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Con voz propia

Seamos más Andreas y menos Nuños

La autora convoca a que haya más Andreas, en referencia a la niña de 8 años que corrigió la pronunciación del secretario de Educación en México

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Momento en el que la niña Andrea, 8 años, corrige al secretario de Educación. Foto: detalle de video

Momento en el que la niña Andrea, 8 años, corrige al secretario de Educación. Foto: detalle de video

Cynthia Híjar Juárez*

“pero no dejes de ser la niña
que abraza todo lo que hay en sí”
Pedro Guerra

Cuando era niña fui usada como comodín para todos los eventos y competencias de mi primaria. Ustedes perdonarán la grandilocuencia que me habita al contar que me elegían para dirigir las ceremonias, llevar la bandera de la escolta o competir con otras primarias públicas en poesía y oratoria. Una vez hasta gané un mini maratón de mi primaria.

No teman, no hablaré –solamente- de mi niñez en esta columna. Lo que quiero decir con la introducción anterior es que muchas veces hablé frente a micrófonos repitiendo las cosas que creía eran importantes. De niña supe lo que era estar frente a todo un auditorio con adultos diciendo cosas sobre el país, y escuché una y otra vez que la niñez es el futuro.

En mi último año de primaria llegó el punk: menstruación, novio, chichis y un 5 en mi boleta porque #MalaConducta. Mi maestra Adriana no pudo tolerar algunas cosas que comenzaban a cambiar en mí y ahí supe, sin racionalizarlo, lo que era el machismo: ser niña significaba que  a mí me restaría puntos hacer lo que mis amiguitos varones también hacían.

Las niñas en la educación escolarizada. Un temazo. Desde los uniformes con falda y zapatos que no te dejan correr hasta las políticas públicas que no dejan de ser una mezcla de neoliberalismo, patriarcado y adultocracia, todo envuelto en una cáscara dura de patriarcado. Cuántas niñas se tendrán que callar cuántas cosas en cuántas escuelas. Hablamos constantemente de cómo ellas enfrentan todas las opresiones y riesgos interseccionados.

Sin embargo, esta semana las redes se encendieron por una nota que nos daba algo distinto: una niña llamada Andrea había corregido al secretario de educación y con ello había desatado la ola de memes, videos y opiniones en redes correspondientes al tren del mame semanal.

Y es que es inevitable. Una audiencia respondiendo “¡Sí!”, emocionada, a todas las preguntas del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño; un paladín de la evaluación docente que con su modo déspota se ha dedicado a establecer una paranoia en torno a la planta docente mexicana con la mal llamada reforma educativa. Que sí, gritaba la audiencia cuando él se despedía con su demagogia, muy de mano de las y los niños que estaban atrás de él, cuando de pronto irrumpía la voz de Andrea, que no dejaba de ser respetuosa y dulce, sosteniéndose en la cinta del gafete para preguntar si podía decir algo y afirmar: “no se dice ler, se dice LEER”.

Entre las opiniones de redes, nos cuentan los siempre críticos sabedores de la lengua, que sí se pronuncia “ler”; otros nos dicen que fue clasista corregir a Nuño o que es discriminación decirle a alguien que hable bien.

También nacieron notas falsas donde, como siempre, la castigaron… esta obsesión de nuestra cultura machista por castigar a las niñas que se salen de la norma, por hacernos sentir miedo de la voz propia, de la voz de la niña que fuimos, que somos, o que con suerte volveremos a ser, aunque sea mediante notas falsas.

Las opiniones en torno a Andrea hablan mucho de lo que somos cada una de las personas que las emitimos. Algunos dicen que una niña humilló al secretario de Educación, quizá porque así aprendimos a leer el mundo, desde la humillación; otros dicen que Andrea es una niña con vocación de maestra y en fin, cada uno le da la carga de su propia formación al acto, pero de nuevo viene ella y en una entrevista nos dice que no era su intención humillar a nadie, pero que está preocupada porque el presidente y que las frases que inventa están un poquito ridículas.

Hay hechos que no necesitan mucha explicación. Hechos que cuando somos niñas nos son muy claros y nos aventuramos a señalarlos sin intención de humillar a nadie. A muchas, Andrea, nos regaló el recuerdo de ser esa niña, la que señala los errores sin intención de humillar a nadie, y que al ver la reacción lo aclara: yo no quiero humillarte, pero tengo que decir lo que pienso, lo que no me gusta, lo que me parece importante porque tengo voz y si estoy aquí, escuchándote, entonces también merezco ser escuchada.

En la opinión de quien escribe, esto es verdadera pedagogía. No porque Andrea se haya dedicado a corregir a Nuño, ni por la supuesta humillación en la que derivó su acto, sino por el hecho de dialogar desde un lugar aparentemente despojado de voz, con quien representaba a la autoridad en ese momento (además de ser un político clasista, recordemos que es un hombre blanco heterosexual, adulto y de derechas).

Los actos protocolarios en este país son ridículos por obligatoriedad proselitista. En ellos se muestra sin pudor la vena priísta de solemnidad ridícula y demagogia que nos heredaron los hombres que han gobernado siempre. Las y los asistentes, generalmente llevados ahí a cambio de promesas, desayunos, bienes materiales o amenazas, le otorgan al político en turno su presencia, su silencio y su miedo. Andrea no esperó a llegar a su casa o estar sola con sus amigos para decir que el secretario no sabía pronunciar, se lo dijo a la cara porque sabía que debía hacerlo.

Antes de hacerlo, sin embargo, Andrea se sostenía del gafete y preguntaba si podía decir algo. Es que ese instante previo a ser incómoda es de donde nacen a veces la creatividad, la crítica verdadera, el diálogo y hasta el feminismo. ¿Cuántas de nosotras nos hemos sostenido de lo que tenemos a la mano para decir lo que pensábamos? Andrea dijo poco, pero con esa frase nos recordó a muchas lo que implica usar la voz, abrazar todo lo que hay en nosotras mismas. Eso es el diálogo, eso es la frontalidad, eso es la pedagogía: una niña que nos cuenta su lectura del mundo.

Seamos más Andreas y menos Nuños.

*La autora es educadora popular feminista. Actualmente realiza estudios sobre creación e investigación dancística en el Centro de Investigación Coreográfica del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Fuente original: CIMAC

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Arteleaks

El talento de Freddie Mercury, a 29 de años de su partida

Enrique Dominguez Gutierrez

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Enrique Domínguez Gutiérrez

Con una media vocal de 117,3 Hz, propia de un barítono, sonidos subarmónicos más allá la velocidad de sus cuerdas vocales de 7.04 Hz (el vibrato típico fluctúa entre 5.4 Hz y 6.9 Hz) en su máximo esplendor, empleaba los pliegues ventriculares para emitir sonidos melodiosos y armónicos.

Farrokh Bulsara, conocido como Freddie Mercury, nació un 5 de septiembre de 1946, en Zanzibar, en Stone Town en la costa poniente de la isla, parte de lo que hoy es Tanzania, en África, cuando ésta era una colonia inglesa. A los siete años fue enviado a estudiar al St. Peter’s School en Bombay, India, donde además de efectuar sus estudios se concentró en el aprendizaje del piano, practicó boxeo y emprendió varias actividades como la formación de su primer grupo llamado “The Hectics”, donde cantaba y mostraba sus primeros brotes como pianista.

De origen Parsi y de religión Zoroástrica, su ascendencia tiene muchas mezclas que tienen su raíz en la India y en Irán, por ello hay algunas canciones de su extenso repertorio musical que hacen gala de esa influencia, podemos notarlo en la canción “Mustapha” y “My fairy King”.

El arte siempre estuvo ligado en su percepción para la composición, interpretación y un despliegue extraordinario en su voz. Siempre admiró a los bailarines Nijinsky y Nureyev, a las artistas Liza Minelli y Marlene Dietrich y al pintor Ricard Dadd, éste último fue considerado para componer una canción homónima llamada “The Fairy Feller’s Master-Stroke” donde al igual que: “Cuadros de una exposición” de Mussorgski, Freddie hace un análisis a su pintura entonando de una manera muy peculiar los distintos pasajes que su obra representaba. No solo eso, también hace énfasis a una extensa creatividad para darle vida a los personajes que integran la pintura.

Freddie además de concretarse a componer y a cantar, tenía un gran aprecio a Japón. Coleccionaba obras, jarrones y todo lo que implicara esa milenaria cultura. Hizo apariciones con la hoy también extinta Montserrat Caballé componiendo la totalidad de la opera “Barcelona”, en 1988, previo a las olimpiadas que se celebrarían en aquel lugar y cuyo tema central llevaría la interpretación de la obra que da título al álbum. Sin embargo, falleció meses antes y los planes cambiaron.

Hubo puestas en escena, coreografías de composiciones como “Bohemian Rhapsody”, “I Want to Break Free” (Compuesta por John Deacon) y “Made in Heaven”.

Su voz se hacía notar en sus armonías vocales, sus coros y movimientos en canciones como “Bohemian Rhapsody”, “Somebody to love”, “The march of the Black Queen”, “The prophet’s song” (Compuesta por Brian May), su faceta como solista destacan los falsetes en “Man made Paradise” (La parte final), “Exercises in the free love” que a la postre fue incluida en el álbum de “Barcelona”, titulada “Ensueño”, con la letra en español agregada por Montserrat Caballé.

Un gran liderazgo, extravagancia y un auténtico “frontman” en los conciertos que congregaban multitudes. Hasta la fecha no ha habido una persona que haya sido más aclamada que Freddie Mercury. Poseía un carisma y una conexión vital con el público que hacía estremecer, vibrar y sentir la música en los conciertos.

A diferencia de esa vitalidad manifestada en público, su imagen personal era introvertida, discreta y amilanada sumergido en vicios como el consumo de drogas y alcohol. Las depresiones eran constantes, el sufrimiento y la paranoia generaban retiros parciales de la banda. En cambio, su afición por las fiestas hicieron de él un empedernido vicioso de la perversión y depravación. Cabe recordar el ejemplo de una de sus famosas fiestas organizada en el Hotel Fairmont en Nueva Orleans, titulada “Bienvenidos a Sodoma y Gomorra”. Cientos de invitados eran recibidos por enanos con charolas repletas de cocaína, hechiceros que descabezaban gallos, lanzafuegos, Mujeres desnudas luchando en amplias tinas repletas en sangre de cerdo, cortesanas y cortesanos en los baños brindando placer oral a los invitados, el tercer sexo se ofrecía a fumar por cualquier orificio de su cuerpo, fiesta que duró al menos 3 días. De manera anecdótica y con cierta sorna, un periodista que acudió a esa fiesta comento: “no sé si por haber asistido a ese evento me iré al infierno”.

Las fiestas en Berlín, Alemania, eran un pasatiempo para Freddie, pues ahí organizaba y asistía a eventos donde se concentraban comunidades homosexuales, se organizaban orgías y la promiscuidad era el pan de cada día. 

Su bisexualidad la mantuvo en su vida, sin embargo, quien fue su consorte en toda esa vida de excesos, de alegrías, tristezas y agonías fue y lo será siempre Mary Austin.

Hoy su Casa en Kensington, Londres, luce triste, una gruesa lámina de policarbonato con un letrero: prohíbe las ofrendas, flores o pintas, con penas de arresto para proteger la privacidad de la hoy morada de Mary Austin

El 24 de noviembre de 1991 a la edad de 45 años pierde la vida Freddie Mercury, causada por Bronconeumonía debido a una complicación del SIDA.

A 29 años de su partida es digno recordar a uno de los más grandes músicos que han existido por su talento, creatividad y originalidad.

“Amo a la multitud. Amo más que nada el momento en que estoy frente a ella. Amo cantar nuestras canciones, pero más que nada sentir que la multitud es parte del espectáculo, cuando son ellos los que cantan”.

Freddie Mercury

Casa de Freddie Mercury, heredada a su pareja Mary Austin, en Londres. Foto: Enrique Domínguez.

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Arteleaks

Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

Alberto Farfán

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Recordando a William Styron

Por Alberto Farfán

Lejano a nosotros desde hace catorce años, el escritor norteamericano William Styron (1925-2006) puede considerarse uno los autores de gran importancia de nuestro vecino país, quien nos lega una serie de obras para conocer con grata atención. En Un lecho de tinieblas (1951), su primera novela publicada a los 26 años, Styron nos relata el suicidio de una joven miembro de una peculiar y enigmática familia de Virginia, en cuya atmósfera se respira cierto aire faulkneriano. Las pasiones destructoras que socavan las instituciones de la sociedad y la absurdidad de la vida militar son el tema de La larga marcha (1955). Por otro lado, en Esta casa en llamas (1960), ambientada en la Italia de los años cincuenta, nos refiere que la violencia individual no constituye un remedio eficaz contra la decadencia moral.

Ganadora del premio Pulitzer en 1967 y reconocida a nivel mundial, la novela Las confesiones de Nat Turner refiere la verdadera historia de una sangrienta rebelión de esclavos que se suscitara en 1831 en Virginia; no obstante lo cual, grupos de militantes afroamericanos arremetieron contra nuestro autor acusándolo de racismo, pues para ellos el protagonista resultaba ser un negro con mentalidad del ominoso blanco norteamericano.

La decisión de Sophie (1979), que relata las vicisitudes de una superviviente del Holocausto, fue llevada al cine e interpretada por Meryl Streep con un gran éxito internacional. Con esta novela nuestro autor volvió a conocer la gloria, sin embargo, también tuvo que enfrentar una serie de cuestionamientos, ya que fue acusado de hacer una utilización acrítica de la exterminación de los judíos europeos por los nazis en aras de la comercialización.

En 1993 publica Una mañana a la orilla del mar: Tres relatos de juventud, cuyo sustento narrativo descansa en los momentos dolorosos de su infancia (amén de ciertas obras póstumas). Pero antes da a conocer su texto Esa visible oscuridad: Memoria de la locura (1990), sobre el cual deseo abundar con cierto detalle.

De este relato, titulado de manera exacta como Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, surge inexorable el testimonio de un hombre que se enfrenta con el infierno. Los abismos de la locura y la inconsistencia de psiquiatras y la medicina, más los deseos de muerte, el suicidio, se entrelazan vertiginosamente para abatirlo.

En ciertos instantes pareciera que su autor refiere una honda y, al mismo tiempo, terrible pesadilla de ficción que reúne todos los elementos necesarios para su inequívoca cristalización. Sin embargo, nada de lo escrito es resultado de la imaginación creadora. Styron nos habla de la experiencia vivida, de su propio caso clínico.

Nuestro autor visita al psiquiatra por presentar insomnio, pero, en realidad, es objeto de un trastorno depresivo mayor (TDM), nunca diagnosticado oportunamente.

Y a pesar de que “el horror de la depresión es tan abrumador que excede con mucho toda posibilidad de expresión”, Styron viaja a París para recibir un premio, el cual bien valía un regocijo interior; no obstante, su actuación es desastrosa. A su retorno nada cambia. Su malestar se agudiza. Se encuentra inmerso en el pánico, en la ansiedad; hay confusión, fallas de enfoque mental, agitación, temor difuso. “La oscuridad me invadía tumultuosamente, tenía un sentimiento de terror y enajenación, y, sobre todo, de sofocante ansiedad”. Experimentaba “pánico y desgobierno, y la sensación de que el proceso de mi pensamiento se hundía bajo una marea tóxica e inenarrable que obliteraba toda respuesta placentera al mundo viviente.”

Debido a su afección, Styron investiga en diversos textos de autoridades en la materia, además de acudir con otro especialista; los anteriores a quienes recurrió por insomnio, que aún persistía, sólo le recetaron dosis de halcion y lorazepam. Pero su estado no se modifica. “La locura de la depresión es, generalmente hablando, la antítesis de la violencia. Es una tormenta, sí, pero una tormenta de tinieblas. Pronto se manifiestan síntomas como la lentitud cada vez mayor en las respuestas, una semi parálisis, el corte de la energía psíquica hasta casi cero. Por último es afectado el cuerpo, y se siente socavado, exangüe.”

Por ello, ya empieza a definirse por el suicidio, que no lleva a cabo porque oportunamente pide se le interne en una institución mental. En este sentido, Styron hace un llamado con respecto al uso del halcion, cuya peligrosidad no es cosa de la imaginación, pues, si así fuese, no hubiera sido “terminantemente prohibido en los Países Bajos”, afirma. Pero también llama la atención sobre la negligencia de algunos médicos al prescribir dosis de otros medicamentos similares sin un diagnóstico adecuado.

De impecable factura, Esa visible oscuridad: Memoria de la locura nos arroja a la terrible odisea del infierno interior, pero además nos obliga a reflexionar acerca de nuestra vulnerabilidad en manos no siempre consecuentes con su profesión.
Finalmente, estimado lector, lo invito a leer todas sus obras como un mínimo homenaje.

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Con voz propia

#Justicia para….

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Contrafilo

José García Segura

En dos semanas más se conmemora en México el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer. Ese festejo será triste otra vez. Hace apenas 24 horas, Florisel Ríos Delfín, alcaldesa perredista de Jamapa, Veracruz fue secuestrada y asesinada por un grupo armado que opera en la región.

La semana anterior, policías de Cancún, Quintana Roo pusieron fin, a tiros, a una manifestación feminista. Para no ir muy lejos, ¿Se acuerda usted de Diana (Diana Carolina Raygoza Montes) estudiante nayarita asesinada hace tres años en su propia casa?, y de la estudiante mexiquense, o de….

Un reporte reciente del Sistema Nacional de Seguridad Pública refiere que feminicidio, homicidio culposo, lesiones dolosa y/o culposa,
secuestro y trata de personas están a la alza, aun en medio de la pandemia.

Deje le cuento que el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer se conmemora cada 25 de noviembre en honor a
las activistas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas hace más de medio siglo por la policía secreta del entonces presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Día de la NO violencia verbal o física, sexual, psicológica… contra indígenas, refugiadas, migrantes, que habitan en comunidades rurales o
remotas, indigentes, recluidas, con alguna discapacidad, ancianas o que enfrentan un conflicto armado.

Violencia de pareja o no. Violencia doméstica o no; violencia patrimonial, económica…

La Organización de Naciones Unidas revela que “mujeres y niñas constituyen la mitad de la humanidad” y que la violencia contra ellas
se ha convertido en un grave problema de salud pública.

Para la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres “han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual
por terceros en algún momento de su vida”.

Expertos aseguran que la violencia de pareja tiene un elevado costo social y económico para la mujer, su familia y la sociedad y que puede
tener consecuencias mortales, como el homicidio o el suicidio.

En México el Instituto de las Mujeres publicó recientemente un texto alusivo:

“No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche y él me dijo muchas cosas crueles que en verdad
me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de
las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez.

No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores. Recibí flores hoy y no era el día de las madres o ningún otro día especial. Anoche el volvió a golpearme, pero esta vez fue mucho peor.

¡Le tengo tanto miedo! dependo tanto de él que temo dejarlo. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy. Hoy es un día muy especial: “Es el día de mi funeral”.

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