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Oriente Medio

Siria y la ONU contra las cuerdas

La ONU perdida ante la violencia en Siria. Una reflexión del analista español Antonio Hermosa Andújar.

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Antonio Hermosa Andújar*

Foto: Free Syria / Flckr

Si alguien se preguntara cuántos miembros han de pasar por una dinastía tiránica antes de que la comunidad internacional ponga remedio; o bien cuál es el número de muertos necesario para que ésta intervenga, estaría navegando en el puro vacío de la retórica. Detener la sangría no es sólo es cuestión de voluntad, sino también de organización, y en este punto la actual está a merced del más bronco interés. Es decir, del Príncipe de los Príncipes, como bien se cuidó en subrayar Henry de Rohan allá por el siglo XVI; un poder frente al que la Justicia es un mero flatus vocis, cuando no un exabrupto; frente al que la Paz no es sino el príncipe azul de cualquier amante, y los muertos nada salvo un número que ni siquiera hay que contar, o, en el mejor de los casos, la prueba de quién manda en plaza.

En la ciudad de Homs, la Humanidad se desangra estos días por su herida siria. Suman decenas los sacrificados, y miles los que en todo el país han sido víctimas de la vesania homicida de Bachar el Assad a lo largo de casi un año; él es sin duda el primer culpable de la masacre, pero no el único. Esa misma Humanidad posee un órgano integrado por la práctica totalidad de sus miembros, la ONU (incluso participa en él, como observador, esa ofensa a la idea misma de Estado que es el Vaticano).

En principio, parece que el principio rector de la misma es la antigua máxima medieval, llena de sabiduría, de Quod omnes tangit, ab omnibus tractari et approbari debet, para lo cual está la Asamblea General; pero la ONU se creó cuando se creó, y su estructura refleja la incertidumbre, el miedo y el poder subyacentes a su creación: de ahí que el derecho refleje la fuerza y su orden huela a victoria. O sea: un Consejo General constituido inicialmente por las potencias vencedoras, cada una de ellas dotada con la omnipotencia del derecho de veto, transformaba a priori el bien común decidido y establecido por el órgano mayoritario en un brindis al sol; el tiempo, con sus cambios, se ha reflejado en la composición del Consejo, al cual se han ido sumando hasta diez nuevos miembros electos, pero no ha extirpado el oscuro mal citado de ninguno de sus cinco ídolos iniciales.

Sucede que entre ellos están China y Rusia, dos caníbales que sólo ven sangre cuando se trata de derechos humanos. Sucede que, pese a los no pocos casos infamantes habidos en el seno de Naciones Unidas, ésta sigue siendo el único instrumento legal universalmente reconocido, y su plácet es requisito indispensable en la obtención de legitimidad a la hora de actuar en la escena internacional. Y sucede, en fin, que sus actores se han hartado del espectáculo soez y lleno de oprobio ofrecido en la misma por el tirano sirio (quien, añadamos, debe tener problemas semánticos con determinados conceptos, pues no se cansa de prometer cambios y esforzarse por la paz ante cada uno de sus interlocutores, y acto seguido prosiguen los consabidos bombardeos masivos contra la población, mayoritariamente civil).

El resultado de cuanto sucede es que la muerte ha devenido la genuina deidad de la política siria; el criminal que la atiza, su sumo sacerdote, y China y Rusia dos altares del sacrificio. Al menor intento de condena e intervención en Siria, de reformar o suavizar el régimen o, al menos, de deponer al déspota, a ambos liberticidas se les dispara el automático de su Niet, y la justicia vuelve a ser el convidado de piedra en el mundo interestatal.

¿Qué hacen países como Rusia o China formando parte de una institución que fundacionalmente aspira a la paz, al respeto de los derechos humanos y al desarrollo universal? Sin duda podríamos continuar inquiriendo: ¿y qué hace éste otro país, o ése, o aquél, y qué hacen los demás? Aun así, permítaseme traer de nuevo a colación a Racine y recordar su sentencia de que en el vicio (como en la virtud) hay grados. Y que entre las grandes potencias, las políticas de las dos mentadas son las más próximas a los bajos fondos de la ética y la justicia, con las que viven en litigio permanente tanto dentro como, más aún, fuera de sus fronteras, con el agravante de que en este último caso actúan no sólo como administradores del derecho, sino como líderes de la sociedad internacional.

¿A qué conclusión llegamos? Aparte de que Rusia o China sacrificarían el mundo en aras de la satisfacción de sus intereses, que una organización que proteja los intereses del mundo no puede dar cabida en su interior a países como Rusia o China; y que una organización que aspire a proteger el mundo tiene que protegerlo sea de determinados intereses, sea de determinadas formas de realizarlos. Por ello hay que fundar una nueva organización mundial y, mientras tanto, refundar la actual ONU en el sentido de que cuando la mayoría de sus miembros quiera defender los intereses de la justicia contra un tirano no pueda impedirlo ningún país, por poderoso que sea, investido con ese derecho divino que es el derecho al liberum veto.

En tal modo se evitaría que, en la aplicación del derecho a la injerencia humanitaria, cuando algún miembro permanente del Consejo se oponga a la mayor parte del mismo y al voto mayoritario de la Asamblea, los demás no se vean constreñidos a desempolvar precedentes -¿habrá un signo más claro de la radicalidad de la crisis de la ONU que ése?- más o menos atávicos a fin de sortear el derecho vigente, y menos aún a recurrir a la fuerza al margen de la organización.

Foto: Secretario General de la Naciones Unidas Ban Ki-moon /UN News

Así pues, el caso-Siria es uno más de los que con frecuencia vienen sucediéndose en los últimos tiempos que están poniendo a la ONU contra las cuerdas, y que claman por su refundación. Nada nuevo bajo el sol en sí mismo, pero sí estamos ante un baluarte más de esa idea-fuerza que debe forzar y presidir el cambio del orden internacional y de su legalidad correspondiente.

Otro impulso más a favor de dicho cambio, presente asimismo en dicho caso, es el de la acción de la Liga Árabe, que por lo visto últimamente ha decidido dejar de limitarse a ladrar o existir para empezar a vivir. Es verdad que en su interior se vive otra historia propia, aunque nos afecta a todos, y que tiene que ver con los peligrosos juegos por la hegemonía en la región. La sanción a Siria decretada por la misma no puede en absoluto desligarse de la pugnas hegemónicas regionales mantenidas por Irán y Turquía básicamente, pero en la que países como Egipto y, especialmente, Arabia Saudí se rehúsan a desempeñar el papel de actores secundarios, conscientes como son de que el conflicto político engloba en su interior el conflicto religioso entre suníes y chiíes. Dicha sanción afecta a las luchas por la hegemonía porque debilita aún más a Irán, su mayor aliado en la zona, cada vez más debilitado por la enorme represión con la que el régimen ha pretendido exterminar a la oposición y porque su modelo revolucionario, con la supeditación en apariencia total de la política a la religión, dista de semejarse al ideal reclamado por la calle árabe (tampoco a Turquía, digámoslo de paso, las cosas le están yendo tan felices como Erdogan se las prometía, una vez constatado que el crecimiento no es tan sólido, que la renuncia a limpiar el pasado permanece pujante y que la arbitrariedad gubernamental sigue a su aire).

El castigo a Siria, así, está poniendo a su vez de relieve problemas que trascienden la actual situación siria; nos lleva a constatar con la misma fuerza de siempre, desde las independencias, y más que nunca, que la Umma es cualquier cosa menos una unidad religiosa, a pesar de la generalizada aceptación musulmana de los cinco pilares del Islam; que la división política intramusulmana es aún mayor que la religiosa, y no sólo cuando éstas se refuerzan mutuamente; y, por tanto, y en consecuencia, que la política prevalece sobre la religión pese a la cacareada supremacía normativa y trascendente de ésta.

Por lo demás, dicho castigo -tornando al ámbito sirio-, que conlleva el repudio diplomático árabe del último retoño de la dinastía tirana de los Assad por querer convertirse en amo de la vida de los sirios, no sólo consolida la nueva vía emprendida de reciente por la Liga Árabe; posee asimismo un alcance mucho mayor y aún no revelado, en grado de afectar al conjunto de la zona: en tanto defiende a la población civil contra la tiranía local en una región donde predominan las tiranías, la Liga Árabe está conectando con las demandas de la calle árabe, que clama pan y libertad contra todos sus tiranos; vale decir: está tirando indirectamente piedras contra su propio tejado, y poniendo por ende los cimientos de su auto-disolución tal y como ahora es, y el recambio de los Estados que la integran en otros más sensibles a la voluntad y a la participación popular. Forma así, pues, parte de la paradójica promesa de libertad incubada en su propio seno por las actuales tiranías.

 

*El autor es escrito y filósofo español, de la Universidad de Sevilla.

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África

Marruecos: Pacto Mundial sobre Migración

Marruecos es la sede donde se reúnen más de 150 países para firmar el Pacto Mundial para una Migración segura, ordenada y regular, para dar salida a crisis humanitarias

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Raúl Ramírez Baena

Hace 70 años, el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de la ONU aprobó en París la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, documento magno que dio origen al Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

La Declaración se propone como ideal común de la humanidad, la consecución de la libertad, la justicia y la paz, el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, e inscribe dos principios fundamentales: la UNIVERSALIDAD y la PROGRESIVIDAD de los derechos humanos.

En este marco, la ONU ha convocado en Marruecos a los países miembros a debatir el acuerdo global sobre migración, llamado “Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular” (cuyo acuerdo inicial, a excepción de los Estados Unidos de América, fue aceptado en julio para su discusión los días 10 y 11 de diciembre), teniendo como objetivo “ayudar a aprovechar los beneficios de la migración y proteger a los inmigrantes indocumentados.”

Como una manifestación de “aporofobia” (rechazo al pobre), países industrializados de Europa occidental y de Norteamérica no simpatizan con este Pacto Mundial, países de destino de la migración, que han girado sus políticas económicas hacia corrientes nacionalistas, conservadoras y proteccionistas de su planta laboral y mano de obra nativa, en contraste con la Globalización y el liberalismo del mercado, hoy en declive.

Son destacables las posiciones de Donald Trump, del Brexit en Inglaterra, de la Ley de Extranjería en España y de los duros controles migratorios en Sudamérica, en Alemania y en los países de Europa del Este, que bloquean y criminalizan la migración masiva de los países en crisis.

Recientemente, se calcula que 68 millones de personas desplazadas han salido de sus países, provenientes del Medio Oriente y de América Latina y el Caribe, huyendo de la pobreza y de los fenómenos naturales, pero más, de la guerra y de la violencia que los asola.

Este Pacto constituye el primer intento para gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional; “refleja el entendimiento común de los Gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación para ampliar el impacto positivo para todos”, apuntó el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Se busca cambiar las políticas de rechazo y criminalización de la migración hacia una visión más positiva y propositiva donde todos los países ganen, los de origen, los de tránsito y los de destino de la migración.

Hay algunas metas genéricas del Pacto como la cooperación para abordar las casusas que motivan la migración o mejorar las vías de migración legal. Pero también hay compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes como última opción y reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación.

Los Estados se comprometen también a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes, con misiones de búsqueda y rescate, garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter exclusivamente humanitario.

Además, los Estados que suscriban el Pacto prometen garantizar un regreso seguro y digno a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes enfrenten un riesgo real y previsible de muerte, tortura u otros tratos inhumanos, como es el caso de los hondureños hoy refugiados en México en espera de la resolución de asilo en los Estados Unidos de América

Destaco dos cosas en lo que se refiere a México: primero, en razón de su campaña de reelección, la no adopción por Donald Trump de este mecanismo mundial, impidiendo entre otras cosas ayudar a resolver la crisis de los migrantes centroamericanos en la frontera con Tijuana (crisis que, por el contrario, ha exacerbado), éxodo cuya responsabilidad recae en las políticas económicas, sociales y de seguridad impuestas por los EUA en América Latina y el Caribe.

Por otro lado, la muy lamentable posición intolerante, xenófoba y racista (no les gusta que les digan así) que sin el menor recato y análisis de contexto ha asumido buena parte de la población tijuanense, que denota una deficiente cultura de los derechos humanos y una falta de sentimientos de empatía y solidaridad para con los migrantes hondureños, a quienes se ha rechazado, discriminándolos y estigmatizándolos negativamente.

Según Juan José Gómez Camacho, embajador de México en la ONU, “los migrantes hacen una contribución económica extraordinaria en los países donde están trabajando. Las remesas representan un 15% de los ingresos del migrante; el otro 85% se queda en el país de destino”. Además, existen hoy 250 millones de migrantes que representan un 3,4% de la población mundial, que contribuyen con un 9% del PIB mundial con casi 7 trillones de dólares al año.

Por lo pronto, el Canciller Marcelo Ebrard se encuentra ya en Marruecos asistiendo al Pacto Mundial sobre Migración. Doy por seguro que México suscribirá este importante acuerdo y que se traducirá en una política migratoria humanitaria, no criminalizante.

Fotografía:  El presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez Castrejón, saliendo de la conferencia. (Tomada de su perfl de Twitter).

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Oriente Medio

Séptimo aniversario de la guerra en Siria: sexo por ayuda humanitaria

La guerra en Siria se ha cobrado cientos de miles de vidas y ha obligado a 5,6 millones de refugiados a huir a países de la región como Turquía, que alberga a algo más de 3 millones de desplazados.

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Albert Naya

ANKARA, Turquía.- La guerra en Siria ya suma siete años, los mismos que Fatma acumula sin Aziz, su marido. “Teníamos una vida cómoda en Alepo y mi marido trabajaba en una fábrica de zapatos”, recuerda la mujer, ahora refugiada junto a sus dos hijos en Turquía.

En junio de 2011, cuatro meses después de las primeras protestas contra el Gobierno, Aziz cerró los ojos por última vez. “El pequeño no se acuerda de él”, afirma Fatma mirando fijamente a su hijo menor.

Recuerda como si fuera ayer ese caluroso día de junio. “No me dijo que se iba a una manifestación, dijo que tenía trabajo por hacer”. Según relata, él se encontraba en la primera línea de manifestantes y la violencia ya había alcanzado niveles insospechados. “Fue apuñalado por los hombres de Assad”, asegura. Una estampida le dejó solo y herido en el suelo, donde falleció poco después.

Este jueves se cumplen siete años desde el inicio de la guerra en Siria, que se ha cobrado cientos de miles de vidas y ha obligado a 5,6 millones de refugiados a huir a los países de la región como Turquía, que alberga a algo más de 3 millones de desplazados sirios. Estas cifras contrastan con los 180.000 refugiados que la UE acordó acoger en 2015, un compromiso que los Estados europeos han incumplido.

La guerra en el país árabe ha provocado, denuncia la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur), “una colosal tragedia humana”, recrudecida en las últimas semanas con la ofensiva del Gobierno sirio sobre Guta Oriental (Damasco), que ha dejado centenares de muertos.

La contienda iniciada en 2011 derivó en un conflicto internacional en el que intervienen Rusia, Estados Unidos, Francia y Turquía. ONG como Amnistía Internacional llevan años alertando de que las fuerzas gubernamentales, y también grupos insurgentes, están  perpetrando crímenes de guerra como bombardeos indiscriminados contra la población civil.

Las trabas para iniciar una nueva vida lejos de Siria

El día de la muerte de  Aziz fue un punto de inflexión en la complicada vida de la joven de 30 años, que dejó los estudios hace 15 para sumergirse en un matrimonio concertado. “A los 19 ya tenía dos hijos”, explica con una sonrisa, la misma que se apagó cuando Aziz murió y emergieron las consecuencias del abandono de los estudios tras su boda prematura. “Mi vida se vino abajo. Todos mis hermanos tenían que cuidar de su propia familia y yo me quedé sola con dos niños”.

Sus raíces turcomanas y el conocimiento de la lengua la empujaron a tomar la decisión de alcanzar Turquía en busca de un futuro mejor para sus hijos. La negativa de sus progenitores a emprender el largo viaje hacia zona turca no evitó que cruzara, de la mano de un grupo de traficantes, la frontera con destino a Gaziantep, una ciudad del sur de Anatolia que hoy acoge a 400.000 refugiados con el recelo de parte de la población local.

Una mujer mayor siria pasa al lado turco de la frontera ayudada por dos hombres. Cientos de personas se amontonaban en la alambrada pidiendo auxilio a los soldados turcos que tenían la orden de frenar su entrada, aunque finalmente abrieron el paso, según informa EFE / Foto: Lefteris Pitarakis

Allí vivió en un espacio minúsculo con diez sirios más, entre los que se encontraba su hermana, pero optó por trasladarse a la capital poco después. En Ankara, trabaja actualmente para sacar adelante a sus hijos. Su bilingüismo árabe-turco le permite trabajar como intérprete en un hospital atendiendo a otros refugiados. “A veces también voy a los juzgados u otros lugares para ayudarlos”, destaca.

Fatma puede desenvolverse en turco, pero otros muchos refugiados se encuentran con un problema lingüístico que les impide desenvolverse con normalidad. Como consecuencia, reconstruir su vida en una nueva sociedad resulta aun más difícil, a lo que se une la escasez de programas y servicios en su idioma que algunas voces han denunciado.

“Muchas ONG de mujeres carecen de los recursos financieros necesarios para contratar intérpretes. Las instituciones públicas importantes tampoco emplean traductores y esto se usa generalmente como una excusa para no proporcionar servicios a las mujeres refugiadas sirias”, señala Yelda Şahin Akıllı, activista turca de la Foundation for Women’s Solidarity, en una entrevista a ONU Mujeres.

El idioma es una barrera para Hanan, cuyo esposo falleció hace cuatro años en un bombardeo. “¿Cómo voy a aprender turco? No sé leer ni escribir, dejé el colegio a los 14 años” se pregunta esta refugiada siria. A esa edad, al igual que Fatma y miles de mujeres sirias, se casó y comenzó a tener hijos.

Cuenta que, tras la muerte de su marido, su primogénito se enroló en el Ejército Libre Sirio y ella cocinó para sus combatientes. Con ese dinero, explica, pudo mantener a sus otras tres hijas y aguantó en Alepo hasta hace tres meses, momento en que la familia puso rumbo a Ankara.

Hanan explica que, además de tener pocas opciones de trabajar, sufre las presiones del machismo en el seno de su conservadora familia: “Él es el hombre de la familia y me impide tener un empleo”.

Para esta familia, la capital turca es solamente una parada en este largo viaje de ida y vuelta: “No nos planteamos llegar a Europa ni quedarnos en Turquía, cuando acabe la guerra volveremos a Siria”.

Un camino minado para las mujeres

Las mujeres refugiadas sirias están expuestas a mayores riesgos por el hecho de ser mujeres durante todas las etapas de su viaje, también en suelo europeo. El duro camino hasta zona denominada “segura” conlleva episodios de violencia sexual y de género que también se producen en el destino.

El informe  Voces de Siria, editado por el Fondo de Población de la ONU, recoge testimonios de chicas que denuncian haber sido forzadas a realizar “servicios” sexuales a trabajadores de organizaciones humanitarias a cambio de pan en campos de refugiados sirios. El alto índice de violencia sexual en estos espacios es una amenaza para mujeres y niños que huyen de las zonas devastadas.

efugiadas sirias trasladan bolsas de alimentos en el paso fronterizo de Öncüpinar, en Kilis, Turquía / Foto: Agencia EFE

Cuando salen de ellos, Turquía no es el mejor destino para las mujeres. En 2017, fueron asesinadas 409 mujeres en el país, 81 más que en 2016. Es decir, más de un asesinato machista al día, según la plataforma turca ‘We Will Stop Feminicide’.

Fatma niega haber vivido episodios de violencia machista, pero denuncia su existencia en Ankara. “Les dicen a las refugiadas que las ayudarán con comida. Luego las violan”, dice. Pero el silencio se impone y pocas mujeres denuncian al agresor, un dato que también recoge el informe Voces de Siria. “Es raro que hablen de ello abiertamente por razones culturales, religiosas y zona geográfica”. El Gobierno turco instruye a policías especializados en situaciones donde hay refugiados y, según defiende, pone especial énfasis en el conocimiento de la lengua árabe.

Mientras, en Turquía, Hanan vive gracias a la caridad de una ONG local y el trabajo de su hijo mayor. Fatma reconoce sentir una mayor libertad: “En Siria las familias no permiten que te puedas mover sola”. Aquí no tiene a nadie más con quien hacerlo, solamente a sus hijos preadolescentes.

Afronta el día a día mirando de reojo las últimas noticias de su desmembrado país. Pero no quiere volver. Los últimos ataques sobre Ghuta y Afrin alimentan una guerra que creen sin horizonte, al igual que la vida de Fatma: “Trabajo para dar un futuro a mis hijos. Yo no lo tengo, mi vida finalizó hace siete años”.

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La red en lucha

Juez militar aplaza decisión de liberar a activista palestina Ahed Tamimi

Corte militar de Israel retrasa liberación de la activista palestina Ahed Tamimi, de 16 años, encarcelada por “humillar” al ejército

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OFER, Cisjordania.- La activista palestina Ahed Tamimi, detenida tras aparecer en un vídeo haciendo frente a dos soldados israelíes, seguirá en prisión al menos dos días más, hasta que la corte militar decida si la deja en libertad hasta la celebración del juicio.

“Hasta el momento la corte ha decidido que las cosas que ha hecho son peligrosas. Esperamos que hayamos podido ser capaces de exponer evidencias de que las pruebas por las que se la acusa fueron creadas después del arresto”, declaró su abogada, Gaby Lasky, al finalizar la vista celebrada este lunes en la corte de Ofer, en territorio ocupado de Cisjordania.

La letrada argumentó que la detención de Ahed, de 16 años, se produjo “después de que la gente pensara que ella había humillado a la nación (Israel)”, al aparecer en la puerta de su casa de Nabi Saleh empujando y golpeando a soldados israelíes, que no respondieron a la provocación.

El vídeo se grabó hace un mes, durante unos altercados en protestas por la declaración estadounidense de reconocer Jerusalén como capital de Israel, y aquel día su primo Mohamed de 14 años había sido herido en el rostro por una bala recubierta de caucho, secuencia que ha recordado su abogada este lunes para justificar la reacción de Ahed.

La menor fue detenida cuatro días después, el 19 de diciembre, durante una redada nocturna en su casa, y al día siguiente su madre Nariman, que también compareció en la corte, y su prima Nour, liberada bajo fianza hace dos semanas, también fueron arrestadas al aparecer junto a Ahed en el vídeo.

“Lo que se ha dicho en el juicio es que Ahed es peligrosa porque ha estado resistiéndose a la ocupación durante varios años y por eso deberían mantenerla detenida”, asegura Lasky, al estar acusada de doce cargos, incluido el asalto agravado y otros que pertenecen a hechos anteriores.

La defensa puso sobre la mesa la Convención de los Derechos del Niño al considerar que ha sido infringida con la actual detención y dijo que “no se juzga igual a la población palestina de Cisjordania que a los israelíes que residen en colonias judías en esta zona“.

Ahed apareció escoltada por policías israelíes y con esposas en los pies e intentó comunicarse con su padre mediante susurros en la sala donde escuchó los doce cargos que se le imputan.

En la sala, repleta de medios de comunicación y representantes diplomáticos, entre ellos del consulado de España en Jerusalén, estaba su padre, Basem Tamimi, que aseguró a Efe no creer en el “sistema de la ocupación que la está juzgando”.

Parte del grupo de diputados españoles, que visita esta semana Palestina, se ha reunido con la familia de la adolescente palestina. “Es un espanto todo”, valoró la diputada socialista, Soraya Rodríguez, tras escuchar las explicaciones de Basem Tamimi.

Los parlamentarios del PSOE, Unidos Podemos y Compromís acudieron a la casa familiar en la villa cisjordana de Nabi Saleh, donde fue detenida Ahed. “Hemos visitado a su familia en Nabi Saleh para expresarle nuestro apoyo. Su padre nos ha dicho: “No somos víctimas, somos luchadores, y resistiremos hasta el fin de la ocupación“, declaró el diputado de Podemos, Pablo Bustinduy, en un mensaje que difundió en sus redes sociales.

Los diputados -a excepción del PP y Ciudadanos que, aunque forman parte de la delegación, no participaron en el encuentro extraoficial- han posado con carteles de la campaña de Avaaz que pide la liberación de la adolescente.

Foto: La adolescente palestina Ahed Tamimi, es escoltada por agentes de la policía israelí hacia un juzgado en la localidad de Betunia (Palestina). EFE/ Abir Sultan

Foto: palestinalibre.org

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