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El Caso Wallace

PGR ayudó a fabricar pruebas a Isabel Miranda de Wallace

La Procuraduría General de la República, desde 2006, ayudaba a fabricar pruebas a Isabel Miranda Torres para sostener el falso caso Wallace. Segunda parte.

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SEGUNDA PARTE

Por Guadalupe Lizárraga

ENSENADA, Baja California.- En febrero de 2006, Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace, recibió una llamada de Isabel Miranda, su exesposa. Le pedía que fuera a dar una muestra de sangre para el análisis de ADN y cotejarlo con una gota de sangre de un centímetro que la Procuraduría General de la República supuestamente había encontrado en el sardinel del baño, lugar donde afirmaba que habían asesinado y cercenado el cuerpo de Hugo Alberto. Incluso, Isabel le ofreció comprarle el boleto de avión de Tijuana a la Ciudad de México. León Miranda aceptó dar su muestra de sangre, y él pagó su boleto de avión.

Cuando llegó a la Ciudad de México, se puso en comunicación con ella, quien insistió en recogerlo en un sitio. León Miranda le dijo que en la Biblioteca de México, La Ciudadela. “No sabía ni dónde estaba la biblioteca –dice a Los Ángeles Press– y allí la esperé sentado en una banca, hasta que vi que llegaron dos camionetas negras, modernas, y venía con ella gente que la cuidaba. Cuando me acerqué, me dijo que me fuera yo en la camioneta de atrás, que íbamos a la SIEDO”.

León Miranda fue trasladado a las instalaciones de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Ella le dio el pase a un pequeño laboratorio, donde una mujer le tomó la muestra de sangre. Una jeringa, dijo. Luego, un ministerial le pidió que se pusiera una férula en la mano derecha para inmovilizarla, y pasaron a otro cubículo. Isabel le dijo que él no hablara nada y lo presentó como José Enrique del Socorro Wallace Díaz. Isabel también dijo al ministerial que ella iba a firmar por él, porque él no podía mover la mano. Cuando se quedaron a solas, Isabel comentó a León, según su testimonio, que ella firmaba los documentos como Wallace.

Carlos León Miranda temía por su vida y la de sus hijos, y no volvió a tener contacto con Isabel, ni tampoco supo de los resultados de la muestra de sangre aportada. Años después, se enteró por la prensa que la defensa de los inculpados había cuestionado el peritaje de la gota de sangre de un centímetro porque decía que era sangre de mujer, y fue justificado como “error de dedo” de parte de la perito. Las gráficas genéticas del peritaje fueron desaparecidas por la PGR, y hasta la fecha la duda persiste respecto a quién pertenecía esa gota de sangre, que en un principio la defensa especulaba que era de Claudia Wallace Díaz, media hermana de Hugo Alberto e hija biológica de Enrique Wallace e Isabel Miranda.

Farmacia Homeopática, propiedad de Carlos León Miranda. Foto: Los Ángeles Press/Guadalupe Lizárraga

La convivencia de Hugo Alberto con su padre biológico

“Tengo entendido que Hugo Alberto estuvo internado en Oceánica, y pues sí, cuando vino aquí a Ensenada se relacionó con puros dealers”, comenta Carlos León Miranda. Desde que estaba como maestro en el Colegio Aztlán, uno de los colegios en los que Isabel Miranda Torres fungía como directora pese a que no tenía acreditación profesional para ello, Hugo Alberto era consumidor de cocaína. Así lo confirmó su padre, otra testigo de calidad y uno de sus compañeros del colegio del que nos reservamos su identidad.

Hugo visitó por primera vez a su padre biológico en Ensenada a finales de octubre de 1994. Isabel le había negado la información a su hijo sobre su padre, y a León le había prohibido ver a su hijo desde que tenía 4 años; sin embargo, el padre insistía en compartir la custodia, hasta que fue amenazado de muerte por los hermanos de Isabel con armas de fuego. Uno de ellos, con el uniforme de la policía federal y arma en mano, se lo advirtió en un estacionamiento. Carlos León le dijo que sólo quería ver a su hijo, sin molestar a Isabel. Pero el hermano de Isabel le profirió insultos y amenazas de muerte en respuesta. Carlos todavía le dijo que si se quitaba el uniforme y dejaba el arma, podían arreglar las cosas. Pero el otro hombre furioso no reaccionaba.

Cuando Hugo fue a ver a su padre, en 1994, ya tenía 25 años y estaba casado con Erika Monsiváis Tenes. Tenían a Andrea Isabel, hija biológica de ambos. El padre de Hugo los hospedó en su casa, propiedad que le ayudó su madre María Guadalupe Miranda Romero a adquirirla. Carlos León vivía con su pareja, una enfermera que había conocido desde 1971, cuando trabajaron juntos en el ISSSTE. De esta unión, nació el único hijo que lleva el nombre completo de su padre.

De acuerdo con otros testimonios, el principal proveedor de cocaína para Hugo era El Mortal, un dealer local del que ya traía referencias. En aquellos años, gastaba unos cinco mil pesos diarios en la droga, más aparte el alcohol. Convivió con sus medios hermanos, a insistencia del padre. Por las noches, mientras Hugo salía de fiesta, dejaba a su esposa Erika y a su hija en casa de su padre. Así fue como Erika, conversando sobre los recuerdos de la familia, se dio cuenta cómo habían concebido a Hugo.

Isabel tenía ya 17 años y ya vivía con su tía María Guadalupe Miranda Romero, madre de Carlos. Él era médico cirujano, tenía dos hijos y trabajaba en una farmacia que había montado su madre en la colonia Roma. Isabel llegaba por él a su casa, donde vivía con su mujer e hijos, y lo sacaba de allí para que la llevara en motocicleta a Cuautla, donde compraban marihuana y alcohol. Incluso, así fue como llegaron al Registro civil de Amecameca, Estado de México, para contraer matrimonio. Meses después, nacía Hugo y lo registraron hasta el año, en la Delegación Xochimilco.

Acta de matrimonio de Carlos León Miranda y María Isabel Miranda Torres, cuando tenía tres de embarazo de Hugo Alberto.

 

La historia familiar fue contada a Erika y Erika a Hugo, en una de esas madrugadas. Él se puso muy alterado, después de conocer esa historia, y en ese mismo momento habló por teléfono a su madre. El abuelo Fausto Miranda Romero, padre de Isabel, levantó el auricular:

–¡Abuelo pásame a mi mamá!

No se escuchaba la respuesta del otro lado del auricular.

–¡Te digo que me pases a mi mamá! ¡Que me la pases!

–…

–¡Me vale madres! ¡Pásamela!

–…

–¿Es cierto que tú andabas con Carlos quemando mota?

–…

De repente, Hugo Alberto estrelló el celular contra el piso, y su rostro se puso de un rojo intenso por el coraje. Se dirigió a su esposa.

–¡Vámonos, Erika! ¡Por salud mental! ¡Vámonos!

Y el padre de Hugo, a esas horas de la madrugada, los llevó en su auto a Tijuana para que tomaran un vuelo de regreso a México.

 

¿Por qué declarar hasta ahora?

Carlos León Miranda, en entrevista para Los Ángeles Press, minutos antes de su comparecencia ante la Fiscalía General de la República, dijo que su silencio todos estos años había sido por temor. La llegada de Andrés Manuel López Obrador hizo que cambiara su percepción de la situación. Incluso, dijo conocer al presidente de la república, porque lo había saludado en persona en la ciudad de Tijuana, donde le entregó un proyecto para curar el VIH-Sida y otras enfermedades del sistema inmunológico con Homeopatía. Carlos se dedicó a estudiar y a especializarse en diversas ramas de la Medicina. Llegó a la homeopatía para contrarrestar los efectos secundarios de la alopatía y porque sus pacientes no podían gastar los altos costos de los productos de los laboratorios. Tomó cursos en Cuba, Arizona, en México, y en la frontera norte.

Sin embargo, Carlos ha vivido con el temor por las amenazas de Isabel y de sus hermanos. A toda la familia se les exigió el silencio no sólo de la fabricación del secuestro de Hugo Alberto, sino el origen del padre biológico de Hugo y del matrimonio de Carlos León con ella, desde antes de la fabricación del secuestro. Isabel utilizaba a agentes de la SIEDO-PGR para sus amenazas y para fabricar las pruebas que fuesen necesarias en el expediente o para desaparecer las que iba aportando la defensa de los inculpados. Así fue con las gráficas géneticas del peritaje de la muestra de sangre, la firma por Enrique Wallace, la carta de No antecedentes penales que fabricaron para la Corte de Chicago a nombre de Hugo Alberto, firmada por un fiscal Antisecuestros que ya no laboraba en PGR, entre otros documentos. 

 

Los Ángeles Press preguntó a Carlos León sobre el accidente de otro de sus hijos. Miró a la cámara de frente, y se le salieron las lágrimas. Se trataba de Máximo Antonio Miranda Rodríguez, de 25 años, concebido con su primera mujer. Sufrió un supuesto accidente en carretera que le costó la vida. Sin embargo, hubo testigos de que el accidente de Antonio, “Toñito”, como lo llama todavía su padre, pudo haber sido provocado. En video, León Miranda señala que este supuesto accidente podría haber estado relacionado con Isabel, porque ocurrió entre seis meses y un año antes de la desaparición de Hugo. Incluso, Hugo fue al funeral de Antonio, e Isabel le llamó por teléfono para darle el pésame.

–He sido muy estúpido, así me han tomado –dice León, mientras cuenta el accidente de su hijo Antonio. La versión alternativa que le dieron fue que Antonio iba en su auto, cuando fue alcanzado por una camioneta negra, y una vez emparejados con el auto del joven, desde la ventanilla, alguien le hizo señas con un objeto como si fuera un arma de fuego. Antonio aceleró su auto, de un modelo más viejo, y al pasar por un puente, perdió el control. Todavía quedó vivo después del impacto. Pero sufrió mucho antes de morir, señala León.

“No es justo ni legal lo que hizo Isabel, han sido muchos años de sufrimiento para toda la familia, hasta se ponía como si fuera la virgen de Guadalupe. Cómo puede tener tanto ego una persona”, y León clava su mirada en el suelo, mientras el fiscal lo llama para comparecer.

 

PRIMERA PARTE: Padre biológico de Hugo Alberto Wallace confirma fabricación de secuestro y triple identidad de su hijo

El Caso Wallace

Segunda hija de Hugo Alberto Wallace, de 13 años, otra prueba de su falso secuestro

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Por Guadalupe Lizárraga

Dos meses después de que se presentara el padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda al Senado de la República para dar su testimonio sobre la fabricación de la muestra de sangre con la que se mantenía el caso Wallace, Claudia Patricia Muñoz Acosta reveló a esta periodista en mensaje de texto que había procreado una hija con Hugo Alberto Wallace, y que había tenido “muchos años” de relación sentimental. Sin embargo, por la edad de la menor se deduce que la tuvo después de la supuesta fecha de muerte.

Muñoz Acosta, con estudios en Derecho en la Universidad Anáhuac de la CDMX, según su perfil de Facebook, y residencia en Oklahoma City, también se puso en contacto con Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto, para informarle de la existencia de su nieta adolescente. En llamada telefónica a Los Ángeles Press, León Miranda dijo que le había mandado fotografías para que conociera a su nieta, y Carlos señaló que su nieta era de “sangre Miranda”, que se parecía mucho a su hijo Hugo, pero que lo relevante es que “se hiciera algo para poner en libertad a los muchachos que están pagando por un crimen que no sucedió”.

La hija procreada con Claudia Patricia Muñoz es la segunda hija de Hugo Alberto Wallace Miranda, de 13 años. La primera, con Erika Monsiváis Tenes es Andrea Isabel Wallace Monsiváis, de 25 años de edad.

 

Los inculpados, 14 años de prisión

El reporte de secuestro, por parte de Isabel Miranda, en la entonces Procuraduría General de la República fue la madrugada del 13 de julio de 2005. Las primeras siete detenciones arbitrarias fueron en 2006: el 10 de enero, la de Juana Hilda González Lomelí; el 23 de enero la de César Freyre Morales; el 30 de enero, la segunda detención de George Khoury Layón; el 8 de febrero las de Julieta Freyre Morales (finada) y la de su madre María Rosa Morales (en libertad); la de los hermanos Castillo fue el 7 de febrero y el 22 de febrero; y ese mismo año, el 28 de diciembre fue detenido, igual, de manera arbitraria, Jael Malagón Uscanga, a quien se le relacionó como parte de la “banda de secuestradores”.

Mujeres y hombres fueron torturados con agresiones sexuales por agentes del Ministerio Público, a excepción de Julieta Freyre y María Rosa Morales, para quienes la tortura fue psicológica y fueron utilizadas por los agentes Braulio Robles Zúñiga y Fermín Ubaldo Cruz para presionar a César Freyre a que se incriminara como “líder de la banda”, mientras que a George Khoury lo presentaron como “autor intelectual” del supuesto homicidio, vinculándolo en diciembre de 2010, por medio de Jacobo Tagle Dobín, bajo tortura.

Con esta revelación de Claudia Patricia Muñoz, expareja sentimental de Hugo Alberto Wallace, por la edad de su hija, se comprueba que durante las detenciones de 2006, y la de Brenda Quevedo Cruz en septiembre de 2007, Hugo Alberto estaba vivo. Estos hechos sustentan las declaraciones de Laura Domínguez, amiga cercana de Hugo, y del investigador privado José Luis Moya que hicieron en 2006 al periodista Ciro Gómez Leyva, y por lo que fueron amenazados y denunciados falsamente de extorsión por Isabel Miranda Torres.

Nos reservamos el nombre de la menor de acuerdo con las leyes de privacidad de protección de menores, en Estados Unidos.

 

El perfil de “Sam Flores”

Hace 47 semanas, en octubre de 2019, el perfil de Facebook con el nombre de “Sam Flores” que promueve “el caso Wallace”, con la versión de Isabel Miranda Torres, dejó siete mensajes en diferentes posts de Claudia Patricia Muñoz, el mismo día, señalándole que era una “pésima madre” porque estaba “exponiendo a su hija, por las llamadas que había hecho a la periodista y a Carlos León Miranda, además advirtiéndole que ya se tenía información sobre ella.

El perfil creado el 4 de septiembre de 2018, con 14 contactos de diferentes países, no ha tenido actividad en la red social después del mensaje dejado a Muñoz Acosta.

 

Miranda, enferma de cáncer, sin comparecer ante la FGR

El avance del cáncer de hígado de Isabel Miranda Torres, y de su hermana Asunción, quien también ha sido cómplice y parte de la fabricación del caso Wallace, contrasta con la lentitud de la Fiscalía General de la República para llamarla a comparecer por la carpeta de investigación abierta en su contra -desde diciembre de 2018- por denuncias de fabricación de pruebas en la causa 35/2006 y por secuestro en grado tentativa contra la periodista Guadalupe Lizárraga.

Con una inyección diaria, proveída por Médica Sur, Isabel Miranda se defiende de la enfermedad, mientras su esposo José Enrique del Socorro Wallace Díaz, quien también fue cómplice de la fabricación del caso de su hijastro, enfrenta una enfermedad avanzada de próstata.

Isabel Miranda Torres, con su padres Fausto Miranda y Elfega Torres, su hijo Hugo Alberto y su segundo esposo Enrique Wallace. Foto: red

 

Hugo Alberto Wallace, con su madre Isabel Miranda Torres, cuando trabajaba para Enrique Wallace Díaz.

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El Caso Wallace

Expertos internacionales en DDHH, satisfechos por respuesta de México en el caso de Brenda Quevedo

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GINEBRA (15 de octubre de 2020) – Expertos en derechos humanos de la ONU* acogieron hoy con satisfacción el anuncio del gobierno mexicano de que implementará la Opinión núm. 45/2020 y liberará a Brenda Quevedo Cruz, después de 11 años en prisión en México sin sentencia, instando a las autoridades a ponerla en libertad de inmediato.

“Estamos muy satisfechos por la declaración oficial de la Secretaría de Gobernación de México de que cumplirá con la opinión del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias y liberará a la víctima de detención arbitraria, esperamos que se tomen acciones concretas en ese sentido inmediatamente”, dijo el Grupo.

Quevedo Cruz fue detenida en relación con el falso secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda, reportado en julio de 2005, pero el Grupo de Trabajo encontró graves violaciones a las garantías del debido proceso, como la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgada sin dilaciones indebidas, además de haber sido torturada en dos ocasiones.

“Tras pasar más de una década en prisión preventiva, la señora Brenda Quevedo Cruz debe ser liberada, con garantías de acceso a una reparación integral”, indicaron los expertos. “La violación de sus derechos humanos debe investigada a profundidad, lo que debe de conducir a la rendición de cuentas por parte de los responsables.”

El Grupo de Trabajo exhorta al Gobierno de México a revisar urgentemente todas sus opiniones relativas a México, con la finalidad de identificar e implementar las reformas estructurales al sistema de justicia que son necesarias para evitar que casos como este se repitan. “Quedamos a la disposición del Gobierno para ayudarlo a cumplir con sus obligaciones internacionales.”

Con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 5 de los métodos de trabajo del Grupo, José Antonio Guevara Bermúdez, miembro mexicano del Grupo de Trabajo, no participó en la adopción de la Opinión núm. 45/2020.

* Los expertos de la ONU: Leigh Toomey (Presidenta-Relatora), Elina Steinerte (Vice-Presidenta) Sètondji Roland Adjovi y Seong-Phil Hong, Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria.

Los Grupos de Trabajo forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, el mayor cuerpo de expertos independientes del Sistema de Derechos Humanos de la ONU, es el nombre que se da a los mecanismos de investigación, recopilación de información y mecanismos de monitoreo que analizan la situación de los derechos humanos en algún país determinado o la situación de un derecho humano en particular en todo el mundo. Los expertos trabajan de forma voluntaria, no son funcionarios de la ONU y su labor no es remunerada. Son independientes de cualquier gobierno u organización y sirven en su capacidad individual.
ONU Derechos Humanos, página de país –  México

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El Caso Wallace

Sobrino de Isabel Miranda reportó amenazas y secuestro por revelar abuso sexual de parte Hugo Wallace

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Por Guadalupe Lizárraga

La madrugada del 13 de octubre, Alfredo Miranda Cruz reportó a Los Ángeles Press que había sido retenido contra su voluntad desde el miércoles 7 de octubre por sus tíos María Isabel y Roberto Miranda Torres, después de que se enteraron de revelaciones que hizo a esta periodista sobre el abuso sexual sufrido a la edad de 9 y 15 años, por parte de su primo Hugo Alberto Wallace Miranda.

En estado de angustia, Alfredo Miranda llamó a la periodista para dejar un registro de las agresiones y declaró que su padre lo había rescatado de un departamento “que queda en Girasoles”. De allí, lo había trasladado al Hotel Montreal, ubicado en Calzada Tlalpan #2073, CDMX, desde donde envió la ubicación, varias veces y en diferentes horas, a la periodista.

Miranda Cruz señaló también que sus tíos estaban amedrentando a toda la familia y estaban indagando de donde se filtraba información sobre su primo Hugo Alberto.

En la conversación telefónica, de madrugada, dijo que su tío Roberto lo había seguido al hotel y que había golpeado a una mujer de Seguridad. También que había hablado con el dueño del hotel, y quería entrar a la habitación donde él se encontraba. Dijo que su tío lo estaba “amenazando con matarlo y cortarle la lengua”.

La primera llamada la hizo a las 3:27 horas (CDT), 1:27 hora de California, con la ubicación del hotel mencionado de la Ciudad de México. En el mensaje de audio abundó que habían detenido también a “Paulina”, madre de su hijo, a quien habían maltratado y desnudado, en la azotea, y que él alcanzaba a escuchar la voz de su tía Isabel Miranda. Especifica en el mensaje de voz que su tía Isabel iba a utilizar a Paulina para ofenderlo e “inventarle cosas” a cambio de dinero, “en lo que su tía era experta”.

Después de varios audios sobre la situación que estaba viviendo, y de las ubicaciones enviadas, Alfredo Miranda Cruz envió otro mensaje a las 4:50 horas, ya en pánico, en el que dice:

“Extremo peligro, en extremo peligro estoy, señora Guadalupe. Un señor quiere abrir nuestra puerta, estamos en extremo peligro, señora Guadalupe”.

 

Quince minutos después, reportó que el señor Roberto Miranda Torres (tío de la víctima) había lastimado a un testigo, mujer. Señaló que no tenía claro si había sido contratada por su tío, que eran las 5:05 de la mañana y que estaban muy estresados. Además de que ya había habido varios conflictos en ese hotel.

Cada diez minutos, Alfredo Miranda estuvo enviando sus ubicaciones a la periodista. Dijo haber recibido llamada de sus tíos a la habitación y que lo estaban confundiendo.

El último mensaje por la red WhatsApp fue a las 13:46 del mismo 13 de octubre, y la ubicación fue (19.3364444,-99.1273334) Ejido Xochimilco 33-43, Ex-Ejido de San Francisco Culhuacán, Coyoacán, 04470 Ciudad de México, CDMX, México.

 

Posteriormente envió cuatro mensajes de audio más, por Messenger, vía Facebook. El último mensaje de audio con su voz dice: “Señora Guadalupe, ya valió gorro”. A las 14:13, entró un mensaje de texto que dice: “Todo está bien, ¿de quién es el teléfono?”.

 

 

La acción de las autoridades

La Fiscalía General de la Ciudad de México dio seguimiento, directamente a través de la titular, Ernestina Godoy Ramos, después de que recibiera la información de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Gobernación, vía Alejandro Encinas Rodríguez, a quien se le reportaron los hechos.

Cuando la fiscal indagaba los detalles de lo que llamó “secuestro en curso” se le informó sobre la resistencia de la víctima para llamar al 911, por temor a que interfirieran en favor de Isabel Miranda, como ha sucedido años anteriores. Sin embargo, la fiscal enfatizó a la periodista que ya no era lo de antes, que estaban actuando conforme a derecho.

Después de que sus agentes de investigación llegaron al hotel de donde se estuvo reportando la ubicación de Alfredo Miranda Cruz, les informaron que no había ningún registro a ese nombre, y al mostrar su fotografía negaron haberlo visto entrar al hotel, por lo que solicitaron el registro de las cámaras de seguridad, ya que la víctima decía estar dentro de una habitación y haber sido testigo auditivo de que su tío Roberto Miranda había lastimado a una mujer en el pasillo que daba a su habitación.

Hoy, 14 de octubre, en torno a las 3 de la tarde, la autoridad reportó que la policía ya estaba en entrevista con la víctima, y que se encontraba estable.

 

Contexto

Alfredo Miranda Cruz había reportado desde enero de 2019 el acoso que recibía por parte de su tía Isabel Miranda Torres, pero pedía que no fuese revelado por temor a su vida. Dijo que solo quería dejar un registro con la periodista Guadalupe Lizárraga que había llevado la investigación sobre el falso secuestro de su primo Hugo Alberto por si llegara a pasar algo. En las diferentes comunicaciones con la periodista, corroboró Miranda Cruz la fabricación de la prueba de ADN, a través de una gota de sangre, que Isabel Miranda Torres, junto con los agentes de la PGR, plantó en el departamento de Juana Hilda González Lomelí. Señaló que la gota de sangre, efectivamente, era de su prima Claudia, y que su tío Enrique Wallace no era padre biológico de su primo Hugo Alberto. Que todos en la familia lo sabían, pero que los tenía a todos controlados. Y ello se podía comprobar con un análisis de ADN a la hija de Hugo Alberto (Andrea Isabel) que no tenía sangre de los Wallace.

El 28 de julio de 2020, envió un nuevo mensaje de alerta vía Messenger, en el que escribió que si algo le pasaba hacía responsable a su tía Isabel Miranda, sus tíos Heriberto y Roberto Miranda, así como a su primo Luis Alberto, Andrés, y las señoras Asunción y Magdalena Miranda Torres, a Víctor Manuel Sánchez (esposo de su tía Asunción), a su prima Claudia Wallace (hermanastra de Hugo Alberto), a Abraham Pedraza (esposo de su tía Magdalena), a Jorge Ortega Miranda y a su padre.

En el mensaje se destaca:

“…por cualquier cosa que me pase de forma acusatoria o asalto donde caiga muerto, se les haga responsables.

Yo, Alfredo Miranda Cruz, abusado sexualmente a los 9 y 15 años por mi primo Hugo (Alberto Wallace Miranda)”.

En el penúltimo mensaje de texto, escrito el 13 de octubre a las 14:37 horas, señala a la periodista:

“Señora, mi tía me quiere matar, cuando pase, anéxelo. Me están torturando”.

 

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