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Calderón, García Luna y la señora Wallace: oscura alianza que masacró a México

Muertos, desaparecidos, inocentes en prisión, sadismo, parte de la alianza Calderón García Luna e Isabel Miranda

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Erick Machuca Yañez

Tras la caída del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna –el funcionario favorito del expresidente Felipe Calderón, pese a las críticas y sanguinolentos resultados–, la investigación penal de la Fiscalía General de la República que hoy pesa sobre la torturadora y falsa activista Isabel Miranda Torres, y que ningún medio de comunicación corporativo ha querido reportar, así como la exposición mediática del caso Israel Vallarta –después de que ignoraron su voz y la de su familia, por más de diez años– , y las revelaciones incriminatorias que nos dejó el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, se ha desmoronado cualquier atisbo de duda de que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa fue en realidad un narcogobierno.

No hay lugar a dudas, pues, que el Estado mexicano –en tiempos del ex panista– operó a favor del crimen organizado favoreciendo el despojo de los recursos nacionales y las políticas de exterminio. La fabricación de culpables y las ejecuciones extrajudiciales a inocentes sirvieron para encubrir a los verdaderos responsables que estaban entre los propios funcionarios, y que la “guerra contra el narcotráfico” fue en realidad una guerra entre cárteles, promovida con recursos públicos por la mano de García Luna.

En este oscuro periodo, se jugó con la vida de militares, marinos y policías que fueron sacrificados mientras ellos creían cumplir con su deber. Se burlaron de la vida y la libertad de miles de personas civiles, utilizados para fabricarles delitos o para que murieran en fuegos cruzados, a los que Calderón desdeñó como “daños colaterales”, lo que hacía más verosímil la farsa de la guerra.

Si bien es una buena noticia y un faro de esperanza en medio de tanta oscuridad, el que el llamado “Súper Policía” esté enfrentando la justicia desde su detención el 10 de diciembre pasado, en Dallas (Texas, EEUU), no podemos irnos con la ola mediática y mucho menos debemos, ni podemos, cantar victoria.

Más allá de que pudieran agregarle más acusaciones posteriormente, los cargos que hoy enfrenta en Estados Unidos el también ex funcionario del CISEN en la administración de Vicente Fox son apenas una microscópica partícula de polvo si los comparamos con el lodazal y los océanos de sangre que arrastró a su paso el susodicho.

Aunque los cargos de traficar con cinco kilogramos de cocaína también llevaron a cadena perpetua a Joaquín Guzmán Loera, a García Luna habría que agregarle los más de 150 mil muertos, los 30 mil desaparecidos y los miles de culpables fabricados bajo tortura (aún en prisión) que dejó la ultraviolenta guerra entre cárteles y la simulación como praxis. Una simulación obscura, infernal e infame en la que participaron la mayor parte de las instituciones gubernamentales y medios de comunicación mexicanos e internacionales, muchos de los cuales hoy pretenden simplemente olvidar el papel que jugaron.

Genaro García Luna con María Elena Morera, activista fundadora de la organización Causa en Común, en la que labora José Antonio Polo, ex colaborador de García Luna. Foto: Especial.

La escalera de la complicidad

Similar a lo que ocurre luego de la detención de grandes criminales, la gran narrativa mediática pretende borrar su complicidad con todas esas estructuras que ayudaron al narcogobierno y permanecen inalteradas, entiéndase redes de empresarios, comunicadores, dueños de medios de comunicación, políticos, jueces, policías, militares, marinos, funcionarios judiciales y los personajes de la mal llamada sociedad civil: Isabel Miranda, María Elena Morera, Alejandro Martí, Eduardo Gallo, Javier Sicilia, entre muchos otros “activistas” emanados del Calderonato.

Hay que destacar que Genaro García Luna no podía haber llegado tan alto en la pirámide del crimen institucional de no haber sido por el apoyo de los expresidentes. En el caso de Carlos Salinas de Gortari, fue quien lo incorporó al CISEN sin que tuviera el perfil profesional ni la edad.  Ernesto Zedillo, lo mantuvo todo ese tiempo, pagándole cursos de contrainteligencia en Israel y Estados Unidos. Vicente Fox Quezada fue quien le dio el visto bueno a Medina Mora para nombrarlo titular de la Agencia Federal de Investigaciones, además de Felipe Calderón Hinojosa que lo ascendió a secretario de Estado, y no lo removió en todo el sexenio, pese a las denuncias mediáticas y judiciales que desde entonces ya existían en su contra.

Tampoco hay que olvidar a los medios corporativos que le cumplían los caprichos a García Luna –como Televisa (que en 2011 recibió de la SSP, 118 millones de pesos por producir la serie El equipo; un fracaso en rating que inútilmente intentó limpiar la imagen del exsecretario y de la Policía Federal) o como el periódico Excélsior de Grupo Imagen, cuyo director editorial ya era Pascal Beltrán del Río, y acompañó a García Luna en un viaje a Estados Unidos, en 2012­. De estas relaciones extraordinarias, habría que preguntarse cuántos recursos públicos fueron desviados a los medios y a los periodistas.

Parte del equipo de García Luna, también fueron los supuestos activistas de la sociedad civil. Cómo olvidar a María Elena Morera Mitre, quien guardó silencio respecto a la meteórica carrera de su hijo Juan Pablo Galindo Morera junto a García Luna, y lo llamó enfáticamente “amigo”, en el prólogo de un libro del exsecretario. O al empresario Alejandro Martí, a quien le facilitó recursos y culpables fabricados al igual que a Eduardo Gallo, para simular que los casos de sus hijos eran resueltos, aún más grave todavía en el caso de Gallo, a quien le permitió y le ayudó para que ejerciera su venganza personal a costa de la vida de seis personas, entre éstas un menor de cuatro años.

Y en esta escalera de complicidad, hoy más que nunca destaca la dueña de anuncios espectaculares Showcase Publicidad, María Isabel Miranda Torres, mejor conocida como “La Wallace” (aunque gusta también de manejar diferentes identidades como Isabel Torres Romero, Isabel Miranda de Wallace o Isabel Miranda Nieto), de cualquier manera, la “activista” consentida tanto del expresidente Calderón como del hoy procesado criminal Genaro García Luna.

Isabel Miranda de Wallace, con Genaro García Luna, a quien defiende o niega a conveniencia pese a la evidente cercanía entre ambos. Foto: Especial.

Las conexiones oscuras de Isabel Miranda

La interminable, espinosa y enmarañada espiral de mentiras, saqueos, violencia, impunidad, sangre, muerte, sadismo y dolor que ha padecido México desde que Felipe Calderón se puso la casaca militar, tampoco puede entenderse sin la participación de un narcofuncionario como Genaro García Luna, y los verdugos de la fabricación de culpables bajo la fachada de sociedad civi. Encabeza esta lista, el nombre de Isabel Miranda de Wallace, la misma que lleva en su historia personal las torturas y la fabricación del caso que le dio vida política a ella, el caso Wallace.

Tan solo un recorrido vertiginoso por el falso caso Wallace nos lleva a los vínculos con las mentiras del caso Martí, las agresiones contra Cassez Vallarta, las violaciones flagrantes contra Nino Colman, la insolente injerencia de Miranda en el terrible caso de Martín del Campo Dodd, del de Cynthia Cantú Muñoz, de Nestora Salgado, el arresto de Luis Miguel Ipiña Doña y de la abogada Ámbar Treviño Pérez, las ilegales detenciones de María Rosa Morales y Julieta Freyre (madre y hermana respectivamente de César Freyre, torturado e incriminado por el mismo caso Wallace), las amenazas y persecución contra familiares de Brenda Quevedo Cruz y Juana Hilda González Lomelí, las amenazas e intentos de secuestro sufridos por Guadalupe Lizárraga, así como la campaña sucia contra los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y sus familias, y el sabotaje contra las investigaciones del Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI), que contradecían la versión histórica del ex procurador Jesús Murillo Karam, amigo de Isabel Miranda. A la lista encabezada por Miranda, hay que agregarle la larga lista de hechos que evidencia la sistemática violación de derechos humanos y delitos de lesa humanidad como es la tortura, la detención ilegal y el encarcelamiento injusto, y que ha sido por la propia mano de Isabel Miranda con el poder que le dio García Luna.

Calderón, García Luna e Isabel Miranda conformaron una siniestra alianza que, como ácido, carcomió y derribó todas las instituciones del país que daban pie al ya de por sí maltrecho Estado de derecho. Llama la atención que, aún a estas alturas, la gran mayoría de los medios de comunicación mexicanos minimicen y prácticamente intenten que México olvide la íntima complicidad de Isabel Miranda de Wallace en la trama García Luna.

En estos días que el también ex funcionario del CISEN está al centro de la discusión pública, el nombre de Isabel Miranda de Wallace se menciona poco, a veces nada, como si su participación hubiera sido menor o inexistente en el caso Cassez Vallarta, Martí y en las políticas de seguridad de esa época oscura… ¿Ignorancia, complicidad, temor, amnesia o consigna del manejo informativo sobre la presidenta de la organización Alto al secuestro?

En pleno 2020, la certeza es que Isabel Miranda goza aún de impunidad pese a que la Fiscalía General de la República confirmó a este medio que Isabel Miranda está siendo investigada por la fabricación del secuestro y homicidio de su propio hijo, así por las agresiones a la periodista Guadalupe Lizárraga por exponer al presidente Andrés Manuel López Obrador, en más de cinco ocasiones, en las conferencias mañaneras desde marzo de 2019. Y ello, pese a los intentos de la Agencia de Noticias del Estado Notimex (dirigida por Sanjuana Martínez, cercana a Miranda), de los medios de comunicación tradicionales y de algunos youtuberos, de invisibilizar estas denuncias.

Tampoco se ha cumplido la promesa de Santiago Nieto, quien desde la Unidad de Inteligencia Financiera, aseguró que se investigaría a las ONGs cercanas a García Luna, como Alto al secuestro de Isabel Miranda de Wallace, entre otras.

¿Hasta dónde llegará la cínica impunidad de la alianza entre Felipe Calderón Hinojosa, Genaro García Luna e Isabel Miranda de Wallace? ¿Será García Luna el único que pague por todas las vidas que destruyeron en México? ¿Tendrán que ser las autoridades internacionales las que investiguen y actúen, lo que en México no ocurre? ¿O estarán ya dispuestas las autoridades mexicanas a enfrentar este tema?

El análisis de cada medio, y el tiempo, nos darán las respuestas. Por lo pronto, los medios independientes y la población en general no podemos ni debemos olvidar el papel de la despiadada, sanguinaria e impresentable “señora Wallace”, en las acciones genocidas de Felipe Calderón y Genaro García Luna.

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Narcopolítica, corrupción y más de lo mismo

Ex funcionarios públicos de Hidalgo investigados por desvíos de 5 mil millones de pesos

Emmanuel Ameth

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  • El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México y los Centros SCT de Guanajuato e Hidalgo son investigados por desvíos cercanos a los 5 mil millones de pesos, siendo aparentemente fraguados por los hidalguenses.

Por Emmanuel Ameth
EA Noticias

El exgobernador Manuel Ángel Núñez Soto, el exalcalde de Tepeapulco Leoncio Pineda Godos, así como el exfuncionario Gerardo Salomón Bulos son investigados por su probable participación en los desvíos que provocaron daño a la Hacienda pública por un monto cercano a los 5 mil millones de pesos, lo que ha provocado que la Fiscalía General de la República y la Unidad de Investigación Financiera cumplimenten investigaciones emanadas de los documentos que obran en manos de la Auditoría Superior de la Federación.

En total, son 75 funcionarios investigados por desvíos que ascienden a más de 10 mil millones de pesos entre 2013 y 2018.

Sin embargo, más de la mitad del monto observado recae en instituciones que estuvieron a cargo de los tres personajes hidalguenses referidos, es decir, destacando entre los desvíos y malos manejos investigados.

Al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), mismo que estuvo encabezado por el exgobernador de Hidalgo Manuel Ángel Núñez Soto, le siguen la pista dos investigaciones: una por 4 mil 098 millones 311 mil 608 pesos y otra por 736 millones 133 mil 008.35 pesos.

El Centro SCT Hidalgo, mismo que estuvo encabezado por el exfuncionario cercano al exgobernador Miguel Ángel Osorio Chong, Gerardo Salomón Bulos, lo indagan por desvíos observados por la ASF que ascienden a 73 millones 812 mil 987.10 pesos.

En cuanto al Centro SCT Guanajuato, el mismo estuvo encabezado por José Leoncio Pineda Godos, ligado al exgobernador José Francisco Olvera Ruiz y las indagatorias son por desvíos de 45 millones 492 ml 643.20 pesos.

Entre los tres exfuncionarios hidalguenses se acumulan probables desvíos acreditados por la ASF del orden de los 4 mil 953 millones 750 mil 246.65 pesos, es decir, más de la mitad de todos los montos observados a toda la SCT durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

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México de conciencia

Comisión del Senado aprueba la desaparición de fideicomisos

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Por Ignacio García 

La comisión de Estudios Legislativos Segunda del Senado de la República aprobó por mayoría el dictamen que avala la desaparición de 109 fideicomisos que previamente aprobó el pleno de la Cámara de Diputados federal, por lo que fue turnada a la Mesa Directiva.

Un día antes fue aprobada por la comisión de Hacienda del Senado de la República, aunque los legisladores federales de oposición pidieron que no se avalara la desaparición de los fideicomisos, ya que se pone en riesgo el apoyo a los científicos, deportistas y creadores culturales, así como la atención en desastres naturales.

El coordinador de la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Ricardo Monreal, operó para que los legisladores aliados como del Partido del Trabajo (PT) para que avalaran el dictamen que envió la Cámara de Diputados federal y así enviarlo a la Mesa Directiva para su votación con los 128 senadores.

Con seis votos a favor de Morena y cuatro del bloque opositor, fue aprobado el dictamen, aunque la senadora del PT, Nancy de la Sierra, votó en contra de la propuesta para extinguir los fideicomisos, ya que acusó que se pretende erradicar los apoyos a los más necesitados.

Asimismo, los senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) también se opusieron para aprobar los fideicomisos, ya que se conformará como una manera de aprobar los proyectos de la denominada cuarta transformación.

Sin embargo, la senadora de Morena, Jesusa Rodríguez, afirmó que los fideicomisos con mecanismos opacos que únicamente pervierten los intereses de ciertos grupos y no se benefician a los científicos, deportistas ni artistas, por lo que ahora se destinarán de forma directa por parte de la Federación.

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Arteleaks

Jaime Sabines, un poeta menor

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Hace veintiún años, un 19 de marzo de 1999, dejó de existir el poeta mexicano Jaime Sabines (1926-1999), tiempo suficiente para que este articulista se atreva a tocar el tema sin lastimar a las obnubiladas mentes de afamados intelectuales, cuyo escándalo genuflexante y plañidero de aquel entonces hubiera podido trocarse en flamígero, particularmente a todo aquel que cuestionara la figura del chiapaneco.

         Pero vayamos por partes. Sabines nace en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 25 de marzo de 1926, procreado por un libanés emigrado. Se desarrolla alternativamente en dicho Estado y en la ciudad de México. Ingresa en la carrera de Medicina, pero la abandona para posteriormente estudiar Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde logra concluir la licenciatura en Lengua y Literatura Española.

         Asimismo, hay que destacar su arribista labor política realizada. Para ello hay que apuntar que fue diputado federal por el estado de Chiapas de 1976 a 1979 y diputado en el Congreso de la Unión en 1988 por el Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Todo lo cual bajo las siglas del antaño hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo que gobernó al país cerca de 70 años bajo opresión y nefandos ilícitos, con lo cual sobran explicaciones respecto a la estatura ético-política de nuestro autor.

         Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983, entre otros galardones recibidos, curiosamente todos de carácter local y no internacional. Y más aún, fue objeto del mayor elogio a nivel nacional (o del mayor vituperio, según se vea), cuando se le calificó como uno de los más importantes poetas del país del siglo XX, por quien fuera el presidente de México en aquella época, el priísta Ernesto Zedillo, uno más de los corruptos expresidentes que posiblemente sean juzgados por el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

         Así pues, entremos en materia. Para ello hay que subrayar que nadie podrá negar esa especie de espíritu paisanil que han detentado sobre todo algunos críticos literarios en cuanto abordan a ciertos escritores de valía aldeana. Juan Rulfo, Rosario Castellanos y otros más de esa índole se han visto ensalzados una y otra vez sin que se pruebe en su favor una pizca de calidad universal en sus obras.

          Autores como el que nos ocupa soslayan las facultades reflexivas de sus lectores para buscar con sus textos, única y exclusivamente, las reacciones emotivas más primarias de estos, dentro de un marco ajeno a la más elemental universalidad humana; no se procura que piensen, sino que sólo sientan y se regodeen en ese sentir estrecho y enajenante, banal.

         Castellanos y Rulfo, por ejemplo, con su indigenismo a ultranza —en donde el sustento maniqueo hizo de las suyas—, erigieron al indio en el personaje pobrecito pero bueno de historias desalmadas. O el propio Sabines con sus seudo versos a “Julito”, respecto a una anécdota familiar por demás intrascendente: “No se dice tota, se dice Coca-Cola”; con lo cual quiso decir algo profundo, deseo suponer, ¿o no?

         Mejor aún, el priísta Sabines ha subyugado a sus miles de fanáticos en virtud de que elimina de sus poemas todo indicio de tensión interpretativa. Es decir: hace a un lado el carácter multívoco del discurso poético (que admite varias lecturas); el cual es intrínseco del arte literario en sí. Amén de que su prosaísmo, por cierto, no guarda relación alguna con el lirismo incuestionable que llega a presentarse en el género narrativo con otros autores, en efecto.

         Al eliminar dicha multivocidad cancelará la capacidad reflexiva del lector; hecho que se hace necesario para estimular el plano afectivo-emocional de aquél. Con ello cristalizaría su objetivo: narcotizar al sujeto lector; pues nunca buscó despertar la conciencia crítica del individuo sobre sí mismo o acerca de su entorno, cual poeta menor.

         Comparemos las diferencias en los siguientes fragmentos, cuyo tema es el mismo en ambos: la oquedad ontológica, que otros prefieren denominar vacío existencial, con el fin de ilustrar con mayor claridad las aseveraciones ya referidas.

         Dice Sabines en su poema titulado “A estas horas aquí”:

Yo lo que quiero es que pase algo,

que muera de veras

o que de veras esté fastidiado,

o cuando menos que se caiga el techo

de mi casa un rato.

   En oposición, veamos al premio Nobel de Literatura Octavio Paz –siervo del PRI-Gobierno de manera explícita y un colérico anticomunista– con su poema “La caída”.

         Escribe Paz:

Me dejan tacto y ojos sólo niebla,

niebla de mí, mentira y espejismo:

¿qué soy, sino la sima en que me abismo,

y qué, si no el no ser, lo que me puebla?

    Evidentes las diferencias, ¿verdad? En conclusión, si no se modifica radicalmente esa óptica acrítica y autocomplaciente (sobre todo si el escritor se muestra incapaz de romper con localismos estériles o cursilerías intimistas de orden sensiblero) por parte de los estudiosos exquisitos, nuestra literatura continuará patética y ridícula. ¿No cree usted?

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