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Con voz propia

Turquía, ¿un país para un hombre?

El pueblo de Turquía lucha porque se le respete su existencia colectiva y rompe con la imagen mediática de la hegemonía turca bajo liderazgo de Erdogan

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plaza de Taksim

Plaza de Taksim. Foto: Thanassis Stravakis (AP)

Antonio Hermosa Andújar*

¿Quién se lo iba a decir, a Él, nada menos que Erdogan, el omni-presidente de todas las Turquías pasadas y por venir, el redivivo sueño imperial turco hecho persona? ¿Quién le iba a decir a este Erdogan de sí mismo, el semidiós que ha inaugurado su propio culto antes de obligar por decreto a los demás a divinizarlo? ¿Al héroe sobrevenido de aquella lejanísima primavera árabe un día devorada por el invierno musulmán, que pedía la dimisión de Mubarak, que tronaba contra los autócratas autistas de la zona reclamando oídos para la voz de su pueblo clamando contra ellos; que un día se presentó de gira por la zona para hacer campaña por la hegemonía turca, es decir, por su personal liderazgo regional, sin vacilar para ello en renegar de su antigua y sólida alianza con Israel, de la noche a la mañana convertido en Estado terrorista? Sí, ¿quién le iba a augurar que en tan poco tiempo la historia, en una de esas fulgurantes ironías que suele gastarse con los aprendices de tirano, iba a convertir la plaza Tahrir en Plaza Taksim?

El giro vertiginoso de las cosas le pilló impreparado, mas no lo necesitaba porque respira con la cartilla aprendida, de modo que si alguien protesta contra él, y tiene la suerte de no ser periodista, lo que le llevaría ipso facto a la cárcel, o de no ser un intelectual, lo que llevaría a ser tratado como si fuera periodista, y tiene otra suerte más, la de protestar en grupo, se encontrará con una respuesta automática: son unos marginados, tienen deseos inconfesables, son títeres de los advenedizos que los financian, etc. Y con una amenaza: en un plis plas convoco a diez de los míos por cada uno de ellos. Toda una lección de democracia, sin duda, y en concreto de respeto a las minorías.

Occupy Gezi. Foto: EFE

Occupy Gezi. Foto: EFE

Quizá antes de dejar actuar a una boca que (se) dispara sola su mente debería haber buscado un motivo al qué hacía allí ese puñado de “marginados” y, en buen político, consultar con la prudencia si cabía otra respuesta a la dada con su aquiescencia por el alcalde de Estambul azuzando a la policía contra ellos, con esa finura que desde siempre distingue a la policía turca, especialmente cuando divisa en sus propios conciudadanos la amenaza al orden; quizá la prudencia le habría dicho esas verdades elementales que la soberbia no deja oír al soberbio cuando en su mano hay poder y en su poder hubo éxito. Más que nada porque le suele volver los ojos hacia dentro y la realidad adquiere la forma que le prestan sus deseos. La prudencia, sin duda, le habría sugerido reflexionar acerca de si los proyectos faraónicos tienen más razón de ser que la ambición del faraón in pectore por un lado, y la de favorecer la corrupción por otro, sea la propia, la insobornable del nepotismo familiar –es su yerno el dueño del mayor centro comercial de Estambul- o la que compra favores a terceros a cambio de la venta de la dignidad de la política, del honor personal y del respeto a la sociedad.

La prudencia le habría recordado asimismo precedentes en los que una respuesta equivocada es el conjuro por el que la realidad, hasta entonces enmudecida por la fuerza, vuelve a escena con furia renovada. Y los actores, que nunca desaparecen por completo aunque a veces lo parezca, exigen al tirano in nuce responsabilidad política por sus acciones, preludio en ocasiones de la responsabilidad penal (quizá en un día no muy lejano Erdogan tenga que justificar por qué de pronto le han salido tantos ceros a su cuenta corriente, y quizá la excusa de que Alá el dadivoso ha premiado su fe no sea explicación suficiente ante los tribunales, ni siquiera ahora que tan bien domesticados los tiene). Habría podido ahorrarse el descarado espectáculo de hoy –y hasta los dos muertos habidos hasta ahora, cosa no precisamente menor-, en el que el equivalente a muchos grupos respecto del inicial ya no pide que se detenga la desaparición del parque Gezi sino lisa y llanamente su dimisión.

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Enfrentando la represión policia. Foto: EFE

Con todo, es probable que Erdogan hubiera tomado a la prudencia por loca en lugar de prestarle oídos, ya que la arrogancia distorsiona el color de los sonidos y hay un momento en el que la policromía real el arrogante la convierte en monótona. Le habría contrapuesto las esperanzas libertarias que despertó su irrupción en la escena turca tras su paso por la alcaldía de Estambul, el ocaso de la herencia kemalista –salvo por lo del feroz nacionalismo frente al pasado, que comparten-, los pinitos en la modernización turca, la lejana aproximación a Europa, el progreso económico; e, incluso, a día de hoy, la caída de uno de los tabúes de ese pasado innombrable con el inicio de conversaciones con representantes kurdos, bien que con la obligación de desentenderse por completo del genocidio armenio, etc. Su reacción, además, demuestra que es un político al uso en países sin tradición democrática, de los que creen que la democracia empieza donde termina, esto es, en las elecciones, y Erdogan habría podido recordarle a tan noble dama que él ha ganado tres de fila, cada una con un porcentaje de votos superior al anterior: ¡sólo un gran sujeto detrás del gran político habría conseguido no morir de éxito ante un currículo así en un contexto como ése!… y Erdogan, con su erdoganitis crónica, no es de ésos.

Ahora tiene enfrente a decenas de miles de individuos pertenecientes a diversas clases y sectores sociales, desde intelectuales y alumnos hasta las minorías religiosas islámicas, como la de los alevíes –una secta chií de la que se declara partidario aproximadamente un cuarto de la población turca-, desde la izquierda radical y la juventud ecologista hasta facciones de su propio partido, en su mayoría coreando su dimisión. Y lo hacen no sólo desde Estambul, el símbolo histórico y económico del país, que produce la mitad de cuanto se exporta, sino desde decenas de ciudades esparcidas por todo el país.

No es que con ello se tambalee la base electoral del Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP), pero sí es posible que haya empezado a peligrar el liderazgo de Erdogan, desde el momento que la causa magna del descontento que produce –mayor sin duda que los peligros que acechan a una economía lastrada por la crisis de consumo europea y sin apenas valor añadido en su producción- es la deriva autoritaria y religiosa encabezada por su líder, que ha dado con los huesos en la cárcel de buena parte de los opositores a la misma, tendente por un lado a la acumulación de más poder en sus manos y a la imposición de la Sharía en un país constitucionalmente laico, algo con lo que está en desacuerdo incluso la gran mayoría de los miembros de su partido y, desde luego, la mayor parte de la ciudadanía (sólo el 12%, según una reciente encuesta, se declara favorable a su implantación). A lo que han de sumarse las duras repercusiones del conflicto sirio entre los ciudadanos de las zonas fronterizas, habida cuenta de que la zozobra permanente de las mismas a causa de la política gubernamental respecto de su vecino y de la fuerte presencia de refugiados sirios, les constriñe sin tregua a sentirse en una especie de estado de asedio psicológico y material.

Solidaridad internacional con Turquía. Foto: JuanSantiso.blogspot.com

Solidaridad internacional con Turquía. Foto: JuanSantiso.blogspot.com

El problema ahora, naturalmente, es cómo transformar en energía política esa energía social, cómo dar un cauce político a esa protesta social con el propósito de regenerar la vida democrática imponiendo sus principios y valores contra toda tentación cesarista del líder de turno, máxime cuando los partidos de oposición parecen vegetar en una somnolienta melancolía que les convierte en sombras de aquello que deben ser, y cuando entre ellos hay uno, el más nacionalista, de extrema derecha, en el que lo malo del arrebato autocrático de Erdogan es el no compartir ideario. Pero son ellos, como también el propio gobernante desembarazándose si es preciso de su guía, quienes deben interpretar políticamente la lección de democracia impartida por una parte de la ciudadanía.

Sea como fuere, y aunque el destino de Erdogan no aparezca ni mucho menos sellado, su mito sí se ha venido abajo en estos pocos días. Quizá a partir de ahora sea más fácil enjuiciar a quien acaba con sus críticos en las cárceles y evitar sus desmanes; desconfiar de quien tras amenazar verbalmente a Israel por el asesinato de nueve ciudadanos turcos en el Mar de Mármara, denunciando su derecho a defenderse mediante ataques preventivos en aguas internacionales, se contenta luego con una disculpa por parte del gobierno israelí, y cuando ésta llega en forma en forma de disculpa funcional, la da por buena sin más apagando el incendio de su boca con la misma facilidad con la que lo inició; o de quien hizo gala de moralidad y democracia para resaltar el valor del Islam en la arena internacional y luego olvidó una y otra apenas los problemas aparecieron en casa; e incluso sea, a partir de ahora, también más fácil recordar a aquel político que, siendo alcalde de Estambul hizo profesión de fe de encendida musulmanía declarándose partidario de imponer públicamente la Sharía y luego se presentó, ya como Jefe de Estado, como guardián del Estado laico ante sus pares europeos.

Apoyo desde Los Angeles, California. Foto: JuanSansito.blogspot.com

Apoyo desde Los Angeles, California. Foto: JuanSansito.blogspot.com

Quizá, en suma, ahora ganen más crédito quienes desde siempre le acusaron de tener una agenda oculta y de ser la imposición de la ley islámica el secreto de esa agenda. Cuando el año próximo se celebren las presidenciales, el aspirante a sultán deberá para serlo comportarse como tal, reformando la constitución para centralizar aún más el poder y acapararlo en su persona, incluso arrogándose la posibilidad de disolver el parlamento a su antojo. Ocasión tendrán entonces quienes hoy están en la calle de volver a clamar por la democracia con su voto y los partidos por hacerse dignos de ello; para entonces Erdogan ya conocerá que Turquía no es país para un solo hombre, y sus ciudadanos sabrán claramente que será mejor pactar con el diablo que elegir a Erdogan, y es que de todos los moralistas metidos en política el diablo es el único que no se preocupa por ocultar su agenda.

 

*El autor es filósofo español.

 

Con voz propia

Jorge Hank Rhon y Julián Leyzaola, una mancuerna electoral de terror en Baja California

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Por Kristian Camarena-Sánchez

Desde los nazis de hace 80 años, en los tribunales internacionales hay algo que no se perdona: la tortura. Y en pleno 2021, Julián Leyzaola y el Partido Encuentro Solidario (PES) de Baja California no lo han entendido, y se empeñan en que el exmilitar debe ser candidato a alcalde y acompañar a Jorge Hank Rhon en la Campaña Electoral de este año.

Lo cierto es que esto no sólo radica en el empeño del PES y de Leyzaola, sino también en el de Jorge Hank, quien sigue considerando que el exmilitar en retiro y prófugo de la justicia debe ser su candidato a la alcaldía de Tijuana.

Tan es así, que ayer en su acto de campaña en el Estadio Caliente, aplaudió la presencia de Juliana Leyzaola, la hija del ex secretario de Seguridad Pública de Tijuana que lleva casi 10 meses sin dar la cara porque lo detiene la policía.

“Le tienen miedo”, dijo Hank Rhon, mientras juntaba los cinco dedos en señal de cuchi cuchi.

Hace unos días el Instituto Estatal Electoral (IEE) aprobó que la Carta de Residencia no es el único formato para que los candidatos demuestren que viven en la ciudad y se puedan registrar para la Alcaldía.

Los aplaudidores incomprensibles de Julián Leyzaola modificaron las cosas y viralizaron que éste no necesitaba la Carta de Residencia, pero sin mencionar que cualquiera de los otros medios también requiere la presencia del exmilitar.

Fue así, como el jueves pasado la gente de Leyzaola Pérez diseminó en redes sociales que éste ya era prácticamente el candidato a la Presidencia Municipal de Tijuana por el PES.

Mentira en despoblado: Lo que el IEE resolvió es que la Carta de Residencia no es el único método que un candidato puede presentar para demostrarse tijuanense; sin embargo, los otros posibles requieren igualmente la llegada y presencia de Julián Leyzaola, y en cualquiera de estas posibilidades lo van a detener.

Independientemente de todos los entuertos locales que Hank Rhon busque desde su dinero, el exmilitar no será candidato a Alcalde porque la Constitución Política de México se lo prohíbe debido a que tiene una orden de aprehensión vigente.

En el artículo 38, inciso V, de la Carta Magna, se indica la suspensión de los derechos ciudadanos “por estar prófugo de la justicia, desde que se dicte la orden de aprehensión hasta que prescriba la acción penal”.

Hank puede decidir desde hoy lunes, en el segundo día de su campaña, no seguir apoyando la faramalla de candidatura inexistente de Leyzaola, pero seguramente esperará hasta el 18 de abril para modificar sus pasiones, en vista de que al día siguiente inician las campañas para Alcalde.

El exreo por acopio de armas, Jorge Hank Rhon, va a gastar las primeras dos semanas de su campaña en proteger y sostener en el discurso al prófugo de la justicia por tortura, Julián Leyzaola Pérez.

Al parecer, está el canasto pa’l garrero

Esto lo saben todos en ese circulito pequeño de intereses creados. Lo sabe el presidente en funciones del Partido Encuentro Solidario (PES), Alfredo Ferreiro; lo sabe el diputado Héctor Cruz Aparicio, que obtiene favores usando el nombre de su jefe el exmilitar; lo saben Hank Rhon y Julián Leyzaola, los principales interesados.

Pero quienes no lo saben, son los ciudadanos. Porque desde el poder del dinerote les han hecho creer que todo es posible si llega un costal de dólares a la persona adecuada.

Muy mal hace el PES y Hank en poner a Leyzaola como una víctima del sistema que hoy lo busca por tortura, cuando en el pasado, fue el victimario del sistema que le dio trabajo como Secretario de Seguridad Pública Municipal de Tijuana.

Engañan a la ciudadanía y ésta se alebresta en favor de un sujeto que pateaba detenidos con sus botas de casquillo tipo militar.

En el equipo del magnate Jorge Hank Rhon los que tienen miedo son ellos mismos, porque saben que van a perder la contienda si se siguen esforzando en darle cabida a la obsesión del ingeniero.

Pero Hank Rhon es obsesivo hasta los dientes; él está seguro de poder cargar con su leyendota negra y con la de Leyzaola durante la Campaña Electoral 2021.

A ver si cuando se esté lamiendo las heridas por haber perdido otra vez la gubernaturano se arrepiente.

DE LA AMENAZA: “Yo pienso hacer exactamente lo mismo del municipio cuando estuve aquí, pero ahora en el Estado”, dijo Jorge Hank Rhon en su evento de ayer en el Estadio Caliente.

Fuente: glocal.com.mx

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Con voz propia

Exfuncionarios hidalguenses detrás de inversión millonaria en torre habitacional

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Ambos políticos hidalguenses han edificado más de 10 mil viviendas en desarrollos inmobiliarios al interior del país y para ello han constituido diversas sociedades; aunque quieran esconder el origen de las inversiones, el rastro de los hombres de confianza que dejan al frente llevan siempre a ellos

Por Emmanuel Ameth

El pasado 24 de marzo fue anunciada una inversión de 260 millones de pesos para edificar la Torre AG en la zona plateada de Pachuca, misma que en sus 20 niveles albergará 97 departamentos y 176 cajones de estacionamiento; aunque la cara pública del proyecto fue el empresario Ricardo Mejía Pesquera, una serie de conexiones llevan a nombres como el del exgobernador Manuel Ángel Núñez Soto así como del exdirector de Infonavit David Penchyna Grub, entre otros.

La riqueza generada a partir de información privilegiada y presuntos actos de corrupción confabulados desde distintos puestos públicos y sus conexiones, les han permitido constituir una serie de sociedades a partir de las cuales han podido comercializar más de 10 mil viviendas al interior del país.

La misma Policía Federal ha dado cuenta de estos manejos político-empresariales pero por alguna razón, las investigaciones no llegaron a judicializarse en el sexenio pasado y parece que en el presente tampoco se han tenido avances significativos, si bien existen otras pesquisas que podrían llevar a la cárcel a los involucrados.

Las dudas sobre el representante del proyecto

De acuerdo con la misma información que Spazios ha hecho pública, el grupo empresarial también ha edificado desarrollos como Mina Real en Zona Plateada, Los Frailes Residencial en Ex Hacienda la Concepción, Valle del Sol al sur de la ciudad, así como Don Carlos en Tizayuca (cabe señalar que pese a los millonarios ingresos, solamente la página de Spazios está activa y está “en construcción”).

Si bien el ramo de la construcción es altamente lucrativo y permitiría seguir invirtiendo en otros proyectos, destaca que en 3 de los 4 desarrollos citados, pese a llevar algunos más de una década en comercialización, la totalidad de lotes no han sido vendidos aún, lo que disminuye considerablemente la liquidez para hacer nuevas inversiones.

Dicho argumento planteó dudas que motivaron la presente investigación, pues a diferencia de un fraccionamiento, una torre requiere de una inversión inicial considerable de la que no podrían darse el lujo de inyectar capital conforme vayan avanzando las ventas, pues los propietarios del proyecto no pueden esperar años a que avancen las ventas -como sucedió en sus otros desarrollos- para ver el complejo terminado, pues en general se dificulta que habiten si continúa la construcción en pisos posteriores.

También está el currículum -en poder de este medio-, donde se establece que Mejía Pesquera es directivo y socio de Grupo MB desde 2006, dentro del cual destacan empresas como Vipegasa SA de CV, PAK Desarrollos Sa de CV, Argenta Condominial SA de CV y Spazios.

Si bien la sociedad le permitiría ser poseedor de algún porcentaje de la renta en los desarrollos, llama la atención que no se presente como dueño o principal accionista de ninguna de las anteriores, además de vislumbrarse que hay más personas involucradas en los proyectos.

Las conexiones que llevan a los probables verdaderos inversionistas

La Torre AG, de la que Mejía Pesquera es el rostro público, es desarrollada por Spazios.

Spazios, entre otros desarrollos, tiene a Los Frailes Residencial (VÉASE AQUÍ).

La constructora que edifica y “comercializa” los espacios -es decir, no es sobre pedido ni a petición de particulares- en Los Frailes Residencial es Constructora Maroja (VÉASE AQUÍ), misma que incluso es promocionada por el medio de Marín Huazo -vinculado a Núñez Soto en el escándalo del GACM donde el exgobernador lo favoreció con un contrato irregular por 5 millones de pesos-.

Constructora Maroja edifica en Valle del Sol -del mismo grupo que Spazios- así como en Bosques de Santiago (VÉASE AQUÍ).

Bosques de Santiago es un complejo propiedad de Desarrolladora E-Hogar (VÉASE AQUÍ).

Según el documento PF/DINV/CIC/DGIDA/5097/2018 de la Policía Federal, elaborado en noviembre de 2018, Desarrolladora E-Hogar es la única empresa de entre todas las que posee Manuel Ángel Núñez Soto, que es declarada como su propiedad (VÉASE AQUÍ). Incluso, figura en sus redes sociales (VÉASE AQUÍ).

Manuel Ángel Núñez Soto está al frente de la CAMORRA DEL ÁNGEL, grupo de políticos y empresarios que han desarrollado más de 10 mil viviendas en el país valiéndose de diversas irregularidades -que este medio ya ha documentado en una investigación especial- y donde figuran como socios el exdirector del Infonavit David Penchyna Grub así como el actual director de Bancomext y Nafin de la SHCP Carlos Noriega Romero, entre otros.

El negocio de la Zona Plateada

Como destacan las investigaciones “La Cofradía Tuza” de Proceso y “Las artimañas legales” de El Universal, la zona plateada se convirtió en un botín para los entonces funcionarios del más alto nivel en Hidalgo: primero con Jesús Murillo Karam y luego con Manuel Ángel Núñez Soto.

Primero cerraron los flujos de aguas negras para los ejidatarios de Venta Prieta con la intención de dejarlos en la hambruna y la desesperación. Posteriormente les ofrecieron un pago ínfimo por sus tierras, el cual además tardó años en llegar y sólo una fracción, pues aparentemente entre tantas manos, gestores de gobierno y representantes, la mayor parte del recurso se perdió.

En ese entonces les comentaron sobre un proyecto único a nivel nacional, donde participaría el gobierno, la iniciativa privada y los empresarios para el complejo denominado Zona Plateada.

El gobierno actualmente participa absorbiendo diversos gastos mientras que los entonces funcionarios se hicieron de grandes extensiones de tierra desde las cuales realizan sus negocios, siendo el preferido, el de bienes y raíces. A los ejidatarios no les tocó nada.

Familiares de Murillo Karam, prestanombres de Núñez Soto, así como empresarios ligados al fútbol como es el caso de Jesús Martínez Patiño fueron los grandes beneficiarios.

Y eso no fue todo. Tras diversos intentos, el único proyecto que les fue autorizado a los ejidatarios destinaba el 58% de las ganancias netas a los intermediarios -gestores de gobierno-, quienes tardaron años en capitalizar, y nuevamente jugando con el hambre de la gente, recompraron las acciones de quienes fueron despojados de sus tierras bajo amenazas.

Hoy el complejo Zona Plateada ostenta los desarrollos habitacionales con mayor plusvalía de la entidad y estos están en manos de exfuncionarios de Hidalgo, quienes para recaudar fondos, invitaron a inversionistas judíos a los que, como agradecimiento, incluyeron un busto de David Ben Gurión, considerado padre del sionismo e incluso como genocida.

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Con voz propia

El juicio a Derek Chauvin por el asesinato de George Floyd

Amy Goodman

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Amy Goodman y Denis Moynihan

Nueve minutos y 29 segundos. Ése es el tiempo que Derek Chauvin, el ex oficial de policía de la ciudad de Mineápolis, quien ahora enfrenta un juicio por matar a George Floyd, mantuvo su rodilla presionada contra el cuello de Floyd el pasado Día de los Caídos. Floyd estaba esposado, tirado boca abajo en el pavimento, sin prestar resistencia y respirando con dificultad, mientras suplicaba por su vida. Las imágenes del incidente grabadas por una adolescente con su teléfono móvil desencadenaron protestas a lo largo y ancho del mundo en reclamo de justicia para George Floyd y por el fin de la brutalidad policial y el racismo sistémico. A lo largo del juicio contra Chauvin, vemos morir a George Floyd, una y otra vez, mientras se reproducen ante el jurado diferentes imágenes del hecho registradas por teléfonos móviles, cámaras de vigilancia y cámaras corporales de la policía.

Quienes fueron testigos presenciales describen con sombrío detalle una escena de linchamiento moderno —a plena luz del día— de un hombre afroestadounidense por parte de la policía. Si bien los testimonios reflejan de manera contundente la violencia policial, también exponen otra faceta de nuestra sociedad que, a pesar de las horribles circunstancias, debemos celebrar: el coraje y la compasión de los transeúntes que presenciaron el hecho, que se arriesgaron a enfrentarse a policías armados e intentaron desesperadamente salvar la vida de un extraño.

Una de las transeúntes que brindó su testimonio en el juicio fue Darnella Frazier: “Escuché a George Floyd decir: ‘¡No puedo respirar! Por favor, quítate de encima. ¡No puedo respirar!’”. Frazier tenía solo 17 años de edad cuando grabó a los oficiales Derek Chauvin, J. Alexander Keung y Thomas Lane mientras inmovilizaban a Floyd en el suelo, y a Tou Thao mientras los cubría, todos robándole a Floyd su vida.

La testigo continuó: “Pedía por su mamá. Estaba sintiendo mucho dolor. Parecía que sabía que todo había terminado para él. Estaba aterrorizado. Estaba sufriendo. Se trataba de un grito de ayuda. Cuando miro a George Floyd, veo a mi papá, veo a mis hermanos, veo a mis primos y a mis tíos, porque todos son negros. Tengo un padre negro, un hermano negro, amigos negros. Veo lo que le pasó a él y sé que podría haberle pasado a cualquiera de ellos.
En el video de Frazier, se escucha a Donald Williams, un luchador profesional de artes marciales afroestadounidense, implorar a los oficiales que dejen de presionar el cuello de Floyd.

“¡No reacciona, hermano! […] ¡Toma su pulso! Toma su pulso, Thao. Thao, toma su pulso. ¡Thao, toma su pulso, hermano!”. Conocedor de las técnicas de estrangulamiento, Williams le gritó a Chauvin que dejara de hacer lo que se denomina “estrangulamiento de sangre”, una maniobra de restricción que corta el flujo de sangre al cerebro. Williams afirmó que Chauvin hizo contacto visual con él al escuchar el término, lo que indica que Chauvin sabía lo que estaba haciendo.

El fiscal le preguntó a Williams sobre la llamada al teléfono de emergencias que hizo después de que el cuerpo de George Floyd fuera retirado en una ambulancia: “Llamé a la policía porque creí haber sido testigo de un asesinato”.

Genevieve Hansen, una bombero blanca y técnica en urgencias médicas del Departamento de Bomberos de Mineápolis, que se encontraba dando un paseo fuera de su horario laboral cuando vio a Chauvin arrodillado sobre el cuello de George Floyd, describió sus intentos de intervenir:

“Me identifiqué de inmediato, porque noté que Floyd necesitaba atención médica. No tardé en darme cuenta de que su nivel de conciencia estaba alterado. Por mi entrenamiento sabía que en esos casos se necesita atención médica de inmediato. Por tanto, dejé de concentrar mi atención en el Sr. Floyd y me enfoqué en cómo acceder al paciente y brindarle atención médica, o cómo instruir a los oficiales a que lo hicieran, pero los oficiales no me dejaron intervenir. Recuerdo que me ofrecí a indicarles lo que debían hacer o les dije ‘Si no tiene pulso, hay que hacerle compresiones’. Y eso tampoco se hizo”.

El fiscal Matthew Frank le preguntó entonces a Hansen: “¿Eso es lo que quería hacer usted?”. Hansen respondió entre sollozos: “Es lo que habría hecho por cualquiera. Se los supliqué y estaba desesperada”.

Uno de los testimonios más impactantes fue el de Charles McMillian, que tenía 60 años en el momento del asesinato y fue uno de los primeros en detenerse cuando ocurrió el incidente. La policía ya le había apuntado con un arma a Floyd, lo había esposado y, a pesar de las súplicas de Floyd porque era claustrofóbico, lo estaban metiendo en el asiento trasero de una patrulla. En el registro de video, se escucha que McMillian le grita a Floyd: “¡No puedes ganar!”, a lo que Floyd le contesta: “¡No estoy tratando de ganar!”. Ésa fue la última conversación que tendría George Floyd. Sin poder contener el llanto, McMillian expresó: “Porque he tenido interacción con la policía, tengo claro que una vez que te meten las esposas, no puedes ganar”.

En conversación con Democracy Now!, Mel Reeves, editor del periódico Minnesota Spokesman-Recorder, el periódico de propiedad afroestadounidense más antiguo del estado, expresó: “La gente se detuvo, pero sólo porque la policía la detuvo”.

Volvamos al testimonio de Darnella Frazier: “He pasado noches despierta disculpándome y disculpándome con George Floyd por no haber hecho más, por no intervenir físicamente y salvarle la vida”. Cada uno de los testigos carga con el trauma de haber presenciado el asesinato de George Floyd.

Este juicio nos muestra el profundo poder de la bondad humana, en cruda yuxtaposición con la crueldad demostrada por Derek Chauvin y los otros oficiales. Sin embargo, la bondad de los extraños no es suficiente para detener la violencia policial. Es hora de implementar leyes de aplicación efectiva y efectuar una revisión radical de los procedimientos policiales. Los movimientos populares y la organización de base son elementos clave para forzar ese cambio sistémico.

Democracy Now!

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