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Con voz propia

Peña Nieto y su error de cálculo: “Ni los veo ni los oigo”

Marchas multitudinarias en 13 estados de la repúblca mexicana y Enrique Peña Nieto, al igual que los medios, sordos y ciegos. Un análisis sobre el impacto.

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Ricardo V. Santes Álvarez *

Apenas iniciado el sexenio de Enrique Peña Nieto, una de las primeras tareas fue resolver algunos “pendientes”. Añejos, por cierto, pues se remontaban a una década más o menos, los cuales no se atendieron con anterioridad porque el PRI se ausentó del gobierno federal durante dos sexenios. Pero no los olvidó.

Megamarcha pacífica de 24 mil maestros en Guadalajara. Foto: Perfil de FB Ni un voto al PRI

Megamarcha pacífica de 24 mil maestros en Guadalajara. Foto: Perfil de FB Ni un voto al PRI

La afrenta

Se trataba de cuentas con la señora Elba Esther Gordillo Morales, “La maestra”, que había que saldar a la brevedad. De entre varias, destacó la conflictiva relación que la otrora poderosa señora tuvo con Emilio Chuayffet Chemor (conocido también por priístas como “El maestro”) cuando ambos fueron diputados y compañeros de bancada en el período 2003-2006, en la LIX Legislatura. Cuando la relación hizo crisis (Gordillo Morales tenía interés por otras aventuras políticas, al grado de impulsar el surgimiento del Partido Nueva Alianza, o Panal, en 2005), Chuayffet sustituyó a Gordillo en la presidencia del grupo parlamentario del tricolor.

No obstante el comprensible berrinche de la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el partido procedió con los trámites necesarios para expulsarle, lo que ocurrió el 13 de julio de 2006. Vale recordar que otro factor que abonó al conflicto fue el cabildeo de Gordillo en favor de Calderón en la elección presidencial de ese año. La rivalidad entre El maestro y La maestra quedó sellada desde entonces.

La revancha

Iniciado el gobierno de Peña Nieto, y conocidos los nombres de los titulares de las carteras principales del gabinete, fue sintomático el nombramiento de Emilio Chuayffet como secretario de educación pública. Lo menos que se comentó fue que se trataba de un mensaje directo a Elba Esther Gordillo. La pregunta era cómo se desenvolvería la añeja rivalidad.

Con la firma del Pacto por México, el 2 de diciembre de 2012, empezaron a despejarse algunas interrogantes. El Pacto anunciaba iniciativas de cambios importantes, que luego se tomarían como los motores de arranque para “mover a México” y colocarlo en un lugar relevante en el mundo. Del listado de iniciativas, casualmente, se decidió que una de las primeras sería la referente al sector educativo.

A través del Pacto, el gobierno y los representantes (por así decirlo) de los tres principales partidos políticos, afianzaban una endulzada alianza y se abocaron a dar una inédita sacudida a la estructura de la institución educativa. Sacudida que en un principio pareció ir en caballo de hacienda por dos razones:

1). El 25 de febrero de este año, Enrique Peña Nieto firmó el decreto de la Reforma Constitucional en Materia Educativa. Gustavo Madero Muñoz, a la sazón presidente del Consejo Rector del Pacto por México, fue el encargado de hablar de las virtudes de la iniciativa y hacer la advertencia de lo que estaba por venir. En su discurso, Madero afirmó: “Ante las resistencias que no tienen justificación fundada, sino temores alimentados con desinformación o interés mal intencionados, debemos de salir a informar. La reforma es una reforma noble que no tiene enemigos declarados, más allá de quienes se opongan a la mejora de la calidad de la enseñanza y al apoyo a los maestros que reclaman un justo reconocimiento y estímulo a su esfuerzo por mejorar su desempeño” (http://pactopormexico.org). Peña Nieto no tuvo necesidad de hacer mayor esfuerzo en este propósito; el gran aliado Madero lo dijo todo: resistencias injustificadas, desinformación, e intereses mal intencionados son obstáculos a la reforma, la cual no tiene enemigos declarados salvo quienes se le oponen.

2). Parecía que en la alianza se incluía el reconocimiento de un enemigo común, y de inmediato se supo de quién se trataba. El 26 de febrero, apenas un día después de la firma del decreto en materia educativa, “La maestra” fue detenida en el aeropuerto de Toluca. A la fecha, está en prisión acusada de desvío de recursos en agravio del SNTE. Como una vuelta al pasado glorioso del viejo Dino, haciendo recordar inevitablemente el “Quinazo” salinista el gobierno pareció anotarse el gran golpe que, se calculaba, dejaría el camino libre a los objetivos de la reforma. Esta vez, como en 1989, los medios oficialistas no dudaron en llenar de alabanzas la mano firme de un presidente decidido a avanzar cambios “por el bien de México”. No obstante, algo ocurrió

Error de cálculo.

El México del 2013 es un tanto diferente al de 1989; inclusive al de hace una década. La ausencia del tricolor de Los Pinos desde el 2000 y los desgobiernos azules por 12 años, no fueron en vano. Pese a que 2012 significó el retorno del PRI a la presidencia, las cosas han cambiado.

En el lado del poder, el desapego de los gobernadores a las directivas presidenciales durante la época azul fue notorio. La creación de la Conferencia Nacional de Gobernadores, o Conago, en julio de 2002, fue una respuesta al presidencialismo; aunque en realidad en esos tiempos era un presidencialismo cuya propia irrelevancia permitió el surgimiento de tal agrupación.

En el lado de la base social es palpable que, avanzando con lentitud pero al fin avanzando, la organización empieza a ser recurso trascendental; no sólo a través de formas convencionales sino mediante instrumentos como las redes sociales, que imprimen una tónica distinta a los objetivos de la acción colectiva.

Es claro, por tanto, que el derribo de un líder sindical y la imposición de otro “a modo” ya no implican sumisión automática de las bases. Igualmente, la existencia de un sindicato complaciente con el poder tampoco es sinónimo de anulación de sectores de disidencia organizada. En tal suerte, la cómoda postura del “ni los veo ni los oigo” que tan exitosa resultó en otra época, en la actual satisface solamente a quien se oculta de la realidad nacional. Es útil sólo para quien opta por viajar por el mundo para alejarse de los problemas y, cuando se halla en el país, prefiere cobijarse con las policías y las élites en los lugares donde el ciudadano de a pie no tiene acceso.

El error de cálculo consistió en por lo menos siete aspectos:

1). Conceder la cartera de la secretaría de educación a un personaje que en su agenda parece que solamente llevaba el objetivo de la revancha personal. Una vez conseguido el propósito, ¿cuál ha sido su papel? Porque para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no tiene espacio en su agenda.

2). Pensar que sometiendo a “La maestra” e imponiendo en la dirigencia sindical a un individuo manejable todo lo demás sería miel sobre hojuelas. No ha sido así; más bien, todo lo contrario.

3). Apostar que la “disidencia” sindical, representada por la CNTE, se sometería fácilmente a las decisiones del poder.

4). Menospreciar a quien disiente. El 2 de septiembre, Peña Nieto dijo “En el México de hoy, la democracia respeta a las minorías, pero en todo momento las minorías deben respetar la democracia, a sus instituciones y las libertadores de todos”. La alusión fue directa: en los días siguientes la CNTE ha redoblado su demostración de fuerza en las calles: no se considera “minoría”.

5). Confiar que los medios oficialistas serían suficientes para controlar la opinión pública y así socavar cualquier inconformidad magisterial. Todo lo contrario; a los contingentes de maestros se suman estudiantes y otras agrupaciones de trabajadores hartos del cerco y sesgo informativos de esos medios. ¿Quién le cree a los “informadores” de Televisa o TV Azteca?

6). Incurrir en la información a medias, o de plano la desinformación, respecto a las “bondades” de la reforma educativa. Pues pese a lo que afirmó Gustavo Madero (“Ante las resistencias […] debemos de salir a informar”), resulta que ni el gobierno ni los aliados del Pacto informaron lo que debían ni a quienes debían.

7). Creer que el “ni los veo ni los oigo” funciona hoy tan bien como ayer. No es así. Un gobernante no debe priorizar lo que hace, sino cómo lo hace: si procede al margen del acuerdo social, es un mal gobernante porque lo que hace, lo hace mal.

Las consecuencias

Los resultados de todos esos errores quedan a la vista. Están en las calles del Distrito Federal lo mismo que en las de importantes ciudades en todo el país. Si la iniciativa es tan noble y sólo busca la mejora de la calidad de la enseñanza y el reconocimiento del esfuerzo de los maestros, como se pregona, valdría la pena que los aliancistas del Pacto se pregunten por qué hay una inconformidad social cada vez mayor.

El panorama se complica. A las marchas realizadas por la CNTE este domingo en la capital de la República y otras ciudades del país en contra de la reforma educativa, se suma el rechazo a la energética; al respecto, Andrés Manuel López Obrador encabezó ayer multitudinaria reunión con diversos sectores sociales en la confluencia de Balderas y Avenida Juárez, en el corazón del país. Por si no fuera suficiente, también ayer Peña Nieto presentó su propuesta de reforma hacendaria (en Los Pinos, claro), la que al parecer dejará contentos y descontentos a los mismos de siempre.

No hay duda que los controles políticos convencionales del Estado se hallan estacionados. Por su parte, la organización social avanza porque diversos sectores convergen en el objetivo común de frenar medidas gubernamentales erróneas.

¿Cambio de estrategia?

El gobierno ha cometido un error de cálculo. Sin embargo, hay tiempo para reorientar el rumbo. El discurso de la superioridad (“las reformas van porque van”) debe cambiar a uno de reflexión y diálogo plural e incluyente. El permanecer ciego y sordo ante la demanda social sólo es propio de un régimen atrapado en el pantano de un pasado autoritario; esperemos que la tentación del “monopolio del uso legítimo de la violencia” ceda ante la fuerza de la sensatez y el acuerdo. México no merece seguir en este bache.

(*) Analista político

 Twitter: @RicSantes

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Poniatowska vs. AMLO

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En estos días en donde se observan los nubarrones de la censura en prácticamente todas partes, llama la atención que uno de los personajes más icónicos de la izquierda en México dentro de la esfera periodística y literaria alce la voz para acallar abiertamente sin fundamento alguno al presidente de nuestro país, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

A mi parecer, las conferencias matutinas del presidente son importantes en la medida en que se puede realizar el ejercicio de preguntar, cuestionar, denunciar, evidenciar, etcétera. Tanto a él como a los miembros de su gabinete en términos de los avances de sus políticas públicas para el país.

Y curiosamente, las declaraciones que le hiciera Elena Poniatowska al reportero Edmundo Cázarez en entrevista para Índice Político (18/01/21) guardan cierta relación con la pugna entre el Gobierno federal y el Instituto Nacional Electoral (INE), toda vez que este último desde hace días buscaba prohibir las conferencias matutinas del presidente, aunque posteriormente sólo logró que el mandatario eliminara de sus participaciones hablar sobre los temas de partidos y de comicios en general, pues se avecinan elecciones. Aun así, presidencia ha llevado recursos al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que resuelva.

Más aun, por esos días el INE solicitó a la oficina de la Presidencia de la República información acerca de pagos a periodistas que acuden a las conferencias conocidas como “mañaneras” (periodistas con “preguntas a modo”, claro, para lucimiento de AMLO o sin ánimo de ponerlo en riesgo). Y nada de esto prosperó hasta la fecha.

Y he aquí lo que responde la autora del magnífico libro La noche de Tlatelolco, la crónica emblemática del movimiento estudiantil de 1968; pregunta el reportero: “¿Ya chole con las mañaneras?” “Estoy plenamente convencida –dice Poniatowska– que es un exceso del presidente López Obrador con tantas mañaneras, es un abuso del poder presidencial obligar a los periodistas que vayan todas las madrugadas hacer preguntas a modo”.

Por supuesto que nuestra autora galardonada con la Beca Guggenheim en Artes, América Latina y Caribe (1994), Premio Rómulo Gallegos (2007) y Premio Miguel de Cervantes (2014) tiene todo el derecho de expresar su opinión al respecto. E incluso disentir del todo con el gobierno actual. No obstante haber sido una de las más fervientes seguidoras de AMLO desde décadas atrás. Pero como buena periodista que es sabe que frente a una aseveración de tal envergadura hay que presentar evidencias. Y si afirma que hay “preguntas a modo” lo tiene que probar. Pero no lo hace.

Y sobre la continuidad de las mañaneras, le preguntan: “¿Si pudiera hablar con él qué le diría o aconsejaría?” “Le diría: Señor presidente –apunta Poniatowska–, ya párele con las mañaneras. ¿Acaso no se da cuenta que hay un hartazgo nacional?”

¿Y a qué obedece el “parar” (censurar) las mañaneras, además del hartazgo nacional? Según Poniatowska a varias razones. A que los periodistas se levantan muy temprano y llegan corriendo. A que siempre repite lo mismo. A que ya nos tiene a todos al borde de la irritación social. A que nos divide entre “fifis” y “chairos”. E incluso de que las mañaneras se han convertido en una comedia de equivocaciones. ¿Es válido que una persona se erija en la voz de todo un país para censurar sin más? Por supuesto que no.

Finalmente, días después el presidente declinó responder a los cuestionamientos de la escritora, pues fueron varios, y sólo expresó: “Mandarle un abrazo a Elenita que la quiero mucho, eso es todo”, dijo el Mandatario. Infiero cierta condescendencia, y me inclino por ella como conclusión.

          

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El festín de los buitres

Ramses Ancira

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Historias para armar la Historia

Por Ramsés Ancira

A partir de la publicación del presidente López Obrador de que había adquirido el virus que puede provocar un síndrome respiratorio agudo severo (SARS severe acute respiratory syndrome) según sus siglas en inglés, se ha desatado un verdadero festín de buitres, sin considerar que esparcir carroña, aunque sea en redes digitales, puede provocar una septicemia en el cuerpo social llamado Estado Mexicano.

Orientados por criterios partidistas o ideológicos del más rancio y apestoso conservadurismo, quienes usan la crisis con la idea de que así combaten al Gobierno, pierden la perspectiva de que sus actitudes lo que realmente provocan es el desmantelamiento del Estado. Suponemos que ya están grandecitos, y a menos que hayan estudiado con los Legionarios de Cristo, habrán aprendido la diferencia entre Gobierno y Estado, por lo que este no es el espacio para dar cátedra de civismo elemental.

La histórica actitud tribal de muchos mexicanos sólo ha provocado pérdidas:  desde  los aztecas enfrentados con los tlaxcaltecas;  2 millones de kilómetros cuadrados perdidos porque Zacatecas;  que tenía el mejor ejército del país no quiso intervenir en la invasión de 1847; con Maximiliano porque actuó como Juárez y a través de Miramón le quitó a la Iglesia el monopolio de los entierros, matrimonios y bautizos; millonaria fuga de capitales porque gran parte de los terrenos de  Las Lomas de Chapultepec y Huixquilucan fueron entregados por una señora fanática a Marcial Maciel, quien  vendió en un peso las inmobiliarias que los administraban,   a consorcios de Estados Unidos, las cuales depositaron el dinero en Paraísos Fiscales.

Y así podemos continuar hasta épocas muy recientes cuando cientos de millones de pesos en hospitales,  cuya primera piedra pusieron Calderón y Peña Nieto nunca se inauguraron. 

La crisis del Covid, representa una verdadera guerra a nivel mundial, pero México la enfrenta de la peor manera, desafortunadamente la más común, politizándola. Ya pierden fuerza las teorías de que las vacunas son para inocularnos un chip que inventó Bill Gates, pero ahora hay quienes aplauden la iniciativa (que resultó “Fake News”) de que un empresario veracruzano haya comprado a Rusia la vacuna Sputnik) con lo cual sería posible que se salven primero los ricos.

El festín de los buitres no solo es en rededor de López Obrador, es una recreación histórica de la guerra entre los gachupines (españoles que vinieron al reino de la Nueva España,) y los indianos (hijos de los españoles nacidos en México).

Como sucedió con otra de nuestras raíces, la española, los monárquicos quisieran que hubiera otro Hitler que les ayudara para bombardear Guernica; o, en otro ejemplo, aún más reciente, otro Pinochet para bombardear el Palacio de la Moneda.

Pero resulta que viene el chillido y el rechinar de dientes, porque López Obrador, aislado, pero sigue trabajando, y para “acabarla de amolar”, justamente buscando alternativas al desabasto de vacunas, negociando ahora con el presidente Putin.

Pero entonces vienen otros cuestionamientos. La Sputnik no ha sido avalada por la sacrosanta e inmaculada Administración para el control de alimentos y drogas de los Estados Unidos, (FDA, por sus siglas en inglés). López Obrador no se cierra a la posibilidad de la Sputnik, ni de la CanSino China. “Ha de ser porque nos quiere como conejillos de indias de vacunas que nos van a volver comunistas”, argumentarán algunos, aunque ni China ni la Federación Rusa sigan ya ese modelo político y los virus no tengan preferencias electorales. 

De 130 millones de mexicanos, aproximadamente 100 millones son mayores de 15 años. El acuerdo al que llegó este 25 de enero de 2021 el presidente López Obrador con el mandatario Vladimir Putin representa 24 millones de vacunas, esto significa que uno de cada cuatro adultos que decida vacunarse recibirá el medicamento ruso.

La densidad poblacional en la Ciudad de México, cuya altura hace más difícil la dispersión de contaminantes (probablemente también del virus) y complica la absorción de oxígeno, nos coloca en una situación excepcional, por lo que también se requieren medidas excepcionales.

La jefa de gobierno Claudia Sheinbaum y la secretaria de Salud de la capital de la República Olivia López se la están jugando y están respaldando el tratamiento con Ivermectina, que no se ha recomendado a nivel federal

Será después cuando sea oportuno evaluar cuándo la política y la ciencia, se conjugaron de mejor manera para frenar la mortandad y aliviar la pandemia.

Pero hoy es necesario evitar el festín de los buitres, pues la epidemia de odio será mucho más peligrosa que la del Covid, y en más de cinco mil años de civilización todavía no se encuentra la vacuna. Veamos las relaciones de Israel con los Filisteos, y ahora con los palestinos, solo como ejemplo. 

Una propuesta más. Ni un solo voto a ningún candidato, de Morena o de cualquier otro partido que utilice el COVID como estrategia de propaganda. Así sí podemos politizar, sin contribuir al festín de los buitres.

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Con voz propia

Las coincidencias de dos casos en paralelo en las manos del fiscal de México: Isabel Miranda y el General Cienfuegos

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Guadalupe Lizárraga

La Fiscalía General de la República, bajo la administración de Alejandro Gertz Manero, ha llevado los casos judiciales del general Salvador Cienfuegos, acusado por la DEA en Estados Unidos de narcotráfico en octubre de 2020, y el de Isabel Miranda Torres, señalada por la investigación periodística El falso caso Wallace, desde diciembre de 2018.

Dos casos en paralelo en las manos del fiscal, que presentan ciertas coincidencias.

  1. Con el proceso de Cienfuegos, el fiscal se sintió “linchado” por la prensa, mientras que con el de Isabel Miranda ni asomó la cabeza. En ambos, la FGR determinó el no ejercicio de la acción penal. La supuesta investigación judicial sobre el General duró dos meses. La de Miranda, dos años.
  2. En el primero, la DEA entregó parte de conversaciones que involucraban al General con el narcotraficante H2, del Cártel de los Beltrán Leyva, en un seguimiento de hace diez años; con la segunda le entregué una investigación que me ha llevado seis años de mi vida bajo riesgo, y una serie de hallazgos.
  3. Por una parte, en el caso Wallace, estos hallazgos revelaban que las personas privadas de su libertad eran inocentes; y por otra, las relaciones de Miranda y su hijo con el mismo cártel. En ningún de los dos casos, hubo un seguimiento riguroso a manera de investigación por parte de la FGR.
  4. Dos hechos relevantes a mi mirada: En febrero de 2017, el general Dauahare, asesor de Cienfuegos, visitó el Reclusorio Oriente para visitar a un miembro del Cártel de los Beltrán, en el dormitorio VIP, testigos de por medio. A la semana extraditaron al interno, y ejecutan en Nayarit al H2.El otro suceso, ocurrió en julio de 2019, cuando informé al fiscal Gertz Manero que el narcotraficante Héctor Huerta Ríos, alias “La Burra”, líder de una facción del mismo cártel, había confesado en su celda que él personalmente había asesinado a Hugo Alberto Wallace Miranda.
  1. Esto habría pasado tiempo después de que Hugo Wallace se negara a entregar cargamento de droga al mismo cártel, con el que se relacionaba en términos de tráfico y consumo. El día que yo hablé con Gertz fue el 4 julio 2019, por las 2 pm. Seis horas más tarde, Huerta Ríos era acribillado.
  1. Al día siguiente, a las 7hrs, me enviaron fotos a mi celular de Huerta acribillado en su auto. Fue cuando decidí regresar a California ese mismo día sin concluir mi trabajo en CDMX.
  1. Ahora, el Gral. Dauahare está en la Segob, el narcotraficante que podía aclarar lo de la supuesta muerte de Hugo Wallace está muerto, y Cienfuegos y Miranda, protegidos por la fiscalía. Todos con vínculos al mismo cártel.
  1. De acuerdo con el testimonio del narcotraficante Huerta Ríos, el cuerpo de Hugo Wallace habría sido enterrado en Nayarit. Y quien habría operado como intermediario del cártel de los Beltrán Leyva para que se lo entregaran a Isabel Miranda era el exfiscal Edgar Veytia, alias “El Diablo”.
  1. El exfiscal Veytia, actualmente en prisión estadounidense por narcotráfico, mantenía una relación muy cercana con Isabel Miranda, quien lo reconoció públicamente cuando estaba en funciones por su supuesta eficiencia en la disminución del secuestro en Nayarit.
  1. En entrevista para Aristegui, el fiscal Gertz Manero dijo con respecto a Cienfuegos, “que argumenten lo que les dé la gana, es una primera acción del proceso y es absolutamente combatible”. Refiriéndose a que podía ser impugnado.
  1. Lo que no dijo el fiscal es que el lapso de impugnación es de 10 días, si no dan por cerrado el caso. Con Miranda lo hice, pero entre Navidad y la pandemia, el proceso está detenido, igual que los amparos de las víctimas en busca de que se hagan valer sus derechos, mientras siguen sufriendo el maltrato, amenazas y extorsiones de los directores de penales.
  1. También señaló el fiscal que deben de impugnar con pruebas legales. De las pruebas de Isabel Miranda ninguna era legal, todas fueron fabricadas. En mayo de 2019, Gertz habló delante de mí con el padre biológico de Hugo, y yo le entregué el peritaje original de ADN femenino coincidente con José Enrique Wallace Díaz.
  2. También entregué los videos y documentos apócrifos que me presentaron agentes de la SEIDO cuando me quisieron secuestrar en noviembre 2016 y febrero 2018, bajo órdenes de Miranda por difundir una versión del caso “diferente a la oficial”.
  3. De la recopilación de evidencias por la DEA sobre Cienfuegos, entre otros diez generales, la FGR determinó que no había responsabilidad del General. De Miranda se determinó lo mismo. Lo curioso son las aparentes coincidencias: torturadores, con vínculos al mismo cártel.
  4. Gertz dijo que recurriría a instancias internacionales para que analicen la legitimidad, juridicidad, y el respeto a los derechos humanos con el caso de Cienfuegos, porque se cree que la fiscalía actuó de manera parcial. Y ese linchamiento no lo va a permitir, así lo advirtió.
  5. Sin embargo, en el caso de las víctimas de Isabel Miranda, Gertz no reparó en los factores que hoy menciona, mucho menos en la legalidad de las pruebas. Ni aludió a La Haya ni a CIDH, pese a 8 personas sobrevivientes de tortura, violencia sexual y encarcelamiento injusto.
  6. Concluye Gertz: “Todos somos inocentes hasta que se nos demuestre que somos culpables”. Frase elocuente, cuando las víctimas de Miranda no han tenido la misma suerte que el general Cienfuegos, traducido en un debido proceso y en el respeto a sus garantías constitucionales.
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