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La red en lucha

Un día con los rescatistas del ejército israelí en el terremoto de CDMX

Traductora y periodista registra un día con los rescatistas del ejército israelí en la Ciudad de México tras el terremoto del 19 de septiembre

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Oren Rozner, ingeniero de las Fuerzas de Defensa Israelíes. Foto: Enlace Judío

“Huele a muerto” dice Oren Rozner, ingeniero de las Fuerzas de Defensa Israelíes. “¿Acaso no lo sienten? Huele a cadáver”.

Por May Samra/Enlace Judío

CIUDAD DE MÉXICO.- Estar en un sitio de desastre es toda una experiencia: hay estrés, adrenalina y dolor, envueltos en polvo y ruido ensordecedor. Hombres que no conoces se vuelven tus hermanos. Lo que haces, lo que dices, es fundamental. La diferencia entre un error tuyo y un acierto puede ser, para alguien, la diferencia entre la vida y la muerte. Cada minuto cuenta. No puedes quedarte inmóvil porque alguien está inmóvil bajo los escombros y tienes que moverte por él.

México ha sido herido en su corazón, en su parte más viva: su gente. A lo largo y ancho del país y de su capital, la tierra tembló y escribió con sangre miles de historias: en Avenida Medellín, el hombre que encontraron abrazado a su computadora, sobrevivió al sismo pero subió de vuelta y el edificio se derrumbó. La mujer y su bebé que nunca salieron del elevador en Avenida Petén y Emiliano Zapata. El músico que falleció aplastado, pero cuya guitarra sigue intacta.

Como traductora, me presento temprano en la mañana al Centro Deportivo Israelita, donde los hombres de la delegación israelí que vinieron a México pernoctaron en casas de campaña con la estrella de David.

Me asignan a una unidad de ingenieros para salir lashetaj, “al campo”. El líder de la unidad es un reservista. De estatura pequeña y ojos verdes, Golán Vach porta kipá y es coronel del Ejército Israelí.

Cuando llegamos al sitio del derrumbe, Avenida Álvaro Obregón 286, nos percatamos de que los equipos de brigadistas trabajan de forma aislada. Están los americanos, los japoneses y la enorme fuerza del pueblo mexicano: ejército, bomberos, Protección Civil, gendarmería, rescatistas y civiles.

Alrededor del sitio, las familias de los desaparecidos, en este caso se menciona a cuarenta y seis, organizaron campamentos improvisados, cubiertos con lonas, donde se acomodan torpemente cobijas, catres, sillas. Muchos lloran, otros rezan. La delegación de Israel, con sus uniformes, atraviesa los cordones de seguridad. Una mujer nos grita: “¡Ayúdennos por favor!” y luego, resignada, sólo “ayuden”.

Doce rescatistas israelíes se encuentran en este sitio. Lo primero que hacen el coronel Vach y el ingeniero Rozner es subir al edificio derrumbado. La capitán Kabitke, una pelirroja de mirada intensa, ya está interrogando a los familiares sobre la posible ubicación de los desaparecidos; otros oficiales israelíes están escudriñando los planes del edificio.

Al salir del derrumbe, Golán ya tiene un plan. Pide una hoja en blanco y apunta los pasos. Todos se acercan a mirar. Se volverá el líder del rescate, organizando todas las fuerzas en el terreno. Asignando tareas, buscando el equipo necesario, convenciendo, animando, ordenando, suplicando.

Golán tiene esperanza de encontrar vida en los escombros.

La idea de Vach es cortar el techo del edificio en pedazos, como si fuera una tapa, y buscar, a través de los espacios vacíos, a los sobrevivientes o a los cadáveres.

El coronel israelí pide una reunión con los americanos, los japoneses y representantes del gobierno mexicano.

El equipo norteamericano de rescate está conformado por varios hombres altos y fornidos. Al ver su determinación, aceptan inmediatamente ser parte del equipo de Golán. Los japoneses deciden no participar.

El plan de Vach es autorizado por el gobierno mexicano que pone una condición: el israelí deberá, primero, convencer a los familiares de los desaparecidos para que autoricen las labores con equipo eléctrico. 46 personas que representan a las 46 familias de los desaparecidos deberán firmar la autorización y todos deben estar conformes.

La tristeza me embarga. ¿Cómo poner de acuerdo a 46 individuos en deplorable estado emocional? ¿Qué decirles? ¿Qué tal si cualquiera de ellos se resiste? El plan israelí comienza a tambalearse.

En una carpa, hombres y mujeres, sentados en cubetas, esperan la explicación del rescatista. Los familiares se toman de las manos. Una mujer, los ojos perdidos, se abanica con la mano sin estar consciente de ello. Se toma lista.

Mi nombre es coronel Golán Vach y vengo de Israel en el día más sagrado para mi pueblo, el Año Nuevo judío” dice el militar israelí, flanqueado de su segundo al mando y de los norteamericanos, amén de sus traductores Daniel Dorenbaum, un joven de origen argentino, y una servidora.

“Conmigo traigo a los mejores hombres y mujeres de Israel en materia de rescate. Quiero decirles que hoy, 76 horas después del sismo, cada segundo cuenta. Personalmente tengo mucha esperanza de encontrar vivos a sus familiares, pero debemos trabajar y hacerlo rápido”.

“Debemos remover el techo y encontrar nuevos espacios por donde deslizarnos para buscar a los desaparecidos. Al hacerlo, pongo en riesgo a mis hombres. Pero lo haré porque conozco el valor de la vida y cada vida es preciosa para mí“.

Golán promete que tratará a los desaparecidos como si fueran sus hermanos. Sus palabras reflejan confianza y experiencia.

De pronto, un hombre de edad da un paso adelante. Le dice, entre lágrimas: “¡Yo confío en usted! ¡Vaya y sálvelos! ¡Que Dios lo ilumine! ¡Que Dios le dé fuerza y valor!

Es la señal para que hombres y mujeres desesperados se abalancen sobre los militares.”¡Vaya, vaya a buscarlos!” “Mi padre es Juan, ojalá lo encuentre!” “Mi Antonio, le suplico…”

“Si ustedes desean”, dice Vach, “enviaré a mi segundo al mando a trabajar, mientras yo respondo sus preguntas”.“¡No! ¡Salga ya!” dicen los presentes a unanimidad, “¡Por favor! ¡Empiece a trabajar!”.

“En Israel”, dice Vach, “cuando tenemos un problema, nos abrazamos todos en un círculo”. Bajo mis ojos aturdidos, va formándose un círculo dentro de la carpa improvisada, en el cual israelíes, norteamericanos, mexicanos, jóvenes, viejos, hombres y mujeres, se unen en un abrazo. Veo gente llorando, bendiciéndonos, bendiciendo a los soldados, veo volver la esperanza, veo sentirse el liderazgo.

Itamar Cohen, hombre de pocas palabras. Foto: May Samra

E inicia la batalla. La batalla contra el tiempo. Contra la naturaleza. Contra el cansancio. Contra la falta de equipo.

El plan de Vach empieza a tomar forma. Lo primero que necesita el coronel son 50 hombres con 200 cubetas. “No necesitamos a trabajadores expertos, simplemente personas con ganas y fuerza”. La fuerza humana es la más fácil de conseguir y bajo las órdenes de Itamar Cohen, segundo al mando del equipo, un hombre de pocas palabras, suben al techo e inicia la remoción de escombros.

El equipo de rescate israelí elabora una lista del equipo necesario para realizar la tarea. Pide una grúa, unos sacos para remover escombros y slingas, entre otros objetos. Cuando las personas no entienden qué necesita, Golán lo dibuja: en un pedazo de madera, en una hoja.

Golán sugiere que se remueva un poste de luz, llega la CFE. Pide lámparas para iluminar la zona, pues pronto anochecerá; indica que se debe elaborar una lista de trabajadores clasificados por áreas de experiencia; solicita un contenedor para retirar los escombros. Corre de un lado para otro, desaparece y surge de pronto. Apenas si alcanzamos, sus traductores, a seguirle el paso.

Se necesita un tubo para deslizar los escombros, aparecen soldadores y lo arman a base de tambos. Se requieren sacos para escombros, los que se proporcionan no sirven. Busquen otros. Llega una grúa. No hay contenedores. Hombres que sepan apuntalar, síganme.

El saludo “de puño” acompaña sus peticiones. Cuando le dicen “no hay”, él responde: “Cuento contigo”.

Desde el piso, con la ayuda de unos expertos, Oren Rozen monitorea la oscilación del edificio: “El edificio se mueve todo el tiempo”, dice, “por el peso de los rescatistas, por la grúa, por los temblores más pequeños. Debemos asegurarnos de que la oscilación no sea excesiva como para anunciar el derrumbe del edificio”. Indica a los topógrafos los parámetros que deben ser vigilados.

Equipos de brigadistas bajan y son reemplazados por otros. Y cuando, a las 7:00 de la noche, le pregunto a Golán si ha comido, reconoce que ni siquiera ha desayunado y que está por desmayarse, pero que sólo come Kosher. Es Rosh Hashaná y, en algún rincón de la Galilea, su familia celebra la fiesta sin él. Afortunadamente comidas calientes Kosher llegarán a Álvaro Obregón 286 gracias a la familia de Nathan Samra.

Golán Vach seguirá en el sitio del derrumbe toda la noche y sólo se irá a la “base” (el CDI) hasta el día siguiente.

Durante toda la noche, los israelíes  planearán cómo quitar los techos, cómo y dónde cortar. En los días que siguen, quitarán dos pisos completos hasta el cuarto piso. Unos días después, comenzarán a excavar desde abajo. Recuperarán cuerpos en lugares muy complicados. Conforme se excava, la estructura se volverá más frágil y más peligrosa. Muchos voluntarios abandonarán el sitio. No así los israelíes.

Dejo el sitio, exhausta, y camino por las calles abarrotadas de voluntarios. Pienso que fue un honor haber servido, aunque sea sólo un día, bajo las órdenes del ejército israelí.

El lunes por la tarde, una ceremonia se llevó a cabo en el CDI para despedir a los rescatistas de las FDI. Vach no estaba -probablemente seguía en el sitio del derrumbe. Me acerqué a Oren y le dije que le quería pedir perdón.

“¿Por qué?” dijo el joven de mirada bondadosa.

Por no creer en ustedes, por pensar que eran hombres comunes que harían cosas comunes. Gracias por ayudarnos. Gracias, a nombre de México”.

Ernesto Araiza Cervantes en la recepción del grupo de rescatistas del ejército israelí tras sismo de la CDMX. Foto: especial

 

Fuente: Enlace Judío

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Europa

Periodistas y defensores de derechos humanos en 45 países espiados con el programa israelí Pegasus

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LONDRES.– La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) y la canadiense Citizen Lab denunciaron que defensores de derechos humanos y periodistas han sido vigilados y atacados en 45 países de todo el mundo gracias al programa Pegasus, del grupo tecnológico israelí NSO.

Danna Ingleton, del brazo tecnológico de AI, Amnesty Tech, resaltó que una nueva plataforma, Digital Violence (Violencia digital) “saca a la luz las importantes conexiones entre el uso del software espía de NSO y demoledoras violaciones de derechos humanos”, en cuatro continentes.

Esa plataforma, de la agrupación británica Forensic Architecture, permitió ya trazar un mapa de la distribución mundial de Pegasus, un programa que NSO (iniciales de sus creadores y propietarios) vende exclusivamente a gobiernos y solo después de ser autorizados con base en la legislación militar israelí.

Pegasus es un malware (programa malicioso) que se instala subrepticiamente en los teléfonos y permite acceso total a los mensajes, correos electrónicos, multimedia, micrófono, cámara, llamadas y contactos en el dispositivo del usuario.

Un caso latinoamericano de víctimas de Pegasus, según las investigaciones de AI y Citizen Lab, fue el espionaje sobre defensores de derechos humanos que participaron en las indagatorias por la desaparición de los 43 estudiantes  de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en México, un crimen masivo ocurrido en 2014.

En 2012, el gobierno de México había anunciado un convenio con NSO por 20 millones de dólares.

En octubre de 2019, AI reveló que el teléfono del historiador y periodista marroquí Maati Monjib fue infectado con el software espía Pegasus. Detenido en diciembre de 2020 y liberado bajo fianza en marzo de 2021, el activista “continúa sufriendo acoso por parte de las autoridades marroquíes por su labor de derechos humanos”.

“El dominio digital en el que habitamos se ha convertido en la nueva frontera de las violaciones de derechos humanos, un sitio de vigilancia e intimidación del Estado que le permite cometer esas violaciones”: Shourideh Molavi.

En 2018, Citizen Lab y el diario The New York Times informaron sobre el uso del software NSO para espiar al círculo íntimo de Jamal Khashoggi justo antes del asesinato de ese periodista en el consulado de Arabia Saudita en Turquía.

Otros medios de prensa han dado cuenta del empleo de Pegasus en países tan disímiles como España, Turquía, Tailandia, Qatar, Kenia, Uzbekistán, Mozambique, Marruecos, Yemen, Hungría, Nigeria y Bahréin.

En octubre de 2019, la empresa de mensajería instantánea WhatsApp y su matriz Facebook demandaron a NSO en Estados Unidos en virtud de la Ley de Abuso y Fraude Informático de ese país.

Según la demanda, NSO habría utilizado la aplicación WhatsApp para espiar hasta 1400 de sus usuarios en el mundo.

La nueva plataforma “revela que el dominio digital en el que habitamos se ha convertido en la nueva frontera de las violaciones de derechos humanos, un sitio de vigilancia e intimidación del Estado que le permite cometer esas violaciones”, dijo Shourideh Molavi, responsable de investigación de Forensic Architecture.

Edward Snowden, quien preside en Estados Unidos la Fundación para la Libertad de Prensa, dijo en una serie audiovisual de AI-Citizen Lab que “NSO Group es lo peor de lo peor, al vender herramientas de robo digital a actores de los que sabe perfectamente que violan activa y agresivamente los derechos humanos”.

La plataforma Digital Violence reúne datos sobre actividades relacionadas con NSO, sus licencias de exportación, presuntas adquisiciones, infecciones digitales y ataques físicos (que incluyen intimidación, acoso y detención) a activistas que anteriormente han sufrido ataques mediante software espía, destacó AI.

NSO se presenta como una empresa dedicada a “crear tecnología que ayuda a las agencias gubernamentales a prevenir e investigar el terrorismo y el crimen, para salvar miles de vidas alrededor del mundo”.

Con sede en Herzliya, cerca de Tel Aviv, NSO (iniciales de sus fundadores Niv Carmi, Omri Lavie Shalev Hulio), tiene ingresos anuales entre 40 y 150 millones de dólares, según informes concordantes, y en 2017 ya empleaba 500 personas.

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Latinoamérica

Presidente de Haití, Jovenel Moises, asesinado en golpe de Estado

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SANTO DOMINGO.- El presidente de Haití, Jovenel Moises, fue asesinado esta madrugada por un comando armado que penetró a su residencia en medio de un intenso tiroteo. Era su cuarto año de presidencia, y en febrero había alertado de que había un golpe de Estado en marcha y que utilizaba la calle para desestabilizar. Incluso, el 12 de febrero de 2021, señaló a un grupo de familias vinculadas al sector eléctrico de querer asesinarlo.

En la acción fue herida de gravedad su esposa Martine Moise, cuyo estado de salud aún era confuso.

Los primeros informes de seguridad indican que en el comando que atacó a Moïses había mercenarios suramericanos. El primer ministro de Haití, Claude Joseph, emitió un comunicado en el que confirma que a eso de las 1:00 de la madrugada Moises fue mortalmente herido. Así lo confirmó el diario local El Día.

Moises, de 53 años, ganó las elecciones presidenciales de su país en primera vuelta el 27 de noviembre de 2016 y asumió el 7 de febrero de 2017, proceso que apenas contó con la participación del 21 por ciento de los electores.

Desde el año pasado enfrentaba protestas violentas promovida por grupos opositores, quienes exigían su salida del poder alegando que su periodo concluía el 7 de febrero pasado en el entendido de que el mismo se contabilizaba desde el 7 de febrero del 2016 pese a que él tomó posición en 2017.

Otra de las situaciones que enfrentaba Moises fue el auge de grupos criminales que han tomado el control de gran cantidad del territorio haitiano y que desafiaban la autoridad gubernamental.

Comunicado emitido por Claude Joseph dando razón del atentado contra el presidente Jovenel Moises, quien falleciera poco después.

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Latinoamérica

EEUU publica primera lista de funcionarios señalados de corrupción en Centroamérica

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El Departamento de Estado de Estados Unidos identificó a más de 50 funcionarios y exfuncionarios, incluidos expresidentes y legisladores activos, sospechosos de corrupción o de socavar la democracia en tres países centroamericanos.

Muchos de los casos ya se conocían en Guatemala Honduras y El Salvador pero la mención de los nombres en la lista de Estados Unidos avivó las esperanzas de quienes luchan contra la corrupción. La lista fue entregada al Congreso de Estados Unidos, de conformidad con la ley estadounidense U.S.-Northern Triangle Enhanced Engagement Act, impulsada el año pasado por el representante federal Eliot Engel.

La publicación ocurre mientras el gobierno del presidente Joe Biden presta atención a la corrupción endémica en la región como uno de los factores que impulsa a los centroamericanos a migrar a Estados Unidos.

El llamado del Congreso para el reporte refleja una preocupación creciente “sobre el nivel de corrupción sistémica en los países del Triángulo Norte, la reincidencia considerable que hemos visto en toda la región en los últimos años” y la necesidad de “garantizar que nuestra ayuda no termine en los bolsillos de funcionarios corruptos o sus aliados”, dijo Adriana Beltrán, directora de seguridad ciudadana en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental enfocada en asuntos de derechos humanos.

Entre las figuras más destacadas de la lista se encuentran el expresidente de Honduras José Porfirio “Pepe” Lobo Sosa y la ex primera dama Rosa Elena Bonilla de Lobo. El informe del Departamento de Estado señala que Lobo Sosa aceptó sobornos de un cártel del narcotráfico y que su esposa estuvo involucrada en fraude y malversación de fondos. Ambos niegan las acusaciones. La Corte Suprema invalidó el año pasado la condena de Bonilla por cargos relacionados y está esperando un nuevo juicio.

Quizás tan importante que la inclusión de Lobo Sosa o de más de una docena de legisladores actuales, fue la omisión del actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. Los fiscales estadounidenses en Nueva York han señalado sospechas de que Hernández financió su ascenso político con sobornos de narcotraficantes, pero el mandatario no ha sido acusado formalmente.

Él ha negado haber cometido alguna falta. Su hermano, el exlegislador federal Juan Antonio “Tony” Hernández, fue condenado en marzo en Nueva York a cadena perpetua.

El analista hondureño Raúl Pineda Alvarado dijo que había muchas expectativas por la lista, pero que en general no incluye a los perpetradores principales, algo que lo decepcionó .

“Si esta es la forma en la que el Congreso de Estados Unidos pretende combatir la corrupción en Honduras, es algo parecido a querer curar el cáncer con aspirina”, comentó.

En lugar de nombrar a quienes dan las órdenes y controlan los recursos, la mayoría de los nombres eran de “autores secundarios”, sostuvo.

“Esta lista Engel, de alguna manera era muy esperanzadora, se pensó que sería un golpe demoledor a los verdaderos pesos pesados de la corrupción… pero lamentablemente esas esperanzas se ven frustradas”, declaró.

En cuanto a El Salvador, en la lista se incluyeron exfuncionarios del gabinete, un juez y el jefe de despacho del presidente Nayib Bukele La comisionada presidencial de operaciones y gabinete de gobierno, Carolina Recinos, ha mantenido un perfil bajo desde que su nombre apareció en mayo en una lista más corta del Departamento de Estado, pero los funcionarios del gobierno afirman que sigue presente en las oficinas presidenciales.

La lista del jueves detalló que ella “se involucró en corrupción considerable al hacer mal uso de fondos públicos para beneficio personal” y que participó en un plan de lavado de dinero.

La lista también incluyó a dos expresidentes de la Asamblea Legislativa, entre ellos Walter Araujo, que abandonó el partido conservador Arena para convertirse en un líder preeminente del partido Nuevas Ideas de Bukele.

De acuerdo con la lista, Araujo fue incluido por “exhortos a la insurrección contra la Asamblea Legislativa y amenazar repetidamente a candidatos políticos”.

Araujo reacción en Twitter, diciendo que no será callado por “gringos” ni por periodistas sin escrúpulos.

“Si por defender a mi pueblo y a mi gente me ponen en una lista Engel…. me pueden poner 100 veces más”, tuiteó.

Jean Manes, una exembajadora estadounidense para El Salvador, que recientemente regresó de manera temporal como encargada de negocios, dijo en un comunicado en video que la estrategia de Estados Unidos en la región se centra en combatir la corrupción porque es el factor más grande que impide el desarrollo.

“Las personas en la lista Engel pierden de forma inmediata su visa para acceder a los Estados Unidos”, afirmó. “Esta es una lucha larga compleja y continua, por eso hacemos uso de diferentes herramientas como la lista Engel que nos permite tomar acción inmediata en contar de actores que están abusando su poder para beneficio personal”.

Eduardo Escobar, jefe de Acción Ciudadana, una organización de rendición de cuentas públicas de El Salvador, dijo que se reunió el miércoles con la subsecretaria de Estado de Asuntos Políticos de Estados Unidos, Victoria Nuland, durante su visita al país.

Escobar dijo que en algunos casos, la lista dio crédito a los señalamientos de que algunos miembros del gobierno de Bukele estaban involucrados en actos de corrupción, así como miembros de otros partidos políticos. Añadió que ahora tendrían que ver si la Fiscalía General de El Salvador toma alguna medida para perseguir a las personas mencionadas en la lista.

El gobierno de Bukele no ha respondido de momento a una solicitud de comentarios.

En Guatemala, el expresidente Álvaro Colom Caballeros fue acusado de participación en fraude y malversación de fondos en el caso de un nuevo sistema de autobuses en Ciudad de Guatemala. El actual juez de la Corte Suprema Manuel Duarte Barrera presuntamente “abusó de su autoridad para influenciar y manipular inapropiadamente el nombramiento de jueces para el tribunal supremo”. Otro magistrado del máximo tribunal salvadoreño, Nester Vásquez, también se entrometió presuntamente en la selección de jueces.

El fiscal jefe contra la impunidad de Guatemala, Juan Francisco Sandoval, opinó que el alcance de la corrupción en el país ha ido mucho más allá de los mencionados en la lista.

“Creo que faltan varios procesados por corrupción”, añadió Sandoval. “En la fiscalía investigamos a cientos de personas y otras cientos han sido condenados. Creo que se deben tocar los puestos altos de las estructuras de corrupción, sobre todo aquellos que la financian.”

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Fuente: AP

Sherman reportó desde Ciudad de México. Los periodistas de The Associated Press Marcos Alemán en San Salvador y Marlon González en Honduras contribuyeron a este despacho.

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