Connect with us

El Caso Wallace

Inexactitudes e insultos: defensa de Ricardo Raphael sobre el plagio de El falso caso Wallace

Periodista de EEUU pone denuncia penal contra Ricardo Raphael ante la Fiscalía General de la República por obstruir justicia y violar derechos de autor

Avatar

Published

on

Guadalupe Lizárraga

Ricardo Raphael, doy seguimiento a tu respuesta del 23 de mayo de 2019, por respeto a nuestras audiencias y para que quede registro de tu inexplicable empecinamiento en sostener inexactitudes sobre uno de los casos más emblemáticos de corrupción en la procuración de justicia, así como de tus insultos a una periodista independiente por defender la verdad de la manipulación mediática y denunciar el plagio de su trabajo.

La siguiente interacción será, a través de nuestros abogados, por la denuncia de hechos que puse formalmente contra ti por obstruir la justicia al manipular información, por fabricar testigos y violar mis derechos de autor. Ya no son los tiempos de Calderón y Peña, en que la prensa –con absoluta impunidad– adaptaba la información al mejor postor. Hoy desde un “blog”, o un portal de noticias digitales, y desde las redes sociales, podemos lograr que la verdad salga a la luz sobre la corrupción de los medios y de las autoridades. De tus juicios ad hominen no te voy a responder. No tienen ni relevancia ni pertinencia pública.

Sobre las “agresiones públicas” que me imputas.

Hacerte la víctima, siendo tú el agresor, es la misma trillada táctica de “La Wallace”, aprendida en el PRIAN. Tanto el Dr. Carlos León Miranda como yo, te pedimos que rectificaras tus inexactitudes, y nos ignoraste. Entonces te reclamé, públicamente, el respeto a mi trabajo y a la verdad sobre los hechos por el riesgo que implica para mi persona y por retrasar la libertad de las víctimas. Riesgo, por cierto, que ni remotamente puede comprender un periodista del sistema, acostumbrado a recibir recursos públicos por desinformar a modo. Además, como ya te lo demostré desde el 10 de mayo, tú mismo reconociste en mensaje privado al presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, En Vero, que, en efecto, omitiste el crédito a mi trabajo. En cambio, el que yo aluda a tu falta de honestidad periodística por faltar a la verdad, no es una agresión, es un hecho que denuncié por los agravios que ocasionas a mi trabajo, a mi persona y a las víctimas.

Sobre el “polvo que resta visibilidad sobre los temas fundamentales en el caso Wallace”

Polvo y distracción es lo que tú has aportado desde abril de 2019, con aparentar lo que no eres, el autor de una investigación que no conocías antes de finales de 2018, manipulando datos e información que mantienen en prisión a ocho personas. Sin embargo, pese a las evidencias de tus inexactitudes, sigues trepado en un ego machista, ignorando la autoría de mi trabajo y utilizando referencias manipuladoras hacia “las víctimas”, para intentar legitimarte como “periodista investigador”, cuando jamás ha habido una evidencia mínima de tu trabajo con ellas.

 Sobre “de mantener el silencio sería cómplice suyo para afectar la credibilidad de mi voz como periodista”.

Tu credibilidad ya está afectada, aunque en la burbuja defeña de tu club de amigos de los medios masivos se alimente tu ego. Durante más de 12 años has sido cómplice de Isabel Miranda de Wallace por tu silencio ante la verdad. Fuiste cómplice, utilizando un medio público pagado con nuestros impuestos para darle voz en 2008. Fuiste cómplice de Isabel Miranda utilizando diversos espacios como El Universal para promover su imagen electoral en 2012, como ahora lo haces con Enrique Cárdenas, del mismo partido.

Un breve párrafo de quién era antes Isabel Miranda bajo tu pluma contrasta con la que ahora sales a satanizar. ¿A quien le creemos? ¿Al Ricardo Raphael de 2012 o al de 2019?

“En principio no debería tener nada de extraordinario que un personaje público, cuya buena reputación ha sido ganada a pulso, busque competir por un cargo de elección popular. Isabel Miranda de Wallace está mejor situada que muchas y muchos otros para ejercer su derecho a ser votada como alcaldesa de la ciudad de México; vale admirar su valentía a la hora de exhibir funcionarios y para aliarse con las autoridades que en su día le ayudaron para concluir la investigación sobre el asesinato de su hijo” (El dilema Wallace, 16 de enero de 2012).

Éste es sólo el primer párrafo, de un artículo de varios que escribiste para promover al rostro de la fabricación de culpables del PAN, en el que ni remotamente pones en duda el caso Wallace, pese a que había suficiente información para dudar de él. 

 Fue hasta finales de noviembre de 2018, como tú lo escribiste, que te topaste con mi investigación y, según tu dicho, te llené de dudas “que te hicieron investigar por tu cuenta”. En esto también eres deshonesto, porque empezaste a interesarte en el caso haciendo alarde de un protagonismo reporteril, después de que yo publiqué el texto en el que señalé la protección que le da la revista Proceso al excomisionado de Seguridad pública, Renato Sales, en el que el director Rafael Rodríguez Castañeda destaca su amistad con él, mientras ignora las denuncias de tortura de las víctimas.

En tu respuesta del 23 de mayo, aludes al mismo trabajo de Anabel Hernández y de Jorge Carrasco, que tú has ignorado también por tantos años. Fue hasta el nuevo régimen, con López Obrador, que te montas en mi investigación cuando ya Isabel Miranda no tiene el apoyo del presidente de la república, como él mismo lo hizo público en la conferencia mañanera del 29 de marzo de 2019, cuando denuncié las agresiones de Miranda y de la diputada de Morena María de los Ángeles Huerta del Río para acallarme por revelar la falsedad del caso. Allí mismo, en Palacio Nacional, le pregunté al presidente qué era lo que iba a hacer su gobierno con este caso y con cientos de culpables fabricados. Su respuesta fue que se iba a atender de inmediato, y que no iba a proteger a nadie, además de las instrucciones que ya había dado a Gobernación para crear mesas de trabajo con los casos de víctimas de fabricación de culpables. Todo esto también lo ignoraste tú como si nunca hubiera existido.

Ahora pretendes encapsular mediáticamente a Isabel Miranda, satanizándola a ella, pero sin tocar en tu aparente denuncia a los medios, a ningún servidor público de la enorme red de complicidades creada por el PAN, por Felipe Calderón y por Genaro García Luna, y protegida por funcionarios del PRI, como Renato Sales, para simular eficiencia policial a través de la fabricación de culpables y simular el apoyo a Calderón con la fabricación de activistas de la supuesta sociedad civil.

¿De qué credibilidad hablas? ¿No eres tú el que precisamente hoy utilizas el prestigio que da un medio público como Canal 11 para seguir apoyando al mismo partido que creó el monstruo Wallace y que ha cometido los peores crímenes de lesa humanidad en nuestro país? Casos que he denunciado sistemáticamente, y por hacerlo tuve que exiliarme en 2010, mientras tú y otros conductores de Canal 11 legitimaban la mentira de Isabel Miranda de Wallace. Aquí dejo un enlace para el lector curioso, un video de la entrevista que hace, por ejemplo, Ezra Shabot a Isabel Miranda en 2011, en el que ella todavía habla de su hijo en tiempo presente (minuto 3:28): “A mi hijo le ha ido muy bien en los negocios…”, seis años después de su supuesta muerte.  

Ricardo Raphael promoviendo al candidato a gobernador de Puebla por el PAN, Enrique Cárdenas.

Sobre mis acusaciones de “desinformador y plagiario”.

Hice referencia, además, a tu falta de honestidad periodística, porque no sólo desinformas con tus inexactitudes y te apropias de un trabajo que no es tuyo y al que todavía tienes la desfachatez de reconocer el hecho, en vez de corregirlo, sino además porque tu deshonestidad, en este caso, daña moralmente a las víctimas a las que sigues ignorando hasta el momento. Usas la fotografía de Brenda Quevedo Cruz, como lugar común del caso, incluso compartes en tus redes la entrevista a Brenda, desde la cárcel, que hizo una excelente periodista independiente, Patricia Barba Ávila, a la que ni siquiera mencionas su nombre, creando confusión a la audiencia, como si la entrevista fuera tuya, cuando Patricia sufrió intimidaciones por ésa y otras entrevistas a las víctimas. Incluso, mencionas en el escrito de tu blog, por PRIMERA VEZ a las madres de las víctimas, pero sólo por su nombre de pila, sin tener el más mínimo respeto para dirigirte a ellas por su nombre completo y resarcir un poco el grave daño que los medios les han hecho; mientras el nombre de Isabel Miranda de Wallace, lo cacareas a los cuatro vientos, haciendo alarde del supuesto poder que la mujer tiene, en una clara evasión a la red de complicidades.  

Sobre las investigaciones “que antes había realizado Anabel Hernández, José Reveles y Jorge Carrasco, todos autores de la revista Proceso”.

Vuelves a desinformar. Anabel Hernández hizo varias alusiones en sus libros, incriminando a las víctimas sin tener elementos de prueba para ello, más que una copia del expediente fabricado desde la misma PGR. En 2010, en Los señores del narco, señala que Juana Hilda González Lomelí dijo haber sido novia de Hugo Alberto Wallace Miranda (p. 454). Y con una interrogación sugiere relación entre el cártel de Los Beltrán Leyva con Hugo Alberto, por una filtración a los medios, y que sin corroborar ella reproduce como un hecho. Esta falacia, sugiere además que por esa relación Hugo Alberto-Juan Hilda, ella estaría relacionada con los Beltrán Leyva. Si tú leíste el expediente como presumes, en la ampliación de la declaración ministerial de Juana Hilda, del 12 de enero de 2006, ella dice en referencia a Hugo Alberto: “Nadie me lo ha presentado y no conozco a esa persona”. Ante la pregunta “Que diga la declarante quién le pidió que citara a Hugo Alberto Wallace Miranda”. La respuesta de Juana Hilda es “Nadie me lo pidió y no cité a esa persona en el cine” (Tomo III/001 a 010).

En el mismo libro de Anabel Hernández, en el siguiente párrafo, se refiere a George Khoury Layón como narcotraficante, y da el dato de que el 25 de enero de 2010, Khoury “se vio involucrado en el escándalo del atentado contra el futbolista Salvador Cabañas”. ¿Sabes dónde estaba en ese día George Khoury Layón? Reponiéndose de la última tortura en prisión. Había sido detenido por cuarta vez, el 2 de septiembre de 2009, y desde esa fecha no ha vuelto a pisar la calle, pese a la solicitud de libertad inmediata de Naciones Unidas, por la investigación que el grupo de Detención arbitraria hizo, y que emitió la petición al Estado mexicano en 2017. Hasta ahora el Tribunal Superior de Justicia aceptó resolver el reconocimiento de su inocencia.

Anabel Hernández también llama secuestrador a George Khoury (p. 451), y dice que colaboraba para otra persona atribuyéndole unos 40 secuestros y 100 millones de dólares provenientes de los pagos de rescate. Como abogado, sabes de sobra que un periodista necesita tener una fuente, testigo o evidencia para sostener tamaña acusación. De lo contrario, es un dicho que raya en la calumnia, y que genera grave daño moral al mencionado.

Para que nuestros lectores sepan de la pertinencia del caso de Khoury, te recuerdo que él fue vinculado al supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace por Jacobo Tagle Dobín, después de la tortura del 4 y 6 de diciembre de 2010. No obstante, George fue detenido por primera vez el 16 de julio de 2005. Iba a ser uno de los inculpados del supuesto secuestro Wallace, pero en el aquél entonces, siendo empresario exitoso, pudo defenderse de esa detención, y de otras dos más. Pero las agresiones sistemáticas de Isabel Miranda a su familia, por medio de los ministeriales, como la fabricación de expedientes, ha generado grave daño también a sus finanzas.

Con respecto a José Reveles, la única intervención pública sobre el caso Wallace fue en el Buzón Ciudadano, evento donde presentó el libro México en llamas, de Anabel Hernández, en diciembre de 2012. Su participación fue grabada en video, y ése es el registro que tenemos. Volvió a hablar públicamente sobre el tema hasta la presentación de mi libro El falso caso Wallace, el 12 de diciembre de 2018.

Respecto a Jorge Carrasco, publicó efectivamente varios reportajes en Proceso, incluso a principios de 2012, ya cuestionando la verosimilitud del caso, mientras tú promovías en las mismas fechas la “valentía de Isabel Miranda para enfrentar a funcionarios”. Carrasco no continuó con el tema, al igual que Anabel, y el tema no se volvió a tocar en la revista desde el 31 de mayo de 2014 hasta noviembre de 2018, cuando tú hiciste la reseña de mi libro.

Respecto a En Vero, y específicamente a David Bertet, le he dado crédito siempre, desde mi primer reportaje del 31 de mayo de 2014 en Los Ángeles Press hasta en mis libros, y he colaborado con él durante cinco años. Hoy, En Vero tiene mayor visibilidad por mi mención sistemática durante mi investigación. Y por cierto, también cometes una inexactitud, porque En Vero no puso en mis manos “las investigaciones que sobre el expediente realizó…”, lo que hizo fue darme elementos como la doble acta de nacimiento y un análisis jurídico, al mismo tiempo que se la dio a Anabel Hernández y a José Reveles, éste último declinando a hacer la investigación periodística por motivos que no vienen al caso mencionar. Pero esos elementos no constituían en sí una investigación periodística, hay que ser precisos.

Sobre “a que ningún otro colega le ha dedicado mayor reconocimiento a mi trabajo…”

También en esto eres inexacto. Que tú no sepas de los reconocimientos de otros colegas a mi trabajo, no significa que no existan. Como periodista de investigación, he sido reconocida en diferentes países, como Perú, Brasil, España, Estados Unidos, y Polonia. Y en diferentes universidades y seminarios internacionales de periodismo. Quizá te refieres, a que ningún otro colega que vive del erario y en la Ciudad de México, ha reconocido mi trabajo. En efecto, por ejemplo, Ciro Gómez Leyva, ignoró mi solicitud de derecho de réplica por las mentiras que estaba diciendo sobre el caso. Pero Julio Astillero y Elisa Alanís de Milenio TV, por darte otros ejemplos, hicieron eco de mi trabajo con toda honestidad periodística. Entre otros colegas, que tú ignoras por ser independientes, se encuentran, por ejemplo, Patricia Barba (México), Gustavo Daniel Peschetta (Argentina), José Luis González y Alberto Lerner (España), Raúl Ventura (Chicago), Pablo Britto (Nueva York), Mauricio Galicia (Milwaukee), Carlos Godínez (Los Ángeles), y en Nueva York, he recibido constantemente el apoyo y reconocimiento de los colectivos que apoyan a México, como Fanzine Detektor (Francisco Ramírez), Rebeldía Radio (Tadii Natali) y del Freedom Socialist Party (Stephen Durham). Ellos han sido una voz constante en la réplica de mis investigaciones y denuncias periodísticas, y no de ahora sólo con la falsedad del caso Wallace, también en el caso de Nestora Salgado, con el que trabajé más de dos años, o el de los feminicidios de Ciudad Juárez relacionados con las autoridades locales, investigación que me llevó tres años. Con esto, quiero decirte que hay un mundo más allá del periodismo convencional de la Ciudad de México.

Elche, Alicante, España. Noviembre de 2017. En el IV Seminario Internacional de Periodismo Ryszard Kapuscinski, expone el falso caso Wallace, con el testimonio de Brenda Quevedo Cruz.

 

Sobre que miento al acusarte de plagio.

La American Journal Experts (AJE) resume las diferentes formas de plagio, sobre la definición de The Office of Research Integrity (instancia gubernamental de Estados Unidos, país donde está registrada mi obra, incluyendo los reportajes multimedia de Los Ángeles Press, y del cual México, al tener tratados y convenios con este país, deben respetarse los derechos de autor. Te reproduzco la definición.

Plagio:

“La apropiación de ideas, procesos, resultados o palabras de otra persona sin darle el reconocimiento adecuado”. Dicho de otra forma, el plagio es la presentación fraudulenta del pensamiento de otra persona como si fuera de uno mismo. De hecho, la raíz latina de plagio significa secuestrador o ladrón. Tal robo es una forma de falta de ética académica o profesional y puede así llevar al despido de las universidades y de otras instituciones de investigación, al rechazo de artículos o retracción de la revista. También disminuye la credibilidad como investigador” (Panter, M. PhD, American Journals Experts).

Entre las diferentes formas de plagio, la experta señala el plagio literal, el plagio de ideas, la paráfrasis imprecisa, como tú lo hiciste con el video de Proceso, titulándolo “Las falsedades del caso Wallace”, e incluso por su relevancia en el plagio de fuentes alternativas te cito la definición exacta, porque te refieres a Los Ángeles Press, como un “blog personal”, pretendiendo minimizar su impacto, y no como un trabajo colectivo que de manera independiente producimos un grupo de periodistas. Plagio de fuentes alternativas:

“No citar la fuente del conocimiento disponible públicamente pero que no se encuentra en la literatura científica. Al igual que los artículos de revistas, fuentes tales como libros, páginas web, blogs, conferencias y comunicaciones personales (incluidas las descripciones de ideas no publicadas, con permiso) se les debe hacer referencia si aportaron información única a su manuscrito”.

Otra precisión. Mi libro salió a la luz pública el 30 de agosto de 2018, no en octubre de ese año. Allí mencioné el nombre del padre biológico de Hugo, pero él y su familia tenían temor a las represalias y acosos de Isabel Miranda, y dos mis fuentes fueron las que me pidieron discreción. Sólo fue hasta con la administración de López Obrador que aceptaron hacer público el vínculo genético del Dr. Carlos León Miranda, porque yo ya lo había declarado formalmente a la Fiscalía General de la República, y te lo hice saber por teléfono, en la misma llamada que te hice para invitarte a que lo entrevistáramos juntos y que te negaste porque dijiste que tú tenías “toda la información”.

Sobre que me equivoco al presentar al señor Carlos Miranda como “protagonista del caso”.

El 10 de mayo te señalé las imprecisiones en las que habías incurrido sobre la información respecto al Dr. Carlos León Miranda. Las ignoraste. El 16 de mayo, lo que hice fue una nota de contexto, algo que –por cierto– tú eludes con frecuencia, y que el Dr. León, sin ser periodista, te recuerda su utilidad comprensiva. Esta nota del 16, fue el paso a las aclaraciones que te hace directamente el padre biológico de Hugo Alberto.

Afirmas que el Dr. León Miranda no aporta ningún solo dato sobre ese árbol genealógico, y que ni remotamente es una víctima. El aludido te corrige directamente. Y si es o no víctima, será la Fiscalía General de la República y los tribunales los que determinen y valoren su papel en esta historia, de la que es protagonista también aunque no te guste.

Sobre que seguí mi “propio criterio” al acudir al Dr. León Miranda para confirmar si era o no el padre biológico.

Supones mucho y corroboras poco. Soy una mujer libre y una periodista independiente. En todas mis decisiones profesionales y personales sigo mi propio criterio. No tengo patrón ni me debo al erario. Le pedí al Dr. León Miranda que fuera a la fiscalía a ratificar mi declaración, y así lo hizo. En ese ínter, te llamé por si querías participar de esta entrevista.

Lo que te haya provocado la presencia del Dr. León Miranda es asunto tuyo. Tus prejuicios y descalificaciones, te reitero, no tienen la menor relevancia ni pertinencia pública para el caso.

Sobre que miento al decir que no realizaste tu investigación.

Tú estás demostrando que no es tu investigación. Diciembre de 2018. Información que apenas procesabas, cuando mi trabajo desde 2014 ha consistido en más de 80 reportajes y notas, que puedes contar una por una en Los Ángeles Press, una decena de videos y audios con las entrevistas a las víctimas y a los testigos de hablaron con Hugo Alberto después de su supuesta muerte, y el primer volumen de una trilogía. En cambio, el registro de tu trabajo como investigador es un reportaje y tres artículos de opinión, y eso no es una investigación; tampoco la lectura del expediente, por muy exhaustiva que sea. En esto, estimado colega, te falta experiencia como periodista investigador.

Sobre que “si en realidad Carlos León Miranda es el padre biológico, entonces la gota de sangre hallada por la autoridad en el presunto sitio del crimen habría sido fabricada para inculpar gente inocente”.

¿Hasta ahora te das cuenta de lo relevante que resultaba la presencia del Dr. León Miranda? Tan solo en este punto, grave tu manipulación informativa, porque vas retrasado en la investigación y mueves a la opinión pública a creer lo que no es.

Sobre la protección a tu fuente…

¿Qué periodista investigador recibe una llamada de una persona que no conoce y del que no tiene referencia alguna sin corroborar directamente la información con el aludido, teniéndolo a la mano?

Como abogado que eres, debes saber que hay testigos directos e indirectos. Tú optaste por los indirectos, los de oídas, y por referencias que no constituyen prueba plena. Yo opté por el testigo directo, y lo llevé a la Fiscalía General de la República para que diera su declaración formal ante los hechos y aportara la muestra de ADN. Dices que estabas protegiendo a tu fuente, pero revelas que es la esposa del Dr. León. Lo cual es falso, como ya se te hizo la precisión. ¿Cómo puedes decir que tu fuente es la esposa del testigo directo, y a la vez menospreciarlo a él por su apariencia física y según tú por su incapacidad mental? Graves tus prejuicios y contradicciones.

Las aclaraciones del Dr. León Miranda te lo hicieron ver, pero lo sigues ignorando, negándole su derecho de réplica, y generándole más daño moral a él y a su familia, lamentablemente.

Sobre que son “investigaciones paralelas” la tuya y la mía.

Deja de saludar con sombrero ajeno. Tú ya habías leído mi libro, habías leído mis reportajes en Los Ángeles Press, y me habías entrevistado. Tú no estabas investigando la falsedad del caso Wallace, a ti te importaba Isabel Miranda Torres, y así lo destacaste en tus reseñas. De cualquier manera, será la fiscalía la que investigue los hechos denunciados sobre tu obstrucción de justicia por manipular información y plagio.

Sobre que yo recrimino que en el reportaje referido que no me citaste “con honores”…

Simplemente no me citaste. Como autor de libros, debes saber que un autor cuando hace referencias o se apoya en el trabajo de otro, debe citar con propiedad. Ya te puse la cita textual de la definición.

Sobre mi protagonismo y su desapego a las verdaderas víctimas…

La única campaña que inicié es por la verdad, independientemente de lo que tú supongas. Aunque déjame recordarte aquel comentario que me hiciste sobre Isabel Miranda cuando tuvimos un encuentro en la Ciudad de México, donde te reiteré mi invitación a trabajar juntos: “Que en sus insultos hacia mí, se proyectaba ella, (Isabel)”. Esto porque me decía “trepadora”. Ahora, tú me juzgas de protagonista y desapego de las víctimas. Curioso. El que está llamando la atención sobre su persona eres tú. Yo solo defiendo mi trabajo. Y el que jamás ha tenido contacto como periodista con las víctimas eres tú. Yo llevo cinco años entrevistándolas, hablando con ellas, apoyándolas en viajes para que puedan hablar en otros foros, generando un ámbito de confianza, les he informado sistemáticamente de mis avances, las he acompañado en protestas, he creado foros especiales para darles el micrófono, entre muchas otras interacciones. Me entrené en el Mental Research Institute, un prestigiado instituto sobre Psicoterapia para trabajar con víctimas de violencia a través de la narrativa periodística, y además de la Maestría en Periodismo en el diario El País, tengo una Maestría en Psicología por la Universidad Sofia, de Palo Alto, California. No estoy improvisando. Te muestro sólo cuatro momentos de años recientes de mi acompañamiento hacia ellas.

Incluso, la persona que te dio el mensaje que juzgas fuera de contexto, necesita realmente atender mi observación. Que revise cómo está su dignidad, autoestima, y haga terapia. Yo continuamente lo hago por las intensas agresiones que recibo por defender a las verdaderas víctimas. Han sido muchos años de sufrimiento para ellas, y siguen cometiendo los mismos actos indignos como el que les reclamé severamente. Doy un poco de contexto que tú omites.

El 21 de febrero de 2019, en cita con Fracisco Garduño, de la Secretaría de Gobernación, les pedí a las madres de las víctimas, que hablaran solo con él. Las había acompañado a Palacio Nacional para reclamar la atención a sus hijos, y después fuimos a Atención ciudadana de presidencia donde les gestionaron la cita. De todo hay registro. Les pedí reiteradamente que no hablaran con nadie más que con Garduño, el titular del Órgano Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social. Sin embargo, una vez en la institución, las recibió Antonio Molina Díaz, un funcionario que ha sido denunciado por acoso sexual y corrupción en los ceferesos. Pero también de haber permitido las torturas de sus hijos. Mi enojo fue porque no comprendo cómo una madre puede pedirle ayuda a los torturadores de su hijo, y cómo ahora nuevamente lo hace, pidiendo ayuda a los medios que los han satanizado. Ahora esta persona se vuelve en contra de la única periodista que la ha escuchado y atendido hasta el punto de poner en riesgo su vida. Eso lo entiendo como falta de dignidad, de valentía y de amor a sí misma, pese aunque tu inteligencia no lo alcance a comprender, como tú mismo lo sostienes. No es para que lo entienda cualquiera.

https://twitter.com/gpelizarraga/status/1098397530281324555

Respecto a tu último punto. De que yo pudiera estar trabajando para la señora Wallace, me arrancas una sonrisa sarcástica por tu incapacidad para mejor argumento. Te sigues proyectando. Aquí, el único que ha trabajado para el PRI y el PAN, eres tú. Yo trabajo para la verdad, tope en lo que tope, guste o disguste a quien sea, incluyendo a las madres de las víctimas. Mi experiencia como periodista de investigación me dice que sólo la verdad, es la que nos mantiene en el camino de lo éticamente correcto. No necesito demostrarlo, mi trabajo habla por sí solo.

 

 

 

 

El Caso Wallace

Periodistas que colaboraron con Isabel Miranda en la incriminación de víctimas del falso caso Wallace

Avatar

Published

on

Por Guadalupe Lizárraga

La exhibición mediática a personas imputadas en México ha sido una práctica de autoridades judiciales, que se intensificó desde el gobierno de Vicente Fox al de Enrique Peña Nieto. Pero ha sido Isabel Miranda Torres quien ha hecho de la violación a la presunción de inocencia su marca personal con el apoyo de periodistas colaboradores al régimen de Calderón, al haber exhibido sistemáticamente a personas inocentes como los supuestos secuestradores de su hijo.

Para el experto en periodismo judicial, Marco Lara Klahr, “la omisión y el desdén hacia el acceso a la justicia y el debido proceso de personas víctimas imputadas, hace básicamente que una persona acusada de un delito, denunciada penalmente, se convierta en culpable en la narrativa mediática”. Así ha sucedido con las víctimas del falso secuestro Wallace, y con miles de personas que fueron inculpadas con falsos testigos, pruebas fabricadas por los ministerios públicos o la confesión bajo tortura.

En entrevista para Los Ángeles Press, Lara Klahr también enfatizó que “el periodismo lo que hace es investigar para documentar periodísticamente, pero eso no significa que el resultado de su investigación tenga un carácter de cosa juzgada, es decir, el periodismo documenta para mostrar a la comunidad, pero es facultad del ministerio público investigar, coordinar la investigación, y es facultad del poder judicial determinar si una persona es inocente o culpable”.

Sin embargo, durante el mandato de Calderón, periodistas cercanos a él o a sus secretarios de Estado colaboraron con Isabel Miranda para legitimar como verdadero el falso secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace Miranda, promoviendo sólo la versión de ella y de la PGR. Un par de periodistas colaboradores con el régimen calderonista, incluso reconocieron varios años más tarde que se habían fabricado pruebas, pero hasta la fecha no han corregido sus trabajos ni pedido disculpas públicas a las verdaderas víctimas.

Incluso en el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, durante el 2019, la titular de la Agencia de Noticias del Estado, Notimex, Sanjuana Martínez, privilegió a Isabel Miranda Torres con varias entrevistas y videos, pese a la denuncia reiterada ante el presidente de México en su conferencia matutina de la fabricación del caso Wallace y las torturas a los inculpados Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobín, Jael Malagón Uscanga, Juana Hilda González Lomelí, César Freyre Morales, Albert y Tony Castillo Cruz y George Khoury Layón.

Quiénes son estos periodistas

Icela Lagunas

Fue una de las primeras periodistas que trabajó por encargo de Isabel Miranda. Historias ficticias, víctimas inexistentes, testimonios inverosímiles fueron parte del legajo periodístico publicado en El Universal y otros medios que estimularon el ego de Isabel Miranda.

Una de las notas más espectaculares por su inverosimilitud, además de la de los atentados contra Isabel Miranda, es la de la búsqueda del cuerpo de Hugo Alberto Wallace en Morelos, donde supuestamente encontraron más víctimas de los “secuestradores”. Según los dichos de Miranda o de su reportera, las víctimas estaban amarradas, algunas enterradas y otras a punto de inyectarles droga, cuando fueron rescatadas por Isabel Miranda. En esta misma nota, en el afán de magnificar sus mentiras, Isabel Miranda y la reportera crearon escenas grotescas como la de una mujer atada a un tronco por meses, mientras la lapidaban sus victimarios (Lizárraga, Guadalupe. El Falso Caso Wallace (Spanish Edition). Amazon. Kindle Edition).

Icela Lagunas publicó también las primeras calumnias contra George Khoury Layón de manera anónima en el mismo periódico El Universal, el 16 de febrero de 2006, y después en Reporte Índigo. Con la reproducción exacta de frases que fueron plagiadas por quienes elaboraron el libro de Los señores del narco, bajo el nombre de Anabel Hernández, destacando en un pie de página a Icela Lagunas por su “extenso trabajo de investigación periodística” de 2006 a 2010. Así también fue con César Freyre, a quien presentó como líder de la banda de secuestradores.

Ciro Gómez Leyva

Desde 2006, Ciro Gómez Leyva sabía que el hijo de Isabel Miranda, Hugo Alberto Wallace Miranda, no era hijo legítimo de José Enrique Wallace Díaz. Esta información que se reservó desde entonces en complicidad con Isabel Miranda trascendería 13 años después con la presentación en el Senado de la república del padre biológico de Hugo, el doctor Carlos León Miranda.

La relevancia del hecho radica en la fabricación de la prueba de ADN por agentes del Ministerio Público de la entonces SIEDO-PGR, la cual fue a través de una gota de sangre plantada en el departamento donde supuestamente ocurrieron los hechos. De acuerdo con el peritaje, la correspondencia biológica era con José Enrique Wallace Díaz e Isabel Miranda Torres, pero de cromosomas femeninos.

Dos de los testigos que vieron e interactuaron con Hugo Alberto después de la fecha de la supuesta muerte, fueron su amiga y vecina Laura Domínguez Santillán y el investigador José Luis Moya, quienes informaron directamente al periodista Ciro Gómez Leyva de las evidencias de vida de Hugo Alberto.

Hasta la fecha, Gómez Leyva ha seguido el invariable guion de Isabel Miranda, y por años ha promovido información falsa sobre estadísticas de secuestros que manipula Miranda para la extorsión de gobernadores y fiscales, a través de su asociación Alto al secuestro.

Joaquín López Dóriga

En los primeros días de enero de 2007, el conductor de Televisa, Joaquín López Dóriga difundió la detención arbitraria de Jael Malagón Uscanga. Lo presentó como “parte de la banda que secuestró y asesinó al empresario Hugo Alberto Wallace”. Y enfatizó que tenía un “amplio historial delictivo”, acusándolo de robo, narcotráfico, fraude y secuestro.

López Dóriga, ese día, exhibió un video de la detención de Jael Malagón, Víctor Mendoza García y René Aníbal Silva Ruiz, y su reportero Jesús Cárdenas Jiménez se refirió a ellos como cómplices de César Freyre. López Dóriga, en su comentario de introducción, señaló que la detención era parte de los “operativos” en Presidente Mazarick,  en Polanco.

Hasta la fecha, el periodista no ha rectificado la información falsa sobre Jael Malagón, y sin embargo sigue dando voz a Isabel Miranda, incluso en temas de seguridad pública, junto al fiscal Alejandro Gertz Manero.

Ricardo Raphael

Durante más de 12 años, Ricardo Raphael promovió la versión de Isabel Miranda de Wallace sobre el falso secuestro de su hijo. En 2008, utilizando un medio público (Canal Once), fue parte de la falsa acusación a las víctimas, y en 2012, en El Universal hacía campaña por la candidatura de Miranda a la jefatura de gobierno de la CDMX por el Partido de Acción Nacional.

Para finales de noviembre de 2018, Ricardo Raphael se daba por enterado de la fabricación del secuestro de Hugo Alberto, al leer el libro El falso caso Wallace, de Guadalupe Lizárraga. Es así como intentó realizar un debate entre la autora y Miranda. No obstante, la periodista se negó a enfrentar a su agresora, puesto que había intentado secuestrarla en dos ocasiones, pero accedió a la entrevista en Canal Once.

Cuatro meses después, en abril de 2019, Ricardo Raphael salió a los medios adjudicándose la investigación como propia y simulando un enfrentamiento con Isabel Miranda. Esto propició la división de los familiares de las víctimas a quienes manipuló con promesas no cumplidas para que firmaran una carta pública pidiendo a la periodista que permitiera el plagio para no poner en riesgo a sus hijos y que desistiera de exhibirlo en redes sociales por su falta de honestidad periodística.

Ricardo Raphael, además de manipular la información sobre familiares de César Freyre y testigos del padre biológico de Hugo Alberto Wallace, el doctor Carlos León Miranda, pretendía impedir que éste diera su testimonio en el Senado de la república con la senadora Nestora Salgado, el 29 de abril de 2019, y lo llamó “pederasta” por haber tenido un hijo con su prima Isabel Miranda a los 18 años.

Anabel Hernández

En 2009, Anabel Hernández recibió expedientes fabricados por la PGR, bajo la administración de Eduardo Medina Mora, inculpando a César Freyre, George Khoury Layón, Juana Hilda González Lomelí y a Jacobo Tagle Dobín.

Para noviembre de 2010, Hernández publicaba su libro Los señores del narco, en los que difamaba y calumniaba a las víctimas de Isabel Miranda como narcotraficantes, secuestradores y extorsionadores, entre otros calificativos, y daba por hecho el falso secuestro de Hugo Alberto Wallace.

Uno de los inculpados más calumniados por Anabel Hernández fue el empresario George Khoury Layón, quien en carta dirigida a la periodista le recordó su promesa de “contar la verdad cuando él obtuviera su reconocimiento de inocencia” después de que ella lo visitara en el Reclusorio Oriente, en 2012, para pedirle disculpas por las difamaciones e información falsa que había publicado sobre él. Sin embargo, Khoury obtuvo su reconocimiento de inocencia por parte de la ONU en septiembre de 2017, y ratificado en 2019, sin que la periodista hasta la fecha haya corregido sus libros.

En mayo de 2012 presentó el libro México en llamas, en CDMX, y ante la audiencia por la compañía del periodista José Reveles, Anabel Hernández puso en duda -por primera vez, en público- el caso Wallace, pero no rectificó sus calumnias contra las víctimas, de quienes reiteraba su confesión y participación en los supuestos hechos (Location 3725, Hernández, 2012), en franca contradicción con uno de los capítulos dedicados a Brenda Quevedo.

Un año después, 2013, pese a la promesa a Khoury Layón de corregir su libro, editaba Narcoland, en inglés, en Estados Unidos, reiterando las calumnias y la información falsa. En mayo de 2014, escribió un artículo en la revista Proceso sobre dos de las tres actas de nacimiento que tiene Hugo Alberto Wallace, y posteriormente abandonó el caso bajo la justificación de ser demandada por Isabel Miranda, lo cual nunca sucedió.

Carmen Aristegui

Carmen Aristegui se suma a legitimar la historia del caso Wallace en junio de 2010, video subido a Youtube en 2011, cuando entrevistó a Isabel Miranda y a Martín Moreno, en CNN. En el programa se dirigió a Isabel Miranda como “heroína”, “alguien a quien México quiere mucho” y destacó como actos dignos de aplauso las detenciones ilegales emprendidas por Isabel Miranda, junto con ministerios públicos encabezados por Braulio Robles Zúñiga, el mismo que coordinó las torturas de las víctimas.

Durante el programa, Aristegui proyectó el rostro de Brenda Quevedo, Jacobo Tagle, Juana Hilda González y César Freyre Morales. Los llamó secuestradores, sin ningún miramiento, en tanto felicitaba a Miranda por su libro El caso Wallace y sus capturas contra derecho.

En octubre de 2020, Aristegui abrió el micrófono por primera vez a Enriqueta Cruz, madre de Brenda Quevedo, a raíz de la opinión de la ONU, que solicita al Estado mexicano la libertad inmediata de Brenda por la larga prisión preventiva y las torturas sufridas. Aristegui inicia su programa sin ninguna disculpa a la madre por haber tratado a su hija de secuestradora ni por los años que le negó la voz; al contrario, es la madre quien agradeció a la destacada conductora de los tiempos de Calderón y dijo: “es un honor, Carmen, estar aquí contigo”. Más aún, hasta la fecha Aristegui mantiene en “modo oculto” el video de la entrevista a Enriqueta Cruz, lo cual impide su amplia difusión.

Martín Moreno

Martín Moreno fue la pluma pagada por Isabel Miranda para publicar su libro El caso Wallace, prologado por ella misma. Con un cúmulo de mentiras dramatiza los supuestos hechos y denigra la dignidad de las víctimas.

Moreno no muestra el menor esfuerzo investigativo como periodista, sino que convierte la maraña de mentiras de Isabel Miranda en una herramienta incriminatoria contra las víctimas, por medio de injurias y calumnias, bajo el sello editorial Aguilar.

 

Sanjuana Martínez

Actual directora de Notimex, pesa sobre ella su propia promesa incumplida de impulsar un periodismo libre y crítico en la agencia de noticias del Estado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Hasta la fecha no ha dado voz a ninguna de las víctimas de Isabel Miranda, pese al cúmulo de pruebas judiciales contra Isabel Miranda, largas prisiones preventivas de los inculpados en violación flagrante de la Constitución mexicana, protocolos de Estambul y el reconocimiento de inocencia de la ONU a George Khoury Layón y la opinión de libertad en favor de Brenda Quevedo Cruz.

El 29 de marzo de 2019, Sanjuana Martínez fue parte de la censura en la mañanera por la denuncia de la periodista Guadalupe Lizárraga ante el presidente López Obrador, y también responsable de la edición cortada del video del canal de Youtube, de Notimex. El corte del video solo fue al fragmento de la denuncia contra Miranda.

Un mes después, Martínez difundió cinco notas favoreciendo a Isabel Miranda en las que exigía audiencia al presidente López Obrador, y una entrevista en la que calumnia a la periodista Guadalupe Lizárraga y de nueva cuenta a las víctimas del caso Wallace. No obstante, Martínez fue una de las promotoras también de la candidatura de Isabel Miranda a la jefatura de gobierno de la CDMX, en 2012.

 

Lista no exhaustiva de la difusión pagada en los medios

Continue Reading

El Caso Wallace

FGR determina no ejercicio de acción penal contra Isabel Miranda pese a evidencias

Avatar

Published

on

Por Guadalupe Lizárraga

El equipo de investigación y litigación de la Fiscalía General de la República, bajo la administración de Alejandro Gertz Manero, determinó el “no ejercicio de la acción penal” contra Isabel Miranda Torres, denunciada en diciembre de 2018, por fabricación de pruebas, falsedad de declaraciones judiciales, tortura y secuestro en grado tentativa.

Con el oficio número FEIDT-EIL-II-001/2020, el agente del Ministerio Público Juan Diego Chávez Aguirre, respondió a la denuncia que se integró en la carpeta de investigación FEIDT/SEIDF/UEIDT-CDMX/0000840/2019, interpuesta por la periodista Guadalupe Lizárraga en contra de Isabel Miranda Torres, José Enrique Wallace Díaz y el agente de SEIDO Braulio Robles Zúñiga. En su respuesta, Chávez Aguirre, se abocó a la acusación de la prueba fabricada de ADN por medio de una gota de sangre plantada en el supuesto lugar del asesinato y desmembramiento de Hugo Alberto Wallace.

Al respecto, la conclusión del perito profesional Ejecutivo “B” en Genética Forense de la Coordinación de Servicios Periciales, Mario Alberto Bernal López, sostuvo que “existe coincidencia genética con los perfiles genéticos ingresados con los nombres de José Enrique Wallace Díaz y Carlos León Miranda, siendo el mismo perfil genético, por lo tanto ambos tienen el mismo origen biológico”.

El ministerio público Chávez Aguirre alegó en el documento que la falsedad de declaración judicial había prescrito en 2012, y con respecto a los delitos de tortura, los dictámenes en el caso de Brenda Quevedo Cruz (realizado el 6 de junio de 2011), el de César Freyre Morales (realizado el 4 de noviembre de 2015), y el de Juana Hilda González Lomelí (realizado el 15 de noviembre de 2018) habían dado resultados negativos y también operaba la figura de la prescripción.

Sin embargo, el abogado Víctor Caballero, activista de derechos humanos, a la pregunta de Los Ángeles Press, sobre el tema de tortura, señaló que “la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha determinado en dos momentos, en 2018 y 2019, que el delito de tortura no prescribe. Si bien la tortura sexual es una conducta específica, y también encuadra en el catálogo de los delitos sexuales, dependiendo de cómo se dio esa tortura”.

En relación a las denuncias de secuestro en grado tentativa contra la periodista, en noviembre de 2016 y en febrero de 2018, así como el allanamiento de su morada en febrero de 2019 y las denuncias de amenazas proferidas por la diputada federal María de los Ángeles Huerta del Río para que no mencionara el nombre de Isabel Miranda en el foro sobre Fabricación de culpables realizado el 5 y 6 de noviembre de 2018, el Ministerio Público eludió la investigación de estos hechos sin dar respuesta a la denunciante.

No es la primera vez que la autoridad fiscal determina no ejercer acción penal contra Isabel Miranda por la fabricación del secuestro de su hijo y los atropellos a las víctimas para que se incriminaran. En el registro documental de la notificación a la periodista Guadalupe Lizárraga se destacaron las denuncias contra Miranda y el agente Braulio Robles Zúñiga, en 2011 y 2015, bajo las identificaciones 433/UEIDAPLE/DT/38/2015 y 233/UEIDAPLE/LE/12/2010, las cuales también determinaron las autoridades no ejercer ninguna sanción, pese a que los delitos de tortura eran recientes, siendo octubre de 2010, tanto en el caso de Brenda Quevedo Cruz como en el de César Freyre Morales.

 

Fragmento notificación FGR.

Continue Reading

El Caso Wallace

Expareja de Hugo Alberto Wallace confirma que en 2005 no fue secuestrado ni asesinado

Avatar

Published

on

Por Guadalupe Lizárraga

Claudia Patricia Muñoz Acosta, madre de una segunda hija de Hugo Alberto Wallace Miranda, confirmó ante la audiencia de Milenio TV, que habló por teléfono con él todavía en 2007, tal como se ha revelado desde mayo de 2014, en Los Ángeles Press. Su testimonio ante la televisión mexicana es otra prueba más del falso secuestro y homicidio contra Wallace tal como lo ha sostenido Isabel Miranda Torres, desde el 11 de julio de 2005, y por el que ocho personas inocentes llevan 14 años en prisión.

La expareja sentimental de Hugo Wallace dijo que se había ido a vivir a Estados Unidos por presión de Isabel Miranda Torres, madre de Hugo Alberto, por la existencia de la primera hija, Andrea Isabel, de 25 años, quien tiene problemas congénitos en la columna vertebral y requería la atención del padre.

Incluso señaló que Isabel Miranda había interferido para evitar que Hugo Alberto registrara a su hija con el apellido Wallace, y que lo había hecho en Coyoacán, delegación donde vivía, con el apellido de su padrastro.

Muñoz Acosta también señaló haber tenido a su hija a los 28 años, pero que conocía a Hugo desde los 14, porque había sido su maestro de Inglés. Sin embargo, precisó que su hija no tenía 13 años como lo había publicado Los Ángeles Press, la semana pasada, sino 18.

Las contradicciones de Muñoz

Entre las declaraciones hechas en Milenio, Claudia Patricia Muñoz Acosta dijo que no había hablado con la periodista Guadalupe Lizárraga. Sin embargo, aceptó haberle dejado un mensaje privado en su red. En el mensaje se lee que Muñoz Acosta contactó a la periodista, le reveló la existencia de su hija, producto de una relación de “muchos años”, y concluye que vive en Oklahoma City y escribe su número de teléfono.

La periodista, en julio de 2019, recibió la llamada de Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace, quien le confirmó que efectivamente tenía una segunda nieta, de acuerdo con la conversación telefónica que había sostenido con Muñoz Acosta.

Continue Reading

Trending