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Oriente Medio

Séptimo aniversario de la guerra en Siria: sexo por ayuda humanitaria

La guerra en Siria se ha cobrado cientos de miles de vidas y ha obligado a 5,6 millones de refugiados a huir a países de la región como Turquía, que alberga a algo más de 3 millones de desplazados.

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Albert Naya

ANKARA, Turquía.- La guerra en Siria ya suma siete años, los mismos que Fatma acumula sin Aziz, su marido. «Teníamos una vida cómoda en Alepo y mi marido trabajaba en una fábrica de zapatos», recuerda la mujer, ahora refugiada junto a sus dos hijos en Turquía.

En junio de 2011, cuatro meses después de las primeras protestas contra el Gobierno, Aziz cerró los ojos por última vez. «El pequeño no se acuerda de él», afirma Fatma mirando fijamente a su hijo menor.

Recuerda como si fuera ayer ese caluroso día de junio. «No me dijo que se iba a una manifestación, dijo que tenía trabajo por hacer». Según relata, él se encontraba en la primera línea de manifestantes y la violencia ya había alcanzado niveles insospechados. «Fue apuñalado por los hombres de Assad», asegura. Una estampida le dejó solo y herido en el suelo, donde falleció poco después.

Este jueves se cumplen siete años desde el inicio de la guerra en Siria, que se ha cobrado cientos de miles de vidas y ha obligado a 5,6 millones de refugiados a huir a los países de la región como Turquía, que alberga a algo más de 3 millones de desplazados sirios. Estas cifras contrastan con los 180.000 refugiados que la UE acordó acoger en 2015, un compromiso que los Estados europeos han incumplido.

La guerra en el país árabe ha provocado, denuncia la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur), «una colosal tragedia humana», recrudecida en las últimas semanas con la ofensiva del Gobierno sirio sobre Guta Oriental (Damasco), que ha dejado centenares de muertos.

La contienda iniciada en 2011 derivó en un conflicto internacional en el que intervienen Rusia, Estados Unidos, Francia y Turquía. ONG como Amnistía Internacional llevan años alertando de que las fuerzas gubernamentales, y también grupos insurgentes, están  perpetrando crímenes de guerra como bombardeos indiscriminados contra la población civil.

Las trabas para iniciar una nueva vida lejos de Siria

El día de la muerte de  Aziz fue un punto de inflexión en la complicada vida de la joven de 30 años, que dejó los estudios hace 15 para sumergirse en un matrimonio concertado. «A los 19 ya tenía dos hijos», explica con una sonrisa, la misma que se apagó cuando Aziz murió y emergieron las consecuencias del abandono de los estudios tras su boda prematura. «Mi vida se vino abajo. Todos mis hermanos tenían que cuidar de su propia familia y yo me quedé sola con dos niños».

Sus raíces turcomanas y el conocimiento de la lengua la empujaron a tomar la decisión de alcanzar Turquía en busca de un futuro mejor para sus hijos. La negativa de sus progenitores a emprender el largo viaje hacia zona turca no evitó que cruzara, de la mano de un grupo de traficantes, la frontera con destino a Gaziantep, una ciudad del sur de Anatolia que hoy acoge a 400.000 refugiados con el recelo de parte de la población local.

Una mujer mayor siria pasa al lado turco de la frontera ayudada por dos hombres. Cientos de personas se amontonaban en la alambrada pidiendo auxilio a los soldados turcos que tenían la orden de frenar su entrada, aunque finalmente abrieron el paso, según informa EFE / Foto: Lefteris Pitarakis

Allí vivió en un espacio minúsculo con diez sirios más, entre los que se encontraba su hermana, pero optó por trasladarse a la capital poco después. En Ankara, trabaja actualmente para sacar adelante a sus hijos. Su bilingüismo árabe-turco le permite trabajar como intérprete en un hospital atendiendo a otros refugiados. «A veces también voy a los juzgados u otros lugares para ayudarlos», destaca.

Fatma puede desenvolverse en turco, pero otros muchos refugiados se encuentran con un problema lingüístico que les impide desenvolverse con normalidad. Como consecuencia, reconstruir su vida en una nueva sociedad resulta aun más difícil, a lo que se une la escasez de programas y servicios en su idioma que algunas voces han denunciado.

«Muchas ONG de mujeres carecen de los recursos financieros necesarios para contratar intérpretes. Las instituciones públicas importantes tampoco emplean traductores y esto se usa generalmente como una excusa para no proporcionar servicios a las mujeres refugiadas sirias», señala Yelda Şahin Akıllı, activista turca de la Foundation for Women’s Solidarity, en una entrevista a ONU Mujeres.

El idioma es una barrera para Hanan, cuyo esposo falleció hace cuatro años en un bombardeo. «¿Cómo voy a aprender turco? No sé leer ni escribir, dejé el colegio a los 14 años» se pregunta esta refugiada siria. A esa edad, al igual que Fatma y miles de mujeres sirias, se casó y comenzó a tener hijos.

Cuenta que, tras la muerte de su marido, su primogénito se enroló en el Ejército Libre Sirio y ella cocinó para sus combatientes. Con ese dinero, explica, pudo mantener a sus otras tres hijas y aguantó en Alepo hasta hace tres meses, momento en que la familia puso rumbo a Ankara.

Hanan explica que, además de tener pocas opciones de trabajar, sufre las presiones del machismo en el seno de su conservadora familia: «Él es el hombre de la familia y me impide tener un empleo».

Para esta familia, la capital turca es solamente una parada en este largo viaje de ida y vuelta: «No nos planteamos llegar a Europa ni quedarnos en Turquía, cuando acabe la guerra volveremos a Siria».

Un camino minado para las mujeres

Las mujeres refugiadas sirias están expuestas a mayores riesgos por el hecho de ser mujeres durante todas las etapas de su viaje, también en suelo europeo. El duro camino hasta zona denominada «segura» conlleva episodios de violencia sexual y de género que también se producen en el destino.

El informe  Voces de Siria, editado por el Fondo de Población de la ONU, recoge testimonios de chicas que denuncian haber sido forzadas a realizar «servicios» sexuales a trabajadores de organizaciones humanitarias a cambio de pan en campos de refugiados sirios. El alto índice de violencia sexual en estos espacios es una amenaza para mujeres y niños que huyen de las zonas devastadas.

efugiadas sirias trasladan bolsas de alimentos en el paso fronterizo de Öncüpinar, en Kilis, Turquía / Foto: Agencia EFE

Cuando salen de ellos, Turquía no es el mejor destino para las mujeres. En 2017, fueron asesinadas 409 mujeres en el país, 81 más que en 2016. Es decir, más de un asesinato machista al día, según la plataforma turca ‘We Will Stop Feminicide’.

Fatma niega haber vivido episodios de violencia machista, pero denuncia su existencia en Ankara. «Les dicen a las refugiadas que las ayudarán con comida. Luego las violan», dice. Pero el silencio se impone y pocas mujeres denuncian al agresor, un dato que también recoge el informe Voces de Siria. «Es raro que hablen de ello abiertamente por razones culturales, religiosas y zona geográfica». El Gobierno turco instruye a policías especializados en situaciones donde hay refugiados y, según defiende, pone especial énfasis en el conocimiento de la lengua árabe.

Mientras, en Turquía, Hanan vive gracias a la caridad de una ONG local y el trabajo de su hijo mayor. Fatma reconoce sentir una mayor libertad: «En Siria las familias no permiten que te puedas mover sola». Aquí no tiene a nadie más con quien hacerlo, solamente a sus hijos preadolescentes.

Afronta el día a día mirando de reojo las últimas noticias de su desmembrado país. Pero no quiere volver. Los últimos ataques sobre Ghuta y Afrin alimentan una guerra que creen sin horizonte, al igual que la vida de Fatma: «Trabajo para dar un futuro a mis hijos. Yo no lo tengo, mi vida finalizó hace siete años».

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Asalto de Israel en Gaza mata a 44 palestinos, 15 niños: el alto al fuego no acaba con derramamiento de sangre

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El número de muertos de tres días de un bombardeo militar israelí en Gaza ha llegado a al menos 44 palestinos, incluidos 15 niños. Al menos 350 palestinos resultaron heridos. Desde entonces, los bombardeos se han detenido después de que Israel y el grupo militante Jihad Islámica acordaron el domingo un alto el fuego mediado por Egipto, y los cruces fronterizos se reabrieron el lunes para permitir la entrada de las necesidades básicas.

El periodista y activista Issam Adwan, señaló que la operación militar de Israel está destinada a reforzar el actual gobierno israelí antes de las elecciones de noviembre. “Están usando la sangre palestina para promover una campaña a favor de ciertas personas”, dice Adwan.

El periodista reiteró fueron testigos de la muerte de 44 palestinos, incluidos 15 niños y seis mujeres, lo que representa la mitad de las bajas del lado palestino. «No hay palabras para describir los crímenes de guerra que se han cometido, incluso con las afirmaciones de las autoridades israelíes de que están apuntando a los miembros de alto rango de PIJ, miembros militares de alto rango. Esto incluía, por supuesto, atacar edificios residenciales, matar niños y mujeres, por supuesto», especificó.

De acuerdo con Adwan, en entrevista con Amy Goodman, el conflicto inició cuando Israel cortó el suministro de combustible a Gaza durante el bombardeo lanzado sobre Gaza. Luego la escalada comenzó, cuando la administración israelí decidió cerrar ambas fronteras, en el cruce de Kerem Shalom y en el cruce de Erez, que son los principales cruces de las mercancías que ingresan a Gaza, así como de equipos médicos y combustible.

Otro de los puntos que mencionó el periodista es la acción de provocación para detener a Bassam al-Saadi, un alto miembro del PIJ en Cisjordania y de convertir en objetivo también a Tayseer al-Jabari, un alto miembro de la PIJ en Gaza, quien según Adwan se trata de una persona política más que un militar.

Con información de Democracy Now!

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Sobrina de la periodista Shireen Abu Akleh asesinada por militares israelíes pedirá a EEUU una investigación independiente

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Lina Abu Akleh, sobrina de la periodista veterana Shireen Abu Akleh, señaló que seguirán pidiendo justicia y que se lleve a cabo una investigación transparente, después de que el gobierno del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijera el lunes que la bala que mató a la periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh probablemente provino de disparos militares israelíes, pero evitó decir que los investigadores habían llegado a una “conclusión definitiva” sobre su muerte.

Abu Akleh, quien trabajaba para la cadena Al Jazeera, recibió un disparo en la cabeza el 11 de mayo mientras cubría una incursión del ejército israelí en los territorios ocupados de Cisjordania, aun cuando vestía un chaleco antibalas y un casco claramente marcados como ”PRENSA”. Organizaciones palestinas y varios medios de comunicación, incluidos la cadena de noticias CNN, el periódico The New York Times y la cadena Al Jazeera, han determinado que fueron las fuerzas armadas israelíes las que mataron a Abu Akleh. También lo ha hecho la organización israelí para los derechos humanos B’Tselem, la que acusó al Gobierno de Biden de encubrir su muerte. La sobrina de Shireen Abu Akleh, Lina Abu Akleh, respondió el lunes a los hallazgos no concluyentes del Departamento de Estado [de Estados Unidos].

“Esperábamos que semejante investigación de hecho responsabilizara a los perpetradores y llevara a cabo una investigación transparente y libre de cualquier presión política. Sin embargo, ese no fue el caso. […] Seguiremos pidiendo justicia. Seguiremos pidiendo a EE.UU. que lleve a cabo una investigación transparente mediante un organismo independiente. Además, seguimos acudiendo a la ONU y a la Corte Penal Internacional para que lleven a cabo una investigación y responsabilicen a Israel y pongan fin a esta grotesca impunidad de la que Israel sigue disfrutando”.

What’s the story?: Lina Abu Akleh on justice for her aunt, Shireen Abu Akleh

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Palestina entrega a la Corte Penal Internacional informe sobre asesinato de la periodista Shireen Abu Akleh

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La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha entregado a la Corte Penal Internacional (CPI) los resultados de su investigación oficial sobre la muerte de la periodista palestina Shireen Abu Akleh, del canal Al Jazeera. El ministro palestino de Exteriores, Riyad al Maliki, ha presentado personalmente la documentación en La Haya al fiscal de la CPI, Karim Khan, con los resultados de su indagación sobre la muerte de Akleh el 11 de mayo en Yenín, en Cisjordania ocupada, según ha informado el Ministerio.

La investigación del fiscal general de la ANP, publicada hace dos semanas, determinó que la periodista fue asesinada “deliberadamente” por parte de soldados israelíes, que le dispararon letalmente en la cara, pese a que estaba perfectamente identificada como prensa con chaleco y casco.

El ministro Maliki ha instado al fiscal a llevar a los “responsables de ese crimen y otros crímenes contra civiles, niños, mujeres, periodistas, médicos y otros grupos protegidos ante la justicia internacional”.

“Israel comete crímenes a plena luz del día, se jacta de sus crímenes, aprueba leyes que promueven crímenes de guerra y lesa humanidad, adopta presupuestos y establece políticas, todo en público, y mata frente a las cámaras”, ha afirmado. “¿Qué espera el Ministerio Público de la CPI para seguir adelante con una investigación transparente y tangible?”, ha reclamado.

La documentación entregada este jueves será agregada al expediente de la investigación abierta en la CPI por supuestos crímenes de guerra de Israel y grupos armados palestinos desde 2014.

Las conclusiones de la investigación oficial del fiscal palestino coinciden con la acusación inicial tanto de líderes palestinos como de testigos presenciales, versión apoyada también por analistas independientes.

Israel, por su parte, acusó inicialmente a milicianos palestinos de haber disparado contra la reportera de Al Jazeera, aunque luego un portavoz del Ejército y miembros del Gobierno señalaron que no contaban con información concluyente para establecer quién la mató sin tener la bala. Las autoridades israelíes solicitaron una investigación conjunta con la ANP, que siempre se negó y se ocupó por su cuenta de practicarle la autopsia en Nablus el mismo día de su muerte y de la investigación posterior.

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Fuente: eldiario.es /EFE

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