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Con voz propia

Nosotros, los periodistas, “los que nos cuidan” y la subcontratación consentida por Jenaro Villamil

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Historias para armar la Historia

Ramsés Ancira

En el principio López Obrador anunció que iniciaría la sección “quién es quién en las mentiras” y los periodistas no vimos que esto era bueno. Más que bueno, resultó buenísimo.

Ahora ha quedado de manifiesto, que, sin la participación del periodismo libre, sólo queda lugar para un Estado Fallido.

El presidente tiene razón, escudados en el periodismo, muchas de las personas que tienen espacio en los medios informativos se dedican a la gacetilla, o como en los viejos anuncios del Aviso de Ocasión, al pago por palabra, sea para repetir las grotescas y falsas campañas de propaganda del PRI, Acción Nacional, y en menor medida las de los dueños del PRD, Jesús Zambrano y Jesús Ortega, o bien por venganza por la ausencia de publicidad oficial.

En donde sí se equivocó López Obrador, y gravemente, es en ponernos a todos en el mismo saco. Incluso hizo famosa la frase “benditas redes sociales”, ignorando que éstas también se corrompieron y hay gobernadores que las patrocinan para esconder sus delitos de lavado de dinero. Otros actores, por cierto, de MORENA, lucran con los apoyos que el presidente Biden ofreció por el COVID a indocumentados mexicanos, como quedó plenamente demostrado con los ataques y montajes en contra de nuestro cónsul en Nueva York, Jorge Islas.

Sus fans más incultos, en consecuencia, se dieron a la tarea de motejar como “chayoteros” a todo periodista, que hiciera incluso las observaciones más amables y comedidas al presidente. Como buenos “bots”, pero sin inteligencia siquiera artificial, estas personas se aprendieron la palabrita, “chayoteros”, sin tener la más p…equeña idea de lo que esto significa.

La realidad es que en su afán de ahorro y protección a la sociedad que más lo necesita, al gobierno de la Cuarta Transformación se olvidó de un pequeño gran detalle: sin periodismo libre ni se hacen las revoluciones, ni se politiza a la sociedad, ni se le informa, y por lo tanto se fomenta el sub desarrollo; la dependencia a los programas de apoyo y la manipulación de gesticuladores, de los cuales Alfredo Jalife Rahme, quien se escuda en el trasero del presidente, sería un muy buen ejemplo.

Para no dejar el enfoque histórico, recuerdo que mi padre tuvo como compañero, en la cuarta década del siglo pasado, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México a Pedro Joaquín Chamorro. El estudiante nicaragüense era monotemático, de lo único que hablaba era de que regresaría a su país a hacer la revolución. Para ello, lo primero que hizo fue fundar un periódico La Prensa. Y en efecto, pese a todo el dinero que invirtió la CIA para comprar armas, con el dinero que obtenía de las drogas que importaba de Irán y vendía en Los Ángeles, la revolución triunfó. Usted lo recuerda, la historia recoge este suceso con el nombre de Operación Irán Contras.

Por cierto, al menos dos periodistas fueron asesinados por descubrir la trama, el mexicano Manuel Buendía y el estadounidense Gary Webb, Menos mal, el estadounidense pudo disfrutar, antes de ser “suicidado de dos balazos en la cabeza”, del reconocimiento máximo que se le puede dar a un periodista en el mundo, el Premio Pulitzer.

Continuamos. El asesinato de periodistas en México es a la fecha, uno de los de mayor alta tasa a nivel mundial, un promedio de dos cada mes. Esto es solo una muestra de la indefensión en que nos encontramos.

En tiempos del PRI, parte de los beneficios de ser reportero, era acceder a los programas de vivienda popular; sin embargo, más de la mitad del gremio no quiso, o no pudo, o por cualquier razón no aprovechó esta situación y de estos, una buena parte, al llegar a la edad de adulto mayor, divorciados, sin familia y enfermos sobreviven en una situación muy precaria, algunos en el Club de Periodistas de Filomeno Mata.

Justo es decir que, para muchos, el “chayo” resultaba tan vergonzoso, que, en lugar de acudir al sicólogo, se lo gastaban bebiendo”. Parece que fue el mismo Buendía quien dijo que un periodista sin aliento alcohólico era como “una flor sin aroma”.

Lo cierto es que había otras razones para el vicio: los periodistas generalmente éramos contratados por honorarios, sin seguro social, por lo que muchos no tenemos derecho a una pensión de retiro. Por otra parte, una jornada normal de trabajo es de 14 horas diarias, con lo que nuestra tasa de divorcios, es de las más altas entre todas las profesiones liberales.

Si no queríamos cobrar por honorarios, lo que permitía mejores salarios, teníamos que someternos a las condiciones de los sindicatos “charros”, entre los cuales ocupa el primer lugar mundial, el de la cadena de “los soles” desde que la adquirió, con dinero que le dio Luis Echeverría, Mario Vázquez Raña.

Le doy dos ejemplos, los reporteros nuevos trabajábamos en El Sol de México siete días de la semana, no teníamos descanso, pero sólo nos pagaban seis, el otro se lo robaba el sindicato.

Recuerdo que Rafael Loret de Mola, (hijo de Carlos, el ex gobernador de Yucatán y papá de Carlos, el de Latin Us), quien fue mi director en la agencia Lemus, fue contratado para encabezar uno de los periódicos de la cadena de “los soles”. Cuando preguntó que sueldo le asignarían, le respondieron que “para que se preocupaba por eso”. Llegando, le dijeron, “el gobernador se va a encargar de mandarle un coche, chofer y asignarle una casa para que viva dignamente”.

Si acaso el gobernador se negaba al chantaje, los ataques eran incesantes, hasta tirarlo “de la silla”.

Por eso Abel Quezada dibujaba a los periodistas como sujetos famélicos sostenidos por cuerdas en una posición muy incómoda.

Hoy, que tanto se ataca, justificadamente, desde el gobierno al “outsorcing”, (llamémoslo mejor en español, pues los anglicismos no son necesarios) la subcontratación en el sistema de Radiodifusión Pública que dirige Jenaro Villamil, es norma y no excepción.

Nuestro admirado “homozzapping” como él mismo firma sus videos, ha sido incapaz de exigirle al presidente López Obrador, las condiciones más elementales que el Artículo 123 ofrece a los trabajadores. Sí, no se sorprenda, aunque hay quienes no reparen en ello, los periodistas también comemos, tenemos necesidad de vivienda, y si no fuera mucho pedir, que nos paguen por nuestro trabajo, no estamos diciendo que nos den una retribución digna, solo digo que nos paguen o, lo que sea, pues solemos financiar nuestro internet, transporte y vestido, con otros ingresos, comúnmente como maestros, correctores de estilo, asesores de tesis, o la venta de nuestros libros.

Ya no se diga Notimex, que para evadir el para ellos molesto sindicalismo, recurre a la práctica de contrato de esquiroles. Tampoco los culpamos, tienen que comer, y no es fácil para 250 personas, hombres y mujeres, compartir el mismo baño en una bodega.

En este tema debemos hacer un pequeño paréntesis para hablar del Canal 21, administrado por el gobierno de la Ciudad de México, quizá sea la única señal del planeta, en que los conductores de noticiarios van vestidos apenas con una camiseta, a pesar de ello no solo hacen noticieros buenos y baratos, sino incluso programas especiales, como los que han narrado las atrocidades de Isabel Miranda de Wallace. Nuestra admiración y respeto a los colegas, pero también un llamado a Claudia Sheinbaum para que invierta más en la producción de este canal. No solo es una inversión social, sino que le va a dar réditos políticos. Consejo gratis:  por lo menos que los gobiernos de la Ciudad de México inviertan mil pesos en una campaña de Google para promocionar sus contenidos y que la gente los vea.

Finalmente: ¿Por qué será que quienes solicitan el apoyo del mecanismo de Protección de defensores humanos y periodistas de la Secretaría de Gobernación resultan los más amedrentados, encarcelados e incluso asesinados?

No lo hemos podido constatar, pero tampoco tenemos razón para dudar la denuncia que nos han enviado, sobre que este mecanismo, en pleno gobierno de López Obrador, es controlado por familiares de Genaro García Luna. Lo que sí sabemos es que escoltas del licenciado Alejandro Garduño, defensor público federal fueron esposados y encarcelados temporalmente en el Estado de México, y luego de que le quitaron el trabajo, recibió amenazas que lo llevaron a solicitar y obtener el asilo humanitario en Estados Unidos, apenas hace unas semanas, ya en la gestión del presidente Biden.

Otro periodista, quien acusó de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero al gobernador de Quintana Roo, ha sido sentenciado a 16 años de prisión por un delito aparentemente fabricado. No nos extendemos más, porque su abogado le ha recomendado que no se mediatice el caso. Sin embargo, esto nos da pie para concluir con nuestra final y acostumbrada…

Bitácora Suplementaria

29 de julio de 2021, 13:59

Olivia Arrieta, comenta a nuestro programa Defensoría Pública contra Isabel Miranda de Wallace: “Dejen de enfocarse en el hermano de Irma Eréndira y enfóquense en la Wallace”

Le respondo:

“Entendemos su postura, pero mire, tanto peca el que mata la vaca, como el que le detiene la pata. Primero Netzaí privó ilegalmente de la libertad a los abogados de Brenda Quevedo y Jacobo Tagle Dobín para obligarlos a renunciar, luego dejó sin defensor a Brenda, en la audiencia en la que se decidía su libertad, así que, es un corrupto, o un inepto, o las dos cosas.

Agrego:  intempestivamente la abogada de la Defensoría Pública Federal quien debía acudir a la audiencia donde se decidiría la libertad de Brenda Quevedo decidió que se iba de vacaciones. No me extraña, las amenazas y encarcelamiento de letrados que han defendido a las víctimas de Wallace, hacen que estos se hayan visto obligados.

Y digo más: Entiendo que el presidente López Obrador haya influido en el nombramiento de Netzaí Sandoval en el poder judicial. El nepotismo que esto representaba al tener en la nómina de la 4T a Irma Eréndira Sandoval, como secretaria de la Función Pública, a Pablo Amilcar Sandoval como super delegado en Guerrero y ahora como senador de Morena;  a Netzaí con doble cargo como director de la escuela de Derecho Ponciano Arriaga, (subsidiada por el gobierno federal) y como director de la Defensoría Pública; y a el esposo o  cuñado de estos personajes, John Ackerman, en la nómina de canal 11 del Instituto Politécnico Nacional, es un exceso.

Cierto, el Poder Judicial, como lo admitió entre líneas el presidente López Obrador en la conferencia de este jueves, es una cloaca, pero recomendar a Netzaí no le ha traído ningún beneficio, y menos porque lo único que hizo para acusar a Wallace, fue “refritear” la denuncia legal que ya había emprendido la periodista Guadalupe Lizárraga y también argumentar la falsedad representada por el ADN, que no era de Wallace, lo que también fue posible gracias a la investigación periodística que logró encontrar al padre biológico, del multi nombrado Hugo Alberto y no gracias al trabajo que no quisieron hacer los gobiernos de Felipe Calderón. Enrique Peña Nieto, ni hasta ahora el de López Obrador.

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Con voz propia

Emma Rizo: la violencia llevada al límite

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Por Alberto Farfán

Es francamente lamentable el hecho de conocer a una mujer de innegables facultades literarias que ya no escribirá jamás y que nunca se le otorgó el lugar que debió haber ocupado en nuestra república de las letras. Y por eso es necesario escribir sobre ella para reivindicarla como una excelente autora.

La escritora Emma Rizo Campomanes (1934-1995) de padre cubano y madre mexicana fue escritora, periodista, maestra y promotora cultural. Y en los seis meses previos a su deceso se dedicó a reescribir y compilar una serie de cuentos que publicara a lo largo de los últimos 20 años de su vida en diversos medios con el afán de poder conformar un volumen de cuentos.

El resultado es el libro titulado Mujeres calladas (editorial Cal y Arena) publicado póstumamente en 1997. Y de él emanan historias que transcurren dentro de una atmósfera en apariencia inofensiva pero fundamentalmente diáfana, en donde sobreviene inexorable el rostro oculto de la eclosión humana; la muerte violenta y gélida, que afirmaría la arista dominante que hoy prevalece. La sensibilidad humana que debiera caracterizarnos se anula sin aparente origen.

La brevedad de los cuentos de Rizo no es una simple particularidad, sino una manifiesta cualidad, puesto que permite que todos y cada uno de ellos adquieran relieves de golpes contundentes y brutales, en virtud de que se sustentan en la incuestionable capacidad narrativa de su autora, cuya fluidez y claridad robustecen la historia, en vez de diluirla. Cimbrar al lector pareciera su objetivo.

Acaso por ceñirse a la temática desarrollada, nuestra autora transgredirá los límites de los tiempos del clímax, lo cual es un terrible acierto, sin embargo. Sobre todo si se considera que busca hacer palpitar nuestra estilizada capacidad de asombro con respecto a la violencia criminal. La normalización de esa violencia deberá ser puesta en tela de juicio en todos sentidos.

Rizo nos introduce con gran parsimonia y sutileza en el asunto, siendo este tratamiento el mismo que correrá paralelo a la develación del ominoso acto. Así, la abrupta aparición de la violencia por sí sola únicamente equivaldrá a una parte del planteamiento del factor sorpresa, pues el elemento faltante se encontrará en la naturalidad de que hace gala el narrador al referir el crimen. Con esto, no sólo se cierra el círculo, sino que se acentuará, cristalizándose la estupefacción. La sangre fría con la cual se describen los asesinatos hendirá al lector aunque no quiera.

De este modo, cada cuento por sí mismo se constituirá en un incesante clímax. Lo cual no significa que la autora soslaye las causas intrínsecas que motivan al asesino, ya que procura la reflexión y el cuestionamiento. Sin caer en los excesos, Rizo planteará una especie de rencor contenido, que hallará su cauce en la muerte del otro.

A la manera de la extraordinaria novela Psicosis americana (1991) del escritor norteamericano Bret Easton Ellis ─en la cual un asesino serial describe con atroz insensibilidad sus crímenes─, nuestra autora nos entrega en “Amorosa inclinación” ─acaso su mejor pieza─ el relato de una venganza de adolescentes varones, siendo su víctima una jovencita atractiva, quien no los tomaba en cuenta por su abyecta reputación.

Nos dice uno de los protagonistas: “Todos tuvimos a la Marcy, uno a uno… La pequeña idiota todavía tenía calor en el cuerpo. Fue divertido sentir cómo se iba enfriando… Decidimos después cubrirla con hojas y jugar con ella al blanco, aventándole piedras”.

Con estos cuentos, Emma Rizo, sin duda, buscó llamar nuestra atención para rescatarnos de la violencia generalizada y de la pérdida de las fibras morales que nos definen como seres humanos, pero desde las entrañas mismas del fenómeno que nos enajena día con día. Y en definitiva, con Mujeres calladas obtener un lugar en nuestra literatura.

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Con voz propia

Foro Público: Los roces de la CELAC que dinamitan la ansiada unidad regional

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Foro Público

La semana pasada se llevó a cabo la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en Palacio Nacional, donde los roces entre los diferentes jefes de Estado dejaron entrever que la ansiada unidad regional que propuso el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, será difícil alcanzar.

La presencia de los presidentes de Venezuela y Cuba, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel, molestó a los mandatarios de Paraguay y Uruguay, Mario Abdo Benítez y Luis Lacalle Pou, quienes abiertamente se pronunciaron en contra de los actos antidemocráticos que han caracterizado a los gobiernos esas naciones, lo que a su vez generó que Maduro respondiera en tono simplista para encabezar un debate sobre democracia.

El esfuerzo de López Obrador de intentar impulsar una alianza multilateral entre todos los países del hemisferio parecer dilapidarse con diferencias significativas entre las visiones de gobierno, democracia y gobernanza que tienen los diferentes presidentes, pues las posturas ideológicas nuevamente han salido a flote, desde quienes se han autonombrado como representantes de la izquierda, hasta quienes lo han hecho desde la derecha.

La radicalización del hemisferio impide lograr una alianza como la que existe en Europa, pues por un lado se encuentran los gobiernos antidemócratas como el de Venezuela, Nicaragua y Cuba, donde no se permiten elecciones libres multipartidistas, con prensa crítica y abierta, así como la no persecución de los críticos, y por otro se encuentran los gobiernos alineados completamente a los intereses norteamericanos como el de Brasil, donde prevalecen visiones en defensa de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la intervención constante del gigante del continente, donde establece la agenda económica y social de los países de la región.

Ante este escenario tan complejo resulta difícil alcanzar un acuerdo entre todas las partes de la región para integrar una Unión Latinoamericana como la que propuso México, ya que también existen diferencias significativas sobre las condiciones políticas, económicas, culturales y sociales de cada país que imposibilitan lograr ese tipo de acuerdos.

El presidente de Colombia, Ernesto Samper, reconoció que América Latina enfrenta su peor momento de integración en la historia, misma que se profundizó con la pandemia de Covid-19, por lo cual la urgencia de un trabajo multilateral entre las naciones que forman parte de la región tendría que ser la prioridad, no obstante, la politiquería entre los jefes de Estado impedirá que se logre y por ello la esperanza de una unidad regional podría ser nuevamente una ilusión.

Las condiciones políticas y económicas que prevalecen en los países del hemisferio son dispares, por lo cual los esfuerzos tendrán que continuar en los siguientes días para alcanzar los acuerdos necesarios para atender las necesidades de la ciudadanía de América Latina.

El contexto de Europa fue diferente, para lograr la cohesión social, las condiciones económicas de esas naciones no fueron tan lejana implementando una sola moneda universal como el Euro y aunque Reino Unido se salió de la alianza a través del Brexit, la mayoría de los países han defendido la importancia de continuar con este esquema para respaldar los intereses de la colectividad.

En el caso latinoamericano, la región más desigual del mundo, tiene que atender las problemáticas internas que se profundizaron con el inicio de la pandemia de Covid-19, por lo que no resulta extraño que haya sido una de las zonas del mundo con el avance de vacunación más lento en el planeta.

Nota aparte: Aunque América Latina pretenda “independizarse” de la influencia de Estados Unidos, será difícil que se logre esa percepción con una visión favorecedora sobre las condiciones que permiten la dependencia económica de la Unión Americana.

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Con voz propia

Mi encontronazo con Sócrates Amado Campos Lemus

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Por Ramsés Ancira

Prólogo

Al enterarme ayer en la mañana de la muerte de Sócrates Amado Campos Lemus, me llegó a la memoria algunas historias que deseo compartir con los lectores de Los Ángeles Press, pues van mucho más allá de lo personal y dan cuenta de los mecanismos de represión e infiltración del Estado en tiempos del PRIAN.

La Historia

A principios del Siglo XX, con Vicente Fox como presidente y en el marco de la oferta para esclarecer los pormenores de la guerra sucia;  la masacre estudiantil de 1968 y el Halconazo del 10 de junio de 1971, solicité y obtuve la anuencia de José Luis López Atienzo, director de Comunicación Social,  para trabajar como reportero en la Procuraduría General de la República.

Ofrecí hacer reportajes sobre ciencia e investigación policiaca. Tenía como antecedente una serie de relatos que publiqué en El Nacional llamada “Así lucha México contra el narcotráfico”, la cual, décadas antes me valió felicitación y agradecimiento personal del doctor Sergio García Ramírez.

En mi nuevo trabajo coordiné una revista en la que realizaba reportajes de carácter científico, por ejemplo, sobre la forma en que se distinguían polvos como la cocaína, del carbonato; la pureza de una droga, o sobre los fundamentos para determinar si una persona había disparado o no un arma de fuego.

Aunque mi cargo era menor, creció el aprecio que me tenía López Atienzo, con quien había conducido un noticiero para Tevescom, un medio que antecedió al boom de Internet y a la concesión para operar CNI Canal 40. También le pedí que me grabara un fragmento de mi audiolibro México en su Memoria, pues su fama mayor la había alcanzado como locutor de Imevisión en la década de los 70. Para más señas, le pedí grabar la introducción de la novela La Tumba, de José Agustín.

López Atienzo figuraba formalmente, lo dije antes, como director de Comunicación Social de la PGR, aunque este cargo casi era de utilería, pues las decisiones las tomaba Campos Lemus.

Todas las tardes José Luis me llamaba a su oficina para que investigara a periodistas que le proponían para las delegaciones de prensa de la PGR en los estados. Por supuesto yo no los conocía, pero como también era integrante de la Unión de Periodistas Democráticos, consultaba con mis colegas, quienes me decían que estos corresponsales o tenían enriquecimiento inexplicable o relación con la trata de blancas y otros giros negros. Esta información se la daba a mi jefe, asentía con la cabeza y yo salía de su oficina, en la que seguramente había micrófonos.

José Luis me invitaba a comer con frecuencia, junto a dos subdirectores y Campos Lemus. Las conversaciones eran de mera cortesía, pero un día, mientras sacaban la camioneta oficial del estacionamiento, Sócrates, me preguntó cómo me autodefinía ideológicamente, le respondí que no sabía, pero que, si me veía precisado, dado que jamás en mi vida voté por el PRI, en todo caso sería de izquierda. Campos Lemus sonrió socarrón y me dijo “Sí, tienes cara de izquierdoso”. Por ese entonces yo apenas superaba los 30 años.

Un día fue a visitarme mi hijo mayor a la oficina y cuando oyó el nombre de Sócrates, me preguntó que, si no era el mismo al que Eduardo “El Búho” Valle identificaba como el sujeto que recorrió el campo militar número uno, identificando a los líderes estudiantiles. Le hice una señal asintiendo con la cabeza y otra de que se callara, pues probablemente había micrófonos en todas las oficinas.

En el Comité 68, donde anualmente convivía en una reunión a la que convocaba Raúl Álvarez Garín, me habían informado que Campos Lemus había retrasado la sesión del dos de octubre de 1968 para darle tiempo al batallón Olimpia de disparar a soldados y estudiantes causando la confusión. Eso aumentó el número de asesinatos en Tlatelolco.

Llevaba menos de dos meses trabajando como reportero en la PGR, cuando López Atienzo me llamó para decirme que me ofrecía una vacante como subdirector de publicaciones. No podía creer en mi buena suerte. Además, coincidía con dos antiguos colegas, Pablo Toledano, quien redactaba los boletines, y Elizabeth Juárez Montes de Oca, quien se ocupaba de la prensa internacional y quien había sido reportera cuando yo ocupaba la dirección del noticiero Enfoque.

Empecé a reunir mis documentos, pero una tarde, menos de una semana después, López Atienzo me llamó para decirme que no podía ocupar la subdirección de publicaciones, ni siquiera seguir trabajando ahí. Le pregunté las causas, me dijo que no me podía responder. Acudió a una vieja fórmula: no me dijo por qué me había dado el trabajo, así que tampoco estaba obligado a decirme por qué me lo quitaba.

Días después el periódico Reforma recuperó una fotografía de Campos Lemus en animada comida con un grupo de personas identificadas con el narcotráfico.

Por mi parte le solicité a José Cárdenas, y me la concedió, una entrevista en radio donde expuse la farsa de la PGR, que tenía como director de membrete a López Atienzo y como verdadero operador a Campos Lemus.

Días después Sócrates fue despedido, en realidad de “mentiritas” porque siguió cobrando en la Procuraduría. Justificó que era periodista, y que por eso la foto con los narcotraficantes. Lo entrevistaron al respecto y dijo que la foto la había filtrado “una gaviota”. Se refería por supuesto a mí. No volví a verlo hasta que hoy me compartieron su esquela.

Epílogo

Así como Macedo de la Concha fue procurador con Fox, Marisela Morales fue la procuradora General de la República de Felipe Calderón. Para entonces había aumentado la fabricación de culpables. López Atienzo regresó a la dirección de Comunicación Social de la PGR, así que, infiero, repitió el papel de patiño de Campos Lemus.

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