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El Caso Wallace

Respuesta a #NosRobaron, la nueva telenovela de Isabel Miranda Torres

Respuesta al videotelenovela de Isabel Miranda de Wallace «Nos robaron» por el cumpleaños de su hijo Hugo Alberto Wallace

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Juan Carlos Pérez Ruíz

A todas las víctimas directas e indirectas de Isabel Miranda en el falso caso Wallace, en el caso Nestora Salgado, en el caso Martí y en el caso Cassez Vallarta, que han sufrido en carne propia la psicopatía de una criminal disfrazada de víctima.

Pese a la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación tradicionales -que no han dicho ni una palabra sobre la investigación judicial, que la Fiscalía General de la República confirmó a Los Ángeles Press, y hoy pesa sobre Isabel Miranda Torres- y el temor (¿o colusión?) de la mayoría de las figuras públicas de México que siguen en silencio absoluto al respecto, los últimos días han sido amargos para María Isabel Miranda Torres (o Isabel Miranda de Wallace, Isabel Torres Romero, Isabel Miranda Nieto, o cómo quiera que se llame realmente en cualquiera de sus múltiples identidades legales). 

La pseudoactivista  presidenta de la organización fantasma -porque, de acuerdo a los registros oficiales, ni siquiera cuenta con registro, ni permisos para operar- Alto al secuestro, parece precipitarse con su montaña de pruebas fabricadas, declaraciones falsas, documentos falsificados y contradicciones insostenibles. Más pronto de lo que aparenta, la impunidad que goza esta maestra del engaño, las amenazas y el tráfico de influencias, podría desbarrancarse vertiginosamente por la pendiente de la justicia mexicana; la misma que hace casi tres lustros utilizó para criminalizar y pisar bajo las botas de la mentira y la fuerza bruta, a todo aquel que se interpusiera entre su montaje y sus sueños de poder político, fama y dinero del erario. 

El mismo sistema penal que le permitió abusar de y destruir no sólo a los detenidos por el falso caso Wallace y sus familias sino también a todos los activistas, abogados y periodistas que la pusieran en evidencia, hoy es un sistema penal que comienza con el pie derecho un proceso de renovación gracias a la renuncia del ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora y se fortalece con la suspensión del magistrado Jorge Arturo Camero Ocampo, quien parece estar involucrado en una red de corrupción y enriquecimiento inexplicable destinada a sabotear el proyecto presidencial del aeropuerto de Santa Lucía. 

La subterránea pero absoluta dictadura de Isabel Miranda de Wallace -que nunca ha tenido un cargo público, pero ejerce más tiranía, control y terror que si tuviera- solo acabará si el nuevo gobierno se mantiene firme en la transformación del poder judicial, y se niega a prestarse a los turbios acuerdos criminales y extorsiones varias de esta contumaz, sádica, sanguinaria depredadora; nauseabunda, cínica e infame vividora de una falsa tragedia, que con su farsa se burla de las verdaderas víctimas de este país. 

Tres hechos se convierten en las primeras grietas del próximo -y deseado por millones de mexicanos a juzgar por las redes sociales, hay que agregar- derrumbe total del falso caso Wallace: 

1) La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se negó a atraer el amparo que interpuso César Freyre Morales, detenido por el falso caso Wallace y que fue sentenciado a 131 años de cárcel. Freyre, quien ha sido torturado física y psicológicamente hasta lo indecible y cuya madre y hermana estuvieron presas con el fin de presionarlo para declararse culpable, se encuentra impugnando una sentencia de 131 años de cárcel. Al intentar atraer el amparo, Isabel Miranda pretendía conocer el amparo y revertirlo. Pero al haberle negado a Isabel Miranda la posibilidad de atraerlo que Isabel Miranda de Wallace solicitó, esa senda le ha sido negada, al menos esta vez. Esto es histórico, considerando que prácticamente nunca se le había negado ningún recurso legal a la señora, por absurdo que éste fuera. 

2) El juzgado 16, el cual llevaba el falso caso Wallace y el mismo que la señora ya había corrompido durante años a golpe de sobornos, cerró sus puertas. 

3) La Fiscalía General de la República confirmó a Los Ángeles Press que ya existe una carpeta de investigación en contra de Isabel Miranda de Wallace, por el delito de tortura y la probable fabricación de pruebas y culpables, así como por otros delitos a otros funcionarios públicos que participaron en el caso.

Hasta el momento, si es que la Fiscalía General de la República y el resto de las instancias correspondientes se continúan y profundizan en sus avances, la telaraña en que Isabel Miranda enredó y atrapó las vidas de sus víctimas está a punto de ser limpiada por completo. Braulio Robles Zúñiga, ex ministerio público que participó en las torturas que la dueña de los anuncios espectaculares Showcase Publicidad infligió sobre sus víctimas, ha empezado a declarar en la Fiscalía como testigo. 

No es casualidad que tras haber lanzado aquel ridículo #RetoWallace (al que muy convenientemente le fijo el plazo de un mes y no un período más extenso), ahora la «mafioempresaria» -como es secreto a voces que la llaman algunos empresarios de publicidad exterior, que han padecido la corrupción de su empresa Showcase Publicidad– pretenda conmover a la opinión pública con una carta y video con motivo de los cincuenta años del nacimiento de su hijo Hugo Alberto este 12 de octubre. 

Con una carta y video titulados «Nos Robaron» a los que los medios tradicionales y digitales –Cultura Colectiva y Milenio principalmentealiados a la presidenta de Alto al secuestro dieron difusión el pasado fin de semana, la señora Wallace lee su carta que no es más que una letanía de todo lo que «le han robado». Victimizándose a conveniencia como es costumbre y con música sentimental de fondo -pa’ que amarre el chantaje sentimental, podríamos creer los malpensados-, el video muestra fotografías de Hugo Alberto cuando niño, adolescente y adulto joven mientras Isabel Miranda enumera una lista de todo lo que «le robaron» . Y en un desesperado intento por conseguir la empatía del auditorio, que en su gran mayoría ya no creen en nada que ella diga, la dueña de Showcase Publicidad recita: «Nos robaron la paz no únicamente a nuestra familia: A todos los mexicanos», como si el resto de los mexicanos se dedicaran a torturar y fabricar pruebas, con la complicidad de autoridades. 

Sin embargo, la verdadera intención del video brota con su cierre, que linda entre la amenaza y advertencia; prístino reflejo del temor de la señora a ser próximamente encarcelada por todos sus delitos y falsedades, y a que sus víctimas por fin puedan volver a vivir en libertad. «Nos robaron la seguridad en todo el país. Esperamos que no nos roben la justicia», dice Miranda de Wallace al final de su video-telenovela -al mismo nivel que La rosa de Guadalupe o un talk show de Laura Bozzo-, y mientras cierra su video pone una foto composición con Andrés Manuel López Obrador y el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. 

Quizás el hacer referencia al ministro de la Suprema Corte tenga que ver con sus declaraciones esta semana pasada sobre las presiones que el ministro recibió por parte del gobierno de Felipe Calderón, en el caso de la incendiada guardería ABC -en el que estaba involucrada Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, prima de la esposa de Calderón, Margarita Zavala- y en el caso Florence Cassez, en el que el hoy ex panista pretendía continuar con la farsa de su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. 

Es bien sabido, aunque el ministro no la mencione con nombre y apellido, que una de las operadoras de las presiones para obedecer a Calderón y mantener en prisión a la ciudadana francesa Florence Cassez, fue Isabel Miranda de Wallace, quien se presentó en varias ocasiones en la Suprema Corte para presionar a los ministros y llegó hasta acusarlos de corruptos cuando la liberaron. El que el ministro Arturo Zaldívar se atreva a hacer estas declaraciones es síntoma no sólo del comienzo de la renovación del poder judicial, sino que muy probablemente le ha perdido el miedo a Felipe Calderón y a su sicaria, Isabel Miranda de Wallace. 

De forma miserable, Isabel Miranda de Wallace pretende también chantajear al presidente López Obrador, pese a que él incluso ha evitado en todo lo posible dar una opinión personal sobre el caso. 

Desde este espacio, el que esto escribe le contesta a la señora que no es a ella a la que robaron nada, puesto que no existen pruebas científicas de que su versión realmente ocurrió. La gota de sangre, la única prueba que sostenía el caso, ha caído por completo, tirando ya el caso, con la presentación del padre biológico en el Senado de la república en conferencia de prensa, coordinada por la senadora Nestora Salgado y la periodista Guadalupe Lizárraga, y confirmado por los resultados de las pruebas de ADN obtenidos por la Fiscalía General de la República. Por el contrario, sobran pruebas de la fabricación del caso y de los múltiples métodos que ha utilizado para intimidar y agredir a los detenidos, a sus familias y a todo aquel que se ha atrevido a tocar este tema. 

Todos los personajes corruptos de los gobiernos genocidas que la apoyaron y la encumbraron -Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto- junto con criminales de cuello blanco como la misma Isabel Miranda de Wallace, son quienes nos robaron a todos los mexicanos la paz, la tranquilidad, la seguridad y cientos de miles de vidas de mexicanos asesinados, desaparecidos o que han matado en vida manteniéndolos en prisión por delitos que jamás cometieron y que incluso, tal vez nunca existieron. 

Personajes como los comunicadores Sergio Sarmiento, Guadalupe Juárez, Ciro Gómez Leyva; el reportero de nota roja y experto en violar la presunción de inocencia de todo aquel que se le cruce en el camino, Carlos Jiménez, y politicastros de baja calaña moral y negro historial como el ex funcionario y gran amigo de Felipe Calderón, Javier Lozano, aún intentan defender a Isabel Miranda de Wallace. Pero afortunadamente, los mexicanos en redes sociales ya no creen en ellos y la justicia empieza a trabajar a favor de la verdad. Señal inequívoca de que esta telenovela siniestra llamada El falso caso Wallace -que nada le pide a Cuna de lobos– está a punto de llegar a su fin. Y como sabemos en toda verdadera telenovela, la verdad sale a la luz, el bien triunfa y los villanos reciben un castigo. 

Si Isabel Miranda de Wallace no se ha atrevido a salir a desmentir que está siendo investigada por la Fiscalía General de la República ni siquiera con su amigo el conductor Nino Canún, es porque sabe que la investigación está en curso y que debe cuidarse de sus declaraciones. 

Ojalá, por fin, el gobierno de la Cuarta Transformación decida poner un alto y una sanción a Isabel Miranda de Wallace y a todos sus cómplices en las instituciones judiciales, jurídicas y gubernamentales; algunos de los cuales hoy se han colado en el nuevo gobierno, como la señora Sanjuana Martínez, quien desde Notimex continúa favoreciendo a la presidenta de Alto al secuestro. 

La Cuarta Transformación no será tal, sino se impide que este tipo de casos sigan robando la paz, la dignidad y la justicia a la que aspiramos en este país. El Estado de Derecho está secuestrado por personas como Isabel Miranda de Wallace y debemos volver a ponerlo en libertad.

 

El Caso Wallace

Ciro Gómez Leyva revictimiza a falsos culpables del caso Wallace, en complicidad con Isabel Miranda desde 2006

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Ciro Gómez leyva sabía desde el 2006 que había pruebas fabricadas en el caso Wallace

 

El periodista Ciro Gómez Leyva, titular del noticiero de Imagen Noticias por la noche, presentó el pasado 16 de noviembre un antiguo reportaje de las supuestas pruebas del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace, hijo de Isabel Miranda Torres, quien ha sido denunciada penalmente por tortura y fabricación de pruebas. En el reportaje de Grupo Imagen, se muestra el departamento en el que la supuesta víctima «llegó secuestrado y salió en pedazos», según el mismo comunicador juzgó en su cuenta de Twitter.

Elaborado por el reportero Humberto Padgett, se exhiben declaraciones de Jacobo Tagle y César Freyre en el que relatan cómo manejaron supuestamente el cuerpo de Hugo Alberto Wallace. Sin embargo, la investigación de la periodista de Guadalupe Lizárraga, en Los Ángeles Press, revelaron que tanto Tagle como Freyre fueron torturados por agentes de la SIEDO, y por la misma Isabel Miranda, por lo que ambos tienen protocolos de Estambul positivos en torturas, además de que el propio Ciro Gómez Leyva sabía desde el 2006 de la fabricación de pruebas en el caso Wallace.

A continuación compartimos el reportaje íntegro, publicado el pasado 9 de septiembre de 2020, en el que se demuestra como Gómez Leyva sabía de la fabricación de pruebas del caso Wallace:

Por Guadalupe Lizárraga

El periodista Ciro Gómez Leyva sabía desde 2006 que José Enrique Wallace no era padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda, y por tanto la “prueba maestra” con la que Isabel Miranda sostenía el caso Wallace era falsa, de acuerdo con lo revelado por el investigador privado y asesor de Transparencia José Luis Moya, en entrevista exclusiva para Los Ángeles Press.

El investigador señaló que Laura Domínguez, vecina e íntima amiga de Hugo Alberto Wallace Miranda, lo acompañó a la entrevista con Gómez Leyva para aportar su testimonio de que el hijo de Isabel Miranda Torres no era hijo biológico de Enrique Wallace, por lo que el ADN de la gota de sangre, supuestamente hallada siete meses después en el departamento de Juana Hilda González Lomelí, había sido plantada por los agentes de la PGR.

No te pierdas: Caso Wallace: Isabel Miranda presentó pruebas y testigos falsos en el caso del secuestro de su hijo

Sin embargo, en el programa radiofónico, Miranda de Wallace los acusó de extorsión desacreditando el testimonio de Domínguez y Moya, quienes ya antes habían declarado que Hugo Alberto se había cruzado la barda de la casa de Domínguez para esconderse de los agentes de la AFI, en 2004, cuando tenía una orden de aprehensión por contrabando.

José Luis Moya también señaló en entrevista que él puso en contacto a Miranda de Wallace con un diputado de Guerrero, a fin de que les ayudara en la búsqueda en Acapulco, donde otras dos personas ya habían dado su testimonio de haber visto a Hugo Alberto, tiempo después de la fecha de supuesta muerte. Pero al enterar a Miranda, señala Moya, que empezaron a percatarse de las inconsistencias y mentiras de la señora Wallace, por lo que decidieron mantenerse al margen de la situación.

Después de la detención de Brenda Quevedo Cruz en Estados Unidos, durante el proceso judicial en Chicago para para su extradición a México, José Luis Moya fue requerido como testigo protegido, pero a raí de esas diligencias empezó a ser calumniado en los medios y acosado por Miranda de Wallace.

Lee más: Isabel Miranda expone en un parque su ‘verdad histórica’ pese a fabricaciones y torturas demostradas en el caso Wallace

Domínguez, por su parte, decidió no volver a hablar del tema por miedo, después de reencontrarse con Hugo Alberto en un hotel frente al aeropuerto de la Ciudad de México, después de la supuesta fecha de muerte.

El periodista Ciro Gómez Leyva sabía de todos estos detalles desde 2006, sin embargo, decidió guardar silencio pese a que su testimonio podría haber influido en el desarrollo del proceso judicial de los inculpados.

 

 

 

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El Caso Wallace

El caso Wallace y el cerco mediático

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La periodista Guadalupe Lizárraga exhibe el cerco mediático que protege el falso caso Wallace

Entrevista a la periodista Guadalupe Lizárraga, autora de ‘El Falso Caso Wallace’

Por Antonio Rosales

María Isabel Miranda de Wallace saltó a la escena pública tras el presunto secuestro y asesinato de su hijo, el 11 de julio de 2005. Este hecho no solo marcó el inicio de su organización Alto al secuestro, sino también de su candidatura al Gobierno de la Ciudad de México, en 2012 y del Premio Nacional de Derechos Humanos, en 2010, que recibió de manos de Felipe Calderón, así como de una cuasi omnipresencia mediática y política en todos los asuntos relacionados con seguridad pública.

Su voz se volvió autoridad incuestionable en medios como Televisa, TV Azteca, Imagen y El Universal. Sin embargo, su imagen comenzó a derrumbarse tras su papel en casos como los de Florence Cassez, Fernando Martí, Nestora Salgado, la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, y los primeros cuestionamientos de la organización canadiense En Vero sobre el caso de su hijo.

El 7 de febrero de 2019, familiares de los presuntos implicados en el secuestro y asesinato del hijo de la empresaria, Isabel Miranda de Wallace, Hugo Alberto Wallace, se manifestaron en el centro de la Ciudad de México, afuera de Palacio Nacional, para pedir la revisión de la posible falsedad del caso.

Para saber más del tema: Quién es César Freyre Morales en el falso caso Wallace

 

No es la primera vez que se señala la posible fabricación del caso. En 2014, la periodista Anabel Hernández publicó un artículo al respecto en la revista Proceso, tras el cual Miranda amagó con demandarla. Guadalupe Lizárraga, fundadora de Los Ángeles Press, también investigó y publicó sobre el tema, y ha profundizado en ello desde hace cinco años. Como resultado, en diciembre del año pasado, en el Centro Cultural Donceles 66 de la capital del país, presentó su libro, El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018).

De acuerdo con lo declarado por los familiares y las investigaciones periodísticas de Lizárraga, las irregularidades en el proceso irían desde la fabricación de pruebas, falsedad de declaraciones, violación a la presunción de inocencia, y tráfico de influencias por parte de la PGR (durante el gobierno de Felipe Calderón) y de la presidenta de Alto al secuestro hasta el uso de la tortura (física y psicológica) para lograr confesiones que legitimen la versión de Isabel Miranda.

La única prueba científica que sostiene el caso, apuntan ambas periodistas y rememora el articulista Ricardo Raphael en una columna que mereció una respuesta airada de Wallace, es una gota de sangre que, en un inicio, la perito declaró que pertenecía a una mujer.  El resto del caso estaría construido con declaraciones bajo tortura.

Presentación del libro El falso caso Wallace, de Guadalupe Lizárraga. Foto: Reversos.mx

Wallace contra la libertad de prensa

La periodista Guadalupe Lizárraga, quien acompañó a los manifestantes y ha investigado el caso a fondo desde 2014, denunció que ha sufrido amenazas, dos intentos de secuestro y acoso por parte de la diputada de Morena, María de los Ángeles Huerta, para intentar acallarla.

“¿Por qué Isabel Miranda está en reuniones de Seguridad Pública, mientras sus víctimas son agredidas en cautiverio? Ese es nuestro mensaje a López Obrador, desde Palacio Nacional”, declaró en entrevista para el programa Sin censura.

En entrevista con el autor de esta nota, en diciembre pasado por la presentación de su libro, Lizárraga comentó:

-Todos los detenidos fueron torturados dentro de los penales, con violencia sexual. Es muy grave y en el caso de Jacobo (Tagle Dobin) ya hay consecuencias muy serias por su estado de salud.

“Todos los protocolos (para comprobar tortura) han salido positivos excepto el último, que es el de Juana Hilda González Lomelí y que es donde todavía Isabel Miranda da los últimos coletazos de corrupción para que no se lleven a cabalidad esos protocolos”.

Para saber más: Periodistas que colaboraron con Isabel Miranda en la incriminación de víctimas del falso caso Wallace

 

–De acuerdo con las investigaciones que has podido realizar, ¿por qué Isabel Miranda tiene este poder tan grande, por el cual, por ejemplo, ningún medio corporativo quiso cubrir este evento?… ¿Por qué parece que está prohibido en los grandes medios?

–Isabel Miranda es una creación de Genaro García Luna (titular de la Secretaría de Seguridad Pública, durante el gobierno de Felipe Calderón). ¿Cuál es la diferencia entre Miranda y otros falsos activistas que han participado en la fabricación de culpables? El dinero.

“Isabel Miranda es una empresaria que ha traficado influencias (…) Se ha dedicado a corromper periodistas para legitimar su mentira del falso secuestro Wallace y acallar cualquier indicio de verdad que se ha asomado durante los últimos trece años, de los cuales doce han sido de torturas sistemáticas a las víctimas… Años de mentiras, falsificación de documentos, usurpación de funciones; yo misma he sido agredida por ella”.

Durante la presentación de su libro, Lizárraga señaló que el cerco mediático no sólo ha abarcado a los medios tradicionalmente reconocidos por ser afines a los poderes político y económico, sino también a los medios críticos como el de Carmen Aristegui.

 

Citando un fragmento de su libro, la autora de El falso caso Wallace recordó que Aristegui, en su programa de CNN en 2011, presentó a Wallace como “una mujer muy querida y reconocida, con una historia estrujante pero también muy estimulante por lo que Isabel ha podido hacer en términos de justicia.”

Ello a pesar de que ya existían evidencias de la falsedad del caso, comentó Lizárraga.

wallace en la carcel

Durante aquella emisión de Aristegui, se proyectaron los anuncios espectaculares donde Miranda exhibía a los presuntos culpables, violando el derecho a la presunción de inocencia. Hasta la fecha, según Guadalupe Lizárraga, la titular de Aristegui Noticias no ha respondido una sola llamada para entrevistar a los familiares de los detenidos.

Hasta el momento, ningún funcionario del actual gobierno (local, ni federal) se ha pronunciado al respecto, ni tampoco ningún medio corporativo ha cuestionado al presidente sobre el tema. Esto, a pesar de que la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía) dio instrucciones para que se abriera una investigación penal sobre la presunta falsedad del caso, tras la denuncia en diciembre pasado de Guadalupe Lizárraga ante el hoy fiscal Alejandro Gertz Manero.

–Isabel Miranda no debería estar en libertad– concluyó la periodista en entrevista.

***

Esta entrevista se publicó originalmente en Reversos.mx

 

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El Caso Wallace

Netflix viola derecho de presunción de inocencia a Jacobo Tagle y protege a victimario de Israel Vallarta

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Jorge Volpi, autor de un libro del caso Cassez-Vallarta, participó en la producción del documental de Netflix

 

Por Guadalupe Lizárraga

El derecho a la presunción de inocencia de Jacobo Tagle Dobin, víctima del falso caso Wallace, de nuevo ha sido socavado flagrantemente ahora por Netflix en la exhibición internacional y con fines de lucro del espectacular publicitario que hizo Isabel Miranda Torres, conocida como Isabel Miranda de Wallace, para acusarlo de ‘secuestrador’ antes de un juicio y sin tener una sentencia en México, en violación también a su derecho a la intimidad y dignidad humana.

Netflix, empresa de entretenimiento con plataforma de streaming con difusión mundial, exhibió el rostro y nombre de Jacobo Tagle Dobin, en el contexto narrativo sobre el secuestro en México en la serie documental El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal, escrita por Alejandro Gerber Bicecci, bajo la producción ejecutiva de Jorge Volpi, autor de la novela con el mismo título.

Sin embargo, la serie no cuenta la historia de Jacobo Tagle, quien lleva doce años en prisión sin sentencia, y ha sufrido varias torturas que acreditan tres protocolos de Estambul aplicados por el Consejo de la Judicatura de la Federación e instancias oficiales de derechos humanos. Tampoco es un personaje de la novela de Jorge Volpi, en la edición de Alfaguara.

Para saber más del caso: Tortura, secuestro y espionaje, vínculo Margolis con casos Israel Vallarta, George Khoury y Wallace

 

El minuto 26:08, del episodio 1, exhibe ese espectacular de la empresa Showcase Publicidad, propiedad de quien ha popularizado su nombre en los medios como Isabel Miranda de Wallace, y se trata de una grabación de B-roll o footage, al que la producción recurrió intencionalmente para ilustrar de manera visual su narrativa sobre el secuestro en este país, violando los derechos fundamentales de Jacobo Tagle Dobin, víctima del falso caso secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda.

 

Sin embargo, la serie de Netflix protege el rostro de Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, a quien se le presenta como “empresario de la comunidad judía”, pese a haber sido señalado 22 ocasiones en el protocolo de Estambul de Israel Vallarta Cisneros, de haberlo torturado junto con los policías federales de Genaro García Luna.

 

Margolis también ha sido señalado de ser el responsable de las detenciones arbitrarias y tortura a George Khoury Layón -sentenciado con pruebas ilegales por la jueza Hermelinda Silva Meléndez, del Juzgado 25 de la Ciudad de México, para relacionarlo con el caso Wallace. La tortura sufrida por Khoury Layón fue perpetrada por los policías federales Porfirio Javier Sánchez Mendoza (en prisión) y Rolando Mayorga Cordero (prófugo), ambos también de la AFI. La tortura más reciente fue el 12 de junio de este año, semanas después de una llamada telefónica con Margolis -frente a testigos- donde reconoció haber ordenado las detenciones arbitrarias de George Khoruy desde 2005.

Adicionalmente, el caso de George Khoury Layón con una opinión de libertad de Naciones Unidas desde 2017, ratificado en 2019, y reconocimiento de inocencia por la Secretaría de Gobernación, ha revelado con la denuncia de sus torturadores, el tráfico de influencias tanto de Margolis como de Isabel Miranda de Wallace en las audiencias judiciales y autoridades del gobierno federal y de la Ciudad de México.

En el caso de Isabel Miranda, la serie de Netflix, en la que participó también la productora Atlantique Productions e Imagissime, le da un trato de “activista”, al igual que en la novela de Volpi, cuando -desde 2014- ya se habían revelado suficientes pruebas del falso secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace y la fabricación de culpables.

No te pierdas: CNDH recomienda a FGR reparar daño por caso de Israel Vallarta

 

En los anexos de la novela, en la página 487, el autor subtitula “Los secuestradores (o presuntos secuestradores)” en referencia a las víctimas de fabricación de culpa y tortura, incluyendo a personas sin relación alguna con el caso Cassez-Vallarta. Pero a Isabel Miranda, Fernando Martí y Eduardo Gallo, en la página 490, los subtitula como “Los activistas”, cuando al menos Miranda y Gallo están denunciados judicialmente por actos de tortura, y en el caso de Gallo incluso por homicidio, con el apoyo de García Luna.

página 487 de una novela criminal

El derecho a la presunción de inocencia es un derecho incorporado a un juicio justo que se ha convertido en un principio legal básico de la mayoría de los sistemas de justicia con un sólido Estado de derecho; no obstante, este derecho ha sido sistemáticamente violentado a las inculpados del falso secuestro Wallace que ha empujado Isabel Miranda Torres y Eduardo Margolis Sobol, con el apoyo del gobierno mexicano y de los medios de comunicación.

Para enterarte del caso Wallace: Hugo Alberto Wallace, con rastros de vida en México pese a su madre

 

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