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África

Tuz Jormato, el mayor matadero de Irak

Tuz Jormato, al norte de Bagad, se ha convertido en una tierra de terror para los turcomanos que son desplazados de su propia comunidad

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Un policía monta guardia a la entrada del barrio turcomano de Tuz Jormato, en la gobernación iraquí de Saladino. Foto: Karlos Zurutuza/IPS

Un policía monta guardia a la entrada del barrio turcomano de Tuz Jormato, en la gobernación iraquí de Saladino. Foto: Karlos Zurutuza/IPS

TUZ JORMATO, Iraq, (IPS).- “No me atrevo a decirle quiénes son los asesinos aquí, pero sí que su objetivo somos nosotros, los turcomanos”, se desahoga Ahmed Abdulah Muhtaroglu, junto al retrato de su hermano asesinado en 2013 en Iraq.

Muhtaroglu radica en Tuz Jormato, un distrito ubicado 170 kilómetros al norte de Bagdad donde la etnia turcomana es mayoría. Este pueblo desciende mayoritariamente de las tropas desplegadas por el imperio otomano en la Mesopotamia. Tras árabes y kurdos, los turcomanos son el tercer grupo étnico de este país, con una población que oscila entre 500.000 personas, según fuentes internacionales, y casi tres millones, según la propia comunidad.

“No hay peor lugar en el mundo para un turcomano que Tuz”, asegura Muhtaroglu, líder local del Frente Turcomano, el principal partido político de este pueblo en Iraq. “Nos hemos convertido en las víctimas de una agenda para desplazar a nuestra población. Tan solo el año pasado alrededor de 500 familias abandonaron el distrito”, añade.

Si los desplazamientos son una triste moneda de cambio en un país que se desgarra por la violencia sectaria, en esta ciudad de 60.000 habitantes adquieren una nueva dimensión. Según la base de datos Iraq Body Count, el último ataque en Tuz se produjo el 8 de abril, cuando cuatro residentes murieron por el estallido de un coche bomba.

El ataque más brutal hasta la fecha fue el de enero de 2013, cuando 42 miembros de la comunidad murieron en un ataque suicida durante la celebración de un funeral.

Durante el mandato Saddam Hussein (1979-2003), la localidad pasó de la gobernación de Kirkuk, de mayoría kurda, a la vecina de Saladino, donde predominan los árabes, en el marco de una campaña de arabización de la región norte. Kirkuk y Tuz Jormato son dos de varios “territorios en disputa”, cuyo estatus habría de definirse en un referendo que se viene aplazando desde 2007.

Hanna Mohammad, única candidata de Tuz a las elecciones generales programadas para el 30 de este mes, asegura que una región independiente sería la solución más conveniente. Ella se postula “porque es más fácil para una mujer salir elegida”. Muchos de sus votantes potenciales viven en el barrio turcomano de Tuz.

“Si va usted allí, comprobará que hemos construido nuestra propia prisión como única forma de sobrevivir”, lamenta la candidata de 40 años.

Voces desde el matadero

Es fácil llegar hasta allí, porque es imposible no topar con los muros de hormigón levantados en el centro de esta localidad. Pasar la empalizada, con un perímetro de un kilómetro, solo es posible en los puestos de control gestionados por policías locales como Samir D, quien explica que fueron los habitantes los que empezaron a construirla hace dos años, para evitar coches bomba como el que mató a su hermano hace tres. Sigue sin ser suficiente.

A pocos metros de allí, Mohammad Hamid señala el lugar exacto en el que perdió a su hija en septiembre. Hanna, de 10 años, murió sepultada bajo el muro que rodea la entrada de su casa, por una explosión que se produjo en la de enfrente, que pertenecía a una familia turcomana de la que dos de sus miembros resultaron heridos.

Las calles en este distrito no están asfaltadas, por lo que a Ahmed B no le resulta demasiado difícil cavar una zanja en la suya. El objetivo es meter un tubo para canalizar el agua servida y evitar el olor y, sobre todo, que sus dos sobrinos enfermen mientras juegan al aire libre. Son los hijos de su hermano muerto en una explosión hace seis meses.

Zohaila, madre de Ahmed, sigue desconsolada: “Ofrecimos a Ahmed a la viuda de su hermano, pero esta no aceptó, y yo apenas puedo hacerme cargo de todo con los 150.000 dinares mensuales (unos 125 dólares) que me pagan por cachear a las mujeres a la entrada de la mezquita”, explica la anciana turcomana de riguroso luto.

En los alrededores de la mezquita del imán Ahmed la iconografía chiita es omnipresente: desde los retratos del imán Alí, descendiente legítimo de Mahoma según esta rama del Islam, hasta los de Moqtada al-Sadr, líder político y religioso y una de las figuras clave en el Iraq pos-Saddam Hussein. Tampoco faltan las fotografías de los muertos en atentados.

El policía Massud M culpa del desastre a “terroristas que no tienen raza ni religión”, una respuesta que parece una frase hecha entre muchos residentes.

Durante una reunión en octubre con el embajador de Estados Unidos en Iraq, Robert Stephen Beecroft, el ministro para los Derechos Humanos, Mohammad Shia al Sudani, admitió que “la definición legal de genocidio es aplicable a las minorías iraquíes como los yazidíes, los turcomanos y los chabaquíes”.

En su informe de mayo de 2013, el Instituto para el Derecho Internacional y los Derechos Humanos se refirió a un “serio deterioro de la seguridad en la zona debido a las crecientes tensiones entre el gobierno kurdo y el de Bagdad”.

La institución, con sedes en Bagdad, Washington y Bruselas, hablaba de una creciente actividad de grupos armados de diverso corte étnico y religioso, y recogía las denuncias de miembros de la comunidad turcomana presuntamente intimidados por las fuerzas de seguridad kurdas, dominantes en la zona.

Arsad Salihi, uno de los siete parlamentarios turcomanos, suscribe este análisis.

“Nuestro sufrimiento se debe a que nos encontramos entre árabes y kurdos; llegar a un acuerdo con unos significa enfrentarse a los otros”, explica Salihi desde su residencia en Kirkuk.

El dirigente político turcomano culpa de los asesinatos a “terroristas de todos los colores”, y asegura que no descartaría una eventual integración a la norteña Región Autónoma Kurda. Para ello, dice, “debería ponerse fin a las continuas arbitrariedades que cometen los kurdos con la comunidad”.

Esas supuestas irregularidades son tajantemente refutadas por el legislador Jalid Schwani, de la Unión Patriótica del Kurdistán, quien apuesta por llegar a “acuerdos directos con árabes y turcomanos”.

“En el caso de Tuz Jormato, volvería a (la gobernación de) Kirkuk, y Saladino podría quedarse con Hawiya”, una localidad de mayoría árabe en el oeste de Kirkuk.

Pase lo que pase, el residente Ihmat Altun dice que no lo verá: “Mañana me marcho con mi familia a Estambul. No me quedaré a esperar que nos sacrifiquen en este matadero”, asegura este peón de obra desde su desvencijada camioneta, justo antes de que el guardia levante la valla de acceso.

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África

Conflictos, corrupción y cambio climático incrementan a 828 millones de hambrientos en el mundo

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Corrupción y cambio climático han aumentado la crisis de hambre en el mundo

ROMA – Los conflictos bélicos, como causa principal, junto con las presiones económicas por malos manejos, el impacto de la Covid-19 y los choques climáticos, han elevado a 828 millones el número de personas que padecen hambre en el mundo, reportó este jueves 13 el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

“Seamos claros: las cosas pueden empeorar y empeorarán a menos que se haga un esfuerzo coordinado a gran escala para abordar las causas profundas de esta crisis. No podemos tener otro año de hambre récord”, dijo el director ejecutivo del PMA, David Beasley, en un comunicado.

Si 828 millones de personas se acuestan con hambre todas las noches, la cantidad de personas que enfrentan inseguridad alimentaria aguda aumentó, de 135 millones en 2019 a 345 millones en la actualidad, y 50 millones de personas en 45 países están al borde de la hambruna.

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El conflicto sigue siendo el principal impulsor del hambre, ya que 60 % de las personas que sufren hambre en el mundo viven en zonas azotadas por la guerra y la violencia, según el reporte adelantado por el PMA con motivo de conmemorarse el 16 de octubre el Día Mundial de la Alimentación, que este año tiene como lema: «No dejar a nadie atrás».

Los acontecimientos que se desarrollan en Ucrania “son una prueba más de cómo el conflicto alimenta el hambre, obligando a las personas a abandonar sus hogares y acabando con sus fuentes de ingresos”, expuso el reporte.

“Con demasiada frecuencia, son los conflictos los que sumergen a los más vulnerables en una hambruna catastrófica, con comunicaciones interrumpidas, acceso humanitario restringido y comunidades desplazadas”, expuso el PMA.

“Las cosas pueden empeorar y empeorarán a menos que se haga un esfuerzo coordinado a gran escala para abordar las causas profundas de esta crisis. No podemos tener otro año de hambre récord”: David Beasley.

También los choques climáticos –materializados por ejemplo en prolongadas sequías y recias inundaciones en distintas partes del globo- destruyen vidas, cultivos y medios de subsistencia, y debilitan la capacidad de las personas para alimentarse.

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Las consecuencias económicas de la pandemia, como la inflación, el endurecimiento del crédito y la interrupción de las cadenas de suministro, también contribuyen a llevar al hambre a niveles sin precedentes, se indicó.

El PMA dice que hay en el globo un “anillo de fuego” que lleva a millones de personas al borde de la inanición, el cual va desde el Corredor Seco centroamericano y Haití hasta Afganistán, pasando por el Sahel (estepas en el centro africano), África oriental, Siria y Yemen.

En países como Nigeria, Sudán del Sur y Yemen, el PMA ya se enfrenta a decisiones difíciles, como reducir las raciones para poder llegar a más personas. Esto equivale a quitarle comida al hambriento para dar de comer al más hambriento.

Las consecuencias de no invertir en actividades de resiliencia repercutirán más allá de las fronteras, sostiene el PMA, pues si las comunidades no están empoderadas para resistir los impactos y las tensiones a las que están expuestas, esto podría resultar en aumento de la migración, desestabilización y conflicto.

“La historia reciente nos lo ha demostrado: cuando el PMA se quedó sin fondos para alimentar a los refugiados sirios en 2015, no tuvieron más remedio que abandonar los campamentos y buscar ayuda en otro lugar, lo que provocó una de las mayores crisis de refugiados de la historia europea reciente”, recordó el reporte.

El PMA destacó que si bien las necesidades han aumentado en gran medida, los recursos no, y esa agencia de las Naciones Unidas requiere 22 200 millones de dólares para llegar con auxilios alimentarios a 152 millones de personas en 2022.

La mira de la agencia está en los gobiernos donantes, pero también en empresas e incluso en personas individuales con recursos o audiencias para sus mensajes.

Los costos también están en su punto más alto: los costos operativos mensuales del PMA están 73,6 millones de dólares por encima del promedio de 2019. Con ese dinero se pudo alimentar a cuatro millones de personas durante un mes.

Sin embargo, la agencia subraya que para lograr el hambre cero, el dinero no es suficiente. “Solo la voluntad política puede poner fin a los conflictos en lugares como Yemen, Etiopía y Sudán del Sur”, insistió el informe.

“Y sin un compromiso político firme para contener el calentamiento global como se estipula en el Acuerdo de París (de 2015), las principales causas del hambre seguirán sin disminuir”, concluyó el reporte.

 

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África

Pobreza en África impacta esfuerzos por poner fin al matrimonio de niñas

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matrimonio infantil no termina por pobreza

Por Cecilia Rusell

JOHANNESBURGO – El matrimonio infantil sigue siendo un flagelo en muchos países africanos, a pesar de la legislación y los esfuerzos de muchos, incluidos los parlamentarios, para mantener a las niñas en la escuela y crearles un futuro mejor.

Esta fue la opinión de los participantes en un seminario web realizado bajo los auspicios del Foro Parlamentario Africano sobre Población y Desarrollo (FPA) y la Oficina Regional del Fondo de la Población de Naciones Unidas (UNFPA) para África Oriental y Meridional (Esaro, en inglés).

El seminario digital escuchó cómo la legislación progresista que prohíbe el matrimonio para adolescentes menores de 18 años, y en un caso, 21, no fue suficiente para detener la práctica.

También se afirmó que pandemia de covid-19 había afectado los programas de prevención del matrimonio infantil y aumentado la pobreza y la desigualdad, que era una fuerza impulsora de los matrimonios infantiles.

Chinwe Ogbonna, director regional encargado de Esaro, dijo que si bien ha habido logros considerables desde la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, celebrada en 1994 en Egipto, el trabajo aún no ha terminado.

Alentó a los parlamentarios a comprometerse con las acciones que acordaron en una reunión regional en junio, en Addis Abeba, la capital de Etiopia, que incluían “ampliar la defensa basada en evidencia”.

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En África, dijo, el embarazo adolescente y la prevalencia del VIH son altos. La violencia de género iba en aumento y continuaban los feminicidios y las prácticas nocivas del matrimonio infantil y la mutilación genital femenina.

El seminario web escuchó a miembros de los parlamentos de varios países del continente africano.

Fredrick Outa, de Kenia, vicepresidente de la FPA, dijo a los delegados que si bien Kenia había hecho compromisos ambiciosos, la mutilación genital femenina (MGF) era un motivo de preocupación.

Kenia se comprometió a fortalecer la coordinación en el marco de la legislación y las políticas, la comunicación y la promoción, la integración y el apoyo, y la cooperación transfronteriza para eliminar la MGF.

Kenia tenía como objetivo eliminar la violencia de género y los matrimonios infantiles y forzados “abordando las normas sociales y culturales que propagan la práctica y brindando apoyo a las mujeres y niñas afectadas”.

Una legisladora de Zambia, Princess Kasune, dijo que le preocupaban los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud de Zambia de 2018, según la cual 29 % de las mujeres de 20 a 24 años informaron haberse casado antes de los 18.

El país tenía varios programas para abordar esto, incluida la asociación con los gobernantes tradicionales y la sociedad civil para luchar contra el matrimonio infantil precoz.

“Los caciques y jefes se han comprometido en la lucha contra el matrimonio infantil… Los gobernantes tradicionales son defensores de la lucha contra el matrimonio infantil”, dijo Kasune.

Ella dijo que la práctica continúa a pesar de que la Ley de Matrimonio prescribe los 21 años como la edad mínima para contraer matrimonio.

Sin embargo, el derecho consuetudinario difiere y es necesario que haya coherencia en la legislación.

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La otra campaña crucial contra los matrimonios precoces fue mantener a los niños en la escuela. Si bien el gobierno había empleado a 30 000 maestros en áreas rurales, se necesitaban más.

“Mantener a las niñas en la escuela fue fundamental para reducir la incidencia del matrimonio infantil”, dijo Kasune.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Muwuma Milton, legislador de Uganda, estuvo de acuerdo en que la cultura jugó un papel importante en la eliminación de prácticas nocivas como el matrimonio infantil.

Su país estaba aplicando un enfoque multifacético para eliminar esto, incluidos los planes de alimentación escolar, proporcionando paquetes sanitarios para las niñas y alentando a las madres jóvenes a regresar a la escuela después del parto.

“Un desafío es que el país tiene necesidades insatisfechas de servicios de planificación familiar, que asciende a 30 %, y hay una cultura que cree que una vez que una niña llega a la edad de la menstruación, tiene la edad suficiente para casarse”, dijo Milton.

Matthew Ngwale, diputado de Malawi, señaló que su país se adhirió al protocolo de la Comunidad de Desarrollo de África Meridional (SADC, en inglés) que condena el matrimonio de personas menores de 18 años.

La Constitución de Malawi, la Ley de Matrimonio, Divorcio y Relaciones Familiares (2015) y la Ley de protección y justicia para el cuidado de los niños refuerzan esta política.

Pero, dijo Ngwale, a pesar de la “legislación progresista, Malawi tiene una de las tasas más altas de matrimonio infantil en el mundo, donde aproximadamente 42 % de las niñas se casan antes de los 18 años y 9 % son menores de 15 años. Aproximadamente 7  % de los niños se casan antes de los 18 años”.

También señaló que el matrimonio infantil es mayor en las zonas rurales que en las urbanas. Las niñas de las áreas rurales tienen 1,6 veces más probabilidades de casarse a una edad temprana que aquellas que viven en la ciudad.

La pobreza es un claro factor impulsor, ya que las mujeres del sur predominantemente «pobre» se casan a una edad ligeramente menor que las de las regiones del norte y central «más ricas».

“En Malawi, los niños de familias más pobres tienen el doble de probabilidades de casarse temprano que los de familias más ricas”, dijo Ngwale.

En el país 51,5 % de las personas vive por debajo del umbral de pobreza, según datos oficiales. Ese promedio se eleva a 60 % en zonas rurales, en comparación con las zonas urbanas que registran 18%.

Las prácticas tradicionales de iniciación, realizadas como parte de un rito cuando una niña llega a la pubertad, fomentan la actividad sexual temprana, dijo Ngwale, y la prevalencia del matrimonio infantil es mayor entre los grupos matrilineales que entre los patrilineales.

“Debido a la inseguridad alimentaria, el matrimonio infantil a menudo se convierte en un mecanismo de supervivencia más probable a medida que las familias buscan reducir la carga de alimentar a la familia”, aseguró.

Los desafíos climáticos, como las sequías y las inundaciones, se han vuelto más frecuentes y catastróficos.

El matrimonio infantil afecta las tasas de finalización de la escuela secundaria. En Malawi, solo el 45% de las niñas permanecen en la escuela más allá del octavo grado.

“La mayoría de las niñas que abandonan la escuela debido al matrimonio infantil tienen pocas oportunidades de ganarse la vida, lo que las hace más vulnerables a la violencia de género. El matrimonio infantil reduce los ingresos esperados de las mujeres en la edad adulta entre 1,4% y 15,6%”, afirmó.

Sin embargo, el gobierno de Malawi había creado un entorno propicio para que las organizaciones de la sociedad civil trabajaran con el gobierno para poner fin al matrimonio infantil,

Pamela Majodina, diputada de Sudáfrica, dijo en el seminario web que el país estaba comprometido con los objetivos de erradicación del matrimonio infantil.

Ha aprobado leyes, incluida la Ley de Violencia Doméstica, la Ley de Niños, la Ley de Delitos Sexuales y la Ley de Justicia Infantil, donde es un delito penal tener relaciones sexuales con un niño menor de 16 años, independientemente del consentimiento.

Goodlucky Kwaramba, parlamentaria de Zimbabue, dijo que su país se comprometió a reducir los embarazos adolescentes de 21,6 % a 12 % para 2030 y a brindar servicios integrales de planificación familiar para 2030.

Una parlamentaria de Eswatini, Sylvia Mthethwa, dijo que su país, con 73 % de la población menor de 35 años y un desempleo juvenil de 47 %, se comprometió a garantizar que la juventud fuera la prioridad. Mientras los senadores movilizaban recursos financieros, se habían elaborado la Política Nacional de la Juventud y el Plan Operativo Nacional de la Juventud.

Mientras tanto, en Tanzania, ya se registraron algunos éxitos. Thea Ntara, legisladora del país, dijo que los servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes y jóvenes han estado disponibles en más de 63 % de todos los establecimientos de salud desde 2017.

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Fuente: ipsnoticias.net

 

 

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África

Millonario desperdicio de alimentos en el mundo: 45 países al borde de la hambruna, advierte la ONU

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Millonario desperdicio de alimentos en el mundo: 45 países al borde de la hambruna, advierte la ONU

Por Thalif Deen

NACIONES UNIDAS –  Las advertencias no cesan: algunos países del Sur en desarrollo, sobre todo de África y Asia, se encaminan hacia el hambre y la inanición masivas, advirtió la ONU.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió este mes que hasta 828 millones de personas se acuestan con hambre cada noche, mientras que el número de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria aguda se ha disparado – de 135 millones a 345 millones – desde 2019.

Un total de 50 millones de personas en 45 países caminan ya al borde de la hambruna.

Sin embargo, en lo que parece una cruel paradoja, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que la asombrosa cifra de 161 mil millones de dólares en alimentos se desecha tan sólo en los vertederos de ese país.

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El déficit de alimentos en los países pobres se ha visto agravado por la reducción de los suministros de trigo y grano procedentes de Ucrania y Rusia, provocada por la guerra en el primero de esos países, desatada por la invasión del segundo. Un impacto que se ha sumado a las secuelas de la crisis climática y las consecuencias de la pandemia de covid-19, que se acerca ya a tres años de duración.

Mientras las necesidades están por las nubes, los recursos han tocado fondo. El PMA dice que necesita 22 200 millones de dólares para llegar a 152 millones de personas en 2022. Sin embargo, con la economía mundial tambaleándose por la pandemia de covid, la brecha entre las necesidades y la financiación es mayor que nunca.

“Nos encontramos en una encrucijada crítica. Para evitar la catástrofe del hambre a la que se enfrenta el mundo, todo el mundo debe dar un paso adelante junto a los donantes gubernamentales, cuyas generosas donaciones constituyen la mayor parte de la financiación del PMA”, advirtió la agencia de emergencia de las Naciones Unidas desde su sede en Roma.

Remarcó también que “las empresas del sector privado pueden apoyar nuestro trabajo a través de la asistencia técnica y la transferencia de conocimientos, así como de las contribuciones financieras. Tanto las personas con alto poder adquisitivo como los ciudadanos de a pie pueden desempeñar un papel, y los jóvenes, las personas influyentes y las celebridades pueden alzar su voz contra la injusticia del hambre en el mundo».

En 2019, Rusia y Ucrania exportaron conjuntamente más de una cuarta parte (25,4 %) del trigo mundial, según el Observatorio de la Complejidad Económica (OEC).

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Danielle Nierenberg, presidenta y fundadora de la organización estadounidense Food Tank, dijo que la cantidad de alimentos que se desperdicia en el mundo no sólo es un enorme problema ambiental, sino climático.

“Si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero”, remarcó.

Además, el desperdicio y la pérdida de alimentos son también un enigma moral.

“Me parece absurdo que se desperdicien o se pierdan tantos alimentos por falta de infraestructuras, por una mala formulación de políticas o por normas de comercialización que obligan a eliminar los alimentos si no se ajustan a determinadas normas”, explicó Nierenberg.

A juicio de la presidenta del centro de pensamiento sobre la alimentación, “esto es especialmente terrible ahora que nos enfrentamos a una crisis alimentaria mundial, no solo por la agresión de Rusia contra Ucrania, sino por los múltiples conflictos en todo el mundo”.

“En la última década hemos hecho un buen trabajo de concienciación sobre el desperdicio de alimentos, pero no hemos hecho lo suficiente para convencer a los responsables políticos de que tomen medidas concretas. Ahora es el momento de que el mundo aborde el problema del desperdicio de alimentos, especialmente porque conocemos las soluciones y muchas de ellas son baratas», afirmó.

A su juicio, medidas como una mejor regulación en torno a las fechas de caducidad y de compra preferente, políticas que separen la materia orgánica en los municipios, multar a las empresas que desperdician en exceso, una mejor recogida de datos en torno al desperdicio de alimentos o más infraestructuras e innovaciones prácticas que ayuden a los agricultores.

“Y hay aún más soluciones. Podemos resolver este problema, y tenemos los conocimientos. Solo tenemos que ponerlo en práctica», afirmó Nierenberg.

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Controlar la pérdida y el desperdicio de alimentos es un factor crucial para alcanzar la meta de erradicar el hambre en el mundo. Foto: FAO

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés) declaró en noviembre de 2021 que el desperdicio de alimentos en este país se estima en un 30-40 % del suministro total de alimentos.

“La comida desperdiciada es la categoría más importante de material que se deposita en los vertederos municipales y representa un alimento que podría haber ayudado a alimentar a las familias necesitadas. Además, el agua, la energía y la mano de obra utilizados para producir alimentos desperdiciados podrían haberse empleado para otros fines», afirma la FDA.

Para reducir eficazmente el desperdicio de alimentos será necesaria la cooperación entre los gobiernos federal, estadal, local y comunitario, las instituciones religiosas, las organizaciones medioambientales, las comunidades y toda la cadena de suministro.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

El profesor David McCoy, jefe de investigación del Instituto Internacional de Salud Mundial de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-IIGH), calificó como “desgarradora” la imagen de los alimentos que se echan a los vertederos mientras crece la hambruna y la inseguridad alimentaria en los países menos favorecidos.

Esa imagen, además, debe también yuxtaponerse a los daños ecológicos causados por los modos dominantes de producción de alimentos que, a su vez, solo profundizarán la crisis de la inseguridad alimentaria generalizada.

“Hace años que se reconoce la necesidad de una transformación radical y generalizada en la forma de producir, distribuir y consumir alimentos. Sin embargo, los actores poderosos, especialmente las instituciones financieras privadas y las gigantescas empresas oligopolistas que obtienen enormes beneficios de los sectores agrícola y alimentario, tienen un gran interés en mantener el statu quo”, advirtió.

A juicio del académico, “su resistencia al cambio debe ser superada si queremos evitar un mayor empeoramiento de las crisis de hambre y ecológica”.

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Frederic Mousseau, director de políticas del estadounidense Instituto Oakland, recordó que la producción y las existencias mundiales de alimentos se encuentran en niveles históricamente altos en 2022, con solo una ligera contracción en comparación con 2021, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO).

“El aumento vertiginoso de los precios de los alimentos este año se debe más a la especulación y a la especulación que a la guerra en Ucrania”, aseguró.

Por eso, a su juicio, “es indignante que el PMA se haya visto obligado a ampliar sus operaciones de ayuda alimentaria en todo el mundo debido a la especulación, a la vez que ha tenido que recaudar más fondos, ya que los costes de la ayuda alimentaria han aumentado en todas partes.

Mousseau señaló que los costes del PMA aumentaron en 136 millones de dólares solo en África Occidental debido a los altos precios de los alimentos y el combustible, mientras que al mismo tiempo, las mayores empresas alimentarias anunciaron beneficios récord por valor de miles de millones.

 

Entre los conglomerados transnacionales alimentarias, el grupo francés Louis-Dreyfus incrementó sus beneficios en lo que va de año en 82,5 %, el estadounidense Bunge Limeted en 15 % y el también estadounidense Cargill en 23 %.

Los beneficios de un puñado de corporaciones alimentarias que dominan los mercados mundiales ya superan los 10 000 millones de dólares este año, el equivalente a la mitad de los 22 000 millones de dólares que el PMA busca para atender las necesidades alimentarias de 345 millones de personas en 82 países.

En una conferencia de prensa en Estambul, el secretario general de la ONU, António Guterres, ofreció un rayo de esperanza cuando dijo el 20 de agosto que más de 650 000 toneladas métricas de cereales y otros alimentos ya están de camino a los mercados de todo el mundo.

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“Acabo de regresar del mar de Mármara, donde equipos ucranianos, rusos, turcos y de las Naciones Unidas están realizando inspecciones conjuntas de los buques que atraviesan el mar Negro cuando entran o salen de los puertos ucranianos. Es una operación extraordinaria e inspiradora”, afirmó.

Añadió que “acabo de ver un buque fletado por el Programa Mundial de Alimentos -el Brave Commander- que está esperando para zarpar hacia el cuerno de África para llevar la ayuda que necesitan urgentemente quienes padecen hambre aguda”.

“Ayer mismo estuve en el puerto de Odesa y vi de primera mano la carga de un cargamento de trigo en un barco”, dijo.

Guterres reconoció que “estaba tan conmovido viendo cómo el trigo llenaba la bodega del barco. Era la carga de la esperanza para muchos en todo el mundo”.

“Pero no olvidemos que lo que vemos aquí en Estambul y en Odesa es sólo la parte más visible de la solución. La otra parte de este paquete de medidas es el acceso sin trabas a los mercados mundiales de los alimentos y los fertilizantes rusos, que no están sujetos a sanciones”, remarcó.

Guterres señaló que es importante que todos los gobiernos y el sector privado cooperen para llevarlos al mercado. Sin fertilizantes en 2022, dijo, puede que no haya suficientes alimentos en 2023.

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“Sacar más alimentos y fertilizantes de Ucrania y Rusia es fundamental para seguir calmando los mercados de productos básicos y bajar los precios para los consumidores”, reconoció.

A juicio de Guterres, “estamos al principio de un proceso mucho más largo, pero ustedes ya han demostrado el potencial de este acuerdo crítico para el mundo”.

“Por ello, estoy aquí con un mensaje de felicitación para todos los que forman parte del Centro de Coordinación Conjunta y un llamamiento para que continúe esta labor vital para salvar vidas”, dijo.

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Fuente: ipsnoticias.net

 

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