PRI difunde falacias de periodista de Wall Street Journal en redes para promover voto

Guadalupe Lizárraga

Análisis

Un grupo de priistas difunde en las redes sociales y por correos electrónicos, con cierta intensidad, la columna del editor estadounidense del The Wall Steet Journal, Bret Sthepens, publicada el 31 de mayo de 2011, titulada Paradoja. Llama la atención que vuelva a dársele fuerza ahora, y  que la esté utilizando los priistas para promover a su candidaro, sobre todo por las falacias que desde Washington se intentaron legitimar después de que Felipe Calderón en marzo de ese año declarara que había crecimiento económico. Aquí reproducimos su traducción en español y a continuación realizamos una argumentación contra estas falacias que desvirtúan el exterminio de la población y la grave violación de derechos humanos, así como su impunidad bajo el pretexto de una guerra contra el narcotráfico, como si los criminales estuvieran fuera del gobierno.

Paradoja: ¿Por qué se supone que está prosperando el “estado fallido” ?

por Bret Sthepens

La semana pasada, los tiroteos entre cárteles de la droga enfrentados en el estado mexicano de Michoacán duraron tres días, causaron el desplome de un helicóptero de la policía, desataron un pequeño éxodo de refugiados y provocaron un número todavía no determinado de muertes. Es casi una sorpresa que el hecho haya llegado a los medios de comunicación. “El combate demoró en conocerse porque los medios en estados como Michoacán han, en gran medida, dejado de cubrir los sangrientos enfrentamientos por orden de las bandas de narcotraficantes”, informaron los periodistas de The Wall Street Journal, David Luhnow y José de Córdoba, el viernes pasado. Etcétera, etcétera, etc.

Sin embargo, una cosa graciosa ocurrió cuando muchos pensaban que México se transformaría en otro estado fracasado. El “estado fallido” entró en “boom”. En 2010, un año en el que hubo más de 15.000 asesinatos vinculados con las drogas (que representaron un aumento de casi 60% con respecto al año anterior), la economía creció 5,5%, la tasa más alta en una década.

• El peso mexicano se apreció frente al dólar.

• La inflación básicamente estuvo estable.

• Las reservas internacionales subieron a US$113.000 millones.

• 22 millones de turistas visitaron el país.

• El comercio con Estados Unidos llegó al nivel récord de casi US$400.000 millones.

• En Ciudad Juárez, donde 3.000 personas fueron asesinadas el año pasado, la industria de las “maquiladoras” agregó alrededor de 20.000 empleos.

• El porcentaje de la población que vive por debajo de la línea de pobreza bajó de 63,7% de hace una década a 47,4% en 2008 (último año para el cual existen datos del Banco Mundial).

• La tasa de alfabetización superó el 90%.

• La expectativa de vida sigue subiendo hasta llegar casi a niveles del Primer Mundo.

En Estados Unidos, los sociólogos están sorprendidos por la paradoja del declinante nivel de criminalidad en una época de alto desempleo e incertidumbre económica. La paradoja mexicana parece ser la opuesta. Pero lo que la mayoría de la gente considera una paradoja es simplemente el choque de la realidad contra nuestros clichés y prejuicios. Consideren la idea de que el crimen en México está fuera de control. La tasa de homicidios en México (alrededor de 12 por cada 100.000 habitantes en 2009) fue más del doble que la de Estados Unidos (cinco por cada 100.000) pero se ubicó bien por debajo de la de Brasil (20,5 en 2008) para no decir nada de las Islas Vírgenes, pertenecientes a Estados Unidos, donde es de alrededor de 50. En Ciudad de México, donde viven cerca de 20 millones de personas, la tasa de homicidios se redujo durante la última década.

Militarización, problema de derechos humanos Foto: djibnet.com

En 2009, fue cerca de un 25% de la de Washington. Entonces; ¿cómo podríamos definir fuera de control? ¿Y cómo deberíamos tomar el hecho de que la gran mayoría de las víctimas de la guerra contra las drogas en México son los propios integrantes de las bandas de narcotraficantes?. “Constituyen una parte de la población, que es menos que inútil en cada comunidad”, dijo Abraham Lincoln respecto a los apostadores de Vicksburg en 1838. “Y su muerte, si no constituye ningún ejemplo pernicioso, no es nunca un motivo para que nadie razonablemente se lamente”, agregó. Algo similar podría ser dicho de los cárteles de la droga en su actual orgía de aniquilación mutua. También está la idea de que México estaría mejor si nunca se hubiese enfrentado a los cárteles. Yo crecí en ese México, en el que un gobierno corrupto y autoritario hizo la paz con los cárteles, y se quedó con una tajada del negocio.

Ese México, construido sobre conspiraciones de silencio y miedo no podía sobrevivir a la transición del país a la democracia. No es una sorpresa que, incluso, en el quinto año de su presidencia y luego de 34.612 muertes, Felipe Calderón tenga un porcentaje de aprobación de 54%. A los mexicanos no les faltan reparos respecto a sus métodos pero no muchos están ofreciendo una alternativa viable para enfrentar a los carteles. Y “viable” significa algo distinto que la fantasía de esperar que Ron Paul (político republicano estadounidense) gane la presidencia y termine la guerra contra las drogas. Los libertarios no van a dejar de proponer esa utopía en lo que constituye un irresponsable consejo de perder la esperanza. La semana pasada le pregunté al ex presidente colombiano Álvaro Uribe si México puede derrotar a los narcos.

“Colombia es un ejemplo típico de que se puede”, respondió, con las estadísticas para demostrarlo. Enfatizó que la clave para triunfar es lo que llamó “una pedagogía permanente” para convencer a la gente de que la guerra contra los cárteles es “una pelea necesaria, no la causa de un partido político”. Uribe rescató a Colombia de una situación mucho peor a la que enfrenta México hoy. Pero el desafío central es el mismo: cómo establecer un estado de derecho que tenga la legitimidad del consenso y el coraje de sus convicciones. Hacer exactamente eso fue el logro de Uribe y sigue siendo el desafío de Calderón. No hay mucha paradoja aquí. La actual prosperidad de México es la apuesta de que políticas amigables con el mercado no van a ser pronto traicionadas por un gobierno (¿priista?) que puede ser acobardado o seducido por los criminales.

Enlace original en inglés.

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Una de las tantas manifestaciones contra la violencia y contra el gobierno de Calderón Foto: publicaonline.com

El articulista en Washington señala puntos clave de manipulación mediática que resulta de suma importancia deconstruir en un momento clave para los mexicanos dentro y fuera de Estados Unidos. Los incisos son sus falacias, y en seguida se da el contraargumento.

 a) Los medios ya no están cubriendo hechos sangrientos.

 Los periodistas siguen cubriendo hechos violentos, y conjuntamente con las redes sociales se da cuenta de esta situación. Basta entrar a las redes y buscar por temas o por hashtag (twitter) o una búsqueda en Internet para encontrar las versiones alternativas a Televisa y TV Azteca, de lo que sucede en México. Basta revisar las cifras publicadas por las diferentes organizaciones no gubernamentales, incluso de Washington sobre este tema.

El escandaloso número de asesinatos de periodistas, y de exiliados, es precisamente porque no se ha dejado de cubrir esta información. El caso más reciente de Regina Martínez, de la revista Proceso, pero cuando el periodista escribió la columna ya había más de 60 asesinatos.

b) La paradoja: hay crecimiento económico, pese a la violencia.

Hay que recordarle al articulista estadounidense que este supuesto crecimiento en la economía mexicana no es sustentable y por tanto no beneficia al grueso de los ciudadanos, sino a quienes logran estar en círculos favorecidos por estas políticas. No hay que tener un doctorado en la materia para comprender que un crecimiento económico en estas condiciones se debe básicamente a la depredación de la otra parte de la población: Los pocos a costa de los muchos. La Alemania de Hitler experimentó también esta “paradoja”, pero a costa de los seis millones de judíos que fueron depredados y exterminados.

Por otro parte, la corrupción, concretamente con el caso de Wal Mart, es una clara evidencia de que cualquier trasnacional puede generar riqueza con la política de la depredación, de la explotación de los trabajadores, a quienes les paga la tercer y cuarta parte de los que les paga en Estados Unidos, y con la venia del propio gobierno. Con este perfil de trasnacionales, cualquiera puede mostrar resultados con números negros.

c) Se “considera” que el crimen está fuera de control pero “¿cómo deberíamos tomar el hecho de que la gran mayoría de las víctimas de la guerra contra las drogas en México son los propios integrantes de las bandas de narcotraficantes?”.

El autor maneja esta situación de nuevo con ligereza al referirse al “el crimen” como si fuera un ente extraño, sin rostro ni nombre, como si fuera una fuerza oscura de la que no se sabe cómo va a actuar. El crimen organizado en México está integrado por personas con nombres y apellidos que operan en coordinación con las autoridades de diferentes niveles. Trabaja en conjunto con el soldado raso que recibe la mordida, la ración diaria de cocaína, “para aguantar” supuestamente la faena militar. Trabaja con la policía federal, que participan en represiones y secuestros en las poblaciones más vulnerables como sucede con las desapariciones forzadas de mujeres adolescentes en Ciudad Juárez, jóvenes que pertenecen a familias humildes y que iban a la escuela. Las 233 mujeres en la morgue que fueron denunciadas por Los Ángeles Press no eran temerosas narcotraficantes, como quiso vincular la fiscal Rosa María Sandoval a la fallecida Marisela Escobedo con el cártel del Chapo Guzmán, y fue denunciada por Manuel García, joven que ayudaba a Escobedo buscar a su hija, mientras él mismo buscaba a su sobrina. Después del asesinato de esta dolida madre, Garcías fue amenazado de muerte y hostigado por esta fiscal hasta que tuvo que exiliarse en este país.

La alegata del autor en este sentido, parecería consigna desde Washington para relacionar cualquier tipo de violencia al narcotráfico. Lo mismo da que sean niñas y adolescentes, jóvenes estudiantes reclaman mejores educación o periodistas que intentan hacer su trabajo cabalmente. La impunidad la justifican con aventar en Televisa que estos crímenes forman parte del entorno “natural” por el combate al narcotráfico.

d) Después de 34.612 muertes, Felipe Calderón tiene un porcentaje de aprobación de 54% de los mexicanos.

De nuevo esta generalización que hace el autor sobre los mexicanos es grave. Especialmente porque tergiversa y pasa de largo la vida de miles de personas que han sido hostigadas y asesinadas por denunciar los abusos del gobierno federal y de sus gobiernos estatales. Desde le 25 de mayo de 2011, ya estaba la convocatoria en los medios y las redes para la denuncia coordinada por el abogado Netzaí Sandoval ante la Corte Penal Internacional contra Felipe Calderón por la violación de derechos humanos en su combate parcial contra el narcotráfico. El caso de violaciones y atentados perpetrados por el actual candidato a la presidencia del PRI, Enrique Peña Nieto, tratando de ocultar su homosexualidad, es otro de lo ejemplos de impunidad desde 2007, así como también lo fue claramente el caso de Atenco. Casos ignorados por el columnista Bret Sthepens.

La cifra de muertos, por otro lado, es otra de las manipulaciones mediáticas. Más aún cuando el autor se compra la historia de que esas 34,612 muertes eran delincuentes que han dejado de existir y que México está mejor sin ellos. Decía una abogada en el caso de los feminicidios de Juárez, que cuando una autoridad acepta una cantidad de muertos es porque al menos existe el doble de víctimas. Y las autoridades mexicanas, aceptaron que había unos 150 mil muertos en esta guerra.

No se duda que un buen porcentaje de mexicanos que todavía apoyen a Felipe Calderón en sus decisiones, y sobre todo por disciplina partidista. Pero tampoco se puede negar la gran oposición masiva a esta guerra, a sus decisiones específicas, y por consecuencia a su partido. De esta situación dan poca cuenta los medios tradicionales, menos aún las televisoras. El autor ignora por completo también la información que circula en las redes sin los filtros oficiales.

El porcentaje es un número ficticio, sin duda, de la misma manera en que se han hecho estos juegos de encuestas para “mover” la imagen de los candidatos presidenciales ahora. El 54% de los encuestados en México sobre el apoyo a Calderón, parecería que fue sacado de sus propios empleados.

e) Así como Uribe rescató a Colombia, Calderón ha tenido este desafío.

Demás está refutar esta falacia. Si Colombia hubiera sido “rescatada” del narcotráfico, ¿por qué es una preocupación vigente para Estados Unidos hoy mismo y por estas mismas razones?

f) La prosperidad de México es la apuesta de que políticas amigables con el mercado no van a ser pronto traicionadas por un gobierno (¿priista?).

Desde Washington, se intenta mover la idea de que el gobierno que llegue va a ser “amigable” con el mercado, pero parecerían incluir el mercado ilegal de las drogas. Cualquier política que simule el pacto o el combate será amigable para el mercado legal o no, mientras no toque de raíz el problema. La legalización por ejemplo, desinflaría económicamente al mercado, no sería una política amigable ni para sus beneficiados, ni para el mercado de las armas ni para el mercado del secuestro y trata de personas. Mercados en torno al del narcotráfico.

Y por último, la falacia de la prosperidad de México, no se sostiene ni con los 58 millones de pobres ni con los 8 millones de desempleados que se incrementaron este año, de acuerdo al último estudio de la UNAM.

La ignorancia de la realidad mexicana puede pasarse de largo de este autor de The Wall Street Journal, pero ¿y cuál es el argumento lógico para sostener la relación “prosperidad de México”, “políticas amigables al mercado” y “gobierno priista”? La realidad de treinta años de políticas amigables al mercado ha producido precisamente la gran masa de pobres en México y en el mundo. El PRI ha protagonizado un pasado de corrupción y también de pobreza, esto no puede ignorarse. Y los cinturones de violencia que ha creado el narcotráfico es consecuencia de que su mercado opera ilegalmente y con la venia de los mismos gobernantes.

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

Un comentario en “PRI difunde falacias de periodista de Wall Street Journal en redes para promover voto

  1. Segun Stratfor, una organizacion de informacion con nexos a agencias de inteligencia de Estados Unidos,ellos estiman que durante el sexenio de Felipe Calderon hubo 250,000 personas desaparecidas en Mexico,ahora con Pena Nieto tal vez lleguen a 100,000 mas, esto tal vez nunca se sepa si es cierto o no porque la prensa en mexico oculta todo esto por orden del gobierno que hay en Mexico.

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