta noviembre de 2018, cuando tú hiciste la reseña de mi libro.

Respecto a En Vero, y específicamente a David Bertet, le he dado crédito siempre, desde mi primer reportaje del 31 de mayo de 2014 en Los Ángeles Press hasta en mis libros, y he colaborado con él durante cinco años. Hoy, En Vero tiene mayor visibilidad por mi mención sistemática durante mi investigación. Y por cierto, también cometes una inexactitud, porque En Vero no puso en mis manos “las investigaciones que sobre el expediente realizó…”, lo que hizo fue darme elementos como la doble acta de nacimiento y un análisis jurídico, al mismo tiempo que se la dio a Anabel Hernández y a José Reveles, éste último declinando a hacer la investigación periodística por motivos que no vienen al caso mencionar. Pero esos elementos no constituían en sí una investigación periodística, hay que ser precisos.

Sobre “a que ningún otro colega le ha dedicado mayor reconocimiento a mi trabajo…”

También en esto eres inexacto. Que tú no sepas de los reconocimientos de otros colegas a mi trabajo, no significa que no existan. Como periodista de investigación, he sido reconocida en diferentes países, como Perú, Brasil, España, Estados Unidos, y Polonia. Y en diferentes universidades y seminarios internacionales de periodismo. Quizá te refieres, a que ningún otro colega que vive del erario y en la Ciudad de México, ha reconocido mi trabajo. En efecto, por ejemplo, Ciro Gómez Leyva, ignoró mi solicitud de derecho de réplica por las mentiras que estaba diciendo sobre el caso. Pero Julio Astillero y Elisa Alanís de Milenio TV, por darte otros ejemplos, hicieron eco de mi trabajo con toda honestidad periodística. Entre otros colegas, que tú ignoras por ser independientes, se encuentran, por ejemplo, Patricia Barba (México), Gustavo Daniel Peschetta (Argentina), José Luis González y Alberto Lerner (España), Raúl Ventura (Chicago), Pablo Britto (Nueva York), Mauricio Galicia (Milwaukee), Carlos Godínez (Los Ángeles), y en Nueva York, he recibido constantemente el apoyo y reconocimiento de los colectivos que apoyan a México, como Fanzine Detektor (Francisco Ramírez), Rebeldía Radio (Tadii Natali) y del Freedom Socialist Party (Stephen Durham). Ellos han sido una voz constante en la réplica de mis investigaciones y denuncias periodísticas, y no de ahora sólo con la falsedad del caso Wallace, también en el caso de Nestora Salgado, con el que trabajé más de dos años, o el de los feminicidios de Ciudad Juárez relacionados con las autoridades locales, investigación que me llevó tres años. Con esto, quiero decirte que hay un mundo más allá del periodismo convencional de la Ciudad de México.

Elche, Alicante, España. Noviembre de 2017. En el IV Seminario Internacional de Periodismo Ryszard Kapuscinski, expone el falso caso Wallace, con el testimonio de Brenda Quevedo Cruz.

 

Sobre que miento al acusarte de plagio.

La American Journal Experts (AJE) resume las diferentes formas de plagio, sobre la definición de The Office of Research Integrity (instancia gubernamental de Estados Unidos, país donde está registrada mi obra, incluyendo los reportajes multimedia de Los Ángeles Press, y del cual México, al tener tratados y convenios con este país, deben respetarse los derechos de autor. Te reproduzco la definición.

Plagio:

“La apropiación de ideas, procesos, resultados o palabras de otra persona sin darle el reconocimiento adecuado”. Dicho de otra forma, el plagio es la presentación fraudulenta del pensamiento de otra persona como si fuera de uno mismo. De hecho, la raíz latina de plagio significa secuestrador o ladrón. Tal robo es una forma de falta de ética académica o profesional y puede así llevar al despido de las universidades y de otras instituciones de investigación, al rechazo de artículos o retracción de la revista. También disminuye la credibilidad como investigador” (Panter, M. PhD, American Journals Experts).

Entre las diferentes formas de plagio, la experta señala el plagio literal, el plagio de ideas, la paráfrasis imprecisa, como tú lo hiciste con el video de Proceso, titulándolo “Las falsedades del caso Wallace”, e incluso por su relevancia en el plagio de fuentes alternativas te cito la definición exacta, porque te refieres a Los Ángeles Press, como un “blog personal”, pretendiendo minimizar su impacto, y no como un trabajo colectivo que de manera independiente producimos un grupo de periodistas. Plagio de fuentes alternativas:

“No citar la fuente del conocimiento disponible públicamente pero que no se encuentra en la literatura científica. Al igual que los artículos de revistas, fuentes tales como libros, páginas web, blogs, conferencias y comunicaciones personales (incluidas las descripciones de ideas no publicadas, con permiso) se les debe hacer referencia si aportaron información única a su manuscrito”.

Otra precisión. Mi libro salió a la luz pública el 30 de agosto de 2018, no en octubre de ese año. Allí mencioné el nombre del padre biológico de Hugo, pero él y su familia tenían temor a las represalias y acosos de Isabel Miranda, y dos mis fuentes fueron las que me pidieron discreción. Sólo fue hasta con la administración de López Obrador que aceptaron hacer público el vínculo genético del Dr. Carlos León Miranda, porque yo ya lo había declarado formalmente a la Fiscalía General de la República, y te lo hice saber por teléfono, en la misma llamada que te hice para invitarte a que lo entrevistáramos juntos y que te negaste porque dijiste que tú tenías “toda la información”.

Sobre que me equivoco al presentar al señor Carlos Miranda como “protagonista del caso”.

El 10 de mayo te señalé las imprecisiones en las que habías incurrido sobre la información respecto al Dr. Carlos León Miranda. Las ignoraste. El 16 de mayo, lo que hice fue una nota de contexto, algo que –por cierto– tú eludes con frecuencia, y que el Dr. León, sin ser periodista, te recuerda su utilidad comprensiva. Esta nota del 16, fue el paso a las aclaraciones que te hace directamente el padre biológico de Hugo Alberto.

Afirmas que el Dr. León Miranda no aporta ningún solo dato sobre ese árbol genealógico, y que ni remotamente es una víctima. El aludido te corrige directamente. Y si es o no víctima, será la Fiscalía General de la República y los tribunales los que determinen y valoren su papel en esta historia, de la que es protagonista también aunque no te guste.

Sobre que seguí mi “propio criterio” al acudir al Dr. León Miranda para confirmar si era o no el padre biológico.

Supones mucho y corroboras poco. Soy una mujer libre y una periodista independiente. En todas mis decisiones profesionales y personales sigo mi propio criterio. No tengo patrón ni me debo al erario. Le pedí al Dr. León Miranda que fuera a la fiscalía a ratificar mi declaración, y así lo hizo. En ese ínter, te llamé por si querías participar de esta entrevista.

Lo que te haya provocado la presencia del Dr. León Miranda es asunto tuyo. Tus prejuicios y descalificaciones, te reitero, no tienen la menor relevancia ni pertinencia pública para el caso.

Sobre que miento al decir que no realizaste tu investigación.

Tú estás demostrando que no es tu investigación. Diciembre de 2018. Información que apenas procesabas, cuando mi trabajo desde 2014 ha consistido en más de 80 reportajes y notas, que puedes contar una por una en Los Ángeles Press, una decena de videos y audios con las entrevistas a las víctimas y a los testigos de hablaron con Hugo Alberto después de su supuesta muerte, y el primer volumen de una trilogía. En cambio, el registro de tu trabajo como investigador es un reportaje y tres artículos de opinión, y eso no es una investigación; tampoco la lectura del expediente, por muy exhaustiva que sea. En esto, estimado colega, te falta experiencia como periodista investigador.

Sobre que “si en realidad Carlos León Miranda es el padre biológico, entonces la gota de sangre hallada por la autoridad en el presunto sitio del crimen habría sido fabricada para inculpar gente inocente”.

¿Hasta ahora te das cuenta de lo relevante que resultaba la presencia del Dr. León Miranda? Tan solo en este punto, grave tu manipulación informativa, porque vas retrasado en la investigación y mueves a la opinión pública a creer lo que no es.

Sobre la protección a tu fuente…

¿Qué periodista investigador recibe una llamada de una persona que no conoce y del que no tiene referencia alguna sin corroborar directamente la información con el aludido, teniéndolo a la mano?

Como abogado que eres, debes saber que hay testigos directos e indirectos. Tú optaste por los indirectos, los de oídas, y por referencias que no constituyen prueba plena. Yo opté por el testigo directo, y lo llevé a la Fiscalía General de la República para que diera su declaración formal ante los hechos y aportara la muestra de ADN. Dices que estabas protegiendo a tu fuente, pero revelas que es la esposa del Dr. León. Lo cual es falso, como ya se te hizo la precisión. ¿Cómo puedes decir que tu fuente es la esposa del testigo directo, y a la vez menospreciarlo a él por su apariencia física y según tú por su incapacidad mental? Graves tus prejuicios y contradicciones.

Las aclaraciones del Dr. León Miranda te lo hicieron ver, pero lo sigues ignorando, negándole su derecho de réplica, y generándole más daño moral a él y a su familia, lamentablemente.

Sobre que son “investigaciones paralelas” la tuya y la mía.

Deja de saludar con sombrero ajeno. Tú ya habías leído mi libro, habías leído mis reportajes en Los Ángeles Press, y me habías entrevistado. Tú no estabas investigando la falsedad del caso Wallace, a ti te importaba Isabel Miranda Torres, y así lo destacaste en tus reseñas. De cualquier manera, será la fiscalía la que investigue los hechos denunciados sobre tu obstrucción de justicia por manipular información y plagio.

Sobre que yo recrimino que en el reportaje referido que no me citaste “con honores”…

Simplemente no me citaste. Como autor de libros, debes saber que un autor cuando hace referencias o se apoya en el trabajo de otro, debe citar con propiedad. Ya te puse la cita textual de la definición.

Sobre mi protagonismo y su desapego a las verdaderas víctimas…

La única campaña que inicié es por la verdad, independientemente de lo que tú supongas. Aunque déjame recordarte aquel comentario que me hiciste sobre Isabel Miranda cuando tuvimos un encuentro en la Ciudad de México, donde te reiteré mi invitación a trabajar juntos: “Que en sus insultos hacia mí, se proyectaba ella, (Isabel)”. Esto porque me decía “trepadora”. Ahora, tú me juzgas de protagonista y desapego de las víctimas. Curioso. El que está llamando la atención sobre su persona eres tú. Yo solo defiendo mi trabajo. Y el que jamás ha tenido contacto como periodista con las víctimas eres tú. Yo llevo cinco años entrevistándolas, hablando con ellas, apoyándolas en viajes para que puedan hablar en otros foros, generando un ámbito de confianza, les he informado sistemáticamente de mis avances, las he acompañado en protestas, he creado foros especiales para darles el micrófono, entre muchas otras interacciones. Me entrené en el Mental Research Institute, un prestigiado instituto sobre Psicoterapia para trabajar con víctimas de violencia a través de la narrativa periodística, y además de la Maestría en Periodismo en el diario El País, tengo una Maestría en Psicología por la Universidad Sofia, de Palo Alto, California. No estoy improvisando. Te muestro sólo cuatro momentos de años recientes de mi acompañamiento hacia ellas.

Incluso, la persona que te dio el mensaje que juzgas fuera de contexto, necesita realmente atender mi observación. Que revise cómo está su dignidad, autoestima, y haga terapia. Yo continuamente lo hago por las intensas agresiones que recibo por defender a las verdaderas víctimas. Han sido muchos años de sufrimiento para ellas, y siguen cometiendo los mismos actos indignos como el que les reclamé severamente. Doy un poco de contexto que tú omites.

El 21 de febrero de 2019, en cita con Fracisco Garduño, de la Secretaría de Gobernación, les pedí a las madres de las víctimas, que hablaran solo con él. Las había acompañado a Palacio Nacional para reclamar la atención a sus hijos, y después fuimos a Atención ciudadana de presidencia donde les gestionaron la cita. De todo hay registro. Les pedí reiteradamente que no hablaran con nadie más que con Garduño, el titular del Órgano Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social. Sin embargo, una vez en la institución, las recibió Antonio Molina Díaz, un funcionario que ha sido denunciado por acoso sexual y corrupción en los ceferesos. Pero también de haber permitido las torturas de sus hijos. Mi enojo fue porque no comprendo cómo una madre puede pedirle ayuda a los torturadores de su hijo, y cómo ahora nuevamente lo hace, pidiendo ayuda a los medios que los han satanizado. Ahora esta persona se vuelve en contra de la única periodista que la ha escuchado y atendido hasta el punto de poner en riesgo su vida. Eso lo entiendo como falta de dignidad, de valentía y de amor a sí misma, pese aunque tu inteligencia no lo alcance a comprender, como tú mismo lo sostienes. No es para que lo entienda cualquiera.

https://twitter.com/gpelizarraga/status/1098397530281324555

Respecto a tu último punto. De que yo pudiera estar trabajando para la señora Wallace, me arrancas una sonrisa sarcástica por tu incapacidad para mejor argumento. Te sigues proyectando. Aquí, el único que ha trabajado para el PRI y el PAN, eres tú. Yo trabajo para la verdad, tope en lo que tope, guste o disguste a quien sea, incluyendo a las madres de las víctimas. Mi experiencia como periodista de investigación me dice que sólo la verdad, es la que nos mantiene en el camino de lo éticamente correcto. No necesito demostrarlo, mi trabajo habla por sí solo.

 

 

 

 

El Caso Wallace

El caso Wallace y el cerco mediático

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La periodista Guadalupe Lizárraga exhibe el cerco mediático que protege el falso caso Wallace

Entrevista a la periodista Guadalupe Lizárraga, autora de ‘El Falso Caso Wallace’

Por Antonio Rosales

María Isabel Miranda de Wallace saltó a la escena pública tras el presunto secuestro y asesinato de su hijo, el 11 de julio de 2005. Este hecho no solo marcó el inicio de su organización Alto al secuestro, sino también de su candidatura al Gobierno de la Ciudad de México, en 2012 y del Premio Nacional de Derechos Humanos, en 2010, que recibió de manos de Felipe Calderón, así como de una cuasi omnipresencia mediática y política en todos los asuntos relacionados con seguridad pública.

Su voz se volvió autoridad incuestionable en medios como Televisa, TV Azteca, Imagen y El Universal. Sin embargo, su imagen comenzó a derrumbarse tras su papel en casos como los de Florence Cassez, Fernando Martí, Nestora Salgado, la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, y los primeros cuestionamientos de la organización canadiense En Vero sobre el caso de su hijo.

El 7 de febrero de 2019, familiares de los presuntos implicados en el secuestro y asesinato del hijo de la empresaria, Isabel Miranda de Wallace, Hugo Alberto Wallace, se manifestaron en el centro de la Ciudad de México, afuera de Palacio Nacional, para pedir la revisión de la posible falsedad del caso.

Para saber más del tema: Quién es César Freyre Morales en el falso caso Wallace

 

No es la primera vez que se señala la posible fabricación del caso. En 2014, la periodista Anabel Hernández publicó un artículo al respecto en la revista Proceso, tras el cual Miranda amagó con demandarla. Guadalupe Lizárraga, fundadora de Los Ángeles Press, también investigó y publicó sobre el tema, y ha profundizado en ello desde hace cinco años. Como resultado, en diciembre del año pasado, en el Centro Cultural Donceles 66 de la capital del país, presentó su libro, El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018).

De acuerdo con lo declarado por los familiares y las investigaciones periodísticas de Lizárraga, las irregularidades en el proceso irían desde la fabricación de pruebas, falsedad de declaraciones, violación a la presunción de inocencia, y tráfico de influencias por parte de la PGR (durante el gobierno de Felipe Calderón) y de la presidenta de Alto al secuestro hasta el uso de la tortura (física y psicológica) para lograr confesiones que legitimen la versión de Isabel Miranda.

La única prueba científica que sostiene el caso, apuntan ambas periodistas y rememora el articulista Ricardo Raphael en una columna que mereció una respuesta airada de Wallace, es una gota de sangre que, en un inicio, la perito declaró que pertenecía a una mujer.  El resto del caso estaría construido con declaraciones bajo tortura.

Presentación del libro El falso caso Wallace, de Guadalupe Lizárraga. Foto: Reversos.mx

Wallace contra la libertad de prensa

La periodista Guadalupe Lizárraga, quien acompañó a los manifestantes y ha investigado el caso a fondo desde 2014, denunció que ha sufrido amenazas, dos intentos de secuestro y acoso por parte de la diputada de Morena, María de los Ángeles Huerta, para intentar acallarla.

“¿Por qué Isabel Miranda está en reuniones de Seguridad Pública, mientras sus víctimas son agredidas en cautiverio? Ese es nuestro mensaje a López Obrador, desde Palacio Nacional”, declaró en entrevista para el programa Sin censura.

En entrevista con el autor de esta nota, en diciembre pasado por la presentación de su libro, Lizárraga comentó:

-Todos los detenidos fueron torturados dentro de los penales, con violencia sexual. Es muy grave y en el caso de Jacobo (Tagle Dobin) ya hay consecuencias muy serias por su estado de salud.

“Todos los protocolos (para comprobar tortura) han salido positivos excepto el último, que es el de Juana Hilda González Lomelí y que es donde todavía Isabel Miranda da los últimos coletazos de corrupción para que no se lleven a cabalidad esos protocolos”.

Para saber más: Periodistas que colaboraron con Isabel Miranda en la incriminación de víctimas del falso caso Wallace

 

–De acuerdo con las investigaciones que has podido realizar, ¿por qué Isabel Miranda tiene este poder tan grande, por el cual, por ejemplo, ningún medio corporativo quiso cubrir este evento?… ¿Por qué parece que está prohibido en los grandes medios?

–Isabel Miranda es una creación de Genaro García Luna (titular de la Secretaría de Seguridad Pública, durante el gobierno de Felipe Calderón). ¿Cuál es la diferencia entre Miranda y otros falsos activistas que han participado en la fabricación de culpables? El dinero.

“Isabel Miranda es una empresaria que ha traficado influencias (…) Se ha dedicado a corromper periodistas para legitimar su mentira del falso secuestro Wallace y acallar cualquier indicio de verdad que se ha asomado durante los últimos trece años, de los cuales doce han sido de torturas sistemáticas a las víctimas… Años de mentiras, falsificación de documentos, usurpación de funciones; yo misma he sido agredida por ella”.

Durante la presentación de su libro, Lizárraga señaló que el cerco mediático no sólo ha abarcado a los medios tradicionalmente reconocidos por ser afines a los poderes político y económico, sino también a los medios críticos como el de Carmen Aristegui.

 

Citando un fragmento de su libro, la autora de El falso caso Wallace recordó que Aristegui, en su programa de CNN en 2011, presentó a Wallace como “una mujer muy querida y reconocida, con una historia estrujante pero también muy estimulante por lo que Isabel ha podido hacer en términos de justicia.”

Ello a pesar de que ya existían evidencias de la falsedad del caso, comentó Lizárraga.

wallace en la carcel

Durante aquella emisión de Aristegui, se proyectaron los anuncios espectaculares donde Miranda exhibía a los presuntos culpables, violando el derecho a la presunción de inocencia. Hasta la fecha, según Guadalupe Lizárraga, la titular de Aristegui Noticias no ha respondido una sola llamada para entrevistar a los familiares de los detenidos.

Hasta el momento, ningún funcionario del actual gobierno (local, ni federal) se ha pronunciado al respecto, ni tampoco ningún medio corporativo ha cuestionado al presidente sobre el tema. Esto, a pesar de que la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía) dio instrucciones para que se abriera una investigación penal sobre la presunta falsedad del caso, tras la denuncia en diciembre pasado de Guadalupe Lizárraga ante el hoy fiscal Alejandro Gertz Manero.

–Isabel Miranda no debería estar en libertad– concluyó la periodista en entrevista.

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Esta entrevista se publicó originalmente en Reversos.mx

 

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El Caso Wallace

Netflix viola derecho de presunción de inocencia a Jacobo Tagle y protege a victimario de Israel Vallarta

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Jorge Volpi, autor de un libro del caso Cassez-Vallarta, participó en la producción del documental de Netflix

 

Por Guadalupe Lizárraga

El derecho a la presunción de inocencia de Jacobo Tagle Dobin, víctima del falso caso Wallace, de nuevo ha sido socavado flagrantemente ahora por Netflix en la exhibición internacional y con fines de lucro del espectacular publicitario que hizo Isabel Miranda Torres, conocida como Isabel Miranda de Wallace, para acusarlo de ‘secuestrador’ antes de un juicio y sin tener una sentencia en México, en violación también a su derecho a la intimidad y dignidad humana.

Netflix, empresa de entretenimiento con plataforma de streaming con difusión mundial, exhibió el rostro y nombre de Jacobo Tagle Dobin, en el contexto narrativo sobre el secuestro en México en la serie documental El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal, escrita por Alejandro Gerber Bicecci, bajo la producción ejecutiva de Jorge Volpi, autor de la novela con el mismo título.

Sin embargo, la serie no cuenta la historia de Jacobo Tagle, quien lleva doce años en prisión sin sentencia, y ha sufrido varias torturas que acreditan tres protocolos de Estambul aplicados por el Consejo de la Judicatura de la Federación e instancias oficiales de derechos humanos. Tampoco es un personaje de la novela de Jorge Volpi, en la edición de Alfaguara.

Para saber más del caso: Tortura, secuestro y espionaje, vínculo Margolis con casos Israel Vallarta, George Khoury y Wallace

 

El minuto 26:08, del episodio 1, exhibe ese espectacular de la empresa Showcase Publicidad, propiedad de quien ha popularizado su nombre en los medios como Isabel Miranda de Wallace, y se trata de una grabación de B-roll o footage, al que la producción recurrió intencionalmente para ilustrar de manera visual su narrativa sobre el secuestro en este país, violando los derechos fundamentales de Jacobo Tagle Dobin, víctima del falso caso secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda.

 

Sin embargo, la serie de Netflix protege el rostro de Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, a quien se le presenta como “empresario de la comunidad judía”, pese a haber sido señalado 22 ocasiones en el protocolo de Estambul de Israel Vallarta Cisneros, de haberlo torturado junto con los policías federales de Genaro García Luna.

 

Margolis también ha sido señalado de ser el responsable de las detenciones arbitrarias y tortura a George Khoury Layón -sentenciado con pruebas ilegales por la jueza Hermelinda Silva Meléndez, del Juzgado 25 de la Ciudad de México, para relacionarlo con el caso Wallace. La tortura sufrida por Khoury Layón fue perpetrada por los policías federales Porfirio Javier Sánchez Mendoza (en prisión) y Rolando Mayorga Cordero (prófugo), ambos también de la AFI. La tortura más reciente fue el 12 de junio de este año, semanas después de una llamada telefónica con Margolis -frente a testigos- donde reconoció haber ordenado las detenciones arbitrarias de George Khoruy desde 2005.

Adicionalmente, el caso de George Khoury Layón con una opinión de libertad de Naciones Unidas desde 2017, ratificado en 2019, y reconocimiento de inocencia por la Secretaría de Gobernación, ha revelado con la denuncia de sus torturadores, el tráfico de influencias tanto de Margolis como de Isabel Miranda de Wallace en las audiencias judiciales y autoridades del gobierno federal y de la Ciudad de México.

En el caso de Isabel Miranda, la serie de Netflix, en la que participó también la productora Atlantique Productions e Imagissime, le da un trato de “activista”, al igual que en la novela de Volpi, cuando -desde 2014- ya se habían revelado suficientes pruebas del falso secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace y la fabricación de culpables.

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En los anexos de la novela, en la página 487, el autor subtitula “Los secuestradores (o presuntos secuestradores)” en referencia a las víctimas de fabricación de culpa y tortura, incluyendo a personas sin relación alguna con el caso Cassez-Vallarta. Pero a Isabel Miranda, Fernando Martí y Eduardo Gallo, en la página 490, los subtitula como “Los activistas”, cuando al menos Miranda y Gallo están denunciados judicialmente por actos de tortura, y en el caso de Gallo incluso por homicidio, con el apoyo de García Luna.

página 487 de una novela criminal

El derecho a la presunción de inocencia es un derecho incorporado a un juicio justo que se ha convertido en un principio legal básico de la mayoría de los sistemas de justicia con un sólido Estado de derecho; no obstante, este derecho ha sido sistemáticamente violentado a las inculpados del falso secuestro Wallace que ha empujado Isabel Miranda Torres y Eduardo Margolis Sobol, con el apoyo del gobierno mexicano y de los medios de comunicación.

Para enterarte del caso Wallace: Hugo Alberto Wallace, con rastros de vida en México pese a su madre

 

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El Caso Wallace

Caso Wallace: cuáles son los delitos fabricados a George Khoury Layón

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Caso Wallace: cuáles son los delitos fabricados a George Khoury Layón

 

Luego de que María Isabel Miranda Torres, conocida como Isabel Miranda de Wallace, fue desmentida por el equipo legal de George Khoury Layón, sobre un supuesto pacto con el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, para la liberación del propio Khoury y de los inculpados del falso caso Wallace, se ha mantenido el silencio de las partes implicadas.

Khoury fue entrevistado por la periodista Guadalupe Lizárraga, para Los Ángeles Press, medio en el que dijo que le daba gusto que «el ministro (Zaldívar) se dé cuenta de lo que está pasando, aunque sea de manera manipulada, y vea cómo están las cosas», en referencia a los tratos crueles y torturas que ha sufrido para que deje de denunciar las violaciones a su proceso y a sus derechos humanos.

Para entender más del caso: Defensa de George Khoury Layón desmiente a Isabel Miranda sobre supuesto pacto con el ministro Zaldívar

Pero, ¿de qué se le acusa a George Khoury en el caso Wallace?

Primera acusación fabricada

La primera acusación contra George Khoury Layón fue el 16 de julio de 2005, cuando dos policías federales lo interceptaron sin ninguna orden de aprehensión o citación, por supuestos cargos de narcotráfico. La agresión había sido ordenada por el empresario Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, quien quería desterrarlo de la ‘zona de judíos’ en Polanco, donde Khoury tenía un negocio exitoso de restaurante y discoteca. Lo exhibieron en los medios como “narcotraficante” y meses después fue liberado por su defensa, al no haber nada que lo vinculara a las acusaciones.

“Mi primera detención fue ahí, en 2005, cuando me ponen como “narco junior de Polanco”, él me mandó detener y me sembró droga junto con Joel Ortega, y el que me detuvo fue Gabriel Regino, por órdenes de Joel Ortega, pero a éste le daba órdenes Margolis, o sea todo lo hicieron por órdenes de él”, dijo a Los Ángeles Press.

Segunda acusación fabricada

Una segunda acusación en contra de George Khoury que derivó en la segunda detención arbitraria fue el 30 de enero de 2006, bajo las órdenes del mismo empresario Margolis Sobol. En esta ocasión se le acusó de delitos contra la salud y posesión de armas de fuego exclusivas del ejército. En los medios, se promovieron notas de prensa para que se le relacionara con César Freyre Morales, víctima del falso secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda. El 11 de abril de 2006 se le dio el auto de formal prisión y tras una intensa defensa, fue absuelto por un juez federal el 25 de septiembre de 2007.

Lee más: Caso Wallace: el ‘pacto’ entre el ministro Arturo Zaldívar y George Khoury Layón

Tercera acusación fabricada

La tercera detención arbitraria contra George Khoury la perpetraron los policías federales: Porfirio Javier Sánchez Mendoza (actualmente en prisión) y Rolando Mayorga Cordero, el 2 de septiembre de 2009. Lo sacaron de un gimnasio de la colonia San Ángel, de la Ciudad de México, y lo llevaron en su propia camioneta a una casa de seguridad donde lo mantuvieron privado de la libertad y lo torturaron por 14 horas, con golpes, toques eléctricos y amenazas a su familia. Le sembraron droga y armas en su auto, hechos que quedaron grabados en cámaras de seguridad, además de grabar también su tortura con un artefacto mp3 que traía consigo.

En esta ocasión se le acusó nuevamente de delitos contra la salud, y se le agregó el delito de delincuencia organizada, señalándolo de pertenecer al Cártel de los Beltrán Leyva, y de operar con el narcotraficante Édgar Valdez Villarreal, La Barbie. El ministerio público que hizo las acusaciones judiciales, el 10 de noviembre de 2009, fue Braulio Robles Zúñiga, también a cargo de la investigación del ‘caso Wallace’, y mano derecha de Isabel Miranda Torres. Al día siguiente, 11 de noviembre, se le dio el auto de formal prisión a Khoury.

Un año después, George Khoury el 3 de diciembre de 2010, se dio la detención arbitraria de Jacobo Tagle Dobín, el primer acusado en julio de 2005, por Isabel Miranda de Wallace, del supuesto secuestro de su hijo. Tras la detención, Jacobo Tagle fue torturado y obligado a firmar una declaración incriminatoria en la que se mencionaba a George Khoury Layón como autor del homicidio del empresario Eduardo Salazar Bracamontes, perpetrado en noviembre de 2004, y a César Freyre Morales, como autor material de los hechos, junto con Jacobo.

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Para legitimar la fabricación, la PGR, bajo la administración de Eduardo Medina Mora, utilizó a la periodista Isela Lagunas, del diario El Universal, (en 2006) y a Anabel Hernández, (2010) quien publicó los expedientes fabricados en la PGR con falsos testigos protegidos, en su libro Los señores del narco, en el que también señala a César Freyre Morales y a Juana Hilda González Lomelí de trabajar para Khoury Layón y de haber cometido el supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace.

Cuarta acusación fabricada

El 14 de febrero de 2012, tras una larga defensa, se da la absolución nuevamente a George Khoury Layón. Al momento de su salida de prisión, el 26 de febrero de 2012, vuelve a ser detenido por el agente del Ministerio Público Braulio Robles Zúñiga, quien ahora lo acusaba del homicidio de Eduardo Salazar Bracamontes, con la incriminación bajo tortura de Jacobo Tagle. El agente de la SIEDO mantuvo en arraigo ilegal a George Khoury hasta conseguir la orden de aprehensión por parte de la jueza Hermelinda Silva Meléndez, quien lo condenó a 20 años de prisión por homicidio calificado, el 29 de septiembre de 2014, utilizando como prueba la confesión incriminatoria bajo tortura de Tagle y un testimonio contradictorio de un tercero.

Quinta acusación fabricada

En abril de 2019, Isabel Miranda de Wallace, en entrevista a Notimex, le atribuyó a George Khoury Layón ser el autor intelectual del supuesto secuestro y homicidio de su hijo. La entrevista fue una instrucción de la directora de la Agencia del Estado, Sanjuana Martínez al reportero Alejandro Salas, después de que se denunciara la falsedad del caso Wallace, por medio de la periodista Guadalupe Lizárraga en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

Torturas y nuevas fabricaciones mediáticas

Actualmente, George Khoury Layón ha cumplido más del 50 por ciento de la sentencia condenatoria, dada por la jueza Hermelinda Silva, en diferentes penales federales del país, en los que ha sido torturado al menos en cuatro ocasiones; cuando su causa 80/2012 es el del fuero común en la Ciudad de México. La tortura más reciente, el 12 de junio de 2022, cuando fue trasladado del Cefereso #17, de Michoacán, al Cefereso #12, de Ocampo, Guanajuato, por «denunciar violaciones de derechos humanos».

Isabel Miranda de Wallace, en programa con Ciro Gómez Leyva, de Grupo Imagen, acusó a Khoury Layón de tener un ‘pacto’ con el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, “para liberar a los secuestradores de su hijo”, y publicó supuestos mensajes y conversaciones entre el ministro y otras personas en los que se alude falsamente a George Khoury Layón.

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