Inexactitudes e insultos: defensa de Ricardo Raphael sobre el plagio de El falso caso Wallace

Guadalupe Lizárraga

Ricardo Raphael, doy seguimiento a tu respuesta del 23 de mayo de 2019, por respeto a nuestras audiencias y para que quede registro de tu inexplicable empecinamiento en sostener inexactitudes sobre uno de los casos más emblemáticos de corrupción en la procuración de justicia, así como de tus insultos a una periodista independiente por defender la verdad de la manipulación mediática y denunciar el plagio de su trabajo.

La siguiente interacción será, a través de nuestros abogados, por la denuncia de hechos que puse formalmente contra ti por obstruir la justicia al manipular información, por fabricar testigos y violar mis derechos de autor. Ya no son los tiempos de Calderón y Peña, en que la prensa –con absoluta impunidad– adaptaba la información al mejor postor. Hoy desde un “blog”, o un portal de noticias digitales, y desde las redes sociales, podemos lograr que la verdad salga a la luz sobre la corrupción de los medios y de las autoridades. De tus juicios ad hominen no te voy a responder. No tienen ni relevancia ni pertinencia pública.

Sobre las “agresiones públicas” que me imputas.

Hacerte la víctima, siendo tú el agresor, es la misma trillada táctica de “La Wallace”, aprendida en el PRIAN. Tanto el Dr. Carlos León Miranda como yo, te pedimos que rectificaras tus inexactitudes, y nos ignoraste. Entonces te reclamé, públicamente, el respeto a mi trabajo y a la verdad sobre los hechos por el riesgo que implica para mi persona y por retrasar la libertad de las víctimas. Riesgo, por cierto, que ni remotamente puede comprender un periodista del sistema, acostumbrado a recibir recursos públicos por desinformar a modo. Además, como ya te lo demostré desde el 10 de mayo, tú mismo reconociste en mensaje privado al presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, En Vero, que, en efecto, omitiste el crédito a mi trabajo. En cambio, el que yo aluda a tu falta de honestidad periodística por faltar a la verdad, no es una agresión, es un hecho que denuncié por los agravios que ocasionas a mi trabajo, a mi persona y a las víctimas.

 

Sobre el “polvo que resta visibilidad sobre los temas fundamentales en el caso Wallace”

Polvo y distracción es lo que tú has aportado desde abril de 2019, con aparentar lo que no eres, el autor de una investigación que no conocías antes de finales de 2018, manipulando datos e información que mantienen en prisión a ocho personas. Sin embargo, pese a las evidencias de tus inexactitudes, sigues trepado en un ego machista, ignorando la autoría de mi trabajo y utilizando referencias manipuladoras hacia “las víctimas”, para intentar legitimarte como “periodista investigador”, cuando jamás ha habido una evidencia mínima de tu trabajo con ellas.

 Sobre “de mantener el silencio sería cómplice suyo para afectar la credibilidad de mi voz como periodista”.

Tu credibilidad ya está afectada, aunque en la burbuja defeña de tu club de amigos de los medios masivos se alimente tu ego. Durante más de 12 años has sido cómplice de Isabel Miranda de Wallace por tu silencio ante la verdad. Fuiste cómplice, utilizando un medio público pagado con nuestros impuestos para darle voz en 2008. Fuiste cómplice de Isabel Miranda utilizando diversos espacios como El Universal para promover su imagen electoral en 2012, como ahora lo haces con Enrique Cárdenas, del mismo partido.

Un breve párrafo de quién era antes Isabel Miranda bajo tu pluma contrasta con la que ahora sales a satanizar. ¿A quien le creemos? ¿Al Ricardo Raphael de 2012 o al de 2019?

“En principio no debería tener nada de extraordinario que un personaje público, cuya buena reputación ha sido ganada a pulso, busque competir por un cargo de elección popular. Isabel Miranda de Wallace está mejor situada que muchas y muchos otros para ejercer su derecho a ser votada como alcaldesa de la ciudad de México; vale admirar su valentía a la hora de exhibir funcionarios y para aliarse con las autoridades que en su día le ayudaron para concluir la investigación sobre el asesinato de su hijo” (El dilema Wallace, 16 de enero de 2012).

Éste es sólo el primer párrafo, de un artículo de varios que escribiste para promover al rostro de la fabricación de culpables del PAN, en el que ni remotamente pones en duda el caso Wallace, pese a que había suficiente información para dudar de él. 

 Fue hasta finales de noviembre de 2018, como tú lo escribiste, que te topaste con mi investigación y, según tu dicho, te llené de dudas “que te hicieron investigar por tu cuenta”. En esto también eres deshonesto, porque empezaste a interesarte en el caso haciendo alarde de un protagonismo reporteril, después de que yo publiqué el texto en el que señalé la protección que le da la revista Proceso al excomisionado de Seguridad pública, Renato Sales, en el que el director Rafael Rodríguez Castañeda destaca su amistad con él, mientras ignora las denuncias de tortura de las víctimas.

En tu respuesta del 23 de mayo, aludes al mismo trabajo de Anabel Hernández y de Jorge Carrasco, que tú has ignorado también por tantos años. Fue hasta el nuevo régimen, con López Obrador, que te montas en mi investigación cuando ya Isabel Miranda no tiene el apoyo del presidente de la república, como él mismo lo hizo público en la conferencia mañanera del 29 de marzo de 2019, cuando denuncié las agresiones de Miranda y de la diputada de Morena María de los Ángeles Huerta del Río para acallarme por revelar la falsedad del caso. Allí mismo, en Palacio Nacional, le pregunté al presidente qué era lo que iba a hacer su gobierno con este caso y con cientos de culpables fabricados. Su respuesta fue que se iba a atender de inmediato, y que no iba a proteger a nadie, además de las instrucciones que ya había dado a Gobernación para crear mesas de trabajo con los casos de víctimas de fabricación de culpables. Todo esto también lo ignoraste tú como si nunca hubiera existido.

Ahora pretendes encapsular mediáticamente a Isabel Miranda, satanizándola a ella, pero sin tocar en tu aparente denuncia a los medios, a ningún servidor público de la enorme red de complicidades creada por el PAN, por Felipe Calderón y por Genaro García Luna, y protegida por funcionarios del PRI, como Renato Sales, para simular eficiencia policial a través de la fabricación de culpables y simular el apoyo a Calderón con la fabricación de activistas de la supuesta sociedad civil.

¿De qué credibilidad hablas? ¿No eres tú el que precisamente hoy utilizas el prestigio que da un medio público como Canal 11 para seguir apoyando al mismo partido que creó el monstruo Wallace y que ha cometido los peores crímenes de lesa humanidad en nuestro país? Casos que he denunciado sistemáticamente, y por hacerlo tuve que exiliarme en 2010, mientras tú y otros conductores de Canal 11 legitimaban la mentira de Isabel Miranda de Wallace. Aquí dejo un enlace para el lector curioso, un video de la entrevista que hace, por ejemplo, Ezra Shabot a Isabel Miranda en 2011, en el que ella todavía habla de su hijo en tiempo presente (minuto 3:28): “A mi hijo le ha ido muy bien en los negocios…”, seis años después de su supuesta muerte.  

Ricardo Raphael promoviendo al candidato a gobernador de Puebla por el PAN, Enrique Cárdenas.

Sobre mis acusaciones de “desinformador y plagiario”.

Hice referencia, además, a tu falta de honestidad periodística, porque no sólo desinformas con tus inexactitudes y te apropias de un trabajo que no es tuyo y al que todavía tienes la desfachatez de reconocer el hecho, en vez de corregirlo, sino además porque tu deshonestidad, en este caso, daña moralmente a las víctimas a las que sigues ignorando hasta el momento. Usas la fotografía de Brenda Quevedo Cruz, como lugar común del caso, incluso compartes en tus redes la entrevista a Brenda, desde la cárcel, que hizo una excelente periodista independiente, Patricia Barba Ávila, a la que ni siquiera mencionas su nombre, creando confusión a la audiencia, como si la entrevista fuera tuya, cuando Patricia sufrió intimidaciones por ésa y otras entrevistas a las víctimas. Incluso, mencionas en el escrito de tu blog, por PRIMERA VEZ a las madres de las víctimas, pero sólo por su nombre de pila, sin tener el más mínimo respeto para dirigirte a ellas por su nombre completo y resarcir un poco el grave daño que los medios les han hecho; mientras el nombre de Isabel Miranda de Wallace, lo cacareas a los cuatro vientos, haciendo alarde del supuesto poder que la mujer tiene, en una clara evasión a la red de complicidades.  

Sobre las investigaciones “que antes había realizado Anabel Hernández, José Reveles y Jorge Carrasco, todos autores de la revista Proceso”.

Vuelves a desinformar. Anabel Hernández hizo varias alusiones en sus libros, incriminando a las víctimas sin tener elementos de prueba para ello, más que una copia del expediente fabricado desde la misma PGR. En 2010, en Los señores del narco, señala que Juana Hilda González Lomelí dijo haber sido novia de Hugo Alberto Wallace Miranda (p. 454). Y con una interrogación sugiere relación entre el cártel de Los Beltrán Leyva con Hugo Alberto, por una filtración a los medios, y que sin corroborar ella reproduce como un hecho. Esta falacia, sugiere además que por esa relación Hugo Alberto-Juan Hilda, ella estaría relacionada con los Beltrán Leyva. Si tú leíste el expediente como presumes, en la ampliación de la declaración ministerial de Juana Hilda, del 12 de enero de 2006, ella dice en referencia a Hugo Alberto: “Nadie me lo ha presentado y no conozco a esa persona”. Ante la pregunta “Que diga la declarante quién le pidió que citara a Hugo Alberto Wallace Miranda”. La respuesta de Juana Hilda es “Nadie me lo pidió y no cité a esa persona en el cine” (Tomo III/001 a 010).

En el mismo libro de Anabel Hernández, en el siguiente párrafo, se refiere a George Khoury Layón como narcotraficante, y da el dato de que el 25 de enero de 2010, Khoury “se vio involucrado en el escándalo del atentado contra el futbolista Salvador Cabañas”. ¿Sabes dónde estaba en ese día George Khoury Layón? Reponiéndose de la última tortura en prisión. Había sido detenido por cuarta vez, el 2 de septiembre de 2009, y desde esa fecha no ha vuelto a pisar la calle, pese a la solicitud de libertad inmediata de Naciones Unidas, por la investigación que el grupo de Detención arbitraria hizo, y que emitió la petición al Estado mexicano en 2017. Hasta ahora el Tribunal Superior de Justicia aceptó resolver el reconocimiento de su inocencia.

Anabel Hernández también llama secuestrador a George Khoury (p. 451), y dice que colaboraba para otra persona atribuyéndole unos 40 secuestros y 100 millones de dólares provenientes de los pagos de rescate. Como abogado, sabes de sobra que un periodista necesita tener una fuente, testigo o evidencia para sostener tamaña acusación. De lo contrario, es un dicho que raya en la calumnia, y que genera grave daño moral al mencionado.

Para que nuestros lectores sepan de la pertinencia del caso de Khoury, te recuerdo que él fue vinculado al supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace por Jacobo Tagle Dobín, después de la tortura del 4 y 6 de diciembre de 2010. No obstante, George fue detenido por primera vez el 16 de julio de 2005. Iba a ser uno de los inculpados del supuesto secuestro Wallace, pero en el aquél entonces, siendo empresario exitoso, pudo defenderse de esa detención, y de otras dos más. Pero las agresiones sistemáticas de Isabel Miranda a su familia, por medio de los ministeriales, como la fabricación de expedientes, ha generado grave daño también a sus finanzas.

Con respecto a José Reveles, la única intervención pública sobre el caso Wallace fue en el Buzón Ciudadano, evento donde presentó el libro México en llamas, de Anabel Hernández, en diciembre de 2012. Su participación fue grabada en video, y ése es el registro que tenemos. Volvió a hablar públicamente sobre el tema hasta la presentación de mi libro El falso caso Wallace, el 12 de diciembre de 2018.

Respecto a Jorge Carrasco, publicó efectivamente varios reportajes en Proceso, incluso a principios de 2012, ya cuestionando la verosimilitud del caso, mientras tú promovías en las mismas fechas la “valentía de Isabel Miranda para enfrentar a funcionarios”. Carrasco no continuó con el tema, al igual que Anabel, y el tema no se volvió a tocar en la revista desde el 31 de mayo de 2014 hasta noviembre de 2018, cuando tú hiciste la reseña de mi libro.

Respecto a En Vero, y específicamente a David Bertet, le he dado crédito siempre, desde mi primer reportaje del 31 de mayo de 2014 en Los Ángeles Press hasta en mis libros, y he colaborado con él durante cinco años. Hoy, En Vero tiene mayor visibilidad por mi mención sistemática durante mi investigación. Y por cierto, también cometes una inexactitud, porque En Vero no puso en mis manos “las investigaciones que sobre el expediente realizó…”, lo que hizo fue darme elementos como la doble acta de nacimiento y un análisis jurídico, al mismo tiempo que se la dio a Anabel Hernández y a José Reveles, éste último declinando a hacer la investigación periodística por motivos que no vienen al caso mencionar. Pero esos elementos no constituían en sí una investigación periodística, hay que ser precisos.

Sobre “a que ningún otro colega le ha dedicado mayor reconocimiento a mi trabajo…”

También en esto eres inexacto. Que tú no sepas de los reconocimientos de otros colegas a mi trabajo, no significa que no existan. Como periodista de investigación, he sido reconocida en diferentes países, como Perú, Brasil, España, Estados Unidos, y Polonia. Y en diferentes universidades y seminarios internacionales de periodismo. Quizá te refieres, a que ningún otro colega que vive del erario y en la Ciudad de México, ha reconocido mi trabajo. En efecto, por ejemplo, Ciro Gómez Leyva, ignoró mi solicitud de derecho de réplica por las mentiras que estaba diciendo sobre el caso. Pero Julio Astillero y Elisa Alanís de Milenio TV, por darte otros ejemplos, hicieron eco de mi trabajo con toda honestidad periodística. Entre otros colegas, que tú ignoras por ser independientes, se encuentran, por ejemplo, Patricia Barba (México), Gustavo Daniel Peschetta (Argentina), José Luis González y Alberto Lerner (España), Raúl Ventura (Chicago), Pablo Britto (Nueva York), Mauricio Galicia (Milwaukee), Carlos Godínez (Los Ángeles), y en Nueva York, he recibido constantemente el apoyo y reconocimiento de los colectivos que apoyan a México, como Fanzine Detektor (Francisco Ramírez), Rebeldía Radio (Tadii Natali) y del Freedom Socialist Party (Stephen Durham). Ellos han sido una voz constante en la réplica de mis investigaciones y denuncias periodísticas, y no de ahora sólo con la falsedad del caso Wallace, también en el caso de Nestora Salgado, con el que trabajé más de dos años, o el de los feminicidios de Ciudad Juárez relacionados con las autoridades locales, investigación que me llevó tres años. Con esto, quiero decirte que hay un mundo más allá del periodismo convencional de la Ciudad de México.

Elche, Alicante, España. Noviembre de 2017. En el IV Seminario Internacional de Periodismo Ryszard Kapuscinski, expone el falso caso Wallace, con el testimonio de Brenda Quevedo Cruz.

 

Sobre que miento al acusarte de plagio.

La American Journal Experts (AJE) resume las diferentes formas de plagio, sobre la definición de The Office of Research Integrity (instancia gubernamental de Estados Unidos, país donde está registrada mi obra, incluyendo los reportajes multimedia de Los Ángeles Press, y del cual México, al tener tratados y convenios con este país, deben respetarse los derechos de autor. Te reproduzco la definición.

Plagio:

“La apropiación de ideas, procesos, resultados o palabras de otra persona sin darle el reconocimiento adecuado”. Dicho de otra forma, el plagio es la presentación fraudulenta del pensamiento de otra persona como si fuera de uno mismo. De hecho, la raíz latina de plagio significa secuestrador o ladrón. Tal robo es una forma de falta de ética académica o profesional y puede así llevar al despido de las universidades y de otras instituciones de investigación, al rechazo de artículos o retracción de la revista. También disminuye la credibilidad como investigador” (Panter, M. PhD, American Journals Experts).

Entre las diferentes formas de plagio, la experta señala el plagio literal, el plagio de ideas, la paráfrasis imprecisa, como tú lo hiciste con el video de Proceso, titulándolo “Las falsedades del caso Wallace”, e incluso por su relevancia en el plagio de fuentes alternativas te cito la definición exacta, porque te refieres a Los Ángeles Press, como un “blog personal”, pretendiendo minimizar su impacto, y no como un trabajo colectivo que de manera independiente producimos un grupo de periodistas. Plagio de fuentes alternativas:

“No citar la fuente del conocimiento disponible públicamente pero que no se encuentra en la literatura científica. Al igual que los artículos de revistas, fuentes tales como libros, páginas web, blogs, conferencias y comunicaciones personales (incluidas las descripciones de ideas no publicadas, con permiso) se les debe hacer referencia si aportaron información única a su manuscrito”.

Otra precisión. Mi libro salió a la luz pública el 30 de agosto de 2018, no en octubre de ese año. Allí mencioné el nombre del padre biológico de Hugo, pero él y su familia tenían temor a las represalias y acosos de Isabel Miranda, y dos mis fuentes fueron las que me pidieron discreción. Sólo fue hasta con la administración de López Obrador que aceptaron hacer público el vínculo genético del Dr. Carlos León Miranda, porque yo ya lo había declarado formalmente a la Fiscalía General de la República, y te lo hice saber por teléfono, en la misma llamada que te hice para invitarte a que lo entrevistáramos juntos y que te negaste porque dijiste que tú tenías “toda la información”.

Sobre que me equivoco al presentar al señor Carlos Miranda como “protagonista del caso”.

El 10 de mayo te señalé las imprecisiones en las que habías incurrido sobre la información respecto al Dr. Carlos León Miranda. Las ignoraste. El 16 de mayo, lo que hice fue una nota de contexto, algo que –por cierto– tú eludes con frecuencia, y que el Dr. León, sin ser periodista, te recuerda su utilidad comprensiva. Esta nota del 16, fue el paso a las aclaraciones que te hace directamente el padre biológico de Hugo Alberto.

Afirmas que el Dr. León Miranda no aporta ningún solo dato sobre ese árbol genealógico, y que ni remotamente es una víctima. El aludido te corrige directamente. Y si es o no víctima, será la Fiscalía General de la República y los tribunales los que determinen y valoren su papel en esta historia, de la que es protagonista también aunque no te guste.

Sobre que seguí mi “propio criterio” al acudir al Dr. León Miranda para confirmar si era o no el padre biológico.

Supones mucho y corroboras poco. Soy una mujer libre y una periodista independiente. En todas mis decisiones profesionales y personales sigo mi propio criterio. No tengo patrón ni me debo al erario. Le pedí al Dr. León Miranda que fuera a la fiscalía a ratificar mi declaración, y así lo hizo. En ese ínter, te llamé por si querías participar de esta entrevista.

Lo que te haya provocado la presencia del Dr. León Miranda es asunto tuyo. Tus prejuicios y descalificaciones, te reitero, no tienen la menor relevancia ni pertinencia pública para el caso.

Sobre que miento al decir que no realizaste tu investigación.

Tú estás demostrando que no es tu investigación. Diciembre de 2018. Información que apenas procesabas, cuando mi trabajo desde 2014 ha consistido en más de 80 reportajes y notas, que puedes contar una por una en Los Ángeles Press, una decena de videos y audios con las entrevistas a las víctimas y a los testigos de hablaron con Hugo Alberto después de su supuesta muerte, y el primer volumen de una trilogía. En cambio, el registro de tu trabajo como investigador es un reportaje y tres artículos de opinión, y eso no es una investigación; tampoco la lectura del expediente, por muy exhaustiva que sea. En esto, estimado colega, te falta experiencia como periodista investigador.

Sobre que “si en realidad Carlos León Miranda es el padre biológico, entonces la gota de sangre hallada por la autoridad en el presunto sitio del crimen habría sido fabricada para inculpar gente inocente”.

¿Hasta ahora te das cuenta de lo relevante que resultaba la presencia del Dr. León Miranda? Tan solo en este punto, grave tu manipulación informativa, porque vas retrasado en la investigación y mueves a la opinión pública a creer lo que no es.

Sobre la protección a tu fuente…

¿Qué periodista investigador recibe una llamada de una persona que no conoce y del que no tiene referencia alguna sin corroborar directamente la información con el aludido, teniéndolo a la mano?

Como abogado que eres, debes saber que hay testigos directos e indirectos. Tú optaste por los indirectos, los de oídas, y por referencias que no constituyen prueba plena. Yo opté por el testigo directo, y lo llevé a la Fiscalía General de la República para que diera su declaración formal ante los hechos y aportara la muestra de ADN. Dices que estabas protegiendo a tu fuente, pero revelas que es la esposa del Dr. León. Lo cual es falso, como ya se te hizo la precisión. ¿Cómo puedes decir que tu fuente es la esposa del testigo directo, y a la vez menospreciarlo a él por su apariencia física y según tú por su incapacidad mental? Graves tus prejuicios y contradicciones.

Las aclaraciones del Dr. León Miranda te lo hicieron ver, pero lo sigues ignorando, negándole su derecho de réplica, y generándole más daño moral a él y a su familia, lamentablemente.

Sobre que son “investigaciones paralelas” la tuya y la mía.

Deja de saludar con sombrero ajeno. Tú ya habías leído mi libro, habías leído mis reportajes en Los Ángeles Press, y me habías entrevistado. Tú no estabas investigando la falsedad del caso Wallace, a ti te importaba Isabel Miranda Torres, y así lo destacaste en tus reseñas. De cualquier manera, será la fiscalía la que investigue los hechos denunciados sobre tu obstrucción de justicia por manipular información y plagio.

Sobre que yo recrimino que en el reportaje referido que no me citaste “con honores”…

Simplemente no me citaste. Como autor de libros, debes saber que un autor cuando hace referencias o se apoya en el trabajo de otro, debe citar con propiedad. Ya te puse la cita textual de la definición.

Sobre mi protagonismo y su desapego a las verdaderas víctimas…

La única campaña que inicié es por la verdad, independientemente de lo que tú supongas. Aunque déjame recordarte aquel comentario que me hiciste sobre Isabel Miranda cuando tuvimos un encuentro en la Ciudad de México, donde te reiteré mi invitación a trabajar juntos: “Que en sus insultos hacia mí, se proyectaba ella, (Isabel)”. Esto porque me decía “trepadora”. Ahora, tú me juzgas de protagonista y desapego de las víctimas. Curioso. El que está llamando la atención sobre su persona eres tú. Yo solo defiendo mi trabajo. Y el que jamás ha tenido contacto como periodista con las víctimas eres tú. Yo llevo cinco años entrevistándolas, hablando con ellas, apoyándolas en viajes para que puedan hablar en otros foros, generando un ámbito de confianza, les he informado sistemáticamente de mis avances, las he acompañado en protestas, he creado foros especiales para darles el micrófono, entre muchas otras interacciones. Me entrené en el Mental Research Institute, un prestigiado instituto sobre Psicoterapia para trabajar con víctimas de violencia a través de la narrativa periodística, y además de la Maestría en Periodismo en el diario El País, tengo una Maestría en Psicología por la Universidad Sofia, de Palo Alto, California. No estoy improvisando. Te muestro sólo cuatro momentos de años recientes de mi acompañamiento hacia ellas.

Incluso, la persona que te dio el mensaje que juzgas fuera de contexto, necesita realmente atender mi observación. Que revise cómo está su dignidad, autoestima, y haga terapia. Yo continuamente lo hago por las intensas agresiones que recibo por defender a las verdaderas víctimas. Han sido muchos años de sufrimiento para ellas, y siguen cometiendo los mismos actos indignos como el que les reclamé severamente. Doy un poco de contexto que tú omites.

El 21 de febrero de 2019, en cita con Fracisco Garduño, de la Secretaría de Gobernación, les pedí a las madres de las víctimas, que hablaran solo con él. Las había acompañado a Palacio Nacional para reclamar la atención a sus hijos, y después fuimos a Atención ciudadana de presidencia donde les gestionaron la cita. De todo hay registro. Les pedí reiteradamente que no hablaran con nadie más que con Garduño, el titular del Órgano Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social. Sin embargo, una vez en la institución, las recibió Antonio Molina Díaz, un funcionario que ha sido denunciado por acoso sexual y corrupción en los ceferesos. Pero también de haber permitido las torturas de sus hijos. Mi enojo fue porque no comprendo cómo una madre puede pedirle ayuda a los torturadores de su hijo, y cómo ahora nuevamente lo hace, pidiendo ayuda a los medios que los han satanizado. Ahora esta persona se vuelve en contra de la única periodista que la ha escuchado y atendido hasta el punto de poner en riesgo su vida. Eso lo entiendo como falta de dignidad, de valentía y de amor a sí misma, pese aunque tu inteligencia no lo alcance a comprender, como tú mismo lo sostienes. No es para que lo entienda cualquiera.

Respecto a tu último punto. De que yo pudiera estar trabajando para la señora Wallace, me arrancas una sonrisa sarcástica por tu incapacidad para mejor argumento. Te sigues proyectando. Aquí, el único que ha trabajado para el PRI y el PAN, eres tú. Yo trabajo para la verdad, tope en lo que tope, guste o disguste a quien sea, incluyendo a las madres de las víctimas. Mi experiencia como periodista de investigación me dice que sólo la verdad, es la que nos mantiene en el camino de lo éticamente correcto. No necesito demostrarlo, mi trabajo habla por sí solo.

 

 

 

 

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

3 comentarios en “Inexactitudes e insultos: defensa de Ricardo Raphael sobre el plagio de El falso caso Wallace

  1. Ricardo Rafael no aporta nada que no se haya dicho antes en sendos libros. No se apropia pero su actitud es como si fuese un gran descubrimiento lo que nos dice. Como todo en la vida, debes citar trabajos anteriores e investigaciones ya existentes. Y no pasa nada. Se robustece la investigación.

  2. Ante todo la prioridad la tienen las personas que están detenidas y claro sus familiares. La sra wallace ha estado calladita imagino tramando su siguiente golpey riéndose de la situación antes mencionada en su articulo, ignoro cuales son sus artimañas sin duda esta usando el dicho…. divide y vencerás. Dejémonos de este tipo de situaciones la prioridad es que las personas inculpadas por el caso wallace al igual que otros casos salgan libres y que al igual que la sra wallace y todo su”” cartel”” sean procesados, al momento de la primera denuncia contra ellos se vendrán otras de personas que por sus escasos recursos o desconocimiento de las redes sociales no han podido denunciar o dar a conocer sus casos. Ya que estén libres Hagan lo que deseen, ahora es el momento de unir fuerzas NO desgarrarnos entre nosotros mismos. Mi nombre es Sanjuana Barquin

  3. Estimada Sanjuana.
    La prioridad la tiene la verdad. Con ésta, las víctimas pueden salir en libertad, y los responsables de las injusticias ser castigados. Lo que esté haciendo La Wallace, me tiene sin cuidado, no es mi asunto. Y no voy a dejar de defender mi trabajo, les parezca o no. No voy a unirme tampoco a ningún perfil de dudosa existencia, ni voy a unirme a un ladrón de datos y de información, que además fabrica testigos y manipula la verdad, causando daño moral a otra de las víctimas de Isabel Miranda, como es el padre biológico de Hugo Alberto Wallace. Ya bastante daño han hecho los medios masivos y los periodistas con falta de honestidad, como para seguir en lo mismo después de 14 años. Basta.

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