Salma al Shehab encarcelada en Arabia Saudita por promover derechos humanos en Twitter

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En Arabia Saudita, bajo el actual régimen del dictador Mohammed bin Salman, disentir del Gobierno en redes sociales propiciará que te encarcelen y sufras sentencias atroces y abominables, incluso si no tienes una amplia red de seguidores y sólo te interesa dar a conocer lo que otros expresan.

Tal es el caso de Salma al Shehab, una mujer de 34 años que estudiaba un doctorado en la Universidad de Leeds, quien está casada y tiene dos hijos y radicaba en Reino Unido, pero que, al viajar a Arabia Saudita, su país de origen, para una estadía vacacional fue detenida y sentenciada por el propio gobierno de saudí.

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Salma al Shehab fue aprehendida en enero de 2021 y sentenciada, en principio, a seis años de cárcel. No obstante, en estos últimos días de agosto los tribunales modificaron la pena y le impusieron 34 años de prisión, prohibiéndole, además, abandonar el país también por 34 años. Los delitos que le han imputado son “perturbar el orden público y desestabilizar la seguridad y la estabilidad del Estado”, entre otros, a través de la red social de Twitter.

Cabe mencionar que la originaria de Arabia Saudita no destacaba ni siquiera como una activista o que fundamentalmente se dedicara directamente a cuestionar al régimen. Al contrario, en realidad utilizaba sus redes sociales como cualquier usuario común y corriente. Es decir, para hablar de su profesión como educadora o para hacer referencia a la vida cotidiana que compartía con su esposo e hijos.

Y es de subrayar que sólo ocasionalmente hacía retuits de personas que ponían en tela de juicio las políticas obtusas del poder en turno que violentaban los derechos humanos de sus compatriotas. O retuiteaba para solidarizarse con Loujain al Hathloul, aquella líder feminista que tiempo atrás se volcó porque las mujeres de su país tuvieran el derecho a conducir vehículos, lo cual contrastaba con la visión gubernamental añeja que ha regido por décadas. Lucha por la cual el régimen la hizo víctima de tortura, amén de prohibirle viajar al extranjero.

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Así, es importante destacar que, de hecho, Salma al Shehab en Instagram únicamente tenía 159 seguidores y en Twitter mostraba un total de casi 2,600. Cantidad esta última que no se acerca ni remotamente con la cuenta del déspota mandatario, quien tiene más de dos millones de seguidores en dicha red social. Números que no arrojan elementos como para afirmar que podía desestabilizar al régimen, tal y como lo señalaron las autoridades que la consignaron.

Afortunadamente para Salma al Shehab y para cualquier perseguido político en su condición y circunstancias, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW), entre otras, han condenado enérgicamente en días pasados la aprehensión y sentencia de que ha sido objeto la joven saudí, exigiendo su inmediata liberación. Y esperamos que logren su cometido.

 

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