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El Caso Wallace

«Proceso me genera daño moral porque denigra mi familia»: Dr. Carlos León Miranda

El Dr. Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda, hace las precisiones al periodista Ricardo Raphael, por su reportaje en la revista Proceso en la que denigra a su familia

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Por Guadalupe Lizárraga

ENSENADA, Baja California.- El padre biológico de Hugo Alberto Wallace, el Dr. Carlos León Miranda, afirmó que el reportaje de la revista Proceso, de la autoría de Ricardo Raphael, le causa daño moral porque denigra a su familia, y se trata de “puras imprecisiones” que ponen en riesgo a sus hijos y promueve la discordia entre sus familiares, por lo que además de ceder estar entrevista para Los Ángeles Press, envió una carta a esta redacción para hacer las aclaraciones pertinentes. 

Publicado el 27 de abril de 2019, el reportaje de Raphael versa sobre las familias León y Miranda, y de cómo trascendieron en el pueblo de Tejupilco, Estado de México, pero también se enfoca en la vida de María Isabel Miranda Torres y su relación con él, que siendo primos hermanos contrajeron matrimonio y procrearon a Hugo Alberto Wallace. La información ya había sido publicada en Los Ángeles Press, el 22 y 25 de abril de 2019, una semana antes de la publicación de Proceso y el 29 de abril se reveló ante los medios en conferencia de prensa en el Senado de la República, con la senadora Nestora Salgado, por la relevancia que tiene para el esclarecimiento de la fabricación del caso Wallace que mantiene en prisión a ocho personas, Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobín y Jael Malangón Uscanga, sin sentencia; así como a César Freyre Morales, Juana Hilda González Lomelí, Albert y Tony Castillo y George Khoury Layón, ya sentenciados.

Para el doctor Carlos León, lo escrito en la revista Proceso, “está lleno de inexactitudes”, –y abunda– “jamás, recibimos apoyos de la familia León, para mí eso es insultante. Me genera daño moral a mi persona que traten de denigrar a la familia Miranda. Si hay un culpable, ése soy yo, que me tire a mí, porque yo me enamoré de Isabel, y me casé con ella, porque quise hacer las cosas bien”.

Sentado al escritorio de su consultorio homeopático en Ensenada, León Miranda tomó un cuaderno de notas y dibujó el croquis del centro de Tejupilco. Especificó que no era verdad que la casa de los antepasados de Isabel Miranda estuviera ubicada detrás de la escuela primaria Leona Vicario, como señala el autor del reportaje. “Esa casa la compró mi madre, María Guadalupe Miranda Romero, para mi abuelo Fausto Miranda. Mi tío Fausto, el padre de Isabel, vivía cuatro cuadras más adelante, pasando la calle Independencia, y enfrente de él vivía mi tío Goyo”.  

Croquis del centro de Tejupilco, donde vivía el abuelo del Dr. Carlos León Miranda, Fausto Miranda Benítez.

Con una memoria fluida, León Miranda habla de los orígenes de su familia, y señala que su tío Goyo Miranda era mulato y que tenía primos de raza negra, pero también tenían sangre Sefardí por parte de los León. Mencionó que en el estado de Guerrero se fundó la primera sinagoga, en Tierra Caliente. El primer nombre que le pusieron al pueblo fue Judi-Antla, Tierra de judíos. Con el tiempo, modificaron el nombre a Juliantla.

Los padres de León Miranda se divorciaron cuando él tenía 6  años. Discutían mucho porque su padre –dice– era muy mujeriego, pero “en extremo”. Conoció a una media hermana y convivió en familia con ella. Pero su madre y él se fueron a la Ciudad de México.

“Cuando mi padre se divorció de mi madre, le afectó mucho, y se fue de Tejupilco. Los hermanos de mi padre, entonces, se aprovecharon, hicieron tratos con el gobierno del Estado, vendieron la casa que era de nosotros, y firmó mi tío Alberto León. La casa la derribaron y allí construyeron un mercado. Estuvo por mucho tiempo, el mercado del pueblo de Tejupilco, y también lo tiraron. La última vez que lo vi era un lote baldío”. Contó que también su abuela le había prometido a su padre un mesón, que eran como estacionamientos enormes para las bestias y hotel para las personas. Llegaban los arrieros con sus bestias a ese mesón. Se ubicaba en la calle principal de Tejupilco, salía por la plaza y daba a la calle posterior, y de allí salían con las bestias cargadas con mercancías. “Yo pienso que se lo robaron también los León, Alfonso León y sus hijos”.

“Hay que ubicar la información en el contexto”, dice el médico cirujano con especialidad en el sistema inmunológico. “Los arrieros eran los que hacían la comunicación. Todo lo movían los arrieros, y el padre de Isabel fue uno de los primeros choferes que manejaron los camiones de volteo”, señala.

El periodista de Proceso habló con uno de ellos, dice Carlos León Miranda, “habló con Alfonso chico, Alfonso León Hernández, pero dijo puras imprecisiones. Hay muchas cosas que aclararle. Cuando nos fuimos a México, yo recuerdo que fue puro trabajar, hasta que nos fuimos levantando poco a poco, trabajo y esfuerzo. Jamás recibimos, como dice mi primo a Proceso, los apoyos de la familia León. Para mi es insultante”.

El doctor León en referencia a Ricardo Raphael dijo que él había ido a buscar informantes. “Él dice que mi tío Fausto vivía en una casa atrás de la escuela Leona Vicario. Otra mentira”. El abuelo Fausto era quien vivía allí y había construido unos baños públicos, rústicos, de la época, se usaba leña para el agua caliente, el gas ni se conocía ni se usaba, era un pueblo incomunicado.

“Con las imprecisiones tengo más temor de que les pase algo a mis hijos o a mis nietos, porque ahora hay más discordia en la familia”.

 

Aclaraciones del Dr. Carlos León Miranda al Sr. Ricardo Raphael en relación al caso Wallace

A)     Tal parece que el interés de este reportero no es en sí el caso Wallace, sino exhibir, denostar a toda la familia Miranda, ya que su investigación no se centra sobre el caso en cuestión, sino que abarca a todos los miembros de dicha familia, muertos o vivos, agarrando parejo y descabezando a cuanto moro se le puso enfrente.

B)      Inicia su relato exhibiendo a mi abuelo Fausto Miranda Benítez y a mi tío Fausto Miranda Romero, describiéndolos en forma despectiva como dos viles arrieros y -aceptando sin conceder-, los equipara al lumpen del pueblo, sin tomar en cuenta que, en los años 40, Tejupilco no era más que un caserío perdido en la sierra, totalmente incomunicado, sin luz ni carretera, menos teléfono, por lo cual me parece muy infortunado que esta persona mencione a los arrieros de la época como seres de tercera categoría, ya que eran quiérase o no el único medio de comunicación que existía en el lugar, la única forma de comerciar con otros pueblos o ciudades. Y mi tío Fausto Miranda Romero, fue el primer chofer que yo recuerde en este pueblo. Lo recuerdo trepado en su camión de volteo de aquella época, acarreando materiales del río (arena, grava etc. ) para la construcción de la Escuela Leona Vicario que fue el primer vestigio civilizatorio en el municipio.

C)      El Sr. Raphael, por obra y gracia de sus informantes, pinta a mi madre como una agiotista que se enriqueció cobrando altos intereses, a los prestatarios. Me permito aclarar que es un dato falso que le aportaron sus informantes.

D)     Es lamentable que el Sr. Ricardo Raphael caiga repetidamente en su narrativa clasista y discriminatoria. Ninguno de los Miranda anhelamos vivir, como los León, de Tejupilco. Me parece lo más ridículo que he oído sobre nuestra familia. Seguramente, su mejor informante le presumió el lujo y el boato en que nada la familia León, lo cual no fue obstáculo para que mi tío Alberto León se robara y vendiera la casa de su hermano Carlos León (mi padre) al gobierno del Estado de México, con el pretexto de construir un mercado municipal que luego fue demolido y que actualmente permanece como un terreno baldío sin ninguna utilidad pública. O bien que mi tío Alfonso se apropiara de los terrenos del mesón que mi abuela había designado como herencia de mi padre. Esto me hace pensar que su mentada riqueza, equiparable a la de las realezas europeas, son sólo maquinaciones mentales. (Seguramente, ésta fue la ayuda que nos brindaron los León cuando emigramos a la Ciudad de México.)

 E)      Si bien es cierto que vivíamos cómodamente en México, fue gracias al esfuerzo de todos los miembros de la familia Miranda, ni Isabel ni mis primos, jamás, envidiaron a la supuesta familia León, «poseedora de toda la riqueza y fama del mundo».

F)      Reconozco haber enamorado a mi prima Isabel, haberla seducido, haberme casado con ella y haber registrado entre los dos a mi hijo Hugo Alberto, y esto no fue para mí un trofeo como lo pone “pendejamente» Ud, periodista de tabloide. Para su conocimiento, el amor puede nacer entre los miembros de una misma familia. Y si por este hecho, trata de discriminarme lo puede hacer, acepto los hechos y el castigo. Lo que no se vale es que anatematice a toda la familia Miranda, por algo que solo es culpa mía. Con esto, Sr. Raphael, respetuosamente le digo que Ud. coloca a la revista Proceso a la altura de un pasquín cualquiera.

G)     Me provoca náusea Sr. Raphael que Ud. insista tanto en que los Miranda somos una jauría de bestias que babea de envidia con sólo mirar la riqueza «en que nada la familia León». Su informante chafa no tiene por qué saberlo, pero mi prima Isabel jamás conoció a esa «honorabilísima» familia, ya que ella nació en la Ciudad de México y no tenía para qué meterse a ese pueblo.  

H)     La mente pueblerina de su informante sigue anclada a la época de la emigración sefardita ya que habla de cómodas o hasta baúles polvosos y telarañentos en donde mi madre supuestamente encontró la prueba de mi matrimonio con Isabel. No señor, de la misma forma que hice lo que hice, me presenté ante mi tío y acompañado de mi padre (QEPD) para supuestamente formalizar los hechos ante la familia, todos mis primos lo saben porque todos estaban presentes, pero no se pudo, Sr Raphael, aquí si le permito que invente lo que se le dé la gana porque los hechos me los reservo.

I)        Hasta aquí llego en mis reclamos, porque el resto de la historia no me consta.

J)       Simplemente, le menciono que la periodista Guadalupe Lizárraga me comunicó desde el 22 de abril de 2019, que tenía que presentarme a declarar ante el fiscal de la Baja California, ya que conocían el caso a la perfección y la forma en cómo fui a donar la sangre en el 2006, a la SEIDO-PGR.

K)      Después de declarar, estalló el chisme y mis fotos y datos personales aparecieron por todos lados, a Ud. Sr. Raphael inclusive lo invitaron a platicar conmigo y no aceptó.

L)       Ahora, sin ningún resquemor, como dos profesionales que somos, lo invito a platicar sobre estas cuestiones, haciendo uso de mi derecho a réplica, ya que este escrito será la base de mi demanda legal  contra la revista Proceso y contra usted por daño moral.

 A T E N T A M E N T E.

Dr. Carlos León Miranda.

El Caso Wallace

Ciro Gómez Leyva revictimiza a falsos culpables del caso Wallace, en complicidad con Isabel Miranda desde 2006

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Ciro Gómez leyva sabía desde el 2006 que había pruebas fabricadas en el caso Wallace

 

El periodista Ciro Gómez Leyva, titular del noticiero de Imagen Noticias por la noche, presentó el pasado 16 de noviembre un antiguo reportaje de las supuestas pruebas del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace, hijo de Isabel Miranda Torres, quien ha sido denunciada penalmente por tortura y fabricación de pruebas. En el reportaje de Grupo Imagen, se muestra el departamento en el que la supuesta víctima «llegó secuestrado y salió en pedazos», según el mismo comunicador juzgó en su cuenta de Twitter.

Elaborado por el reportero Humberto Padgett, se exhiben declaraciones de Jacobo Tagle y César Freyre en el que relatan cómo manejaron supuestamente el cuerpo de Hugo Alberto Wallace. Sin embargo, la investigación de la periodista de Guadalupe Lizárraga, en Los Ángeles Press, revelaron que tanto Tagle como Freyre fueron torturados por agentes de la SIEDO, y por la misma Isabel Miranda, por lo que ambos tienen protocolos de Estambul positivos en torturas, además de que el propio Ciro Gómez Leyva sabía desde el 2006 de la fabricación de pruebas en el caso Wallace.

A continuación compartimos el reportaje íntegro, publicado el pasado 9 de septiembre de 2020, en el que se demuestra como Gómez Leyva sabía de la fabricación de pruebas del caso Wallace:

Por Guadalupe Lizárraga

El periodista Ciro Gómez Leyva sabía desde 2006 que José Enrique Wallace no era padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda, y por tanto la “prueba maestra” con la que Isabel Miranda sostenía el caso Wallace era falsa, de acuerdo con lo revelado por el investigador privado y asesor de Transparencia José Luis Moya, en entrevista exclusiva para Los Ángeles Press.

El investigador señaló que Laura Domínguez, vecina e íntima amiga de Hugo Alberto Wallace Miranda, lo acompañó a la entrevista con Gómez Leyva para aportar su testimonio de que el hijo de Isabel Miranda Torres no era hijo biológico de Enrique Wallace, por lo que el ADN de la gota de sangre, supuestamente hallada siete meses después en el departamento de Juana Hilda González Lomelí, había sido plantada por los agentes de la PGR.

No te pierdas: Caso Wallace: Isabel Miranda presentó pruebas y testigos falsos en el caso del secuestro de su hijo

Sin embargo, en el programa radiofónico, Miranda de Wallace los acusó de extorsión desacreditando el testimonio de Domínguez y Moya, quienes ya antes habían declarado que Hugo Alberto se había cruzado la barda de la casa de Domínguez para esconderse de los agentes de la AFI, en 2004, cuando tenía una orden de aprehensión por contrabando.

José Luis Moya también señaló en entrevista que él puso en contacto a Miranda de Wallace con un diputado de Guerrero, a fin de que les ayudara en la búsqueda en Acapulco, donde otras dos personas ya habían dado su testimonio de haber visto a Hugo Alberto, tiempo después de la fecha de supuesta muerte. Pero al enterar a Miranda, señala Moya, que empezaron a percatarse de las inconsistencias y mentiras de la señora Wallace, por lo que decidieron mantenerse al margen de la situación.

Después de la detención de Brenda Quevedo Cruz en Estados Unidos, durante el proceso judicial en Chicago para para su extradición a México, José Luis Moya fue requerido como testigo protegido, pero a raí de esas diligencias empezó a ser calumniado en los medios y acosado por Miranda de Wallace.

Lee más: Isabel Miranda expone en un parque su ‘verdad histórica’ pese a fabricaciones y torturas demostradas en el caso Wallace

Domínguez, por su parte, decidió no volver a hablar del tema por miedo, después de reencontrarse con Hugo Alberto en un hotel frente al aeropuerto de la Ciudad de México, después de la supuesta fecha de muerte.

El periodista Ciro Gómez Leyva sabía de todos estos detalles desde 2006, sin embargo, decidió guardar silencio pese a que su testimonio podría haber influido en el desarrollo del proceso judicial de los inculpados.

 

 

 

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El Caso Wallace

El caso Wallace y el cerco mediático

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La periodista Guadalupe Lizárraga exhibe el cerco mediático que protege el falso caso Wallace

Entrevista a la periodista Guadalupe Lizárraga, autora de ‘El Falso Caso Wallace’

Por Antonio Rosales

María Isabel Miranda de Wallace saltó a la escena pública tras el presunto secuestro y asesinato de su hijo, el 11 de julio de 2005. Este hecho no solo marcó el inicio de su organización Alto al secuestro, sino también de su candidatura al Gobierno de la Ciudad de México, en 2012 y del Premio Nacional de Derechos Humanos, en 2010, que recibió de manos de Felipe Calderón, así como de una cuasi omnipresencia mediática y política en todos los asuntos relacionados con seguridad pública.

Su voz se volvió autoridad incuestionable en medios como Televisa, TV Azteca, Imagen y El Universal. Sin embargo, su imagen comenzó a derrumbarse tras su papel en casos como los de Florence Cassez, Fernando Martí, Nestora Salgado, la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, y los primeros cuestionamientos de la organización canadiense En Vero sobre el caso de su hijo.

El 7 de febrero de 2019, familiares de los presuntos implicados en el secuestro y asesinato del hijo de la empresaria, Isabel Miranda de Wallace, Hugo Alberto Wallace, se manifestaron en el centro de la Ciudad de México, afuera de Palacio Nacional, para pedir la revisión de la posible falsedad del caso.

Para saber más del tema: Quién es César Freyre Morales en el falso caso Wallace

 

No es la primera vez que se señala la posible fabricación del caso. En 2014, la periodista Anabel Hernández publicó un artículo al respecto en la revista Proceso, tras el cual Miranda amagó con demandarla. Guadalupe Lizárraga, fundadora de Los Ángeles Press, también investigó y publicó sobre el tema, y ha profundizado en ello desde hace cinco años. Como resultado, en diciembre del año pasado, en el Centro Cultural Donceles 66 de la capital del país, presentó su libro, El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018).

De acuerdo con lo declarado por los familiares y las investigaciones periodísticas de Lizárraga, las irregularidades en el proceso irían desde la fabricación de pruebas, falsedad de declaraciones, violación a la presunción de inocencia, y tráfico de influencias por parte de la PGR (durante el gobierno de Felipe Calderón) y de la presidenta de Alto al secuestro hasta el uso de la tortura (física y psicológica) para lograr confesiones que legitimen la versión de Isabel Miranda.

La única prueba científica que sostiene el caso, apuntan ambas periodistas y rememora el articulista Ricardo Raphael en una columna que mereció una respuesta airada de Wallace, es una gota de sangre que, en un inicio, la perito declaró que pertenecía a una mujer.  El resto del caso estaría construido con declaraciones bajo tortura.

Presentación del libro El falso caso Wallace, de Guadalupe Lizárraga. Foto: Reversos.mx

Wallace contra la libertad de prensa

La periodista Guadalupe Lizárraga, quien acompañó a los manifestantes y ha investigado el caso a fondo desde 2014, denunció que ha sufrido amenazas, dos intentos de secuestro y acoso por parte de la diputada de Morena, María de los Ángeles Huerta, para intentar acallarla.

“¿Por qué Isabel Miranda está en reuniones de Seguridad Pública, mientras sus víctimas son agredidas en cautiverio? Ese es nuestro mensaje a López Obrador, desde Palacio Nacional”, declaró en entrevista para el programa Sin censura.

En entrevista con el autor de esta nota, en diciembre pasado por la presentación de su libro, Lizárraga comentó:

-Todos los detenidos fueron torturados dentro de los penales, con violencia sexual. Es muy grave y en el caso de Jacobo (Tagle Dobin) ya hay consecuencias muy serias por su estado de salud.

“Todos los protocolos (para comprobar tortura) han salido positivos excepto el último, que es el de Juana Hilda González Lomelí y que es donde todavía Isabel Miranda da los últimos coletazos de corrupción para que no se lleven a cabalidad esos protocolos”.

Para saber más: Periodistas que colaboraron con Isabel Miranda en la incriminación de víctimas del falso caso Wallace

 

–De acuerdo con las investigaciones que has podido realizar, ¿por qué Isabel Miranda tiene este poder tan grande, por el cual, por ejemplo, ningún medio corporativo quiso cubrir este evento?… ¿Por qué parece que está prohibido en los grandes medios?

–Isabel Miranda es una creación de Genaro García Luna (titular de la Secretaría de Seguridad Pública, durante el gobierno de Felipe Calderón). ¿Cuál es la diferencia entre Miranda y otros falsos activistas que han participado en la fabricación de culpables? El dinero.

“Isabel Miranda es una empresaria que ha traficado influencias (…) Se ha dedicado a corromper periodistas para legitimar su mentira del falso secuestro Wallace y acallar cualquier indicio de verdad que se ha asomado durante los últimos trece años, de los cuales doce han sido de torturas sistemáticas a las víctimas… Años de mentiras, falsificación de documentos, usurpación de funciones; yo misma he sido agredida por ella”.

Durante la presentación de su libro, Lizárraga señaló que el cerco mediático no sólo ha abarcado a los medios tradicionalmente reconocidos por ser afines a los poderes político y económico, sino también a los medios críticos como el de Carmen Aristegui.

 

Citando un fragmento de su libro, la autora de El falso caso Wallace recordó que Aristegui, en su programa de CNN en 2011, presentó a Wallace como “una mujer muy querida y reconocida, con una historia estrujante pero también muy estimulante por lo que Isabel ha podido hacer en términos de justicia.”

Ello a pesar de que ya existían evidencias de la falsedad del caso, comentó Lizárraga.

wallace en la carcel

Durante aquella emisión de Aristegui, se proyectaron los anuncios espectaculares donde Miranda exhibía a los presuntos culpables, violando el derecho a la presunción de inocencia. Hasta la fecha, según Guadalupe Lizárraga, la titular de Aristegui Noticias no ha respondido una sola llamada para entrevistar a los familiares de los detenidos.

Hasta el momento, ningún funcionario del actual gobierno (local, ni federal) se ha pronunciado al respecto, ni tampoco ningún medio corporativo ha cuestionado al presidente sobre el tema. Esto, a pesar de que la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía) dio instrucciones para que se abriera una investigación penal sobre la presunta falsedad del caso, tras la denuncia en diciembre pasado de Guadalupe Lizárraga ante el hoy fiscal Alejandro Gertz Manero.

–Isabel Miranda no debería estar en libertad– concluyó la periodista en entrevista.

***

Esta entrevista se publicó originalmente en Reversos.mx

 

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El Caso Wallace

Netflix viola derecho de presunción de inocencia a Jacobo Tagle y protege a victimario de Israel Vallarta

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Jorge Volpi, autor de un libro del caso Cassez-Vallarta, participó en la producción del documental de Netflix

 

Por Guadalupe Lizárraga

El derecho a la presunción de inocencia de Jacobo Tagle Dobin, víctima del falso caso Wallace, de nuevo ha sido socavado flagrantemente ahora por Netflix en la exhibición internacional y con fines de lucro del espectacular publicitario que hizo Isabel Miranda Torres, conocida como Isabel Miranda de Wallace, para acusarlo de ‘secuestrador’ antes de un juicio y sin tener una sentencia en México, en violación también a su derecho a la intimidad y dignidad humana.

Netflix, empresa de entretenimiento con plataforma de streaming con difusión mundial, exhibió el rostro y nombre de Jacobo Tagle Dobin, en el contexto narrativo sobre el secuestro en México en la serie documental El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal, escrita por Alejandro Gerber Bicecci, bajo la producción ejecutiva de Jorge Volpi, autor de la novela con el mismo título.

Sin embargo, la serie no cuenta la historia de Jacobo Tagle, quien lleva doce años en prisión sin sentencia, y ha sufrido varias torturas que acreditan tres protocolos de Estambul aplicados por el Consejo de la Judicatura de la Federación e instancias oficiales de derechos humanos. Tampoco es un personaje de la novela de Jorge Volpi, en la edición de Alfaguara.

Para saber más del caso: Tortura, secuestro y espionaje, vínculo Margolis con casos Israel Vallarta, George Khoury y Wallace

 

El minuto 26:08, del episodio 1, exhibe ese espectacular de la empresa Showcase Publicidad, propiedad de quien ha popularizado su nombre en los medios como Isabel Miranda de Wallace, y se trata de una grabación de B-roll o footage, al que la producción recurrió intencionalmente para ilustrar de manera visual su narrativa sobre el secuestro en este país, violando los derechos fundamentales de Jacobo Tagle Dobin, víctima del falso caso secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda.

 

Sin embargo, la serie de Netflix protege el rostro de Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, a quien se le presenta como “empresario de la comunidad judía”, pese a haber sido señalado 22 ocasiones en el protocolo de Estambul de Israel Vallarta Cisneros, de haberlo torturado junto con los policías federales de Genaro García Luna.

 

Margolis también ha sido señalado de ser el responsable de las detenciones arbitrarias y tortura a George Khoury Layón -sentenciado con pruebas ilegales por la jueza Hermelinda Silva Meléndez, del Juzgado 25 de la Ciudad de México, para relacionarlo con el caso Wallace. La tortura sufrida por Khoury Layón fue perpetrada por los policías federales Porfirio Javier Sánchez Mendoza (en prisión) y Rolando Mayorga Cordero (prófugo), ambos también de la AFI. La tortura más reciente fue el 12 de junio de este año, semanas después de una llamada telefónica con Margolis -frente a testigos- donde reconoció haber ordenado las detenciones arbitrarias de George Khoruy desde 2005.

Adicionalmente, el caso de George Khoury Layón con una opinión de libertad de Naciones Unidas desde 2017, ratificado en 2019, y reconocimiento de inocencia por la Secretaría de Gobernación, ha revelado con la denuncia de sus torturadores, el tráfico de influencias tanto de Margolis como de Isabel Miranda de Wallace en las audiencias judiciales y autoridades del gobierno federal y de la Ciudad de México.

En el caso de Isabel Miranda, la serie de Netflix, en la que participó también la productora Atlantique Productions e Imagissime, le da un trato de “activista”, al igual que en la novela de Volpi, cuando -desde 2014- ya se habían revelado suficientes pruebas del falso secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace y la fabricación de culpables.

No te pierdas: CNDH recomienda a FGR reparar daño por caso de Israel Vallarta

 

En los anexos de la novela, en la página 487, el autor subtitula “Los secuestradores (o presuntos secuestradores)” en referencia a las víctimas de fabricación de culpa y tortura, incluyendo a personas sin relación alguna con el caso Cassez-Vallarta. Pero a Isabel Miranda, Fernando Martí y Eduardo Gallo, en la página 490, los subtitula como “Los activistas”, cuando al menos Miranda y Gallo están denunciados judicialmente por actos de tortura, y en el caso de Gallo incluso por homicidio, con el apoyo de García Luna.

página 487 de una novela criminal

El derecho a la presunción de inocencia es un derecho incorporado a un juicio justo que se ha convertido en un principio legal básico de la mayoría de los sistemas de justicia con un sólido Estado de derecho; no obstante, este derecho ha sido sistemáticamente violentado a las inculpados del falso secuestro Wallace que ha empujado Isabel Miranda Torres y Eduardo Margolis Sobol, con el apoyo del gobierno mexicano y de los medios de comunicación.

Para enterarte del caso Wallace: Hugo Alberto Wallace, con rastros de vida en México pese a su madre

 

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