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Una red de 20 centros de tortura en la región de Jersón fue planeada y financiada por Rusia

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Descargas eléctricas, intentos de asfixias, el himno de Rusia y gritos de “viva Putin” para obtener información de las posiciones de Ucrania: investigadores de crímenes de guerra

Por Gabriela Sánchez / Olmo Calvo

Jersón (Ucrania) —

La artillería lanzada desde el otro lado del río Dniéper resuena en los alrededores de una pequeña tienda de ultramarinos de Jersón, mientras Tatiana Dmitrona sale del comercio a paso lento, abrazada a una barra de pan. Con una bolsa en su otra mano, pasa por delante de un portón metalizado coronado con alambre de cuchillas, y continúa el camino hacia su vivienda. El rugido de las explosiones ya no le asusta, pero los gritos desgarradores, escuchados cada día desde el salón de su casa durante los meses de ocupación rusa en la ciudad, no llegan a dejar de sonar en su cabeza.

Los constantes chillidos procedían del otro lado del portón gris, del otro lado del muro situado frente a la casa de Tatiana, desde donde la mujer de 75 años escuchaba los aullidos de dolor de hombres y mujeres encerrados en uno de los centros donde oficiales rusos detuvieron y torturaron a civiles ucranianos, según la Fiscalía regional de Jersón. Un grupo de investigadores de crímenes de guerra concluyó a principios de marzo que una red de al menos 20 centros de tortura en la región de Jersón, al sur de Ucrania, fue “planeada y financiada directamente por el Estado ruso”.

Tatiana camina hacia su casa, situada frente a uno de los centros de detención rusos. Foto: Olmo Calvo

Detrás de las paredes de uno de esos centros, gritó Viacheslav Lukashchuk. Su sonrisa remolona, la que dice ser su seña de identidad, no logra ocultar el dolor de los siete días que pasó detenido por las autoridades rusas durante la ocupación de Jersón. Junto a una cancha de baloncesto donde acaba de jugar una pachanga, Lukashchuk muestra un vídeo. En la pantalla aparece la bandera rusa. Los colores blanco, azul y rojo preceden a la imagen de un grafiti plasmado en un muro de Jersón durante los días de ocupación: “Gloria a las tropas ucranianas”.

Un hombre, de espaldas, agarra un rodillo y lo sumerge en un cubo de pintura verde. Empieza a borrar la inscripción, mientras una voz en off habla de “vándalo”, de “pintada extremista” y de “arrepentimiento”. En la parte inferior de la pantalla, un rótulo advierte de que se trata de la televisión difundida por la autoproclamada autoridad rusa en Jersón durante los meses de ocupación. El joven, con aspecto demacrado, dice ante la cámara: “Me siento culpable por esto y en el futuro esto no volverá a pasar”.

detalle video

Detalle de video.

Viacheslav guarda su teléfono de nuevo y tuerce su sonrisa. “Éste soy yo”, dice el joven ucraniano de 27 años, casi seis meses después de la grabación forzada del vídeo por parte de los funcionarios rusos. Tras siete días de cautiverio, en los que asegura haber sido víctima de tortura y prácticas abusivas, sus carcelarios le permitieron volver a casa con la condición de tachar, delante de la cámara, una de sus habituales pintadas de apoyo a Ucrania. El vídeo fue difundido como parte del aparato de propaganda rusa en la región.

Pero Viacheslav insiste en empezar por el principio. Cuenta su detención despacio, en un relato plagado de detalles. El 12 de septiembre de 2022, su hermana le avisó de que “los rusos” se acercaban a su casa. Durante las semanas anteriores, había realizado distintas pintadas por la ciudad en apoyo a las fuerzas armadas ucranianas, una estrategia impulsada por civiles de Jersón para evidenciar su resistencia a la ocupación, que finalizó en noviembre del año pasado cuando Kiev recuperó la ciudad.

Vratislav denuncia haber sido víctima de tortura durante la ocupación rusa de Jersón. Olmo Calvo

Sabía que podría tener consecuencias. Eran diez militares, recuerda. “Preguntaron directamente por mí”, dice el joven. Requisaron la documentación de todas las personas que estaban en su casa en ese momento: él, su madre, su novia, su hermana y un amigo. “Registraron nuestros teléfonos. En una conversación con mi novia, vieron que habíamos comentado algo de la muerte de un colaborador –un ciudadano de Jersón que colaboraba con la ocupación rusa–”. Empezaron los golpes: “Un militar ruso me dio con el codo en la cabeza. Me dio otro golpe, caí al suelo. Me levanté, me dio otra vez. Y otra vez. Me empezó a golpear en las piernas, me pusieron de rodillas, me pegaban por todas las partes”. Su familia contemplaba la escena en el salón de su casa, sin poder hacer nada.

Posible tortura en el salón de su casa

Un militar ruso salió de la habitación de Viacheslav con una camisa, de estampado militar, en la mano. “¿De quién es esto?”, preguntó, recuerda el joven. “Era mía, de cuando hice el servicio militar obligatorio antes de la guerra. Y se lo dije”, relata. Le golpearon aún más. “Me acusaban de muchas cosas y no era capaz ni de entender por qué. Me culparon de ser colaborador del Ejército y de enviar coordenadas de las posiciones rusas”, cuenta.

“Estaban sacando los cuchillos. Me amenazaban con que iban a cortarme las orejas delante de mi familia, dentro de mi casa. Cuando me cogían la oreja, yo me resistía para evitarlo, pero me ataron las manos. Me acosaban de nuevo, me hacían preguntas. Me preguntaban quién recaudaba dinero para las tropas ucranianas. Metían y sacaban las balas de la pistola, presionándome todo el tiempo”, recuerda el joven.

“Uno de ellos se acercó. Puso la pierna entre el cuello y el pecho. Estaba presionando, intentando asfixiarme. Después se calmó un poco, pero luego se fijó en una bolsa de plástico que estaba cerca. Me la puso encima de la cabeza. Y cerró la bolsa. Sentía que me asfixiaba”, continúa. “Al principio me estaba apretando el cuello con las manos, pero luego me cogió de la garganta, como si intentase arrancarme la nuez. Tiraba y tiraba”, dice el ucraniano.

Parece necesitar soltar todo, cada detalle de los abusos y posibles torturas sufridos antes de llegar al centro de detención. “Luego se acercaban todos, sacaban los cuchillos, me pegaban con el arma. Bromeaban entre ellos a mi costa: ‘venga, que sería mi cuarta oreja’. Otro contestaba: ‘la mía, la sexta’”, detalla.

Hasta que, cuenta Viacheslav, un agente del servicio de inteligencia ruso entró de nuevo en el salón: “Es nuestro. Vamos a llevárnoslo”. Le dijeron que cogiese un gorro. No sabía para qué. Pronto lo descubriría.

El centro de tortura

Después de obligarle a visitar distintos puntos donde había pintado grafitis, que tuvo que borrar y sustituir por una “Z” roja [el símbolo atribuido al Ejército del Kremlin], Viacheslav llegó al centro de detención. “Me metieron en una habitación oscura. Me dejaron ahí y me dijeron: ‘te quedas ahí quieto o disparamos’. Pensaba que me iban a matar”, recuerda el ucraniano, a quien cortaron la goma que sujetaba su pantalón para que se le cayese. “Me decían: ‘Estos hombres llevan mucho tiempo sin estar con una mujer. Te van a follar’”, relata. Después de golpearle una decena de veces con una porra en las piernas, le metieron en su celda, siempre según su relato. Era una cámara con tres camas, donde debían dormir siete personas, por lo que debían hacer turnos para descansar.

Lukashchuk cometió un error: mirar a los ojos a uno de los soldados rusos: “Me dijo: ‘¿Por qué me estás mirando?’. Uno de los agentes me golpeó en la espalda y me caí dentro de la habitación. No sabía qué hacer, cómo comportarme, entonces pregunté a los compañeros de celda. Hasta llegué a preguntar si me podía sentar en la cama. Todo me daba miedo”.

Pronto supo cómo debía comportarse los prisioneros para reducir las posibilidades de ser agredido. Según la experiencia de Viacheslav, los detenidos no podían mirar a la cara ni a los ojos del personal del centro, que solía ir con el rostro semicubierto con pasamontañas negro. Lo primero que debía hacer a su llegada, le dijo un compañero, era aprenderse el himno de Rusia. “Cuando entraban agentes del centro, todos teníamos que levantarnos y mirar la ventana. Y todos teníamos que gritar a la vez: ‘Gloria a Putin, gloria a Shoigú [Serguéi Shoigú, ministro de Defensa ruso] y gloria a Rusia”, explicita.

En otro punto de la ciudad, Boris (nombre ficticio), otro civil que asegura haber pasado por el mismo centro de detención, relata la misma dinámica: “Siempre teníamos que decir ‘gloria a Putin, gloria Shoigú y gloria a Rusia’. Te obligaban a aprender el himno de Rusia…”. Él fue detenido, precisamente, por negarse a decírselo a unos agentes rusos en el exterior del centro. “Vivo cerca de este centro y, la primera vez, me pararon y me obligaron a decirlo. No lo hice y me encerraron”, recuerda. La primera vez fue detenido cinco días. La segunda, 24 horas. Luego, fue trasladado a otro centro ubicado en los alrededores de la ciudad, donde estuvo un mes.

Se agacha y levanta su pantalón. Boris muestra las marcas que aún guarda de sus días en las prisiones rusas. Las aprieta con sus dedos. Aún sale pus de las costras. “Esto me lo hicieron con descargas eléctricas. Todavía no está curado”, sostiene el hombre, quien asegura tener las mismas heridas en su espalda.

“A veces te tumbaban en el suelo, ponían una toalla húmeda en la cara, conectan un cable en la mano y otro sobre el pene. Y, entonces, encienden la corriente. Cuando vertían agua sobre la toalla, sentía que me ahogaba. No hay palabras para describir cómo duele”, detalla Boris para ejemplificar la tortura que asegura haber sufrido en el mismo centro que Viacheslav. Ambos hombres, desconocidos entre sí, calculan que había unos 130 detenidos en el momento en el que pasaron por este centro.

Salir de la celda exigía un ritual. “Los hombres me explicaron que, cuando abrían los agentes, teníamos que salir al pasillo, ponernos el gorro en los ojos para no ver nada. Teníamos que salir, agachados y con las manos a la espalda. Preparados para que te llevasen a algún sitio”, continúa Viacheslav. Así fue como le trasladaron a los despachos donde, el primer día, fue interrogado en dos ocasiones.

“En cada sala vi manchas de sangre en las paredes. Me hicieron varias fotos y me revisaron todos los tatuajes. Luego pasaban las imágenes de los tatuajes por una especie de escáner, en el ordenador, para comprobar si coincidían con algunos símbolos”, dice. En los interrogatorios le preguntaban por los nombres de militares, jueces, policías. Le pedían direcciones, información sobre las posiciones ucranianas… Dijo no saber ninguna de las respuestas, cuenta.

“La segunda vez, me dijeron: ‘Si no nos dicen nada que nos interese, nos ocupamos de tu madre. Pero no dije nada”, recuerda. Tras ese interrogatorio,Viacheslav Lukashchuk pasó siete días encerrado en el centro sin salir de la celda. Al séptimo día, le llamaron. “Salí, me agaché, me puse el gorro, puse mis manos por detrás. Algunos me decían que debía bajar la cabeza al máximo, pero un soldado me dijo que por qué agachaba tanto la cabeza”, rememora, evidenciando su miedo a cualquier movimiento que pudiese molestar. “Me bajaron a la primera planta. Uno de los agentes me levantó la gorra para que yo pueda ver. Vi que tenía mi pasaporte y me preguntó: ‘¿Qué tal? ¿Has acogido al mundo ruso? ¿Ya estás de acuerdo con el mundo ruso? ¿Quieres volver a casa?”, cuenta.

Le dijo que sí, que quería volver a casa.

Después de acudir a borrar otra pintada de apoyo a las fuerzas ucranianas, la que sale reflejada en el vídeo publicado en medios rusos, el joven fue abandonado en un punto más o menos próximo a su casa. Primero caminó hasta casa de su novia, quien había sido retenida durante un día, para comprobar que estaba bien. Lo estaba y, juntos, fueron a su vivienda: “Vi que mi madre estaba recogiendo algo al lado de casa. Cuando vi que era ella estaba feliz. Estiré los brazos. Se dio la vuelta y, al ver que estaba delante, se puso de rodillas y se puso a llorar. Ya estaba en casa”.

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Europa

Amnistía Internacional denuncia el silencio de Occidente ante agresiones en África y Asia

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Congo Guerrilla m23

Estados occidentales reaccionan enérgicamente ante la invasión de Ucrania y son observadores pasivos frente a las violaciones en África.

Amnistía Internacional lamenta en su Informe Mundial de 2022, publicado este martes, el “doble rasero” de Occidente y buena parte de la comunidad internacional que, al contrario de lo sucedido con la guerra en Ucrania, ha permanecido callada frente a los abusos ocurridos en otros países.

“Si bien los Estados occidentales, así como algunos Estados africanos, han reaccionado enérgicamente a la agresión del Kremlin en Ucrania, se han mantenido en silencio sobre violaciones graves cometidas en países de África, como Burkina Faso, República Centroafricana (RCA), República Democrática del Congo (RDC), Etiopía, Mali y Mozambique”, señala. “El conflicto más mortal de 2022 fue el de Etiopía” pero quedó lejos de la “atención mundial”, ha señalado la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.

“Los Estados occidentales han impuesto sanciones económicas a Moscú y enviado apoyo militar a Kiev; la Corte Penal Internacional ha abierto una investigación sobre los posibles crímenes de guerra cometidos en Ucrania, y la Asamblea General de la ONU votó a favor de condenar la invasión rusa y calificarla acto de agresión. Esta iniciativa firme, por más que bien recibida, contrasta marcadamente con la respuesta que se ha dado a episodios anteriores de violaciones de derechos humanos masivas cometidas por Rusia y otros países, así como con la lamentable respuesta que se está dando a conflictos como los de Etiopía y Myanmar”, sostiene la ONG.

Según la organización, estas “respuestas inadecuadas” a los abusos de derechos humanos han alimentado “la impunidad y la inestabilidad”. “Este doble rasero de Occidente ha envalentonado a países como China, y ha permitido a Egipto y Arabia Saudí eludir, ignorar y desviar las críticas que se les han hecho sobre sus respectivos historiales de derechos humanos”, lamenta la ONG.

“El modelo para todas la violaciones de derechos humanos”

Amnistía Internacional menciona, por ejemplo, el caso de Estados Unidos: “Ha criticado enérgicamente las violaciones del derecho internacional cometidas por Rusia en Ucrania y ha admitido en su territorio a decenas de miles de personas ucranianas que huían de la guerra. Sin embargo, entre septiembre de 2021 y mayo de 2022 expulsó a más de 25.000 personas haitianas en aplicación de políticas y prácticas arraigadas en el racismo contra las personas negras, y sometió a muchas de ellas a tortura y otros malos tratos”.

“Los Estados de la Unión Europea abrieron sus fronteras a la población ucraniana que huía de la agresión rusa y, siendo uno de los bloques más ricos del mundo, demostraron tener capacidad más que de sobra para acoger a grandes cantidades de personas que buscaban seguridad y ofrecerles acceso a salud, educación y alojamiento. Sin embargo, muchos mantuvieron sus fronteras vetadas a quienes escapaban de la guerra y la represión en Siria, Afganistán y Libia”, sostiene la organización.

Callamard ha señalado: “La respuesta a la invasión rusa de Ucrania ha puesto de manifiesto lo que se puede hacer cuando hay voluntad política: el mundo entero la condenó, se iniciaron investigaciones sobre los crímenes que se estaban cometiendo y se abrieron las fronteras a las personas refugiadas. Esta respuesta debe servirnos de modelo para abordar todas las violaciones de derechos humanos masivas”.

“También necesitamos que los Estados que hasta ahora no han osado alzar la voz tomen cartas en el asunto y se posicionen en contra de los abusos contra los derechos humanos dondequiera que se cometan. Necesitamos menos hipocresía, menos cinismo y una acción de todos los Estados que sea más coherente, más ambiciosa y más basada en principios a fin de promover y proteger todos los derechos”, ha afirmado Callamard.

Otro caso: Myanmar, en medio de atrocidades, el pueblo se organiza con el gobierno legítimo –  (losangelespress.org)

Represión de disidentes pacifistas en Rusia

La ONG de derechos humanos denuncia en su informe el incremento de la represión en Rusia de los disidentes que se oponen a la campaña militar y otras violaciones de los derechos humanos. “En su represión incesante de la disidencia, las autoridades introdujeron duras restricciones adicionales a la libertad de expresión y de reunión pacífica”, dice la organización. Según Amnistía Internacional, la policía rusa “disolvió protestas pacíficas contra la guerra y la llamada a filas, a menudo haciendo uso excesivo de la fuerza”.

En esos actos fueron detenidas más de 19.400 personas, incluidos periodistas que cubrían las protestas. “La mayoría se enfrentó a fuertes multas o a periodos de detención administrativa”, añade. Las medidas contra la disidencia también llevaron a la cancelación de conciertos, exposiciones y otros eventos de figuras culturales que expresaban ideas contrarias a la línea oficial.

detención mujer en Rusia

Agentes de policía detienen en Rusia a una mujer que protestaba contra la invasión de Ucrania en el centro de Moscú en marzo de 2022. AFP vía Getty Images

Amnistía recuerda que un mes después del inicio de los combates en Ucrania, Rusia aprobó nueva legislación que penalizaba la “desacreditación” de las fuerzas armadas rusas y la “difusión deliberada de información falsa” sobre ellas.

En diciembre había más de 100 y 180 causas penales abiertas, respectivamente, por uno y otro cargo, y al menos 5.518 procesos administrativos por “desacreditación”, agrega. Además, se abrieron más de dos centenares de casos penales por otras actividades contra la contienda.

No solo los particulares con una postura antibélica se vieron afectados por las nuevas leyes, las autoridades también cerraron decenas de medios de comunicación independientes y bloquearon miles de sitios web. Así, fue clausurada la famosa emisora el Eco de Moscú y se le retiró la licencia al diario Nóvaya Gazeta, cuyo director fue galardonado en 2021 con el Nobel de la Paz.

Además, el Ministerio de Justicia añadió otros 166 nombres a la lista de “agentes extranjeros” y 23 a la de “organizaciones indeseables”, lo que dificultó aún más sus labores en Rusia.

Derechos humanos en España

“En 2022, en España se ha agravado el clima de impunidad y la falta de rendición de cuentas en algunos ámbitos de derechos humanos”, sostiene la ONG. “Durante el año se han mantenido cuestiones de impunidad del pasado por el incumplimiento de las autoridades de su obligación de investigar de forma exhaustiva y adecuada las vulneraciones de derechos humanos sufridas por las personas mayores que vivían en las residencias y los abusos que ampara la Ley Mordaza que han dejado a la ciudadanía desprotegida frente al uso excesivo de la fuerza por parte de los miembros de las fuerzas de seguridad”.

También “se han agravado las violaciones de derechos humanos en la frontera, con la masacre de Melilla de junio pasado, y la utilización de programas de espionaje que han violado el derecho a la privacidad de periodistas, autoridades y sociedad civil”.

Entérate: Pobreza en África impacta esfuerzos por poner fin al matrimonio de niñas –  (losangelespress.org)

 

Amnistía Internacional señala también la “insuficiente protección” de los derechos económicos, sociales y culturales por parte de las autoridades “en un contexto de incertidumbre económica”. La organización reconoce algunas mejoras en materia legislativa, citando la ley del sí es sí, la ley trans, del aborto, de vivienda y de secretos oficiales, entre otras.

Críticas a la Unión Africana

La ONG apunta directamente a la Unión Africana (UA), al asegurar que su respuesta “a las violaciones graves y los abusos de los derechos humanos que se cometieron en los conflictos de la región fue ausente o tímida en el mejor de los casos”.

Japhet Biegon, coordinador de Amnistía Internacional en África, ha hablado de un “fracaso de liderazgo” de la UA durante la presentación del informe en Nairobi. “La UA es una institución que se creó hace veinte años para, entre otros objetivos, responder activamente a los conflictos de África e intentar prevenirlos, (…) pero muchísimos ciudadanos de todo el continente no tienen ningún motivo para celebrar este aniversario”.

“Envalentonados por la ausencia de atención o acciones decisivas de la UA y las Naciones Unidas, los grupos armados y las fuerzas gubernamentales siguieron atacando a los civiles en conflictos por todo el continente, dejando un rastro de muerte y destrucción”, denuncia el informe.

Biegon ha destacado que, siete años después de que la UA ordenase la apertura de un Tribunal Híbrido para Sudán del Sur (HCSS) para juzgar los crímenes cometidos en ese país desde 2013 –fecha del inicio de su última guerra civil–, este sigue sin existir.

De igual forma, si bien la Unión Africana medió con éxito en el acuerdo de paz que terminó con la guerra del norte de Etiopía el pasado noviembre, “pasó por alto la impunidad desenfrenada en el país y no ha ofrecido una hoja de ruta clara para garantizar la rendición de cuentas por crímenes de guerra y contra la humanidad”, señala la ONG.

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Fuente: eldiario.es

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Europa

Consejo de Seguridad de Rusia advierte contar con armamento capaz ‘de destruir a cualquier adversario’

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expresidente ruso

Mientras el secretario Nikolai Patrushev lanza la advertencia sobre armas nucleares, acusa a EEUU y Reino Unido de provocar «un conflicto mundial».

El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, ha asegurado este lunes que las Fuerzas Armadas rusas cuentan con la capacidad armamentística suficiente como para poder «destruir a cualquier adversario».

«Rusia es paciente y no intimida a nadie con su ventaja militar. Pero tiene armas modernas únicas capaces de destruir a cualquier adversario, incluido Estados Unidos, si su existencia se ve amenazada», ha señalado Patrushev, según recoge la agencia de noticias Interfax.

De este modo, el alto funcionario ha respondido a ciertos políticos estadounidenses que, según él, son «cautivos» de la propia «propaganda» del país norteamericano que apunta a que Rusia no cuenta con la capacidad para responder a un hipotético ataque nuclear preventivo.

«Por alguna razón (…) siguen confiando en que, en caso de un conflicto directo con Rusia, Estados Unidos es capaz de lanza un ataque preventivo con misiles, después del cual Rusia ya no podrá responder. Esto es una estupidez miope y muy peligrosa», ha manifestado.

La doctrina nuclear rusa esgrime que el uso de armas nucleares por parte del país es posible si el enemigo usa este u otros tipos de armas de destrucción masiva contra Rusia y sus aliados, o en caso de agresión contra Rusia con el uso de armas convencionales, cuando la existencia misma del estado está amenazada, entre otros motivos.

Por otro lado, el secretario del Consejo de Seguridad ruso ha alertado de que ciertas potencias occidentales especialmente Reino Unido o Estados Unidos, «no son reacios a iniciar un conflicto paneuropeo o incluso mundial» y que utilizan a Ucrania para alimentar esta tensión.

Anteriormente, Patrushev ha llegado a asegurar que Rusia no está en guerra con Ucrania, sino que el conflicto en Europa del Este se trata más bien de un intento de Occidente por enemistar a Moscú y Kiev. «Los acontecimientos en Ucrania (…) son un enfrentamiento militar de la OTAN, sobre todo Estados Unidos y Reino Unido, contra Rusia», dijo el ato funcionario a principios de año.

(c) 2023 Europa Press.

 

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Europa

Finlandia aprueba formalmente unirse a la OTAN

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En espera de que respondan Turquía y Hungría

HELSINKI (AP) — El presidente finlandés Sauli Niinistö selló formalmente el jueves la histórica oferta del país nórdico para unirse a la OTAN al promulgar las enmiendas legales nacionales requeridas para ser miembro de la alianza militar occidental.

La medida del presidente significa que Finlandia ha completado las medidas nacionales necesarias para unirse a la OTAN, y ahora solo está esperando la aprobación de Turquía y Hungría, los únicos dos de los 30 miembros existentes de la alianza que no han ratificado su candidatura.

El jueves en Turquía, un comité parlamentario aprobó la solicitud de Finlandia para la OTAN, informó la agencia estatal Anadolu, acercando a Helsinki un paso más a unirse a la alianza.

La solicitud de Finlandia podría ser ratificada por la asamblea turca en pleno, donde el partido de Erdogan y sus aliados tienen mayoría, a partir de la próxima semana. Turquía tiene elecciones presidenciales y parlamentarias el 14 de mayo, y se espera la ratificación antes de eso.

La admisión de nuevos países requiere la aprobación unánime de los miembros de la alianza, y Ankara y Budapest aún no han dado luz verde.

Después de demoras de varios meses, se espera que el Parlamento húngaro finalmente apruebe la adhesión de Finlandia el 27 de marzo.

La legislatura finlandesa de 200 escaños respaldó la candidatura con una abrumadora mayoría de 184-7 el 1 de marzo.

Finlandia y Suecia solicitaron convertirse en miembros de la OTAN tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, abandonando décadas de no alineación.

La frontera de Finlandia con Rusia tiene un total de 1.340 kilómetros (832 millas).

Finlandia y Suecia, que son socios cercanos cultural, económica y políticamente, presentaron sus ofertas juntas y planeaban ingresar a la alianza al mismo tiempo. Sin embargo, la adhesión de Suecia se ha estancado debido a la oposición de Turquía. El miércoles, los legisladores suecos votaron abrumadoramente a favor de que Suecia se uniera a la OTAN, firmando la membresía del país junto con la legislación requerida.

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Fuente: The Associated Press: Suzan Frazer en Ankara y Jan M. Olsen en Copenhague, contribuyeron a este despacho.

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