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El Caso Wallace

Calderón, García Luna y la señora Wallace: oscura alianza que masacró a México

Muertos, desaparecidos, inocentes en prisión, sadismo, parte de la alianza Calderón García Luna e Isabel Miranda

Erick Machuca Yañez

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Erick Machuca Yañez

Tras la caída del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna –el funcionario favorito del expresidente Felipe Calderón, pese a las críticas y sanguinolentos resultados–, la investigación penal de la Fiscalía General de la República que hoy pesa sobre la torturadora y falsa activista Isabel Miranda Torres, y que ningún medio de comunicación corporativo ha querido reportar, así como la exposición mediática del caso Israel Vallarta –después de que ignoraron su voz y la de su familia, por más de diez años– , y las revelaciones incriminatorias que nos dejó el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, se ha desmoronado cualquier atisbo de duda de que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa fue en realidad un narcogobierno.

No hay lugar a dudas, pues, que el Estado mexicano –en tiempos del ex panista– operó a favor del crimen organizado favoreciendo el despojo de los recursos nacionales y las políticas de exterminio. La fabricación de culpables y las ejecuciones extrajudiciales a inocentes sirvieron para encubrir a los verdaderos responsables que estaban entre los propios funcionarios, y que la “guerra contra el narcotráfico” fue en realidad una guerra entre cárteles, promovida con recursos públicos por la mano de García Luna.

En este oscuro periodo, se jugó con la vida de militares, marinos y policías que fueron sacrificados mientras ellos creían cumplir con su deber. Se burlaron de la vida y la libertad de miles de personas civiles, utilizados para fabricarles delitos o para que murieran en fuegos cruzados, a los que Calderón desdeñó como “daños colaterales”, lo que hacía más verosímil la farsa de la guerra.

Si bien es una buena noticia y un faro de esperanza en medio de tanta oscuridad, el que el llamado “Súper Policía” esté enfrentando la justicia desde su detención el 10 de diciembre pasado, en Dallas (Texas, EEUU), no podemos irnos con la ola mediática y mucho menos debemos, ni podemos, cantar victoria.

Más allá de que pudieran agregarle más acusaciones posteriormente, los cargos que hoy enfrenta en Estados Unidos el también ex funcionario del CISEN en la administración de Vicente Fox son apenas una microscópica partícula de polvo si los comparamos con el lodazal y los océanos de sangre que arrastró a su paso el susodicho.

Aunque los cargos de traficar con cinco kilogramos de cocaína también llevaron a cadena perpetua a Joaquín Guzmán Loera, a García Luna habría que agregarle los más de 150 mil muertos, los 30 mil desaparecidos y los miles de culpables fabricados bajo tortura (aún en prisión) que dejó la ultraviolenta guerra entre cárteles y la simulación como praxis. Una simulación obscura, infernal e infame en la que participaron la mayor parte de las instituciones gubernamentales y medios de comunicación mexicanos e internacionales, muchos de los cuales hoy pretenden simplemente olvidar el papel que jugaron.

Genaro García Luna con María Elena Morera, activista fundadora de la organización Causa en Común, en la que labora José Antonio Polo, ex colaborador de García Luna. Foto: Especial.

La escalera de la complicidad

Similar a lo que ocurre luego de la detención de grandes criminales, la gran narrativa mediática pretende borrar su complicidad con todas esas estructuras que ayudaron al narcogobierno y permanecen inalteradas, entiéndase redes de empresarios, comunicadores, dueños de medios de comunicación, políticos, jueces, policías, militares, marinos, funcionarios judiciales y los personajes de la mal llamada sociedad civil: Isabel Miranda, María Elena Morera, Alejandro Martí, Eduardo Gallo, Javier Sicilia, entre muchos otros “activistas” emanados del Calderonato.

Hay que destacar que Genaro García Luna no podía haber llegado tan alto en la pirámide del crimen institucional de no haber sido por el apoyo de los expresidentes. En el caso de Carlos Salinas de Gortari, fue quien lo incorporó al CISEN sin que tuviera el perfil profesional ni la edad.  Ernesto Zedillo, lo mantuvo todo ese tiempo, pagándole cursos de contrainteligencia en Israel y Estados Unidos. Vicente Fox Quezada fue quien le dio el visto bueno a Medina Mora para nombrarlo titular de la Agencia Federal de Investigaciones, además de Felipe Calderón Hinojosa que lo ascendió a secretario de Estado, y no lo removió en todo el sexenio, pese a las denuncias mediáticas y judiciales que desde entonces ya existían en su contra.

Tampoco hay que olvidar a los medios corporativos que le cumplían los caprichos a García Luna –como Televisa (que en 2011 recibió de la SSP, 118 millones de pesos por producir la serie El equipo; un fracaso en rating que inútilmente intentó limpiar la imagen del exsecretario y de la Policía Federal) o como el periódico Excélsior de Grupo Imagen, cuyo director editorial ya era Pascal Beltrán del Río, y acompañó a García Luna en un viaje a Estados Unidos, en 2012­. De estas relaciones extraordinarias, habría que preguntarse cuántos recursos públicos fueron desviados a los medios y a los periodistas.

Parte del equipo de García Luna, también fueron los supuestos activistas de la sociedad civil. Cómo olvidar a María Elena Morera Mitre, quien guardó silencio respecto a la meteórica carrera de su hijo Juan Pablo Galindo Morera junto a García Luna, y lo llamó enfáticamente “amigo”, en el prólogo de un libro del exsecretario. O al empresario Alejandro Martí, a quien le facilitó recursos y culpables fabricados al igual que a Eduardo Gallo, para simular que los casos de sus hijos eran resueltos, aún más grave todavía en el caso de Gallo, a quien le permitió y le ayudó para que ejerciera su venganza personal a costa de la vida de seis personas, entre éstas un menor de cuatro años.

Y en esta escalera de complicidad, hoy más que nunca destaca la dueña de anuncios espectaculares Showcase Publicidad, María Isabel Miranda Torres, mejor conocida como “La Wallace” (aunque gusta también de manejar diferentes identidades como Isabel Torres Romero, Isabel Miranda de Wallace o Isabel Miranda Nieto), de cualquier manera, la “activista” consentida tanto del expresidente Calderón como del hoy procesado criminal Genaro García Luna.

Isabel Miranda de Wallace, con Genaro García Luna, a quien defiende o niega a conveniencia pese a la evidente cercanía entre ambos. Foto: Especial.

Las conexiones oscuras de Isabel Miranda

La interminable, espinosa y enmarañada espiral de mentiras, saqueos, violencia, impunidad, sangre, muerte, sadismo y dolor que ha padecido México desde que Felipe Calderón se puso la casaca militar, tampoco puede entenderse sin la participación de un narcofuncionario como Genaro García Luna, y los verdugos de la fabricación de culpables bajo la fachada de sociedad civi. Encabeza esta lista, el nombre de Isabel Miranda de Wallace, la misma que lleva en su historia personal las torturas y la fabricación del caso que le dio vida política a ella, el caso Wallace.

Tan solo un recorrido vertiginoso por el falso caso Wallace nos lleva a los vínculos con las mentiras del caso Martí, las agresiones contra Cassez Vallarta, las violaciones flagrantes contra Nino Colman, la insolente injerencia de Miranda en el terrible caso de Martín del Campo Dodd, del de Cynthia Cantú Muñoz, de Nestora Salgado, el arresto de Luis Miguel Ipiña Doña y de la abogada Ámbar Treviño Pérez, las ilegales detenciones de María Rosa Morales y Julieta Freyre (madre y hermana respectivamente de César Freyre, torturado e incriminado por el mismo caso Wallace), las amenazas y persecución contra familiares de Brenda Quevedo Cruz y Juana Hilda González Lomelí, las amenazas e intentos de secuestro sufridos por Guadalupe Lizárraga, así como la campaña sucia contra los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y sus familias, y el sabotaje contra las investigaciones del Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI), que contradecían la versión histórica del ex procurador Jesús Murillo Karam, amigo de Isabel Miranda. A la lista encabezada por Miranda, hay que agregarle la larga lista de hechos que evidencia la sistemática violación de derechos humanos y delitos de lesa humanidad como es la tortura, la detención ilegal y el encarcelamiento injusto, y que ha sido por la propia mano de Isabel Miranda con el poder que le dio García Luna.

Calderón, García Luna e Isabel Miranda conformaron una siniestra alianza que, como ácido, carcomió y derribó todas las instituciones del país que daban pie al ya de por sí maltrecho Estado de derecho. Llama la atención que, aún a estas alturas, la gran mayoría de los medios de comunicación mexicanos minimicen y prácticamente intenten que México olvide la íntima complicidad de Isabel Miranda de Wallace en la trama García Luna.

En estos días que el también ex funcionario del CISEN está al centro de la discusión pública, el nombre de Isabel Miranda de Wallace se menciona poco, a veces nada, como si su participación hubiera sido menor o inexistente en el caso Cassez Vallarta, Martí y en las políticas de seguridad de esa época oscura… ¿Ignorancia, complicidad, temor, amnesia o consigna del manejo informativo sobre la presidenta de la organización Alto al secuestro?

En pleno 2020, la certeza es que Isabel Miranda goza aún de impunidad pese a que la Fiscalía General de la República confirmó a este medio que Isabel Miranda está siendo investigada por la fabricación del secuestro y homicidio de su propio hijo, así por las agresiones a la periodista Guadalupe Lizárraga por exponer al presidente Andrés Manuel López Obrador, en más de cinco ocasiones, en las conferencias mañaneras desde marzo de 2019. Y ello, pese a los intentos de la Agencia de Noticias del Estado Notimex (dirigida por Sanjuana Martínez, cercana a Miranda), de los medios de comunicación tradicionales y de algunos youtuberos, de invisibilizar estas denuncias.

Tampoco se ha cumplido la promesa de Santiago Nieto, quien desde la Unidad de Inteligencia Financiera, aseguró que se investigaría a las ONGs cercanas a García Luna, como Alto al secuestro de Isabel Miranda de Wallace, entre otras.

¿Hasta dónde llegará la cínica impunidad de la alianza entre Felipe Calderón Hinojosa, Genaro García Luna e Isabel Miranda de Wallace? ¿Será García Luna el único que pague por todas las vidas que destruyeron en México? ¿Tendrán que ser las autoridades internacionales las que investiguen y actúen, lo que en México no ocurre? ¿O estarán ya dispuestas las autoridades mexicanas a enfrentar este tema?

El análisis de cada medio, y el tiempo, nos darán las respuestas. Por lo pronto, los medios independientes y la población en general no podemos ni debemos olvidar el papel de la despiadada, sanguinaria e impresentable “señora Wallace”, en las acciones genocidas de Felipe Calderón y Genaro García Luna.

El Caso Wallace

Segunda hija de Hugo Alberto Wallace, de 13 años, otra prueba de su falso secuestro

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Por Guadalupe Lizárraga

Dos meses después de que se presentara el padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda al Senado de la República para dar su testimonio sobre la fabricación de la muestra de sangre con la que se mantenía el caso Wallace, Claudia Patricia Muñoz Acosta reveló a esta periodista que había procreado una hija con Hugo Alberto Wallace, y que había tenido “muchos años” de relación sentimental. Sin embargo, por la edad de la menor se revela que la tuvo después de la supuesta fecha de muerte.

Muñoz Acosta, con estudios en Derecho en la Universidad Anáhuac de la CDMX, según su perfil de Facebook, y residencia en Oklahoma City, también se puso en contacto con Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto, para informarle de la existencia de su nieta adolescente. En llamada telefónica a Los Ángeles Press, León Miranda dijo que le había mandado fotografías para que conociera a su nieta, y Carlos señaló que su nieta era de “sangre Miranda”, que se parecía mucho a su hijo Hugo, pero que lo relevante es que “se hiciera algo para poner en libertad a los muchachos que están pagando por un crimen que no sucedió”.

La hija procreada con Claudia Patricia Muñoz es la segunda hija de Hugo Alberto Wallace Miranda, de 13 años. La primera, con Erika Monsiváis Tenes es Andrea Isabel Wallace Monsiváis, de 25 años de edad.

 

Los inculpados, 14 años de prisión

El reporte de secuestro, por parte de Isabel Miranda, en la entonces Procuraduría General de la República fue la madrugada del 13 de julio de 2005. Las primeras siete detenciones arbitrarias fueron en 2006: el 10 de enero, la de Juana Hilda González Lomelí; el 23 de enero la de César Freyre Morales; el 30 de enero, la segunda detención de George Khoury Layón; el 8 de febrero las de Julieta Freyre Morales (finada) y la de su madre María Rosa Morales (en libertad); la de los hermanos Castillo fue el 7 de febrero y el 22 de febrero; y ese mismo año, el 28 de diciembre fue detenido, igual, de manera arbitraria, Jael Malagón Uscanga, a quien se le relacionó como parte de la “banda de secuestradores”.

Mujeres y hombres fueron torturados con agresiones sexuales por agentes del Ministerio Público, a excepción de Julieta Freyre y María Rosa Morales, para quienes la tortura fue psicológica y fueron utilizadas por los agentes Braulio Robles Zúñiga y Fermín Ubaldo Cruz para presionar a César Freyre a que se incriminara como “líder de la banda”, mientras que a George Khoury lo presentaron como “autor intelectual” del supuesto homicidio, vinculándolo en diciembre de 2010, por medio de Jacobo Tagle Dobín, bajo tortura.

Con esta revelación de Claudia Patricia Muñoz, expareja sentimental de Hugo Alberto Wallace, por la edad de su hija, se comprueba que durante las detenciones de 2006, y la de Brenda Quevedo Cruz en septiembre de 2007, Hugo Alberto estaba vivo. Estos hechos sustentan las declaraciones de Laura Domínguez, amiga cercana de Hugo, y del investigador privado José Luis Moya que hicieron en 2006 al periodista Ciro Gómez Leyva, y por lo que fueron amenazados y denunciados falsamente de extorsión por Isabel Miranda Torres.

Nos reservamos el nombre de la menor de acuerdo con las leyes de privacidad de protección de menores, en Estados Unidos.

 

El perfil de “Sam Flores”

Hace 47 semanas, en octubre de 2019, el perfil de Facebook con el nombre de “Sam Flores” que promueve “el caso Wallace”, con la versión de Isabel Miranda Torres, dejó siete mensajes en diferentes posts de Claudia Patricia Muñoz, el mismo día, señalándole que era una “pésima madre” porque estaba “exponiendo a su hija, por las llamadas que había hecho a la periodista y a Carlos León Miranda, además advirtiéndole que ya se tenía información sobre ella.

El perfil creado el 4 de septiembre de 2018, con 14 contactos de diferentes países, no ha tenido actividad en la red social después del mensaje dejado a Muñoz Acosta.

 

Miranda, enferma de cáncer, sin comparecer ante la FGR

El avance del cáncer de hígado de Isabel Miranda Torres, y de su hermana Asunción, quien también ha sido cómplice y parte de la fabricación del caso Wallace, contrasta con la lentitud de la Fiscalía General de la República para llamarla a comparecer por la carpeta de investigación abierta en su contra -desde diciembre de 2018- por denuncias de fabricación de pruebas en la causa 35/2006 y por secuestro en grado tentativa contra la periodista Guadalupe Lizárraga.

Con una inyección diaria, proveída por Médica Sur, Isabel Miranda se defiende de la enfermedad, mientras su esposo José Enrique del Socorro Wallace Díaz, quien también fue cómplice de la fabricación del caso de su hijastro, enfrenta una enfermedad avanzada de próstata.

Isabel Miranda Torres, con su padres Fausto Miranda y Elfega Torres, su hijo Hugo Alberto y su segundo esposo Enrique Wallace. Foto: red

 

Hugo Alberto Wallace, con su madre Isabel Miranda Torres, cuando trabajaba para Enrique Wallace Díaz.

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El Caso Wallace

Expertos internacionales en DDHH, satisfechos por respuesta de México en el caso de Brenda Quevedo

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GINEBRA (15 de octubre de 2020) – Expertos en derechos humanos de la ONU* acogieron hoy con satisfacción el anuncio del gobierno mexicano de que implementará la Opinión núm. 45/2020 y liberará a Brenda Quevedo Cruz, después de 11 años en prisión en México sin sentencia, instando a las autoridades a ponerla en libertad de inmediato.

“Estamos muy satisfechos por la declaración oficial de la Secretaría de Gobernación de México de que cumplirá con la opinión del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias y liberará a la víctima de detención arbitraria, esperamos que se tomen acciones concretas en ese sentido inmediatamente”, dijo el Grupo.

Quevedo Cruz fue detenida en relación con el falso secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda, reportado en julio de 2005, pero el Grupo de Trabajo encontró graves violaciones a las garantías del debido proceso, como la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgada sin dilaciones indebidas, además de haber sido torturada en dos ocasiones.

“Tras pasar más de una década en prisión preventiva, la señora Brenda Quevedo Cruz debe ser liberada, con garantías de acceso a una reparación integral”, indicaron los expertos. “La violación de sus derechos humanos debe investigada a profundidad, lo que debe de conducir a la rendición de cuentas por parte de los responsables.”

El Grupo de Trabajo exhorta al Gobierno de México a revisar urgentemente todas sus opiniones relativas a México, con la finalidad de identificar e implementar las reformas estructurales al sistema de justicia que son necesarias para evitar que casos como este se repitan. “Quedamos a la disposición del Gobierno para ayudarlo a cumplir con sus obligaciones internacionales.”

Con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 5 de los métodos de trabajo del Grupo, José Antonio Guevara Bermúdez, miembro mexicano del Grupo de Trabajo, no participó en la adopción de la Opinión núm. 45/2020.

* Los expertos de la ONU: Leigh Toomey (Presidenta-Relatora), Elina Steinerte (Vice-Presidenta) Sètondji Roland Adjovi y Seong-Phil Hong, Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria.

Los Grupos de Trabajo forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, el mayor cuerpo de expertos independientes del Sistema de Derechos Humanos de la ONU, es el nombre que se da a los mecanismos de investigación, recopilación de información y mecanismos de monitoreo que analizan la situación de los derechos humanos en algún país determinado o la situación de un derecho humano en particular en todo el mundo. Los expertos trabajan de forma voluntaria, no son funcionarios de la ONU y su labor no es remunerada. Son independientes de cualquier gobierno u organización y sirven en su capacidad individual.
ONU Derechos Humanos, página de país –  México

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El Caso Wallace

Sobrino de Isabel Miranda reportó amenazas y secuestro por revelar abuso sexual de parte Hugo Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

La madrugada del 13 de octubre, Alfredo Miranda Cruz reportó a Los Ángeles Press que había sido retenido contra su voluntad desde el miércoles 7 de octubre por sus tíos María Isabel y Roberto Miranda Torres, después de que se enteraron de revelaciones que hizo a esta periodista sobre el abuso sexual sufrido a la edad de 9 y 15 años, por parte de su primo Hugo Alberto Wallace Miranda.

En estado de angustia, Alfredo Miranda llamó a la periodista para dejar un registro de las agresiones y declaró que su padre lo había rescatado de un departamento “que queda en Girasoles”. De allí, lo había trasladado al Hotel Montreal, ubicado en Calzada Tlalpan #2073, CDMX, desde donde envió la ubicación, varias veces y en diferentes horas, a la periodista.

Miranda Cruz señaló también que sus tíos estaban amedrentando a toda la familia y estaban indagando de donde se filtraba información sobre su primo Hugo Alberto.

En la conversación telefónica, de madrugada, dijo que su tío Roberto lo había seguido al hotel y que había golpeado a una mujer de Seguridad. También que había hablado con el dueño del hotel, y quería entrar a la habitación donde él se encontraba. Dijo que su tío lo estaba “amenazando con matarlo y cortarle la lengua”.

La primera llamada la hizo a las 3:27 horas (CDT), 1:27 hora de California, con la ubicación del hotel mencionado de la Ciudad de México. En el mensaje de audio abundó que habían detenido también a “Paulina”, madre de su hijo, a quien habían maltratado y desnudado, en la azotea, y que él alcanzaba a escuchar la voz de su tía Isabel Miranda. Especifica en el mensaje de voz que su tía Isabel iba a utilizar a Paulina para ofenderlo e “inventarle cosas” a cambio de dinero, “en lo que su tía era experta”.

Después de varios audios sobre la situación que estaba viviendo, y de las ubicaciones enviadas, Alfredo Miranda Cruz envió otro mensaje a las 4:50 horas, ya en pánico, en el que dice:

“Extremo peligro, en extremo peligro estoy, señora Guadalupe. Un señor quiere abrir nuestra puerta, estamos en extremo peligro, señora Guadalupe”.

 

Quince minutos después, reportó que el señor Roberto Miranda Torres (tío de la víctima) había lastimado a un testigo, mujer. Señaló que no tenía claro si había sido contratada por su tío, que eran las 5:05 de la mañana y que estaban muy estresados. Además de que ya había habido varios conflictos en ese hotel.

Cada diez minutos, Alfredo Miranda estuvo enviando sus ubicaciones a la periodista. Dijo haber recibido llamada de sus tíos a la habitación y que lo estaban confundiendo.

El último mensaje por la red WhatsApp fue a las 13:46 del mismo 13 de octubre, y la ubicación fue (19.3364444,-99.1273334) Ejido Xochimilco 33-43, Ex-Ejido de San Francisco Culhuacán, Coyoacán, 04470 Ciudad de México, CDMX, México.

 

Posteriormente envió cuatro mensajes de audio más, por Messenger, vía Facebook. El último mensaje de audio con su voz dice: “Señora Guadalupe, ya valió gorro”. A las 14:13, entró un mensaje de texto que dice: “Todo está bien, ¿de quién es el teléfono?”.

 

 

La acción de las autoridades

La Fiscalía General de la Ciudad de México dio seguimiento, directamente a través de la titular, Ernestina Godoy Ramos, después de que recibiera la información de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Gobernación, vía Alejandro Encinas Rodríguez, a quien se le reportaron los hechos.

Cuando la fiscal indagaba los detalles de lo que llamó “secuestro en curso” se le informó sobre la resistencia de la víctima para llamar al 911, por temor a que interfirieran en favor de Isabel Miranda, como ha sucedido años anteriores. Sin embargo, la fiscal enfatizó a la periodista que ya no era lo de antes, que estaban actuando conforme a derecho.

Después de que sus agentes de investigación llegaron al hotel de donde se estuvo reportando la ubicación de Alfredo Miranda Cruz, les informaron que no había ningún registro a ese nombre, y al mostrar su fotografía negaron haberlo visto entrar al hotel, por lo que solicitaron el registro de las cámaras de seguridad, ya que la víctima decía estar dentro de una habitación y haber sido testigo auditivo de que su tío Roberto Miranda había lastimado a una mujer en el pasillo que daba a su habitación.

Hoy, 14 de octubre, en torno a las 3 de la tarde, la autoridad reportó que la policía ya estaba en entrevista con la víctima, y que se encontraba estable.

 

Contexto

Alfredo Miranda Cruz había reportado desde enero de 2019 el acoso que recibía por parte de su tía Isabel Miranda Torres, pero pedía que no fuese revelado por temor a su vida. Dijo que solo quería dejar un registro con la periodista Guadalupe Lizárraga que había llevado la investigación sobre el falso secuestro de su primo Hugo Alberto por si llegara a pasar algo. En las diferentes comunicaciones con la periodista, corroboró Miranda Cruz la fabricación de la prueba de ADN, a través de una gota de sangre, que Isabel Miranda Torres, junto con los agentes de la PGR, plantó en el departamento de Juana Hilda González Lomelí. Señaló que la gota de sangre, efectivamente, era de su prima Claudia, y que su tío Enrique Wallace no era padre biológico de su primo Hugo Alberto. Que todos en la familia lo sabían, pero que los tenía a todos controlados. Y ello se podía comprobar con un análisis de ADN a la hija de Hugo Alberto (Andrea Isabel) que no tenía sangre de los Wallace.

El 28 de julio de 2020, envió un nuevo mensaje de alerta vía Messenger, en el que escribió que si algo le pasaba hacía responsable a su tía Isabel Miranda, sus tíos Heriberto y Roberto Miranda, así como a su primo Luis Alberto, Andrés, y las señoras Asunción y Magdalena Miranda Torres, a Víctor Manuel Sánchez (esposo de su tía Asunción), a su prima Claudia Wallace (hermanastra de Hugo Alberto), a Abraham Pedraza (esposo de su tía Magdalena), a Jorge Ortega Miranda y a su padre.

En el mensaje se destaca:

“…por cualquier cosa que me pase de forma acusatoria o asalto donde caiga muerto, se les haga responsables.

Yo, Alfredo Miranda Cruz, abusado sexualmente a los 9 y 15 años por mi primo Hugo (Alberto Wallace Miranda)”.

En el penúltimo mensaje de texto, escrito el 13 de octubre a las 14:37 horas, señala a la periodista:

“Señora, mi tía me quiere matar, cuando pase, anéxelo. Me están torturando”.

 

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