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Policía Federal: corrupción, desorden y maltrato de los mandos

Los mandos de la Policía Federal en México destacan por corrupción, tráfico de influencias, nepotismo y acoso laboral, en un momento de profunda crisis de seguridad, denuncian policías operativos

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Tomás Borges

“Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.”

Napoleón Bonaparte

A días de que acabe uno de los gobiernos más impopulares de la historia reciente de México, tras el fiasco de la llamada transición, aquella burda simulación que orquestó Vicente Fox Quezada y sus dos sucesores, llega a su fin la presidencia de Enrique Peña Nieto (2012-2018), cuyo mandato dejó muchos puntos sin resolver y que a modo de una telenovela, gobernó el destino de un país que atraviesa la mayor crisis de inseguridad de la época moderna, al grado de tener el honroso segundo lugar de desapariciones forzadas, precedido por Siria.

La presidencia de Enrique Peña, señalada por algunos periodistas como una “Telecracia”, llega a su fin en un país que cada sexenio ve rotas las promesas de campaña y bajo el mentado mantra “de que la historia me lo demande”, los mandatarios mexicanos, hacen y deshacen a su antojo.

La nación del ya merito y que en algún momento de su historia fue líder a nivel latinoamericano y con un status diplomático a nivel internacional, donde los postulados de la “Doctrina Juárez”, Doctrina Carranza y Doctrina Estrada, que moldearon el quehacer político de una nación boyante con una gran estatura internacional, hoy es un enano y palidece de un cáncer que, utilizando la teoría organicista, está matando a un ser llamado México.

El cáncer en comento es la seguridad, el cual fue acelerado por una guerra absurda y mal planeada, tal como lo manifesté en El arte de la guerra para narcos (Planeta, Temas de Hoy 2013).

Peña Nieto prometió (y falló) en su promesa de recuperar “la seguridad, la justicia y paz”, pero en su último informe a la nación, señaló que “el gobierno de la república disminuyó las capacidades y dimensiones de esas organizaciones, con eso se logró importantes reducciones en el índice de violencia”. Añadiendo; «Estamos conscientes de que no alcanzamos el objetivo de alcanzar la paz y la seguridad para los mexicanos, para hacer realidad este anhélalo requerirá de un esfuerzo por lago tiempo». 

Con esas palabras tan lacónicas, el mandatario saliente nos advierte de que la tarea de tener seguridad requerirá de un esfuerzo, pero como verá querido lector, una de las ´pareas torales para tal encomienda, la POLICIA FEDERA (PF), adolece de un cáncer que está enquistado en todos los aparatos del gobierno, y ese cáncer que llegó a la metástasis es la corrupción, tal como señaló el presidente entrante.

Policía Federal…o la cueva de Alí Baba

Gran parte del fracaso del Peñismo en materia de seguridad y que en campaña supo aglutinar para alcanzar la Presidencia de la República, tras fracasos sonados como el Caso Polet y las agresiones en San Martín Atenco, fue a que tras no poder crear su gendarmería como estaba previsto, creo una división con ese nombre, la cual desde su inicio ha sido un fiasco, por poner mandos ineptos y a que los gendarmes no han tenido la capacidad para resolver la encomienda que le asignaron, pese a presumir sus mandos y algunos elementos cursos en el extranjero (hasta en China), sólo para realizar funciones similares a las Fuerzas Federales de Apoyo, quienes son vistos como lo más bajo en la institución.

Las fuerzas federales, creadas por Wilfrido Robledo, en ese entonces contralmirante, con personal proveniente de las fuerzas armadas, quienes tuvieron su bautismo de fuego y mediático en el 2000, cuando liberaron a la máxima casa de estudios de un grupo que llevaba más de un año parada las actividades de dicho centro de estudios.

Pese a las críticas en ese entonces, el operativo fue quirúrgico y se logró restablecer el orden en una de las universidades más emblemáticas de Latinoamérica, pero como en México, cada sexenio reinventa el país y lo que se hizo en su momento es denostado por los sucesores, las Fuerzas Federales dejaron de cumplir sus funciones y se les dio un trato vejatorio que existe hasta hoy a la fecha, gracias a que los mandos en turno, han hecho de cada una de sus divisiones, sus cotos de poder, utilizando los recursos humanos y financieros como de su propiedad, tal como lo hizo el denostado Genaro García Luna.

Para muestra, el caso del subinspector Salvador Olascoaga, quien cada vez que un elemento de la escala básica solicita un permiso, amenaza al elemento con darlo de baja, bajo el añejo argumento de “primero está el interés institucional, sobre el interés personal”, sin que sepan estos sujetos llamados mandos (jefes) y cobran como tal, gracias al sacrificio de los de abajo.

En una carta abierta dirigida al Alfonso Durazo Montaño, futuro encargado de la seguridad del país bajo la égida de López Obrador, los que suscriben, denuncian abuso y acoso laboral por partes de mandos coludidos con el crimen organizado, quienes desde CONTEL (Centro de Mando de Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México) y Constituyentes (al Poniente), mandos prepotentes e incompetentes, han ejercido sus reales a base de dominio e intimidación.

En la misiva en comento, denuncian a los mandos José Hernández Gabiña, Gustavo Reyes Domínguez y al Suboficial José Idelfonso Rojas, quienes temen firmar las puestas a disposición, haciendo que el personal que estuvo en el operativo hasta más de 24 horas, tenga que hacer una puesta a disposición en su mayoría mal hecha, con los resultados por todos conocidos.

En la denuncia se menciona que Santiago Yáñez González, fue quitado de ser escribiente por vender información sobre los operativos, además de acusar a la Subinspectora María Esther Alvarado quienes en todo momento humillan y vejan al personal a su cargo, impidiendo en todo momento cualquier brote de inconformidad y critica.

También los elementos del 21 Agrupamiento de Apoyo a Operativos Conjuntos de la Coordinación de Reacción Inmediata de las fuerzas federales (el patito feo de la PF) manifestaron a este medio, vía mail “estar hasta la madre”, en virtud de “que no acaban los abusos por parte de los comandantes de agrupamiento y de compañía hacia el personal”, específicamente en Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde los 5 descansos obligatorios ordenados por la superioridad, tras haber laborado 25 días ininterrumpidos, les son condicionados al personal por el Suboficial José de Jesús Sánchez Morgan, quien condiciona los descansos a que tienen derecho el personal, sólo a aquellos que hayan realizado puestas a disposición.

El exigir puestas a disposición sin ton ni son, sólo acarrea que los elementos se dediquen a molestar a la ciudadanía con tal de complacer los números de tan flamante mando, quien en caso de exigir el elemento el merecido descanso, es amenazado con el despido.

Aunado a lo anterior, las condiciones donde se encuentran los elementos asignados a las fuerzas federales (Fuercitas como se les dice despectivamente), han hecho que sea el área de castigo para personal non grato de otras divisiones, por lo que se ha convertido esta área operativa en el vertedero de basura de la institución.

Contrario a la gendarmería, considerada como los niños mimados de la institución, quienes en realidad hacen las mismas funciones que las fuerzas federales, éstos últimos viven en barracas construidas con tabla roca, como en Ciudad Victoria, Tamaulipas, donde la temperatura alcanza hasta los 40 grados centígrados en verano, mientras el mando, pernocta en un hotel con todas las comodidades dignas de su grado y cargo.

Pese a que el hotel para el mando y sus escoltas los paga el gobierno del Estado, el personal operativo no tiene derecho a pernoctar en las habitaciones, ya que, de acuerdo con el mando, “los cuartos son para el mando y no para los gatos”.

A través de un audio, una persona que solicita el anonimato por obvias razones denuncia que en el 7 y 8 Agrupamiento de la Coordinación de Restablecimiento del Orden Público (CROP) hay muchos aviadores, denunciando al Comandante Mendoza, quien utilizó el año de Hidalgo para quedarse con el dinero.

Con respecto a la operatividad (10 mil pesos al mes como estímulo a cada elemento desplegado) éste sujeto ya se quedó con el dinero, sin que hasta el momento de escribir la presente nota (6 de septiembre) no han recibido su dinero, cantidad que no es nada irrisoria si tomamos en cuenta que son un aproximado de 14 mil elementos, haciendo mención que la operatividad sólo la cobra la División de las Fuerzas Federales.

Por otra parte, Diana Peña Galindo Directora General de Recursos Humanos de la Policía Federal, está acomodando a su gente y a sus aviadores, tal como informaron a este medio, personal conocedor de las corruptelas al interior de la institución.

Tal es el caso de Luis Jiménez Cortez quien le llegó su cambio a la CROP y no fue cambiado por ser gente allegada de Dinorah Carrasco, Directora del Enlace Administrativo de la División, pues junto con Ricardo Barajas, jefe de rotación de personal, cobran hasta 20 mil pesos por cambiar a un elemento al lugar de su preferencia.

“La corrupción está tan arraigada en la institución, que se cobra por todo y si no pagas, simplemente no sales y no te asignan agrupamiento, para que estés prácticamente sin hacer nada y ser presa del acoso y hostigamiento del personal allegado a Peña Galindo, hasta que desertas”, nos dice una fuente consultada.

Los descansos los cobran los mandos como Ricardo Barajas, quien pide a cada elemento la cantidad de 200 pesos por cada día que quiera faltar, sin que medie un documento oficial para tal efecto, habiendo casos como el del Policía Tercero, Luis “N” quien, pese a que pagó una semana por adelantado, se le dio de baja por faltas injustificadas.

Este sujeto, de apellido Barajas, cada semana mandaba una unidad por barbacoa al estado de Hidalgo, utilizando para ello los recursos materiales y humanos, sólo para cumplir el capricho gastronómico de este semi dios, como le gustaba hacerse llamar entre la tropa.

Para cumplir su antojo por la barbacoa hidalguense, éste sujeto dispone del Suboficial Juan José Rivera adscrito al servicio de la SEGOB en la calle de Lucerna de la Ciudad de México.

Los inconformes también señalan al Comandante de agrupamiento de apellido Mendoza, quien además de pedir cuota a cada elemento por estar comisionado, metió a su hija con una plaza PF 10 (Dirección de área) sin hacer nada, siendo la gota que derramó el vaso, la detención de unos elementos en Cocacalco, Estado de México, que se dedicaban al secuestro y le pasaban su cuota o moche al comandante referido, quienes al momento de su detención se identificaron como José D” de 30 años, “Ricardo M” de la misma edad y “Gabriel M” de 24 años, mismos que fueron detenidos en pleno intento de robar un comercio y por secuestrar a una persona.

De acuerdo a medios locales, los presuntos secuestradores portaban, chamarras e insignias de la Policía Federal y dijeron pertenecer a dicha corporación. Se les decomisó automóvil Jetta color gris plata con placas de circulación MYF-9198 y un arma de fuego calibre 25 mm con un cargador y 6 cartuchos útiles.

Como sucede en estos casos, ahora todos los mandos se ostentan como conocidos e incluso amigos del presidente López Obrador, quien de la mano de la llamada “Hermandad policiaca”, llevará los destinos de la seguridad de la nación.

La operatividad que consta de 10 mil pesos mensuales para el personal desplegado, se la otorga a sus 15 escoltas y al personal que él considera pertinente sin siquiera dejar las instalaciones de CONTEL, sin contar con el cobro de 200 pesos que hace por solicitar el cambio de uniformes.

ASUNTOS INTERNOS

La unidad encargada de investigar y sancionar los malos actos de los mandos es la Coordinación de Asuntos Internos, la cual está infestada por gente proveniente del Sistema de Administración Tributaria (SAT y del Instituto Nacional Electoral (INE), lo que es lo mismo, puro tecnócrata o Godínez, quienes se encargan de sancionar y de velar por los intereses de los elementos que integran la institución.

Asuntos Internos son quienes ostentan los mejores salarios y prestaciones, sin importar grados y sin siquiera tener el conocimiento básico de uso y manejo de un arma de fuego. De acuerdo a las fuentes consultadas, para un mejor desempeño, se crearon 4 sedes, las cuales, a decir de los entrevistados, son una “farsa”; debido a “que no tienen ninguna función real” y fueron creadas para darle cobijo a gente allegada a la titular María Luisa Saucedo, quien, por ser de Tabasco, dice que es recomendada del “Hombre López Obrador”.

Las sedes en cuestión no operan más que en el papel, ya que las funciones propias de Asuntos Internos son realizadas en la Ciudad de México, pero la gente desplegada no tiene una sede en el buen sentido de la palabra, sino que tiene que mendigar un lugar en los destacamentos de la Policía Federal para realizar sus tan pomposas labores.

Las sedes creadas para una mejor labor en la defensa de las labores policiales y la sanción a malos mandos y viejas prácticas están en Hermosillo, Sonora, Matehuala, SLP, Aguascalientes y Chetumal, Quintana Roo, donde el personal de Asuntos Internos realiza sus labores sin ningún tipo de apoyo por parte de la coordinación.

«Estamos conscientes de que no alcanzamos el objetivo de alcanzar la paz y la seguridad para los mexicanos, para hacer realidad este proyecto anhelado requerirá de un esfuerzo por lago tiempo», tal como dijo EPN a los mexicanos, pero con una corporación lacerada por la corrupción, donde la amnistía ofrecida por el mandatario entrante da pie a la impunidad, no esperemos que la seguridad sea una realidad, sino una quimera y sin duda, un buen discurso de campaña para las próximas elecciones. Como dijo François de la Rochefoucauld; “Muchas veces se hace el bien para poder hacer impunemente el mal.”

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Hablemos de la mentira en el periodismo, la columna de Alberto Villa

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Hablemos de la mentira en el periodismo, la columna de Alberto Villa

Por ejemplo, el 30 de octubre de 1938, mientras en Europa Hitler invadía territorios, miles de estadounidenses encendieron su aparato de radio como era costumbre en los hogares. Pasadas las ocho de la noche, como sucedía desde julio de dicho año, el programa Mercury Theater on Air, creado por el prodigioso Orson Welles, que tenía 23 años, iniciaba su transmisión en la que dramatizaba obras literarias. Al principio de la emisión, Welles leyó su mensaje introductorio acostumbrado, anunciando la obra a representar. En este caso lo hizo de manera veloz y, dado que ocupó unos pocos segundos, hubo quien no alcanzó a escucharlo y no se informó que los siguientes minutos de transmisión serían ficción. Puro entretenimiento. Una simulación. Aunque, al parecer, no fue así para todas las personas radioescuchas.

Lee más sobre el autor: Sin datos no hay historia

El tono de la narración y producción, con supuestas conexiones con el exterior de la emisora, tuvieron como efecto acelerar el drama de unos supuestos extraños episodios en el cielo. Al filo de la media hora de transmisión, se reportó que un meteorito con apariencia cilíndrica había hecho contacto con el pueblo real de Grover’s Mill, en Nueva Jersey. No cabía duda, según lo que se decía en los micrófonos, los marcianos invadían la Tierra.

La historia de los efectos del programa, mitificada a lo largo de los años, dice que la transmisión de La guerra de los mundos, que de esa obra se trató, generó un pánico nunca antes visto en las audiencias. Sin embargo, no hubo datos fiables que certificaran dicha afirmación de manifestaciones en reacción al programa radial. De aquí, ¿mintió Orson Welles?, obviamente no. Él informó de que esa transmisión era una ficción. ¿Qué ocurrió entonces?

Debemos describir el contexto social y político que se vivía entonces. Aires de guerra cruzaban los continentes. Los temores sociales se multiplicaban. Desde ese contexto se produjo la creencia por encima del sentido crítico de las audiencias. Para los no informados era posible. Algo estaba ocurriendo. Las personas tienden a buscar indicios que consoliden sus creencias previas. Aunque erróneas. Posibles.

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Ya lo dijo en 1978 Milan Kundera, en El libro de la risa y el olvido:

“Para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. se destruyen sus libros, su cultura, su historia. y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza otra vez a olvidar lo que es y lo que ha sido”.

Es lo que el franquismo llevó a cabo en España luego de tomar el poder. Borró la memoria histórica y construyó una nueva historia basada en la mentira.

Cuando esa acción de alterar la realidad es deliberada, no fruto de un error, o de creencias insólitas e infundadas, entonces se está mintiendo. De aquí que sigan ocultándola tras los desproporcionados plazos de la norma propuesta para los llamados secretos oficiales.

“En su determinación clásica, la mentira no es el error. Se puede estar en el error, engañarse sin tratar de engañar y, por consiguiente, sin mentir”… “pero la mentira es un acto intencional»: mentir será dirigir a otro u otros un enunciado o más de un enunciado, que el mentiroso sabe, en conciencia explícita, que constituyen aserciones total o parcialmente falsas…”. De Jacques Derrida, en Historia de la Mentira. Prolegómenos.

 

Cuando el periodista emite mensajes de este tipo, no ejerce el periodismo.  A lo sumo el de publicista o propagandista, pero no el de periodista. El periodista tiene un compromiso con la búsqueda de la verdad, desde sus creencias genuinas. Máxime cuando en el mundo de la política se considera a la mentira como una herramienta más de la gestión.

Repitamos lo definido por Kapuscinski:

“Creo que, para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas.”

Quién miente a sus lectores, o audiencias, no es una buena persona. No lo olvidemos.

***

El autor Alberto Vila es economista y consultor en Marketing político. Columnista en medios de Madrid y Barcelona. 

Fotografía: CordonPress

Fuente: luhnoticias.es

 

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Foro Público: La narco violencia sepulta la política de seguridad de López Obrador

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Foro Público: La narco violencia sepulta la política de seguridad de López Obrador

Foro Público

La semana pasada la violencia se volvió a desatar de la forma más visible posible, pues se suscitaron narcobloqueos y quemas de vehículos y establecimientos comerciales en Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California, lo que evidenció que la política de seguridad implementada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para la pacificación del país.

El mandatario federal que ha reiterado que implementará una política “abrazos no balazos” contra el crimen organizado ha sido cuestionado por la falta de resultados en materia de reducción de la violencia, pues en octubre de 2019, unos meses después de rendir protesta se presentó el primer gran desafío de su gobierno en materia de inseguridad en Culiacán, Sinaloa, donde los integrantes del Cártel de Sinaloa mostraron el músculo armado con el que cuentan para dejar en jaque al Estado mexicano con la detención de Ovidio Guzmán Loera, el hijo del líder de esa agrupación criminal, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

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En esa ocasión el gobierno federal decidió replegar las fuerzas armadas para liberar al hijo del capo, bajo la justificación de garantizar la integridad de la población civil, ya que se habían presentado distintos hechos violentos que provocaron el pánico entre los habitantes de esa ciudad por la organización y coordinación de este grupo criminal.

López Obrador refirió que se priorizó la seguridad de las personas sobre la detención del hijo del narcotraficante, sin embargo, en términos generales se mostró la debilidad del Estado al ceder a los chantajes de una organización criminal, lo que también derivó en la inconformidad del gobierno de Estados Unidos que amagó con enviar militares al territorio mexicano ante la ineficacia de las autoridades locales.

Sin embargo, ese episodio no fue el único que ha generado caos y pánico social, pues organizaciones como la DEA han advertido sobre el enfrentamiento por el control territorial del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), siendo este último el que mayor crecimiento tuvo durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Con los hechos ocurridos en esta semana se mostró nuevamente la capacidad de organización de los grupos criminales que han retado abiertamente al Estado mexicano, luego de que el presidente anunció que la Guardia Nacional se incluiría al modelo administrativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Los bloqueos en Jalisco y Guanajuato que se desarrollaron casi de forma simultánea evidenciaron que los cárteles de la droga son capaces de atentar contra la población civil, por lo que desmitifica la versión de falsa protección que brindan a los habitantes y se reflejan como delincuentes sin escrúpulos.

Esta situación de violencia que se ha profundizado en diferentes regiones del país han provocado que exista un malestar general sobre las acciones de combate a la inseguridad y violencia que ha emprendido el gobierno federal y cuyo discurso cada vez parece más obsoleto y rebasado ante agrupaciones armadas que no están dispuestas a seguir una política pacífica, sino que por el contrario han tratado de armarse mejor.

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Si bien es cierto que la responsabilidad total de la violencia no recae exclusivamente en López Obrador, pues es la herencia de una estrategia fallida de seguridad que emprendió Felipe Calderón en 2006 y que ha dejado cientos de miles de muertos, situación que continuó con Enrique Peña Nieto y que se ha mantenido en el actual sexenio, es la responsabilidad del gobierno actual tratar de reducir los niveles de violencia en el país y demostrar que el Estado mexicano puede garantizar la gobernabilidad.

Nota aparte: El gobierno federal debe dejar a un lado delegar responsabilidades a sus antecesores o acusar a la oposición, pues lo cierto es que el problema de la inseguridad será uno de los grandes pendientes que también heredará a la siguiente administración.

 

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Militarización, terrorismo y el uso politiquero de la desgracia

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Militarización, terrorismo y el uso politiquero de la desgracia

 

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

Politiquería. Es la palabra que resume la actitud de López Obrador ante la grave crisis que vive ya, en todos los órdenes, el país.

Su anuncio de dejar al Ejército y la Marina en las calles, más que una bofetada, es una traición al “pueblo bueno”, a sus principios ideológicos, a su palabra, a la Constitución y, por ende, a la patria.

El pretexto de la militarización, será este ambiente de terror que viven varios estados de la república.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pisotea la Constitución, pulveriza la división de Poderes y se brinca grotescamente al Congreso, para apuntalar una decisión que ni siquiera llega a decreto.

Para leer más del autor: ¡Menos días, presidente AMLO!

 

A partir del 15 de septiembre, anunciará el traslado de todas las responsabilidades de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma:

¿Por cuál fuero va a ser regulada la actuación de la Guardia Nacional, el civil o el militar? Esos uniformados de gris, que usted ve pasar por las calles ahora con tanta profusión, serán los encargados de resguardar el orden y la paz pública.

¿Qué pasará si hay un abuso o un exceso en el uso de la fuerza contra civiles? ¿El caso será ventilado en una corte militar, ya muy lejos de los juzgados del fuero común, o cómo va a ser el asunto?

Pueden darse violaciones a los derechos humanos. La pregunta viene al caso porque, aunque no nos guste a la mayoría, la militarización es casi un hecho ante una Suprema Corte convertida en un muro de lamentos.

AMLO no ha aclarado este punto. Evadió la pregunta el pasado miércoles y hasta la fecha guarda silencio al respecto. ¿Bajo qué fuero serán regidas las acciones de la Guardia Nacional?

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Una cosa es la popularidad y otra la eficacia. Las encuestas no corresponden, ni de lejos, a la calificación que tiene la 4T en materias como: Seguridad Pública, Seguridad Nacional, Salud, Educación, Economía, Comunicaciones, etc, etc, etc.

El país ya se encuentra en la mira de los principales organismos internacionales no sólo por el caos interno que se vive, sino por las políticas que pretende aplicar el gobierno federal, como es el caso de la militarización.

¿Un traidor en Palacio? 

Lo más grave aquí, insistimos, es que el mandatario ha abjurado y literalmente nos ha traicionado. Su primer acto jurídico al asumir la Presidencia fue: jurar “guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen”. Hoy, abiertamente ha violado ese juramento.

Como aspirante presidencial nos dijo: “Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertía en Guardia Nacional. Declararía que México es un país pacifista…”. Incluso declaró que “el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar a los mexicanos su seguridad”.

 

En entrevistas expresó: “No se resuelve nada con el uso del Ejército, de la Marina”; “no necesitamos un Ejército para la defensa”; “nosotros no vamos a apagar el fuego con el fuego”.

Fue más allá. Al principio de su sexenio prometió: “Vamos a enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia atendiendo las causas”.

Hace 12 años, con rostro de buen hombre, ante reporteros o en mítines públicos gritoneaba: “No podemos nosotros aceptar un gobierno militarista. Que no se utilice el Ejército para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles”. “Que regresen los soldados a los cuarteles. Se tiene que profesionalizar a las policías”.

Hace 10 años lo reiteró: “tenemos que ir sacando al Ejército de las calles”. Pero en 2020, dos años después de asumir el poder, su discurso cambió radicalmente: “Aunque me critiquen de que quiero militarizar al país, voy a seguir insistiendo en que nos deben de ayudar (sic) las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública”.

No me vengan con que la constitución  

Este año, sin haberse discutido en el Congreso la reforma constitucional respectiva, anuncia el decretazo: “Les adelanto que la Guardia Nacional pasa, completa, a la Secretaría de la Defensa”. Esto lo confirmará el 16 de septiembre, durante el desfile militar.

Es una abierta amenaza, para lucir los tanques y aviones, e intimidar a todo aquel que se quiera oponer. De hacerlo, López Obrador habrá consumado la traición a la patria. No sólo habrá cometido perjurio. Habrá traicionado el legado juarista al que él se había sometido cuando decía:

“El presidente Juárez sabía que no podíamos apostar a una república militar, sino a una república civilista…”

Como opositor, cuando Peña Nieto intentaba promulgar una Ley de Seguridad Interior, decía que cuando se habla del gabinete de seguridad, los gobiernos “de antes” sólo pensaban en que estuvieran ahí el secretario de la Defensa, el de Marina, de Gobernación, Seguridad Pública, el Procurador”.

Daba lecciones de política, moral y buen gobierno, al precisar que en el gabinete de Seguridad deberían estar los secretarios de Desarrollo Económico, Educación, Salud… Pero ya en el poder, nada de esto se cumplió. López Obrador mintió y están las evidencias a flor de piel.

En plena pandemia, como señalamos la semana pasada, hubo un subejercicio de 25 mil millones de pesos en materia de Educación y también un criminal subejercicio en materia de salud. Sólo ha gastado el 27% de los recursos presupuestados en este rubro.

Se desplomaron dramáticamente los programas de vacunación a menores durante este régimen. No ha gastado, por ejemplo, en prevención y control de enfermedades, vigilancia epidemiológica, obesidad, salud materna, salud sexual. Todo el dinero se ha ido al AIFA, Tren Maya, Dos Bocas.

Los programas de política social, traducidos en becas y pensiones, tampoco han dado resultado. El empleo para 32 millones de jóvenes cada día es más precario y mal pagado. De los 15.5 millones de jóvenes que trabajan en México, 10.8 millones no tienen ingresos suficientes y 9.4 millones carecen de acceso a la salud y seguridad social.

Desastroso pues, el mandato del hombre que buscó tres veces la presidencia de la república y que ahora, en medio de la guerra entre cárteles del crimen organizado, admite púbicamente su patética gestión, su fracaso como estadista y su traición a los mexicanos.

Existen sospechas de que los hechos de violencia y terror fueron armados desde el propio gobierno. De lo contrario, los capos se burlaron nuevamente de él y de la Defensa.

Si te lo perdiste: T-MEC y seguridad nacional: ¿Confusión mental o esquizofrenia?

 

Otro operativo para intervenir en una reunión de narcos y detenerlos, terminó en fracaso. El “doble RR” y el “Apá”, se les fueron, se les pelaron, como dicen en el barrio. Ése es el resumen de su sexenio: armisticio para Ovidio Guzmán, e impunidad a los demás.

López Obrador arrastra hoy a sus ideólogos a un discurso dialéctico fallido; a tragarse sus palabras y enderezar alocuciones inentendibles y nada creíbles. La autoridad moral que presumían se desfondó: El camino de la 4T está lleno de abrojos. Sólo los fanáticos no lo pueden ver.

El odio del pueblo: Gracias por tomarse la foto con mi dolor 

AMLO empieza a probar, a fuego lento, el sinsabor, la amargura y el odio de un pueblo que se siente engañado, que le reprocha aquello que él mismo reprochó cuando fue candidato. Le darán la espalda tarde o temprano, tal y como ahora él lo hace.

“Gracias por tomarse la foto con nuestro dolor…” Una frase que resulta simbólica y que resume los resultados de un sexenio perdido, no sólo por las desgracias naturales e imponderables externos, sino por mentir, manipular y traicionar.

Demagogia, blasfemia, es lo que se ve en el pequeño discurso que sobre Juárez alguna vez enderezó cuando aspiraba a gobernar. Ese gabinete “social” que tanto preconizaba, hoy solo transpira soberbia e incapacidad, con una Luisa María Alcalde Luján, que dice no ser la encargada del rescate de mineros.

La misma desfachatez con que la señora Beatriz Gutiérrez Muller contestó, cuando un ciudadano le preguntó: ¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer?, a lo que la escritora contestó: «yo no soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos».

Sólo falta la risotada, luego de aquella frase: “Ahí están las masacres”; y una leyenda final en la lápida: “tengan, para que aprendan”, pero no en la de los tecnócratas, sino en la de sus fans.

 

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