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Latinoamérica

Testimonios de la represión en Michoacán

Testimonios de estudiantes en Tiripetío narran a detalle la represión vivida por policías federales y estatales de Michoacán

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MORELIA, Michoacán.- Para Martín Omar, estudiante de Ingeniería mecánica en la Universidad Michoacana, su solidaridad con los normalistas le ha costado la represión en carne propia. Con 19 años de edad y oriundo del estado de Guanajuato, su conciencia política forma parte de la memoria y dignidad que se construye en tiempo presente con la defensa de las comunidades michoacanas de Cherán, Turicuaro, Tiripetío y Arteaga.

Su testimonio revela cada agresión vivida por los normalistas y por él mismo, a manos de las policías federales y estatales en la manifestación del 15 de octubre por la libertad de estudiantes presos que han vivido represión por demandar  Educación y vida digna de acuerdo a sus usos y costumbres.

Normalistas en Tiripetío detenidos por policías federales Foto: prensalibre.com

Aquí su testimonio:

Morelia, Michoacán, a 15 de octubre de 2012

“Mi nombre es Martín Omar González Prieto, soy oriundo de Cerro Prieto del Carmen, Municipio de Valle de Santiago, Guanajuato. Tengo 19 años, estudio el segundo año en la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Pertenezco a la Casa Comunal Ricardo Flores Magón (CCRFM), del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS).

Hechos:

“El día 14 de octubre aproximadamente a las 13:00 horas, estábamos en una actividad en la salida a Pátzcuaro, en el lugar mejor conocido como Xangari. Ahí estábamos solidarizándonos con los estudiantes normalistas de Tiripetío y exigíamos la libertad de los presos detenidos. En ese momento, ya estaban arribando patrullas de la Policía Federal, ambulancias y de Protección Civil, también un helicóptero estaba sobrevolando en el lugar.

Así estuvimos hasta cerca de las 16:00 horas cuando llegaron del Grupo de Operación Especiales, y empezaron a hacer formación de ataque y lanzaron gas lacrimógeno contra los que estaban exigiendo la libertad de los estudiantes presos.

Empezamos a correr y a dispersarnos, alcanzamos a llegar a las instalaciones de la Sección XVIII, los profesores se encontraban realizando su reunión del Comité Ejecutivo Seccional (CES), al vernos brindaron su solidaridad, interrumpieron su reunión para salir e impedir que los cuerpos policíacos nos llevaran. Al salir, los cuerpos policíacos llegaron golpeando nuevamente, lanzaron gas lacrimógeno y a disparar balas de goma.

Nos empezaron a resguardar en las instalaciones de la Sección XVIII, los cuerpos policíacos al ver que entramos, irrumpieron de manera violenta, rompiendo puertas, y golpeando los que se encontraban.

Yo salí corriendo por el libramiento, y me topé con un grupo de policías que iban en una patrulla. No alcancé a anotar el número de placas, iban diez elementos, me detuvieron y me recargaron en una pared. Me empezaron a golpear con una macana y me metieron a una camioneta blindada que tenían. Adentro me siguieron golpeando con la macana y me decían: “Eso te pasa por andar ahí, !hijo de tu puta madre!, por andar en lo que no debes”.

Me pusieron unas esposas y junto con otro joven nos las pusieron, y nos colgaron de una mano. En ese estado nos decían que nos tiráramos al piso y con la mano suelta que la pusiéramos en la nuca. Más adelante subieron a otros más, éramos un grupo de unas veinte personas. En el camino nos seguían golpeando con la macana en la cabeza y en el cuerpo, así hasta llegar a Barandillas.

En Barandillas nos fueron bajando de uno en uno. Yo fui el último en bajar. La policía había hecho fila y al pasar por ahí me gritaban: “córrele rápido, no te hagas pendejo”. Adentro un policía nos estaba grabando, en el rostro y el cuerpo, nos gritaba que volteáramos a ver bien la cámara.

A los profesores y normalistas los apartaron, a mí me dejaron con un grupo de tres, quienes eran estudiantes de la UMSNH. Estuvieron apartados como media hora, escucharon consignas afuera de los profesores que exigían su libertad y empezamos a consignar adentro nuestra libertad.

Como a los 20 minutos nos llevaron con un médico para revisarnos, pero sólo nos insultó, nos decía “¿Son normalistas? Qué cabrones están haciendo aquí, déjense de cabronadas”. Después de revisarnos nos regresaron a la celda y llegó el subsecretario de la policía y nos dijo: “No la hagan de a pedo, porque nos portamos chidos con ustedes y ustedes fueron los que hicieron su desmadre”.

Pasaron otros minutos y anotaron nuestros datos personales, nos volvieron a sacar y en la puerta nos volvieron a preguntar nuestro nombre y un policía nos dijo: “Ya cálmense, que el estado es tan chingón, que deben respetarlo”. Y nos dejaron salir, afuera estaban los profesores del magisterio democrático de la Sección XVIII y mis compañeros del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS). Eran aproximadamente las 21:23 horas.

Por lo anterior narrado responsabilizo al Secretario de Gobierno, Jesús Reina García, y al gobernador Fausto Vallejo Figueroa de los hechos represivos en mi contra y en la de todos los que nos encontrábamos exigiendo la libertad de los más de 150 estudiantes normalistas.”

Testimonio de estudiante de la Normal de Educadoras:

“Viejas hijas de la chingada, van a ver lo que les pasa por andar de putas”: Policía federal

A Erandi Martínez Campos, estudiante normalista, les dispararon balas de goma, fue golpeada en las costillas, detenida y tocada “con intenciones sexuales” por los policías. “Ahora vas a hacer mi puta” le dijeron. Dos días después fue liberada. Aquí en entrevista de audio por el digital Desinfórmemonos relata la entrada de la policía a la Normal de Tiripetío, los ataques, la violencia, la detención y la cárcel.

“En ese momento me informan que faltan compañeras… Una compañera y yo empezamos a buscarlas. Corrí, no medí las consecuencias, y cuando corría en el balcón, desde abajo, los policías comenzaron a dispararme muchas balas, eran bastantes policías disparando. Ya no pude resistir más y me arrinconé. Cerca de cuatro federales me agarraron y empezaron a insultarme; primero, un policía me golpeó en las costillas y yo le dije, ¡aguante!. Él me dijo, “aguante qué, puta, querías andar de valiente, pues ahora vas a ver lo que se siente, hija de la chingada, andas aquí de puta de éstos, ahora vas a ser mi puta”. Y entre otros cuatro, cuando iba pasando, me daban macanazos en las piernas, y yo lo único que decía era, aguante, aguante, espere. Tenía mucho miedo de que me hicieran algo más”.

“Cuando iba bajando las escaleras, lo único que sentí fue que un policía me tocó, y yo manoteé y otra vez comenzaron a decir, “viejas hijas de la chingada, querían andar aquí, ahora se aguantan, van a ver lo que les pasa por andar de putas…”

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Realización video: Geovanni Ocampo

Con información de Desinfórmemonos.org

Redacción: LAPress/GL

La red en lucha

Carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar sobre los actos de terror durante la dictadura argentina

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Carta abierta de un escritor a la Junta Militar

1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese “ser nacional” que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.(1)

Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.

De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.

La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra
de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el “submarino”, el soplete de las actualizaciones contemporáneas.(2)

Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.

Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.

Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.

Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.

El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en
40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.(3)

Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.

Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.(4)

El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.(5)

Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, “con
lastimaduras en la región anal y fracturas visibles” según su autopsia.

Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron. (6)

Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.

En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea (7), sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre “violencias de distintos signos” ni el árbitro justo entre “dos terrorismos”, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte. (8)

La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay. (9)

La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.

Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de “Prensa Libre” Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.

A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: “La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal”.(10)

5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a
millones de seres humanos con la miseria planificada.

En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar (11), resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.

Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% (12) prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a
los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.(13)

Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la “racionalización”.

Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.

Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar “el país”, han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la
inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.

Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el
dólar.

6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.

Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: “Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser
baratos”. (14)

El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el “festín de
los corruptos”.

Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y
desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Éstas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Rodolfo Walsh. – C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

 

***

Notas:

1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de “liberados” que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.

2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: “Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba… Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba”.

3 “Cadena Informativa”, mensaje Nro. 4, febrero de 1977.

4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: “El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga”.

5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.

6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.

7 “Programa” dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.

8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por “La Opinión” el 3-10-76 admitió que “el terrorismo de derecha no es tal” sino “un anticuerpo”.

9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de “simular” su secuestro.

10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según “La Razón” del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.

11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.

12 Diario “Clarín”.

13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.

14 Prensa Libre, 16-12-76.

 

Fuente original:  Cosecha Roja

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La red en lucha

Asociaciones periodísticas de Latinoamérica lanzan protocolo para combatir ‘Fake News’

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Por Fernando Néstor Ramírez

La Asociación de Periodistas de la República Argentina (APeRA) lanzó hoy un compromiso público para combatir la desinformación en medios, redes sociales, sistema de mensajería y blogs, en una videoconferencia en la que se dio el puntapié inicial con periodistas y comunicadores de todo el mundo.

“El fin es contrarrestar la desinformación a nivel global y en esa dirección APeRA lanza hoy una campaña nacional y mundial para combatir ese flagelo en los medios y en las redes sociales de modo de contribuir a un elemento esencial en la vida democrática, como es el derecho de la ciudadanía al acceso a una información fidedigna”, dijo el titular de la entidad argentina, Fernando Ramírez.

Por su parte el director del diario Ámbito Financiero e integrante de APeRA, Jorge García, recordó que “antes se la llamaba carne podrida, luego operaciones políticas y ahora con este fenómeno muy potenciado como son las redes son las fake news”.

En ese sentido, pidió a los periodistas ¨ceñirse a los hechos, que nuestras redacciones tengan una línea de conducta del chequeo de la información y de las noticias¨, evitando propagar rumores no confirmados, que pueden llegar desde algún sector malintencionado.

A su vez, Jorge Aguilera (Colombia): Integrante de la Red Mundial de Habla Hispana y asesor de APeRA en Fake New, lamentó que ¨muchos periodistas conocidos, y algunos medios de comunicación, se han dejado llevar por informaciones falsas¨.

Aguillera presentó el “Protocolo básico para detectar noticias falsas (APeRA, Red Activa de Periodistas de Paraguay y Red Mundial de Periodistas de Habla Hispana), que establece entre otros ítems destacados:

  • – Antes de reenviar una noticia hay que investigar siempre la fuente.
  • – Leer siempre la noticia entera y no sólo el título, procedimiento que debe cumplirse indefectiblemente.  Escribir en lo posible el título en el buscador de internet y si la nota es verídica es probable que algún medio la haya publicado.
  • – Otra alternativa, cuando hay cifras, es buscar los datos y número referidos, y si hay imagen, realizar el mismo procedimiento.
  • – Verificar siempre el contexto de la noticia y siempre la fecha de publicación.
  • – Preguntar a quien envió la noticia si hizo el correspondiente chequeo de quién se la envió.
  • – Tener sumo cuidado con los audios recibidos, especialmente los de dudosa fuente. Utilizar los mismos criterios de chequeo de la información en buscadores.
  • – Tener en cuenta el rol de quien informa la noticia. No es lo mismo el presidente de un partido político que un concejal.  Siempre contextualizar los relatos. Es la regla para despejar dudas de quien lo dice.  Hacer siempre foco en los hechos y no en los rumores.
  • – Denunciar en los sitios de las redes sociales los posts que se consideren son falsos y a los usuarios que los promueven. Si tus contactos viralizan por error contenidos falsos, avisarles para que borren el post.
  • – En el caso del sistema de mensajería WhatsApp, en la que se suelen hacer cadenas sin autoría o enlace, preferentemente desconfiar y no compartirlas hasta que la información esté checada.
  • – Realice un listado de fuentes, sitios web, grupos de noticias y demás lugares desde donde surja información falsa, ello con el ánimo de advertirle a colegas y generar prevención.

A su turno, el Secretario de Actuación Judicial de la Cámara Nacional Electoral Nacional (CNE), Hernán Gonçalves Figueiredo (Argentina), explicó que en el país “el fenómeno de las redes expone una dificultad para controlar lo regulado del mundo virtual en el momento electoral y lo que se traslada a las redes por fuera de ello¨.

Por eso se promovió en el 2019, el Compromiso Ético Digital, que suscribieron las principales empresas, sectores de la prensa y partidos políticos, para fomentar que haya información real en las redes, algo que también podría aplicarse en vinculación con la Pandemia, como por ejemplo cambios en la modalidad de votación.

A su turno, el Director de Partidos Políticos del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), César Rosel (Paraguay), reclamó con urgencia ¨medidas específicas¨ que permitan atenuar ¨el impacto que tienen las informaciones falsas , ya que puede dañar no sólo las campañas y los procesos electorales, sino también quitar legitimidad a nuestros gobernantes¨.

Desde Paraguay también Elvio Venegas explicó que en ese país desde siempre existieron las informaciones no confiables o falsas, a las que los colegas llamaron ¨fato¨, especialmente por provenir de algún sector interesado en que se difundan.

Por su parte, el consultor Daniel Ivoskus (Argentina) lamentó que muchas veces las audiencias creen o no las fake news de acuerdo a su opinión política y en ese sentido valoró la ¨reputación y confianza¨ que generen los medios y los periodistas, ¨ya que las plataformas ganan mucho dinero con las cuentas falsas y la información y el tráfico que ellas generan¨.

Luego el periodista César Campos, de Perú, cuestionó que existan medios de comunicación y periodistas que prefieran por cuestiones económicas o políticas participar de esas redes de fake news.

Más adelante, Paola Ledesma (República Dominicana) también sostuvo que si bien en las redes hay mayor cantidad de personas que intentan hacer circular noticias falsas, los medios tienen la obligación de verificar el contenido en su totalidad antes de replicarlo.

También participó Alberto Vila (España), quien advirtió que las noticias falsas ¨forman parte de estrategias que no son casuales ni materia de aficionados¨, y pidió diferenciar a ¨los periodistas de raza de los propagandistas¨, que intentan influir sobre el electorado y las futuras generaciones.

Desde Italia, Roberto Montoya, de All News Radio-Televisión Italiana, también pidió formar a las nuevas generaciones de periodistas con valores éticos para que se alejen de las malas prácticas.

 A su turno, Margarita Bastías  (Chile) consideró que las encuestas ¨son fáciles de usar a favor o en contra de alguien¨ y pueden influir en los tiempos electorales, por lo que reclamó verificar su procedencia y la forma en que se llevó adelante antes de publicarla.

Por último, Gustavo Siegrist (Bolivia cuestionó que ¨las fake news y las noticias direccionadas, como en el caso de las vacunas, han ganado lugar y los periodistas utilizan la inmediatez para lograr intereses personales y no para que la información sea veraz¨.

El lunes próximo, lunes 22 de marzo, a las 15 horas de Argentina, será la segunda videoconferencia de APeRA, la Rap y la Red Mundial con el fin de combatir las fake news y enriquecer el Protocolo APeRa.

Los ponentes serán José Di Mauro, del Diario Popular y director de Parlamentario; Marcelo Marino, de Radio Nacional; Fabiana Rodríguez, de misionescuatro.com; Marcelo Irostorza, del diario Puntal de Río Cuarto, Córdoba; Javier Vargas, de La Mañana de Neuquén; Walter Ríos, de El Diario de Cuyo, San Juan; María Herminia Grande, de LT3 Rosario e Infobae;  Emiliano Rodríguez, de Agencia Noticias Argentinas; todos de APeRa; y Fermín Espínola, de la Red Activa de Periodistas de Paraguay.

También Pedro Ulman, de La Opinión, de Rafaela; Cecilia Burgos, de Chile;  Lizamabel Collado, de República Dominicana; y Giovanna Pellicani, de Venezuela.

La videoconferencia será cerrada por Fernando Fraquelli, de la Televisión Pública y Diputados TV, por APeRA, y Jorge Aguilera, asesor de APeRA en Fake News e integrante de la Red Mundial de Periodistas de Habla Hispana

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Investigaciones

Argentina: El terrorismo de Estado también fue terrorismo sexual

María Florencia Alcaraz

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Por María Florencia Alcaraz

Las violencias estatales no son lineales: son capas que se abren y encierran más violencias, como una cebolla putrefacta. Después del secuestro, los interrogatorios, los golpes, el estancamiento, más golpes, la capucha, los grilletes, el submarino seco, el submarino mojado, la picana, la parrilla, las sesiones de tortura física y las amenazas de muerte constantes, para ellas venía la violación.

Muchas sobrevivieron para dar testimonio, otras tuvieron como último destino la desaparición forzada y sus compañeras dieron cuenta de ese sometimiento en el encierro. En las cuchas en las que dormían; en los baños cuando intentaban asearse; en cuartos a los que eran llevadas engañadas; en hoteles y habitaciones fuera de los predios clandestinos: militares de diferentes rangos y responsabilidades violaban a las detenidas-desaparecidas. El terrorismo de Estado fue, también, terrorismo sexual.

Era una forma de sellar con la firma patriarcal esos cuerpos ya marcados por las violencias del secuestro, las vejaciones y torturas. Acentuar al extremo las masculinidades violentas y agresivas que se desplegaban en los centros clandestinos de detención.

Las violaciones, a su vez, fueron correctivas: una manera de signar esas trayectorias vitales que habían desobedecido al mandato de género y a la sumisión que se esperaba de la sociedad en general. Los delitos sexuales se inscriben en la larga lista de delitos que se cometieron durante la última dictadura cívico-militar. Los varones también sufrieron, en menor escala, este tipo de crímenes de poder, pero para las mujeres formaba parte del cotidiano.

Desde la óptica patriarcal se trataba de un castigo que rebotaba en un laberinto de espejos: cada violación fue un mensaje para lxs otrxs detenidxs, sus parejas, compañerxs de militancia, hermanos, padres. Y, a su vez, imprimía en ellas un estigma que -como sobrevivientes- después iban a cargar. Sobre el “algo habrán hecho” para estar cautivas, se imprimió el “algo habrán hecho” para sobrevivir. “Putas y guerrilleras”, nombró la periodista Miriam Lewin su libro sobre Crímenes sexuales en los centros clandestinos de detención.

Es posible hilvanar una historia común que une las denuncias públicas y judiciales que hacen muchas chicas hoy contra músicos del rock; las actrices contra actores abusadores y violadores y cada una que decide volver perecedero el tiempo del silencio. Las sobrevivientes de la dictadura víctimas de violaciones y otros delitos sexuales, tampoco se callaron; solo que sus relatos quedaron bajo el manto de crueldad que imprime la desaparición forzada y, a su vez, la escucha era otra. El Poder Judicial tardó casi tres décadas en nombrar estos crímenes. La invisibilización jurídica los ocultó bajo la figura de “tormentos”.

—¿Es verdad que vos salías con el tigre Acosta?”, le preguntó la señora de los almuerzos, Mirtha Legrand, a Miriam Lewin hace 15 años.

—¿Cómo que “salía”?

No. En un centro clandestino de detención no existe el consentimiento. El continuum de terrorismo sexual comenzaba con la desnudez forzada a la que eran sometidas. Seguía con los comentarios sobre sus cuerpos, manoseos, tocamientos, abusos, penetración con objetos, violaciones, abortos forzados, esclavitud sexual, partos clandestinos.

***

A Mirta Pérez se turnaban para violarla. No sabe cuánto tiempo estuvo esposada a la cama con sábanas limpias que eligieron para someterla a este crimen de poder. A Susana la violaron, al menos, en tres oportunidades. Primero, un guardia la llevó al baño engañada para forzarla a tareas de limpieza y luego la violó en un cuartito. Después el represor Jorge Rádice la llevó a un hotel cercano al centro clandestino y la violó. Juan Carlos Rolón, también.

Liliana Elvira Pontoriero contó durante el juicio que la segunda vez que la sometieron a una sesión de picana eléctrica no la violaron porque estaba menstruando. Sin embargo, la obligaron a masturbarse con un palo de goma. Todas ellas sobrevivieron a su estadía forzada en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde se calcula que pasaron -al menos- 360 mujeres. A pesar de la enorme cantidad de testimonios que dan cuenta de una práctica sistemática sobre los cuerpos de las cautivas aún ningún represor de este centro clandestino de detención fue condenado por violaciones y abusos sexuales.

“Los guardias solían decir que las mujeres éramos mucho más peligrosas que los hombres”, dijo Andrea Bello, secuestrada el 6 de diciembre de 1978, en el testimonio que brindó en el juicio por ESMA en 2013.

Ya en el Juicio a las Juntas, en 1985, algunas sobrevivientes pudieron poner en fila los recuerdos del horror y contar las violaciones. Sin embargo, los jueces no jerarquizaron esos relatos. Las interrumpían, no repreguntaban o simplemente pasaban a otro tema sin solución de continuidad.

Elena Alfaro, una sobreviviente de El Vesubio, contó cómo la violaron a ella y a tres compañeras más, de las que pudo dar nombre y apellido. Sin embargo, cuando terminó el relato, el juez solo atinó a preguntarle: “¿Pudo notar la presencia de alguna persona extranjera en el lugar, como detenida?”. Con la apertura de los juicios volvió a contar cómo había sido violada.

***

La invisibilidad jurídica también estuvo relacionada a que en el Código Penal argentino la violación sexual estaba tipificada como “delito contra la honestidad” y recién en el año 1999 la definición fue cambiada por “delito contra la integridad sexual”.

En la jurisprudencia internacional, la primera sentencia que definió la violación sexual como un delito contra la humanidad y en un instrumento para el genocidio fue el 2 de septiembre de 1998, en el caso Akayesu, por la Sala de Primera Instancia del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Allí se juzgaron las violaciones de las mujeres Tutsi.

Tras la reapertura de los juicios, en 2010 la condena Gregorio Rafael Molina a prisión perpetua por los crímenes cometidos en “La Cueva”, que funcionó en la Base Aérea de Mar del Plata, fue una bisagra. Se trató de la primera que nombró a los delitos sexuales por su nombre. Las mujeres que pasaron por ese centro clandestino lo recuerdan por sus sistemáticas violaciones. “Cuando ese hombre de uniforme me violaba, era la Patria la que me violaba”, declaró una de las testigos en el juicio. Molina ya murió.

Dos años después de esa primera condena, la Procuración General de la Nación emitió una resolución que marcó lineamientos a lxs fiscales: cómo propiciar espacios seguros para que las sobrevivientes cuenten estos delitos y abordarlos criminalmente. Pablo Parenti, por entonces coordinador de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos, fue uno de los abogados que empujó esta perspectiva. Hubo actores y actrices que fueron fundamentales para que se investiguen estos crímenes de manera autónoma. Como Carolina Varsky, desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que en sus alegatos en la causa ESMA habló de las particularidades de ser mujer en ese centro clandestino y escribió distintos documentos para aportar a la reflexión sobre este tema. Varsky hoy es titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad. También la fiscal Mercedes Soiza Reilly hizo un pedido en esa misma línea en el caso de la ESMA.

Hoy los delitos sexuales son delitos de lesa humanidad. A 43 años del 24 de marzo de 1976, en todo el país los fallos judiciales cuentan 892 personas condenadas por delitos de lesa humanidad, de las cuales 98 fueron responsabilizadas por delitos sexuales: 95 hombres y 3 mujeres. Únicamente el 12% de las sentencias incluye este tipo de delitos, 26 de un total de 219 veredictos. En esos fallos, se reunieron las historias de 86 víctimas: 75 mujeres y 11 hombres.

***

Hasta hace muy poco el lugar en el que aparecían las mujeres en el Museo Sitio de Memoria ESMA era en la maternidad. La memoria construida alrededor de lo que pasó en ese centro clandestino comandado por el Grupo de Tareas 3.3.2. las encapsulaba ahí y la recorrida propuesta-escrita en paneles en genérico masculino ni siquiera las nombraba. La muestra inaugurada recientemente “Ser mujeres en la ESMA, testimonios para volver a mirar” propone una nueva mirada e incluye los abusos y delitos sexuales que sufrieron, en particular, los cuerpos de las mujeres. “Hoy el feminismo entró a la ESMA y no se va de acá nunca más”, dijo Miriam Lewin en una de las actividades alrededor de la muestra.  No hay una sola memoria, las memorias son muchas, son colectivas y son feministas. Nunca más una memoria sin las mujeres y las disidencias. Nunca más una historia sin nosotras.

 

Fuente original: Cosecha Roja

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