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Estados Unidos

Organizaciones de EEUU preparan marcha por libertad de Nestora

Organizaciones políticas y de derechos humanos coordinan manifestación internacional por la libertad de Nestora Salgado y miembros de la Policía comunitaria

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LA Press/Leticia Puente Beresford

LOS ÁNGELES, CA.- El Partido de Libertad Socialista (Freedom Socialist Party) convoca a sumarse a las organizaciones no gubernamentales y activistas de derechos humanos en Estados Unidos y otros países a la movilización internacional por la libertad de Nestora Salgado y demás miembros de la Policía comunitaria de Guerrero, México. En el marco del Día Internacional de los derechos humanos, 10 de diciembre, esta organización política, con presencia nacional y en Australia, realizarán manifestaciones simultáneas ante los consulados mexicanos en diversas ciudades, entre las que destacan Seattle, Los Ángeles, Portland, San Francisco, Washington, DC, y Nueva York.

El Partido Libertad Socialista, (Freedom Socialist Party), a través de su coordinador en la ciudad de Nueva York, Stephen Durham dijo que se trata de una protesta unida con el apoyo de otros grupos políticos alrededor del eslogan «Libertad para Nestora Salgado». Y que el partido tal como se afirma en su sitio digital, lucha por «las minorías oprimidas por el racismo del sistema político norteamericano». Sin embargo, al ser Nestora Salgado, una ciudadana estadounidense y mexicana, y al luchar ella por lo mismo en su país de origen México, están uniendo la resistencia internacional, incluyendo a Australia y España.

Entre los grupos angelinos participantes, se suma el Frente de Resistencia en Los Ángeles, quien destacó en julio de 2012, por su lucha contra la imposición de Enrique Peña Nieto como presidente de México, y por la solidaridad con las madres de víctimas de feminicidios en Ciudad Juárez. El Frente de Resistencia, con sede también en la Ciudad de México, coordina una visita de la Policía comunitaria en enero de 2014, como parte de las iniciativas de resistencia por la liberación de Nestora Salgado, Gonzalo Molina, Bernardino García y los demás comunitarios encarcelados contra derecho en México por enfrentar al crimen organizado.

El Partido de Libertad Socialista también informó que el próximo 10 de diciembre, a las 8:00 horas se llevará a cabo una Conferencia de Prensa frente al Consulado Mexicano ubicado en 2401 West 6th Street, Los Angeles, CA 90057, para posteriormente, al filo de la tarde, llevar a cabo la marcha de solidaridad internacional por Nestora.

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Foto: Freedom Socialist Party

Líder indígena, ciudadana de EEUU y prisionera política en México

Comunicado que distribuye el Partido de Libertad Socialista

Nestora Salgado creció en el pequeño pueblo indígena de Olinalá en el estado de Guerrero, México, y se hizo ciudadana de EEUU. Se mudó a Estados Unidos en 1991 a la edad de 20 años y trabajaba de sirvienta, niñera y mesera. Pasa parte de su tiempo en Olinalá y en Renton, Washington, donde vive con su esposo, José Luis Ávila, trabajador de la construcción, y sus hijas y nietos. Durante los últimos cuatro años, ha hecho varios viajes para llevar ropa y provisiones a los desesperadamente pobres residentes de su pueblo natal.

Luchando contra la pobreza y la violencia en Guerrero. Guerrero cuenta con el nivel de criminalidad más alto de México y tiene una historia de participación gubernamental en masacres de campesinos indígenas. Durante sus viajes a su hogar en México, Salgado fue testigo del incremento en la pobreza y en los crímenes violentos y la corrupción política. Esto la animó a hacerse activista comunitaria por los derechos humanos de los indígenas de Guerrero y de lugares circunvecinos de México. En particular, se involucró en el movimiento indígena a favor de la policía comunitaria, la cual se ha esparcido a través de la región durante los últimos años. La ley estatal de Guerrero 701 y el artículo 2.A de la Constitución mexicana garantizan el derecho de los pueblos indígenas al autogobierno y la autodefensa, el cual incluye la formación de fuerzas policiacas.

Muy pronto Salgado aplicó la ley de forma práctica organizándose junto con otros para formar una fuerza policiaca comunitaria en Olinalá. Sus miembros formaron patrullas para defender a los residentes contra el crimen organizado, sobre todo contra la pandilla de Los Rojos. Dicha pandilla había estado aterrorizando a la comunidad y actuando con impunidad debido a la complicidad de los funcionarios locales, incluyendo al alcalde.

El incentivo para formar dicha fuerza comunitaria fue el asesinato de un taxista local que se rehusó a pagar el dinero para contar con la protección de Los Rojos. Salgado dirigió una manifestación de los residentes del pueblo para expulsar del pueblo a la pandilla y estableció retenes para impedir que regresaran. La primavera pasada, Salgado fue elegida comandante y coordinadora regional. Ha trabajado sistemáticamente para fomentar el liderazgo de las mujeres indígenas y para empoderarlas contra la violencia doméstica y el abuso infantil.

Inicialmente, Salgado pudo recibir el apoyo de Ángel Aguirre, el gobernador de Guerrero, quien les prometió por escrito que les proporcionaría una fuerza uniformada con armas pequeñas, entrenamiento y otras formas de apoyo. El impacto de la policía comunitaria, la cual operaba con base en medios tradicionales de responsabilidad y control social, fue dramático: una disminución del 90% en la tasa de criminalidad y ningún homicidio durante los 10 meses que estuvo operando. (En los dos meses después de que el gobernador eliminó la policía comunitaria, el crimen ha incrementado y ha habido cuatro asesinatos, a pesar de la presencia de más de mil marinos y soldados así como de la policía estatal y federal. Las fuerzas gubernamentales acosan a organizadores comunitarios y algunas veces los amenazan de muerte a la vez que protegen la actividad criminal.)

El rapto y el arresto de Nestora Salgado. El pretexto oficial de su detención el 21 de agosto de 2013, fue el arresto de varias adolescentes por vender drogas y del alguacil local, Armando Patrón Jiménez, por alterar las pruebas de la escena de un crimen en la cual hubo dos asesinatos donde él intentó huir con una vaca que era propiedad de uno de los finados. A ella la acusaron falsamente de secuestrar tanto a las chicas como al alguacil.

En una reunión entre el alcalde y Salgado cinco días antes de su arresto, ella se rehusó a permitir que el alguacil, un secuaz político del alcalde, saliera libre sin juicio en el tribunal popular. Unos días más tarde, la transportaron en un avión privado a una cárcel de máxima seguridad a 3,000 kilómetros de Olinalá. Parece que el arresto se hizo como represalia por un comunicado de prensa que Salgado publicó, el cual describía la implicación del alcalde y de otras personalidades del Gobierno en el tráfico de drogas.

La persecución de líderes indígenas como Salgado y la supresión de fuerzas policiales comunitarias autónomas tiene otro propósito más amplio: el silenciar a la oposición de las comunidades indígenas contra las compañías mineras extranjeras que gozan de grandes contratos para extraer riqueza mineral de las montañas de Guerrero.

Persecución política y maltrato en la cárcel. Salgado fue detenida sin ninguna orden de arresto por soldados federales en un retén mientras conducía a casa. Los marinos la habían estado asediando con amenazas de muerte durante varios días antes de su arresto. Desde el día posterior a su arresto, Nestora Salgado ha estado encarcelada en el centro de detención de máxima seguridad El Rincón en Tepic, Nayarit, a varios días de viaje de Olinalá. No hay justificación para la afirmación del Gobierno de que son necesarias medidas tan extremas porque Salgado – abuela y ciudadana respetada sin antecedentes penales – es un peligro para la sociedad.

El aislar a Salgado de sus simpatizantes y su familia transportándola tan lejos, sin justificación legal, es una prueba de que es prisionera política. Las amenazas de muerte y las represalias han mermado los esfuerzos para organizar apoyo en Olinalá para la liberación de Salgado y la reestructuración de la policía comunitaria. A los defensores de Salgado se les ha negado la asistencia pública, necesaria especialmente después de una severa tormenta a mediados de octubre.

Durante semanas, se mantuvo incomunicada a Salgado. No se le permitía ver a su abogado ni a sus familiares, quienes habían viajado largas distancias para llegar a la penitenciaría. Sólo le permitieron hablar con un abogado después de que había pasado la fecha límite para la petición de liberación durante la espera del juicio. Sólo una de sus hijas y una hermana han podido visitarla. Esta persecución fue causada por cumplir con sus responsabilidades legales como coordinadora de la fuerza policiaca comunitaria.

Hace varios años, Salgado sufrió lesiones en un accidente automovilístico que la dejó temporalmente paralizada del cuello hacia abajo. Con mucha terapia física pudo recuperar el 90% de sus funciones pero aún no puede trabajar. Para controlar la severa neuropatía de sus manos y pies, tiene que tomar analgésicos y hacer ejercicio con frecuencia. En la cárcel se la han denegado ambos, lo cual ha hecho empeorar su condición física y mental. Ahora la están amenazando con el confinamiento solitario.

El asesinato reciente de otra fuerte mujer activista de Guerrero, Rocío Mesino Mesino, es un recordatorio de que la vida de Salgado está en peligro si no hay escrutinio público y un fuerte apoyo de México y los Estados Unidos.

Preparado por el Partido de Libertad Socialista, Freedom Hall, 113 West 128 Street,

Harlelm, NY 10027. Para más información, llama al 212-222-0633 o envía un correo electrónico a fsp@nyct.net

 

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Estados Unidos

Secuestrado cuando era adolescente, vendido a la CIA y encarcelado en Guantánamo durante 14 años

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La historia de Mansoor Adayfi

Mansoor Adayfi estuvo preso en la cárcel militar de la bahía de Guantánamo durante 14 años, sin cargos en su contra. Detalla ese calvario en su biografía Don’t Forget Us Here: Lost and Found at Guantánamo (No se olviden de los que estamos aquí. Perdidos y encontrados en Guantánamo), de reciente publicación.

Tenía 18 años cuando salió de su casa en Yemen para hacer un trabajo de investigación en Afganistán. Allí fue secuestrado por caudillos afganos que lo vendieron a la CIA tras los atentados del 11-S. Adayfi cuenta que fue brutalmente torturado en Afganistán antes de ser trasladado a Guantánamo en 2002. Sobrevivió años de violencia en Guantánamo, donde solo se lo conocía como el detenido N° 441.

En 2016 fue liberado y trasladado contra su voluntad a Serbia. Actualmente trabaja como coordinador del Proyecto Guantánamo de CAGE, una organización que defiende a las víctimas de la guerra contra el terrorismo. “El propósito de Guantánamo nunca fue garantizar la seguridad de la gente estadounidense”, afirma Adayfi, quien describe ese lugar como un “agujero negro” sin ninguna protección legal. “El sistema fue diseñado para hacernos olvidar quiénes éramos. Hasta los nombres nos quitaron”.

MANSOOR ADAYFI: Retrocedamos como 38 años, que, en realidad, me gusta, cuando la gente me pregunta: «¿Cuántos años tienes?» Digo que tengo como 24, porque no cuento Guantánamo, como para intentar hacer trampa. De todos modos, nací en un pequeño pueblo en Yemen, Raymah, nací como con 11, 12 – 11 hermanos y hermanas, familia numerosa, familia muy conservadora. Estudié mi escuela primaria y secundaria en el pueblo. No teníamos escuela secundaria, así que tuve que irme a vivir con mi tía a la capital, Saná, que era como un mundo nuevo.
Cuando terminé la escuela secundaria, me asignaron hacer algunas investigaciones en Afganistán. Fui asistente de investigación en Afganistán. Así comenzó mi viaje allí. En Afganistán, pasé un par de meses investigando y haciendo algunas de las investigaciones necesarias.
Un día, después del 11 de septiembre, fui secuestrado por los señores de la guerra. De hecho, estaban interesados ​​en el coche; no estaban interesados ​​en nosotros. Luego, cuando llegaron los estadounidenses, el avión estadounidense, lanzaron muchos folletos que ofrecían una gran cantidad de dinero, lo que podría cambiar la vida de los afganos. Entonces, los afganos descubrieron que cuanto más les das a personas de alto rango, más te pagan. El precio osciló entre $ 5,000 y $ 200,000, $ 500,000 dólares.

Primero que nada, fuimos tomados como – retenidos por rescate. Luego me vendieron a la CIA como un general de Al Qaeda, egipcio de mediana edad, ya sabes, un infiltrado del 11 de septiembre. Me llevaron al sitio negro, donde me torturaron durante más de dos meses, luego del sitio negro a la detención de Kandahar, fue una de las cosas divertidas.

Cuando llegué al centro de detención de Kandahar, estaba totalmente desnudo allí. Es un viaje largo. El segundo día de mi llegada, los guardias vinieron a trasladarme a una tienda de campaña. Después del interrogatorio, me pidieron que firmara un papel en el que los estadounidenses tienen derecho a dispararme y matarme si trato de escapar. Dije: «No, no voy a firmar. Por supuesto que intentaré escapar. En primer lugar, no debería estar aquí «. Entonces, me golpearon, pero me negué a firmar. Pusieron mi mano sobre el papel; lo firmaron ellos mismos. Dije: «No, eso no cuenta. Tengo que firmar con mi mano de buena gana «.

AMY GOODMAN: Cuando hablaste de que se pagó una recompensa a los señores de la guerra que te entregaron a la CIA de EE. UU. Y luego te torturaron en un sitio negro, ¿sabes dónde estaba ese sitio negro? Y cuando dices «torturado», ¿qué te pasó realmente en ese período de dos meses? Odio llevarte de regreso allí, pero ¿qué pasó realmente?

MANSOOR ADAYFI: Sabes, no sé dónde, hasta ese día, no sé dónde está el sitio negro, dónde está ese lugar. Pero me mantuvieron, antes de eso, en la casa de uno de los señores de la guerra. Me trataron como a un invitado, dando clases a sus hijos: matemáticas, Corán, etc. Y después de eso, estaba … cuando llegaron los estadounidenses, se desnudaron. Me metieron en la bolsa, con capucha, y me enviaron a un lugar que no conozco hasta ese día.
Entonces, en el sitio negro, fue una de las peores experiencias de mi vida. A veces tengo miedo de volver allí. Ya sabes, revivir ese trauma, porque no había límite para lo que pudieran hacernos, las 24 horas.

AMY GOODMAN: ¿Y éstos eran soldados estadounidenses?

MANSOOR ADAYFI: Sí, soldados estadounidenses y también afganos, donde la gente realmente perdió la vida allí, porque estaban buscando a Osama Bin Laden, dónde está Mullah Mohammed Omar, dónde están los nuevos ataques, las células durmientes. Y tienen una lista larga y fotos y todo tipo de cosas.
Entonces, sí, quiero decir, esos sitios negros, creo que nadie sabe cuántas personas terminaron allí y cuántas personas murieron realmente allí. Pero no hay límite para lo que puedan hacerte. Quiero decir, pasamos … colgados del techo todo el tiempo, boca abajo, incluso con los ojos vendados, desnudos. La comida y la bebida, basta con verter arroz y agua en nuestra boca. A veces ellos … nosotros también hacemos nuestras cosas de pie, y no hay descanso. Veinticuatro horas, hay una programación, como la falta de sueño. Si tenemos sueño, te dan 30 minutos, luego seis horas, luego 20 minutos, si puedes dormir: te dejan la música alta, golpes, submarinismo. Solían ponernos en una especie de barril y hacer rodar en el hielo y nos disparaban. La primera vez que me hicieron hacerlo pensé que me había muerto, porque me rodaron y dispararon con una pistola. Yo me miraba: «¿Dónde están los agujeros?» Pero todavía estaba vivo.

AMY GOODMAN: Entonces, ¿te llevaron de allí a Kandahar y luego te detuvieron en algún lugar de Kandahar antes de llevarte a Guantánamo?

MANSOOR ADAYFI: Creo que en Kandahar estábamos en el aeropuerto. Construyeron una prisión de detención en Kandahar. Eran tiendas de campaña rodeadas de altos muros de alambres de púas. Podíamos ver los aviones despegando. Entonces, cuando vimos, cuando solíamos ver los aviones pequeños, sabíamos que traían un nuevo grupo de personas. Pero llamamos -al grande, lo llamamos «la bestia»-, la Fuerza Aérea realmente grande. Entonces, cuando llega, a todos nos entra el pánico, porque sabíamos que algunas personas se iban a ir y que iban a desaparecer. Solo esperando nuestro nombre o número para ser llamado.
Nos llevaron. Y lo llaman estación de proceso. M arrastran a ese lugar, me cuelgan del poste, se desnudan, me afeitan. Y hubo todo tipo de humillaciones, quiero decir, demasiado para hablar de ello. Entonces, estábamos con los monos naranjas. Todo era naranja: zapatos, calcetines, uniforme, camisa, remera, pantalones. Todo era naranja. Y también tienen gafas protectoras, orejeras. Mi boca estaba pegada con cinta adhesiva, mis ojos también, luego la capucha. Y me pusieron una cosa más especial, porque como un pez grande: pusieron un cartel alrededor de mi cuello que decía: «Golpéame». Entonces, cada 15, 10 minutos, me golpeaban durante las próximas 40 horas, hasta que llegamos a Guantánamo.

AMY GOODMAN: ¿Y qué dijeron que hiciste? ¿Cuáles fueron los cargos en su contra?

MANSOOR ADAYFI: Sabes, en el sitio negro, me acusaron de ser egipcio. Me preguntaron que estaba en Nairobi y estaba reclutando, lavado de dinero, era un campamento de Al-Qaeda, jefe del campamento, entrenador, un comandante, todo tipo de acusaciones. Traté de negarlos, pero admití todo, ¿sabes? Pero el problema estaba en los detalles. No pude darles los detalles. Al final, como dos meses y medio, cuando se enteraron de que yo no era esa persona, simplemente me pusieron en detención en Kandahar. Y desde Kandahar, me enviaron los mismos expedientes, donde el interrogatorio comenzó de nuevo sobre la misma persona, y en Guantánamo una y otra vez.

AMY GOODMAN: ¿Tenías 18 años?

MANSOOR ADAYFI: Sí, recién cumplidos. Tenía 18 años cuando me secuestraron. Cumplí 19 en el sitio negro.

AMY GOODMAN: Entonces, tu tiempo en Guantánamo, Mansoor, en primer lugar, tu inglés es excelente. ¿Donde aprendiste ingles? ¿Hablaste inglés en Kandahar? ¿Aprendiste inglés en el sitio negro y cuando te torturaron y luego en Guantánamo durante más de una década que estuviste retenido allí?

MANSOOR ADAYFI: En el sitio negro de Kandahar, todo lo que aprendí fue cómo mantenerme con vida. Ya sabes, eso es todo, solo trata de sobrevivir, trata de quedarte. Traté de tener pocas esperanzas en ese lugar. Pero aprendí, ya sabes, en Yemen, en la escuela, estudiábamos inglés, pero muy básico. Además, antes de Guantánamo, trabajé en Yemen en una empresa de seguridad. Solía ​​trabajar en la Embajada de Alemania y la Embajada de Holanda. Pero mi inglés era muy, muy básico. Y el sitio negro incluso me hizo olvidar mi nombre y mi familia, todo.
Cuando llegué a Guantánamo, comencé a aprender inglés en 2010, cuando pasamos de la Edad Oscura a la Edad Dorada, cuando la Casa Blanca se convirtió en la Casa Negra. Lo siento, chicos, así es como lo llamamos. Entonces, aprendí en Guantánamo y después de 2010. Y también encontramos un empresario allí. Tuvimos una clase con uno de los hermanos que vivió en los Estados Unidos durante 17 años. Nos enseñó inglés y negocios. Y preparamos un informe de viabilidad, Leche y miel de Yemen. Es un plan de negocios. Les enviaré fotos, chicos.

CAGE

La Bahía de Guantánamo fue creada por Estados Unidos en enero de 2002 para la detención indefinida de hombres sin juicio. El ejército estadounidense reconoció oficialmente tener 779 prisioneros en el campo. Al principio, el Departamento de Defensa mantuvo en secreto el número y la identidad de las personas detenidas en la bahía de Guantánamo.

Fuente original: Democracy Now (Inglés)
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Estados Unidos

Henry Montgomery, condenado a cadena perpetua a los 17 años, obtiene libertad por fallo de la Suprema Corte

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Henry Montgomery, de 75 años, obtuvo su libertad este miércoles de la Penitenciaría Estatal de Louisiana, conocida como la “prisión de Angola”, 57 años después de que fuera condenado a cadena perpetua por un delito que cometió cuando era adolescente.

Montgomery pasó la mayor parte de su vida en prisión por matar a un ayudante del alguacil cuando era menor de edad hace casi 60 años, y cuyo caso ha sido fundamental para liberar a cientos de reclusos que fueron condenados a cadena perpetua por delitos cuando eran menores de edad. Hoy, finalmente, tiene la oportunidad de caminar libre.

El 17 de noviembre de 2021, en su tercera audiencia ante una junta de libertad condicional de Louisiana, le dieron su libertad después de 57 años tras las rejas, tras fallo de la Suprema Corte.

Durante años, sus defensores han alegado que Montgomery había estado cumpliendo una sentencia excesivamente larga por un delito que cometió cuando era menor de edad, a pesar de los fallos de la Corte Suprema del estado de Luisiana determinaron que las condenas a cadena perpetua para los menores equivalen a un «castigo cruel e inusual».

«Es un gran alivio para nosotros compartir que Henry Montgomery, el peticionario en la decisión histórica de 2016 de la Corte Suprema de los Estados Unidos Montgomery vs. Louisiana, finalmente obtuvo la libertad condicional hoy», tuiteó el miércoles la Campaña para la Sentencia Justa de la Juventud.

«Únase a nosotros para darle la bienvenida al Sr. Montgomery a casa. Le deseamos todo lo mejor y continuaremos luchando por aquellos que permanecen encarcelados por crímenes cometidos cuando eran niños».

El crimen de Montgomery

Henry Montgomery tenía 17 años cuando le disparó fatalmente al agente policial Charles Hurt, de East Baton Rouge Paris, en 1963, después de haberlo sorprendido faltándose a la escuela. Ahora tiene 75 años.

Inicialmente fue condenado a muerte, pero esa sentencia fue anulada en 1966 cuando la Corte Suprema de Luisiana dictaminó que no había recibido un juicio justo. Después de un nuevo juicio, se le condenó a cadena perpetua sin libertad condicional.

«A través de su crecimiento personal, madurez y mantenimiento de un excelente historial de conducta mientras estuvo en prisión, Henry demuestra a diario que ya no es el niño de 17 años que era en 1963», Marshan Allen, director de Política nacional de Represent Justice , dijo en un tweet antes de la decisión del miércoles.

«El caso de Henry Montgomery fue fundamental para la decisión de la Corte Suprema sobre los menores condenados a cadena perpetua sin libertad condicional, pero aún está encarcelado», tuiteó el Proyecto de Sentencia. «Ha pasado 57 años tras las rejas. Es hora de que Henry Montgomery regrese a casa».

El caso de Montgomery estuvo en el centro de una pelea legal que llegó hasta la Corte Suprema de los Estados Unidos y resultó en un fallo que permitió la liberación de casi mil personas que fueron condenadas a cadena perpetua sin libertad condicional cuando eran menores.

Determinación de la Corte Suprema

La Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó en 2012 que la cadena perpetua sin libertad condicional por delitos cometidos en la juventud viola la Octava Enmienda, que prohíbe las fianzas «excesivas», las multas y los «castigos crueles e inusuales». Cuatro años después, el Tribunal Superior escuchó el caso de Montgomery e hizo retroactivo su fallo anterior, dándole finalmente a Montgomery una oportunidad de libertad condicional después de 53 años.

El Tribunal dictaminó que a los delincuentes juveniles «se les debe dar la oportunidad de demostrar que su crimen no refleja una corrupción irreparable; y, de no ser así, se debe restaurar su esperanza de algunos años de vida fuera de los muros de la prisión».

En sus dos primeras audiencias de libertad condicional, en 2018 y 2019, se le negó la libertad. En ambas audiencias, dos de los tres miembros de la junta votaron a favor de su liberación de la prisión y uno votó a favor de mantenerlo encarcelado. En ese momento, las decisiones de libertad condicional tenían que ser unánimes.

A principios de este año, sin embargo, Louisiana cambió su ley para requerir solo una mayoría de votos si un recluso cumple con ciertas condiciones, lo que significa que Montgomery sería liberado si obtuviera otro voto de 2-1 a su favor.

 

Información: agencias

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Migración

El Gobierno de Biden emite nuevo memorando para poner fin a la política de “Permanecer en México”

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En materia de inmigración, el Gobierno de Joe Biden ha emitido un nuevo memorando en un intento por poner fin al programa que el Gobierno de Donald Trump había denominado “Protocolos de Protección a Migrantes”, también conocido como “Permanecer en México”. Dicho programa obliga a los solicitantes de asilo a esperar en México mientras se procesan sus solicitudes en el sistema judicial estadounidense. Después de asumir el cargo, Biden rescindió el programa, pero un fallo judicial restituyó la política en agosto. En noticias relacionadas, una caravana de solicitantes de asilo en su mayoría centroamericanos y caribeños que viajaban desde el sur de México hasta la frontera con Estados Unidos tuvo que hacer una breve pausa debido a los problemas de salud y agotamiento que algunos migrantes, incluidos menores, están sufriendo a causa del arduo trayecto. Estas fueron las palabras expresadas por un migrante cubano.

Juan Pérez: “La salud de los inmigrantes está muy mal. Están supermal. Mucha fiebre, muchas llagas en los pies. Están haciendo una atención médica, pero no es como común. Hay mujeres embarazadas que han abortado en el camino y las han socorrido hasta aquí, hasta el hospital. Pero no es posible hacer esa caminata”.

Las autoridades mexicanas han intentado negociar con los integrantes de la caravana, pero muchos rechazaron las llamadas visas humanitarias a cambio de abandonar el viaje, dado que desconfiaban de la oferta por el historial de malos tratos vinculado al Gobierno mexicano.

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