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Tump contra Venezuela: ¿un salto hacia la nada?

En medio de la crisis por el coronavirus, EEUU lanza agresión contra Venezuela

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Stella Calloni

En medio de un escenario desolador, cuando Estados Unidos se ha transformado en el país con mayor cantidad de muertos e infectados por el corona virus, el presidente Donald Trump y su equipo de criminales seriales como Elliott Abrams, los cubanos americanos Mauricio Claver-Carone, Marcos Rubio y otros de la misma calaña, comunicaron que su país y otras 22 naciones lanzarían “una operación de gran alcance contra el narcotráfico en el hemisferio occidental, desplegando en el mar Caribe y el  Pacífico sur refuerzos militares de la armada y la fuerza aérea”.

Desde Venezuela, el presidente Nicolás Maduro denunció esta situación al mundo,  en una extraordinaria carta a los gobiernos y en otras memorables piezas discursivas, mientras la mayoría de los países del mundo  e incluso Naciones Unidas solicitan que EE.UU   levante las sanciones contra Cuba, Venezuela, Irán y otros países, ante la gravísima emergencia de una pandemia de estas características.

Hasta ahora no ha habido una respuesta positiva y lo más grave es que el amenazante desplazamiento militar no se detiene y en las últimas horas periodistas y organismos humanitarios de Colombia denuncian la presencia de tropas estadounidenses en  este país donde existen nueve bases militares de Estados Unidos.

Holman Morris, director del Canal 3, de Colombia, vía digital, advirtió este fin de semana que han arribado tropas y helicópteros de Estados Unidos a la frontera colombo-venezolana en la zona de Santander, planteando un escenario de invasión y guerra en momentos en que el secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha pedido un “alto al fuego mundial inmediato en todos los rincones del mundo”, advirtiendo sobre lo que podría significar cualquier acto bélico para los más vulnerables y los países  devastados por la guerra donde ha habido un colapso en los sistemas de salud, mientras el Covid 19 se cobra miles de vida.

En medio de la pandemia, un portaviones de Estados Unidos, el USS Theodore Roosevelt, está detenido en Guam, una isla del Pacífico con cinco mil tripulantes de los cuales un diez por ciento están afectados por el Covid 19, mientras su comandante clama porque dejen bajar a los enfermos. El capitán del portaviones, Brett Crozier, informó al Pentágono que el coronavirus se esparcía velozmente a bordo y pidió ayuda para poner en cuarentena a su tripulación. En su carta divulgada por algunos medios de Estados Unidos, Crozier escribió «la propagación de la enfermedad está en marcha y se acelera. No estamos en guerra. Los marineros no necesitan morir», suplicó,  pidiendo sacar a los tripulantes del barco.

En una clara respuesta el Pentágono ordenó a las bases militares y a los comandos de combate a no dar cifras de casos de contagiados por coronavirus, por “cuestiones de seguridad”… “No informaremos el número total de afectados, de miembros del servicio en la unidad individual, la base o Comandos Combatientes”, declaró en esos momentos la portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, Alyssa Farah, mientras además se denuncia que más de dos mil efectivos entre unos 40 mil oficiales que tiene New York están contagiados. No hay protección para nadie”.

¿Cuántos soldados enfermos o muertos ocultará Estados Unidos en estos momentos? ¿Cuántas bolsas negras entrarán clandestinamente a ese país, sin que las familias se enteren?.

 América Latina bajo amenaza de guerra 

En América Latina, Estados Unidos ha impuesto cuatro golpes de Estado en este siglo y convalidado a presidentes ilegales, como Lenin Moreno, de Ecuador, quien ascendió al gobierno en nombre de un partido político y de un programa, que desconoció a días de asumir el poder, violando la voluntad popular, como lo hace Sebastián Piñera, reprimiendo duramente el justo alzamiento popular más largo de todos los tiempos en Chile, constituyendo ambos nuevas formas dictatoriales y provocando decenas de muertos, heridos, prisioneros.

En Brasil, Jair Bolsonaro fue electo bajo un gobierno de facto, sin observación internacional y manteniendo en prisión bajo falsas acusaciones al candidato que las encuestas determinaban como ganador, Luiz Inácio Lula de Silva, después de derrocar en 2016 -mediante la complicidad de la justicia, el parlamento, y los medios de comunicación- a la presidenta Dilma Rousseff. Estas elecciones no pueden ser consideradas libres.

En Honduras, el gobierno actual es una continuidad desembozada de la dictadura que se impuso con el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en junio de 2009. Los asesinatos de dirigentes, periodistas, líderes indígenas y campesinos, son acontecimientos cotidianos. El golpe de Estado en Paraguay en 2012 que derrocó en horas al presidente Fernando Lugo, también permitió retornar a la larga dictadura de Alfredo Stroessner mediante personajes que acompañaron al dictador o sus descendientes.

El golpe de 2004 contra el presidente haitiano Jean Bertrand Aristide, secuestrado por tropas de Estados Unidos, y llevado fuera de su país, el más pobre y castigado de América  Latina y el Caribe, quedó hasta ahora en un eterno caos, configurando otro crimen de lesa humanidad contra un pueblo indefenso. En Bolivia, la autoproclamada presidenta Jeanine Añez, cuya banda “presidencial” le fue colocada por los militares golpistas, violó todas las normas después del golpe contra el presidente Evo Morales, del que fue protagonista el Secretario  General de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, presente y activo en el lugar de los hechos (nov 2019).

¿Y qué decir del escandaloso personaje Juan Guaidó, quien en el extremo del delirio y la declinación imperial, se autoproclamó en una calle de Caracas como presidente “encargado de Venezuela, por orden del gobierno de Trump? Un presidente sin país, recogiendo grandes sumas de dinero por el mundo y pidiendo la invasión de Venezuela, porque de otra manera sabe que jamás será elegido por el pueblo de ese país, ni siquiera por la oposición al gobierno de Maduro.

De hecho, los gobiernos de facto o sometidos del continente, que responden a la administración estadounidense, están demostrando un total desprecio por sus pueblos ante la pandemia que está asolando al mundo. Lo vemos en Brasil, Ecuador, Chile, Colombia, Bolivia Honduras y otros donde la población ha sido despojada  de sus derechos esenciales.

Mientras tanto, Washington libra una guerra encubierta y no tanto, contra países como México, Argentina, y otros caribeños, por intentar un camino propio. En este momento y con estas circunstancias, la pandemia se extiende por igual contra todos y es evidente las diferencias con que se enfrentan a esto los gobiernos que aún pueden decidir  sus propias estrategias para enfrentar la tragedia.

Por su parte, Estados Unidos al crear un casi increíble frente de guerra, deja librada a su suerte a la población estadounidense, a sabiendas que miles morirán en las calles, ya que millones de habitantes no están amparados por ninguna seguridad social, ni posibilidad de recibir medicamentos ni equipos, ni comida suficiente, mientras se privilegia al servicio de salud privado y a las grandes empresas. Es la evidencia de lo que significa un sistema capitalista en su ciclo más violento, lo que indica además  su derrumbe.

Diez millones de desempleados -en estos últimos días, seis millones quedaron sin trabajo- se convertirán en desaparecidos sociales  totalmente desprotegidos, sin seguro social, sin hospitales públicos sin leyes laborales, para favorecer a las grandes empresas del lucro y la explotación.

Trump además de admitir, con una frialdad escalofriante que si las muertes por el Covid 19 llegan a 200 mil “habremos hecho un buen trabajo”, anunció el despliegue de tropas barcos y portaviones en claro posicionamiento como para invadir a Venezuela, bajo el falso argumento de la lucha contra el narcotráfico, que ellos mismos administran. El plan es ir además por Cuba, Nicaragua y someter al resto de países de la región, imaginando que esto podría salvar su campaña electoral y encubrir otros fracasos de su administración en medio de negociaciones de Rusia y Arabia Saudita por el petróleo, en el marco de anticuadas campañas mediáticas contra China, y la Federación Rusa, que enviaron a Washington toneladas de ayuda, científicos y médicos, lo que ya no se puede ocultar. Como tampoco se puede ocultar la solidaridad sin fronteras de un pequeño, pero inmenso país como es Cuba.

El no detener la operación militar en el Pacífico y en el Caribe que amenaza también a Centroamérica, México y el resto de la región y especialmente a todos los países donde existen bases militares y establecimientos de Estados Unidos es otro salto al vacío de Trump en estas circunstancias.

El fundamentalismo delirante cree que aún es tiempo de su soñada gobernanza global, un espejo en que se miraban y que se hizo pedazos cuando en el horizonte aparecieron otras potencias, no precisamente emergentes, muy consolidadas que terminaron con la unilateralidad imperial y no mediante guerras brutales, como las que sueñan los decadentes empresarios de la industria de las armas y de la muerte.

De esta manera, enredado en su delirio de fortalecer aún más la supremacía militar de Estados Unidos, violando todas las leyes internacionales, desconociendo los derechos de los países del mundo, y la pandemia económica que estaba enfrentando el capitalismo moribundo, el presidente de Estados Unidos se ha convertido en el mayor peligro que enfrenta la humanidad y el pueblo norteamericano. En estas horas, como nunca antes en la historia, un virus, apenas un puntito en un microscopio, desnudó en semanas las entrañas de un imperio, de un sistema profundamente inhumano y perverso, que se derrumba lenta y peligrosamente.

Fuente: solidaria.info

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Arteleaks

Poeta Amanda Gorman en la inauguración presidencial de Biden: “Incluso mientras lloramos, crecimos”.

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Los Ángeles Press

La poeta Amanda Gorman, de 22 años, ha compuesto y recitado un poema sobre la unidad nacional para la ceremonia de inauguración del periodo presidencial de Joe Biden. La poeta destacó en una entrevista con el New York Times que el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero le ayudó a terminar la composición y varios versos hacer referencia al ataque contra el Congreso. Pero también usó un lenguaje que hace referencia a las escrituras bíblicas y, a veces, eco de la oratoria de John F. Kennedy y el reverendo Martin Luther King Jr.

Comienza preguntando: “¿Dónde podemos encontrar luz? ¿En esta sombra interminable? y usó su propia poesía e historia de vida como respuesta.

“De alguna manera, hemos resistido y hemos sido testigos de una nación que no está rota, sino simplemente inacabada. Nosotros, los sucesores de un país y una época en la que una chica negra delgada, descendiente de esclavos y criada por una madre soltera, puede soñar con convertirse en presidente, sólo para encontrarse ahora declamando para uno”, dijo Gorman.

“Hemos visto una fuerza que destrozaría nuestra nación en lugar de compartirla; que destrozaría nuestro país si ello supusiese retrasar la democracia; y este esfuerzo casi triunfa. Pero aunque la democracia puede ser retrasada, nunca puede ser derrotada”, reza el poema.

Gorman es la poeta más joven que ha participado en una ceremonia de toma de posesión presidencial. Ha recitado su poesía en la Biblioteca del Congreso, el Symphony Hall de Boston, la plataforma de observación del Empire State Building y en todo el país, actuando para políticos como Hillary Clinton, Al Gore y Lin-Manuel Miranda.

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Estados Unidos

Joe Biden, se pronuncia por la Constitución y la democracia, al asumir la presidencia de los EEUU

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Joe Biden asumió este miércoles la presidencia de Estados Unidos en una ceremonia sobria dirigida a reafirmar los símbolos de la maltratada democracia de Estados Unidos en contraste con los últimos cuatro años y el asalto al Capitolio de hace dos semanas. Kamala Harris se convirtió en la primera vicepresidenta de la historia del país, la primera negra y la primera india-americana en ocupar el cargo.

Por María Ramírez
eldiario.es

“Hoy celebramos el triunfo no de candidato, sino de una causa, la causa de la democracia”, dijo Biden. “La democracia es frágil… Y a estas horas, amigos, la democracia ha ganado”.

Biden pronunciaba estas palabras en la misma escalinata donde dos miércoles atrás miles de personas gritaban, rompían ventanas, ondeaban la bandera confederada y mensajes a favor de campos de concentración nazis, los líderes demócratas y republicanos. En el mismo lugar, junto a Biden y Harris, los jueces del Supremo y representantes de todas las instituciones celebraron este miércoles el traspaso pacífico de poderes con cantos de unidad, palomas de la paz y mujeres pioneras. También estaba el vicepresidente saliente, Mike Pence.

El nuevo presidente dijo que tenía puesta “toda su alma” en buscar la unidad de un país agresivamente dividido. “Sé que hablar de unidad puede sonar como una fantasía inocente estos días”, dijo. “La historia, la fe y la razón muestran el camino hacia la unidad… Tenemos que acabar con esta guerra incivil”.

Biden insistió en el valor de los hechos. “Existe la verdad y existen las mentiras, mentiras que se dicen por el poder y el provecho, y cada uno de nosotros tiene un deber como estadounidenses, como ciudadanos, como líderes, de defender la verdad y derrotar las mentiras”.

A los 78 años, Biden ha cumplido el sueño que le contaba a la madre de su novia cuando apenas era un veinteañero y ya quería ser presidente. El sueño que parecía más cerca cuando se convirtió en senador a los 29 años y que le ha costado tres carreras presidenciales a lo largo de una vida marcada por momentos muy dramáticos.

Biden juró el cargo con la mano sobre la biblia que está en su familia de inmigrantes irlandeses desde 1893. Es la misma que ha utilizado para jurar sus cargos de senador y vicepresidente.

Harris, ex senadora y ex fiscal general de California de 56 años, juró con la mano puesta en dos biblias, la de su madrina y la del primer juez afroamericano que llegó al Supremo, Thurgood Marshall. Le tomó el juramento Sonia Sotomayor, la primera latina en el alto tribunal. El marido de Harris, Doug Emhoff, es el primer “segundo caballero” de Estados Unidos.

Harris llegó al Capitolio precedida por Eugene Goodman, el policía del Capitolio que el 6 de enero despistó a los asaltantes para que no llegaran a los congresistas y consiguió evitar lo que podía haber sido una masacre.

La más sobria

La ceremonia fue la más sobria en la memoria, sin público en la explanada delante de la escalinata del Capitolio y con un grupo reducido de invitados para evitar riesgos para la salud pública por la pandemia y la seguridad reforzada por el peligro de ataque terrorista tras el asalto al Capitolio del 6 de enero.

La explanada estaba cerrada y tanto el equipo presidencial como la alcaldesa de Washington y los gobernadores de los estados vecinos Maryland y Virginia habían pedido a los ciudadanos que no se acercaran al lugar de la ceremonia. En total, había poco más de un millar de personas, una escena muy distinta por ejemplo del más de medio millón que acudió a la toma de posesión de Barack Obama en 2009. Todas las personas que estaban en el escenario se habían hecho dos test en las últimas 72 horas para comprobar que no tenían coronavirus.

En lugar de público, había un despliegue de casi 200.000 banderas de Estados Unidos, sus estados y territorios. En lugar del desfile desde el Capitolio a la Casa Blanca por la avenida de Pensilvania que se celebra desde 1873, festejos virtuales con conexiones por todo el país. Por la noche, en lugar de los bailes presidenciales, un programa de televisión presentado por Tom Hanks y con la participación de Bruce Springsteen, Lin-Manuel Miranda, el autor del musical Hamilton, y el chef José Andrés, entre otros.

Como era habitual antes del anterior presidente, la ceremonia tuvo toques simbólicos de esperanza en el futuro y respeto a la historia.

La poeta Amanda Gorman, que con 22 años es la más joven en haber recibido el máximo honor para un poeta del país, recitó “The Hill We Climb” (“la colina que subimos”). Gorman, que es afroamericana, hizo una referencia indirecta al asalto del Capitolio, donde la turba desplegó banderas confederadas y otros símbolos racistas.

“La democracia puede ser periódicamente retrasada. No puede ser permanentemente derrotada”, recitó.

El juramento a la bandera lo leyó Andrea Hall, bombera de South Fulton, en Georgia, y pionera en su ciudad.

Leo O’Donovan, cura católico, y Silvester Beaman, pastor metodista, hicieron las tradicionales plegarias. Los dos son amigos de la familia Biden. El presidente es el segundo católico en ocupar la presidencia de Estados Unidos (el primero fue John Kennedy).

Lady Gaga cantó el himno de Estados Unidos acompañada por la banda de los marines y con gran broche que representaba una paloma de la paz. Jennifer López cantó This Land is Your Land y America the Beautiful, y pronunció unas palabras en español del juramento a la bandera. El cantante country Garth Brooks entonó Amazing Grace.

Unidad bipartidista

El presidente saliente decidió no ir a la ceremonia, algo que no sucedía desde 1869 con la excepción de Richard Nixon (si bien en este último caso las circunstancias fueron distintas porque acababa de dimitir y la decisión fue de mutuo acuerdo con su vicepresidente Gerald Ford). Tampoco estuvo Jimmy Carter, que tiene 96 años y no quiso arriesgarse a viajar por la pandemia.

Pero Biden estuvo acompañado por ex presidentes de ambos partidos y sus esposas: Barack y Michelle Obama, George W. y Laura Bush, y Bill y Hillary Clinton. El grupo acompañó a Biden y a Harris a depositar una corona en la tumba al soldado desconocido en el cementerio de Arlington, a las afueras de Washington.

El recuerdo de los muertos es algo habitual en un país marcado por las guerras. Lo distinto de este año es tener que recordar a tantos muertos por una epidemia que sigue desbocada en el país.

El martes por la noche, nada más llegar a Washington para su toma de posesión, Biden acudió junto a Harris a un homenaje para las 400.000 personas muertas por coronavirus en Estados Unidos. El presidente y la vicepresidenta contemplaron en silencio junto a sus parejas la fuente junto al monumento de Lincoln, iluminada por 400 luces. “Para cerrar las heridas debemos recordar”, dijo Biden. “A veces es duro recordar. Pero así es como se cierran las heridas. Es importante hacerlo como país”.

Para Biden han sido horas muy emotivas. En las últimas horas, ha recordado a menudo a su hijo Beau, que le inspiró en su carrera política y que murió en 2015 por un cáncer cerebral a los 46 años. Beau fue fiscal general y su padre lo imaginaba a él un día como el candidato. En su despedida de Willmington, la ciudad de Delaware donde ha vivido la mayor parte de su vida, dijo, cerrando los ojos para contener las lágrimas: “Sólo tengo un lamento, que él no esté aquí. Deberíamos estar presentándole a él como el presidente”.

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México de conciencia

Vacunas Sputnik y CanSino están por ser aprobadas en México

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Por Ignacio García

Luego de que México aceptó la reducción del suministro de vacunas contra el Covid-19 de la empresa Pfizer, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, aseguró que las vacunas de la empresa china CanSino y la rusa Sputnik V están por ser aprobadas.

El canciller refirió que las primeras dosis de la vacuna Sputnik V llegarán a México a finales de este mes, por lo que calculan que arribarían entre el 25 y 29 de enero, mientras que la CanSino se encuentra en la etapa final de la Fase 3 para concluir con su desarrollo.

De acuerdo con el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, AstraZeneca ya fue autorizada y están en la etapa de envase, por lo que manifestó que el gobierno federal continúa con las labores de vacunación para que la reducción de dosis de Pfizer no afecte el programa nacional de vacunación y con ello se atiendan las necesidades de la población.

Agregó que también la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) está por aprobar la vacuna CureVac de Alemania con la participación de TecSalud y Novarax de Estados Unidos, pues también se ubica en la fase 3 de las pruebas y por ello en breve comenzarán a importar las dosis.

Asimismo, la vacuna Janssen que es de una sola aplicación también está por ser avalada por la Cofepris, por lo que también esperan los últimos resultados para comenzar con el proceso de importación de dosis a México en las próximas semanas.

Además, enfatizó que México es uno de los países que ha acelerado más los tratos de compras de vacunas contra el Covid-19 y por ello esperan que durante este año se logre vacunar a la mayor parte de la población para retomar las actividades económicas en su totalidad.

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