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¿El problema de México es la candidatura de Enrique Peña?

Los problemas de México ¿es la clase política? ¿es el PRI? ¿es la corrupción y represión de Peña Nieto? Una reflexión de Rodolfo Soriano Núnez

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Enrique Peña Nieto, ¿un problema para el PRI? o el PRI ¿un problema para EPN?

Por Rodolfo Soriano-Núñez*

¿El problema de México es la candidatura de Enrique Peña?

¿El problema de México es la ventaja que aparentemente tiene el PRI en la contienda presidencial?

Estas dos preguntas describen mucho del ánimo de la opinión pública mexicana de cara a las elecciones de 2012. Si uno observa el más reciente spot de la campaña de la señora Josefina Vázquez Mota, uno advierte claramente que, más allá de alguna crítica al señor Andrés Manuel López Obrador, la candidata presidencial del PAN insiste en criticar al Partido Revolucionario Institucional y su candidato por las razones ya conocidas: el manejo de la economía en los 1970, 1980 y 1990; los excesos del priísmo; la corrupción y los alegados vínculos del PRI con el crimen organizado.

Hay algunas cosas que son ciertas, como los excesos. “El orgullo de mi nepotismo“, “defenderé el peso como un perro”, “ni los veo ni los oigo”, “no se hagan bolas”, son algunas de las frases de José López Portillo y Carlos Salinas que mejor describen esos excesos.

Y ni qué decir de la corrupción. Basta recordar los más de 100 millones de dólares que la justicia suiza retuvo durante algunos años a Raúl Salinas de Gortari en el marco de las investigaciones sobre el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu y la desaparición del diputado tamaulipeco Manuel Muñoz Rocha.

No sólo eso. Ahí están las fortunas de líderes sindicales que se formaron y consolidaron su poder durante el régimen priísta, como la de la familia de Napoleón Gómez Sada y su heredero Napoleón Gómez Urrutia, la de la familia de Joaquín Gamboa Pascoe y la de la señora Elba Esther Gordillo, por hablar sólo de los más conocidos y repugnantes.

El PRI, ni duda cabe, es la suma de todos los excesos y todos los males. Y no es sólo en la narrativa de los spots del Partido Acción Nacional que durante doce años ha ordeñado esa vaca a más no poder. Si uno revisa los discursos y declaraciones, especialmente las de las conferencias de prensa mañaneras del señor Andrés Manuel López Obrador, uno encontrará argumentos similares. En el caso del López Obrador, incluso, se agrega el elemento de que, como él lo recuerda con alguna frecuencia, él conoció a la bestia por dentro en sus años de juventud transcurridos entre su natal Tabasco y el Distrito Federal.

Don Andrés Manuel superó descripciones previas de la maldad que el PRI encarna cuando, hace hace unos días, al referirse al caso del exgobernador de Tamaulipas Tomás Yarrington, definió al PRI como “una red de complicidades“.

En resumen, el PRI es tantas y tan malas cosas que, seguramente sin planearlo, tanto doña Josefina como don Andrés Manuel coincidieron hace tres días al llamar al PRI “viejo y corrupto”.

Portada de 2006, de un diario local

Y no hay manera de defenderlos. El señor Peña Nieto y sus allegados hablan de que él representa a una nueva generación de políticos de su partido, como si efectivamente los relevos generacionales garantizaran el final de modos de ejercer el poder y relacionarse con otros actores, con las instituciones, con el país en su conjunto.

Basta ver a algunos juniors de esa ficción al servicio de las televisoras mexicanas llamada “Partido Verde Ecologista de México” para que uno se dé cuenta, con un sabor a decepción, que la juventud (o la vejez), como tal no es garantía de cosa alguna.

Los mismos priístas nos confirman el hecho que representan mucho de lo peor que es México al elevar a la altura de un deporte, de un arte, la infinita conjugación del verbo deslindar, el verbo favorito de la política mexicana. Basta ver la manera en que la supuesta investigación del gobierno de Estados Unidos contra Tomás Yarrington (su abogado, Joel Androphy, dice que no hay causa judicial contra su cliente) abrió la compuerta de una catarata de deslindes que iniciaron con el candidato presidencial priísta y rápidamente llegaron a las estructuras del Partido Revolucionario Institucional que, sin dudarlo o esperar alguna confirmación del gobierno de Estados Unidos, suspendió sus derechos como militante del exgobernador de Tamaulipas.

No le demos más vueltas. Don Octavio Paz se equivocó cuando nos regaló El Ogro Filantrópico, esa joya del ensayo político mexicano. El PRI no es un ogro filantrópico. Ni siquiera la más severa metáfora de Carlos Castillo Peraza, la de El Ogro Antropófago, logra describir la profunda perversión de la política que encarna el PRI. Habría que hurgar, quizás, en las mitologías antiguas alguna figura, acaso la Gorgona griega o el Baal de Asia menor para encontrar algo que verdaderamente capture toda la maldad que el PRI encarna.

El PRI, pues, es–como dice la rola de George Thorogood–“malo hasta el tuétano”. (Bad to the bone).

El problema es, si existe este consenso acerca de la maldad del PRI, ¿por qué los partidos que dicen encarnar todo lo bueno y lo bello de la nación mexicana, son incapaces de derrotarlo?

Por qué si Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota tienen tan claro que el PRI es el principal problema de México, tanto que ambos han centrado buena parte de sus campañas en la crítica del PRI, por qué no son capaces de derrotarlo.

¿Será que los mexicanos somos tontos y por eso la señora Vázquez Mota, por ejemplo, repite con un rigor aterrador los pasos de la fracasada campaña de su correligionario Luis Felipe Bravo Mena en la lucha por la gubernatura del Estado de México en 2011? Pero si es así, ¿cómo es que 21 estados de la República han votado en algún momento por el PAN o por el PRD y diez de ellos han regresado al redil de la Gorgona, del Baal, tricolor?


Si a finales de los noventa se pensaba que el país se teñiría de azul o amarillo mientras sepultaba su pasado tricolor, la realidad es que un análisis sereno del comportamiento electoral habla, en un sentido, de la incapacidad de PAN y PRD para darle el valor que merecía a los procesos de cambio y, por otra parte, habla también de la capacidad de adaptación y cambio a las nuevas realidades de la Gorgona priísta.

Pero dejo de lado ese análisis y me concentro en la gran pregunta, por qué si el PRI es la Gorgona, por qué si es la suma de todos los males, ¿por qué el PAN y el PRD, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, son incapaces de lograr un acuerdo que acabe con la que supuestamente es la pesadilla de todos los mexicanos?

En unas horas, minutos, más acaba el plazo para que se sustituyan a los candidatos presidenciales, eso implica también que se estrecha el abanico de posibilidades para que los candidatos presidenciales y/o los partidos pudieran llegar a un acuerdo, que ni siquiera se planteó en la segunda mitad de 2011, para contender con un candidato presidencial único que, entonces sí pudiera enfrentarse, como Jasón lo hizo, a los monstruos y ogros que los dioses perversos le arrojaron, y nos condujera–felizmente–al encuentro con el vellocinio dorado de la democracia post-PRI.

La razón, me parece, es que en realidad el PRI no es todo lo que nos dicen los políticos del PAN y del PRD que es. Podría ofrecer muchos otros argumentos y pruebas, pero la más importante de todas es que–confrontados ante la posibilidad de que Peña Nieto gane y los derrote–tanto la señora Vázquez Mota como el señor López Obrador prefieren la amarga derrota por separado que arriesgarse a conseguir la victoria en tándem.

Creo que buena parte del problema está tanto en los recuerdos, terribles, de la elección de 2006, con todas las calumnias que los asesores españoles del PAN tiraron contra AMLO, pero también en el hecho que para que fuera creíble, como mejora, la declinación de uno de los dos, sería la señora Vázquez Mota quien tendría que declinar a favor del señor López Obrador.

La otra opción, que el señor López Obrador declinara y la señora Vázquez Mora fuera la candidata de un frente amplio es impensable porque implicaría la continuidad del actual gobierno y validar la pesadilla de los 60 mil muertos por la guerra contra el narcotráfico, los más de 100 mil desplazados (véase también aquí) y la desinversión en ciudades y regiones enteras como Ciudad Juárez, Chihuahua, la Frontera Chica de Tamaulipas o Acapulco, Guerrero, entre otras muchas, además de escándalos de corrupción como la Estela de Luz. Una dimensión insoslayable de la ventaja que el PRI reporta en la totalidad de las encuestas avaladas por el IFE disponibles en la actualidad, es la del voto de castigo contra un gobierno insensible y que está lejos de haber cumplido sus promesas de campaña.

Si la señora Vázquez Mota declina, incluso podría presentarse como un verdadero sacrificio por el mayor bien de la nación y el hecho podría presentarse en spots como una especie de Abrazo de Acatempan, que catapultara a la nación a la tierra prometida de la democracia.

Y esto inevitablemente obliga a preguntar, una vez más,  ¿El problema de México es la candidatura de Enrique Peña? ¿El problema de México es la ventaja que aparentemente tiene el PRI en la contienda presidencial?

Y la respuesta a ambas preguntas es no. Los problemas fueron, por una parte, los malos gobiernos estatales de los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática que sentaron las bases para la posible restauración priísta. Lo es también la guerra contra el narcotráfico de la actual administración, que sólo ha servido para sembrar miedo y ha aplanado el camino para esa restauración y lo es, sobre todo, la mezquindad con la que las burocracias de los partidos políticos operan y toman decisiones especialmente en momentos–según ellos–tan delicados como los de estas vísperas de la restauración priísta.

Y los electores, a pesar de las desconfianzas alentadas incluso desde algunos cubículos académicos contra instrumentos de conocimiento como las encuestas, no son tontos. Se dan cuenta que lo que prevalece es la mezquindad y la veleidad. En 2000, los electores estuvieron dispuestos a considerar el argumento del “voto útil” y hubo quienes lo apoyaron.

Pero también se han impuesto realidades como el nepotismo de las familias Monreal y García en Zacatecas, o la incapacidad del PAN de Sinaloa, por ejemplo, para hacer de Manuel Clouthier Jr., un candidato viable y preferir–en cambio–hacer candidato al senador priísta con licencia Mario López, historia similar a la del PRD en Guerrero que a pesar de los excesos del PRI guerrerense, optó por hacer su candidato a gobernador a –Angel Aguirre Rivero, senador priísta con licencia y exgobernador priísta responsable de encubrir la matanza de Aguasblancas.

Y los problemas no acaban. En Jalisco, el triunfo del PRI en la gubernatura se da por descontado, del mismo modo que podría ocurrir una restauración priísta en Morelos y algo muy parecido a una restauración priísta en Chiapas, gracias a los excesos y abusos de Juan Sabines, un expriísta, hijo de priísta, que el PRD prefirió hacer candidato a gobernador en 2006, del mismo modo que en 2012 no recurrió a un militante de izquierda, sino a María Elena La Nena Orantes, una priísta como su candidata a gobernadora.

Ver a tantos expriístas como candidatos de los partidos que consideran al PRI la Gorgona de la vida pública nacional, hace inevitable preguntarse si tiene sentido votar por expriístas o si, en todo caso, es preferible votar directamente por el PRI.

Como sea, don Andrés Manuel y doña Josefina, podrían tratar de convencernos. Les quedan tres semanas para demostrarnos que efectivamente el principal problema de México es el PRI y no los egos y mezquindades de los partidos y grupos detrás de sus respectivas candidaturas.

*El autor es PhD en Sociología por la Universidad de Fordham, Nueva York.

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Arteleaks

Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

Alberto Farfán

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Recordando a William Styron

Por Alberto Farfán

Lejano a nosotros desde hace catorce años, el escritor norteamericano William Styron (1925-2006) puede considerarse uno los autores de gran importancia de nuestro vecino país, quien nos lega una serie de obras para conocer con grata atención. En Un lecho de tinieblas (1951), su primera novela publicada a los 26 años, Styron nos relata el suicidio de una joven miembro de una peculiar y enigmática familia de Virginia, en cuya atmósfera se respira cierto aire faulkneriano. Las pasiones destructoras que socavan las instituciones de la sociedad y la absurdidad de la vida militar son el tema de La larga marcha (1955). Por otro lado, en Esta casa en llamas (1960), ambientada en la Italia de los años cincuenta, nos refiere que la violencia individual no constituye un remedio eficaz contra la decadencia moral.

Ganadora del premio Pulitzer en 1967 y reconocida a nivel mundial, la novela Las confesiones de Nat Turner refiere la verdadera historia de una sangrienta rebelión de esclavos que se suscitara en 1831 en Virginia; no obstante lo cual, grupos de militantes afroamericanos arremetieron contra nuestro autor acusándolo de racismo, pues para ellos el protagonista resultaba ser un negro con mentalidad del ominoso blanco norteamericano.

La decisión de Sophie (1979), que relata las vicisitudes de una superviviente del Holocausto, fue llevada al cine e interpretada por Meryl Streep con un gran éxito internacional. Con esta novela nuestro autor volvió a conocer la gloria, sin embargo, también tuvo que enfrentar una serie de cuestionamientos, ya que fue acusado de hacer una utilización acrítica de la exterminación de los judíos europeos por los nazis en aras de la comercialización.

En 1993 publica Una mañana a la orilla del mar: Tres relatos de juventud, cuyo sustento narrativo descansa en los momentos dolorosos de su infancia (amén de ciertas obras póstumas). Pero antes da a conocer su texto Esa visible oscuridad: Memoria de la locura (1990), sobre el cual deseo abundar con cierto detalle.

De este relato, titulado de manera exacta como Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, surge inexorable el testimonio de un hombre que se enfrenta con el infierno. Los abismos de la locura y la inconsistencia de psiquiatras y la medicina, más los deseos de muerte, el suicidio, se entrelazan vertiginosamente para abatirlo.

En ciertos instantes pareciera que su autor refiere una honda y, al mismo tiempo, terrible pesadilla de ficción que reúne todos los elementos necesarios para su inequívoca cristalización. Sin embargo, nada de lo escrito es resultado de la imaginación creadora. Styron nos habla de la experiencia vivida, de su propio caso clínico.

Nuestro autor visita al psiquiatra por presentar insomnio, pero, en realidad, es objeto de un trastorno depresivo mayor (TDM), nunca diagnosticado oportunamente.

Y a pesar de que “el horror de la depresión es tan abrumador que excede con mucho toda posibilidad de expresión”, Styron viaja a París para recibir un premio, el cual bien valía un regocijo interior; no obstante, su actuación es desastrosa. A su retorno nada cambia. Su malestar se agudiza. Se encuentra inmerso en el pánico, en la ansiedad; hay confusión, fallas de enfoque mental, agitación, temor difuso. “La oscuridad me invadía tumultuosamente, tenía un sentimiento de terror y enajenación, y, sobre todo, de sofocante ansiedad”. Experimentaba “pánico y desgobierno, y la sensación de que el proceso de mi pensamiento se hundía bajo una marea tóxica e inenarrable que obliteraba toda respuesta placentera al mundo viviente.”

Debido a su afección, Styron investiga en diversos textos de autoridades en la materia, además de acudir con otro especialista; los anteriores a quienes recurrió por insomnio, que aún persistía, sólo le recetaron dosis de halcion y lorazepam. Pero su estado no se modifica. “La locura de la depresión es, generalmente hablando, la antítesis de la violencia. Es una tormenta, sí, pero una tormenta de tinieblas. Pronto se manifiestan síntomas como la lentitud cada vez mayor en las respuestas, una semi parálisis, el corte de la energía psíquica hasta casi cero. Por último es afectado el cuerpo, y se siente socavado, exangüe.”

Por ello, ya empieza a definirse por el suicidio, que no lleva a cabo porque oportunamente pide se le interne en una institución mental. En este sentido, Styron hace un llamado con respecto al uso del halcion, cuya peligrosidad no es cosa de la imaginación, pues, si así fuese, no hubiera sido “terminantemente prohibido en los Países Bajos”, afirma. Pero también llama la atención sobre la negligencia de algunos médicos al prescribir dosis de otros medicamentos similares sin un diagnóstico adecuado.

De impecable factura, Esa visible oscuridad: Memoria de la locura nos arroja a la terrible odisea del infierno interior, pero además nos obliga a reflexionar acerca de nuestra vulnerabilidad en manos no siempre consecuentes con su profesión.
Finalmente, estimado lector, lo invito a leer todas sus obras como un mínimo homenaje.

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Con voz propia

#Justicia para….

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Contrafilo

José García Segura

En dos semanas más se conmemora en México el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer. Ese festejo será triste otra vez. Hace apenas 24 horas, Florisel Ríos Delfín, alcaldesa perredista de Jamapa, Veracruz fue secuestrada y asesinada por un grupo armado que opera en la región.

La semana anterior, policías de Cancún, Quintana Roo pusieron fin, a tiros, a una manifestación feminista. Para no ir muy lejos, ¿Se acuerda usted de Diana (Diana Carolina Raygoza Montes) estudiante nayarita asesinada hace tres años en su propia casa?, y de la estudiante mexiquense, o de….

Un reporte reciente del Sistema Nacional de Seguridad Pública refiere que feminicidio, homicidio culposo, lesiones dolosa y/o culposa,
secuestro y trata de personas están a la alza, aun en medio de la pandemia.

Deje le cuento que el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer se conmemora cada 25 de noviembre en honor a
las activistas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas hace más de medio siglo por la policía secreta del entonces presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Día de la NO violencia verbal o física, sexual, psicológica… contra indígenas, refugiadas, migrantes, que habitan en comunidades rurales o
remotas, indigentes, recluidas, con alguna discapacidad, ancianas o que enfrentan un conflicto armado.

Violencia de pareja o no. Violencia doméstica o no; violencia patrimonial, económica…

La Organización de Naciones Unidas revela que “mujeres y niñas constituyen la mitad de la humanidad” y que la violencia contra ellas
se ha convertido en un grave problema de salud pública.

Para la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres “han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual
por terceros en algún momento de su vida”.

Expertos aseguran que la violencia de pareja tiene un elevado costo social y económico para la mujer, su familia y la sociedad y que puede
tener consecuencias mortales, como el homicidio o el suicidio.

En México el Instituto de las Mujeres publicó recientemente un texto alusivo:

“No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche y él me dijo muchas cosas crueles que en verdad
me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de
las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez.

No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores. Recibí flores hoy y no era el día de las madres o ningún otro día especial. Anoche el volvió a golpearme, pero esta vez fue mucho peor.

¡Le tengo tanto miedo! dependo tanto de él que temo dejarlo. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy. Hoy es un día muy especial: “Es el día de mi funeral”.

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Con voz propia

Ackerman, el Covid y otras historias de horror

Ramses Ancira

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Historias para armar la Historia

Ramsés Ancira

 Esta semana John Ackerman mostró que no tiene ningún rigor profesional como comunicador, es un vulgar propagandista del gobierno en turno y ni siquiera tuvo el tacto de aprovechar la oportunidad periodística para abordar el tema de la violencia y los feminicidios en Cancún, como atinadamente se lo propuso la conductora Sabina Berman en el programa “John y Sabina”.

Con tono conciliador, Sabina Berman inició la emisión en vivo del programa del 10 de noviembre: “Esta noche como notarán, hemos vuelto al formato original del programa, el formato que mantuvimos a lo largo de todo el año pasado, el formato igualitario. A veces yo presento, a veces John lo hará, ambos elegiremos los temas a tratar y los invitados, y no habrá un conductor que ceda y quite la palabra. La igualdad tiene sus problemas, sus tropiezos, pero la igualdad es más fértil que el monotemático autoritarismo”.

Durante la hora de duración del programa, Ackerman jamás le respondió a Berman. Definitivamente no es el mismo que hace seis años convocaba a la participación ciudadana en los grandes debates de México.

Conocí a John Ackerman en el Club de Periodistas de México, durante una conferencia de prensa donde se hablaba de la corrupción de Enrique Peña Nieto como gobernador del Estado de México y de todos los gastos injustificados de su administración.

Dio tres datos que se me quedaron en la memoria, uno de ellos el presupuesto destinado a desayunos escolares, si se hacía la cuenta del dinero y se repartía entre el número de desayunos, resultaba que el precio promedio era más alto, que los costos más altos de los menús en restaurantes.

El otro fue que a todos y cada uno de los diputados del Estado de México, incluidos priistas, panistas y perredistas, les había regalado una camioneta de lujo al terminar su administración y empezar a prepararse como candidato a la presidencia de la República. Al parecer solo un legislador, del Partido del Trabajo, había rechazado el regalo.

El tercer dato que dio Ackerman estaba relacionado con las obras que se habían encargado en el Estado de México a la empresa española OHL para la construcción de vialidades. Los contratos establecían, según se dijo entonces, que a cambio de la concesión de carreteras urbanas se realizarían obras gratuitas, situación con la que no habían cumplido.

En 2014, Ackerman lanzó la iniciativa de un Congreso Popular. La inscripción podía hacerse por internet y la posibilidad de una democracia real, con la participación directa de los ciudadanos y no a través de representantes que ni conocemos, ni realmente nos representan. Realmente me entusiasmó. Me adherí al proyecto.

Los niveles de violencia y agresión a los que hemos llegado, dijo entonces  el también profesor de la UNAM, son inadmisibles.  Las marchas son buenas, pero desgastantes. “Los desplegados de las grandes figuras públicas también son importantes, pero tienen menos impacto que antes…tenemos que empezar desde ahora a construir experiencias de poder popular y de trabajo conjunto”.

El primer y prácticamente último acto del Congreso Popular fue una marcha para protestar “por el traslado de lo público a lo privado”. El aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917 fue la ocasión para anunciar el inicio de una serie de debates sobre los asuntos nacionales más importantes.

¡Que se vayan todos!, era la consigna.

Artistas como Daniel Giménez Cacho, y académicas como Irma Sandoval, entonces directora del Laboratorio de Documentación y Análisis de la Corrupción y la Transparencia de la UNAM, convocaron al Congreso Popular, en aquel tiempo se ignoraba que era la esposa de Ackerman.

También participaron en este Congreso varios escritores, como Elena Poniatowska, Javier Sicilia, Julio Hernández, autor de la columna Astillero, Guadalupe Lizárraga, fundadora de Los Ángeles Press y Paco Ignacio Taibo, además del autor de esta columna.

Ese mismo año, ocho meses después ocurrió la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, pero el Congreso Popular no realizó deliberaciones. Prácticamente había desaparecido. Tengo la impresión de que muchos de los convocantes sintieron que Ackerman solo deseaba llevar agua a su molino.

Así lo señaló recientemente el director de la revista Proceso, Jorge Carrasco, cuando dijo que este es un proyecto periodístico y no un proyecto político como el de Ackerman y agregó “tus declaraciones sobre el “periodismo sicario” no pueden ser compartidas por esta casa editorial”.

En efecto, el reduccionismo de Ackerman de comparar a quien tenga el mínimo desacuerdo con el proyecto presidencial, con un asesino a sueldo del crimen organizado, no debería ser tolerado en un programa subsidiado por un medio público como es Canal Once.

 

El Covid y las clases sociales

Algo mal debe estar haciendo la Secretaría de Salud si todos los días aparece México entre los cinco países con mayor número de muertes por Covid, y una posibilidad es que lo que está mal es ser demasiado obedientes con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre qué medicinas se pueden usar y cuáles no.

El Tec de Monterrey montó un hospital para atender a enfermos de COVID y ha muerto uno de cada 10 pacientes; en la Secretaría de la Defensa Nacional 12 de cada 100; en la de Marina 16 de cada 100 y en Hospitales Privados 18 de cada 100. En los Institutos Nacionales la muerte asociada a este virus es del 27%, en los Hospitales de PEMEX del 36%; en el ISSSTE el 38% y en el IMSS 43%.

No se vale lo que dijo Hugo Gatell de que los muertos ya están muertos. Urgen congresos de médicos, que pueden ser virtuales, para que nos cuenten sus experiencias buenas y malas; las medicinas que emplearon y los resultados que tuvieron.

 

Bitácora suplementaria

Las críticas al presidente Andrés Manuel López Obrador por no felicitar a Joe Biden como presidente electo de Estados Unidos han llegado de todas partes. En realidad, la Doctrina Estrada de no reconocer ni desconocer gobiernos, al menos hasta que estos sean oficialmente reconocidos, ha sido benéfica en la historia de México. Hoy, y hasta enero, Donald Trump seguirá siendo presidente y sigue tomando decisiones radicales, como la de haber despedido al jefe del Pentágono Mark Esper.

Apenas el 11 de noviembre se hizo oficial el triunfo de Trump en Alaska. Esto no cambia los resultados definitivos, pero ¿cuál es la prisa?

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