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Patrioterismo, el último recurso de AMLO; una mentira más y ya

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TRAS BAMBALINAS 

  • Grito patriótico y pobreza 

  • Sobrecosto del AIFA, Dos Bocas, Tren Maya 

  • Corrupción en Segalmex 

  • Mario Delgado, vuelos y elecciones mafiosas 

Por Jorge Octavio Ochoa

Ahora que no le sale nada bien, y los resultados se le desbaratan, el último recurso del presidente de la República será recurrir al patrioterismo en contra del T-MEC que él, muy sonriente, firmó.

Pobreza franciscana, es el anuncio, pero a nadie hizo feliz, porque eso no garantiza un mejor uso del gasto. Solamente confirma un mayor recorte presupuestal para apalancar los proyectos “estelares”, del presidente.

También nos presagia un apretón fiscal a todos los sectores. Más del 30% de los ingresos de los trabajadores se van al pago de impuestos, a retención del Impuesto Sobre la Renta y al pago de becas y estímulos que no están auditados.

Él dirá que hay falta de solidaridad de “los conservadores” con ese pueblo, que masificado, no encuentra alternativas de trabajo y tiene que recurrir al autoempleo y a las dádivas de la 4T.

Pero eso sí: usted no verá cambios en la derrama de recursos para continuar el Tren Maya, Dos Bocas o el dichoso AIFA, que no levanta ni con el cierre de pistas en el AICM, ni la promesa de precios bajos a destinos como ¡Venezuela!

Tampoco verá una disminución de las movilizaciones políticas. “Las corcholatas” seguirán viajando por todo el país para promover sus candidaturas, bajo la promesa de que seguirán por la misma ruta del gobierno actual.

A estas alturas de la administración Lópezobradorista, lo único que se puede anticipar es que será un sexenio perdido; plagado de políticas fallidas, mal sustentadas y peor ejecutadas.

Mire que destinarle otros 22 mil millones a Dos Bocas ¡por no haber presupuestado el IVA!; o incrementar un 172% los costos del trenecito Maya: son, a todas luces, graves fallas de planeación.

El costo total del Tren Maya se elevó un 172%, al pasar de 150 mil a 409 mil millones de pesos; Dos Bocas se elevó un 50.3% al pasar de 163 mil a 245 mil; el AIFA se elevó un 54%, de 75 mil a 116 mil millones de pesos.

Y lo peor es que Dos Bocas todavía no produce ni un litro de gasolina; AIFA difícilmente tiene 14 vuelos diarios y el Tren Maya será utilizado por esos “fifís” conservadores, que tanto odia el jefe.

López Obrador ha hilvanado un gobierno ensartado de mentiras: ¿sistema de salud de primer mundo, autosuficiencia energética, autosuficiencia alimentaria, reducción de la pobreza, mayor seguridad nacional, criminales convertidos en agricultores?

¡Falso! Ni los narcotraficantes cambiaron las metralletas por el arado, ni habrá un cambio en el sistema de producción alimentaria en el país. Es más: el Sistema de Seguridad Alimentaria (SEGALMEX) presenta hoy un desastre financiero.

No se sabe cómo se repartió maíz, frijol y leche a las clases populares. Diconsa y Liconsa son un mar de opacidad. Tan sólo en Diconsa, hay un gasto adicional, no presupuestado, por 2 mil 104 millones de pesos.

No hay camino de retorno, el presidente lo sabe. Por eso, hoy su única estrategia a la mano es polarizar más a la nación. Enfrentar a esos 30 millones que lo eligieron, contra otros 30 millones que lo rechazan.

Vergonzoso espectáculo: ¿MORENA, la mejor opción? 

Andrés Manuel, al igual que muchos comentaristas y observadores políticos, se confían porque Morena, no parece tener rival en frente para los comicios del 2024, ante una oposición aterrada y presuntamente en retirada.

Sin embargo, lo ocurrido este fin de semana deja mucho qué pensar. Morena está muy lejos de ser un partido democrático. Las imágenes difundidas en redes sociales así lo demuestran.

No sólo hubo acarreo, compra de votos y cooptación. Hubo violencia y eso es lo más grave. La violencia ha sido el talón de Aquiles de toda la gestión de AMLO y se irá del cargo con cifras altamente negativas y escandalosas.

Evidentemente hay peligrosos grupos de poder que se mueven al interior de ese partido. Será todo un espectáculo ver como se comportan durante su Congreso, cuando empiecen a definir el mecanismo para elegir candidato presidencial.

Desde este último fin de semana de julio, en Morena han tratado de pulverizar a todos los oponentes internos. Ya después todo será fácil: enfrentar a “Alito, Markito y Chuchito”, ese patético trio de dirigentes opositores sin rumbo.

Aun así, los AMLISTAS no han considerado las fuertes confrontaciones que se han gestado. en Puebla, por ejemplo, el gobernador Barbosa mantiene una abierta pugna con Ignacio Mier y el grupo de Manuel Bartlett rumbo al Consejo Nacional.

En Veracruz, los partidarios de Marcelo Ebrard o Ricardo Monreal temen que el gobernador Cuauhtémoc Cuitláhuac meta la mano para favorecer, con delegados, la candidatura de Claudia Sheinbaum, como ya se vio este fin de semana.

Hay un mal fario respecto al futuro del país. Todo indica que en el 2023 se agravará la crisis económica y el volumen de pobreza se habrá incrementado con otros 16 millones que han perdido todo luego de la pandemia.

EDOMEX, piedra de toque del acuerdo AMLO-EPN

Pero todavía tiene que correr mucha agua bajo el puente. El Estado de México es la piedra angular de la piedra pactada entre López Obrador y Peña Nieto. Para el clan Atlacomulco sería literalmente catastrófico perderlo.

Granero de votos a nivel nacional, las encuestas revelan que una oposición unida podría vencer a Morena. El problema son los apetitos desmesurados de los dirigentes del PRI, PAN y PRD, y la soberbia de Movimiento Ciudadano.

El expresidente Peña Nieto y el clan, procesan una estrategia que, aunque usted no lo crea, podría determinar un cambio dramático para la contienda presidencial del 2024 y cambiar definitivamente las perspectivas.

Por lo pronto, Morena perfila nuevamente a Delfina Gómez como candidata a la gubernatura, pese a que las encuestas globales no le son favorables y podrían detonar una grave ruptura interna con epicentro de Texcoco.

Delfina tiene un litigio pendiente con el INE, por el desvío de salarios de trabajadores cuando fue alcaldesa en dicho municipio. Además, deja el sector educativo con un saldo de 1.4 millones de alumnos de educación básica que abandonaron las aulas.

No es que ella tuviera la culpa, pero junto con Esteban Moctezuma y el Coronavirus, puso al descubierto un sistema educativo rebasado por el tiempo, rezagado y con un amago de ideologización que puede confrontar a la sociedad.

El milagro opositor   

Si la oposición, incluido Movimiento Ciudadano, alcanzara un acuerdo para impulsar una candidatura de unidad, adiós aspiraciones de Morena. Podría ser el primer gran aviso de lo que ocurriría un año después.

La confrontación interna del partido en el poder podría agudizarse, a la luz del trato autoritario y excluyente que han recibido algunos de los aspirantes, en particular Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal.

El primero, fue literalmente “regañado” por pedir “piso parejo”. El segundo, simple y sencillamente ha sido excluido. López Obrador ni siquiera lo menciona en sus peroratas.

La dignidad tiene límites y el actual mandatario cree que puede ofender y denostar a mansalva, sin ninguna repercusión. Pero saquen ustedes la cuenta de cuántos secretarios de Estado le han renunciado y cuáles son las críticas que le hacen.

Germán Martínez fue uno de los primeros. Dejó el IMSS en el 2019 y hoy se ha convertido en uno de los críticos más furibundos del régimen, al que el mandatario no se ha atrevido a contestar una sola de sus acusaciones.

Otro de sus críticos más temibles Carlos Urzúa, su primer secretario de Hacienda, que dejó el cargo en medio de serias divergencias de política económica con el primer mandatario.

Víctor Manuel Toledo, ex titular de SEMARNAT, también renunció tras serios cuestionamientos a la política ambiental del régimen; Jaime Cárdenas, que dejó el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado debido a la opacidad que reina ahí.

El trato despótico del mandatario puede verse gráficamente, en la foto que apareció este viernes en varios diarios capitalinos: el presidente en una gran mesa, y frente a él, como lacayos, todos los miembros del gabinete.

Muchos de ellos son los que podrían revivir en algunos meses, y dar a conocer las condiciones y el trato autoritario con el que López Obrador ha querido llevar la administración pública nacional.

El silencio de Mario Delgado  

Si a ello le suman las investigaciones que lleva el Departamento de Justicia en los Estados Unidos, que tiene fichados a varios políticos de la actual administración, las cosas no son tan halagüeñas para el mandatario.

Para empezar, el mismísimo líder de Morena, Mario Delgado, está involucrado en algunas investigaciones en torno a Sergio Carmona Angulo, asesinado en Nuevo León. El líder nacional de Morena, no ha desmentido la versión.

La averiguación implica a Carmona Angulo en presunto lavado de dinero y financiamiento de campañas políticas en México, entre ellas la del gobernador electo de Morena Américo Villarreal.

Las versiones difundidas, aseguran que Mario Delgado viajó “al menos dos veces”, en el avión privado de Carmona Angulo. También aseguran que a este sujeto le había encargado la reconciliación entre cárteles mexicanos de la droga.

El hermano de Carmona Angulo huyó a Estados Unidos inmediatamente después del asesinato y se entregó a la justicia norteamericana para ser considerado testigo protegido.

Tan sólo en esa investigación, que forma parte de otras, se ventilan ya varios nombres de políticos del actual régimen. Las sonrisitas y socarronerías podrían convertirse en angustia antes del 16 de septiembre. Podría haber grito y “tiro”.

No hay que olvidar el caso de Daniel Chávez Morán, amigo y casi “brother”, de López Obrador. Tanto así, que tiene empleado a José Ramón López Beltrán, en una de sus empresas radicada en USA: Kei Partners.

En junio del 2020, cuando el presidente dio el banderazo del Tren Maya, designó a Chávez Morán como su representante en la supervisión del proyecto y, por ende, benefició directamente a Vidanta, fundada por el hotelero.

Dicha empresa obtuvo la ampliación, por 15 años más, de tres concesiones de playa en México, ¡justo en el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador! Pero el presidente dice que “no hay conflicto de interés”. Quizá sea de capital.

En esa trama, KEI Partners es la empresa “afortunada” para la cual presta sus servicios de “asesoría legal” José Ramón, no se sabe si con licencia profesional. Pero eso, a Érika e Iván Chávez, hijos de Daniel, no les preocupa.

A AMLO tampoco. De hecho, parece gustarle las transacciones y operaciones sospechosas. Ya lo vimos con la venta irregular de boletos de la lotería, que rifa ahora terrenos decomisados y desincorporados del gobierno federal.

La Lotería Nacional es una institución para la asistencia pública, así reza su eslogan. Sus ingresos van a parar a esos fines y quienes ganan un premio, deben pagar el impuesto respectivo.

La “donación” de 20, 25 o 50 millones que se les pidió a los empresarios, no goza de la deducción de impuestos que obtendrían si entregaran ese dinero a una fundación o a un fideicomiso de beneficio social.

El presidente quiere controlar, él sólo, todos los recursos de la nación, en medio de una opacidad escandalosa, donde el 80% de las transacciones del gobierno ya se hacen de manera directa, sin licitación alguna y por el momento, sin COMPRA-NET.

Esa opacidad es la que preocupa y, de hecho, El departamento de Estado de los Estados Unidos publicó este 28 de julio, un informe anual en el que cuestiona la clasificación de “seguridad nacional”, que ha dado AMLO a sus proyectos estelares.

En esa confrontación, el presidente de México tiene su última carta al 24. Por eso quizá quiera jugar nuevamente a la “víctima”, para decir que los vecinos del norte lo acosan, para que México entregue su soberanía. Una mentira más.

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Hablemos de la mentira en el periodismo, la columna de Alberto Villa

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Hablemos de la mentira en el periodismo, la columna de Alberto Villa

Por ejemplo, el 30 de octubre de 1938, mientras en Europa Hitler invadía territorios, miles de estadounidenses encendieron su aparato de radio como era costumbre en los hogares. Pasadas las ocho de la noche, como sucedía desde julio de dicho año, el programa Mercury Theater on Air, creado por el prodigioso Orson Welles, que tenía 23 años, iniciaba su transmisión en la que dramatizaba obras literarias. Al principio de la emisión, Welles leyó su mensaje introductorio acostumbrado, anunciando la obra a representar. En este caso lo hizo de manera veloz y, dado que ocupó unos pocos segundos, hubo quien no alcanzó a escucharlo y no se informó que los siguientes minutos de transmisión serían ficción. Puro entretenimiento. Una simulación. Aunque, al parecer, no fue así para todas las personas radioescuchas.

Lee más sobre el autor: Sin datos no hay historia

El tono de la narración y producción, con supuestas conexiones con el exterior de la emisora, tuvieron como efecto acelerar el drama de unos supuestos extraños episodios en el cielo. Al filo de la media hora de transmisión, se reportó que un meteorito con apariencia cilíndrica había hecho contacto con el pueblo real de Grover’s Mill, en Nueva Jersey. No cabía duda, según lo que se decía en los micrófonos, los marcianos invadían la Tierra.

La historia de los efectos del programa, mitificada a lo largo de los años, dice que la transmisión de La guerra de los mundos, que de esa obra se trató, generó un pánico nunca antes visto en las audiencias. Sin embargo, no hubo datos fiables que certificaran dicha afirmación de manifestaciones en reacción al programa radial. De aquí, ¿mintió Orson Welles?, obviamente no. Él informó de que esa transmisión era una ficción. ¿Qué ocurrió entonces?

Debemos describir el contexto social y político que se vivía entonces. Aires de guerra cruzaban los continentes. Los temores sociales se multiplicaban. Desde ese contexto se produjo la creencia por encima del sentido crítico de las audiencias. Para los no informados era posible. Algo estaba ocurriendo. Las personas tienden a buscar indicios que consoliden sus creencias previas. Aunque erróneas. Posibles.

La editora recomienda: La conjura de los imbéciles

 

Ya lo dijo en 1978 Milan Kundera, en El libro de la risa y el olvido:

“Para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. se destruyen sus libros, su cultura, su historia. y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza otra vez a olvidar lo que es y lo que ha sido”.

Es lo que el franquismo llevó a cabo en España luego de tomar el poder. Borró la memoria histórica y construyó una nueva historia basada en la mentira.

Cuando esa acción de alterar la realidad es deliberada, no fruto de un error, o de creencias insólitas e infundadas, entonces se está mintiendo. De aquí que sigan ocultándola tras los desproporcionados plazos de la norma propuesta para los llamados secretos oficiales.

“En su determinación clásica, la mentira no es el error. Se puede estar en el error, engañarse sin tratar de engañar y, por consiguiente, sin mentir”… “pero la mentira es un acto intencional»: mentir será dirigir a otro u otros un enunciado o más de un enunciado, que el mentiroso sabe, en conciencia explícita, que constituyen aserciones total o parcialmente falsas…”. De Jacques Derrida, en Historia de la Mentira. Prolegómenos.

 

Cuando el periodista emite mensajes de este tipo, no ejerce el periodismo.  A lo sumo el de publicista o propagandista, pero no el de periodista. El periodista tiene un compromiso con la búsqueda de la verdad, desde sus creencias genuinas. Máxime cuando en el mundo de la política se considera a la mentira como una herramienta más de la gestión.

Repitamos lo definido por Kapuscinski:

“Creo que, para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas.”

Quién miente a sus lectores, o audiencias, no es una buena persona. No lo olvidemos.

***

El autor Alberto Vila es economista y consultor en Marketing político. Columnista en medios de Madrid y Barcelona. 

Fotografía: CordonPress

Fuente: luhnoticias.es

 

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Foro Público: La narco violencia sepulta la política de seguridad de López Obrador

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Foro Público: La narco violencia sepulta la política de seguridad de López Obrador

Foro Público

La semana pasada la violencia se volvió a desatar de la forma más visible posible, pues se suscitaron narcobloqueos y quemas de vehículos y establecimientos comerciales en Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California, lo que evidenció que la política de seguridad implementada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para la pacificación del país.

El mandatario federal que ha reiterado que implementará una política “abrazos no balazos” contra el crimen organizado ha sido cuestionado por la falta de resultados en materia de reducción de la violencia, pues en octubre de 2019, unos meses después de rendir protesta se presentó el primer gran desafío de su gobierno en materia de inseguridad en Culiacán, Sinaloa, donde los integrantes del Cártel de Sinaloa mostraron el músculo armado con el que cuentan para dejar en jaque al Estado mexicano con la detención de Ovidio Guzmán Loera, el hijo del líder de esa agrupación criminal, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

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En esa ocasión el gobierno federal decidió replegar las fuerzas armadas para liberar al hijo del capo, bajo la justificación de garantizar la integridad de la población civil, ya que se habían presentado distintos hechos violentos que provocaron el pánico entre los habitantes de esa ciudad por la organización y coordinación de este grupo criminal.

López Obrador refirió que se priorizó la seguridad de las personas sobre la detención del hijo del narcotraficante, sin embargo, en términos generales se mostró la debilidad del Estado al ceder a los chantajes de una organización criminal, lo que también derivó en la inconformidad del gobierno de Estados Unidos que amagó con enviar militares al territorio mexicano ante la ineficacia de las autoridades locales.

Sin embargo, ese episodio no fue el único que ha generado caos y pánico social, pues organizaciones como la DEA han advertido sobre el enfrentamiento por el control territorial del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), siendo este último el que mayor crecimiento tuvo durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Con los hechos ocurridos en esta semana se mostró nuevamente la capacidad de organización de los grupos criminales que han retado abiertamente al Estado mexicano, luego de que el presidente anunció que la Guardia Nacional se incluiría al modelo administrativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Los bloqueos en Jalisco y Guanajuato que se desarrollaron casi de forma simultánea evidenciaron que los cárteles de la droga son capaces de atentar contra la población civil, por lo que desmitifica la versión de falsa protección que brindan a los habitantes y se reflejan como delincuentes sin escrúpulos.

Esta situación de violencia que se ha profundizado en diferentes regiones del país han provocado que exista un malestar general sobre las acciones de combate a la inseguridad y violencia que ha emprendido el gobierno federal y cuyo discurso cada vez parece más obsoleto y rebasado ante agrupaciones armadas que no están dispuestas a seguir una política pacífica, sino que por el contrario han tratado de armarse mejor.

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Si bien es cierto que la responsabilidad total de la violencia no recae exclusivamente en López Obrador, pues es la herencia de una estrategia fallida de seguridad que emprendió Felipe Calderón en 2006 y que ha dejado cientos de miles de muertos, situación que continuó con Enrique Peña Nieto y que se ha mantenido en el actual sexenio, es la responsabilidad del gobierno actual tratar de reducir los niveles de violencia en el país y demostrar que el Estado mexicano puede garantizar la gobernabilidad.

Nota aparte: El gobierno federal debe dejar a un lado delegar responsabilidades a sus antecesores o acusar a la oposición, pues lo cierto es que el problema de la inseguridad será uno de los grandes pendientes que también heredará a la siguiente administración.

 

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Militarización, terrorismo y el uso politiquero de la desgracia

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Militarización, terrorismo y el uso politiquero de la desgracia

 

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

Politiquería. Es la palabra que resume la actitud de López Obrador ante la grave crisis que vive ya, en todos los órdenes, el país.

Su anuncio de dejar al Ejército y la Marina en las calles, más que una bofetada, es una traición al “pueblo bueno”, a sus principios ideológicos, a su palabra, a la Constitución y, por ende, a la patria.

El pretexto de la militarización, será este ambiente de terror que viven varios estados de la república.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pisotea la Constitución, pulveriza la división de Poderes y se brinca grotescamente al Congreso, para apuntalar una decisión que ni siquiera llega a decreto.

Para leer más del autor: ¡Menos días, presidente AMLO!

 

A partir del 15 de septiembre, anunciará el traslado de todas las responsabilidades de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma:

¿Por cuál fuero va a ser regulada la actuación de la Guardia Nacional, el civil o el militar? Esos uniformados de gris, que usted ve pasar por las calles ahora con tanta profusión, serán los encargados de resguardar el orden y la paz pública.

¿Qué pasará si hay un abuso o un exceso en el uso de la fuerza contra civiles? ¿El caso será ventilado en una corte militar, ya muy lejos de los juzgados del fuero común, o cómo va a ser el asunto?

Pueden darse violaciones a los derechos humanos. La pregunta viene al caso porque, aunque no nos guste a la mayoría, la militarización es casi un hecho ante una Suprema Corte convertida en un muro de lamentos.

AMLO no ha aclarado este punto. Evadió la pregunta el pasado miércoles y hasta la fecha guarda silencio al respecto. ¿Bajo qué fuero serán regidas las acciones de la Guardia Nacional?

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Una cosa es la popularidad y otra la eficacia. Las encuestas no corresponden, ni de lejos, a la calificación que tiene la 4T en materias como: Seguridad Pública, Seguridad Nacional, Salud, Educación, Economía, Comunicaciones, etc, etc, etc.

El país ya se encuentra en la mira de los principales organismos internacionales no sólo por el caos interno que se vive, sino por las políticas que pretende aplicar el gobierno federal, como es el caso de la militarización.

¿Un traidor en Palacio? 

Lo más grave aquí, insistimos, es que el mandatario ha abjurado y literalmente nos ha traicionado. Su primer acto jurídico al asumir la Presidencia fue: jurar “guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen”. Hoy, abiertamente ha violado ese juramento.

Como aspirante presidencial nos dijo: “Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertía en Guardia Nacional. Declararía que México es un país pacifista…”. Incluso declaró que “el Ejército y la Marina se convertirían en Guardia Nacional para garantizar a los mexicanos su seguridad”.

 

En entrevistas expresó: “No se resuelve nada con el uso del Ejército, de la Marina”; “no necesitamos un Ejército para la defensa”; “nosotros no vamos a apagar el fuego con el fuego”.

Fue más allá. Al principio de su sexenio prometió: “Vamos a enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia atendiendo las causas”.

Hace 12 años, con rostro de buen hombre, ante reporteros o en mítines públicos gritoneaba: “No podemos nosotros aceptar un gobierno militarista. Que no se utilice el Ejército para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles”. “Que regresen los soldados a los cuarteles. Se tiene que profesionalizar a las policías”.

Hace 10 años lo reiteró: “tenemos que ir sacando al Ejército de las calles”. Pero en 2020, dos años después de asumir el poder, su discurso cambió radicalmente: “Aunque me critiquen de que quiero militarizar al país, voy a seguir insistiendo en que nos deben de ayudar (sic) las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública”.

No me vengan con que la constitución  

Este año, sin haberse discutido en el Congreso la reforma constitucional respectiva, anuncia el decretazo: “Les adelanto que la Guardia Nacional pasa, completa, a la Secretaría de la Defensa”. Esto lo confirmará el 16 de septiembre, durante el desfile militar.

Es una abierta amenaza, para lucir los tanques y aviones, e intimidar a todo aquel que se quiera oponer. De hacerlo, López Obrador habrá consumado la traición a la patria. No sólo habrá cometido perjurio. Habrá traicionado el legado juarista al que él se había sometido cuando decía:

“El presidente Juárez sabía que no podíamos apostar a una república militar, sino a una república civilista…”

Como opositor, cuando Peña Nieto intentaba promulgar una Ley de Seguridad Interior, decía que cuando se habla del gabinete de seguridad, los gobiernos “de antes” sólo pensaban en que estuvieran ahí el secretario de la Defensa, el de Marina, de Gobernación, Seguridad Pública, el Procurador”.

Daba lecciones de política, moral y buen gobierno, al precisar que en el gabinete de Seguridad deberían estar los secretarios de Desarrollo Económico, Educación, Salud… Pero ya en el poder, nada de esto se cumplió. López Obrador mintió y están las evidencias a flor de piel.

En plena pandemia, como señalamos la semana pasada, hubo un subejercicio de 25 mil millones de pesos en materia de Educación y también un criminal subejercicio en materia de salud. Sólo ha gastado el 27% de los recursos presupuestados en este rubro.

Se desplomaron dramáticamente los programas de vacunación a menores durante este régimen. No ha gastado, por ejemplo, en prevención y control de enfermedades, vigilancia epidemiológica, obesidad, salud materna, salud sexual. Todo el dinero se ha ido al AIFA, Tren Maya, Dos Bocas.

Los programas de política social, traducidos en becas y pensiones, tampoco han dado resultado. El empleo para 32 millones de jóvenes cada día es más precario y mal pagado. De los 15.5 millones de jóvenes que trabajan en México, 10.8 millones no tienen ingresos suficientes y 9.4 millones carecen de acceso a la salud y seguridad social.

Desastroso pues, el mandato del hombre que buscó tres veces la presidencia de la república y que ahora, en medio de la guerra entre cárteles del crimen organizado, admite púbicamente su patética gestión, su fracaso como estadista y su traición a los mexicanos.

Existen sospechas de que los hechos de violencia y terror fueron armados desde el propio gobierno. De lo contrario, los capos se burlaron nuevamente de él y de la Defensa.

Si te lo perdiste: T-MEC y seguridad nacional: ¿Confusión mental o esquizofrenia?

 

Otro operativo para intervenir en una reunión de narcos y detenerlos, terminó en fracaso. El “doble RR” y el “Apá”, se les fueron, se les pelaron, como dicen en el barrio. Ése es el resumen de su sexenio: armisticio para Ovidio Guzmán, e impunidad a los demás.

López Obrador arrastra hoy a sus ideólogos a un discurso dialéctico fallido; a tragarse sus palabras y enderezar alocuciones inentendibles y nada creíbles. La autoridad moral que presumían se desfondó: El camino de la 4T está lleno de abrojos. Sólo los fanáticos no lo pueden ver.

El odio del pueblo: Gracias por tomarse la foto con mi dolor 

AMLO empieza a probar, a fuego lento, el sinsabor, la amargura y el odio de un pueblo que se siente engañado, que le reprocha aquello que él mismo reprochó cuando fue candidato. Le darán la espalda tarde o temprano, tal y como ahora él lo hace.

“Gracias por tomarse la foto con nuestro dolor…” Una frase que resulta simbólica y que resume los resultados de un sexenio perdido, no sólo por las desgracias naturales e imponderables externos, sino por mentir, manipular y traicionar.

Demagogia, blasfemia, es lo que se ve en el pequeño discurso que sobre Juárez alguna vez enderezó cuando aspiraba a gobernar. Ese gabinete “social” que tanto preconizaba, hoy solo transpira soberbia e incapacidad, con una Luisa María Alcalde Luján, que dice no ser la encargada del rescate de mineros.

La misma desfachatez con que la señora Beatriz Gutiérrez Muller contestó, cuando un ciudadano le preguntó: ¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer?, a lo que la escritora contestó: «yo no soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos».

Sólo falta la risotada, luego de aquella frase: “Ahí están las masacres”; y una leyenda final en la lápida: “tengan, para que aprendan”, pero no en la de los tecnócratas, sino en la de sus fans.

 

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