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#NoEstásSolaPriscila y la revictimización repugnante

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Por Edgar López Octavio
Fotografía: Misael Valtierra/Cuartoscuro

Si no están prevenidos ante los medios de comunicación, les harán amar al opresor y odiar al oprimido.
Malcolm X, activista estadounidense

#NoEstásSolaPriscila

Entre las páginas y los titulares del día a día, el protagonismo suelen ocuparlo los mismos poderosos de siempre. Políticos, magnates, celebridades; personajes todos con el suficiente poder económico y popularidad, como para pagar desplegados, solicitar entrevistas a modo o hasta repartir “chayote” a diestra y siniestra. En cambio, las historias de las personas de a pie se pierden inexorablemente en las lagunas grises de la cotidianidad que nos ahoga, en el vaivén informativo que nos aturde y nos arrastra entre las olas de la efimeridad. En caso de ser víctima de linchamiento mediático, la persona no puede defenderse, a menos que el medio tenga la suficiente ética para darle derecho de réplica; cosa que no suele ser frecuente.

En el periodismo hay infamias tan grandes, que no existen palabras para nombrarlas. Y resulta aún más triste y doloroso, cuando esas bajezas se dan contra una joven estudiante de Periodismo. Una mujer cuyos sueños de ejercer un periodismo ético y noble se han visto interrumpidos por una nube negra, que amenazó con envolverla y destruir sus proyectos.

La historia que voy a contarle es la de una chica que cree en el valor de la denuncia pública, pero se está enfrentando a un entorno que minimiza, desprecia y hasta ridiculiza el dolor de las víctimas. Así también funciona la doble moral de algunos medios: Mientras victimizan y dan todos los reflectores a figuras sumamente cuestionables (#ElFalsoCasoWallace es el ejemplo más claro de ello), por otro lado invisibilizan o atacan a las verdaderas víctimas de nuestro país. Es el caso de Priscila Alvarado.

El pasado domingo 24 de marzo, en medio del maremoto de denuncias por acoso sexual plasmadas a través del hashtag y movimiento feminista #MeTooPeriodistasMexicanos, sonaron nombres muy conocidos como el de Pascal Beltrán del Río (director editorial del periódico Excélsior​), Amador Narcia (de Noticieros Televisa), Carlos Marín (ex director editorial del diario Milenio​y aún colaborador), Pablo Hiriart (director general de ​El Financiero) e incluso una mujer, Fernanda Tapia (conductora en MVS Televisión).

Y entre los oleajes de denuncias en su mayoría anónimas, surgió la de una estudiante universitaria que decidió contar su historia identificándose públicamente, con todos los riesgos que ello conlleva.

Armándose de valor ante la avalancha de denuncias e historias desgarradoras que leyó del movimiento #MeToo, Priscila Alvarado saltó al vacío del escrutinio público de las redes sociales acompañada solo de la verdad que la había estado estrujando desde hacía tres años. En silencio, guardando las lágrimas para ella. Tan solo una de sus amigas conocía parte de lo sucedido. Algunos de los amigos y maestros con los que convive diariamente, ignoraban completamente la rabia, el miedo y la tristeza que la quemaban por dentro cada vez que se encontraba con su victimario, cosa que era bastante frecuente dado el pequeño edificio que alberga su escuela, la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, el mítico semillero de periodistas mexicanos ubicado en la zona centro de la Ciudad de México.

Priscila Alvarado llorando, durante la conferencia del 5 de abril. Foto: Misael Valtierra/Cuartoscuro

Sin imaginar la magnitud de la explosión que causaría la bomba que soltaría, tres tuits de ese 24 de marzo bastaron para cimbrar los cimientos de las autoridades de la Escuela de Periodismo. Priscila Alvarado, 24 años, estudiante de periodismo en sexto semestre, denunció que el director académico de la escuela (y maestro en algunas materias), Enrique Mandujano Sandoval, la había acosado hace tres años. Entonces Priscila era una estudiante de 21 años de primer semestre, temerosa del poder y la autoridad que él ejercía en la escuela, vulnerable no solo por su género, edad y posición, sino también porque en aquella época la joven periodista se enfrentaba al dolor de la muerte de un amigo y el cáncer de su madre.

El hostigamiento se desarrolló tanto de forma presencial como vía Facebook y Whatsapp, con mensajes e insinuaciones varias, hasta que llegó al nivel físico, cuando la tocó y besó por la fuerza, dentro de su oficina. El asco que la invadió fue tal que sintió ganas de vomitar. “Pasé al baño y me lavé con jabón aromático. Mucha agua… recuerdo que me eché mucha agua en el rostro. Quería limpiarme hasta el último poro. Quería que la parte superior de mis labios dejara de estar roja por el roce de su bigote. Quería arrancarme la lengua”, narra Priscila en una carta que escribió y leyó la mañana de este viernes 5 de abril durante una conferencia de prensa a pie de calle, que ella y un grupo de compañeros ofrecieron fuera de las instalaciones de su Alma Mater.

Salvo por lo que contó a una amiga, Priscila hizo su primera denuncia pública hasta hace dos años, durante una de las sesiones de un optativo taller de género impartido por el director general y también docente del plantel, Víctor Hugo Villalva Jiménez. Sin embargo su denuncia fue minimizada por algunos de los compañeros que la presenciaron, mientras quienes la apoyaron desde ese momento, se toparon con la negligencia y la incomprensión de las autoridades escolares, y la indiferencia o el desconocimiento absoluto del resto de plantel. Otros alumnos y docentes, aunque apoyan la causa, hasta la fecha no se atreven a expresar públicamente su apoyo por miedo a represalias académicas o laborales, de acuerdo con testimonios que piden resguardar su identidad.

Priscila se decepcionó de la manera en que la dirección intentó canalizar su denuncia: Le ofrecieron un protocolo, que consistía en carearse con el acusado. Y si bien el personal de la escuela empezó a ofrecer y recibir talleres con perspectiva de género, no hubo más allá.

Tras su segunda denuncia, esta vez a la vista de cualquier internauta de las redes, el calvario reinició. El primer “infierno”, declara Alvarado en una entrevista para María Fernanda Ruíz, en el medio Pie de Página, fue el acoso mismo; el segundo, la denuncia pública y el tercero, el actual, que ha sido el escarnio público.

Si bien es cierto, la escuela ya separó de su cargo como director académico al presunto victimario, aún no queda del todo claro para el alumnado si el profesor ya fue o será separado definitivamente también como docente. Ni tampoco si Mandujano Sandoval pertenece o no a la Asociación Cultural Carlos Septién; sociedad que dirige y administra el Centro de estudios.

Por ello, en un pliego petitorio elaborado por estudiantes de diferentes grupos, la comunidad estudiantil solicita en diez puntos que se hagan públicas las investigaciones de denuncias por acoso sexual existentes; que se den a conocer los nombres de los miembros de la Asociación Cultural Carlos Septién; que el protocolo de atención a acoso sexual se someta a consulta de la comunidad escolar; que implementen atención psicológica con perspectiva de género; que se suspenda o despidan a profesores que violenten a alumnos, y que se cree la figura de un tutor electo por los estudiantes para que les acompañe en situaciones de vulnerabilidad.

La revictimización no se ha hecho esperar. En la web, si bien han sido numerosas las muestras de apoyo a la estudiante, también han empezado a circular ataques de posibles cuentas bots o trolls.

Uno de estos anónimos ​bulliesdigitales, el más constante quizás, es la cuenta de Twitter nombrada “Heridos.com” que opera como @metooarmoshow; cuenta de un usuario sin identificación real que, a juzgar por su timeline, se dedica a denostar a todas las denunciantes del movimiento #MeToo, y a todos aquellos que las apoyen. En los últimos días esta cuenta ha enfocado sus ataques en Priscila, con tuits como:

 “Patética, curándote en salud. A temblar. Todos en la escuela saben que te ofreces a cambio de favores, algunos hasta te dicen La Maga Septién”

 “Resulta que no son tan inocentes, como esta pobre damita, indefensa y revoltosa y desequilibrada” 

 “Hacen feminismo para llamar la atención. Cogen y luego se quejan #MeTOO”

https://twitter.com/metooarmoshow/status/1114633117413855234

 

La escala de la revictimización en los medios  

Enrique Mandujano cuestionado por Patricia Alvarado, madre de la denunciante. Foto: Víctor Camacho/La Jornada

Ejemplo de ello es la atropellada conferencia de prensa, también a pie de calle, que el profesor Mandujano ofreció fuera de las instalaciones de la escuela el domingo 7 de abril. Alvarado decidió acudir a desmentirlo, con un grupo de compañeros, amigos y familiares.

En el comunicado de prensa que Mandujano leyó durante el evento, aceptó el intercambio de mensajes entre ambos (que él presumió “consensuado”), aunque rechazó las acusaciones de “presuntos actos de abuso, acoso, hostigamiento y violencia sexual, así como de abuso de poder”. Ante los acompañantes de la periodista que lo increpaban sobre si la había besado, el exdirectivo reconoció el beso pero dijo que fue “en la mejilla” y advirtió que demandará a la joven, aunque hasta el momento no haya registro sobre ello. Asimismo, Mandujano Sandoval alegó que Alvarado le confesó que había recibido “tratamiento psiquiátrico” entonces, tratando con ello de descartar la acusación de la joven.

Enrique Mandujano, durante la conferencia del domingo 7 de abril. Foto: Especial

Tres de los reporteros interrogaron con dureza a la joven, con preguntas y juicios de valor que soltaron a gritos y de forma ininterrumpida, como: “¿Tienes pruebas? ¿Eres alcohólica? ¿Padeces bipolaridad, esquizofrenia o paranoia? ¿Por qué montarte en conferencia citada por otra persona? ¿Por qué no denunciaste en su momento (2016) y ahora te montas en un movimiento como MeToo? No veo que le hayas puesto un alto”. Incluso, algunos reporteros intervenían ante las protestas de los acompañantes de Priscila:

– ¿Cuántos años tenía usted?- le gritó una acompañante de la joven al exdocente.

–  ¡Pero ella ya no era una niña!- inquirió uno de los tres reporteros, transgrediendo su papel como comunicador.

–  ¿Cuántos años tiene Mandujano?- volvió a plantear la misma joven.

–  ¿Y eso qué importa?- se quejó molesto, el mismo reportero.

Cuando los acompañantes de Priscila les señalaron a dichos reporteros (del “periódico digital México Nueva Era”) que estaban relacionados con la empresa consultora de imagen pública que contrató Mandujano para el control de daños, ​Codics Consultores, el mismo reportero lanzó con insistencia y agresividad a la misma mujer: “¿Te consta? A ver, presenta pruebas… Es lo que queremos, como medios queremos pruebas. ¿Tienes pruebas? ¿Tienes pruebas?”

Sin embargo, en una búsqueda rápida de la que también se hizo eco en las redes, se puede notar que tanto ​Periodismo México Nueva Eracomo ​Codics Consultoresestán ubicados dentro del mismo edificio en Tehuantepec 102 colonia Roma Sur, aunque en diferentes pisos. Si bien esto no sería un elemento determinante, sí es un factor a considerar.

Y he aquí lo que más indigna de este caso (como si no fuera terrible por sí mismo): La revictimización y el linchamiento mediático del que ha sido objeto la presunta víctima. ¿Cuál debería ser el papel de los medios en una situación como ésta? ¿No debería prevalecer la empatía con la presunta víctima, o al menos la neutralidad? ¿No debería evitarse la estigmatización y la revictimización, aún más cuando se trata de un tema de género? ¿No debería cuidarse especialmente la redacción de las notas, la edición de los vídeos?

Llama la atención que algunos medios reportaron que Mandujano mostró los mensajes de ambos como muestra del acto consensuado. Pero en el comunicado que el ex académico leyó y ofreció a la opinión pública, con el logotipo de la consultoría ​Codics, solo se ven los mensajes de Priscila Alvarado.

Otra actitud condenable que se ha mostrado, es el intentar convertir el problema en una mera rivalidad laboral entre el director general Víctor Villalva y el exdirector académico, Enrique Mandujano. A esta teoría se prestaron los medios ​Latitud Megalópolis, Página Ciudadanay el columnista de ​Sin Embargo a través de sus redes sociales, Martín Moreno. Escribe ​Latitud Megalópolisen un texto titulado ​Pugna en Carlos Septien”:

“(…) algunos alumnos consideran que las acusaciones de acoso que han filtrado a través de algunas redes de manera anónima en contra de un trabajador llevan jiribilla, y están promovidas por Víctor Villalva, pues comentan que, Enrique Mandujano, es el que reúne el perfil para ser director ”

Más allá de que el anonimato de dichos alumnos puede ser o no justificable en ciertos trabajos periodísticos por preservar la seguridad de la fuente, habría que preguntarse porque razón la nota asegura que las acusaciones de acoso se “filtraron” de “manera anónima” en la red, cuando Priscila Alvarado denunció públicamente a través de sus redes sociales.

¿Es desconocimiento del reportero, o lleva intención de restar legitimidad a la denuncia, a ojos del lector? ¿Por qué se menciona que las acusaciones son “en contra de un trabajador”, y no se dice que fueron contra Enrique Mandujano? Nuevamente nos preguntamos, ¿desconocimiento del reportero, error de redacción o intento de desacreditar la denuncia? Si es desconocimiento del reportero, ello indicaría incapacidad o negligencia para buscar y contrastar información en el nivel más básico (aptitud necesaria para cualquier periodista, por más principiante o improvisado que pudiera ser), ya que el reportero no hubiera tenido más que entrar a redes sociales o leer las notas que diferentes medios han publicado sobre el caso Priscila Alvarado. Si es error de redacción, eso habla de la carencia de una aptitud fundamental para cualquier periodista. Y si es un intento de desacreditar a la denunciante, no solo es grave sino que atenta contra toda ética periodística; esa misma que, como sabemos, muchos medios se pasan por el arco del triunfo.

Por otro lado el texto que quizás debería pasar a la historia como todo lo que no se puede, ni debe hacer en periodismo sobre temas de acoso, es la nota de J.L. Palacios Islas en Página Ciudadana. Desde su título ​Guión para telenovela, “dedocracia” método para denunciar acoso, el texto entero es un diamante de las alcantarillas de la comunicación; una grotesca joya de la revictimización, estigmatización y otras ligerezas que no deberían permitirse los comunicadores mexicanos en temas de acoso.

Independientemente de que la nota está redactada con los pies y tiene varios tropiezos ortográficos y sintácticos a grado tal que apenas se puede entender, la nota no solo mantiene la teoría de la intriga laboral sino que revictimiza al insinuar que Priscila mantiene relaciones similares a la que, en esta nota asumen, con Mandujano:

“dicen que Priscila tiene comunicación con él así como con otros profesores de la escuela, en el mismo sentido de la acusación contra Mandujano.”

Es decir, el reportero no solo da por hecho que fue consensuado sino que parece buscar desacreditarla porque “dicen” que tenía relaciones así con otros docentes. La pregunta sería, ¿quiénes, cuales? De ser cierto, ¿la carga de responsabilidad sólo debe recaer en Priscila? ¿Es un dato sin mayor intencionalidad, o estamos ante el viejo truco de intentar presentar a una mujer como promiscua, para minimizar a los ojos del lector, la violencia que vive? ¿Es una nota del siglo XVIII, o del siglo XXI?

Pero el reportero parece no ser consciente de la revictimización, o no importarle. Por el contrario, no quiere dejar de “deleitarnos” con su ingeniosa prosa mordaz e irónica:

“Lloraba pero leía su escrito, bien preparado, que traía en su celular.

Buena historia para hacer quizá, siempre el quizá, la primera telenovela de acoso entre periodistas o relaciones periodistas (sic)​indebidas.”

¿Bien preparado? ¿No sería lógico pensar que una víctima de acoso se siente tan nerviosa ante su presunto agresor, que redacta para no equivocarse, para no quebrarse ante lo que considera necesario decir? ¿Por qué el reportero considera en ella que el que prepare su discurso es síntoma de una farsa, pero no considera igual el comunicado que leyó Mandujano Sandoval? ¿Es válido sobreponer el juicio de valor del reportero? ¿Misoginia inconsciente o intencionalidad maliciosa?

A la misma teoría de la disputa laboral se sumó el periodista Martín Moreno, a través de su cuenta de Twitter:

¿Qué hay detrás de acusaciones de acoso vs Enrique Mandujano? Una pugna de @CarlosSeptienG. ​VH Villalba (director), pretende apoderarse de la escuela y Mandujano le estorba. La campaña en su contra inició hace algunos meses, por cuestiones académicas, vía correos.

-Martín Moreno (@_martinmoreno) ​8 de abril de 2019

Si la teoría de Martín Moreno sobre el director “Villalba” (sic) es cierta, sería bueno preguntarnos: ¿Por qué el director Víctor Villalva no separó al director académico, de su cargo, desde la primera denuncia, mucho antes que esto traspasara los muros de la escuela? ¿No hubiera sido más sencillo, para lograr el propósito que arguye Moreno? Si esta pugna existe, ¿por qué hasta el momento Víctor Villalva se niega a dar declaraciones fuera de los comunicados institucionales? ¿No sería más lógico que aprovechara el momento para destruir a su enemigo? Si existe o existió una campaña contra Mandujano Sandoval, ¿dónde están las pruebas científicas o testimonios que así lo confirmen?

Desde este espacio esperamos que Martín Moreno haya hecho esta afirmación con las pruebas suficientes que brinda la investigación periodística y no solamente desde la especulación. De lo contrario solo estaría revictimizando a Priscila Alvarado, quien en redes ha expuesto por igual el presunto abuso de uno, como la negligente tibieza del otro.

Quede claro aquí que no se defiende a Víctor Villalva pero tampoco podemos prestarnos a sostener la teoría del pleito laboral. Porque de confirmarse las declaraciones de Priscila, la actitud omisa de Villalva es reprobable y francamente, las actitudes de Villalva y Mandujano serían difícilmente defendibles, y si muy repudiables.

Y en medio de esta avalancha de la basura propia de los dimes y diretes, queda la protagonista, Priscila Alvarado, quien se vio rebasada y agotada. Ha contado con el apoyo de su familia y amigos, así como de InMujeres, Periodistas Mexicanas Unidas y del abogado Víctor Caballero, que preside el colectivo promotor y defensor de Derechos Humanos, Aequus.

En redes circularon mensajes de apoyo, pero también burlas y críticas para la joven, incluso amenazas de diferentes cuentas no identificables. Mensajes y memes que van desde los que la tachan de promiscua, alcohólica o enferma mental hasta otras formas de intimidación.

De acuerdo a testimonios que piden resguardar su identidad, en la escuela llegó a respirarse un ambiente de relativa tensión, entre quienes apoyan a Priscila Alvarado, quienes apoyan al exdirectivo y quienes se protegen de manifestar sus opiniones. Otro amplio sector del estudiantado y del personal, es indiferente y permanece al margen del hecho.

Ojalá lo sucedido sirva a la Escuela de Periodismo Carlos Septién García para reflexionar sobre la violencia de género y actuar con mayor prontitud ante casos como éste. Ojalá la institución esté haciendo lo suficiente y lo necesario ya no solo para esclarecer este caso, sino para ofrecer un espacio seguro a todos sus estudiantes, en especial a Priscila Alvarado, que se encuentra en una situación de riesgo no solo por la denuncia misma, sino por la exposición mediática y cibernética. Ojalá la institución detecte y detenga cualquier posible revictimización dentro de la escuela. Y ojalá los medios de comunicación aprendan a profesionalizarse y sensibilizarse en temas de violencia sexual, para no cometer las bajezas que le acabo de mostrar.

Cierto es que la Escuela de Periodismo Carlos Septién García no es la primera ni la única en que se presentan casos como el de Priscila Alvarado. Los hay por cientos sino es que miles, en diferentes instituciones escolares y laborales, de todos los niveles. No solo de México, sino de América Latina y del mundo en general. Igualmente es cierto que hay casos más violentos y autoridades escolares más negligentes, pero el hecho de que estas historias sean comunes no significa que deban trivializarse, ni que el #CasoPriscilaAlvarado deba tomarse con menos seriedad que otros, solo porque no llegó a más.

Analizar y reconocer el machismo, la misoginia y la falta de consciencia sobre las relaciones de poder que vivimos en México, nos sirve para entender porque se desarrollaron así los hechos. Explica también porque algunos de los compañeros fueron indiferentes e incluso trivializaron la primera denuncia; al grado que muchos se mantienen en la misma postura. Pero no debemos justificar ni mucho menos trivializar lo sucedido, y en cambio si debemos preguntarnos si la escuela está haciendo lo necesario para sensibilizar en temas de género a los futuros periodistas, los mismos que pronto se convertirán en informantes y formadores de opinión. ¿Qué periodistas está formando México no solo en esta escuela, sino en las facultades de Comunicación?

Curiosamente fue el mismo Mandujano quien, en su comunicado de prensa, exhortó a la sociedad a parar los linchamientos en redes sociales, porque “provocan muertes físicas, morales y familiares”. Pero olvidó u omitió que la parte acusadora también ha estado expuesta a ese linchamiento, considerando que vivimos en uno de los países más violentos no solo contra las mujeres, sino contra todo lo femenino.

Mientras se aclara esta historia, esperamos pronto Priscila Alvarado pueda seguir adelante y por lo pronto, contra toda esa repugnante chatarra mediática y cibernética que revictimiza y criminaliza las denuncias de las mujeres, lo invito a decir desde donde esté #NoEstásSolaPriscila, por cada mujer que ha sido acosada, humillada y violentada en este país.

#NoEstásSolaPriscila

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Justicia pendiente

UIF investiga a Luis Videgaray por corrupción

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Por Ignacio García

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) inició una investigación al ex titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray, por presunta corrupción durante su gestión en el gobierno federal.

Luego de las acusaciones del ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, sobre la presunta responsabilidad del exfuncionario federal en los actos de corrupción con la empresa Odebrecht, así como el expresidente de México, Enrique Peña Nieto.

La UIF, encabezada por Santiago Nieto, investiga las presuntas responsabilidades de Videgaray como principal orquestador de la triangulación de recursos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) en las que participó Rosario Robles, y quien ha manifestado su intención de colaborar con la Fiscalía General de la República (FGR).

La unidad financiera busca determinar las irregularidades en las cuentas de Luis Videgaray, ya que ha sido señalado como uno de los principales responsables de los actos de corrupción cometidos en la administración de Enrique Peña Nieto, por lo que la FGR integra una indagatoria correspondiente.

La UIF realiza indagatorias de los manejos financieros de Luis Videgaray desde hace diez años, periodo en el que el exfuncionario federal formaba parte de la administración de Enrique Peña Nieto en el gobierno del Estado de México para posteriormente situarse como uno de los personajes más cercanos a la gestión federal.

Luis Videgaray es uno de los personajes más cercanos a Enrique Peña Nieto y quien presuntamente fue el que ordenó sobornar a los legisladores federales para aprobar la reforma energética en 2013, para permitir el ingreso la empresa brasileña Odebrecht.

 

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Investigaciones

La violencia tolerada de los youtuberos: el caso de las activistas de CDMX

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Por Ignacio García y Guadalupe Lizárraga

Los youtuberos Carlos Alberto de la Mora, en su personaje “Rata Política”, y Óscar Onofre Zurita, “Cerdonio fifí”, fueron detenidos por la policía de la Ciudad de México, acusados de agredir y grabar a mujeres de distintos colectivos feministas que se pronunciaban contra los feminicidios durante la marcha del primero de noviembre. Al hacer públicos los hechos, se generó un revuelo en las redes sociales contra la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, a quien pedían su renuncia, y contra destacadas activistas, a quienes lanzaron insultos, críticas, y amenazas de muerte. La violencia contra las mujeres en la red fue la marca de los youtuberos.

La abogada y activista, integrante del colectivo Las del Aquelarre Feminista, Ana Elena Contreras, denunció durante el conversatorio “Nuestras Muertas”, en la Ciudad de México, que los youtuberos habían agredido a varias mujeres que habían participado en la marcha y se encontraban en el monumento de los feminicidios frente al Palacio de Bellas Artes.

La defensora de los derechos humanos dijo que los agresores acosaron y filmaron a varias mujeres sin su consentimiento, e incluso hubo agresiones físicas a una menor, familiar de la activista Norma Andrade, de Nuestras hijas de regreso a casa, por lo que solicitó el apoyo policiaco, y fueron detenidos los youtuberos. Fue entonces que se desplegó un ataque intenso en las redes sociales hacia las mujeres y hacia la jefa de Gobierno.

“El lunes 2 de noviembre por la mañana y a raíz de una publicación en Facebook relacionada con los acontecimientos del domingo 1 de noviembre, me “doxean” llevando mi publicación a un foro llamado “Radio Búfalo”. En dicho post me referí a la reacción de las personas en el mundo virtual por la detención de un par de youtuberos y referí que desearía que así se indignaran cada vez que una niña o una mujer era violada o asesinada”.

Como reacción a su publicación, preguntaron a Ana Elena Contreras que si había estado en el lugar del suceso, por lo que ella respondió:

“Sí, yo llamé para los refuerzos, porque las dos policías que estaban no pudieron ni siquiera entablar diálogos con ellos con ellos, así que me tocó llamar a un contacto para que enviaran al resto de los policías”.

El mensaje, sin embargo, había sido desvirtuado y a partir de allí, el acoso en todos los espacios virtuales no cesaba. Ana Elena Contreras fue señalada con una serie de calificativos que la denigraban como mujer al tiempo que recibía amenazas de muerte. Se enfrentaba a una campaña de linchamiento virtual, pese a la evidencia videográfica del altercado donde una de las policías había sido agredida físicamente.

“Cuando me di cuenta de esto ya había fotografías mías en todos los espacios. Ahora se han enfocado en hostigar a mi jefe para exigir mi despido, lo que me tiene preocupada a pesar de que mi jefe ya se deslindó de los hechos, ya que al inicio fue señalado como la persona que supuestamente me financiaba”.

La persona a la que se refiere Ana Elena Contreras como su jefe es el diputado de MORENA, Martín Padilla Sánchez, del Congreso de la Ciudad de México.

“Se me involucró en estos incidentes, de que había sido partícipe. Sin embargo, yo no tuve nada que ver en el asunto, y me entero de que se me hace mención y empiezan a hacer cuestionamientos en torno a este tema y posteriormente vino una serie de acusaciones sin fundamentos, agresiones, incluso mensajes amenazadores, en ese sentido”, apuntó el diputado.

El diputado Padilla Sánchez señaló que ninguno de los youtuberos involucrados en el conflicto había solicitado su opinión al respecto, y que el foro de Facebook Radio Búfalo era el que más agresiones profería sin buscar ningún acercamiento para conocer su versión.

Respecto a la violencia de género en las redes sociales, señaló el diputado Padilla Sánchez que ha participado en campañas contra la erradicación, pero que el incremento de la violencia digital –calumnias, amenazas, dong y hostigamiento– requiere analizarse desde la tribuna legislativa.

El diputado también fue amenazado de muerte por ser el vínculo laboral de la activista, a quien destacó el legislador como una persona íntegra y comprometida con la lucha por los derechos de las mujeres.

 

La versión que no se quiso escuchar

Dyan Verha, seudónimo de una de las voces que atestiguó cómo iniciaron las agresiones, dijo a Los Ángeles Press que sin ser dueña de la verdad, era importante conocer los dos lados de la historia. Sin embargo, su historia como la de las demás mujeres fue acallada por los youtuberos y sus aliados. La versión de Verha:

“Primero fueron dos policías a dialogar, incluso una de las activistas les pidió (a los youtuberos) que se marcharan; a lo cual la Ratita y su gente se negaron y alardearon de quiénes eran. Tanto fue el nivel de pelea y de agresividad que Ana Elena Contreras tuvo que pedir refuerzos”.

También señaló la testigo que los youtuberos fueron detenidos porque “la nieta de una activista fue agredida, menor de edad”, y que los youtuberos habían salido en libertad porque las denunciantes no levantaron cargos contra ellos ante la intimidación por las redes sociales en apoyo a ellos.

Verha también fue acosada en las redes sociales, y siendo del grupo de Amlovers difundían falsamente que era del movimiento opositor FRENAAA. Los seguidores de los youtuberos tomaron la imagen de su perfil con su hija de 11 años, y la difundieron profusamente en los grupos acusándola de ser opositora al presidente López Obrador.

“Le pedí a Rafael Herrera (youtubero de Sin Censura, de Vicente Serrano) que quitara la conversación y le expliqué lo que le acabo de contar, incluso le pedí que escuchara a las activistas. Al final sólo quitó mi conversación. Pero ni el Chapucero ni el Quesadillero de la verdad –o cómo se llame– lo han hecho”.

Señaló que habían fabricado unos videos donde relacionaban a un funcionario de gobierno de Claudia Sheinbaum con la activista Ana Elena Contreras, aludiendo una relación sentimental, y que por eso el influyentismo.

“El hombre es mi primo, vive en Morelia y se llama Eduardo. En los grupos se maneja que ese mismo día Rata política ya había tenido un enfrentamiento con unas personas de FRENAAA, me atrevo a suponer que se buscaba este roce para comenzar una campaña de desprestigio para la jefa de Gobierno”.

Insistió en que les pedía por favor que retiraran de los grupos la foto de su hija menor de edad por el daño moral que le ocasionaba, sin embargo, no fue escuchada.

La violencia de género en la red, normalizada

“Puta, femenaca, zorra, culera, perra, por eso las matan”, fueron parte de los insultos que recibió Ana Elena Contreras, de los que hacían eco los seguidores de los youtuberos, utilizando bots y cuentas anónimas.

El usuario con el nombre de Mau Rodríguez de la cuenta @mau_rodriguez77 dijo que “al parecer el colectivo feminista estaba bien conectado”, ya que aseveró que “su líder” –en referencia a Ana Elena Contreras– se presentaba como asesora de Derechos Humanos del Congreso de la Ciudad de México con el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

 

La activista Norma Andrade, quien desarrolló su trabajo de lucha en contra de los feminicidios de Ciudad Juárez a raíz del secuestro y asesinato de su hija en 2001, fue también acosada por los youtuberos y señalada en la red como una “líder feminazi” por presuntamente haber reclamado a los youtuberos de grabar a las mujeres en la movilización. Incluso, sus agresores convocaron a otros seguidores a unirse para amedrentarla. Uno de los mensajes que revelaba su identidad decía: “Duro con esta líder feminazi en su próxima marcha, démosle con todo”. Incluso el youtubero Nacho Rodríguez (El Chapucero) retuiteaba las agresiones a Norma Andrade y pedía la renuncia de la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, mientras llamaba “presos políticos” a los youtuberos detenidos Carlos Alberto de la Mora y Óscar Onofre Zurita.

 

Los seguidores de los youtuberos que agredieron a las activistas se presentaron en la red como simpatizantes de la 4T, movimiento ideológico liderado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y aseguraron que la activista Ana Elena Contreras formaba parte del movimiento político denominado “FRENAAA” que ha demandado la salida del mandatario. En tanto, otros seguidores reclamaron que ella supuestamente había usado sus influencias para detener a los youtuberos y convocaban al linchamiento digital.

Los usuarios de las redes en favor de los youtuberos atacaban de manera coordinada con información engañosa y convocaban a otros grupos a organizarse de la misma manera. En Facebook, destacaban los mensajes de los usuarios como Héctor Fuentes que deseaban que Ana Elena Contreras fuera encarcelada, mientras que otro identificado como Mauricio Pulido la amenazaba con desaparecerla. Quesadillas de Verdades también la acusó de ser cercana a la jefa de Gobierno y de “meter a gente que se le da la gana a la cárcel”.

Al respecto, la red feminista internacional Enredhadas reprobó las agresiones contra la activista y exigieron al Estado mexicano que garantice condiciones de seguridad para evitar nuevos ataques, por lo que demandaron que concluya el linchamiento mediático en su contra, situación por la que llamaron a más organizaciones y colectivos a unirse a la exigencia general.

Por su parte, la secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México, Ingrid Gómez Saracíbar, condenó la violencia digital que ha sufrido la activista en redes sociales, y expuso que el colectivo Las del Aquelarre Feminista forma parte del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario que da seguimiento a las acciones de la Alerta de la violencia contra las mujeres, quienes tienen cargos honorarios, sin remuneración de la administración pública local.

Las campañas de odio en Twitter

El Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México en 2016, realizó un estudio en el que especifica que Twitter es la plataforma digital donde más se promueven campañas de odio contra las mujeres, y en Facebook donde más se agrede a las mujeres activistas. Uno de los más recientes estudios, Ser Periodista en Twitter realizados por las organizaciones Sentido y Comunicación para la Igualdad, reveló que las consecuencias de la violencia digital contra mujeres consistían en disminuir drásticamente su participación en el debate público, aislarse socialmente y su movilidad era limitada, además de padecer sufrimiento psicológico, físico y verbal.

Asimismo señala el estudio que el 67% de las periodistas entrevistadas optaron por dejar de hacer publicaciones sobre temas que podían generales una agresión; otras, de plano, se retiraron de la red.

En el caso de Ana Elena Contreras, optó por cerrar sus cuentas ante las constantes amenazas de muerte.

 

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Arteleaks

Un relato feminista en Don Quijote de la Mancha

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Nadie podría objetar el carácter fundamental de Don Quijote de la Mancha (1605) tanto en la literatura universal como en el horizonte cultural de todos los tiempos. Sin embargo, difícilmente se ha hecho énfasis en la aportación feminista que su autor nos legó. Miguel de Cervantes (1547-1616) en su obra cumbre nos presenta una breve historia en donde refiere el conflicto amoroso entre la pastora Marcela y su enamorado Grisóstomo, que aparentemente carecería de relieves y hondura. No obstante, el objetivo del autor es poner de manifiesto la cuestionable sujeción de la mujer al hombre.

Marcela es una mujer de extraordinaria belleza, que opta por convertirse en pastora a pesar de provenir de una opulenta familia. Grisóstomo, del mismo nivel económico, se enamora profundamente de ella al encontrarla. Por lo cual la perseguirá con el propósito de cristalizar la autenticidad de su inclinación; pero Marcela lo rechazará sin más, una y otra vez, sin que exista razón oculta en ello.

A Marcela no le interesa ni él ni ningún otro hombre, sólo desea vivir entre su rebaño y la naturaleza, pues ama la libertad. Pero Grisóstomo no lo interpreta así; considera que ha sido burlado. Por ello, no soporta ser rechazado por última vez y se suicida.

Este hecho repercute en el ánimo de los amigos de Grisóstomo, quienes se unirán en coro para denostar la aparente maldad femenina de Marcela. Ella –concluirán—había jugado con el amor puro y la genuina entrega del frustrado joven.

Marcela, empero, rompiendo con la conducta milenaria de la mujer abnegada y sumisa, les hará frente, desarrollando un singular discurso en el cual pone en tela de juicio la desigualdad de los sexos: la postura tradicional sobre la designación del varón para decidir el vínculo amoroso por encima del criterio de la mujer.

Expresa Marcela: “Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera, que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis que esté yo obligada a amaros… Y, según yo, he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien?”.

Observemos que no es casual la espléndida belleza conferida a Marcela, pues se busca resaltar, precisamente, las directrices ideológicas de corte tradicional, que refieren la hegemonía del sexo masculino sobre el femenino. De tal modo, que redondeará Marcela: “Si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades?”.

El acierto de Cervantes al emplear el factor belleza es realmente excepcional, porque no sólo se limita a dibujar el supuesto derecho natural del hombre en la elección de pareja, sino porque además permite deslizar de manera literal el afán de que el amor debe ser entre dos seres en igualdad, con independencia del atractivo físico y considerando la voluntad personal: “el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario”.

Y sin perder su tono sutil, es más claro aún con respecto al cuestionar esta sujeción de la mujer al hombre, cuando Marcela enfatiza: “… Si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y al alma hermosean, ¿por qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por  corresponder a la intención de aquel que, por sólo su gusto, con todas sus fuerzas e industrias procura que la pierda?”.

Por otra parte, sin perder su calidad de mujer no pasiva y asumiendo sus consecuencias, nuestra protagonista advertirá: “Quéjese el engañado; desespérese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas; confíese el que yo llamare; ufánese el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito.”

Destaquemos que Marcela al decir “yo llamare”, “yo admitiere”, subraya su condición de mujer activa en la relación de pareja, situándose en el mismo rango del hombre poseedor. Sin embargo, ella no supone limitarse a un hecho que también forma parte de la tradición  predominante, evidentemente.

En efecto, la heroína pretende no sólo romper con los roles sociales impuestos para ambos géneros, sino incluso con el vínculo formal  reestablecido y obligatorio para toda pareja. Dice: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos…”.

Mejor aún, especifica: “… tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a éste, ni solicito aquél; ni burlo con uno, ni me entretengo con el otro.”

Como bien se desprende, con este relato Miguel de Cervantes buscó sensibilizar con respecto a la posibilidad de modificar la desigualdad en la pareja, pero no sólo para elevar a la mujer al nivel del hombre, sino en dirección de que ambos accedieran a la genuina libertad.

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