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Feminicidios y trata sexual

Policía de Cancún reprime y agrede a periodistas y activistas durante protesta por feminicidio

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Por Ignacio García 

Elementos de la policía de Cancún, Quintana Roo, reprimieron con balazos una manifestación de activistas feministas que protestaban por el feminicidio de Bianca Alejandrina Lorenzana Alvarado, por lo que resultaron dos periodistas que cubrían la movilización.

Alrededor de 400 mujeres activistas que se manifestaron a las afueras de la Fiscalía General de Justicia del Estado fueron repelidas por parte de elementos de la policía de Cancún, por lo que la periodista Cecilia Solís y el reportero Roberto Becerril resultaron lesionados.

La comunicadora fue herida en el pie izquierdo, mientras que Roberto Becerril fue lesionado en el hombro, aunque también la reportera Selene Hidrogo fue agredida, por lo que los tres periodistas fueron trasladados a la Cruz Roja mexicana, pero las dos primeras fueron internadas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Las manifestantes exigían justicia por el feminicidio de Bianca Alejandrina Lorenzana, cuyo cuerpo descuartizado fue localizado en un basurero, por lo que pintaron algunas paredes del ayuntamiento de Cancún, situación que provocó que los policías dispersaran la protesta con balas.

Los policías locales detuvieron a 20 personas supuestamente involucradas con las pintas al ayuntamiento y a la fiscalía estatal, mientras que el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, se comprometió a esclarecer el feminicidio de Bianca Alejandrina, pese a las acciones de violencia contra las manifestantes.

Tras las agresiones contra los periodistas que cubrían la movilización, alrededor de cien comunicadores de distintas regiones de esa entidad se manifestaron sobre la Glorieta de Ceviche para exigir justicia por la violencia que sufren los reporteros en México diariamente.

Según las autoridades estatales, el director la Policía Municipal de Benito Juárez en Cancún, Eduardo Santamaría, ordenó disparar a los manifestantes, pese a que los uniformados no portaban armas de salva, por lo que este día fue destituido por su responsabilidad en las agresiones a los periodistas y manifestantes.

 

Con voz propia

El abominable asesinato de Ingrid Escamilla

Un nuevo feminicidio cimbra la consciencia en CDMX, el de Ingrid Escamilla

Enrique Dominguez Gutierrez

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Enrique Domínguez Gutiérrez

Ni la letrina más asquerosa que hayamos visto en nuestra vida merece la deposición de un individuo que asesina a sangre fría y comete un acto tan repulsivo como asesinar a su mujer a puñaladas y desollarla. Una realidad en el que una vez más otra joven mujer es víctima por parte de su pareja, un energúmeno, loco, sádico y desquiciado personaje.

El 8 de febrero, Ingrid Escamilla, de 25 años, fue privada de su vida por su propio esposo de la manera más artera y vil que se tenga memoria en los últimos años. Apuñalada, desollada, desmembrada. Una gran consternación e indignación en muchos ámbitos de la sociedad mexicana se manifiestan y piden castigo a Eric Francisco Robledo Rosas, aunque, sea cual fuere la justicia aplicada, nada reparará el daño acontecido tanto para la víctima como para sus familiares.

El problema es muy serio y merece gran notoriedad por tratarse nuevamente de un acto misógino, pues un crimen así no tiene por qué volver a ocurrir. No se trata solo de Ingrid, hay cientos de mujeres que son asesinadas años tras año por el hecho de ser mujeres. Algo que nos debe llevar a plantearnos el papel que tenemos en esta sociedad.

Es de ofrecer una disculpa post mortem a las víctimas por parte de una sociedad que no ha sido capaz de frenar esta situación tan dolorosa que deja a las mujeres viviendo en un mundo de terror e incertidumbre, al tener que cuidarse en todo momento de la violencia, atacantes, violadores y en el peor de los casos; carniceros deshumanizados.

Desollar, desmembrar, descuartizar, arrojar las vísceras por el drenaje y odiar de esa manera no es concebible y resulta increíble en un mundo aparentemente civilizado donde el infierno está más cerca de lo que imaginamos o simplemente estamos inmersos ya en él.

Existe aún el prejuicio y el machismo latente que se mantiene en la sangre como un modo de atentar contra la integridad de una mujer y descargar la ira irracional de psicópatas que no se detienen ante nada. El odio es parte de ellos y establecen como premisa su propio egoísmo para sentirse superiores y enarbolar carencias propias de una mentalidad retrógrada que son desquitadas por decenas de formas en perjuicio de la mujer.

De acuerdo a los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en 2015 se registraron 411 feminicidios, en 2016, 600; en 2017, 736; en 2018, 861 y en 2019, 940, es decir, de 4 años a la fecha el aumento fue del 128 por ciento.

Rabia, encabronamiento e incluso impotencia es un claro ejemplo de justos reclamos para que se tomen acciones inmediatas dejando a un lado la tibieza de las autoridades. Como reacción, la digna manifestación de mujeres tiene que ser mediática.

Es urgente enfocar los reflectores y emprender de inmediato leyes que promuevan la denuncia rápida sin burocratismos ni trabas para la atención efectiva a mujeres que sufren de cualquier tipo de maltrato.

Denunciar y señalar al agresor no es una tarea fácil, sobre todo, si se trata de efectuar dicho trámite en alguna agencia del ministerio público o en una alcaldía. Es necesario que se presenten pruebas físicas de maltrato, en la mayoría de los casos no existe la atención psicológica a la mano y las penurias de una mujer al hacer señalamientos. No es precisamente algo que se caracterice por ser algo sencillo pues la vulnerabilidad, el agobio psicológico y el abatimiento generan la indefensión al aportar datos y sacar a la luz una serie de vejaciones que en ocasiones resultan indignas para la denunciante, ya sea por pena o por temor a actos pendencieros del agresor.

No dejemos que un acto deshumanizado se normalice en nuestras vidas. El juicio ligero a las mujeres que protestan es una mera reacción de insensibilidad. Pero el silencio profundo ante el fenómeno de los feminicidios, es algo que no podemos perdonarnos como sociedad.

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Feminicidios y trata sexual

Asesinan a Marielle Franco, política y activista brasileña crítica con la intervención militar en Río de Janeiro

Activista de DDHH y concejala del Partido Socialismo y Libertad, Marielle Franco era crítica de la intervención del ejército en Río de Janeiro

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Desalambre

La activista de los derechos humanos y concejala del Partido Socialismo y Libertad (PSOL, oposición) Marielle Franco, convertida en una dura crítica de la intervención del Ejército en la seguridad de Río de Janeiro, fue asesinada a balazos este miércoles en el centro de esta ciudad brasileña, informaron fuentes oficiales.

Marielle Franco, conocida activista de los derechos humanos que fue la quinta más votada en las elecciones de 2016 para el Concejo de Río de Janeiro, regresaba anoche del acto político “Jóvenes negras: moviendo las estructuras”, centrado en la lucha afrofeminista, cuando fue tiroteada mientras transitaba en su vehículo por una calle del centro de la ciudad.

En el ataque también murió el conductor de su vehículo mientras que una asesora de la política identificada como Fernanda Chaves sufrió heridas sin gravedad.

La Policía Civil de Río de Janeiro informó de que el ataque lo efectuaron pistoleros que estaban en otro vehículo y que, tras disparar, huyeron sin robar nada.

El ataque se produjo un día después de que la concejala volviera a criticar la intervención en la seguridad de Río de Janeiro en un mensaje en las redes sociales. “¿Cuántos más tienen que morir para que esta guerra acabe?”, se preguntó Franco.

Franco, que se caracterizó en la carrera política por su trabajo en defensa de los derechos humanos, especialmente de las mujeres negras como ella, ya había publicado otros mensajes cuestionando la violencia de la Policía en Río de Janeiro.

La legisladora, una socióloga de 38 años procedente de las favelas de Maré, una de las áreas más violentas de Río de Janeiro, era la relatora de la comisión del Concejo creada para fiscalizar las operaciones policiales en el marco de la intervención militar.

El crimen ocurrió casi un mes después de que el presidente brasileño, Michel Temer, decretara una intervención federal en la seguridad de Río de Janeiro para combatir la ola de violencia que afecta al estado más emblemático de Brasil desde los Juegos Olímpicos de 2016.

La decisión cede a los militares el control de la seguridad en Río hasta finales de 2018 tras la ola de violencia que el año pasado causó 6.731 muertes, entre las que se cuentan las de más de 100 policías y diez niños alcanzados por “balas perdidas”.

El PSOL, uno de los partidos más críticos de la intervención, presentó esta semana un recurso en el que le solicitó a la Corte Suprema que declare la medida como inconstitucional.

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Con voz propia

Calcetitas rojas, investigación de Frida Guerrera sobre el asesinato de una niña

La activista contra los feminicidios, Frida Guerrera, investigó y reveló la identidad de una niña asesinada y tirada en un lote baldío en Netzahualcóyotl, Estado de México.

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ESTADO DE MÉXICO.- A finales de abril de 2017, la activista contra los feminicidios en Estado de México, Frida Guerrera, su avatar en las redes, emprendió una campaña después de conocer la noticia de que una niña de cuatro años había sido violada, golpeada y asesinada, y su cuerpo tirado en un lote baldío. En nueve meses de campaña, con transmisiones y dibujos del rostro de la niña, buscaba su identidad, hasta que encontró quién era aquella niña que había sido tirada como un desperdicio a la calle.

Frida Guerrera

Calcetitas rojas, así le pusimos. Era lo único que le dejaron puesto junto con su sudadera color verde agua. Unas botas negras arrojadas despectivamente junto a su cuerpo y una cobijita de ositos en su cabeza. Fue dejada ahí, en un terreno donde ahora, a casi diez meses, fue ocupado por montones de tierra como pretendiendo sepultar el terrible crimen de a quien cariñosamente llamé mi niña.

Aquel 18 de marzo de 2017 documenté cómo encontré esa imagen que desgarró mi ser, como madre y persona, y quienes me han seguido desde aquel 26 de abril de 2017, mis transmisiones diarias de #FeminicidioEmergenciaNacional donde solicitaba ante la falta de un rostro datos que me llevaran a encontrar quién era esta pequeña. Día tras día, requiriendo el apoyo de algunos miles de personas que nos han visto durante ocho meses, en octubre 27 por fin logramos sacar ese primer rostro después de una ardua tarea. Alguien se unió a la petición y llegó primero una imagen dolorosa que mostraba el rostro severamente lastimado de mi niña.

Muchos me hacían saber que era imposible, que no iban a encontrar ni a su familia, ni su identidad y mucho menos a quienes se habían atrevido a asesinarla, violarla, morderla y dejarla ahí tirada como basura.

El 01 de noviembre de 2017, luego de dar a conocer la primera video-columna y el rostro de la niña Calcetitas rojas, un feminicidio donde el dolor no cede supe que había sido sepultada por la Fiscalía del Estado de México en un panteón privado. Qué bien, pensé, pero nuevamente oculta, invisible, como si no hubiera existido, así como legalmente nunca constó.

La artista forense Rosa Alejandra Arce, se unió a esta necesidad de darle rostro e identidad a la niña. Fue así que el 15 de noviembre de 2017 dimos a conocer la segunda imagen. Después, todo fue como una ola, me llegaban decenas de mensajes diciéndome que tal vez era una niña vista en tal lugar, otros de una chica que vio el cadáver de la pequeña en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) en Nezahualcóyotl. Cuando buscaba a su sobrina, afortunadamente para ella, no era la niña, pero estaba segura de que era mi niña. Después alguien más que me decía que era muy parecida a su sobrina, a donde me llamaban acudía en esta necesidad por conocerla.

El 25 de noviembre de 2017 recibo un mensaje vía Facebook, alguien me solicitaba hablar conmigo respecto a la niña, le pedí un número telefónico y llamé, fue el 27 de noviembre de 2017 que me comuniqué, era su tía Marina.

Todo ha pasado rápidamente desde entonces, ir a verlas, platicar con las dos tías que sospechaban que podría tratarse de la niña, finalmente estaban más que convencidas de que era la niña. El 14 de diciembre de 2017 recibí nuevamente un mensaje vía Facebook, en esta ocasión de un joven, Alberto (por seguridad le cambiamos el nombre), quién me pedía nuevamente me comunicara con él, que quería hablarme de la niña. Acudí a verlo el 15 de diciembre, una foto y un video de la niña en vida me convencieron. Era ella en esa fotografía, tenía puestas las botitas que fueron dejadas cerca de su lastimado cuerpecito. Para el 18 de diciembre todo se concretó. No tiene caso decirle de que toda la investigación se la entregué a la Fiscalía del Estado de México.

Imagen proporcionada por familiares que la identificaron.

Lo que parecía imposible

Lupita nació el 16 de enero de 2013 en Nezahualcóyotl, Estado de México. Era la cuarta hija de “Monse”. La historia de la pequeña es como la de muchas de nuestras niñas en este país, proveniente de una madre con problemas de drogadicción en un mundo donde la pobreza y la dejadez Institucional se palpan a diario, sin buscar realmente la manera de atender tan grave problema. Jeremy Guadalupe, como la conocían personas cercanas a ella, no fue registrada cuando nació, fue con una partera aquellas que socorren a miles de mujeres que no cuentan con un servicio de salud.

Lupita nació bajo una protección no otorgada, mucha gente intentó hacerse cargo de ella, pero por alguna razón nadie lo pudo concretar. Lupita, como el resto de los hijos de Monse, estaba en un lugar, después en otro. Quienes intentaban ayudar eran rechazados por la madre de la niña. Sin buscar justificar a Monse, la madre de Lupita, nada se podía esperar de ella. Fue educada de la misma manera por una madre que solo buscaba su satisfacción personal sin pensar que los hijos no son animales o que se crían solos.

El 2 de diciembre de 2013, Monse fue recluida en el Reclusorio por robo, y Lupita fue dejada en la casa de “alguien” de donde más tarde fue rescatada por la familia materna. Estaba llena de piojos, sufrió de pediculosis, durante dos años la pequeña estaba entre la casa de su abuela y “personas que la cuidaban”. Sin embargo, en esos tiempos, sus tías Marina y Luz, su abuela materna y personas que la conocían intentaban rescatar a la niña. La inocente fue entregada a su madre el 2 de abril de 2016, cuando salió del penal.

Nuevamente Lupita deambulaba en la calle y entre basureros a lado de su mamá en diciembre de 2016, Lupita llegó a casa de Doña Rufina (nombre ficticio para proteger su identidad) en Lago Cuitzeo, muy cerca de la vecindad donde vivía con Karla, quien, dicho por la niña, la quemaba con cigarrillos.

“Abuelita tengo hambre”, expresó Lupita, al abrazar las piernas de Doña Rufina que se encontraba parada en el lavadero como acostumbra, una mujer igual de humilde que ella pero con un corazón gigante. Alberto la vio y escuchó. Doña Rufina es abuela del joven, la niña vestía un pantalón azul verdoso lleno de hoyos, una playera rosa, y zapatos negros, eran aproximadamente las cinco de la tarde de ese 20 de diciembre de 2016.

Alberto le dio una moneda para que comprara sus papas y su “Coca-cola”. Lupita regresó a la casa de Doña Rufina, desde entonces ya no quiso irse. Durante 15 días nadie fue a buscar a la pequeña. Rufina, Alondra y Alberto, fueron quienes se convirtieron en su abuela, madre y padre, dicho por la niña, trataron de educarla. Lupita buscaba en los botes de basura comida para degustarla.

Con lágrimas en los ojos, Doña Rufina me hace saber que escondía los botes de basura para que la niña no hurgara la mugre. Trataron de establecer horarios de comida, pero era imposible. La pequeña quería comer todo el tiempo, y cuando menos lo imaginaba Rufina la niña ya estaba comiendo con algunas de sus tías o su “papá”

“Sólo es un taco abuelita, ¿quieres taco?”, expresaba la pequeña.

Mi niña, tú niña, nuestra niña fue arrebatada de la familia de Doña Rufina y Alberto a mediados de febrero de 2017 por Monse, su madre biológica y Pablo, su padrastro. Fueron por ella, y solo le informaron a Rufina que se llevarían a la niña.

“¿Yo qué podía hacer?, ella era su mamá”, me dice Rufina. Desde entonces nadie volvió a verla, solo la madre de Pablo el 17 de marzo y acudió al DIF en el municipio de Nezahualcóyotl para denunciar que la niña había sido severamente golpeada por su madre y Pablo.

El 18 de marzo, su cuerpo fue encontrado muy temprano por la mañana. Fue reportada, ahí estaba Lupita, Yolloxochitzin, nuestra niña, violada, asesinada y dejada como un pedazo de nada, de nadie, quien permaneció en el anonimato casi nueve meses.

Imagen de la fiscalía.

Las autoridades poco hicieron por encontrarla o buscar quién era. La fiscal Irma Millán no me contestó mi intento de colaborar con ellos el 26 de abril de 2017 para ayudar a buscarla, y expresó con cierto orgullo “Yo la sepulté, le hice su misa y no hice un video para que se supiera”.

Ni la fiscal de feminicidios Irma Millán, ni el fiscal general del estado Alejandro Gómez, ni más nadie hizo algo por saber quién era esta pequeña. Cuando Marina y Luz María fueron aquel 27 de noviembre a preguntar a la Fiscalía de Nezahualcóyotl, primeramente, les dijeron que la niña ya había sido reclamada por sus abuelos y que ya era un caso cerrado. “Hasta me mostraron fotos de los abuelos”, detalla Marina.

Cuando ya iban de salida de la fiscalía, las increparon, cuestionándoles por qué no habían ido antes a reclamar el cuerpo de la niña, por qué antes no la buscaron, y la respuesta fue:No habíamos visto nada, ni nadie nos buscó, hasta que lo vimos con Frida”.

Abrazar a Lupita

El diario vivir con la familia de la niña me ha dado la oportunidad de conocer el contexto en que creció esos cuatro años. Conocí a sus dos hermanitos que afortunadamente están con una familia que los ama y los protege, a su hermana mayor que está con su tía y que hace todo y mucho para vencer cientos de problemas que se le han conjuntado después de hacer la denuncia.

El seis de enero de 2018 conocí a su hermana, una nena que sólo le llevaba un año a Lupita, cuando la tuve frente a mí, me desarmé. Era ella, su misma cara, su misma voz, salió en su patín del diablo, ahí en Neza, tenía puesta una pijama rayada, rosa con azul y blanco, su carita era la misma, salió y cuando me vio sonrió. No pude más que arrodillarme ante ella, abrí mis brazos, para recibirla gritando un ¡hola hermosa!, ella me abrazó, solté un par de lágrimas, no podía soltarme a llorar frente a ella. Con su vocecita me dijo “Monse mató a Lupita, yo no quiero sentir feo aquí dentro, (tocándose el corazón), sólo quiero que Lupita, perdone a Monse, ella ahora está en el cielo, pero le he pedido a los Reyes su muñeco Casimerito”.

La sensación aún permanece en mis brazos, en mi cabeza, sus brazos rodeándome el cuello, recostada en mi hombro, no quería soltarla era como abrazar a Lupita, a Yolloxochitzin, a mi niña que por meses busqué, a una niña que está muerta, que no conocí viva, pero que la convicción personal me llevó a encontrarla, así a buscarla como una aguja en un pajar.

Cuando detuvieron a Monse y Pablo, no pude más que ver el rostro de Lupita que por meses busqué.

Te dije, mi niña, no podían sólo dejarte ahí y no pagar por tanto dolor que te habían causado.

Enero 2018

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