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Estados Unidos

Policías negros y activistas piden la liberación de Sundiata Acoli, de Panteras Negras, preso desde 1973

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En Estados Unidos, cuatro agrupaciones de policías negros, incluida la Asociación Nacional de Negros en la Justicia Penal, piden la liberación del ex miembro del Partido de las Panteras Negras Sundiata Acoli, preso desde 1973. El activista de 84 años de edad ha estado encarcelado durante casi 50 años, bajo cargos de homicidio y el Estado de Nueva Jersey le han negado amparos y apelaciones.

Acoli fue condenado por matar a un policía estatal en la autopista New Jersey Turnpike en 1973. En su defensa, ha argumentado durante mucho tiempo que la policía le tendió una emboscada a su automóvil, que también transportaba a dos miembros del Ejército Negro de Liberación: Zayd Malik Shakur, quien fue asesinado a tiros, y Assata Shakur. Assata Shakur fue encarcelada por el incidente, pero siete años después logró fugarse de la cárcel y obtuvo asilo político en Cuba.

De acuerdo con la defensa, en 1973, varios agentes de la policía tendieron una emboscada al auto que conducía Sundiata Acoli. Un agente de policía fue herido y otro, Werner Foerster, cayó muerto. Sundiata Acoli fue condenado a cadena perpetua sin una sola prueba de que había asesinado al agente Foerster.

En 2017, el libro Búsquenme en el torbellinoDesde los 21 Panteras hasta las revoluciones de Siglo XXI. (Look for Me in the Whirlwind: From the Panther 21 to 21st Century Revolutions) se dedicó a Sundiata Acoli. Sus autores Sekou Odinga, Dhoruba Bin Wahad, Shaba Om, Jamal Joseph, y sus editores Matt Meyer y dequí kioni-sadiki escribieron:

“Sundiata Acoli es una inspiración para las generaciones del pasado, presente y futuro debido a su amor eterno por el pueblo, su brillantez académica, su constancia y su sonrisa que no se apaga tras décadas de tortura”. Todos ellos también exigen libertad para el activista atrapado en las mazmorras del sistema carcelario.

Por parte de las agrupaciones de policías negros afirman que el hecho de que Sundiata Acoli siga encarcelado después de más de cuatro décadas es “una afrenta a la justicia racial”.

Las campañas por su liberación

La primera campaña por la liberación de Sundiata Acoli fue en 1993. Sin embargo, el Consejo de Libertad de Nueva Jersey le negó la libertad a Sundiata debido a la intensa presión de la policía organizada.

En 2010 hubo una fuerte campaña para apoyarlo.

En 2014, Sundiata Acoli ganó una importante apelación cuando un tribunal de apelaciones dictó que el Consejo de Libertad no tenía motivo válido para negarle libertad condicional. No obstante, en febrero de 2015, la Suprema Corte de Nueva Jersey anuló la decisión. Cuatro meses después, el 22 de junio de 2016, Sundiata escribió para decir que había sido mantenido incomunicado excepto por una carta.

Ahora la salud de Sundiata se deteriora y recibe tratamiento para la hipertensión, enfisema, glaucoma y enfermedades cardiovasculares. Se ha recuperado de COVID pero no tiene una atención médica adecuada.

En junio de 2020, aproximadamente 50 líderes religiosos enviaron una carta al gobernador de Nueva Jersey Phil Murphy, pidiendo la conmutación de la sentencia de Sundiata.  https://campaigns.organizefor.org/petitions/bring-sundiata-home

A partir de su cumpleaños 84, el 14 de enero de 2021, hay una convocatoria con el Hashtag #BringSundiataHome para enviar cartas de apoyo a Sundiata y planear eventos mediáticos en su apoyo. Su familia y amigos en la Campaña por la Libertad de Sundiata Acoli llaman a enviar cartas a Sundiata con un mensaje personal de solidaridad y apoyo para su regreso a casa. Uno de los primeros eventos mediáticos fue el programa de Jared Ball, I Mix What I Like con su invitada especial Soffiyah Elijah.

 

Con información de Democracy Now y lahaine.org

Estados Unidos

Activistas en EEUU exigen cierre de cárceles de inmigrantes y poner fin a las deportaciones

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Amy Goodman/Democracy Now!

Grupos de activistas en defensa de la justicia de los inmigrantes se manifestaron en Estados Unidos para exigir el cierre de las cárceles del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, y que se pusiera el fin de las deportaciones y la liberación de todos los solicitantes de asilo e inmigrantes que están detenidos.

El día de movilización de la campaña denominada “Comunidades sí; jaulas no” se produjo cuando los informes muestran que el número de personas detenidas por el Servicio de Inmigración ha aumentado un 70% desde que el presidente Biden asumió el cargo.

En la ciudad de Atlanta, grupos de activistas se manifestaron frente al centro de detención de inmigrantes del condado de Stewart. La activista LGBTQ+ Li Ann Sánchez, integrante del grupo Community Estrella, quien estuvo detenida en tres cárceles de inmigración, incluido el Centro de Detención del Condado de Irwin, el cual tuvo que cerrar debido a las denuncias de que se estaban practicando procedimientos médicos abusivos, manifestó su indignación y enfatizó las condiciones inhumanas en las que mantienen a los detenidos, en su mayoría haitianos.

“Vienen a mi mente momentos desagradables por todas las condiciones insalubres e inhumanas que se viven en esos lugares de tortura, tanto las negligencias médicas como la insalubridad de alimentos. Lo más terrible fue vivir en confinamiento solitario por un año, en el famoso ‘hoyo’, únicamente por ser una persona trans, porque ellos no tenían un lugar exclusivo para personas LGBT”, señaló Sánchez.

Como parte de las protestas contra las deportaciones y detenciones contra inmigrantes, el enviado especial de Estados Unidos para Haití ha presentado su dimisión por las políticas del Gobierno de Biden. En su carta de renuncia, Daniel Foote, diplomático de larga trayectoria, escribió: “No puedo seguir vinculado a la inhumana y contraproductiva decisión de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados haitianos”.

Foote también criticó al Gobierno de Biden por entrometerse en los asuntos políticos de Haití, incluido el apoyo que el gobierno estadounidense expresó a Ariel Henry como primer ministro del país luego del asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse ocurrido en julio. Al respecto, Foote expresó: “Este ciclo de intervenciones políticas internacionales en Haití ha producido resultados catastróficos de manera sistemática”.

La renuncia de Foote se produjo pocos días después de que se publicaran videos que muestran el momento en que agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos montados a caballo persiguen, agarran y azotan a solicitantes de asilo haitianos que se habían resguardado en un campamento improvisado en la ciudad de Del Rio, en Texas.

El jueves, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos prohibió el uso de caballos en el área, pero las deportaciones de los solicitantes de asilo continúan llevándose a cabo a pesar de las críticas de los activistas en defensa de los derechos humanos. El periódico The New York Times informa que el Gobierno de Biden ha deportado a casi 2.000 ciudadanos haitianos desde la semana pasada. Aproximadamente 3.000 haitianos permanecen alojados en los campamentos improvisados establecidos en la ciudad de Del Río, mientras que a otros miles se les ha permitido quedarse en Estados Unidos.

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Estados Unidos

Cruce masivo de miles de haitianos a Texas en espera de asilo

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Washington, 16 sep (EFE).- Más de 8.000 inmigrantes irregulares, en su mayoría de nacionalidad haitiana, están retenidos por las autoridades estadounidenses en un campamento improvisado en el sur de Texas tras un cruce masivo en la frontera.

Los migrantes han estado cruzando desde este martes a Estados Unidos por la zona de Del Río (Texas) y han desbordado a las autoridades migratorias, que han improvisado el campamento debajo del puente internacional que conecta con Ciudad Acuña (México) a la espera de ir procesando solicitudes de asilo.

Estos más de 8.000 migrantes, según cifras de las autoridades locales, duermen al raso y carecen de servicios básicos, unas condiciones que amenazan con crear una nueva emergencia humanitaria en la frontera sur.

La frontera entre Texas y México ha registrado cifras récord en las llegadas de inmigrantes irregulares desde que Joe Biden asumió el poder en enero pasado y ya ha sido foco de una crisis política para el nuevo presidente.

Según The Washington Post, muchos de los migrantes haitianos que han llegado a Texas emigraron de sus país tras el terremoto de 2010 a naciones suramericanas como Brasil o Chile, pero la crisis creada por la pandemia les ha impulsado ahora hacia Estados Unidos.

La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos ha enviado refuerzos al sector de Del Río para gestionar el campo y ante la incertidumbre de que más migrantes puedan cruzar en los próximos días.

«Para prevenir enfermedades relacionadas con el calor, el área con sombra debajo del Puente Internacional Del Río está sirviendo como un puesto temporal de para mientras los migrantes esperan a estar bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza», explicó en un comunicado este cuerpo.

El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, anunció este jueves el cierre de seis puntos de cruce fronterizo con México para «impedir que las caravanas de migrantes infesten» el estado, aunque posteriormente dio marcha y dijo que los agentes estatales solo harán acto de presencia para disminuir las llegadas.

El alcalde de Del Río, el demócrata Bruno «Ralphy» Lozano, urgió por su lado al Gobierno de Joe Biden a «reconocer que hay una crisis fronteriza ocurriendo en tiempo real en este momento con graves consecuencias para la seguridad y la salud».

Lozano, que calificó el campamento de «favela», también alertó de que si los agentes se concentran en este punto, el resto del sector, de unas 240 millas (400 kilómetros), está quedando desatendido.

«¿Quién está vigilando al resto del sector?», dijo, en declaraciones recogidas por el Post.

Washington ha reducido los vuelos de deportación a Haití desde la crisis provocada por el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en julio. Unos 30.000 haitianos habían cruzado a EE.UU. en el último año según datos oficiales.

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Estados Unidos

Ex preso de Attica, Nueva York, narra la masacre racista dentro del penal en 1971

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Por Guadalupe Lizárraga

Han pasado cincuenta años de la rebelión de los prisioneros en la cárcel de Attica, Nueva York, uno de los episodios más sangrientos en las cárceles de los Estados Unidos, en la que fueron acribillados 43 reclusos y 11 rehenes, todos -excepto cuatro- fueron víctimas de la policía y la Guardia Nacional. Quien dio la orden de ataque fue el gobernador Nelson Rockefeller. Entre las víctimas, Tyrone Larkins sobrevivió a la masacre con tres disparos y es entrevistado por el digital Democracy Now.

El 9 de septiembre de 1971, inició el motín de los prisioneros cuando tomaron la dirección del centro penitenciario en protesta por las torturas y malos tratos, así como las condiciones insalubres en los que los mantenían, narra Larkins. Para entonces, la prisión albergaba a 2300 hombres, muy por encima de de su capacidad máxima, y el motín duró cinco días.

A los presos les permitían ducharse una vez a la semana, y les daban un jabón y un rollo de papel al mes. Les entregaban sólo dos litros de agua al día, para beber y para usarla en su higiene personal. Las raciones de comida eran raquíticas y el Estado gastaba 63 centavos de dólar por preso al día para la comida. No se les permitía comunicación con el exterior, sus cartas eran destruidas y no se permitía la práctica de la religión musulmana.

La peor parte la llevaban los afroamericanos, quienes eran relegados a los puestos de trabajo con salarios más bajos y víctimas de torturas y la discriminación racial por los empleados blancos de la prisión.​

La Vanguardia Española daba seguimiento a la masacre

El periódico La Vanguardia Española, en septiembre de 1971 daba seguimiento a la masacre de Attica, y revelaba en español -en coordinación con The New York Times-, que los informes oficiales sobre los hechos eran falsos, y alegaban que los reclusos habían degollado y castrado a los custodios rehenes. Sin embargo, la investigación periodística daba cuenta de los hallazgos del Comité de Observadores, integrado por 18 profesionales, entre éstos periodistas y abogados, que confirmaron con las autopsias de los custodios asesinados que las causas de muerte habían sido por armas de fuego, después de que el gobernador diera la orden de ataque a los prisioneros rebeldes.

También argumentaron que la causa de la rebelión eran las malas condiciones en las que los mantenían y las torturas sistemáticas infligidas. Así mismo, el comité declaró que la matanza se había perpetrado por la intransigencia oficial y que el informe había sido preparado de antemano a la orden de ataque.

Tyrone Larkins, sobreviviente

En este contexto, Tyrone Larkins, ex preso sobreviviente, que fue herido de gravedad en la represión, el 13 de septiembre de ese año, describe Attica como “el lugar más brutal que conocí en mi vida” y recuerda por qué se produjo el motín el 9 de septiembre de 1971, día en que los presos redujeron a los guardias y tomaron gran parte de las instalaciones de esa penitenciaría ubicada en el norte del estado de Nueva York, en señal de protesta contra las condiciones de vida en ese lugar.

En aquella época, los presos pasaban la mayor parte del tiempo en las celdas y se duchaban una vez por semana. Larkins explica cómo se desarrollaron las tensas negociaciones con los prisioneros politizados y dice que el motín iba camino a resolverse a través del diálogo cuando el gobernador Nelson Rockefeller ordenó a la Policía estatal que atacara las instalaciones. La policía abrió fuego y mató a veintinueve reclusos y diez rehenes.

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