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Con voz propia

¿Quiénes buscan a los normalistas de Ayotzinapa?

Las autoridades que ahora buscan a los normalistas de Ayotzinapa, víctimas del gobierno de Iguala, tienen larga lista de violaciones a los derechos humanos

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Reunión con el titular de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR. Foto: Gobierno del Estado de Guerrero

Reunión con el titular de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR. Foto: Gobierno del Estado de Guerrero

Guadalupe Lizárraga

¿Quién son los que coordinan las investigaciones sobre los normalistas de Ayotzinapa, víctimas de desaparición forzada en Iguala?

El 11 de octubre, el aún gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, subió un par de fotografías a su perfil de Facebook para informar que se encontraba en una reunión de trabajo con el director de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón. En la misma reunión estuvieron presentes dos mandos del ejército, el procurador del Estado Iñaki Blanco, y otros funcionarios de menor jerarquía. Según el propósito de la reunión era coordinar las tareas para buscar a los normalistas.

Primero hay que preguntarnos ¿quiénes son las autoridades que están buscando a los normalistas? Y segundo, ¿con qué calidad moral han asumido esta tarea, si ellos mismos están involucrados en los hechos y en otras violaciones de derechos humanos contra la misma población?

El gobernador

El gobernador Ángel Aguirre es el primer responsable de la masacre en Iguala y de crear un gobierno de terror en el Estado para favorecer a su familia y a los cárteles de drogas con los que colabora. Hay suficientes evidencias y testimonios de su colaboración con el crimen organizado, que sólo una autoridad judicial cómplice no quiere ver. Aguirre también es el responsable de mantener en prisión a la líder comunitaria Nestora Salgado, pese a que fue exonerada de cargos por el Poder Judicial federal. Aguirre no sólo ha coartado la libertad de Nestora, sin justificación alguna. Incluso, se ha jactado de ello -entre risas y vacilaciones ante la defensa jurídica de Nestora- que él secuestró a la líder utilizando al ejército para ello.

Aguirre también es responsable de la cárcel injusta de doce policías comunitarios en penales federales, entre éstos, Bernardino García, Gonzalo Molina y Arturo Campos. Aguirre trabaja con Eliseo Villar, uno de los sicarios que se había infiltrado como Policía comunitario en San Luis Acatlán, a quien el gobernador le paga hasta dos millones de pesos, según los testimonios de los mismos comunitarios, para aterrorizar a la población, desaparecer opositores políticos, y servir de grupo de choque contra la auténtica policía comunitaria.

Aguirre es señalado como primo de Víctor Hugo Aguirre Garzón, líder del Cártel Independiente de Acapulco, uno de los principales aliados del Cártel Guerreros Unidos, que comanda el presidente de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, actualmente prófugo por el asesinato de nueve personas y la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa.

Fuente: Los Ángeles Press

Fuente: Los Ángeles Press

El procurador

Iñaki Blanco fabricó el expediente de Nestora Salgado como “secuestradora” poco después de la detención arbitraria por el ejército y la Marina que la mantuvo incomunicada durante siete días. Blanco usó testimonios de falsas víctimas, incluyendo a dos menores de edad, vinculadas al consumo y distribución de drogas. Estas jóvenes habían sido entregadas por sus madres a la Policía comunitaria de Olinalá para que se “reeducaran” de acuerdo al sistema normativo indígena, porque también se prostituían. Sin embargo, con la intervención de la PGJE, fueron sacadas del recinto comunitario y usadas como testigos de cargo contra Nestora.

Iñaki Blanco fue el que acordó junto con el presidente municipal de Olinalá, Eusebio González Rodríguez, acusar penalmente a Nestora, por “privar de la libertad” al síndico Armando Patrón Jiménez, detenido por la Policía comunitaria por el robo de evidencia en un doble asesinato. Patrón fue grabado con evidencias de su delito, y se obtuvieron testimonios de su participación con el crimen organizado y posesión de armas en una “casa de seguridad”. Pero el procurador liberó al síndico y fabricó el expediente por secuestro y delincuencia organizada a Nestora.

Ya antes, el procurador había sido denunciado públicamente por fabricar culpables en el caso del empresario belga Jan KM Sarens, asesinado en Acapulco en febrero de 2013. La orden fue dada al oficial David Urquizo Molina, quien se rehusó a cumplirla y se desató una persecución en su contra imputándole falsos delitos.

Urquizo denunció ante la Embajada de Bélgica que el procurador de Guerrero quería presentar a cualquier persona como culpable del asesinato, por la presión que ejercía el gobierno belga a México, y que él estaba siendo hostigado y amenazado por el procurador.

En 2010, Iñaki Blanco, siendo director de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR, con Marisela Morales, colaboró también en la fabricación del secuestro y homicidio de Hugo Wallace en complicidad con la madre de la supuesta víctima, Isabel Miranda Torres. El papel que desempeñó Blanco fue como testigo de cargo contra César Freyre Morales, uno de los acusados por el falso secuestro Wallace y sentenciado a 131 años de cárcel. Varios meses después, Iñaki Blanco fue premiado con el cargo de delegado de la PGR en Guerrero, y posteriormente como procurador del Estado.

El ejército

Guillermo Hernández, miembro de la Sociedad de Alumnos de la Normal de Ayotzinapa, en entrevista para Los Ángeles Press, especificó que el día de la masacre contra los normalistas, el 26 de septiembre, varios heridos pidieron auxilio a un grupo de militares que presenciaba los hechos sin intervenir. Los militares les respondieron que no podían hacer nada, pese a que el cuartel más cercano se encontraba a tan sólo a seis kilómetros de distancia.

Los militares que presenciaron la masacre pasivamente no han sido investigados ni llamados a declarar. No ha habido ninguna sanción por omisión, a pesar de los testigos que denunciaron que ellos estaban viendo cómo cazaban a los estudiantes y los subían a una camioneta pick up, sin hacer nada.

Este mismo ejército, con 15 patrullas, detuvo arbitrariamente a Nestora Salgado García el 21 de agosto de 2013. Facilitó las condiciones para que se perpetrara un secuestro de Estado contra la líder comunitaria. Antes de que se llevaran a Nestora, el ejército la estuvo hostigando junto a otros policías comunitarios. Nestora lanzó varios comunicados públicos con las denuncias contra los militares, porque se habían subido al techo de su casa y desde ahí apuntaban con sus armas exclusivas a la gente que transitaba por la calle. Nestora también los denunció por molestar a las mujeres de la comunidad, y por rondar el pueblo alcoholizados mientras portaban el uniforme y armas.

Éste es el equipo de trabajo del gobierno mexicano, a través de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, para buscar a las víctimas de desaparición forzada del propio gobierno del Estado. Mientras, medios mexicanos hacen eco de la versión oficial que pretende presentar la matanza de Iguala y el secuestro de los normalistas como un crimen de grupos narcotraficantes, como si éstos estuviesen al margen del gobierno de Guerrero, y no como un crimen de Estado por autoridades implicadas directamente en el narcotráfico y la delincuencia organizada.

Y nos preguntamos por último: ¿Por qué no está la Policía comunitaria en la mesa de discusiones si fueron los que encontraron las primeras fosas clandestinas en Iguala, y son una autoridad legítima y legal en el Estado de Guerrero?

Con voz propia

Las coincidencias de dos casos en paralelo en las manos del fiscal de México: Isabel Miranda y el General Cienfuegos

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Guadalupe Lizárraga

La Fiscalía General de la República, bajo la administración de Alejandro Gertz Manero, ha llevado los casos judiciales del general Salvador Cienfuegos, acusado por la DEA en Estados Unidos de narcotráfico en octubre de 2020, y el de Isabel Miranda Torres, señalada por la investigación periodística El falso caso Wallace, desde diciembre de 2018.

Dos casos en paralelo en las manos del fiscal, que presentan ciertas coincidencias.

  1. Con el proceso de Cienfuegos, el fiscal se sintió “linchado” por la prensa, mientras que con el de Isabel Miranda ni asomó la cabeza. En ambos, la FGR determinó el no ejercicio de la acción penal. La supuesta investigación judicial sobre el General duró dos meses. La de Miranda, dos años.
  2. En el primero, la DEA entregó parte de conversaciones que involucraban al General con el narcotraficante H2, del Cártel de los Beltrán Leyva, en un seguimiento de hace diez años; con la segunda le entregué una investigación que me ha llevado seis años de mi vida bajo riesgo, y una serie de hallazgos.
  3. Por una parte, en el caso Wallace, estos hallazgos revelaban que las personas privadas de su libertad eran inocentes; y por otra, las relaciones de Miranda y su hijo con el mismo cártel. En ningún de los dos casos, hubo un seguimiento riguroso a manera de investigación por parte de la FGR.
  4. Dos hechos relevantes a mi mirada: En febrero de 2017, el general Dauahare, asesor de Cienfuegos, visitó el Reclusorio Oriente para visitar a un miembro del Cártel de los Beltrán, en el dormitorio VIP, testigos de por medio. A la semana extraditaron al interno, y ejecutan en Nayarit al H2.El otro suceso, ocurrió en julio de 2019, cuando informé al fiscal Gertz Manero que el narcotraficante Héctor Huerta Ríos, alias “La Burra”, líder de una facción del mismo cártel, había confesado en su celda que él personalmente había asesinado a Hugo Alberto Wallace Miranda.
  1. Esto habría pasado tiempo después de que Hugo Wallace se negara a entregar cargamento de droga al mismo cártel, con el que se relacionaba en términos de tráfico y consumo. El día que yo hablé con Gertz fue el 4 julio 2019, por las 2 pm. Seis horas más tarde, Huerta Ríos era acribillado.
  1. Al día siguiente, a las 7hrs, me enviaron fotos a mi celular de Huerta acribillado en su auto. Fue cuando decidí regresar a California ese mismo día sin concluir mi trabajo en CDMX.
  1. Ahora, el Gral. Dauahare está en la Segob, el narcotraficante que podía aclarar lo de la supuesta muerte de Hugo Wallace está muerto, y Cienfuegos y Miranda, protegidos por la fiscalía. Todos con vínculos al mismo cártel.
  1. De acuerdo con el testimonio del narcotraficante Huerta Ríos, el cuerpo de Hugo Wallace habría sido enterrado en Nayarit. Y quien habría operado como intermediario del cártel de los Beltrán Leyva para que se lo entregaran a Isabel Miranda era el exfiscal Edgar Veytia, alias “El Diablo”.
  1. El exfiscal Veytia, actualmente en prisión estadounidense por narcotráfico, mantenía una relación muy cercana con Isabel Miranda, quien lo reconoció públicamente cuando estaba en funciones por su supuesta eficiencia en la disminución del secuestro en Nayarit.
  1. En entrevista para Aristegui, el fiscal Gertz Manero dijo con respecto a Cienfuegos, “que argumenten lo que les dé la gana, es una primera acción del proceso y es absolutamente combatible”. Refiriéndose a que podía ser impugnado.
  1. Lo que no dijo el fiscal es que el lapso de impugnación es de 10 días, si no dan por cerrado el caso. Con Miranda lo hice, pero entre Navidad y la pandemia, el proceso está detenido, igual que los amparos de las víctimas en busca de que se hagan valer sus derechos, mientras siguen sufriendo el maltrato, amenazas y extorsiones de los directores de penales.
  1. También señaló el fiscal que deben de impugnar con pruebas legales. De las pruebas de Isabel Miranda ninguna era legal, todas fueron fabricadas. En mayo de 2019, Gertz habló delante de mí con el padre biológico de Hugo, y yo le entregué el peritaje original de ADN femenino coincidente con José Enrique Wallace Díaz.
  2. También entregué los videos y documentos apócrifos que me presentaron agentes de la SEIDO cuando me quisieron secuestrar en noviembre 2016 y febrero 2018, bajo órdenes de Miranda por difundir una versión del caso “diferente a la oficial”.
  3. De la recopilación de evidencias por la DEA sobre Cienfuegos, entre otros diez generales, la FGR determinó que no había responsabilidad del General. De Miranda se determinó lo mismo. Lo curioso son las aparentes coincidencias: torturadores, con vínculos al mismo cártel.
  4. Gertz dijo que recurriría a instancias internacionales para que analicen la legitimidad, juridicidad, y el respeto a los derechos humanos con el caso de Cienfuegos, porque se cree que la fiscalía actuó de manera parcial. Y ese linchamiento no lo va a permitir, así lo advirtió.
  5. Sin embargo, en el caso de las víctimas de Isabel Miranda, Gertz no reparó en los factores que hoy menciona, mucho menos en la legalidad de las pruebas. Ni aludió a La Haya ni a CIDH, pese a 8 personas sobrevivientes de tortura, violencia sexual y encarcelamiento injusto.
  6. Concluye Gertz: “Todos somos inocentes hasta que se nos demuestre que somos culpables”. Frase elocuente, cuando las víctimas de Miranda no han tenido la misma suerte que el general Cienfuegos, traducido en un debido proceso y en el respeto a sus garantías constitucionales.
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Arteleaks

Sara Sefchovich, ¿absurdo nivel Dios?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En rigor, ¿realmente alguien en su sano juicio se plantearía como un instrumento contundente para combatir o eliminar el flagelo del crimen organizado en su modalidad de narcotráfico el hecho de solicitar apoyo educacional o moral a las madres de los delincuentes? ¿Las progenitoras regañando a sus vástagos para que dejen el mal y se conviertan al bien?

La connotada escritora y periodista Elena Poniatowska en entrevista con Sara Sefchovich (1949), quien se ostenta como socióloga, escritora, historiadora, catedrática, investigadora, traductora, comentarista y conferencista,  y que además es autora de más de una docena de libros y diversos artículos en periódicos y revistas, toman como hilo conductor de la misma el leitmotiv de la última novela de Sefchovich, Demasiado odio: la importancia de las madres en su papel de correctoras de sus hijos delincuentes. No por nada el título de la conversación se llama “Sin la complicidad de las madres el narco bajaría” (La Jornada, 10/01/21). Y como aquí no se comenta la novela desde el punto de vista estético-literario, sino sobre el asunto central, quien esto escribe realizará lo propio.

Como bien se observa, estamos frente a dos intelectuales de nivel que deben de dominar el tema en cuestión. Y aquí nos dice la entrevistada los orígenes de su proposición:

“Publiqué una novela: Atrévete, propuesta hereje contra la violencia en México (2014), que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En ese libro yo hacía una propuesta a las madres de familia de bajarle la violencia en México diciéndole a sus hijos que si querían robar, robaran, pero no violaran, no mataran, no maltrataran (sic). Para escribirlo, viajé por todo México, me reuní con grupos de madres a quienes preguntaba cómo veían esta situación y pedirles que ayudaran; que su trabajo como madres era impedir que sus hijos entraran al mundo del narcotráfico. Para mi sorpresa, en todos los grupos con los que me reuní durante casi dos años encontré que las madres no estaban dispuestas a sacrificar los beneficios que reciben de la delincuencia aun a costa de que pueden encarcelar y hasta matar a sus hijos”. Y cabe añadir, por cierto, que esta situación no es el gran descubrimiento de Sefchovich, pues ya era conocido.

Y al percatarse que su exhorto caía en el vacío por parte de las jefas de familia, indica lo siguiente: “Incluso se lo escribí al presidente (Andrés Manuel) López Obrador. Él mismo pidió ayuda a las madres de familia y recuerdo que le dije: ‘Nos equivocamos, señor presidente, las madres no están dispuestas a ayudar’.” Y en efecto, es de todos conocido que el presidente de México hizo este llamado públicamente en más de una ocasión.

Por supuesto que es un fenómeno demostrado que ciertas familias han incursionado en el narcomenudeo. E incluso a un grado mayor. Recordemos a Delia Patricia Bustos Buendía, quien no sólo recibía de sus hijas y yernos enormes cantidades de dinero y enseres, sino que era ella misma quien lidereaba a la organización criminal que se denominó el Cártel de Neza, siendo ella la temible Ma Baker. Extendió su poder en buena parte del valle de México, a sangre y fuego. Puso en jaque a la extinta Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), asesinando ministerios públicos federales e incluso a un alto funcionario de dicha dependencia, fiscalía perteneciente a la antigua Procuraduría General de la República (José Antonio Caporal, El cártel de Neza, 2012).

Evidentemente nos encontramos con un problema de orden multifactorial. Y todo indica, al parecer, que nuestra socióloga realizó su investigación de esa manera: vivió en Michoacán, Reynosa y en zonas de migrantes, donde abordaría “el deterioro del medio ambiente, el descuido, la ignorancia, la indiferencia, la corrupción… (Y) lo mismo me sucedió en otros países. Recorrí siete ciudades del mundo para hacer un paralelismo entre el narcotráfico y el terrorismo y también me encontré con madres de familia que solapan a sus hijos”. Y no obstante su amplio y diverso estudio llegó a la misma conclusión.

Inmutable, tropezándose una y otra vez con la complicidad materna, reitera: “Yo pensaba que las madres podían ayudar a que sus hijos aprendieran a vivir de otra manera, pero después de escribir adquirí la certeza de que no quieren cambiar… Ese es mi tema: la complicidad de las madres y la de los familiares. Estoy convencida que sin ella bajaría el narcotráfico y el terrorismo”.

No obstante, al final Sefchovich apunta sobre el origen de todo ello: “Las carencias rigen nuestro funcionamiento social. Cuando una familia descubre que puede vivir mejor, es lógico que acepte dádivas. No sólo en México, en todos los países hay narco”. Pero bajo la lógica simplista de la pobreza significaría que miles de mexicanos en situación de miseria todos serían narcomenudistas. Y esto no es así.

 Resulta francamente impensable que una académica como Sefchovich reduzca de manera absurda el grave asunto del narcotráfico a la complicidad de madres e hijos viviendo en la pobreza. Y que Poniatowska no la haya cuestionado en su enfoque al entrevistarla. Lamentablemente ya no hablamos de un binomio, como nos quiere indicar nuestra socióloga, sino de una unidad. Existen familias enteras que participan en el narcomenudeo, desde el abuelo hasta los nietos. Basta revisar la nota roja de cualquier periódico para comprobarlo.

 Por lo tanto, ningún llamado a la congruencia moral dirigido a las madres o familiares del narcomenudista va a funcionar de manera alguna. Existe tal descomposición social que hasta suben fotografías en redes sociales luciendo armas y dinero como parte de su inserción a un grupo criminal. No, en lo absoluto es una solución.

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Arteleaks

Vicente Huidobro y su vorágine amorosa

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Voz reveladora, amorosa, introspectiva, luminosa o profética en ocasiones; mas voz incendiaria siempre, surgió y se inmortalizaría en un mes como éste. Por lo que no pecaríamos de exagerados si a enero se le considerara como el mes de la poesía, la más perfecta poesía del mayor poeta latinoamericano. Coincidencia paradojal o resultado de la prisión de su trágica busca: el chileno Vicente Huidobro nace el 10 de enero de 1893 y muere un 2 de enero de 1948.

Existe un número importante de estudios acerca de su obra, no obstante, poco se conoce de los demonios internos del autor de los excelsos poemas largos Altazor y Temblor de cielo, y menos aún de los relativos a su afán amoroso. Los cuales acaso nos revelarían el perfil verdadero de su espíritu trágico.

Siguiendo la biografía escrita por el abogado y también poeta Volodia Teitelboim, Huidobro, la marcha infinita (Editorial Hermes), nos encontramos con una serie de datos nada favorables para el padre del Creacionismo y del precursor de las vanguardias estéticas, de la primera mitad del siglo XX, en América Latina y en Europa, pero que esclarecen el vertiginoso devenir afectivo a que se entregó.

Pareciera que Huidobro se despedaza cayendo al abismo, en avidez de las alturas literarias y amorosas. Una sola cúspide que confiere inmortalidad y sobre la cual girarían aquellas aristas circundantes de la condición humana. Propias de los demás, pero también intrínsecas a él y a todas luces mundanas, banales, de suyo ordinarias. 

De familia acaudalada, a los 19 años el poeta chileno contrae nupcias con Manuela Portales Bello, quien además de pertenecer a su círculo social es sumamente atractiva. A pesar de su carácter introvertido, sería ella quien lo impulsó a publicar sus primeros libros. Sólo que ella tuvo que pagar muy caro su estadía en ese matrimonio con Huidobro. 

Y es que Manuela además de soportar las continuas infidelidades de su esposo también tuvo que sobrellevar con grandes dificultades el definitivo abandono del poeta al final de su relación años después. En efecto, Huidobro la redujo de compañera afectiva e intelectual a sombra de sí misma, proceso que repetiría con sus demás parejas.

Teresa Wilms Montt, nacida en Chile, fue una escritora y precursora del feminismo. No sólo fue notoria por su espléndida belleza y por ser considerada la poetisa del momento, sino también por su postura rebelde frente a los valores hipócritas de la élite burguesa en que vivía. Debido a lo cual su familia la internaría por la fuerza en un convento como represalia a sus posturas. 

No obstante, sería su gran amigo Vicente Huidobro quien la rescataría para fugarse a la Argentina con él. Así, nuestro poeta viviría un affaire con ella a sus 23 años. De la misma edad y similar al poeta en su afán de ser el centro de atracción, pero además por comulgar de la misma manera en torno a los cuestionamientos acerca del establishment de la época que realizaban ambos, Teresa sucumbiría a su destino ya sin Huidobro a su lado. Su inestabilidad y su nula capacidad de adaptación la conducirían a la muerte mucho tiempo después, suicidándose. 

Ximena Amunátegui también era hermosa, culta y pertenecía a la alta sociedad. Tenía 16 años y Huidobro 33. Por ella nuestro poeta dejaría a su esposa Manuela y a sus hijos. Ximena fue quien le inspiró los versos más cálidos y elevados en torno al amor, tanto en el canto II de Altazor como en todo Temblor de cielo, los cuales cristalizarían en todo su esplendor, según apunta nuestro biógrafo consultado.

Pero la historia se reprodujo años después. Cual paradoja atroz. Sólo que Ximena no emularía a Manuela en la obligatoria y abnegada fidelidad femenina de la época. Golpe terrible y demoledor, Ximena rompe con Huidobro para casarse con uno de los admiradores del poeta. Aislada y fungiendo como secretaria de Huidobro, callándose infidelidades del hombre que más admiraba, Ximena tuvo la oportunidad de reencontrarse y emerger con luz propia.

Lastimado y confuso, prácticamente devastado, Huidobro trabaría contacto con la poetisa chilena Raquel Señoret. De las mismas características que las mujeres anteriores, Raquel se uniría al poeta hasta la prematura muerte de éste. Con casi 30 años de diferencia, Huidobro intentó hacer feliz a su joven pareja, pero sin poder olvidar a su amadísima Ximena. Raquel al igual que Manuela sufrirían penurias económicas cuando Huidobro faltó.

Vicente Huidobro eclipsaba con gran fuerza a las mujeres que más le amaron, al grado de arrojarlas a la nada de manera avasalladora. Ninguna de ellas fue capaz de cumplir con la máxima del escritor ruso Dostoyevski: salvarlo incluso a pesar de sí mismo. Porque acaso no tenía salvación.

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