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Con voz propia

Normal de Ayotzinapa: historia de represiones por el gobierno mexicano

Los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa han sido víctimas de represión desde 1940, por parte del gobierno mexicano y sus aparatos policiales

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Mural en la Normal de Ayotzinapa. Foto: Arturo de Dios Palma

Mural en la Normal de Ayotzinapa. Foto: Arturo de Dios Palma

Por Arturo de Dios Palma

La Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa siempre ha navegado a contracorriente. La represión ha sido la respuesta recurrente del gobierno mexicano en torno a sus demandas. La muerte de tres de sus estudiantes y la desaparición forzada –hasta ahora de otros 43– tras el ataque de la Policía municipal de Iguala junto con sicarios del cártel Guerreros Unidos no es la primera represión fatal que sufren.

Los asesinatos de Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino, cometidos por policías estatales y federales el 12 de diciembre de 2011 en un tramo de la Autopista del Sol, sigue impune. A casi tres años, nadie está en cárcel por esos crímenes. Incluso, los involucrados están otra vez incrustados en la estructura gubernamental. Alberto López Rosas, entonces Procurador General de Justicia en el Estado de Guerrero, es ahora titular de la Secretarío del Trabajo; y, peor aún, aprovecha el cargo para promoverse por toda la entidad en busca de la candidatura del PRD a la gubernatura, que estará en juego el próximo año.

Impunidad ha marcado el caso de los dos jóvenes de Ayotzinapa asesinados en la autopista del Sol, y en ahora en la desaparición forzada de los 43.

Pero estos son apenas los últimos casos de represión, hay muchos más. Ayotzinapa ha visto la represión en todas sus caras y facetas: la represión de la muerte,  la represión de los golpes, la represión de la calumnia y la represión de la carencia.

Estudiantes que exigen ser respetados en sus libertades y derechos. Foto: Artro de Dios Palma

Estudiantes que exigen ser respetados en sus libertades y derechos. Foto: Artro de Dios Palma

Represiones en 2007

30 de noviembre de 2007. Acapulco, Guerrero. Unos 50 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa tomó la caseta de La Venta de la Autopista del Sol. Cubiertos con pasamontañas y paliacates los estudiantes cobraron cuota -50 pesos- a los automovilistas que pasaban por ahí. El objetivo: recaudar fondos para financiar su movimiento, para que el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo, el primer gobernador del PRD en Guerrero, les otorgara 75 plazas de trabajo para los egresados.

La acción de los normalistas apenas duró unos 30 minutos cuando los policías federales llegaron para desalojarlos.

Las fotografías de Pedro Pardo y Jesús Trigo, publicadas en La Jornada Guerrero y en El Sur, dejaron patente el exceso al que recurrieron los policías federales, al mando entonces de Felipe Calderón.

En éstas, se puede ver a los policías exacerbados en contra de los normalistas. También se puede ver como los golpearon aún y cuando los estudiantes ya estaban sometidos. Sin embargo, los toletes no dejaron de chocar los cuerpos de los jóvenes.

“Unos 30 minutos después de iniciada la protesta, una veintena de policías federales comenzaron a llegar al lugar a bordo de camionetas. La presencia policiaca no inhibía, hasta ese momento, a los normalistas que seguían pidiendo cooperación a los automovilistas. En un instante, dos camiones de la Policía Federal Preventiva con unos 80 agentes antimotines reforzaron la valla de efectivos federales montada a unos 150 metros de distancia de la caseta.

Escudada única y aparentemente para la contención, la cortina de policías avanzó a paso lento hacia los normalistas, como dando oportunidad para el retiro voluntario. Y los manifestantes retrocedieron al mismo paso de los policías, sin agresión de ningún bando, pero ambos preparados para actuar.

Así, con escudo por delante y tolete preparado, fueron replegando a los normalistas hacia sus autobuses, pero algunos policías decidieron actuar ante el reto verbal de normalistas que no lograron repeler la golpiza a pesar que preparaban algunos cohetones que llevaban en costales de cartón. Para paralizarlos, algunos policías accionaron extintores en el rostro de los manifestantes.

Mientras un grupo de normalistas logró huir en uno de los autobuses, otro de 19 fue contenido. La mayoría de estos permaneció arriba del camión y seis fueron golpeados a patadas y toletazos hasta tenderlos sobre el asfalto. Ya sometidos y con las manos en la espalda, fueron objeto de otra golpiza”. Así consignó los hechos el reportero Allan García en su texto que publicó al día siguiente en La Jornada Guerrero.

Otra represión en el gobierno de Torreblanca Galindo fue el 14 de noviembre de 2007, cuando al menos 500 policías antimotines desalojaron a estudiantes de la Normal de Ayotzinapa que protestaban en el Congreso local para exigir plazas de trabajo y la petición de no desaparecer esa institución.

Los efectivos antimotines utilizaron toletes y gases lacrimógenos para retirarlos del lugar. En esa ocasión, la organización de derechos humanos Tlachinollan reportó a 230 estudiantes lesionados, 30 detenidos y dos desaparecidos.

Entrando el gobierno Ángel Aguirre Rivero se pensó por un momento que la represión en contra de la Normal de Ayotzinapa, si bien no iba terminar, no sería tan extrema.

Aguirre Rivero logró algo que gobernadores anteriores no habían podido: almorzó en el comedor de la escuela junto con los normalistas. La relación entre un mandatario y los normalistas no se miraba tan hostil, incluso, hasta un autobús recibieron los estudiantes de manos de Aguirre.

Pero todo se terminó con la muerte de Alexis y Gabriel en la Autopista del Sol a manos de policías estatales, ministeriales y federales. A partir de ahí, el linchamiento y la satanización a través de todo el aparato gubernamental, en contra de los normalistas no ha parado.

Dormitorios en la NOrmal de Ayotzinapa. Foto: Arturo de Dios Palma

Dormitorios en la NOrmal de Ayotzinapa. Foto: Arturo de Dios Palma

Represiones del 2012

El 7 de mayo de 2012 los normalistas se encontraban en el tramo de carretera Chilpancingo-Iguala, un punto conocido como Casa Verde, “boteando” para recaudar fondos para el festejo del Día de las Madres.

Ese día nuevamente fueron enviados policías estatales y federales, con armas de fuego, a disuadir el “boteo” que realizaban los normalistas.

De acuerdo a testimonios de los normalistas, unos 100 policías entres estatales y federales llegaron hasta ese punto a desalojarlos con toletazos y balazos.

Los estudiantes fueron trasladados a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y fueron liberados al día siguiente.

Una intimidación similar y en el mismo punto, Casa Verde, la vivieron los normalistas el 9 de noviembre de ese mismo 2012. En esta ocasión, agentes de la Policía Federal detuvieron y golpearon a cinco normalistas que –como la otra vez–, se encontraban boteando para recolectar recursos.

El testimonio de los propios normalistas fue que los agentes de la Policía Federal les dispararon a los pies para paralizarlos. Después, los cinco alumnos fueron golpeados en el rostro y en el cuerpo.

Ezequiel Sánchez Alvarado, Rodolfo Vargas Ortiz, Antonio Morales Villanueva, Marcos López Cruz y Roberto Estrada Medina, fueron los estudiantes detenidos en esa represión.

El 7 de enero de 2012, murieron otros dos estudiantes. Sin bien, el causante al parecer no fue alguna autoridad, los hechos trágicos ocurrieron sobre la carretera federal Acapulco –Zihuatanejo, a la altura del municipio de Atoyac. Los estudiantes de Ayotzinapa y tres personas más resultaron heridos mientras se encontraban boteando cuando fueron atropellados.

Eugenio Tamarit, de 20 años, y Freddy Vázquez, de 23, murieron.

En el expediente del caso señalan: “el inculpado conducía un vehículo Keenworth de plataforma, quien por conducta poca cuidadosa, imprudencia, negligencia, marcada falta de precaución y/o atención al circular, incurrió en infracciones al Reglamento de Tránsito en Carreteras y Puentes en jurisdicción federal. Provocó que la parte lateral derecha del riel de la retroexcavadora que llevaba en el remolque acoplado chocara contra la anatomía corporal de los hoy occisos y de tres jóvenes más que resultaron lesionados”.

 El golpe más duro contra Ayotzinapa: 2014

Y la más reciente es la masacre de Iguala, 26 de septiembre de 2014. Pero la historia de represión de la Normal de Ayotzinapa puede datar desde 1940, cuando el ejército mexicano entró a las instalaciones de la escuela y detuvo al comité estudiantil y a maestros. En el asalto, los militares los desnudaron ahí, y se los llevaron. Estuvieron encarcelados por tres años. La causa: haber izado la bandera rojinegra en la explanada de la escuela.

Pese a todo, Ayotzinapa a veces pierde la memoria, como en 2010 cuando apadrinó la generación de egresados el entonces diputado local del PRI, Héctor Vicario Castrejón. Este político local fue uno de los alumnos más avanzados de Rubén Figueroa Alcocer, el ex gobernador que fue obligado a renunciar por su responsabilidad en la muerte de 17 campesinos en el poblado de Aguas Blancas, en el municipio de Coyuca de Benítez.

O como el pasado mes de julio, cuando apadrinó la generación en la tuvo que haber egresado Gabriel Echeverría, uno de los jóvenes asesinados en la Autopista del Sol, la secretaria de Educación, Silvia Romero Suárez y el sobrino del gobernador, Ernesto Aguirre Gutiérrez, quien hace un papel como de vicegobernador. La memoria a veces puede ser laxa.

***

Ayotzinapa se fundó el 2 de marzo de 1926 como parte del proyecto revolucionario para sacar del rezago educativo al país. Fue pensada para que los hijos de los campesinos de las zonas más pobres del estado tuvieran acceso a la educación. En el periodo de Lázaro Cárdenas las normales rurales se consolidaron.

Por en esta institución estudió Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez, que son de los pocos que ha enfrentado con éxito el poder autoritario y de vocación dictatorial que se ha impuesto en Guerrero.

Desde entonces, Ayotzinapa ha mantenido su lucha. Comenzaron 36 normales, ahora apenas quedan 16 en todo el país.

Pero la resistencia de esta escuela está anclada en su interior: en sus instalaciones, en sus carencias, en la mala alimentación, en la incertidumbre que habita entre los que próximamente van egresar, pero también por la amenaza que existe de que los hijos de los campesino e indígenas no la vuelvan a ocupar.

Desde la entrada, el mensaje es claro: “Ayotzinapa, cuna de la lucha social”, dice el letrero con el que dan la bienvenida. Y tal vez haya mucho de cierto en ello. La lucha para Ayotzinapa se ha convertido como la gasolina para el carro, imprescindible para andar.

Las cientos de manifestaciones que han encabezados los estudiantes en las calles y principales vías públicas del estado tienen razones, motivos, pero, sobre todo, tienen rostros. Los estudiantes que habitan el internado tienen historias de lucha, y tal vez no todos son historias de lucha social, pero sí de vida, sí de sobrevivencia.

Muchos de ellos han descubierto la vocación de ser profesores dentro de Ayotzinapa. Pues ser maestros rurales no era su plan inicial de vida, sin embargo, eso que llaman destino, o más bien el desinterés y la indolencia de los gobiernos por garantizar la educación para todos los jóvenes, ha propiciado ese encuentro inevitable entre los hijos de campesinos e indígenas con Ayotzinapa.

El asesinato de los tres normalistas y la desaparición forzada de otros 43 ha sido el golpe más duro que ha recibido Ayotzinapa en su historia. Pero la represión en contra de estos jóvenes se vuelve a repetir por la simple razón de que las anteriores represiones quedaron en impunidad. En ninguna se hizo justicia. Y en estas condiciones, cualquier gobierno, de cualquier color, podrá atacarlos porque puede hacerlo sin consecuenias.

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Con voz propia

Claudia Sheinbaum: accidentes del Metro y procesos Kafkianos

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Claudia Sheinbaum Metro CDMX

 

Por Alberto Farfán

Se ha dicho que si el extraordinario escritor Franz Kafka (1883-1924) hubiera nacido en México, su obra no se consideraría universal, sino costumbrista, pues buena parte de lo que expone en su literatura guarda estrecha relación con la estulticia de los gobernantes de nuestro país en sus diferentes momentos y con sus respectivos partidos en detrimento de la ciudadanía, en donde ningún régimen resulta exento. Pues no hay que olvidar que nuestro autor efectúa en sus historias una fusión de elementos realistas y fantásticos bajo una atmósfera que gira en torno a la filosofía del absurdo.

Recordemos que en columna anterior (09/01/23), relativa a los accidentes e incidentes en el Metro, indicamos que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, habría asegurado que los problemas en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) obedecían a una campaña o complot en su contra con el objeto de defenestrarla. Y suponiendo que así fuera planteamos que lo conducente era solicitar apoyo a los centros de inteligencia capitalinos y también del gobierno federal. Pero no. Pues, por un lado, se oficializó que lo que ocurría en realidad eran acciones de sabotaje, palabras mayores sobre las cuales al momento inicial de pronunciarlas jamás se presentaron pruebas. Es decir, tanto el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), como la propia jefa de Gobierno procedieron como la oposición política y la prensa corporativa anti-AMLO, como expertos de alto nivel. Y no lo son. ¿Los critican y actúan igual?

Por otro lado, lo que hizo Sheinbaum, con la anuencia (¿las órdenes?) de AMLO, fue imponer a la Guardia Nacional en las instalaciones de este transporte, pero absurdamente como vigilantes comunes y corrientes, no como elementos de inteligencia, o sea, como si fueran policías de los que ya existen y que nunca detectaron sabotaje alguno. Pero como la propaganda pro-Sheinbaum debe proseguir, en estos días debido a que continuaron los no incidentes sino los hechos “atípicos” en el Metro, como han preferido llamarlos la jefa y el presidente con un sesgo infantil, curiosamente la burocratizada Fiscalía General de Justicia de esta capital, a cargo de Ernestina Godoy Ramos, rauda y veloz como nunca ha presentado un par de reportes en donde se supone que se encontraron pruebas del presunto sabotaje, acusando a personal sindicalizado como los perpetradores. Aunque ya respondió el sindicato para negar dichas conclusiones. Confrontación que va a ser interesante monitorear.

Por si te lo perdiste: Claudia Sheinbaum y su criminal irresponsabilidad con el Metro – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

Peor aún, una señora de bajos recursos que todo indica que accidentalmente dejó caer a las vías del metro unas aspas de plástico de una lavadora fue detenida por ¡“ataques a las vías de comunicación”! (y nada más faltó que le hubieran imputado el cargo de terrorismo), y de inmediato los fanáticos del partido en el poder celebraron en redes sociales su puesta a disposición a las autoridades y la presunta confirmación del real sabotaje, satanizándola en esas mismas redes. Tal y como actúa la oposición, o sea que sí son iguales. Y en efecto, autoritariamente la señora Viviana “N” fue encarcelada durante dos días en el penal femenil de Santa Martha Acatitla. Pero, ¡oh, Kafka!, días después Martí Batres, secretario de Gobierno, salió sin vergüenza alguna con la noticia de que la mujer fue liberada porque la Fiscalía “determinó que no hay elementos para continuar con la investigación» y el correspondiente proceso judicial (¿al final ocurrirá lo mismo en la pugna entre gobierno y sindicato?, no lo dudo), pues la acusada tuvo que demostrar su inocencia, y lo hizo plenamente con pruebas. Cuando esto le correspondía a la autoridad, no a la imputada.

Ciertamente, todo este asunto del STC pareciera una historia kafkiana por la serie de excesos, incongruencias, afirmaciones, desmentidos, acusaciones, metamorfosis, procesos y demás, todo un espectáculo del absurdo propio de su época, pero la gran diferencia es que en las historias de nuestro autor lo plasmado es ficción, aunque hace alusión a la realidad. En cambio, en el Metro de la Ciudad de México ha habido muertos y heridos de gravedad realmente, y de los que nadie quiere hacerse responsable, arguyendo que la víctima es Sheinbaum, no la ciudadanía; como si la opinión pública no razonara. ¿Alguna vez veremos en prisión a los autores intelectuales y materiales de todo ello, a los culpables por omisión o comisión?  En este régimen no lo creo.

Entérate cómo fue: Colapso del metro de la CDMX en Olivos suma 23 muertos – Los Ángeles Press (losangelespress.org)

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Con voz propia

El hartazgo, un gran elector

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AMLO mañanera

TRAS BAMBALINAS

Por Jorge Octavio Ochoa

A poco más de un año de que se realice una de las contiendas electorales más delicadas en la historia del país, es un hecho que la tensión y la violencia política se dibujan en el horizonte.

Las teorías de conspiración, sublevación y sabotaje, lanzadas por el mismísimo presidente de la república, pululan y están en operación. Son parte de la estrategia de Morena para enfrentar a una oposición que, dicho sea de paso, no muestra nada, pero se les necesita.

Sea como sea, ambos bandos, según se ve, están dispuestos a llevar la sangre al río, y a echar mano de todas las mañas que han aprendido en su paso por el gobierno, pero ahora acompañados por el crimen organizado.

La guerra sucia 

Así, la confrontación está en espera de la primera chispa. El epicentro de la conflagración, curiosamente, no está en el Estado de México ni en Coahuila, donde habrá elecciones este año. Será esta vez la Ciudad de México.

Unos y otros están dispuestos a todo, echando mano a las peores mañas de sus años en el poder como PRD, PAN, PRI, MORENA. El primer cedazo estará en los dos comicios señalados. De los resultados, se verá hasta dónde escala la reacción.

Guerra Sucia y Montaje, son las dos nuevas expresiones que se suman al vocabulario de este año. Junto con éstas, menudearán las denuncias anónimas, la aparición de propaganda subversiva y los mensajes intimidantes.

Sin embargo, por el momento, la máxima expresión de Guerra Sucia y Montaje que podemos destacar en estas horas, es el Plan B que pretende imponer el presidente López Obrador bajo argumentos absolutamente falsos y tramposos.

Es increíble que sea el propio titular del Ejecutivo federal, el principal instigador de esta violencia verbal que ya permea por todos los frentes. Poco le importa que haya sangre. Es la disputa del poder por el poder.

Sus seguidores hablan desde ahora, de una supuesta “Guerra Sucia”, porque “descubren” (y aún no se ha comprobado el origen) unos volantes de propaganda en contra de Claudia Sheinbaum, favorita del presidente. Pero no les parece “SUCIO” el Plan B del mandatario.

Para que la sociedad pueda contrastar el tamaño de la suciedad y lo monstruoso de las enmiendas electorales que están a punto de entrar en juego si la Suprema Corte no las frena, destacaremos sólo algunos puntos:

1.- Serán despedidos más de 2 mil 700 trabajadores del INE en todo el país, que se han especializado en el manejo electoral de la información e incluso tomaron cursos para ello. Es el punto más grave de la iniciativa presidencial.

2.- Para suplantar a estos trabajadores y representaciones del INE, el gobierno de López Obrador piensa instalar oficinas en instituciones de gobierno, para expedir desde ahí la credencial para votar con foto.

Será Gobernación quien, tácitamente, controle nuevamente el proceso. No hay, por tanto, garantía ni seguridad en el uso de datos personales que entrarían nuevamente al limbo del uso político-policiaco, que ellos llamarán ahora “inteligencia militar

3.- Proponen “facilitar” el voto en el extranjero, con documento “alterno” a la credencial de elector. No serán las autoridades electorales quienes lo regulen. Será el gobierno federal, a través de Gobernación, como en los tiempos de Bartlett pues.

4.- El Plan B permitirá no sólo que los candidatos y partidos rebasen los topes de campaña; tampoco tendrán que informar de sus gastos de precampaña. El dinero sucio podrá fluir sin rubor alguno.

5.- Con la Nueva Ley de Comunicación, los funcionarios de los tres niveles de gobierno y de todas las dependencias podrán hablar libremente de sus preferencias, sin que esto se considere un delito electoral, como actualmente está configurado.

Así, incluso días previos a la elección, un gobierno federal, estatal o municipal podrá realizar actos inaugurales para presumir obras y proyectos que catapulten a determinado partido político y realizar gastos y concentraciones para dichos eventos.

Ése es el tamaño del monstruo que pretende imponer a los mexicanos el actual mandatario.

La mentira

Bajo el burdo pretexto de la “austeridad”, López Obrador ha iniciado esta andanada, aunque en los hechos él no practica ni de lejos esa política, e incluso permite abiertamente la corrupción, como puede verse en la cuenta pública del INSABI del 2020.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) descubrió ese año, un enorme boquete de 8 mil millones de pesos sin comprobar, luego de la pandemia del Covid19, cuando supuestamente compró ventiladores que no llegaron a todos los estados o no servían.

Recuérdese que uno de los involucrados en este asunto es el hijo de Bartlett quien, a través de una de sus empresas, vendió a sobre precio y a destiempo, ventiladores al IMSS para atender la emergencia sanitaria.

Aunque se comprobaron todas las irregularidades, que partieron de información falsa presentada por la empresa de Bartlett, un tribunal suspendió la sanción con argumentos “leguleyos”, como diría el propio López Obrador.

El hecho es que 650 ventiladores no fueron entregados el 30 de abril del 2020, que era la fecha tope del contrato. El costo para el erario fue superior a los 920 millones de pesos. El tema fue sepultado por el régimen.

Además, el INSABI no comprobó gastos en insumos para atender a los enfermos de Covid, ni para la distribución de material médico. Pero, como para el presidente “La ley no es la ley”, la dependencia nunca respondió los requerimientos de la ASF.

El cinismo

Pero eso sí, el presidente y su partido han arrancado, desde estos días, la promoción de sus “corcholatas” a través de sus gobernadores lo que, a todas luces, parece promoción anticipada.

Abiertamente, Mario Delgado envió una carta, el 14 de enero, a los gobernadores emanados de su partido, a los que pidió fortalecer la presencia de los señalados por el señor del Palacio Nacional; dígase “Las Corcholatas”, en abierta prostitución de la política.

Luego, como queriendo salvar un poco la honra, abrió la puerta de última hora a Ricardo Monreal, que fue añadido a regañadientes; después a Fernández Noroña, quien casi casi entró por la puerta del baño.

Lo que antes hacía el PRI en lo oscurito, MORENA lo hizo con luces y sonido: el Secretario de Gobernación (una de las Corcholatas) reunió a los gobernadores de Morena y al presidente y la secretaria de ese partido: Mario Delgado y Citlalli Hernández.

Ahí fue donde se les pidió a todos los gobernadores “fortalecer” la presencia de los señalados por el señor. Actos anticipados de campaña: ¡dos años antes de que siquiera empiece la campaña! Ese es el tamaño de la trampa.

Lo que viene

La semana pasada, la Suprema Corte (ésa de la que tanto se queja AMLO) aprobó una enmienda que permite a los militares realizar detenciones o capturas, sin la obligación de avisar a mando policial civil alguno.

Si de pronto usted es sorprendido realizando algún acto que les parezca sabotaje, como los del Metro, podrá ser detenido. Y su paradero podría quedar en la secrecía hasta que los militares decidan cuando avisar a los familiares.

Está, además en marcha, un proceso de ideologización que muchos no han querido ver. El presidente López Obrador permitió la contratación del venezolano Sady Arturo Loaiza Escalona, subdirector en la SEP desde enero del año pasado.

Él encabeza, junto con Marx Arriaga Navarro, el rediseño y contenido de los libros de texto y materiales pedagógicos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de México. Ellos realizarán “cambios de fondo” en la estructura y materiales de primaria y secundaria.

Plantean eliminar conceptos como “eficiencia”, “competitividad”, “productividad” y “sociedad del conocimiento” porque, dicen, son conceptos “neoliberales”. Él gana 28 mil pesos al mes por sembrar estas teorías.

Fue funcionario activo del actual presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, en la Biblioteca Nacional de Venezuela del 24 de noviembre de 2014 al 1 de septiembre de 2018. La biblioteca está adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura

Loaiza Escalona también fue director general de proyectos especiales del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y los Movimientos Sociales del gobierno de Venezuela. Podemos entender entonces el corte de su enseñanza.

Si la sociedad mexicana ve ahora estas alertas, después le sobrarán décadas para arrepentirse. Sea como sea, así como en el 2018, el hartazgo será lo que defina al ganador. La diferencia serán los niveles de violencia. No habrá quien la pueda o quiera parar.

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Con voz propia

El silencio ante los crímenes de Isabel Miranda de Wallace

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Las autoridades han guardado silencio con los delitos de Isabel Miranda de Wallace

Por Miguel Montesinos León

El 24 de enero de este 2023 fue lanzado el libro La vida impune: Biografía criminal de Isabel Miranda de Wallace. La autora Guadalupe Lizárraga, periodista y directora de Los Ángeles Press, con estudios en la UNAM y maestría y doctorado en Europa, da a conocer al público y a la clase política los alcances que una persona perversa, coludida con políticos de la talla de Genaro García Luna, Felipe Calderón, y los que participaron en los actos violatorios de la Ley en todos los sentidos. La periodista revela cómo estos personajes han ido dejando a su paso personas detenidas injustamente y torturadas, impunemente, y hasta la fecha algunas con sentencias exageradas, pero todos con secuelas físicas de por vida.

A las autoridades no les ha importado ser expuestos públicamente por brindarle todo el apoyo político y económico a Isabel Miranda de Wallace aún cuando se han evidenciado sus acciones ilícitas.

Para saber más del tema: ‘La vida impune. Biografía criminal de Isabel Miranda de Wallace’, el nuevo libro de la periodista Guadalupe Lizárraga

El actual fiscal General de la República Alejandro Gertz Manero, la ex secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y el subsecretario de Gobernación Alejandro Encinas Rodríguez se han entrevistado con la autora de este y otros libros, en los que a través de sus investigaciones ha recopilado, editado y publicado el historial criminal de Isabel Miranda de Wallace.

Los funcionarios todos se comprometieron a iniciar las investigaciones pertinentes y necesarias, para darle seguimiento a estas denuncias públicas; y hasta la fecha no se han pronunciado al respecto. ¿Es tanto el poder con el que cuenta Miranda que a este gobierno también lo tiene de rodillas?

Nos hace suponer que detrás de toda su impunidad y protección del gobierno federal -tanto de Felipe Calderón como de Peña Nieto y el actual con López Obrador– están corrompidos por las células criminales a las qué pertenece Isabel Miranda. No se entendería de otra forma el por qué la justicia no se aplica en su contra ni tampoco se libera a las víctimas de sus violaciones de derechos humanos y detenciones evidenciadas en los libros de la periodista Guadalupe Lizárraga, quien ha presentado ante organismos extranjeros solicitud de apoyo para liberar a los presos de Isabel Miranda.

Para saber más del tema: Isabel Miranda de Wallace admite responsabilidad en las torturas de sus inculpados

 

Guadalupe Lizarraga ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo en las investigaciones durante diez años y ha tenido dos intentos de secuestro y privación de su vida misma, ha interpuesto denuncias ante la FGR y con todas las pruebas fehacientes del caso, las autoridades siguen ciegas y mudas. Ha denunciado la persecución también ante López Obrador en sus conferencias mañaneras y así como ése y otros casos los ha expuesto, casos de detenidos por falsa acusación con delitos inventados, todos documentados.

Ni el mismo presidente de México ha intentado por lo menos aplicar la justicia. El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene el poder de indultar a las personas detenidas por este caso y llevar a la justicia a los autores intelectuales y materiales de estas graves violaciones; sin embargo, se irá López Obrador y las víctimas seguirán en prisión, mientras sus acusadores criminales libres.

 

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