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Violencia contra las mujeres

Pachuca hace eco de «Desaparecidas en Ciudad Juárez»

«Desaparecidas en Ciudad Juárez», de Javier Juárez, fue presentada en Pachuca con revelación de datos y circunstancias de los secuestros de las niñas

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Por Alberto Buitre

PACHUCA, Hidalgo.- En lo que va del 2012, con datos aportados por la Fiscalía de Género, ha habido 183 reportes de desaparecidas en Ciudad Juárez, 18 de las cuales se han dado en el mes de junio, reveló la organización no gubernamental Nuestras Hijas de Regreso a Casa, durante la presentación del libro «Desaparecidas en Ciudad Juárez» del periodista español, Javier Juárez.

En la sede de la Fundación Arturo Herrera Cabañas de la ciudad de Pachuca, México, el periodista español y Nuestras Hijas de Regreso a Casa, presentados por el equipo de Los Ángeles Press, denunciaron el nuevo fenómeno de feminicidios ocurrido en la ciudad fronteriza de Chihuahua y llamaron a la solidaridad nacional e internacional con las madres que desesperadamente buscan obtener justicia para sus hijas secuestradas.

Los patrones de desaparición son constantes y presentan signos idénticos donde las niñas son «enganchadas» en el centro de Ciudad Juárez, muy cerca de la Catedral, en el lapso en el cual las jovencitas de entre 12 y 18 años toman el transporte público, salen de la secundaria o preparatoria o están en búsqueda de trabajo.

A decir de Javier Juárez, uno de los patrones de reclutamiento, de acuerdo a las denuncias y testimonios levantados en la investigación, es el que un hombre maduro se acerca a ellas y les ofrece trabajo pagado en dólares. Esta oferta, se presume que resulta atractiva para las jóvenes por su precariedad económica, todas residentes de colonias periféricas en Ciudad Juárez.

«Entre más jovencitas, mejor; entre más guapas, mejor; entre más pobres, mejor», indica Juárez acerca de este patrón que buscan los enganchadores al secuestrar a sus víctimas puesto que esta circunstancia las vuelve en blanco fácil y vulnerable para perpetrar dicho acto criminal.

«Desaparecidas en Ciudad Juárez» relata algunos de los casos más emblemáticos de las niñas secuestradas de Juárez que se han venido perpetrado en completa impunidad desde hace más de veinte años. El periodista español enfatiza que las campañas de las madres y organizaciones en búsqueda de sus hijas resultan indiferentes a las autoridades que dan trato de «vagas» a las víctimas o adelantan juicios sobre la posibilidad de ser prostituidas en una red de trata de personas sin ir al fondo de los casos.

También el libro es «un homenaje a esas madres» que han puesto en riesgo sus propias vidas buscando a sus hijas con la esperanza de encontrarlas vivas, al tiempo que se denuncia la omisión y complicidad de las autoridades de Ciudad Juárez en las desapariciones.

Javier Juárez y la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa mantienen una gira de trabajo por México, presentando su investigación en los estados de Querétaro, Hidalgo, Morelos, Puebla y el Distrito Federal, con la intención de construir una red de solidaridad internacional con las madres y de información sobre los casos denunciados.

La activista Malú Ortiz, y los periodistas Javier Juárez y Alberto Buitre Foto: detalle video

 

Europa

Mujeres y niñas de Ucrania denuncian violaciones sexuales como “arma de guerra”

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Por Bethan McKernan

Leópolis

Mujeres de toda Ucrania afrontan la amenaza de la violación como un arma de guerra mientras salen a la luz pruebas de violencia sexual en las zonas reconquistadas a las fuerzas rusas en retirada.

El mundo se horrorizó este domingo con la imagen tomada por el fotógrafo Mikhail Palinchak en una carretera a 20 kilómetros de Kiev, la capital ucraniana. Bajo una manta se encontró apilados los cadáveres de un hombre y varias mujeres. Las mujeres estaban desnudas y sus cuerpos habían sido en parte quemados, según el fotógrafo.

La dura imagen se suma a las crecientes pruebas de ejecuciones sumarias, violaciones y torturas sufridas por la población civil en zonas bajo control ruso desde que el Kremlin decidió invadir Ucrania el 24 de febrero.

La ONG Human Rights Watch ha recogido también denuncias sobre abusos contra civiles a manos de las tropas rusas, incluida la violación. En un resumen publicado este domingo, recoge el testimonio de una mujer que le dijo ser “violada de manera repetida por un soldado ruso en un colegio en la región de Járkov donde ella y su familia se estaban refugiando el 13 de marzo” y dice que el soldado “la golpeó, le cortó la cara, el cuello y el pelo con un cuchillo”. La mujer mostró las fotografías de sus heridas antes de recibir tratamiento médico a Human Rights Watch, según explica la organización de defensa de los derechos humanos.

La magnitud de la violencia sexual es especialmente difícil de estimar. A medida que las tropas invasoras se han retirado de ciudades y pueblos en la periferia de la capital para centrar su esfuerzo bélico sobre el este de Ucrania, las mujeres y niñas han comenzado a acudir a la policía, los medios de comunicación y las organizaciones de defensa de los derechos humanos para contar atrocidades sufridas a manos de los soldados rusos. Entre los terribles testimonios recogidos por los investigadores hay agresiones sexuales a punta de pistola, violaciones masivas y violaciones cometidas delante de niños.

“A través de nuestra línea de emergencia hemos recibido varias llamadas de mujeres y niñas pidiendo ayuda, pero en la mayoría de los casos ha sido imposible ayudarlas físicamente, no hemos podido llegar a ellas por los combates”, dice Kateryna Cherepakha, presidenta de La Strada Ucrania, una organización humanitaria que apoya a víctimas de trata, violencia doméstica y agresiones sexuales. “La violación es un delito poco denunciado y estigmatizado incluso en tiempos de paz, me preocupa que lo que sepamos sea solo la punta del iceberg”, dice.

Las violaciones y las agresiones sexuales se consideran crímenes de guerra y van en contra del derecho internacional humanitario. Tanto el fiscal general de Ucrania como el Tribunal Penal Internacional han declarado que abrirán investigaciones sobre las denuncias de violencia sexual. Pero la posibilidad lejana de que se haga justicia no sirve para apaciguar el temor de las mujeres ucranianas sobre lo que aún puede pasar en una guerra que aún parece lejos de llegar a su fin.

Buscar anticonceptivos entre bombardeos

Antonina Medvedchuk, de 31 años, dice que cuando se despertó con el sonido de los bombardeos el primer día de la guerra, lo primero que cogió antes de salir de Kiev fueron preservativos y tijeras para usar como arma defensiva. “En lugar de un botiquín básico, en cada pausa entre los bombardeos y el toque de queda buscaba anticonceptivos de emergencia”, dice. “Mi madre intentaba tranquilizarme, ‘esta guerra no es como aquella, ya no existen, son de películas antiguas’… Yo llevo ocho años siendo feminista. He llorado en silencio porque todas las guerras son así”.

Las mujeres ucranianas no afrontan sólo la amenaza de los soldados rusos. En Vinnytsia, una ciudad del oeste de Ucrania, una profesora denunció a la policía que un miembro de los servicios de defensa territorial la había arrastrado hasta la biblioteca del colegio para tratar de violarla allí. Después de eso lo detuvieron.

Organizaciones como La Strada Ucrania y la red nacional Taller Feminista están distribuyendo información por Internet junto a las autoridades locales sobre el apoyo médico, legal y psicológico disponible para víctimas de agresiones sexuales. También buscan refugios seguros para mujeres y niñas que huyen de la guerra y la violencia doméstica.

El temor es que el trauma causado por el uso de la violación como arma de guerra provoque en los próximos años un profundo sufrimiento dentro de la sociedad ucraniana.

“Cuando una mujer se aleja parece que está a salvo, que está lejos de las armas y del hombre que la violó”, dice Sasha Kantser, responsable de asuntos externos de la sección de Leópolis de Taller Feminista, que ha ayudado a cientos de mujeres y niñas desplazadas desde que estalló la guerra. “Pero el trauma es una bomba dentro de ella, que la persigue. La magnitud de lo que está ocurriendo ahora es desgarradora”, dice.

Traducción de Francisco de Zárate.

Fuente: eldiario.es

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Principal I

Activistas denuncian que negligencia médica provocó suicidios de reclusas en penal de Santa Martha Acatitla

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La fundadora del colectivo Ave Fénix, Citlali Fernández, denunció que la negligencia médica por parte de las autoridades penitenciarias del penal de Santa Martha Acatitla, en Iztapalapa, cometieron negligencia médica, lo que provocó que dos reclusas se suicidaran.

La activista dijo que el pasado 1 de marzo se registró el suicidio de una reclusa llamada Kony, quien vivía en el edificio E, en donde se permite el consumo de drogas, mientras que el 6 de marzo también se identificó el suicidio de Paola, habitante del edificio A.

Por su parte, Adriana Cortés, representante del colectivo Reclusas Vivas, también expuso que desde hace años han evidenciado las constantes violaciones a derechos humanos que padecen las mujeres en reclusión, por lo que no han recibido la suficiente atención médica para el tratamiento de sus enfermedades.

De la misma manera, sostuvo que no se les ha provisto de los insumos sanitarios necesarios para sus necesidades fisiológicas, por lo que requieren mejores condiciones de higiene dentro del penal, pero hasta el momento no han obtenido una respuesta positiva.

En tanto, Ana María Sánchez Jumilla, activista defensora de los derechos de las mujeres, mencionó que existen condiciones de denigración permanente para las mujeres, lo que ha ocasionado el suicidio de las reclusas, por lo que demandaron la intervención tanto de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) como de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que implemente medidas cautelares.

La CNDH enfatizó en su informe sobre la condición de los penales femeniles en México que prevalece el hacinamiento y sobrepoblación, así como escasez de insumos médicos básicos para la atención de diferentes enfermedades, condición que se profundizó con la pandemia de Covid-19.

 

 

 

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Principal I

Fiscalía de EdoMex identifica a 6 víctimas de feminicida serial

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La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEDOMEX) identificó a seis víctimas del feminicida serial de Atizapán, quien fue detenido hace más de nueve meses y quien presuntamente asesinó a 19 mujeres.

De acuerdo con la fiscalía estatal, los trabajos de excavación que se efectúan en el domicilio ubicado en la calle Margaritas de la Colonia Las Lomas de San Miguel se confirmó la identidad de media docena de mujeres, tras las pruebas genéticas y se notificó a sus respectivas familias.

El sujeto identificado como Andrés fue aprehendido tras una indagatoria que se realizó por la desaparición de una mujer en mayo de 2021 y después de realizarse las revisiones correspondientes se encontraron en el interior de la vivienda identificaciones, libretas con nombres de personas, descripciones de las mismas, fotografías y bisutería, así como bolsos de mujer, calzado diversos y diferentes videos en formato VHS.

En el interior de la vivienda fueron localizados más de cuatro mil 300 restos óseos que las autoridades estatales consideraron que se trataban de las 19 víctimas del feminicida serial, por lo que hasta el momento se han corroborado la identidad de seis mujeres con las familias.

Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como “El Monstruo de Atizapán”, fue trasladado al penal de máxima seguridad de Tenango del Valle, donde se desarrolla el procedimiento penal en su contra por el feminicidio de al menos 19 mujeres, aunque las autoridades estatales consideraron que podrían existir más casos.

El feminicida serial habría cometido estos delitos durante al menos 30 años y cometía los delitos en el interior de la vivienda, por lo que las autoridades estatales continuarán con la revisión del inmueble y su derribe para identificar más posibles restos óseos.

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