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Con voz propia

Omar Fayad y su acostumbrada demagogia sobre el gasolinazo

Fayad, uno de los responsables directos del “gasolinazo”, ha presentado una serie de acciones inútiles para mitigar el efecto del alza de los combustibles

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Omar Fayad, gobernador del estado de Hidalgo. Foto: red

Emmanuel Ameth

Sin duda, la memoria no es una de las virtudes más destacadas con las que cuenta Omar Fayad Meneses, gobernador del estado de Hidalgo. Y es que pareciera que el político olvida que durante su gestión como senador de la república mexicana, éste no sólo fue uno de los actores que consumaron la aprobación de la Reforma Energética en la Cámara Alta, sino que incluso, defendió  dicha postura –dictada por su partido- por sobre los intereses del pueblo, negándose a consultar a sus supuestos representados y tachando de inviable cualquier ejercicio  de plebiscito al respecto.

Sí, Fayad es uno de los responsables directos sobre las afectaciones producidas por el “gasolinazo” y encima ha presentado una serie de medidas que en su mayoría están plagadas de actos demagógicos que parecieran haber sido planteadas al vapor en lugar de obedecer a un razonamiento concienzudo al respecto. O bien la sapiencia no es otra de sus virtudes o bien su desvergüenza raya en el cinismo.

No es ocioso hacer un paréntesis con la intención de precisar que para dar a conocer las mismas en redes sociales, impulsó el hashtag #AccionesPorHidalgo, mismo que alcanzó a ser trending topic en Twitter derivado del impulso recibido en la plataforma, principalmente por el uso de bots (uno por cada cuatro seguidores totales que nutren la cuenta oficial de Omar Fayad, obedecen a cuentas falsas y bots, figurando entre los gobernadores que ocasionalmente recurren a dicha práctica).

Acciones inmediatas

 Si bien el número de acciones anunciadas es considerable, lo cierto es que, para su desglose podemos agruparlas en tres sectores: aquellas de impacto relativo, las inútiles pero políticamente correctas, y aquellas que nada pueden hacer para mitigar los efectos del gasolinazo y que de hecho, forman parte de la responsabilidad que tiene como administrador, independientemente de que el creciente descontento social los obligue a cumplir de mejor forma sus responsabilidades.

 Respecto de las acciones inmediatas de impacto relativo, encontramos las acciones que precisan la no autorización del incremento tarifario en el transporte público y los descuentos en derechos para los operadores del transporte (donde la segunda es una estrategia para poder cumplir con el primer punto y donde incluimos también las acciones de supuestos esquemas de financiamiento para la renovación de unidades, pues se trata de meros complementos que incentivan el cumplimiento del primer objetivo).

 Si bien es cierto que aún y con el incremento de la gasolina sería una buena decisión mantener las tarifas como se tenían en 2016, lo cierto es que los transportistas hicieron caso omiso a la disposición y han incrementado sus tarifas en el servicio de taxi, en tanto que muchas de las rutas que actualmente brindan su servicio, hicieron su incremento antes del anuncio oficial por parte de Fayad, por lo que o bien no existe el beneficio anunciado o bien, es tan delimitado el número de unidades que acataron el mandato, que su utilidad puede considerarse como nula en el ámbito de la realidad, o siendo generosos, se trataría de un provecho relativo, pues tan sólo gozarían de esta disposición un número muy reducido de habitantes.

Respecto de los descuentos en pagos de derechos para los transportistas, parece una medida muy corta –si no se encuentra acompañada de estrategias complementarias- para inhibir los incrementos en tarifas.

 En lo que concierne a las acciones inmediatas inútiles, podemos enumerar los recortes a los gastos de telefonía para los funcionarios, así como la reducción de vales de gasolinas a ciertos trabajadores y la renuncia al pago de viáticos al gobernador en giras al extranjero que no reditúen en inversiones.

 Sobre este tema hay que decir que anunciar un ahorro en ciertas áreas no necesariamente es sinónimo de una buena administración, sobre todo si hay opacidad respecto del destino que tendrá dicho recurso una vez ahorrado –si no se destina a infraestructura o es un recurso que irá a parar a otra área de gasto corriente o bien, podría ser utilizado para perpetuar el clientelismo electoral bajo los esquemas actuales en los cuales operan los programas sociales-.

 Así, las referidas podrían ser interpretadas, en el mejor de los casos, como acciones políticamente correctas pero que en nada sirven para reducir las afectaciones del gasolinazo.

 Sobre las acciones inmediatas que nada pueden hacer para mitigar los efectos del gasolinazoencontramos el abastecimiento de medicamentos garantizados en hospitales, la colaboración con la Profeco, el pago puntual a beneficiarios de programas sociales así como a los proveedores del gobierno estatal, la facilidad de crédito para emprendedores y microempresarios (en los programas estatales) y la gestión para la afiliación de los operadores al seguro popular.

 Todas las citadas anteriormente cuentan con una obligación de cumplimiento en tiempo y forma independientemente del hartazgo social que les ha obligado a tomar medidas emergentes para tratar de tener una reconciliación con la población.

 Mención aparte merece el fortalecimiento del programa de tarjeta preferente para los adultos mayores y las personas con discapacidad, toda vez que, tomando como referencia sus datos (101 mil viajes mensuales totales respecto de los más de 51 millones de viajes totales que se dan en el periodo referido), resulta que solamente uno por cada 500 usuarios totales obtendría dicho beneficio, una proporción insignificante que apenas atiende a un 5% de las personas que necesitarían de dicho apoyo.

 Los descuentos en inscripciones para ciertas instituciones y en regiones delimitadas es una acción paupérrima en tanto que aquella acción que destaca la generación de empleos directos, nada tiene que ver con la responsabilidad del mandatario y es jocoso que se anuncie tal cual.

Acciones estratégicas en materia energética

La creación de la Agencia Estatal de Energía es una ocurrencia que derivará en mayor gasto corriente por parte del ejecutivo toda vez que aunque no presente resultados, ya se cuenta con una Comisión Estatal de Fomento y Ahorro a la Energía.

 El impulso al establecimiento de centros de almacenamiento de combustible obedece a una política federal –que como senador debió proponer en la Reforma Energética- en tanto que el impulsar el establecimiento de gasolineras de todas las marcas no hará sino agravar la condición de Pemex (quien por cierto sigue siendo el principal proveedor de recursos de la federación). Las tomas de gas natural de los gasoductos para la cogeneración de proyectos de energía eléctrica está también fuera de la competencia –o incompetencia, según se aprecie- del mandatario.

Respecto de alentar el uso de energías renovables más ecológicas seguramente entrará dentro de una lista de buenos deseos pero en la que al igual que las acciones anteriores, carece de estructura y planeación para su implementación (que no extrañe la inexistencia de un plan estructurado para el cumplimento de las ‘acciones estratégicas en materia energética).

 Además de lo descrito anteriormente, cabe hacer mención de las 1,400 oportunidades de empleo en Canadá, las cuales son ajenas al gobierno estatal y de las que su implementación lleva años haciéndose.

 Omar y sus prácticas Olveristas

Pese a que el mandatario tristemente célebre en el país tras su propuesta de la conocida “Ley Fayad” ha tratado de hacernos creer que ha marcado su distancia sobre su antecesor, Francisco Olvera Ruíz, cada vez se le parece más en lo gris de su actuar.

 Porque no sólo promueve sus mensajes a través de bots en redes sociales como ya se mencionó (recuérdese que Olvera fue nombrado ‘El gobernador más falso de México’ en la revista Forbes) sino que sigue beneficiando a las empresas consentidas por Olvera durante su muy triste administración.

De acuerdo con la Secretaría de la Función Pública, del 5 de septiembre al 31 de diciembre de 2016, Fayad benefició a tan sólo 15 empresas con contratos de 8 dígitos dentro de su administración.

Si bien a diferencia de Olvera, Fayad no apapachó a Grupo del Blanco, relacionada con Osorio Chong; Grupo Constructor Agua Blanca, en cuyas propuestas nunca se presentaban los competidores y falseaban las firmas de asistencia; Cotramón, que con todo y contratos multimillonarios retrasa la entrega de obras; a Construmega, ligada con la Sosa Nostra; Itrio Arquitectos, ligada a Murillo Karam; y a Agicresa, ligada a Ricardo Crespo; sigue dando preferencia a TKM Interlogistic del Centro y a Construcciones y Excavaciones Ensástiga.

 

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Sara Sefchovich, ¿absurdo nivel Dios?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En rigor, ¿realmente alguien en su sano juicio se plantearía como un instrumento contundente para combatir o eliminar el flagelo del crimen organizado en su modalidad de narcotráfico el hecho de solicitar apoyo educacional o moral a las madres de los delincuentes? ¿Las progenitoras regañando a sus vástagos para que dejen el mal y se conviertan al bien?

La connotada escritora y periodista Elena Poniatowska en entrevista con Sara Sefchovich (1949), quien se ostenta como socióloga, escritora, historiadora, catedrática, investigadora, traductora, comentarista y conferencista,  y que además es autora de más de una docena de libros y diversos artículos en periódicos y revistas, toman como hilo conductor de la misma el leitmotiv de la última novela de Sefchovich, Demasiado odio: la importancia de las madres en su papel de correctoras de sus hijos delincuentes. No por nada el título de la conversación se llama “Sin la complicidad de las madres el narco bajaría” (La Jornada, 10/01/21). Y como aquí no se comenta la novela desde el punto de vista estético-literario, sino sobre el asunto central, quien esto escribe realizará lo propio.

Como bien se observa, estamos frente a dos intelectuales de nivel que deben de dominar el tema en cuestión. Y aquí nos dice la entrevistada los orígenes de su proposición:

“Publiqué una novela: Atrévete, propuesta hereje contra la violencia en México (2014), que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En ese libro yo hacía una propuesta a las madres de familia de bajarle la violencia en México diciéndole a sus hijos que si querían robar, robaran, pero no violaran, no mataran, no maltrataran (sic). Para escribirlo, viajé por todo México, me reuní con grupos de madres a quienes preguntaba cómo veían esta situación y pedirles que ayudaran; que su trabajo como madres era impedir que sus hijos entraran al mundo del narcotráfico. Para mi sorpresa, en todos los grupos con los que me reuní durante casi dos años encontré que las madres no estaban dispuestas a sacrificar los beneficios que reciben de la delincuencia aun a costa de que pueden encarcelar y hasta matar a sus hijos”. Y cabe añadir, por cierto, que esta situación no es el gran descubrimiento de Sefchovich, pues ya era conocido.

Y al percatarse que su exhorto caía en el vacío por parte de las jefas de familia, indica lo siguiente: “Incluso se lo escribí al presidente (Andrés Manuel) López Obrador. Él mismo pidió ayuda a las madres de familia y recuerdo que le dije: ‘Nos equivocamos, señor presidente, las madres no están dispuestas a ayudar’.” Y en efecto, es de todos conocido que el presidente de México hizo este llamado públicamente en más de una ocasión.

Por supuesto que es un fenómeno demostrado que ciertas familias han incursionado en el narcomenudeo. E incluso a un grado mayor. Recordemos a Delia Patricia Bustos Buendía, quien no sólo recibía de sus hijas y yernos enormes cantidades de dinero y enseres, sino que era ella misma quien lidereaba a la organización criminal que se denominó el Cártel de Neza, siendo ella la temible Ma Baker. Extendió su poder en buena parte del valle de México, a sangre y fuego. Puso en jaque a la extinta Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), asesinando ministerios públicos federales e incluso a un alto funcionario de dicha dependencia, fiscalía perteneciente a la antigua Procuraduría General de la República (José Antonio Caporal, El cártel de Neza, 2012).

Evidentemente nos encontramos con un problema de orden multifactorial. Y todo indica, al parecer, que nuestra socióloga realizó su investigación de esa manera: vivió en Michoacán, Reynosa y en zonas de migrantes, donde abordaría “el deterioro del medio ambiente, el descuido, la ignorancia, la indiferencia, la corrupción… (Y) lo mismo me sucedió en otros países. Recorrí siete ciudades del mundo para hacer un paralelismo entre el narcotráfico y el terrorismo y también me encontré con madres de familia que solapan a sus hijos”. Y no obstante su amplio y diverso estudio llegó a la misma conclusión.

Inmutable, tropezándose una y otra vez con la complicidad materna, reitera: “Yo pensaba que las madres podían ayudar a que sus hijos aprendieran a vivir de otra manera, pero después de escribir adquirí la certeza de que no quieren cambiar… Ese es mi tema: la complicidad de las madres y la de los familiares. Estoy convencida que sin ella bajaría el narcotráfico y el terrorismo”.

No obstante, al final Sefchovich apunta sobre el origen de todo ello: “Las carencias rigen nuestro funcionamiento social. Cuando una familia descubre que puede vivir mejor, es lógico que acepte dádivas. No sólo en México, en todos los países hay narco”. Pero bajo la lógica simplista de la pobreza significaría que miles de mexicanos en situación de miseria todos serían narcomenudistas. Y esto no es así.

 Resulta francamente impensable que una académica como Sefchovich reduzca de manera absurda el grave asunto del narcotráfico a la complicidad de madres e hijos viviendo en la pobreza. Y que Poniatowska no la haya cuestionado en su enfoque al entrevistarla. Lamentablemente ya no hablamos de un binomio, como nos quiere indicar nuestra socióloga, sino de una unidad. Existen familias enteras que participan en el narcomenudeo, desde el abuelo hasta los nietos. Basta revisar la nota roja de cualquier periódico para comprobarlo.

 Por lo tanto, ningún llamado a la congruencia moral dirigido a las madres o familiares del narcomenudista va a funcionar de manera alguna. Existe tal descomposición social que hasta suben fotografías en redes sociales luciendo armas y dinero como parte de su inserción a un grupo criminal. No, en lo absoluto es una solución.

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Arteleaks

Vicente Huidobro y su vorágine amorosa

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Voz reveladora, amorosa, introspectiva, luminosa o profética en ocasiones; mas voz incendiaria siempre, surgió y se inmortalizaría en un mes como éste. Por lo que no pecaríamos de exagerados si a enero se le considerara como el mes de la poesía, la más perfecta poesía del mayor poeta latinoamericano. Coincidencia paradojal o resultado de la prisión de su trágica busca: el chileno Vicente Huidobro nace el 10 de enero de 1893 y muere un 2 de enero de 1948.

Existe un número importante de estudios acerca de su obra, no obstante, poco se conoce de los demonios internos del autor de los excelsos poemas largos Altazor y Temblor de cielo, y menos aún de los relativos a su afán amoroso. Los cuales acaso nos revelarían el perfil verdadero de su espíritu trágico.

Siguiendo la biografía escrita por el abogado y también poeta Volodia Teitelboim, Huidobro, la marcha infinita (Editorial Hermes), nos encontramos con una serie de datos nada favorables para el padre del Creacionismo y del precursor de las vanguardias estéticas, de la primera mitad del siglo XX, en América Latina y en Europa, pero que esclarecen el vertiginoso devenir afectivo a que se entregó.

Pareciera que Huidobro se despedaza cayendo al abismo, en avidez de las alturas literarias y amorosas. Una sola cúspide que confiere inmortalidad y sobre la cual girarían aquellas aristas circundantes de la condición humana. Propias de los demás, pero también intrínsecas a él y a todas luces mundanas, banales, de suyo ordinarias. 

De familia acaudalada, a los 19 años el poeta chileno contrae nupcias con Manuela Portales Bello, quien además de pertenecer a su círculo social es sumamente atractiva. A pesar de su carácter introvertido, sería ella quien lo impulsó a publicar sus primeros libros. Sólo que ella tuvo que pagar muy caro su estadía en ese matrimonio con Huidobro. 

Y es que Manuela además de soportar las continuas infidelidades de su esposo también tuvo que sobrellevar con grandes dificultades el definitivo abandono del poeta al final de su relación años después. En efecto, Huidobro la redujo de compañera afectiva e intelectual a sombra de sí misma, proceso que repetiría con sus demás parejas.

Teresa Wilms Montt, nacida en Chile, fue una escritora y precursora del feminismo. No sólo fue notoria por su espléndida belleza y por ser considerada la poetisa del momento, sino también por su postura rebelde frente a los valores hipócritas de la élite burguesa en que vivía. Debido a lo cual su familia la internaría por la fuerza en un convento como represalia a sus posturas. 

No obstante, sería su gran amigo Vicente Huidobro quien la rescataría para fugarse a la Argentina con él. Así, nuestro poeta viviría un affaire con ella a sus 23 años. De la misma edad y similar al poeta en su afán de ser el centro de atracción, pero además por comulgar de la misma manera en torno a los cuestionamientos acerca del establishment de la época que realizaban ambos, Teresa sucumbiría a su destino ya sin Huidobro a su lado. Su inestabilidad y su nula capacidad de adaptación la conducirían a la muerte mucho tiempo después, suicidándose. 

Ximena Amunátegui también era hermosa, culta y pertenecía a la alta sociedad. Tenía 16 años y Huidobro 33. Por ella nuestro poeta dejaría a su esposa Manuela y a sus hijos. Ximena fue quien le inspiró los versos más cálidos y elevados en torno al amor, tanto en el canto II de Altazor como en todo Temblor de cielo, los cuales cristalizarían en todo su esplendor, según apunta nuestro biógrafo consultado.

Pero la historia se reprodujo años después. Cual paradoja atroz. Sólo que Ximena no emularía a Manuela en la obligatoria y abnegada fidelidad femenina de la época. Golpe terrible y demoledor, Ximena rompe con Huidobro para casarse con uno de los admiradores del poeta. Aislada y fungiendo como secretaria de Huidobro, callándose infidelidades del hombre que más admiraba, Ximena tuvo la oportunidad de reencontrarse y emerger con luz propia.

Lastimado y confuso, prácticamente devastado, Huidobro trabaría contacto con la poetisa chilena Raquel Señoret. De las mismas características que las mujeres anteriores, Raquel se uniría al poeta hasta la prematura muerte de éste. Con casi 30 años de diferencia, Huidobro intentó hacer feliz a su joven pareja, pero sin poder olvidar a su amadísima Ximena. Raquel al igual que Manuela sufrirían penurias económicas cuando Huidobro faltó.

Vicente Huidobro eclipsaba con gran fuerza a las mujeres que más le amaron, al grado de arrojarlas a la nada de manera avasalladora. Ninguna de ellas fue capaz de cumplir con la máxima del escritor ruso Dostoyevski: salvarlo incluso a pesar de sí mismo. Porque acaso no tenía salvación.

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Norman Mailer, un autor más que necesario hoy en día

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán 

Novelista, periodista, ensayista, e incluso cineasta, Norman Mailer (1923-2007) fue el último descendiente de una tradición genuinamente norteamericana: el heredero directo de un linaje que también dio a Jack London y a Ernest Hemingway, entre otros. Un hombre que confrontaría a sus propios demonios como si fueran los de todos sus contemporáneos, horadando a esa sociedad que los engendraría.

Nacido en Long Branch, New Jersey, en 1923, en el seno de una familia judía, pasó la adolescencia en Brooklyn y se diplomó en Mecánica Aeronáutica en Harvard en 1943. Reclutado por la Armada en 1944, luchó en el frente del Pacífico, una experiencia que plasmaría en Los desnudos y los muertos (1948), probablemente uno de los mejores libros sobre la Segunda Guerra Mundial y tal vez su mejor novela. 

En virtud de la favorable acogida de esta obra, Mailer alcanzaría la fama y pasó a formar parte de la pléyade junto con Truman Capote, John Updike, Saul Bellow, Philip Roth, generación que sería considerada la vanguardia de las letras estadounidenses.

En 1951 publicó Costa bárbara y en 1955 El parque de los ciervos, novelas que no alcanzaron el nivel a que había llegado. Y acaso por ello, se refugia en el periodismo, fundando el semanario neoyorquino The Village Voice, donde publicó en 1956 su célebre reportaje “El negro blanco: reflexiones superficiales sobre el hipster“, un ensayo incendiario con una peculiar visión sobre el racismo y una exaltación de la violencia. Y al tiempo que apoyaba a Kennedy y cuestionaba la Guerra de Vietnam, Mailer se iba transformando en la voz más exacerbada de la contracultura norteamericana.

Redactados en una prosa subversiva y delirante, sus textos sobre las convenciones demócratas y republicanas de finales de los 50 y comienzos de los 60 (recogidas, en parte, en Los papeles presidenciales), y el reportaje sobre la marcha pacifista sobre el Pentágono (Los ejércitos de la noche, 1967) le convirtieron –en palabras de Robert Lowell– en “el mejor periodista de América”.

Y en el terreno privado, nuestro autor era congruente con su posición anti-statu quo. Tuvo nueve hijos, seis matrimonios, pugnas por pensiones de divorcio y una agitada trayectoria conyugal, que culminaría en 1960 con el apuñalamiento de su segunda esposa, Adele Morales, durante una borrachera de órdago. La agresión se saldaría con una breve visita del escritor a un hospital psiquiátrico y con un libro escrito por la ex de Mailer en 1997, La última fiesta.

A comienzos de los 70, Mailer realizó algunas películas experimentales (la más conocida es Maidstone), pero en el cine tuvo tan poco éxito como en su carrera política. Se presentó varias veces a la alcaldía de Nueva York y confesó (en A’dvertisements for Myself’) que en varias ocasiones se había presentado como candidato a presidente “en la intimidad de mi mente”. Pero Mailer de algún modo destacaba más en la televisión y en las apariciones públicas, donde mantuvo sonadas disputas con otros colegas de profesión.

En 1958 desafió a una pelea a puñetazos al novelista William Styron (de quien ya hemos hablado aquí en Los Ángeles Press) por una supuesta burla que éste había hecho de su segunda esposa. No obstante, en 1971 la violencia no se pudo impedir con Gore Vidal, a quien agredió públicamente porque lo había comparado con Charles Manson.              

Pero la más memorable de sus relaciones conflictivas –mantenida a lo largo de décadas– fue la relación de amor-odio con Truman Capote, uno de los pocos escritores a quienes Mailer respetaba y con quien mantuvo coléricas polémicas prácticamente por cualquier cosa: desde Kerouac y los beatnik (a quienes Capote despreciaba) hasta La canción del verdugo (1979), la monumental novela por la que Mailer ganó por segunda vez el Pulitzer. Basada en la vida del asesino Gary Gilmore y redactada en forma de reportaje de investigación, el libro demuestra la influencia del nuevo periodismo y sobre todo de la obra maestra de Capote, A sangre fría.

Eterno candidato al Nobel durante varias décadas, su fama de provocador nato lo alejaron siempre de las listas de galardonados. Macho-alfa intransigente, profeta aficionado, bufón a ratos, intelectual de pura raza, Mailer quiso ser y fue toda su vida un agitador de conciencias, la encarnación misma de la incorrección política: una piedra de escándalo para el feminismo rampante y una afrenta viva para varios presidentes, de Johnson a Bush Jr., pasando por Nixon y Carter.

Autor de más de una docena de libros, centenares de columnas, artículos y reseñas, hicieron época su defensa dostoyevskiana de American Psycho (extraordinaria novela de gran envergadura escrita por Bret Easton Ellis) y su ataque descarnado contra Tom Wolfe. En 1983 publicó Noches de la antigüedad, una ambiciosa y voluminosa novela sobre el Antiguo Egipto, que incluye cuatro reencarnaciones de un personaje, y en 1991, El fantasma de Harlot, una novela no menos voluminosa y ambiciosa acerca del funcionamiento interno de la CIA.

Crítico a ultranza de su entorno y del establishment; cuyo discurso honesto delirante hacía temblar a más de uno, Norman Mailer –en última instancia– puso de relieve las aristas de la oscura condición humana, que sólo contados escritores tienen la facultad y el arrojo de llevarlo a cabo hasta sus últimas consecuencias. No por nada en sus últimos libros se atrevió a poner en perspectiva a Cristo, a Hitler y al mismísimo Satanás, que acaso él consideraba a su nivel. Un hombre así, en definitiva, es lo que se requiere hoy en día si consideramos los nuevos condicionamientos ideológico-sociales que se pretenden imponer a través del poder en muchos de nuestros países.

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