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El Caso Wallace

Inexactitudes e insultos: defensa de Ricardo Raphael sobre el plagio de El falso caso Wallace

Periodista de EEUU pone denuncia penal contra Ricardo Raphael ante la Fiscalía General de la República por obstruir justicia y violar derechos de autor

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Guadalupe Lizárraga

Ricardo Raphael, doy seguimiento a tu respuesta del 23 de mayo de 2019, por respeto a nuestras audiencias y para que quede registro de tu inexplicable empecinamiento en sostener inexactitudes sobre uno de los casos más emblemáticos de corrupción en la procuración de justicia, así como de tus insultos a una periodista independiente por defender la verdad de la manipulación mediática y denunciar el plagio de su trabajo.

La siguiente interacción será, a través de nuestros abogados, por la denuncia de hechos que puse formalmente contra ti por obstruir la justicia al manipular información, por fabricar testigos y violar mis derechos de autor. Ya no son los tiempos de Calderón y Peña, en que la prensa –con absoluta impunidad– adaptaba la información al mejor postor. Hoy desde un “blog”, o un portal de noticias digitales, y desde las redes sociales, podemos lograr que la verdad salga a la luz sobre la corrupción de los medios y de las autoridades. De tus juicios ad hominen no te voy a responder. No tienen ni relevancia ni pertinencia pública.

Sobre las “agresiones públicas” que me imputas.

Hacerte la víctima, siendo tú el agresor, es la misma trillada táctica de “La Wallace”, aprendida en el PRIAN. Tanto el Dr. Carlos León Miranda como yo, te pedimos que rectificaras tus inexactitudes, y nos ignoraste. Entonces te reclamé, públicamente, el respeto a mi trabajo y a la verdad sobre los hechos por el riesgo que implica para mi persona y por retrasar la libertad de las víctimas. Riesgo, por cierto, que ni remotamente puede comprender un periodista del sistema, acostumbrado a recibir recursos públicos por desinformar a modo. Además, como ya te lo demostré desde el 10 de mayo, tú mismo reconociste en mensaje privado al presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, En Vero, que, en efecto, omitiste el crédito a mi trabajo. En cambio, el que yo aluda a tu falta de honestidad periodística por faltar a la verdad, no es una agresión, es un hecho que denuncié por los agravios que ocasionas a mi trabajo, a mi persona y a las víctimas.

Sobre el “polvo que resta visibilidad sobre los temas fundamentales en el caso Wallace”

Polvo y distracción es lo que tú has aportado desde abril de 2019, con aparentar lo que no eres, el autor de una investigación que no conocías antes de finales de 2018, manipulando datos e información que mantienen en prisión a ocho personas. Sin embargo, pese a las evidencias de tus inexactitudes, sigues trepado en un ego machista, ignorando la autoría de mi trabajo y utilizando referencias manipuladoras hacia “las víctimas”, para intentar legitimarte como “periodista investigador”, cuando jamás ha habido una evidencia mínima de tu trabajo con ellas.

 Sobre “de mantener el silencio sería cómplice suyo para afectar la credibilidad de mi voz como periodista”.

Tu credibilidad ya está afectada, aunque en la burbuja defeña de tu club de amigos de los medios masivos se alimente tu ego. Durante más de 12 años has sido cómplice de Isabel Miranda de Wallace por tu silencio ante la verdad. Fuiste cómplice, utilizando un medio público pagado con nuestros impuestos para darle voz en 2008. Fuiste cómplice de Isabel Miranda utilizando diversos espacios como El Universal para promover su imagen electoral en 2012, como ahora lo haces con Enrique Cárdenas, del mismo partido.

Un breve párrafo de quién era antes Isabel Miranda bajo tu pluma contrasta con la que ahora sales a satanizar. ¿A quien le creemos? ¿Al Ricardo Raphael de 2012 o al de 2019?

“En principio no debería tener nada de extraordinario que un personaje público, cuya buena reputación ha sido ganada a pulso, busque competir por un cargo de elección popular. Isabel Miranda de Wallace está mejor situada que muchas y muchos otros para ejercer su derecho a ser votada como alcaldesa de la ciudad de México; vale admirar su valentía a la hora de exhibir funcionarios y para aliarse con las autoridades que en su día le ayudaron para concluir la investigación sobre el asesinato de su hijo” (El dilema Wallace, 16 de enero de 2012).

Éste es sólo el primer párrafo, de un artículo de varios que escribiste para promover al rostro de la fabricación de culpables del PAN, en el que ni remotamente pones en duda el caso Wallace, pese a que había suficiente información para dudar de él. 

 Fue hasta finales de noviembre de 2018, como tú lo escribiste, que te topaste con mi investigación y, según tu dicho, te llené de dudas “que te hicieron investigar por tu cuenta”. En esto también eres deshonesto, porque empezaste a interesarte en el caso haciendo alarde de un protagonismo reporteril, después de que yo publiqué el texto en el que señalé la protección que le da la revista Proceso al excomisionado de Seguridad pública, Renato Sales, en el que el director Rafael Rodríguez Castañeda destaca su amistad con él, mientras ignora las denuncias de tortura de las víctimas.

En tu respuesta del 23 de mayo, aludes al mismo trabajo de Anabel Hernández y de Jorge Carrasco, que tú has ignorado también por tantos años. Fue hasta el nuevo régimen, con López Obrador, que te montas en mi investigación cuando ya Isabel Miranda no tiene el apoyo del presidente de la república, como él mismo lo hizo público en la conferencia mañanera del 29 de marzo de 2019, cuando denuncié las agresiones de Miranda y de la diputada de Morena María de los Ángeles Huerta del Río para acallarme por revelar la falsedad del caso. Allí mismo, en Palacio Nacional, le pregunté al presidente qué era lo que iba a hacer su gobierno con este caso y con cientos de culpables fabricados. Su respuesta fue que se iba a atender de inmediato, y que no iba a proteger a nadie, además de las instrucciones que ya había dado a Gobernación para crear mesas de trabajo con los casos de víctimas de fabricación de culpables. Todo esto también lo ignoraste tú como si nunca hubiera existido.

Ahora pretendes encapsular mediáticamente a Isabel Miranda, satanizándola a ella, pero sin tocar en tu aparente denuncia a los medios, a ningún servidor público de la enorme red de complicidades creada por el PAN, por Felipe Calderón y por Genaro García Luna, y protegida por funcionarios del PRI, como Renato Sales, para simular eficiencia policial a través de la fabricación de culpables y simular el apoyo a Calderón con la fabricación de activistas de la supuesta sociedad civil.

¿De qué credibilidad hablas? ¿No eres tú el que precisamente hoy utilizas el prestigio que da un medio público como Canal 11 para seguir apoyando al mismo partido que creó el monstruo Wallace y que ha cometido los peores crímenes de lesa humanidad en nuestro país? Casos que he denunciado sistemáticamente, y por hacerlo tuve que exiliarme en 2010, mientras tú y otros conductores de Canal 11 legitimaban la mentira de Isabel Miranda de Wallace. Aquí dejo un enlace para el lector curioso, un video de la entrevista que hace, por ejemplo, Ezra Shabot a Isabel Miranda en 2011, en el que ella todavía habla de su hijo en tiempo presente (minuto 3:28): “A mi hijo le ha ido muy bien en los negocios…”, seis años después de su supuesta muerte.  

Ricardo Raphael promoviendo al candidato a gobernador de Puebla por el PAN, Enrique Cárdenas.

Sobre mis acusaciones de “desinformador y plagiario”.

Hice referencia, además, a tu falta de honestidad periodística, porque no sólo desinformas con tus inexactitudes y te apropias de un trabajo que no es tuyo y al que todavía tienes la desfachatez de reconocer el hecho, en vez de corregirlo, sino además porque tu deshonestidad, en este caso, daña moralmente a las víctimas a las que sigues ignorando hasta el momento. Usas la fotografía de Brenda Quevedo Cruz, como lugar común del caso, incluso compartes en tus redes la entrevista a Brenda, desde la cárcel, que hizo una excelente periodista independiente, Patricia Barba Ávila, a la que ni siquiera mencionas su nombre, creando confusión a la audiencia, como si la entrevista fuera tuya, cuando Patricia sufrió intimidaciones por ésa y otras entrevistas a las víctimas. Incluso, mencionas en el escrito de tu blog, por PRIMERA VEZ a las madres de las víctimas, pero sólo por su nombre de pila, sin tener el más mínimo respeto para dirigirte a ellas por su nombre completo y resarcir un poco el grave daño que los medios les han hecho; mientras el nombre de Isabel Miranda de Wallace, lo cacareas a los cuatro vientos, haciendo alarde del supuesto poder que la mujer tiene, en una clara evasión a la red de complicidades.  

Sobre las investigaciones “que antes había realizado Anabel Hernández, José Reveles y Jorge Carrasco, todos autores de la revista Proceso”.

Vuelves a desinformar. Anabel Hernández hizo varias alusiones en sus libros, incriminando a las víctimas sin tener elementos de prueba para ello, más que una copia del expediente fabricado desde la misma PGR. En 2010, en Los señores del narco, señala que Juana Hilda González Lomelí dijo haber sido novia de Hugo Alberto Wallace Miranda (p. 454). Y con una interrogación sugiere relación entre el cártel de Los Beltrán Leyva con Hugo Alberto, por una filtración a los medios, y que sin corroborar ella reproduce como un hecho. Esta falacia, sugiere además que por esa relación Hugo Alberto-Juan Hilda, ella estaría relacionada con los Beltrán Leyva. Si tú leíste el expediente como presumes, en la ampliación de la declaración ministerial de Juana Hilda, del 12 de enero de 2006, ella dice en referencia a Hugo Alberto: “Nadie me lo ha presentado y no conozco a esa persona”. Ante la pregunta “Que diga la declarante quién le pidió que citara a Hugo Alberto Wallace Miranda”. La respuesta de Juana Hilda es “Nadie me lo pidió y no cité a esa persona en el cine” (Tomo III/001 a 010).

En el mismo libro de Anabel Hernández, en el siguiente párrafo, se refiere a George Khoury Layón como narcotraficante, y da el dato de que el 25 de enero de 2010, Khoury “se vio involucrado en el escándalo del atentado contra el futbolista Salvador Cabañas”. ¿Sabes dónde estaba en ese día George Khoury Layón? Reponiéndose de la última tortura en prisión. Había sido detenido por cuarta vez, el 2 de septiembre de 2009, y desde esa fecha no ha vuelto a pisar la calle, pese a la solicitud de libertad inmediata de Naciones Unidas, por la investigación que el grupo de Detención arbitraria hizo, y que emitió la petición al Estado mexicano en 2017. Hasta ahora el Tribunal Superior de Justicia aceptó resolver el reconocimiento de su inocencia.

Anabel Hernández también llama secuestrador a George Khoury (p. 451), y dice que colaboraba para otra persona atribuyéndole unos 40 secuestros y 100 millones de dólares provenientes de los pagos de rescate. Como abogado, sabes de sobra que un periodista necesita tener una fuente, testigo o evidencia para sostener tamaña acusación. De lo contrario, es un dicho que raya en la calumnia, y que genera grave daño moral al mencionado.

Para que nuestros lectores sepan de la pertinencia del caso de Khoury, te recuerdo que él fue vinculado al supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace por Jacobo Tagle Dobín, después de la tortura del 4 y 6 de diciembre de 2010. No obstante, George fue detenido por primera vez el 16 de julio de 2005. Iba a ser uno de los inculpados del supuesto secuestro Wallace, pero en el aquél entonces, siendo empresario exitoso, pudo defenderse de esa detención, y de otras dos más. Pero las agresiones sistemáticas de Isabel Miranda a su familia, por medio de los ministeriales, como la fabricación de expedientes, ha generado grave daño también a sus finanzas.

Con respecto a José Reveles, la única intervención pública sobre el caso Wallace fue en el Buzón Ciudadano, evento donde presentó el libro México en llamas, de Anabel Hernández, en diciembre de 2012. Su participación fue grabada en video, y ése es el registro que tenemos. Volvió a hablar públicamente sobre el tema hasta la presentación de mi libro El falso caso Wallace, el 12 de diciembre de 2018.

Respecto a Jorge Carrasco, publicó efectivamente varios reportajes en Proceso, incluso a principios de 2012, ya cuestionando la verosimilitud del caso, mientras tú promovías en las mismas fechas la “valentía de Isabel Miranda para enfrentar a funcionarios”. Carrasco no continuó con el tema, al igual que Anabel, y el tema no se volvió a tocar en la revista desde el 31 de mayo de 2014 hasta noviembre de 2018, cuando tú hiciste la reseña de mi libro.

Respecto a En Vero, y específicamente a David Bertet, le he dado crédito siempre, desde mi primer reportaje del 31 de mayo de 2014 en Los Ángeles Press hasta en mis libros, y he colaborado con él durante cinco años. Hoy, En Vero tiene mayor visibilidad por mi mención sistemática durante mi investigación. Y por cierto, también cometes una inexactitud, porque En Vero no puso en mis manos “las investigaciones que sobre el expediente realizó…”, lo que hizo fue darme elementos como la doble acta de nacimiento y un análisis jurídico, al mismo tiempo que se la dio a Anabel Hernández y a José Reveles, éste último declinando a hacer la investigación periodística por motivos que no vienen al caso mencionar. Pero esos elementos no constituían en sí una investigación periodística, hay que ser precisos.

Sobre “a que ningún otro colega le ha dedicado mayor reconocimiento a mi trabajo…”

También en esto eres inexacto. Que tú no sepas de los reconocimientos de otros colegas a mi trabajo, no significa que no existan. Como periodista de investigación, he sido reconocida en diferentes países, como Perú, Brasil, España, Estados Unidos, y Polonia. Y en diferentes universidades y seminarios internacionales de periodismo. Quizá te refieres, a que ningún otro colega que vive del erario y en la Ciudad de México, ha reconocido mi trabajo. En efecto, por ejemplo, Ciro Gómez Leyva, ignoró mi solicitud de derecho de réplica por las mentiras que estaba diciendo sobre el caso. Pero Julio Astillero y Elisa Alanís de Milenio TV, por darte otros ejemplos, hicieron eco de mi trabajo con toda honestidad periodística. Entre otros colegas, que tú ignoras por ser independientes, se encuentran, por ejemplo, Patricia Barba (México), Gustavo Daniel Peschetta (Argentina), José Luis González y Alberto Lerner (España), Raúl Ventura (Chicago), Pablo Britto (Nueva York), Mauricio Galicia (Milwaukee), Carlos Godínez (Los Ángeles), y en Nueva York, he recibido constantemente el apoyo y reconocimiento de los colectivos que apoyan a México, como Fanzine Detektor (Francisco Ramírez), Rebeldía Radio (Tadii Natali) y del Freedom Socialist Party (Stephen Durham). Ellos han sido una voz constante en la réplica de mis investigaciones y denuncias periodísticas, y no de ahora sólo con la falsedad del caso Wallace, también en el caso de Nestora Salgado, con el que trabajé más de dos años, o el de los feminicidios de Ciudad Juárez relacionados con las autoridades locales, investigación que me llevó tres años. Con esto, quiero decirte que hay un mundo más allá del periodismo convencional de la Ciudad de México.

Elche, Alicante, España. Noviembre de 2017. En el IV Seminario Internacional de Periodismo Ryszard Kapuscinski, expone el falso caso Wallace, con el testimonio de Brenda Quevedo Cruz.

 

Sobre que miento al acusarte de plagio.

La American Journal Experts (AJE) resume las diferentes formas de plagio, sobre la definición de The Office of Research Integrity (instancia gubernamental de Estados Unidos, país donde está registrada mi obra, incluyendo los reportajes multimedia de Los Ángeles Press, y del cual México, al tener tratados y convenios con este país, deben respetarse los derechos de autor. Te reproduzco la definición.

Plagio:

“La apropiación de ideas, procesos, resultados o palabras de otra persona sin darle el reconocimiento adecuado”. Dicho de otra forma, el plagio es la presentación fraudulenta del pensamiento de otra persona como si fuera de uno mismo. De hecho, la raíz latina de plagio significa secuestrador o ladrón. Tal robo es una forma de falta de ética académica o profesional y puede así llevar al despido de las universidades y de otras instituciones de investigación, al rechazo de artículos o retracción de la revista. También disminuye la credibilidad como investigador” (Panter, M. PhD, American Journals Experts).

Entre las diferentes formas de plagio, la experta señala el plagio literal, el plagio de ideas, la paráfrasis imprecisa, como tú lo hiciste con el video de Proceso, titulándolo “Las falsedades del caso Wallace”, e incluso por su relevancia en el plagio de fuentes alternativas te cito la definición exacta, porque te refieres a Los Ángeles Press, como un “blog personal”, pretendiendo minimizar su impacto, y no como un trabajo colectivo que de manera independiente producimos un grupo de periodistas. Plagio de fuentes alternativas:

“No citar la fuente del conocimiento disponible públicamente pero que no se encuentra en la literatura científica. Al igual que los artículos de revistas, fuentes tales como libros, páginas web, blogs, conferencias y comunicaciones personales (incluidas las descripciones de ideas no publicadas, con permiso) se les debe hacer referencia si aportaron información única a su manuscrito”.

Otra precisión. Mi libro salió a la luz pública el 30 de agosto de 2018, no en octubre de ese año. Allí mencioné el nombre del padre biológico de Hugo, pero él y su familia tenían temor a las represalias y acosos de Isabel Miranda, y dos mis fuentes fueron las que me pidieron discreción. Sólo fue hasta con la administración de López Obrador que aceptaron hacer público el vínculo genético del Dr. Carlos León Miranda, porque yo ya lo había declarado formalmente a la Fiscalía General de la República, y te lo hice saber por teléfono, en la misma llamada que te hice para invitarte a que lo entrevistáramos juntos y que te negaste porque dijiste que tú tenías “toda la información”.

Sobre que me equivoco al presentar al señor Carlos Miranda como “protagonista del caso”.

El 10 de mayo te señalé las imprecisiones en las que habías incurrido sobre la información respecto al Dr. Carlos León Miranda. Las ignoraste. El 16 de mayo, lo que hice fue una nota de contexto, algo que –por cierto– tú eludes con frecuencia, y que el Dr. León, sin ser periodista, te recuerda su utilidad comprensiva. Esta nota del 16, fue el paso a las aclaraciones que te hace directamente el padre biológico de Hugo Alberto.

Afirmas que el Dr. León Miranda no aporta ningún solo dato sobre ese árbol genealógico, y que ni remotamente es una víctima. El aludido te corrige directamente. Y si es o no víctima, será la Fiscalía General de la República y los tribunales los que determinen y valoren su papel en esta historia, de la que es protagonista también aunque no te guste.

Sobre que seguí mi “propio criterio” al acudir al Dr. León Miranda para confirmar si era o no el padre biológico.

Supones mucho y corroboras poco. Soy una mujer libre y una periodista independiente. En todas mis decisiones profesionales y personales sigo mi propio criterio. No tengo patrón ni me debo al erario. Le pedí al Dr. León Miranda que fuera a la fiscalía a ratificar mi declaración, y así lo hizo. En ese ínter, te llamé por si querías participar de esta entrevista.

Lo que te haya provocado la presencia del Dr. León Miranda es asunto tuyo. Tus prejuicios y descalificaciones, te reitero, no tienen la menor relevancia ni pertinencia pública para el caso.

Sobre que miento al decir que no realizaste tu investigación.

Tú estás demostrando que no es tu investigación. Diciembre de 2018. Información que apenas procesabas, cuando mi trabajo desde 2014 ha consistido en más de 80 reportajes y notas, que puedes contar una por una en Los Ángeles Press, una decena de videos y audios con las entrevistas a las víctimas y a los testigos de hablaron con Hugo Alberto después de su supuesta muerte, y el primer volumen de una trilogía. En cambio, el registro de tu trabajo como investigador es un reportaje y tres artículos de opinión, y eso no es una investigación; tampoco la lectura del expediente, por muy exhaustiva que sea. En esto, estimado colega, te falta experiencia como periodista investigador.

Sobre que “si en realidad Carlos León Miranda es el padre biológico, entonces la gota de sangre hallada por la autoridad en el presunto sitio del crimen habría sido fabricada para inculpar gente inocente”.

¿Hasta ahora te das cuenta de lo relevante que resultaba la presencia del Dr. León Miranda? Tan solo en este punto, grave tu manipulación informativa, porque vas retrasado en la investigación y mueves a la opinión pública a creer lo que no es.

Sobre la protección a tu fuente…

¿Qué periodista investigador recibe una llamada de una persona que no conoce y del que no tiene referencia alguna sin corroborar directamente la información con el aludido, teniéndolo a la mano?

Como abogado que eres, debes saber que hay testigos directos e indirectos. Tú optaste por los indirectos, los de oídas, y por referencias que no constituyen prueba plena. Yo opté por el testigo directo, y lo llevé a la Fiscalía General de la República para que diera su declaración formal ante los hechos y aportara la muestra de ADN. Dices que estabas protegiendo a tu fuente, pero revelas que es la esposa del Dr. León. Lo cual es falso, como ya se te hizo la precisión. ¿Cómo puedes decir que tu fuente es la esposa del testigo directo, y a la vez menospreciarlo a él por su apariencia física y según tú por su incapacidad mental? Graves tus prejuicios y contradicciones.

Las aclaraciones del Dr. León Miranda te lo hicieron ver, pero lo sigues ignorando, negándole su derecho de réplica, y generándole más daño moral a él y a su familia, lamentablemente.

Sobre que son “investigaciones paralelas” la tuya y la mía.

Deja de saludar con sombrero ajeno. Tú ya habías leído mi libro, habías leído mis reportajes en Los Ángeles Press, y me habías entrevistado. Tú no estabas investigando la falsedad del caso Wallace, a ti te importaba Isabel Miranda Torres, y así lo destacaste en tus reseñas. De cualquier manera, será la fiscalía la que investigue los hechos denunciados sobre tu obstrucción de justicia por manipular información y plagio.

Sobre que yo recrimino que en el reportaje referido que no me citaste “con honores”…

Simplemente no me citaste. Como autor de libros, debes saber que un autor cuando hace referencias o se apoya en el trabajo de otro, debe citar con propiedad. Ya te puse la cita textual de la definición.

Sobre mi protagonismo y su desapego a las verdaderas víctimas…

La única campaña que inicié es por la verdad, independientemente de lo que tú supongas. Aunque déjame recordarte aquel comentario que me hiciste sobre Isabel Miranda cuando tuvimos un encuentro en la Ciudad de México, donde te reiteré mi invitación a trabajar juntos: “Que en sus insultos hacia mí, se proyectaba ella, (Isabel)”. Esto porque me decía “trepadora”. Ahora, tú me juzgas de protagonista y desapego de las víctimas. Curioso. El que está llamando la atención sobre su persona eres tú. Yo solo defiendo mi trabajo. Y el que jamás ha tenido contacto como periodista con las víctimas eres tú. Yo llevo cinco años entrevistándolas, hablando con ellas, apoyándolas en viajes para que puedan hablar en otros foros, generando un ámbito de confianza, les he informado sistemáticamente de mis avances, las he acompañado en protestas, he creado foros especiales para darles el micrófono, entre muchas otras interacciones. Me entrené en el Mental Research Institute, un prestigiado instituto sobre Psicoterapia para trabajar con víctimas de violencia a través de la narrativa periodística, y además de la Maestría en Periodismo en el diario El País, tengo una Maestría en Psicología por la Universidad Sofia, de Palo Alto, California. No estoy improvisando. Te muestro sólo cuatro momentos de años recientes de mi acompañamiento hacia ellas.

Incluso, la persona que te dio el mensaje que juzgas fuera de contexto, necesita realmente atender mi observación. Que revise cómo está su dignidad, autoestima, y haga terapia. Yo continuamente lo hago por las intensas agresiones que recibo por defender a las verdaderas víctimas. Han sido muchos años de sufrimiento para ellas, y siguen cometiendo los mismos actos indignos como el que les reclamé severamente. Doy un poco de contexto que tú omites.

El 21 de febrero de 2019, en cita con Fracisco Garduño, de la Secretaría de Gobernación, les pedí a las madres de las víctimas, que hablaran solo con él. Las había acompañado a Palacio Nacional para reclamar la atención a sus hijos, y después fuimos a Atención ciudadana de presidencia donde les gestionaron la cita. De todo hay registro. Les pedí reiteradamente que no hablaran con nadie más que con Garduño, el titular del Órgano Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social. Sin embargo, una vez en la institución, las recibió Antonio Molina Díaz, un funcionario que ha sido denunciado por acoso sexual y corrupción en los ceferesos. Pero también de haber permitido las torturas de sus hijos. Mi enojo fue porque no comprendo cómo una madre puede pedirle ayuda a los torturadores de su hijo, y cómo ahora nuevamente lo hace, pidiendo ayuda a los medios que los han satanizado. Ahora esta persona se vuelve en contra de la única periodista que la ha escuchado y atendido hasta el punto de poner en riesgo su vida. Eso lo entiendo como falta de dignidad, de valentía y de amor a sí misma, pese aunque tu inteligencia no lo alcance a comprender, como tú mismo lo sostienes. No es para que lo entienda cualquiera.

https://twitter.com/gpelizarraga/status/1098397530281324555

Respecto a tu último punto. De que yo pudiera estar trabajando para la señora Wallace, me arrancas una sonrisa sarcástica por tu incapacidad para mejor argumento. Te sigues proyectando. Aquí, el único que ha trabajado para el PRI y el PAN, eres tú. Yo trabajo para la verdad, tope en lo que tope, guste o disguste a quien sea, incluyendo a las madres de las víctimas. Mi experiencia como periodista de investigación me dice que sólo la verdad, es la que nos mantiene en el camino de lo éticamente correcto. No necesito demostrarlo, mi trabajo habla por sí solo.

 

 

 

 

El Caso Wallace

Segunda hija de Hugo Alberto Wallace, de 13 años, otra prueba de su falso secuestro

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Por Guadalupe Lizárraga

Dos meses después de que se presentara el padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda al Senado de la República para dar su testimonio sobre la fabricación de la muestra de sangre con la que se mantenía el caso Wallace, Claudia Patricia Muñoz Acosta reveló a esta periodista que había procreado una hija con Hugo Alberto Wallace, y que había tenido “muchos años” de relación sentimental. Sin embargo, por la edad de la menor se revela que la tuvo después de la supuesta fecha de muerte.

Muñoz Acosta, con estudios en Derecho en la Universidad Anáhuac de la CDMX, según su perfil de Facebook, y residencia en Oklahoma City, también se puso en contacto con Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto, para informarle de la existencia de su nieta adolescente. En llamada telefónica a Los Ángeles Press, León Miranda dijo que le había mandado fotografías para que conociera a su nieta, y Carlos señaló que su nieta era de “sangre Miranda”, que se parecía mucho a su hijo Hugo, pero que lo relevante es que “se hiciera algo para poner en libertad a los muchachos que están pagando por un crimen que no sucedió”.

La hija procreada con Claudia Patricia Muñoz es la segunda hija de Hugo Alberto Wallace Miranda, de 13 años. La primera, con Erika Monsiváis Tenes es Andrea Isabel Wallace Monsiváis, de 25 años de edad.

 

Los inculpados, 14 años de prisión

El reporte de secuestro, por parte de Isabel Miranda, en la entonces Procuraduría General de la República fue la madrugada del 13 de julio de 2005. Las primeras siete detenciones arbitrarias fueron en 2006: el 10 de enero, la de Juana Hilda González Lomelí; el 23 de enero la de César Freyre Morales; el 30 de enero, la segunda detención de George Khoury Layón; el 8 de febrero las de Julieta Freyre Morales (finada) y la de su madre María Rosa Morales (en libertad); la de los hermanos Castillo fue el 7 de febrero y el 22 de febrero; y ese mismo año, el 28 de diciembre fue detenido, igual, de manera arbitraria, Jael Malagón Uscanga, a quien se le relacionó como parte de la “banda de secuestradores”.

Mujeres y hombres fueron torturados con agresiones sexuales por agentes del Ministerio Público, a excepción de Julieta Freyre y María Rosa Morales, para quienes la tortura fue psicológica y fueron utilizadas por los agentes Braulio Robles Zúñiga y Fermín Ubaldo Cruz para presionar a César Freyre a que se incriminara como “líder de la banda”, mientras que a George Khoury lo presentaron como “autor intelectual” del supuesto homicidio, vinculándolo en diciembre de 2010, por medio de Jacobo Tagle Dobín, bajo tortura.

Con esta revelación de Claudia Patricia Muñoz, expareja sentimental de Hugo Alberto Wallace, por la edad de su hija, se comprueba que durante las detenciones de 2006, y la de Brenda Quevedo Cruz en septiembre de 2007, Hugo Alberto estaba vivo. Estos hechos sustentan las declaraciones de Laura Domínguez, amiga cercana de Hugo, y del investigador privado José Luis Moya que hicieron en 2006 al periodista Ciro Gómez Leyva, y por lo que fueron amenazados y denunciados falsamente de extorsión por Isabel Miranda Torres.

Nos reservamos el nombre de la menor de acuerdo con las leyes de privacidad de protección de menores, en Estados Unidos.

 

El perfil de “Sam Flores”

Hace 47 semanas, en octubre de 2019, el perfil de Facebook con el nombre de “Sam Flores” que promueve “el caso Wallace”, con la versión de Isabel Miranda Torres, dejó siete mensajes en diferentes posts de Claudia Patricia Muñoz, el mismo día, señalándole que era una “pésima madre” porque estaba “exponiendo a su hija, por las llamadas que había hecho a la periodista y a Carlos León Miranda, además advirtiéndole que ya se tenía información sobre ella.

El perfil creado el 4 de septiembre de 2018, con 14 contactos de diferentes países, no ha tenido actividad en la red social después del mensaje dejado a Muñoz Acosta.

 

Miranda, enferma de cáncer, sin comparecer ante la FGR

El avance del cáncer de hígado de Isabel Miranda Torres, y de su hermana Asunción, quien también ha sido cómplice y parte de la fabricación del caso Wallace, contrasta con la lentitud de la Fiscalía General de la República para llamarla a comparecer por la carpeta de investigación abierta en su contra -desde diciembre de 2018- por denuncias de fabricación de pruebas en la causa 35/2006 y por secuestro en grado tentativa contra la periodista Guadalupe Lizárraga.

Con una inyección diaria, proveída por Médica Sur, Isabel Miranda se defiende de la enfermedad, mientras su esposo José Enrique del Socorro Wallace Díaz, quien también fue cómplice de la fabricación del caso de su hijastro, enfrenta una enfermedad avanzada de próstata.

Isabel Miranda Torres, con su padres Fausto Miranda y Elfega Torres, su hijo Hugo Alberto y su segundo esposo Enrique Wallace. Foto: red

 

Hugo Alberto Wallace, con su madre Isabel Miranda Torres, cuando trabajaba para Enrique Wallace Díaz.

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El Caso Wallace

Expertos internacionales en DDHH, satisfechos por respuesta de México en el caso de Brenda Quevedo

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GINEBRA (15 de octubre de 2020) – Expertos en derechos humanos de la ONU* acogieron hoy con satisfacción el anuncio del gobierno mexicano de que implementará la Opinión núm. 45/2020 y liberará a Brenda Quevedo Cruz, después de 11 años en prisión en México sin sentencia, instando a las autoridades a ponerla en libertad de inmediato.

“Estamos muy satisfechos por la declaración oficial de la Secretaría de Gobernación de México de que cumplirá con la opinión del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias y liberará a la víctima de detención arbitraria, esperamos que se tomen acciones concretas en ese sentido inmediatamente”, dijo el Grupo.

Quevedo Cruz fue detenida en relación con el falso secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda, reportado en julio de 2005, pero el Grupo de Trabajo encontró graves violaciones a las garantías del debido proceso, como la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgada sin dilaciones indebidas, además de haber sido torturada en dos ocasiones.

“Tras pasar más de una década en prisión preventiva, la señora Brenda Quevedo Cruz debe ser liberada, con garantías de acceso a una reparación integral”, indicaron los expertos. “La violación de sus derechos humanos debe investigada a profundidad, lo que debe de conducir a la rendición de cuentas por parte de los responsables.”

El Grupo de Trabajo exhorta al Gobierno de México a revisar urgentemente todas sus opiniones relativas a México, con la finalidad de identificar e implementar las reformas estructurales al sistema de justicia que son necesarias para evitar que casos como este se repitan. “Quedamos a la disposición del Gobierno para ayudarlo a cumplir con sus obligaciones internacionales.”

Con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 5 de los métodos de trabajo del Grupo, José Antonio Guevara Bermúdez, miembro mexicano del Grupo de Trabajo, no participó en la adopción de la Opinión núm. 45/2020.

* Los expertos de la ONU: Leigh Toomey (Presidenta-Relatora), Elina Steinerte (Vice-Presidenta) Sètondji Roland Adjovi y Seong-Phil Hong, Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria.

Los Grupos de Trabajo forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, el mayor cuerpo de expertos independientes del Sistema de Derechos Humanos de la ONU, es el nombre que se da a los mecanismos de investigación, recopilación de información y mecanismos de monitoreo que analizan la situación de los derechos humanos en algún país determinado o la situación de un derecho humano en particular en todo el mundo. Los expertos trabajan de forma voluntaria, no son funcionarios de la ONU y su labor no es remunerada. Son independientes de cualquier gobierno u organización y sirven en su capacidad individual.
ONU Derechos Humanos, página de país –  México

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El Caso Wallace

Sobrino de Isabel Miranda reportó amenazas y secuestro por revelar abuso sexual de parte Hugo Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

La madrugada del 13 de octubre, Alfredo Miranda Cruz reportó a Los Ángeles Press que había sido retenido contra su voluntad desde el miércoles 7 de octubre por sus tíos María Isabel y Roberto Miranda Torres, después de que se enteraron de revelaciones que hizo a esta periodista sobre el abuso sexual sufrido a la edad de 9 y 15 años, por parte de su primo Hugo Alberto Wallace Miranda.

En estado de angustia, Alfredo Miranda llamó a la periodista para dejar un registro de las agresiones y declaró que su padre lo había rescatado de un departamento “que queda en Girasoles”. De allí, lo había trasladado al Hotel Montreal, ubicado en Calzada Tlalpan #2073, CDMX, desde donde envió la ubicación, varias veces y en diferentes horas, a la periodista.

Miranda Cruz señaló también que sus tíos estaban amedrentando a toda la familia y estaban indagando de donde se filtraba información sobre su primo Hugo Alberto.

En la conversación telefónica, de madrugada, dijo que su tío Roberto lo había seguido al hotel y que había golpeado a una mujer de Seguridad. También que había hablado con el dueño del hotel, y quería entrar a la habitación donde él se encontraba. Dijo que su tío lo estaba “amenazando con matarlo y cortarle la lengua”.

La primera llamada la hizo a las 3:27 horas (CDT), 1:27 hora de California, con la ubicación del hotel mencionado de la Ciudad de México. En el mensaje de audio abundó que habían detenido también a “Paulina”, madre de su hijo, a quien habían maltratado y desnudado, en la azotea, y que él alcanzaba a escuchar la voz de su tía Isabel Miranda. Especifica en el mensaje de voz que su tía Isabel iba a utilizar a Paulina para ofenderlo e “inventarle cosas” a cambio de dinero, “en lo que su tía era experta”.

Después de varios audios sobre la situación que estaba viviendo, y de las ubicaciones enviadas, Alfredo Miranda Cruz envió otro mensaje a las 4:50 horas, ya en pánico, en el que dice:

“Extremo peligro, en extremo peligro estoy, señora Guadalupe. Un señor quiere abrir nuestra puerta, estamos en extremo peligro, señora Guadalupe”.

 

Quince minutos después, reportó que el señor Roberto Miranda Torres (tío de la víctima) había lastimado a un testigo, mujer. Señaló que no tenía claro si había sido contratada por su tío, que eran las 5:05 de la mañana y que estaban muy estresados. Además de que ya había habido varios conflictos en ese hotel.

Cada diez minutos, Alfredo Miranda estuvo enviando sus ubicaciones a la periodista. Dijo haber recibido llamada de sus tíos a la habitación y que lo estaban confundiendo.

El último mensaje por la red WhatsApp fue a las 13:46 del mismo 13 de octubre, y la ubicación fue (19.3364444,-99.1273334) Ejido Xochimilco 33-43, Ex-Ejido de San Francisco Culhuacán, Coyoacán, 04470 Ciudad de México, CDMX, México.

 

Posteriormente envió cuatro mensajes de audio más, por Messenger, vía Facebook. El último mensaje de audio con su voz dice: “Señora Guadalupe, ya valió gorro”. A las 14:13, entró un mensaje de texto que dice: “Todo está bien, ¿de quién es el teléfono?”.

 

 

La acción de las autoridades

La Fiscalía General de la Ciudad de México dio seguimiento, directamente a través de la titular, Ernestina Godoy Ramos, después de que recibiera la información de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Gobernación, vía Alejandro Encinas Rodríguez, a quien se le reportaron los hechos.

Cuando la fiscal indagaba los detalles de lo que llamó “secuestro en curso” se le informó sobre la resistencia de la víctima para llamar al 911, por temor a que interfirieran en favor de Isabel Miranda, como ha sucedido años anteriores. Sin embargo, la fiscal enfatizó a la periodista que ya no era lo de antes, que estaban actuando conforme a derecho.

Después de que sus agentes de investigación llegaron al hotel de donde se estuvo reportando la ubicación de Alfredo Miranda Cruz, les informaron que no había ningún registro a ese nombre, y al mostrar su fotografía negaron haberlo visto entrar al hotel, por lo que solicitaron el registro de las cámaras de seguridad, ya que la víctima decía estar dentro de una habitación y haber sido testigo auditivo de que su tío Roberto Miranda había lastimado a una mujer en el pasillo que daba a su habitación.

Hoy, 14 de octubre, en torno a las 3 de la tarde, la autoridad reportó que la policía ya estaba en entrevista con la víctima, y que se encontraba estable.

 

Contexto

Alfredo Miranda Cruz había reportado desde enero de 2019 el acoso que recibía por parte de su tía Isabel Miranda Torres, pero pedía que no fuese revelado por temor a su vida. Dijo que solo quería dejar un registro con la periodista Guadalupe Lizárraga que había llevado la investigación sobre el falso secuestro de su primo Hugo Alberto por si llegara a pasar algo. En las diferentes comunicaciones con la periodista, corroboró Miranda Cruz la fabricación de la prueba de ADN, a través de una gota de sangre, que Isabel Miranda Torres, junto con los agentes de la PGR, plantó en el departamento de Juana Hilda González Lomelí. Señaló que la gota de sangre, efectivamente, era de su prima Claudia, y que su tío Enrique Wallace no era padre biológico de su primo Hugo Alberto. Que todos en la familia lo sabían, pero que los tenía a todos controlados. Y ello se podía comprobar con un análisis de ADN a la hija de Hugo Alberto (Andrea Isabel) que no tenía sangre de los Wallace.

El 28 de julio de 2020, envió un nuevo mensaje de alerta vía Messenger, en el que escribió que si algo le pasaba hacía responsable a su tía Isabel Miranda, sus tíos Heriberto y Roberto Miranda, así como a su primo Luis Alberto, Andrés, y las señoras Asunción y Magdalena Miranda Torres, a Víctor Manuel Sánchez (esposo de su tía Asunción), a su prima Claudia Wallace (hermanastra de Hugo Alberto), a Abraham Pedraza (esposo de su tía Magdalena), a Jorge Ortega Miranda y a su padre.

En el mensaje se destaca:

“…por cualquier cosa que me pase de forma acusatoria o asalto donde caiga muerto, se les haga responsables.

Yo, Alfredo Miranda Cruz, abusado sexualmente a los 9 y 15 años por mi primo Hugo (Alberto Wallace Miranda)”.

En el penúltimo mensaje de texto, escrito el 13 de octubre a las 14:37 horas, señala a la periodista:

“Señora, mi tía me quiere matar, cuando pase, anéxelo. Me están torturando”.

 

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