Peña Nieto: ¿Cuáles evidencias?

Eduardo Ibarra Aguirre

Para Enrique Peña Nieto “los infundios absolutos” (10 de julio) pasaron a ser “infundios” (12 de julio), ya sin el adjetivo calificativo porque acaso le explicaron sus asesores que en política como en otros quehaceres humanos no existen verdades absolutas, salvo en las religiones. Pero el mexiquense persiste en su verdad, lo cual es comprensible y legítimo, otra cosa es si convincente frente al vigoroso reclamo ciudadano por los resultados oficiales de la elección presidencial y la coacción y compra del voto, amén del rebase de los topes a los gastos de campaña y la utilización de dineros de origen ilícito, a cargo del Revolucionario Institucional, denunciados ante el Tribunal Electoral el jueves 12 por los dirigentes del Movimiento Progresista.

Entre la “elección ejemplar” que “observó la sociedad” (no los televidentes que la noche del 1 disfrutaron o padecieron una película sobre una jornada cívica nórdica) y la denuncia jurídica de más de 600 fojas para “demandar la invalidez de la elección presidencial”, media un abismo entre las visiones de los candidatos que, de acuerdo al Instituto Federal Electoral, ocuparon el primero y segundo lugares.

Arbitro que no hizo honor a su función, y por ello le tocó su buena parte en el juicio de inconformidad que interpuso la dirigencia de las izquierdas coaligadas y que raudo y veloz –como no actuó en toda la campaña–, rechazó el Consejo General.

Las diferencias abismales entre Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, en la percepción del mismo hecho, no son un dato alentador para nadie que apueste a que el disenso tenga una desembocadura democratizadora.

Reparto de despensas en Coyoacán, México, antes de la elección Foto: red

Al mexiquense experimentado en prácticas irregulares desde que gobernó y entregó el mando a un súper votado Eruviel Ávila (“puede verse cascado, pero tiene 43 años”: EPN), le cuesta trabajo aceptar la más mínima crítica a la elección cuando millones la hacen o de plano la impugnan, empezando por Felipe Calderón al que la jauría de intelectuales sistémicos se le fue a la yugular; siguiendo con Gustavo Madero, el presidente de Acción Nacional, y ahora el senador Felipe González habla de la “presunción de manejo ilegal de fondos”.

El PAN con 12.7 millones de votos y el Movimiento Progresista con 15.9 millones de sufragios, no comparten la visión idílica sobre las elecciones de Peña, el PRI, Televisa, Milenio… Otra cosa es la inconsecuencia de la docena de familias dominantes en el blanquiazul y que, como en 1988, negociarán con el mejor postor.

Cuando Rosa Elvira Vargas y Enrique Méndez refieren en la entrevista las cifras que no podrá ignorar Enrique Peña en ninguno de los escenarios previsibles para el 1 de diciembre, revela cortedad al juzgar de “falaz” que se trata de una mayoría que votó contra él. “En todo caso fui el menos rechazado”, reacciona mostrando buenos reflejos y ordena, como si estuviera con los suyos (Videgaray, López, Calleja…): “Así es como habría que verlo”.

El estado mayor del candidato llamado triunfador por el muy cuestionado IFE, sabe mejor que nadie que la caricatura de la “elección impecable”, sueca, está hecha añicos, con mayor rapidez y alcance –expresada en las calles, las redes sociales y las iniciativas de convergencia multisectorial–, que hace seis años.

Peña Nieto tiene perdida la batalla informativa en los más influyentes diarios alemanes, estadunidenses, franceses, italianos… Y es que allá no basta con jurar que el PRI no ofreció las tarjetas Monex, Soriana o las telefónicas que conoció por algunos reporteros. Y menos aún ante los testimonios sobre la coacción y compra masiva del voto, encogerse de hombros y preguntar: “¿Cuáles evidencias?”.

Despensas en Rosamorada, Nayarit, antes de la elección y sacadas del Ayuntamiento. Foto: red

Acuse de recibo

Patricia Barba Ávila dice desde la capital de Durango que “Peña exhibe el nerviosismo que lo ha venido atormentando desde que el 11 de mayo experimentara un rechazo mayoritario en una universidad privada. Vaya ironía para este amante del neoliberalismo privatizador de todo. Sigue pensando que a punta de spots y discursos huecos, puede contrarrestar el enorme peso del movimiento social que ha dicho claramente: ‘No queremos a Peña’”. Lo anterior es sobre “Infundios absolutos” y llamado al diálogo (13-VII-12)… En torno al mismo tema el doctor Jorge Rogelio Castro apunta: “Franca y clara tu exposición que predican y predicaban millones de mexicanos impotentes, esclavos del poder fáctico, de la grosera, prepotente actitud de los malos, de los perversos, de los criminales, de los sinvergüenzas, de los sádicos, de los cínicos, de los mierderos cuyo baño diario es la estafa, la vivencia podrida del presupuesto; expertos en partidas y falsas facturaciones, robos, préstamos, fraudes, dolos, injusticias (…). Alexis Ibarra Martínez no sólo se doctoró con la tesis La construcción del conocimiento compartido: un estudio discursivo de una comunidad de terapeutas, presentada el 10 de julio en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, sino que dos días después el tribunal evaluador le otorgó el Cum laude.

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

3 comentarios en “Peña Nieto: ¿Cuáles evidencias?

  1. Peña cuenta con el APOYO de esa. INTITUSIONES , TAN SOLO el dirigente de IFE SABEMOS QUE RECIBIO POR PARTE DEL 100 MILLONES DE PESOS LEONARDO VALDEZ ZURITA ,DE LOS OTROS AUN NO SABEMOS PERO SI DE LOS 90 mil MILLONES QUE SE ROBO DEL ESTADO DE MEXICO MINIMO A DEBER REPARTIDO UN 15 MIL MILLONES PARA SOBORNAR A TODOS MAS APARTE LOS GOBERNADORES QUE TAMBIEN HAN ROBADO PARA APOYAR TODO ESTE COCHINERO Y ENGAÑO ARA VOLVER A LA PRESIDENCIA Y SEGUIR TENIENDO LA LIBERTA DE VOLVER HACER DE LAS SUYAS

  2. para que querer ser presidente de mexico a toda costa!! no lo entiendo deveras!! si la gran mayoria de los mexicanos no lo quiere(y el lo tiene claro) y por mucho que quiera el poder para que ching…..s quiere un pais en la actual situacion de mex. es de locos!!! hay epn!!! por que no eres un hombrecito normal??????? jajajaja

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