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La red en lucha

#NoSeasSumisa Una campaña para la consciencia

#NoSeasSumisa campaña del Grupo español Specie Films con el que participa en la jornada del Día Internacional de la Violencia contra las mujeres

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Manuel F. Torres*

La conciencia toma al asalto mis pensamientos.

Puede que éstos sean bienintencionados o una auténtica barbaridad. Puede que me parezcan brillantes para, de inmediato, descubrirse ante mí como una estupidez. Tengo, incluso, algún pensamiento optimista que la realidad se encarga de hacer desaparecer con una prontitud exasperante, como si la fe, en lugar de alimentar esperanzas, atrajése a su plato la voracidad de las circunstancias.

Me dan ataques de pensamientos simultáneos: miro a mis hijas y a mi hijo y, mientras sonrío al ver cómo se entretiene el tiempo, me ensombrezco al meditar sobre lo que debo transmitirles para que crean en el ser humano, para que luchen por el conocimiento, para que la justicia les parezca algo portentoso, necesario y cercano y, por otro lado, para que sobrevivan a estos tiempos que no se entretienen, a seres que no son humanos y a un futuro mucho más desconocido e injusto de lo que hubiésemos sido capaces de imaginar hace unos cuantos años.

Como digo, entre ideas y reflexiones, la conciencia me asalta, me atrapa, espabila mis sentidos y no me deja dormir. Hace no más de dos meses, se me vino encima acompañada de una de esas noticias que ya pasan sin más pena ni más gloria y desde entonces me maneja a rienda suelta. El caso es que una mujer, una desconocida tan cercana como deberían serlo todas las personas, caía asesinada a manos de su marido sin que semejante atrocidad tuviera otra causa última que la de haber conocido a ese hombre y haberse casado con él.

Otra mujer víctima y otro macho alfa desvelando un perfil asesino que nadie le había extirpado con el bisturí de la educación. (Tenemos por ahí a un ministro que no asume que la educación también sirve para evitar estas animaladas)

Quise liberarme de la conciencia para recuperar el sueño pero no me fue posible. No sé cómo se apañó para resistir ahí, latiendo persistente, cuando, en tantas otras ocasiones, sólo había seguido los discursos del arrebato, con sus alarmas, sus lamentos, sus súplicas y sus silencios. Debe ser que del mismo modo que los viejos se vuelven niños, yo, de pura madurez, estoy resucitando mi juventud, me pongo manos a la obra y, en lugar de aportar granitos de arena para mejorar las cosas, vuelvo a lanzar piedras, palabras con fuego o imágenes con mecha.

Me escuché decir “al lío”, hice algún comentario en twitter para ver cómo reaccionaba la gente y, al comprobar que la palabra reacción se tradujo en un par de comentarios (y gracias), de inmediato, me puse a trabajar.

Convencí al personal de mi empresa, a muchos amigos y a otras empresas e iniciamos la producción de una campaña mediática, contundente, sin frases amortiguadas; una campaña que concienciase y contagiara con esa rebeldía parásita que debería poseer la bondad por el simple hecho de que la bondad es práctica.

Comenzó entonces un proceso de documentación hiriente: el despertar conducía a la pesadilla. Cada dato estadístico, cada estudio comparativo, cada noticia oculta bajo decenas de titulares, me llevó a un razonamiento que, por desgracia, se me confirma día a día y no hace sino empeorar mis presagios.

Hoy, dos meses después, con cuatro mujeres más asesinadas sólo en España, con cientos de acosadas en los centros de estudio y de trabajo, con miles de jóvenes insultadas y degradadas en las redes sociales o en cualquier medio de difusión; puedo asegurar que no es que las mujeres padezcan este grave problema —que lo padecen—, es que el grave problema somos nosotros, la sociedad al completo, sin excepción.

No pretendo dar un sermón ni recurrir a las cifras. Eso, tras esta pequeña intentona de ofrecernos como personas útiles, solidarios con arrobas y sin arrobas; se lo dejo a los señores y señoras que el 25 de noviembre, aprovechando que se celebra el “Día internacional contra la violencia de género”, se harán con las palabras prestadas de otros discursos —ampulosos en las proclamas y hueros en su eficacia y compromiso—, y las vocearán como si las sintieran o fueran pensamientos propios.

Tan sólo diré que, al final, realizamos la campaña.

Pero en el proceso, por más que intenté impedirlo, la realidad se alió con los monstruos del sueño y la sinrazón. Evité el circuito de los organismos oficiales y el de los partidos políticos pues la idea era alejar esta aportación de cualquier carga ideológica y partidista. Tampoco me dirigí a asociaciones de víctimas ni a asociaciones feministas ni a asociaciones por la igualdad de derechos, etcétera… Y es que, por muy obnubilado que me sienta ante este asalto que sufro de mi propia conciencia, conozco el tapete del juego político y sé cuánto tiempo se invierte en el consenso general, en jugar una carta por muy necesaria que resulte: una eternidad kafkiana.

Mi estrategia consistió en mover hilos en el territorio empresarial, no ya para pedir apoyo económico —ese factor ya lo habíamos resuelto con nuestra propia inversión—, sino logístico. La idea principal se centraba en crear un evento y presentar la campaña con la fuerza suficiente como para que su difusión fuera lo más amplia posible. Traté con directivos de grupos mediáticos, con personalidades del mundo de los negocios y con fundaciones dependientes de grandes firmas… pero no hubo manera. El asunto de la violencia de género y esta iniciativa, pese al ánimo y a las buenas palabras que dedicaron todas y todos mis interlocutores, no interesó a casi nadie.

Debo decir que en el pasado, con y sin crisis, ya había manejado todos estos contactos de forma satisfactoria; en la mayoría de los casos para promocionar auténticas chorradas.

Por lo tanto, todo nuestro esfuerzo, al día de hoy, se ve enfocado al único canal de acceso libre: Internet. Es evidente que ya contábamos con ello pero, sin apoyo mediático, como ocurre con los #motivosdejorge y su huelga de hambre en la puerta del Sol, u otros tantos casos de reivindicación de derechos fundamentales que no llegan al conocimiento del ciudadano pero que sí existen; partimos con pocas posibilidades de que nuestra acción sirva para algo.

Lo vamos a intentar y a ver qué ocurre.

Iniciamos la campaña con el vídeo “No seas sumisa” cuyo título, al igual que el que hemos dado a toda la campaña, nace en contraposición al libro “Cásate y sé sumisa”, lectura que, en la actualidad, edita, recomienda y defiende el Arzobispado de Granada.

En esta pieza hemos creado un texto, dirigido a todas las mujeres, donde se pone de manifiesto que asumir determinadas actitudes masculinas, resulta contraproducente y peligroso en grado sumo. Dicho texto se refuerza con dos escenas contadas en paralelo. Por un lado, la primera plantea una secuencia durísima en la que una mujer es atacada por un hombre sin explicación ni motivo alguno. Por otro lado, la segunda, nos traslada a un espacio onírico en el que la misma mujer se va introduciendo en una laguna hasta ser engullida por las aguas. Finalmente, en ambas situaciones, la mujer logra reaccionar, lucha por sí misma y sobrevive llevando a cabo sus mejores opciones inmediatas, aquellas que pueden salvar su vida definitivamente: la comunicación, la denuncia y la autoprotección.

El vídeo es éste. Lamento haberos desvelado el contenido pero creo que, en estos casos, no debemos jugar a crear suspense. Echadnos una mano si os parece bien y difundidlo. Mal no va a hacer a nadie.

noseassumisacampana

*El autor es productor creativo del Grupo Specie Films con base en España y uno de los autores de la campaña #NoSeasSumisa por el Día Internacional de la Violencia de Género.

Fuente: Blog del autor Mentiras y Desacuerdos

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España

Autoritarismo del Estado español reprime la libertad de expresión: caso Hásel

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En definitiva, el ominoso encarcelamiento del rapero español Pablo Hasél por sus canciones críticas al régimen de su país y por las que fue acusado de los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y contra las instituciones del Estado, nos obliga a entender por mínimo que sea qué ocurre al respecto en suelo ibérico.

Y para ello, es importante revisar la información que nos proporciona Amnistía Internacional en su sitio web de España (nota del 10/02/21). En dicho sitio nos enteramos de que el Estado español ha firmado diversos tratados internacionales que garantizan el derecho a la libertad de expresión, tanto para buscar o recibir como para difundir información o ideas. 

No obstante, en el Código Penal español existe el artículo 578, que prohíbe el enaltecimiento del terrorismo, sin cumplir con normas internacionales en su formulación, y que permite múltiples interpretaciones dependiendo de quién es el sujeto que acusa y quién es la persona acusada. Por ejemplo: en tanto que Hasél es encarcelado, una manifestación pronazi y abiertamente antijudía transcurrió sin mayor problema por esos días.

Más aún, es relevante señalar que ha habido alrededor de 82 españoles condenados por enaltecimiento del terrorismo en el lapso de 2016 a 2020, sobre todo por expresarse en redes sociales a través de mensajes, imágenes, videos, canciones u otros medios propios de ese tipo de formas de comunicación.

Cabe agregar que dentro de los compromisos signados por España con respecto al ejercicio de la libertad de expresión existen algunas limitaciones, considerando el derecho internacional, las cuales deben ser establecidas en la ley de una manera absolutamente clara y accesible, con la única condición de perseguir fines legítimos específicos, como la preservación de la seguridad nacional y el orden público, y proteger los derechos de otras personas en los casos de apología del odio. Además de cumplir con ser manifiestamente necesarias y proporcionales.

En suma, que no se respetan dichas limitaciones, y que fundamentalmente deberían esgrimir los encargados de la administración de la justicia que sólo se penalizará la incitación directa a la violencia. Por esto y lo anterior referido,  “Amnistía Internacional considera que usar el Código Penal (español actual) con el propósito o efecto de inhibir la crítica legítima viola la libertad de expresión”.

Por otro lado, es necesario añadir que España ha sido condenada en tres ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en 2011, 2016 y 2018, por aplicar y sentenciar a sus ciudadanos en términos del numeral correspondiente al delito de injurias a la Corona, lo cual se traduce en flagrante violación del artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Como bien se desprende, el autoritarismo del Estado español es innegable. Prácticamente no se puede realizar crítica alguna a través de redes sociales o por otros medios a las instituciones gubernamentales, sobre todo por personas y grupos de filiación de izquierda, o por gente común, como tampoco por artistas, cantantes, actores y periodistas. Y todo esto es sumamente cuestionable e inadmisible.

Mientras tanto, Pablo Hasél se encuentra preso. Y ahora le han imputado un nuevo delito, el de obstrucción a la justicia y amenazas, por el cual tendrá que purgar una pena de dos años y medio, que se suma a los nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y al pago de 30,000 euros de multa por los delitos arriba señalados. En medio de una serie de muestras de protesta por varias ciudades de España por jóvenes que exigen su libertad inmediata, quienes han sido objeto de violencia desproporcionada por parte de los cuerpos policiacos.

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La red en lucha

Feminicidio de Úrsula Bahillo reaviva protestas contra el sistema judicial y la policía de Argentina

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La autopsia al cuerpo de Úrsula Bahillo, la joven argentina, que fue asesinada a puñaladas el 8 de febrero, por su exnovio -Matías Ezequiel Martínez, de 25 años, policía en Rojas-, indicó que la causa de muerte fue “secundaria a lesión por arma blanca de estructura vasculares de cuello, generando shock hipovolémico con escasa agonía, aunado a las lesiones punzocortantes observadas en región abdominal y dorsal”, es decir, tres puñaladas en el cuello y otras diez en el abdomen y la espalda.

El asesinato de Úrsula, de 19 años, en la zona rural de Guido Spano por su expareja, provocó una multitudinaria movilización al día siguiente frente a la comisaría de la ciudad bonaerense de Rojas, y hoy los vecinos volvieron a movilizarse para pedir justicia por el feminicidio.

Úrsula denunció 18 veces que estaba en peligro. Le hizo saber a la Justicia que su vida corría peligro. Su agresor ya tenía antecedentes, pero ninguna a ninguna de las denuncias se le dio seguimiento por parte de las autoridades. Solo lo trasladaban de jurisdicción, e incluso tenía una orden de restricción que también ignoró la policía después de que la joven lo denunciara.

Movilización #JusticiaPorUrsula. La convocatoria se realizó por las redes sociales y con el hashtag #JusticiaPorUrsula, que convocó a reunirse a las 17 frente a la Plaza San Martín y continuó en las puertas de la comisaría local.

En medio de serios enfrentamientos con el personal policial, los familiares y amigos de Úrsula Bahillo reclamaron la indiferencia de la policía ante las denuncias contra el victimario, que además es miembro de la fuerza de seguridad bonaerense. Señalan que claramente hubo inacción de la policía durante el fin de semana, cuando la joven quiso hacer otra denuncia.

Me callé siempre hasta que me vi muerta, por eso lo denuncié”, fue el mensaje que poco antes de ser asesinada envió la víctima a una de sus amigas, a quien le relató las agresiones sufridas perpetradas por su expareja.

Esta tarde, cientos de habitantes de Rojas volvieron a manifestarse, esta en vez en forma pacífica, para exponer que la falta de apoyo judicial y policial permitió este femicidio. La víctima, hija de un reconocido comerciante local, había intentado denunciar nuevamente a su exnovio, el policía Matías Martínez, el pasado fin de semana, pero no fue escuchada en la sede de la comisaría de la Mujer.

El agresor de Ursula protegido por la policía. “Un agresor no puede estar protegido por la misma fuerza que lo tiene que castigar”, asegura Ada Rico, titular de la ONG Casa del Encuentro, pionera en la elaboración de estadísticas sobre feminicidios en Argentina. Entre 2010 y 2020, en Buenos Aires y su región metropolitana, 48 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas policías. Rico advierte que para las mujeres maltratadas es muy difícil dar el paso de denunciar y la dificultad aumenta si el acusado es policía porque a menudo sus compañeros lo encubren.

Una de las veces que Bahillo se acercó a denunciarlo a la comisaría de la mujer no le tomaron declaración porque “era fin de semana”. A Martínez le dieron una baja psiquiátrica. Indicios para que hubieran puesto atención desde la primera denuncia.

 

Con información de eltiempo.com

 

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Arteleaks

El Estado español encarcela al rapero Pablo Hasél por críticas al sistema

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

El español Pablo Rivadulla Duró (1988), conocido en el ambiente musical como Pablo Hasél, es un rapero de izquierda que se asume antifascista y ha adoptado el compromiso con sus composiciones en video y mensajes a través de la red social Twitter en denunciar y poner en tela de juicio a los poderes monárquicos, políticos, jurídicos y policiacos de su país.

Y debido a 64 tuits (de 2014 a 2016) y una canción (publicada en YouTube), en donde pone de manifiesto su rechazo a los excesos del poder, ha sido sentenciado a prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y contra las instituciones del Estado, por lo que deberá someterse a nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y al pago de casi 30,000 euros de multa (es decir, más de 700 mil pesos mexicanos).

Por ello, más de 200 personalidades del cine, la televisión, el teatro y la música, entre ellos Joan Manuel Serrat, Javier Bardem y Pedro Almodóvar, emitieron un manifiesto en favor de Hasél, rechazando de manera tajante su reclusión en prisión y planteando la solicitud de eliminar del Código Penal ese tipo de delitos, “que no hacen sino cercenar el derecho, no sólo de libertad de expresión, sino de libertad ideológica y artística”, tal y como sucede en países como Turquía o Marruecos

Pero van más allá los firmantes al argumentar lo evidente bajo un Estado autoritario:  “el encarcelamiento de Pablo Hasél hace que la espada de Damocles que cuelga sobre la cabeza de todos los personajes públicos que osemos criticar públicamente la actuación de alguna de las instituciones del Estado se haga aún más evidente. Es necesario que se difunda esta situación a nivel internacional, para poner de relieve en qué situación nos encontramos. Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”.

Más aún, la organización Amnistía Internacional se ha pronunciado en el sentido de que el encarcelamiento de Hasél por sus expresiones artísticas es una injusticia, y hace un enérgico llamado al Estado español para que realice una reforma al Código Penal con respecto a ciertos artículos que vulneran el derecho a la libertad de expresión.

“Nadie debería ser procesado penalmente sólo por expresarse en redes sociales o por cantar algo que pueda ser desagradable o escandaloso. No se pueden penalizar expresiones que no incitan de manera clara y directa a la violencia. Si no se modifican estos artículos se seguirá silenciando la libertad de expresión y coartando las manifestaciones artísticas”, subraya Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

Incluso en favor del cantante y también poeta se expresó asimismo la diputada del Parlamento Europeo para Dublín, Clare Daly: “Mañana, el rapero catalán Pablo Hasél irá a la cárcel por sus letras. ¿Dónde está el llamado a sancionar a España?” Todo lo cual en el marco de la discusión por amonestar a Rusia debido al arresto de un disidente de ese país, en donde Daly evidencia la hipocresía de los congresistas de ser rígidos contra Rusia pero blandos con países como España o Estados Unidos al violar los derechos humanos de sus ciudadanos.

En definitiva, Pablo Hasél no es más que una víctima del autoritarismo de Estado que rige en España, en donde los excesos del poder son públicos y evidentes, basta revisar algunos medios de comunicación para corroborarlo. Él no miente, sólo dice la verdad de manera visceral.

Y este martes, 16 de febrero, ha sido consumada la ignominia. Ha sido aprehendido por los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica catalana) en la Universidad de Lleida, en donde se resguardó acompañado de un centenar de simpatizantes, quienes fueron dispersados con gases.

 

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