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Oriente Medio

Séptimo aniversario de la guerra en Siria: sexo por ayuda humanitaria

La guerra en Siria se ha cobrado cientos de miles de vidas y ha obligado a 5,6 millones de refugiados a huir a países de la región como Turquía, que alberga a algo más de 3 millones de desplazados.

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Albert Naya

ANKARA, Turquía.- La guerra en Siria ya suma siete años, los mismos que Fatma acumula sin Aziz, su marido. “Teníamos una vida cómoda en Alepo y mi marido trabajaba en una fábrica de zapatos”, recuerda la mujer, ahora refugiada junto a sus dos hijos en Turquía.

En junio de 2011, cuatro meses después de las primeras protestas contra el Gobierno, Aziz cerró los ojos por última vez. “El pequeño no se acuerda de él”, afirma Fatma mirando fijamente a su hijo menor.

Recuerda como si fuera ayer ese caluroso día de junio. “No me dijo que se iba a una manifestación, dijo que tenía trabajo por hacer”. Según relata, él se encontraba en la primera línea de manifestantes y la violencia ya había alcanzado niveles insospechados. “Fue apuñalado por los hombres de Assad”, asegura. Una estampida le dejó solo y herido en el suelo, donde falleció poco después.

Este jueves se cumplen siete años desde el inicio de la guerra en Siria, que se ha cobrado cientos de miles de vidas y ha obligado a 5,6 millones de refugiados a huir a los países de la región como Turquía, que alberga a algo más de 3 millones de desplazados sirios. Estas cifras contrastan con los 180.000 refugiados que la UE acordó acoger en 2015, un compromiso que los Estados europeos han incumplido.

La guerra en el país árabe ha provocado, denuncia la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur), “una colosal tragedia humana”, recrudecida en las últimas semanas con la ofensiva del Gobierno sirio sobre Guta Oriental (Damasco), que ha dejado centenares de muertos.

La contienda iniciada en 2011 derivó en un conflicto internacional en el que intervienen Rusia, Estados Unidos, Francia y Turquía. ONG como Amnistía Internacional llevan años alertando de que las fuerzas gubernamentales, y también grupos insurgentes, están  perpetrando crímenes de guerra como bombardeos indiscriminados contra la población civil.

Las trabas para iniciar una nueva vida lejos de Siria

El día de la muerte de  Aziz fue un punto de inflexión en la complicada vida de la joven de 30 años, que dejó los estudios hace 15 para sumergirse en un matrimonio concertado. “A los 19 ya tenía dos hijos”, explica con una sonrisa, la misma que se apagó cuando Aziz murió y emergieron las consecuencias del abandono de los estudios tras su boda prematura. “Mi vida se vino abajo. Todos mis hermanos tenían que cuidar de su propia familia y yo me quedé sola con dos niños”.

Sus raíces turcomanas y el conocimiento de la lengua la empujaron a tomar la decisión de alcanzar Turquía en busca de un futuro mejor para sus hijos. La negativa de sus progenitores a emprender el largo viaje hacia zona turca no evitó que cruzara, de la mano de un grupo de traficantes, la frontera con destino a Gaziantep, una ciudad del sur de Anatolia que hoy acoge a 400.000 refugiados con el recelo de parte de la población local.

Una mujer mayor siria pasa al lado turco de la frontera ayudada por dos hombres. Cientos de personas se amontonaban en la alambrada pidiendo auxilio a los soldados turcos que tenían la orden de frenar su entrada, aunque finalmente abrieron el paso, según informa EFE / Foto: Lefteris Pitarakis

Allí vivió en un espacio minúsculo con diez sirios más, entre los que se encontraba su hermana, pero optó por trasladarse a la capital poco después. En Ankara, trabaja actualmente para sacar adelante a sus hijos. Su bilingüismo árabe-turco le permite trabajar como intérprete en un hospital atendiendo a otros refugiados. “A veces también voy a los juzgados u otros lugares para ayudarlos”, destaca.

Fatma puede desenvolverse en turco, pero otros muchos refugiados se encuentran con un problema lingüístico que les impide desenvolverse con normalidad. Como consecuencia, reconstruir su vida en una nueva sociedad resulta aun más difícil, a lo que se une la escasez de programas y servicios en su idioma que algunas voces han denunciado.

“Muchas ONG de mujeres carecen de los recursos financieros necesarios para contratar intérpretes. Las instituciones públicas importantes tampoco emplean traductores y esto se usa generalmente como una excusa para no proporcionar servicios a las mujeres refugiadas sirias”, señala Yelda Şahin Akıllı, activista turca de la Foundation for Women’s Solidarity, en una entrevista a ONU Mujeres.

El idioma es una barrera para Hanan, cuyo esposo falleció hace cuatro años en un bombardeo. “¿Cómo voy a aprender turco? No sé leer ni escribir, dejé el colegio a los 14 años” se pregunta esta refugiada siria. A esa edad, al igual que Fatma y miles de mujeres sirias, se casó y comenzó a tener hijos.

Cuenta que, tras la muerte de su marido, su primogénito se enroló en el Ejército Libre Sirio y ella cocinó para sus combatientes. Con ese dinero, explica, pudo mantener a sus otras tres hijas y aguantó en Alepo hasta hace tres meses, momento en que la familia puso rumbo a Ankara.

Hanan explica que, además de tener pocas opciones de trabajar, sufre las presiones del machismo en el seno de su conservadora familia: “Él es el hombre de la familia y me impide tener un empleo”.

Para esta familia, la capital turca es solamente una parada en este largo viaje de ida y vuelta: “No nos planteamos llegar a Europa ni quedarnos en Turquía, cuando acabe la guerra volveremos a Siria”.

Un camino minado para las mujeres

Las mujeres refugiadas sirias están expuestas a mayores riesgos por el hecho de ser mujeres durante todas las etapas de su viaje, también en suelo europeo. El duro camino hasta zona denominada “segura” conlleva episodios de violencia sexual y de género que también se producen en el destino.

El informe  Voces de Siria, editado por el Fondo de Población de la ONU, recoge testimonios de chicas que denuncian haber sido forzadas a realizar “servicios” sexuales a trabajadores de organizaciones humanitarias a cambio de pan en campos de refugiados sirios. El alto índice de violencia sexual en estos espacios es una amenaza para mujeres y niños que huyen de las zonas devastadas.

efugiadas sirias trasladan bolsas de alimentos en el paso fronterizo de Öncüpinar, en Kilis, Turquía / Foto: Agencia EFE

Cuando salen de ellos, Turquía no es el mejor destino para las mujeres. En 2017, fueron asesinadas 409 mujeres en el país, 81 más que en 2016. Es decir, más de un asesinato machista al día, según la plataforma turca ‘We Will Stop Feminicide’.

Fatma niega haber vivido episodios de violencia machista, pero denuncia su existencia en Ankara. “Les dicen a las refugiadas que las ayudarán con comida. Luego las violan”, dice. Pero el silencio se impone y pocas mujeres denuncian al agresor, un dato que también recoge el informe Voces de Siria. “Es raro que hablen de ello abiertamente por razones culturales, religiosas y zona geográfica”. El Gobierno turco instruye a policías especializados en situaciones donde hay refugiados y, según defiende, pone especial énfasis en el conocimiento de la lengua árabe.

Mientras, en Turquía, Hanan vive gracias a la caridad de una ONG local y el trabajo de su hijo mayor. Fatma reconoce sentir una mayor libertad: “En Siria las familias no permiten que te puedas mover sola”. Aquí no tiene a nadie más con quien hacerlo, solamente a sus hijos preadolescentes.

Afronta el día a día mirando de reojo las últimas noticias de su desmembrado país. Pero no quiere volver. Los últimos ataques sobre Ghuta y Afrin alimentan una guerra que creen sin horizonte, al igual que la vida de Fatma: “Trabajo para dar un futuro a mis hijos. Yo no lo tengo, mi vida finalizó hace siete años”.

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África

Marruecos: Pacto Mundial sobre Migración

Marruecos es la sede donde se reúnen más de 150 países para firmar el Pacto Mundial para una Migración segura, ordenada y regular, para dar salida a crisis humanitarias

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Raúl Ramírez Baena

Hace 70 años, el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de la ONU aprobó en París la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, documento magno que dio origen al Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

La Declaración se propone como ideal común de la humanidad, la consecución de la libertad, la justicia y la paz, el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, e inscribe dos principios fundamentales: la UNIVERSALIDAD y la PROGRESIVIDAD de los derechos humanos.

En este marco, la ONU ha convocado en Marruecos a los países miembros a debatir el acuerdo global sobre migración, llamado “Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular” (cuyo acuerdo inicial, a excepción de los Estados Unidos de América, fue aceptado en julio para su discusión los días 10 y 11 de diciembre), teniendo como objetivo “ayudar a aprovechar los beneficios de la migración y proteger a los inmigrantes indocumentados.”

Como una manifestación de “aporofobia” (rechazo al pobre), países industrializados de Europa occidental y de Norteamérica no simpatizan con este Pacto Mundial, países de destino de la migración, que han girado sus políticas económicas hacia corrientes nacionalistas, conservadoras y proteccionistas de su planta laboral y mano de obra nativa, en contraste con la Globalización y el liberalismo del mercado, hoy en declive.

Son destacables las posiciones de Donald Trump, del Brexit en Inglaterra, de la Ley de Extranjería en España y de los duros controles migratorios en Sudamérica, en Alemania y en los países de Europa del Este, que bloquean y criminalizan la migración masiva de los países en crisis.

Recientemente, se calcula que 68 millones de personas desplazadas han salido de sus países, provenientes del Medio Oriente y de América Latina y el Caribe, huyendo de la pobreza y de los fenómenos naturales, pero más, de la guerra y de la violencia que los asola.

Este Pacto constituye el primer intento para gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional; “refleja el entendimiento común de los Gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación para ampliar el impacto positivo para todos”, apuntó el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Se busca cambiar las políticas de rechazo y criminalización de la migración hacia una visión más positiva y propositiva donde todos los países ganen, los de origen, los de tránsito y los de destino de la migración.

Hay algunas metas genéricas del Pacto como la cooperación para abordar las casusas que motivan la migración o mejorar las vías de migración legal. Pero también hay compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes como última opción y reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación.

Los Estados se comprometen también a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes, con misiones de búsqueda y rescate, garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter exclusivamente humanitario.

Además, los Estados que suscriban el Pacto prometen garantizar un regreso seguro y digno a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes enfrenten un riesgo real y previsible de muerte, tortura u otros tratos inhumanos, como es el caso de los hondureños hoy refugiados en México en espera de la resolución de asilo en los Estados Unidos de América

Destaco dos cosas en lo que se refiere a México: primero, en razón de su campaña de reelección, la no adopción por Donald Trump de este mecanismo mundial, impidiendo entre otras cosas ayudar a resolver la crisis de los migrantes centroamericanos en la frontera con Tijuana (crisis que, por el contrario, ha exacerbado), éxodo cuya responsabilidad recae en las políticas económicas, sociales y de seguridad impuestas por los EUA en América Latina y el Caribe.

Por otro lado, la muy lamentable posición intolerante, xenófoba y racista (no les gusta que les digan así) que sin el menor recato y análisis de contexto ha asumido buena parte de la población tijuanense, que denota una deficiente cultura de los derechos humanos y una falta de sentimientos de empatía y solidaridad para con los migrantes hondureños, a quienes se ha rechazado, discriminándolos y estigmatizándolos negativamente.

Según Juan José Gómez Camacho, embajador de México en la ONU, “los migrantes hacen una contribución económica extraordinaria en los países donde están trabajando. Las remesas representan un 15% de los ingresos del migrante; el otro 85% se queda en el país de destino”. Además, existen hoy 250 millones de migrantes que representan un 3,4% de la población mundial, que contribuyen con un 9% del PIB mundial con casi 7 trillones de dólares al año.

Por lo pronto, el Canciller Marcelo Ebrard se encuentra ya en Marruecos asistiendo al Pacto Mundial sobre Migración. Doy por seguro que México suscribirá este importante acuerdo y que se traducirá en una política migratoria humanitaria, no criminalizante.

Fotografía:  El presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez Castrejón, saliendo de la conferencia. (Tomada de su perfl de Twitter).

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La red en lucha

Juez militar aplaza decisión de liberar a activista palestina Ahed Tamimi

Corte militar de Israel retrasa liberación de la activista palestina Ahed Tamimi, de 16 años, encarcelada por “humillar” al ejército

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OFER, Cisjordania.- La activista palestina Ahed Tamimi, detenida tras aparecer en un vídeo haciendo frente a dos soldados israelíes, seguirá en prisión al menos dos días más, hasta que la corte militar decida si la deja en libertad hasta la celebración del juicio.

“Hasta el momento la corte ha decidido que las cosas que ha hecho son peligrosas. Esperamos que hayamos podido ser capaces de exponer evidencias de que las pruebas por las que se la acusa fueron creadas después del arresto”, declaró su abogada, Gaby Lasky, al finalizar la vista celebrada este lunes en la corte de Ofer, en territorio ocupado de Cisjordania.

La letrada argumentó que la detención de Ahed, de 16 años, se produjo “después de que la gente pensara que ella había humillado a la nación (Israel)”, al aparecer en la puerta de su casa de Nabi Saleh empujando y golpeando a soldados israelíes, que no respondieron a la provocación.

El vídeo se grabó hace un mes, durante unos altercados en protestas por la declaración estadounidense de reconocer Jerusalén como capital de Israel, y aquel día su primo Mohamed de 14 años había sido herido en el rostro por una bala recubierta de caucho, secuencia que ha recordado su abogada este lunes para justificar la reacción de Ahed.

La menor fue detenida cuatro días después, el 19 de diciembre, durante una redada nocturna en su casa, y al día siguiente su madre Nariman, que también compareció en la corte, y su prima Nour, liberada bajo fianza hace dos semanas, también fueron arrestadas al aparecer junto a Ahed en el vídeo.

“Lo que se ha dicho en el juicio es que Ahed es peligrosa porque ha estado resistiéndose a la ocupación durante varios años y por eso deberían mantenerla detenida”, asegura Lasky, al estar acusada de doce cargos, incluido el asalto agravado y otros que pertenecen a hechos anteriores.

La defensa puso sobre la mesa la Convención de los Derechos del Niño al considerar que ha sido infringida con la actual detención y dijo que “no se juzga igual a la población palestina de Cisjordania que a los israelíes que residen en colonias judías en esta zona“.

Ahed apareció escoltada por policías israelíes y con esposas en los pies e intentó comunicarse con su padre mediante susurros en la sala donde escuchó los doce cargos que se le imputan.

En la sala, repleta de medios de comunicación y representantes diplomáticos, entre ellos del consulado de España en Jerusalén, estaba su padre, Basem Tamimi, que aseguró a Efe no creer en el “sistema de la ocupación que la está juzgando”.

Parte del grupo de diputados españoles, que visita esta semana Palestina, se ha reunido con la familia de la adolescente palestina. “Es un espanto todo”, valoró la diputada socialista, Soraya Rodríguez, tras escuchar las explicaciones de Basem Tamimi.

Los parlamentarios del PSOE, Unidos Podemos y Compromís acudieron a la casa familiar en la villa cisjordana de Nabi Saleh, donde fue detenida Ahed. “Hemos visitado a su familia en Nabi Saleh para expresarle nuestro apoyo. Su padre nos ha dicho: “No somos víctimas, somos luchadores, y resistiremos hasta el fin de la ocupación“, declaró el diputado de Podemos, Pablo Bustinduy, en un mensaje que difundió en sus redes sociales.

Los diputados -a excepción del PP y Ciudadanos que, aunque forman parte de la delegación, no participaron en el encuentro extraoficial- han posado con carteles de la campaña de Avaaz que pide la liberación de la adolescente.

Foto: La adolescente palestina Ahed Tamimi, es escoltada por agentes de la policía israelí hacia un juzgado en la localidad de Betunia (Palestina). EFE/ Abir Sultan

Foto: palestinalibre.org

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La red en lucha

Un día con los rescatistas del ejército israelí en el terremoto de CDMX

Traductora y periodista registra un día con los rescatistas del ejército israelí en la Ciudad de México tras el terremoto del 19 de septiembre

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Oren Rozner, ingeniero de las Fuerzas de Defensa Israelíes. Foto: Enlace Judío

“Huele a muerto” dice Oren Rozner, ingeniero de las Fuerzas de Defensa Israelíes. “¿Acaso no lo sienten? Huele a cadáver”.

Por May Samra/Enlace Judío

CIUDAD DE MÉXICO.- Estar en un sitio de desastre es toda una experiencia: hay estrés, adrenalina y dolor, envueltos en polvo y ruido ensordecedor. Hombres que no conoces se vuelven tus hermanos. Lo que haces, lo que dices, es fundamental. La diferencia entre un error tuyo y un acierto puede ser, para alguien, la diferencia entre la vida y la muerte. Cada minuto cuenta. No puedes quedarte inmóvil porque alguien está inmóvil bajo los escombros y tienes que moverte por él.

México ha sido herido en su corazón, en su parte más viva: su gente. A lo largo y ancho del país y de su capital, la tierra tembló y escribió con sangre miles de historias: en Avenida Medellín, el hombre que encontraron abrazado a su computadora, sobrevivió al sismo pero subió de vuelta y el edificio se derrumbó. La mujer y su bebé que nunca salieron del elevador en Avenida Petén y Emiliano Zapata. El músico que falleció aplastado, pero cuya guitarra sigue intacta.

Como traductora, me presento temprano en la mañana al Centro Deportivo Israelita, donde los hombres de la delegación israelí que vinieron a México pernoctaron en casas de campaña con la estrella de David.

Me asignan a una unidad de ingenieros para salir lashetaj, “al campo”. El líder de la unidad es un reservista. De estatura pequeña y ojos verdes, Golán Vach porta kipá y es coronel del Ejército Israelí.

Cuando llegamos al sitio del derrumbe, Avenida Álvaro Obregón 286, nos percatamos de que los equipos de brigadistas trabajan de forma aislada. Están los americanos, los japoneses y la enorme fuerza del pueblo mexicano: ejército, bomberos, Protección Civil, gendarmería, rescatistas y civiles.

Alrededor del sitio, las familias de los desaparecidos, en este caso se menciona a cuarenta y seis, organizaron campamentos improvisados, cubiertos con lonas, donde se acomodan torpemente cobijas, catres, sillas. Muchos lloran, otros rezan. La delegación de Israel, con sus uniformes, atraviesa los cordones de seguridad. Una mujer nos grita: “¡Ayúdennos por favor!” y luego, resignada, sólo “ayuden”.

Doce rescatistas israelíes se encuentran en este sitio. Lo primero que hacen el coronel Vach y el ingeniero Rozner es subir al edificio derrumbado. La capitán Kabitke, una pelirroja de mirada intensa, ya está interrogando a los familiares sobre la posible ubicación de los desaparecidos; otros oficiales israelíes están escudriñando los planes del edificio.

Al salir del derrumbe, Golán ya tiene un plan. Pide una hoja en blanco y apunta los pasos. Todos se acercan a mirar. Se volverá el líder del rescate, organizando todas las fuerzas en el terreno. Asignando tareas, buscando el equipo necesario, convenciendo, animando, ordenando, suplicando.

Golán tiene esperanza de encontrar vida en los escombros.

La idea de Vach es cortar el techo del edificio en pedazos, como si fuera una tapa, y buscar, a través de los espacios vacíos, a los sobrevivientes o a los cadáveres.

El coronel israelí pide una reunión con los americanos, los japoneses y representantes del gobierno mexicano.

El equipo norteamericano de rescate está conformado por varios hombres altos y fornidos. Al ver su determinación, aceptan inmediatamente ser parte del equipo de Golán. Los japoneses deciden no participar.

El plan de Vach es autorizado por el gobierno mexicano que pone una condición: el israelí deberá, primero, convencer a los familiares de los desaparecidos para que autoricen las labores con equipo eléctrico. 46 personas que representan a las 46 familias de los desaparecidos deberán firmar la autorización y todos deben estar conformes.

La tristeza me embarga. ¿Cómo poner de acuerdo a 46 individuos en deplorable estado emocional? ¿Qué decirles? ¿Qué tal si cualquiera de ellos se resiste? El plan israelí comienza a tambalearse.

En una carpa, hombres y mujeres, sentados en cubetas, esperan la explicación del rescatista. Los familiares se toman de las manos. Una mujer, los ojos perdidos, se abanica con la mano sin estar consciente de ello. Se toma lista.

Mi nombre es coronel Golán Vach y vengo de Israel en el día más sagrado para mi pueblo, el Año Nuevo judío” dice el militar israelí, flanqueado de su segundo al mando y de los norteamericanos, amén de sus traductores Daniel Dorenbaum, un joven de origen argentino, y una servidora.

“Conmigo traigo a los mejores hombres y mujeres de Israel en materia de rescate. Quiero decirles que hoy, 76 horas después del sismo, cada segundo cuenta. Personalmente tengo mucha esperanza de encontrar vivos a sus familiares, pero debemos trabajar y hacerlo rápido”.

“Debemos remover el techo y encontrar nuevos espacios por donde deslizarnos para buscar a los desaparecidos. Al hacerlo, pongo en riesgo a mis hombres. Pero lo haré porque conozco el valor de la vida y cada vida es preciosa para mí“.

Golán promete que tratará a los desaparecidos como si fueran sus hermanos. Sus palabras reflejan confianza y experiencia.

De pronto, un hombre de edad da un paso adelante. Le dice, entre lágrimas: “¡Yo confío en usted! ¡Vaya y sálvelos! ¡Que Dios lo ilumine! ¡Que Dios le dé fuerza y valor!

Es la señal para que hombres y mujeres desesperados se abalancen sobre los militares.”¡Vaya, vaya a buscarlos!” “Mi padre es Juan, ojalá lo encuentre!” “Mi Antonio, le suplico…”

“Si ustedes desean”, dice Vach, “enviaré a mi segundo al mando a trabajar, mientras yo respondo sus preguntas”.“¡No! ¡Salga ya!” dicen los presentes a unanimidad, “¡Por favor! ¡Empiece a trabajar!”.

“En Israel”, dice Vach, “cuando tenemos un problema, nos abrazamos todos en un círculo”. Bajo mis ojos aturdidos, va formándose un círculo dentro de la carpa improvisada, en el cual israelíes, norteamericanos, mexicanos, jóvenes, viejos, hombres y mujeres, se unen en un abrazo. Veo gente llorando, bendiciéndonos, bendiciendo a los soldados, veo volver la esperanza, veo sentirse el liderazgo.

Itamar Cohen, hombre de pocas palabras. Foto: May Samra

E inicia la batalla. La batalla contra el tiempo. Contra la naturaleza. Contra el cansancio. Contra la falta de equipo.

El plan de Vach empieza a tomar forma. Lo primero que necesita el coronel son 50 hombres con 200 cubetas. “No necesitamos a trabajadores expertos, simplemente personas con ganas y fuerza”. La fuerza humana es la más fácil de conseguir y bajo las órdenes de Itamar Cohen, segundo al mando del equipo, un hombre de pocas palabras, suben al techo e inicia la remoción de escombros.

El equipo de rescate israelí elabora una lista del equipo necesario para realizar la tarea. Pide una grúa, unos sacos para remover escombros y slingas, entre otros objetos. Cuando las personas no entienden qué necesita, Golán lo dibuja: en un pedazo de madera, en una hoja.

Golán sugiere que se remueva un poste de luz, llega la CFE. Pide lámparas para iluminar la zona, pues pronto anochecerá; indica que se debe elaborar una lista de trabajadores clasificados por áreas de experiencia; solicita un contenedor para retirar los escombros. Corre de un lado para otro, desaparece y surge de pronto. Apenas si alcanzamos, sus traductores, a seguirle el paso.

Se necesita un tubo para deslizar los escombros, aparecen soldadores y lo arman a base de tambos. Se requieren sacos para escombros, los que se proporcionan no sirven. Busquen otros. Llega una grúa. No hay contenedores. Hombres que sepan apuntalar, síganme.

El saludo “de puño” acompaña sus peticiones. Cuando le dicen “no hay”, él responde: “Cuento contigo”.

Desde el piso, con la ayuda de unos expertos, Oren Rozen monitorea la oscilación del edificio: “El edificio se mueve todo el tiempo”, dice, “por el peso de los rescatistas, por la grúa, por los temblores más pequeños. Debemos asegurarnos de que la oscilación no sea excesiva como para anunciar el derrumbe del edificio”. Indica a los topógrafos los parámetros que deben ser vigilados.

Equipos de brigadistas bajan y son reemplazados por otros. Y cuando, a las 7:00 de la noche, le pregunto a Golán si ha comido, reconoce que ni siquiera ha desayunado y que está por desmayarse, pero que sólo come Kosher. Es Rosh Hashaná y, en algún rincón de la Galilea, su familia celebra la fiesta sin él. Afortunadamente comidas calientes Kosher llegarán a Álvaro Obregón 286 gracias a la familia de Nathan Samra.

Golán Vach seguirá en el sitio del derrumbe toda la noche y sólo se irá a la “base” (el CDI) hasta el día siguiente.

Durante toda la noche, los israelíes  planearán cómo quitar los techos, cómo y dónde cortar. En los días que siguen, quitarán dos pisos completos hasta el cuarto piso. Unos días después, comenzarán a excavar desde abajo. Recuperarán cuerpos en lugares muy complicados. Conforme se excava, la estructura se volverá más frágil y más peligrosa. Muchos voluntarios abandonarán el sitio. No así los israelíes.

Dejo el sitio, exhausta, y camino por las calles abarrotadas de voluntarios. Pienso que fue un honor haber servido, aunque sea sólo un día, bajo las órdenes del ejército israelí.

El lunes por la tarde, una ceremonia se llevó a cabo en el CDI para despedir a los rescatistas de las FDI. Vach no estaba -probablemente seguía en el sitio del derrumbe. Me acerqué a Oren y le dije que le quería pedir perdón.

“¿Por qué?” dijo el joven de mirada bondadosa.

Por no creer en ustedes, por pensar que eran hombres comunes que harían cosas comunes. Gracias por ayudarnos. Gracias, a nombre de México”.

Ernesto Araiza Cervantes en la recepción del grupo de rescatistas del ejército israelí tras sismo de la CDMX. Foto: especial

 

Fuente: Enlace Judío

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