Sin datos no hay historia

Compartir

 

Por Alberto Vila

“Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa.”

Alfred Adler

Según la RAE un dato es la “información sobre algo concreto que permite su conocimiento exacto o sirve para deducir las consecuencias derivadas de un hecho”.

Precisando, los datos son registros de hechos. Por tanto, si un hecho es un suceso acontecido. Si no se registran o si se destruyen u ocultan esos registros, los datos no existirían para la Historia de la sociedad. Habría sucesos que se hundirían en las profundidades de la oscuridad. De aquí, convengamos que la información se configura con los propios datos. Hechos. Datos. Desde allí la Información o, lo que es lo mismo, la Historia. Pudiendo ser esta ficticia o real.

En cualquier modo, estamos en la época del Big Data. De los prosumidores que, para bien o no, generan información. Del procesamiento global de los datos cuya captación se obtiene por medios técnicos controlados por algoritmos precisos. De este modo la vida de las personas queda bajo la tutela de los controladores del poder global. Es decir, de los vencedores. En esta línea, sería oportuno mencionar que los datos deben ser consistentes. Es decir, válidos. De no serlo, los resultados, la información que emane de ellos, será errónea. Cosa más que frecuente.

Si regresásemos a la época anterior a ese procesamiento global de datos tendríamos que ajustar los requisitos del concepto. Esto supone decir que, para que unos “hechos” sean datos, deben ser registrados. Tal precisión nos lleva a la esencia misma de la Historia, que no es otra cosa que “hechos registrados”.

Vivimos en tiempos negacionistas. Las ultras que defienden realidades que responden más a sus propias creencias que a hechos confrontados. De aquí que resurjan los fundamentalismos religiosos que queman libros, encierran a periodistas de investigación y a los artistas críticos con el poder. Desde sus cenáculos han surgido las violentas manifestaciones políticas que se alimentan de fanatismos y mediocridad. Estas gentes no soportan la confrontación de argumentos. Sólo buscan la destrucción de los discrepantes por medios más o menos violentos.

Las 200.000 víctimas del franquismo en las cunetas. O el propio Holocausto nazi y franquista, que lo hubo. Buscan negar su existencia. Todo sugiere que, desde las camarillas dominantes, se intentaron construir historias con la sola acción de tergiversar registros. O de su eliminación. Por caso, la probable muerte por asesinato de Miguel de Unamuno. En tiempos más cercanos, a tenor del uso que se hace de ciertos “datos”, el llamado Informe P.I.S.A., por ejemplo. Los datos pueden ser ejemplo de cómo se “construyen” para afectar decisiones a su merced. También las usinas de fake news, producidas por la “máquina del fango”, son el caso. El trumpismo ha llegado para quedarse. Si no registro a un contagiado por omicrón en Madrid, entonces ese hecho no existe. Según la máquina del fango, Madrid no registra contagios. ¿Se entiende el método?

Recordemos que la vigente legislación sobre los secretos oficiales tan sólo procura obtener la impunidad de aquellos que no la merecen. Dilatar el esclarecimiento de los hechos, pese a la segura destrucción de los registros contenidos en los archivos cerrados a la publicidad social, es un atentado a la base de la democracia. Pareciera que procuran que la “Historia Oficial” se siga prolongando gracias a la habitual alternancia de los socios bipartidistas de la Transición.

Sin la defensa de los registros verdaderos no será posible encontrarnos con la Historia de la que habitamos y de la que venimos. Nuestros conflictos identitarios llegan desde allí. Sin educar informando a nuestros jóvenes sobre la historia real de este país, resultará imposible construir un futuro en paz. Sin datos fidedignos no hay Historia. Sin Historia, seguiremos tarareando un himno que debería unir a los habitantes de este país tan herido por tunantes, traidores y ladrones.

Piénsalo cuando votes. Luego no te lamentes.

Agréganos como fuente preferida en Google