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Periodismo no es entretenimiento. Necesario volver al origen: Pulitzer 1995

Javier Bauluz, Premio Pulitzer 1995, reflexiona sobre la necesidad de volver al periodismo original, con perspectiva de derechos humanos como marco ético

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Javier Bauluz, Premio Pulitzer 1995. Foto: Antonio Rull

Por Guadalupe Lizárraga

Javier Bauluz ha caminado por nueve países entre migrantes y refugiados con su mochila al hombre. Periodista de derechos humanos, premio Pulitzer en 1995 y fundador de Periodismo humano en 2008, su trabajo ha dejado huella en el activismo internacional y ha inspirado a otros periodistas a volver al origen. En entrevista para Los Ángeles Press habla de ese periodismo que investiga y narra desde las personas, desde sus derechos más básicos.

¿Qué pasa en España con los derechos humanos? ¿Cuál es la violación más recurrente de la que has sido testigo en tu trayectoria como periodista?

En Periodismo humano empezamos a contar muchas cosas de España, cuando nuestra vocación era internacional, porque no se han contado en los medios tradicionales, o en los financiados por los bancos. Nada comparable con lo que pasa en México, pero no somos Suiza ni Suecia. Por ejemplo, se están deportando ilegalmente a migrantes menores, a heridos, en el frente de Melilla y Ceuta. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, es responsable de la muerte de 15 migrantes y todavía no se ha hecho justicia.

Está vigente la ley mordaza, que afecta los derechos de manifestación pacífica, de expresión y de información. han quitado a los jueces y ahora te pueden multar hasta con seis mil euros por tomar una fotografía a un policía en la calle, por manifestaciones pacíficas no autorizadas, es una represión económica, y eso ha bajado el nivel de protestas. Pero por lo que yo he visto, la deportación ilegal es una de las violaciones de derechos humanos más frecuentes.

Imagen tomada por Bauluz en el 2000, en Tarifa.

Estuviste recientemente en México cubriendo temas de Migración. ¿Cómo fue tu experiencia como periodista de derechos humanos?

Estuve con los migrantes centroamericanos. La mayoría contaba que estaban siendo asaltados por la ruta del Pacífico sur, la otra es más dura, la del noreste, la parte del Golfo.

En México me encontré que no podía meterme en cualquier parte, hay mucha xenofobia y amenazas. He pasado 150 días caminando por nueve países de Europa cubriendo el tema de los refugiados y no había tenido ese problema. Muchísima gente es deportada de Estados Unidos, muchos después de vivir durante 25 años en ese país, y los apartan de su familia, hijos, nietos. También es una crueldad innecesaria esa farsa de unir a las familias por una vez. Abren las puertas de la frontera, pero previamente escogen a cinco familias y por tres minutos les permiten juntarse para que los medios tomen fotografías.

Desde el 96, he ido siguiendo el tema de migración, he pasado por diferentes rutas, y cada que cierran una ruta lo único que se produce es más sufrimiento y muerte.

¿El tema de migración sería el más dramático para los derechos humanos?

Yo creo que es uno de los temas más importantes de cobertura periodística en derechos humanos, porque ahora mismo hay cerca de 60 millones de refugiados en el mundo. Pero en gran medida, las migraciones y refugiados son causados por las democracias fallidas y la falta de respeto en la aplicación de las leyes que velan por los derechos humanos en ámbitos nacionales e internacionales.

Las causas son las políticas que normalmente son aplicadas por los hombres, generalmente los más poderosos. Por eso hoy es muy importante que el periodismo tenga enfoque de derechos humanos, porque en los medios siempre tenemos a las mismas personas que suelen ser miembros de las cúpulas de poder, de los partidos políticos, de las empresas, y son los que están siempre en las primeras páginas, mientras que los “nadie” que decía Eduardo Galeano, sólo salen en las noticias cuando se mueren muchos al mismo tiempo, o cuando les puede dar dinero a los medios porque esos nadie están enfrentando algo escabroso.

Por ejemplo, en el caso español, es criminalizar a la gente desahuciada, señalarlos como delincuentes porque no pagan al banco, cuando eso tiene unas causas económicas y políticas muy claras. Tan sólo en Madrid se vendieron como propiedad pública más de cuatro mil viviendas sociales, muchas de ellas con la gente dentro, a fondos buitres de inversión y a precios ridículos, y luego desahuciaron a las personas sin recursos y los gobernantes no les daban ninguna opción de habitabilidad. Ahora mismo, se están investigando que en esas gestiones hubo ilegalidades, y los pasos de corrupción en esos casos empiezan a salir, y de otros muchos, no es un caso aislado.

Imagen tomada por Bauluz en la frontera de Macedonia 2015.

¿Dirías entonces que el enfoque de derechos humanos debería estar incorporado en el ejercicio periodístico en general, o deberíamos seguirlo trabajando como una especialidad dentro de las secciones de los medios?

El periodismo se tendría que hacer desde los derechos humanos con un único marco ético del periodismo, y no desde una posición sectaria, ideológica o política determinada. La declaración universal de los derechos humanos es una de las pocas cosas que se han firmado y acordado en la mayoría de los países del mundo, y que son los derechos humanos más básicos, que si no se cumplen éstos, imagínate, menos se cumplen otros de corte más político o más sectoriales.

Además, debe incorporarse la perspectiva de las personas y de las más vulnerables. Si tú miras un telediario de cualquier país, siempre salen los mismos. En España, en México, en cualquier lado, son los que tienen el poder. ¿Qué clase de periodismo estamos haciendo que dormimos con el enemigo? Ahora somos amigos del enemigo, cuando los periodistas somos los que tenemos que vigilar lo que hacen los poderosos, precisamente porque nosotros nos debemos a los ciudadanos y, lo más básico, a los derechos humanos de esos ciudadanos.

Las nuevas tecnologías han dado una fuerza extraordinaria al periodismo de derechos humanos, porque a través de las redes sociales por ejemplo se rompen cercos mediáticos, o ayudan a hacer un periodismo no tradicional. ¿Estás de acuerdo en que estamos obligados a voltear a estas nuevas tecnologías para hacer periodismo hoy?

Cuando empezamos en Periodismo humano, en 2010, con un par de años previos de preparación, en ese momento sí era algo nuevo, no en el contenido ni en el enfoque, sino en el formato para presentarlo, que eran las nuevas tecnologías y las redes sociales. En ese entonces nos miraban algunos y nos decían: “¿cómo vais a hacer periodismo en internet?” Y nuestra respuesta fue “pues, mejor periodismo que se hace en otras partes”, por ejemplo. Pero ahora todos los medios están aplicando todas las tecnologías, que en realidad tampoco han cambiado tanto desde hace ocho años. Pueden ser más bonitas, los videos se ven mejor, hay más espacio, y en las redes sociales hay más gente, pero en realidad básicamente son las mismas que empezamos a aplicar hace unos ocho años.

Igual que antes, yo no creo que el periodismo hoy enfrenta un problema de tecnologías, da igual hacer periodismo en papel, en televisión, en radio, en video, en las redes, en cualquier formato. Ésos son los formatos, las formas en las que puedes presentar una buena historia, pero lo importante es el contenido. Ahora están los medios tradicionales como locos, queriendo estar a la vanguardia de las últimas tecnologías, pero haciendo el mismo periodismo enfocado en el poder.

Refugiados en Rwanda en 1995, imagen tomada por Bauluz por la que obtuvo el Pulitzer.

¿Cuál sería hoy la diferencia que marca el periodismo hoy entonces, su independencia? ¿Le darías un valor a ello?

Si tú entras a las páginas de los principales diarios, el 40% de las noticias y sus titulares son de cosas que pasan en internet, del video del gatito, el video del que estuvo a punto de ser atropellado, basura absolutamente. Eso es entretenimiento. El problema es que la mayoría de los medios han entrado en el entretenimiento como forma de hacer dinero y el periodismo serio, ya no digo ni de derechos humanos, está marginado. En España, en los últimos cinco años iban 12 mil periodistas despedidos de sus medios. Hoy ya no tengo la cifra actualizada. Pero si despidiendo periodistas y haciendo más tonterías con las nuevas tecnologías se cree que mejoran el periodismo, no es así. Si quieres hacer periodismo, tienes que invertir en buenos periodistas y contar bien las historias.

¿Es esto Periodismo humano?

En realidad, nosotros no inventamos nada. Le pusimos “Periodismo humano” por ponerle un apellido, porque hacemos periodismo desde la mirada humanista, desde los seres humanos, desde los derechos de las personas, pero en realidad es volver al periodismo original. No hemos inventado nada, hemos vuelto atrás, porque nosotros no vamos a contar las mismas estupideces de los grandes medios al servicio de los mismos que te someten. La idea es volver al origen del periodismo, contar la historia de la gente.

Ustedes fueron una inspiración para Los Ángeles Press. Estamos cumpliendo cinco años, y siempre los hemos seguido. Hacemos periodismo independiente de derechos humanos…

Ésta es una de las cosas buenas de Periodismo humano, con el enfoque de derechos humanos y acceso a internet que antes no se estaba utilizando como ahora mismo. En ocho años han pasado muchas cosas, pero sobre todo Periodismo humano ha servido para dos cosas colaterales: para que muchos otros periodistas de otros lugares del mundo vieran que era posible hacer otro tipo de periodismo o volver al periodismo original usando las nuevas tecnologías, y también para obligar a los medios tradicionales a cambiar la agenda mediática, porque parecía que eran ellos solos los que tenían el megáfono por el mango, y si no lo contaban ellos parecía que no pasaba. No había alguien que pudiera contar.

Ahora contando los desahucios y todas las violaciones de derechos humanos aquí en España, hemos obligado a que los grandes medios por lo menos tengan a que simular que les interesan estos casos, ya que antes, como no teníamos espacios para contar, nos obligaban ellos a pasar por sus filtros, por sus rotativas, por los dueños de las televisoras, y como periodista o estabas dentro o no existías. Estas dos cosas importantes hemos logrado con Periodismo humano.

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Censura en la era de la estupidez: el caso de Charles M. Blow

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Todo pareciera indicar que estamos viviendo bajo el manto de la era de la estupidez. Basta con observar que frente al importante margen de libertad en que nos vemos inmersos nos comportamos de manera peculiar –por decirlo de una manera menos drástica–, pues esa misma libertad la utilizamos para censurar, prohibir, cancelar, eliminar aquello que se considera políticamente incorrecto.

En los últimos días a través de los medios de comunicación hemos podido conocer que incluso las caricaturas que todos hemos visto alguna vez van a ser objeto de censura porque afectan supuestamente a las nuevas perspectivas de integración y/o cohesión social.

Así, Pepe Le Pew, Speedy Gonzales, The Flintstones, Pucca, Betty Boop, Johnny Bravo, entre otros dibujos animados, han sido puestos en tela de juicio tanto por la industria del entretenimiento como por diversas voces, pero sobre todo por los ya inevitables usuarios de redes sociales, siendo ellos una parte importante de la llamada generación de cristal, pues todo les molesta. Considerando por lo tanto que deben suprimirse por completo tales cartoons.

Es conveniente agregar que esta polémica se debe al columnista de The New York Times, Charles M. Blow, quien escribió, entre otras cosas, que a su parecer el actuar del personaje Pepe Le Pew contribuye a la “cultura de la violación”. Recordemos que Pepe Le Pew es un zorrillo con muy mal olor, quien se encuentra enamorado de Penélope, que es una gatita de color negro, que accidentalmente le cayó pintura blanca en su lomo, dándole apariencia de un zorrillo. Ella lo rechaza una y otra vez tanto por su olor como porque no son de la misma especie. Pero él como buen enamorado insistirá siempre en conquistarla. ¿Realmente esto nos llevaría a cometer una violación? Yo no lo creo.

A su vez, Blow asevera que la caricatura del ratón Speedy Gonzales fomenta los pensamientos racistas sobre los mexicanos. A este respecto, conviene evocar que las aventuras del “ratón más veloz de todo México” consistían en enfrentar a sus némesis, el gato Silvestre y el pato Lucas, pues ellos agredían a los demás ratones y Speedy intervenía exitosamente para salvarlos. Si bien este dibujo animado se encuentra estructurado con ciertos estereotipos, ¿el que un ratón siempre gane la batalla nos conduce al racismo?

Desafortunadamente el columnista nunca ofrece elementos de juicio objetivos para sustentar sus tesis y con ello poder responder punto a punto a su postura. De modo que, por consiguiente, cualquiera puede afirmar lo mismo que él. Todo en aras de la corrección  política. ¿Pero quién le concedió a este tipo de periodistas el carácter de juez, jurado y verdugo para decidir sobre lo que es “políticamente correcto” para todos?

Peor aún, he notado que estos personajes que se constituyen en el nuevo Santo Oficio del siglo XXI suelen caer en una especie de doble moral, pues lo que les llamó la atención desde una óptica totalmente subjetiva lo critican y piden su censura, pero cuando se trata de otras expresiones “artísticas” evidentemente objetables no dicen nada.

Como por ejemplo –aclarando que el que esto escribe no es un mojigato–, el baile que llaman los jóvenes “perreo”, en el cual las mujeres se frotan a los varones en posición cánida simulando tener relaciones sexuales. Otro ejemplo, las letras de las canciones del género reguetón, en donde el afán de obtener un coito es explícito, empleando un lenguaje totalmente soez.

De este modo, tenemos a los miembros de la corrección política de doble moral y por otro lado a los jóvenes de la generación de cristal, los cuales en círculo vicioso se conjugan y alimentan unos con otros, fomentando lo que nos indica la Real Academia Española respecto a la estupidez: “Torpeza notable en comprender las cosas”.

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Stephen King y el escapismo literario

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

No cabe duda de que en ocasiones en una entrevista el personaje a interrogar desliza involuntariamente ciertas verdades que lo colocan en el sitio que mejor le corresponde. O quizás al contrario, se define tal y como considera que es en realidad, sin importarle las críticas que puedan surgir por ello.

Acaso el best seller número uno de la Unión Americana, Stephen King es un prolífico escritor que ha publicado alrededor de 61 novelas, siete libros de no ficción y cerca de 200 relatos y novelas cortas. Y por toda su obra se estima que ha vendido más de 350 millones de copias.

Generalmente se le sitúa como un autor de historias de terror. Pero en entrevista concedida a The Associated Press (25/02/21), no rechaza abiertamente tal indicación, sin embargo, responde diciendo que lo pueden encasillar como quieran.  “Mi idea es contar una buena historia, y si cruza ciertos límites y no encaja en un género particular, está bien”. Y resulta interesante que él mismo lo afirme pues en realidad al analizar con detenimiento sus obras más representativas sólo se observa eso, que nos relata una simple historia, no una ficción de terror.

Pensemos en Carrie, The Shining y en Misery, la estructura de estas tres novelas es lineal, el discurso narrativo es sumamente elemental y en lo absoluto complejo, los personajes obedecen a estereotipos, se exagera en las historias –sin fortuna alguna– para anular las escenas previsibles y no hay profundidad acerca del entorno de los personajes ni sobre sí mismos. Todo lo cual, en suma, nos entrega tres libros de factura puramente comercial para un público nada exigente y conformista. No por nada los críticos y académicos estadounidenses de notoriedad omiten a King de la alta literatura.

No obstante, hay que mencionar que estas obras en formato cinematográfico sufren una metamorfosis por demás inquietante y plausible. Es decir, como películas son bastante aceptables y dignas de verse. ¿Cuáles serían las razones? En el caso de Carrie, que el director fue el enorme Brian De Palma y por las extraordinarias actuaciones de Sissy Spacek (Carrie White) y Piper Laurie (Margaret White), madre e hija, respectivamente.

The Shining cobra relevancia por su director, el magistral Stanley Kubrick, y la incomparable interpretación del inigualable Jack Nicholson como protagonista. Y en Misery, sin duda alguna, la participación de la actriz Kathy Bates, quien como personaje principal realiza un trabajo perversamente perfecto.

De este modo, podríamos afirmar que al rehacer las obras de mediano nivel literario de King por verdaderos creadores de historias visuales y por excelentes actores de personajes memorables, todo cambia de manera favorable para un público más exigente y difícilmente condescendiente.

De ahí que sea sumamente revelador que Stephen King en el marco de la entrevista sobre sus pasiones como la política y sucesos de actualidad, pero sobre todo al referirse a la literatura y la política, estime lo siguiente: La ficción ha sido un “escape” de la política, no un foro. Y claro, si es sólo un escape, ¿por qué no seguir escribiendo pésimos best sellers? ¿Por qué no continuar enriqueciéndose sin aportar nada para el pensamiento reflexivo de sus lectores? Una posición apolítica siempre es política.

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Los sobrevivientes de la milenaria lengua Tu’un savi

Kau Sirenio

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La tarea es enorme, pero es el deber de los hablantes tu’un savi escribir, transcribir y divulgar su literatura, porque de lo contrario solo vivirán en la constante victimización sin aportar nada que ayude a reforzar la construcción de una identidad lingüística

Por Kau Sirenio

En el fondo de la montaña de Puebla, Oaxaca y Guerrero se pinta el arcoíris con la lluvia que sopla el viento del sur. Ahí, entre el colorido de la vestimenta de las mujeres Ñuu Savi (mixteca) y la música tradicional se forma el espiral de la lengua tu’un savi de un pueblo que se niega a morir. A pesar de los años, aún sobreviven los hablantes de esta lengua milenaria que resisten en todas las trincheras para no desaparecer ni quedarse en el olvido.

Durante muchos años, era impensable que las comunidades indígenas usaran su usanza en fiestas o que desfilaran en las calles para celebrar el día internacional de lengua materna, así ha sido siempre, maestros bilingües tratan de recuperar la memoria cultural de sus comunidades, sin embargo, no todos lo hacen, el miedo al rechazo aún es mayor.

En 2019, se celebró en San Luis Acatlán el encuentro de hablantes de tu’un savi, ese día, cientos de niños y jóvenes salieron a las calles para gritar que ahí están y que su lengua materna aún vive y que pueden cantar y gritarlo, durante el recorrido los muchachos bailaron al compás de las bandas tradicionales que no pararon en tocar piezas Ñuu Savi.

La fiesta era emotiva, sin embargo, algo faltaba en la pachanga Ñuu savi, a pesar de que los directivos permitieron que sus alumnos desfilaran, pero solo fue para los hablantes, mientras que los niños y jóvenes mestizos no tuvieron la oportunidad de convivir con sus compañeros que negaban su identidad en salón de clase.

Esta ciudad fundada por el español Pedro de Alvarado en 1522, de inmediato se convirtió en el sexto ayuntamiento de la Nueva España. De ese linaje “español” San Luis Acatlán cargó con sus prejuicios durante años sin reconocer a la población indígenas que la compone: Ñuu Savi, Me´phaa (tlapaneco) y nahua, a los que siempre llamaron como “huanco”, “indio”, “montañeros”, entre otros motes que les ponían a los indígenas que bajaban a mercar cada domingo.

La carga racista en este municipio no ha cambiado en lo absoluto, los partidos políticos se opusieron para que los pueblos indígenas eligieran a sus autoridades por usos y costumbres, es más hicieron contra labor a la consulta que el Instituto Electoral y Participación Ciudadana de Guerrero (IEPC-Guerrero), llegaron al grado de usar a los líderes indígenas para desinformar a la población los pros y los contras de la elección por uso y costumbres.

A pesar de todo, el IEPC-Guerrero, encontró que hay un 65.2 por ciento de población indígenas y sobreviven las lenguas maternas en barrios y colonias de la cabecera municipal. A pesar de los datos duros que se tienen, el ayuntamiento no cuenta con información en lengua materna y mucho menos espacios culturales que promuevan la identidad cultural lingüística.

Los funcionarios de la alcaldía dan por hecho que no necesitan intérpretes o difusión de información en lengua materna porque tienen trabajadores que hablan su lengua madre, sin embargo, nada está resuelto porque en San Luis Acatlán, lo que menos quieren los indígenas es aceptarse como tal para no ser discriminados.

Lo que debe de preocuparse que, en diez años, la lengua pierde portadores o los padres de familia prefieren enseñar a sus hijos a hablar el español, lo triste de todo es que de 6.6% hablantes de lenguas indígenas en 2010 bajó a 6.1% en 2020.

Así las cosas, a 21 años de que la Unesco declaró el Día Internacional de la Lengua Materna, no ha cambiado nada, no hubo cambio de fondo en el sistema educativo, la educación intercultural bilingüe, en nivel básica continúa con el mismo esquema “castellanizante”, porque solo se enseña la lengua materna en el aula por unas cuantas horas, aún peor, los profesores son analfabetos de su propia lengua.

El activismo lingüístico debe continuar desde todas las trincheras, porque es necesario repensar la política pública dirigida a las poblaciones indígenas. Porque no basta con celebrar cada 21 de febrero, para desempolvar la ropa tradicional, pero al día siguiente se guardan y los hablantes se enmudecen para no dar explicaciones si hablan una lengua o un dialecto como se educó durante años para enterrar las lenguas maternas que aún florecen en las comunidades indígenas.

Por lo pronto, los maestros Ñuu Savi deben reclamar el espacio para hablar y escribir tu’un savi, y generar condiciones para que la música, la poesía, el teatro, el periodismo, la literatura y el discurso ceremonial se repitan en tu’un savi.

La tarea es enorme, pero es el deber de los hablantes escribir, transcribir y divulgar la literatura en tu’un savi, porque de lo contrario solo vivirán en la constante victimización sin aportar nada que ayude a reforzar la construcción de una identidad lingüística.

Fuente original: piedepagina.mx

 

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