Testimonios de la represión en Michoacán


MORELIA, Michoacán.- Para Martín Omar, estudiante de Ingeniería mecánica en la Universidad Michoacana, su solidaridad con los normalistas le ha costado la represión en carne propia. Con 19 años de edad y oriundo del estado de Guanajuato, su conciencia política forma parte de la memoria y dignidad que se construye en tiempo presente con la defensa de las comunidades michoacanas de Cherán, Turicuaro, Tiripetío y Arteaga.

Su testimonio revela cada agresión vivida por los normalistas y por él mismo, a manos de las policías federales y estatales en la manifestación del 15 de octubre por la libertad de estudiantes presos que han vivido represión por demandar  Educación y vida digna de acuerdo a sus usos y costumbres.

Normalistas en Tiripetío detenidos por policías federales Foto: prensalibre.com

Aquí su testimonio:

Morelia, Michoacán, a 15 de octubre de 2012

“Mi nombre es Martín Omar González Prieto, soy oriundo de Cerro Prieto del Carmen, Municipio de Valle de Santiago, Guanajuato. Tengo 19 años, estudio el segundo año en la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Pertenezco a la Casa Comunal Ricardo Flores Magón (CCRFM), del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS).

Hechos:

“El día 14 de octubre aproximadamente a las 13:00 horas, estábamos en una actividad en la salida a Pátzcuaro, en el lugar mejor conocido como Xangari. Ahí estábamos solidarizándonos con los estudiantes normalistas de Tiripetío y exigíamos la libertad de los presos detenidos. En ese momento, ya estaban arribando patrullas de la Policía Federal, ambulancias y de Protección Civil, también un helicóptero estaba sobrevolando en el lugar.

Así estuvimos hasta cerca de las 16:00 horas cuando llegaron del Grupo de Operación Especiales, y empezaron a hacer formación de ataque y lanzaron gas lacrimógeno contra los que estaban exigiendo la libertad de los estudiantes presos.

Empezamos a correr y a dispersarnos, alcanzamos a llegar a las instalaciones de la Sección XVIII, los profesores se encontraban realizando su reunión del Comité Ejecutivo Seccional (CES), al vernos brindaron su solidaridad, interrumpieron su reunión para salir e impedir que los cuerpos policíacos nos llevaran. Al salir, los cuerpos policíacos llegaron golpeando nuevamente, lanzaron gas lacrimógeno y a disparar balas de goma.

Nos empezaron a resguardar en las instalaciones de la Sección XVIII, los cuerpos policíacos al ver que entramos, irrumpieron de manera violenta, rompiendo puertas, y golpeando los que se encontraban.

Yo salí corriendo por el libramiento, y me topé con un grupo de policías que iban en una patrulla. No alcancé a anotar el número de placas, iban diez elementos, me detuvieron y me recargaron en una pared. Me empezaron a golpear con una macana y me metieron a una camioneta blindada que tenían. Adentro me siguieron golpeando con la macana y me decían: “Eso te pasa por andar ahí, !hijo de tu puta madre!, por andar en lo que no debes”.

Me pusieron unas esposas y junto con otro joven nos las pusieron, y nos colgaron de una mano. En ese estado nos decían que nos tiráramos al piso y con la mano suelta que la pusiéramos en la nuca. Más adelante subieron a otros más, éramos un grupo de unas veinte personas. En el camino nos seguían golpeando con la macana en la cabeza y en el cuerpo, así hasta llegar a Barandillas.

En Barandillas nos fueron bajando de uno en uno. Yo fui el último en bajar. La policía había hecho fila y al pasar por ahí me gritaban: “córrele rápido, no te hagas pendejo”. Adentro un policía nos estaba grabando, en el rostro y el cuerpo, nos gritaba que volteáramos a ver bien la cámara.

A los profesores y normalistas los apartaron, a mí me dejaron con un grupo de tres, quienes eran estudiantes de la UMSNH. Estuvieron apartados como media hora, escucharon consignas afuera de los profesores que exigían su libertad y empezamos a consignar adentro nuestra libertad.

Como a los 20 minutos nos llevaron con un médico para revisarnos, pero sólo nos insultó, nos decía “¿Son normalistas? Qué cabrones están haciendo aquí, déjense de cabronadas”. Después de revisarnos nos regresaron a la celda y llegó el subsecretario de la policía y nos dijo: “No la hagan de a pedo, porque nos portamos chidos con ustedes y ustedes fueron los que hicieron su desmadre”.

Pasaron otros minutos y anotaron nuestros datos personales, nos volvieron a sacar y en la puerta nos volvieron a preguntar nuestro nombre y un policía nos dijo: “Ya cálmense, que el estado es tan chingón, que deben respetarlo”. Y nos dejaron salir, afuera estaban los profesores del magisterio democrático de la Sección XVIII y mis compañeros del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS). Eran aproximadamente las 21:23 horas.

Por lo anterior narrado responsabilizo al Secretario de Gobierno, Jesús Reina García, y al gobernador Fausto Vallejo Figueroa de los hechos represivos en mi contra y en la de todos los que nos encontrábamos exigiendo la libertad de los más de 150 estudiantes normalistas.”

Testimonio de estudiante de la Normal de Educadoras:

“Viejas hijas de la chingada, van a ver lo que les pasa por andar de putas”: Policía federal

A Erandi Martínez Campos, estudiante normalista, les dispararon balas de goma, fue golpeada en las costillas, detenida y tocada “con intenciones sexuales” por los policías. “Ahora vas a hacer mi puta” le dijeron. Dos días después fue liberada. Aquí en entrevista de audio por el digital Desinfórmemonos relata la entrada de la policía a la Normal de Tiripetío, los ataques, la violencia, la detención y la cárcel.

“En ese momento me informan que faltan compañeras… Una compañera y yo empezamos a buscarlas. Corrí, no medí las consecuencias, y cuando corría en el balcón, desde abajo, los policías comenzaron a dispararme muchas balas, eran bastantes policías disparando. Ya no pude resistir más y me arrinconé. Cerca de cuatro federales me agarraron y empezaron a insultarme; primero, un policía me golpeó en las costillas y yo le dije, ¡aguante!. Él me dijo, “aguante qué, puta, querías andar de valiente, pues ahora vas a ver lo que se siente, hija de la chingada, andas aquí de puta de éstos, ahora vas a ser mi puta”. Y entre otros cuatro, cuando iba pasando, me daban macanazos en las piernas, y yo lo único que decía era, aguante, aguante, espere. Tenía mucho miedo de que me hicieran algo más”.

“Cuando iba bajando las escaleras, lo único que sentí fue que un policía me tocó, y yo manoteé y otra vez comenzaron a decir, “viejas hijas de la chingada, querían andar aquí, ahora se aguantan, van a ver lo que les pasa por andar de putas…”

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Realización video: Geovanni Ocampo

Con información de Desinfórmemonos.org

Redacción: LAPress/GL

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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