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Con voz propia

Niños y jóvenes desaparecidos de Guerrero, esclavos del narco

Las desapariciones masivas de niós y jóvenes en el estado mexicano de Guerrero están vinculadas a acciones de los cárteles que las autoridades no desconocen

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Madres de estudiantes desparecidos por el gobierno mexicano. Foto: Arturo de Dios

Madres de estudiantes desparecidos por el gobierno mexicano. Foto: Arturo de Dios

Teódulo Pineda Bahena

Uno de los problemas más graves que padecen los habitantes del estado de Guerrero, además de la impunidad de que gozan sus verdugos, es el secuestro de decenas de jóvenes de ambos sexos para ser utilizados como mano de obra esclava al servicio de las organizaciones criminales.

Ciertamente, un dirigente de la policía comunitaria de Costa Chica y la Sierra de Tlapa ya había hablado sobre de esto, pero radicaba esa situación en una sierra denominada Filo de Caballo la cual se ubica por las inmediaciones de la  carretera de Zumpango del Río a Tlacotepec. Sin embargo, esa área que se encuentra próxima a un parque ecológico denominado Carrizal de Bravo, desde hace muchos años,  ha sido depauperada despiadadamente, acabando con muchas áreas de densos bosques de encinos, ocotes y madroños.

En parte, esa depauperación fue realizada por proveedores de aserraderos fuera de control y otra causa, fueron los fuertes foliadores que desde aeronaves, avionetas o helicópteros, eran esparcidos por indicaciones de la PGR para acabar con los cultivos de amapola y marihuana que allí se sembraban.

En mi más reciente viaje al estado de Guerrero, tuve oportunidad de conversar con diferentes personas de Iguala y de Cocula, municipios en donde se desarrollaron los trágicos acontecimientos del 25 y 27 de septiembre y que dieron como resultado la muerte de tres estudiantes y la desaparición de otros 43, todos de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos.

 La mayoría de las personas con las que conversé en Cocula y Apipilulco (este último poblado ubicado a cuatro kilómetros del primero en dirección sur) coincidieron en que fue prácticamente imposible que los normalistas hubieran sido incinerados en el tiradero de basura de esa municipalidad, como lo afirmaron los detenidos confesos de ese crimen ante la PGR y que diera a conocer Jesús Murillo Karam, titular de esa dependencia.

Y aunque se argumentaron varios factores como el que se dio a conocer de aspectos técnicos bajo los cuales se llevan a cabo las incineraciones en los crematorios de funerarias, el principal argumento es que en esa área la noche comprendida entre el 26 y 27 de septiembre, de las cuatro a las cinco y media de la mañana cayó una fuerte tormenta bajo la cual, hubiera sido más que imposible encender cualquier fogata. Y aún en el resto del día si no se hubieran tenido de manera previa todos los implementos necesarios.

 Entonces ¿Qué sucedió con los estudiantes?

 Por observaciones directas de algunos de los habitantes de esas poblaciones, quienes solicitaron que se omitiera sus identidades por razones que explicaré más adelante, se sostiene que en todas las poblaciones de los municipios del norte de Guerrero, las redes de informantes (“halcones”) de las organizaciones criminales en contienda se mantienen intactas.

De esta forma, quienes quiera que fueran quienes tuvieron en su poder a los estudiantes, pudieron traerlos de forma itinerante de un lugar a otro, ocultándolos, conforme al reporte de “los halcones” de los movimientos de las corporaciones u organizaciones que llevaron a cabo la búsqueda.

 Pero se dijo que no todos los estudiantes desaparecidos podrán estar con vida. Se considera que algunos que fueron levantados heridos, quizá hayan muerto ya. Tal vez una cuarta o tercera parte, pero el resto era para los que los mantuvieron cautivos una carga muy valiosa por varios motivos.

Consideraron la posibilidad de que hubieran estado ocultos en un rancho próximo a la ciudad de Taxco por uno o dos días y que finalmente, hayan sido trasladados a la sierra occidental de Guerrero. Y esta posibilidad fue considerada porque una maestra de Telesecundarias de esa región, afirmó que varias personas vieron la segunda semana de noviembre un convoy de camionetas cuatro por cuatro que pasaron con rumbo a la sierra de Guayameo, llevando jóvenes atados que bien podrían coincidir con la edad y características de los desaparecidos.

Ese nudo montañoso (el de Guayameo) es de los más intrincados de esa entidad y se funde más al oeste con la sierra de Coahuayutla que también es conocida por su impenetrabilidad.

A todo esto, ¿qué razones o motivos podrían tener para trasladar a aquellos lugares a estos jóvenes?

La respuesta que también es conocida por la mayoría de los habitantes de la sierra es que las organizaciones criminales ocupan mano de obra esclava para llevar a cabo los cultivos de amapola y marihuana, esclavos que obtienen con el secuestro masivo de jóvenes de los cuales nunca se vuelve a saber de su paradero.

Precisamente, una compañía televisiva francesa dio a conocer recientemente una entrevista con una madre de familia de Cocula, Gro., quien afirma que el pasado mes de julio, al finalizar el ciclo escolar un comando armado se llevó a unos 30 niños y niñas de la escuela secundaria “Justo Sierra” sin que nada se sepa de su paradero.

¿Qué ocurre, por qué muchas personas saben, sufren y se resignan a padecer ante un sistema de gobierno indiferente, una procuración de justicia incompetente y prefieren callar?

Afirman que sería imposible que los servicios de inteligencia y el gobierno federal no supiera todo eso. Que tuvieron conocimiento de la guerra que se desató entre los Guerreros Unidos del Sur en contra de los de la Familia Michoacana, de la protección de que gozaban los primeros y de todas las tropelías que llevaron a cabo y los dejaron.

Ahora que han “caído de la gracia de sus protectores”, quienes esperan su momento son los de la Familia Michoacana cuyos presuntos líderes, han iniciado una campaña de reclutamiento de la gente que se dispersó a causa de la fuerte presión que sufrieron. Mantienen una existencia de bajo perfil pero al acecho de todo lo que se dice, se mueve y que podrían recuperar a corto y largo plazo en un territorio que fue de ellos por mucho tiempo.

“Las fuerzas federales, la gendarmería, los militares no van a estar aquí toda la vida –afirma un ciudadano de Cocula- en cambio ellos, pueden esperar uno, tres, cinco o hasta diez años. Ya han sobrevivido a dos sexenios ¿Qué les puede durar otro? Por eso hay que andarnos con cuidado, ya nos enseñamos a vivir así…” concluye con resignación.

El próximo 1 de diciembre hay un aplazamiento en contra del Ejecutivo de México para que renuncie a su cargo.

La clase política en la voz de Manlio Favio Beltrones, senador de la República afirma que el momento no es para cambiar de hombre ni de nombres, es para hacer cambio en las políticas públicas para recuperar la armonía y la confianza en el país.

Pero la mayoría de las organizaciones sociales, de estudiantes y algunos sectores como el magisterio, consideran que ya se han realizado de manera irresponsable muchas reformas a las políticas públicas para beneficio de un reducido grupo de magnates y capitales extranjeros. Que el momento es, precisamente para que cambien los hombres y los nombres   que están llevando a los habitantes de esta nación a la ruina. Una clase de gobernantes y funcionarios que no han sabido enfrentar y resolver los grandes problemas de la nación.

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Con voz propia

Las coincidencias de dos casos en paralelo en las manos del fiscal de México: Isabel Miranda y el General Cienfuegos

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Guadalupe Lizárraga

La Fiscalía General de la República, bajo la administración de Alejandro Gertz Manero, ha llevado los casos judiciales del general Salvador Cienfuegos, acusado por la DEA en Estados Unidos de narcotráfico en octubre de 2020, y el de Isabel Miranda Torres, señalada por la investigación periodística El falso caso Wallace, desde diciembre de 2018.

Dos casos en paralelo en las manos del fiscal, que presentan ciertas coincidencias.

  1. Con el proceso de Cienfuegos, el fiscal se sintió “linchado” por la prensa, mientras que con el de Isabel Miranda ni asomó la cabeza. En ambos, la FGR determinó el no ejercicio de la acción penal. La supuesta investigación judicial sobre el General duró dos meses. La de Miranda, dos años.
  2. En el primero, la DEA entregó parte de conversaciones que involucraban al General con el narcotraficante H2, del Cártel de los Beltrán Leyva, en un seguimiento de hace diez años; con la segunda le entregué una investigación que me ha llevado seis años de mi vida bajo riesgo, y una serie de hallazgos.
  3. Por una parte, en el caso Wallace, estos hallazgos revelaban que las personas privadas de su libertad eran inocentes; y por otra, las relaciones de Miranda y su hijo con el mismo cártel. En ningún de los dos casos, hubo un seguimiento riguroso a manera de investigación por parte de la FGR.
  4. Dos hechos relevantes a mi mirada: En febrero de 2017, el general Dauahare, asesor de Cienfuegos, visitó el Reclusorio Oriente para visitar a un miembro del Cártel de los Beltrán, en el dormitorio VIP, testigos de por medio. A la semana extraditaron al interno, y ejecutan en Nayarit al H2.El otro suceso, ocurrió en julio de 2019, cuando informé al fiscal Gertz Manero que el narcotraficante Héctor Huerta Ríos, alias “La Burra”, líder de una facción del mismo cártel, había confesado en su celda que él personalmente había asesinado a Hugo Alberto Wallace Miranda.
  1. Esto habría pasado tiempo después de que Hugo Wallace se negara a entregar cargamento de droga al mismo cártel, con el que se relacionaba en términos de tráfico y consumo. El día que yo hablé con Gertz fue el 4 julio 2019, por las 2 pm. Seis horas más tarde, Huerta Ríos era acribillado.
  1. Al día siguiente, a las 7hrs, me enviaron fotos a mi celular de Huerta acribillado en su auto. Fue cuando decidí regresar a California ese mismo día sin concluir mi trabajo en CDMX.
  1. Ahora, el Gral. Dauahare está en la Segob, el narcotraficante que podía aclarar lo de la supuesta muerte de Hugo Wallace está muerto, y Cienfuegos y Miranda, protegidos por la fiscalía. Todos con vínculos al mismo cártel.
  1. De acuerdo con el testimonio del narcotraficante Huerta Ríos, el cuerpo de Hugo Wallace habría sido enterrado en Nayarit. Y quien habría operado como intermediario del cártel de los Beltrán Leyva para que se lo entregaran a Isabel Miranda era el exfiscal Edgar Veytia, alias “El Diablo”.
  1. El exfiscal Veytia, actualmente en prisión estadounidense por narcotráfico, mantenía una relación muy cercana con Isabel Miranda, quien lo reconoció públicamente cuando estaba en funciones por su supuesta eficiencia en la disminución del secuestro en Nayarit.
  1. En entrevista para Aristegui, el fiscal Gertz Manero dijo con respecto a Cienfuegos, “que argumenten lo que les dé la gana, es una primera acción del proceso y es absolutamente combatible”. Refiriéndose a que podía ser impugnado.
  1. Lo que no dijo el fiscal es que el lapso de impugnación es de 10 días, si no dan por cerrado el caso. Con Miranda lo hice, pero entre Navidad y la pandemia, el proceso está detenido, igual que los amparos de las víctimas en busca de que se hagan valer sus derechos, mientras siguen sufriendo el maltrato, amenazas y extorsiones de los directores de penales.
  1. También señaló el fiscal que deben de impugnar con pruebas legales. De las pruebas de Isabel Miranda ninguna era legal, todas fueron fabricadas. En mayo de 2019, Gertz habló delante de mí con el padre biológico de Hugo, y yo le entregué el peritaje original de ADN femenino coincidente con José Enrique Wallace Díaz.
  2. También entregué los videos y documentos apócrifos que me presentaron agentes de la SEIDO cuando me quisieron secuestrar en noviembre 2016 y febrero 2018, bajo órdenes de Miranda por difundir una versión del caso “diferente a la oficial”.
  3. De la recopilación de evidencias por la DEA sobre Cienfuegos, entre otros diez generales, la FGR determinó que no había responsabilidad del General. De Miranda se determinó lo mismo. Lo curioso son las aparentes coincidencias: torturadores, con vínculos al mismo cártel.
  4. Gertz dijo que recurriría a instancias internacionales para que analicen la legitimidad, juridicidad, y el respeto a los derechos humanos con el caso de Cienfuegos, porque se cree que la fiscalía actuó de manera parcial. Y ese linchamiento no lo va a permitir, así lo advirtió.
  5. Sin embargo, en el caso de las víctimas de Isabel Miranda, Gertz no reparó en los factores que hoy menciona, mucho menos en la legalidad de las pruebas. Ni aludió a La Haya ni a CIDH, pese a 8 personas sobrevivientes de tortura, violencia sexual y encarcelamiento injusto.
  6. Concluye Gertz: “Todos somos inocentes hasta que se nos demuestre que somos culpables”. Frase elocuente, cuando las víctimas de Miranda no han tenido la misma suerte que el general Cienfuegos, traducido en un debido proceso y en el respeto a sus garantías constitucionales.
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Arteleaks

Sara Sefchovich, ¿absurdo nivel Dios?

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

En rigor, ¿realmente alguien en su sano juicio se plantearía como un instrumento contundente para combatir o eliminar el flagelo del crimen organizado en su modalidad de narcotráfico el hecho de solicitar apoyo educacional o moral a las madres de los delincuentes? ¿Las progenitoras regañando a sus vástagos para que dejen el mal y se conviertan al bien?

La connotada escritora y periodista Elena Poniatowska en entrevista con Sara Sefchovich (1949), quien se ostenta como socióloga, escritora, historiadora, catedrática, investigadora, traductora, comentarista y conferencista,  y que además es autora de más de una docena de libros y diversos artículos en periódicos y revistas, toman como hilo conductor de la misma el leitmotiv de la última novela de Sefchovich, Demasiado odio: la importancia de las madres en su papel de correctoras de sus hijos delincuentes. No por nada el título de la conversación se llama “Sin la complicidad de las madres el narco bajaría” (La Jornada, 10/01/21). Y como aquí no se comenta la novela desde el punto de vista estético-literario, sino sobre el asunto central, quien esto escribe realizará lo propio.

Como bien se observa, estamos frente a dos intelectuales de nivel que deben de dominar el tema en cuestión. Y aquí nos dice la entrevistada los orígenes de su proposición:

“Publiqué una novela: Atrévete, propuesta hereje contra la violencia en México (2014), que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En ese libro yo hacía una propuesta a las madres de familia de bajarle la violencia en México diciéndole a sus hijos que si querían robar, robaran, pero no violaran, no mataran, no maltrataran (sic). Para escribirlo, viajé por todo México, me reuní con grupos de madres a quienes preguntaba cómo veían esta situación y pedirles que ayudaran; que su trabajo como madres era impedir que sus hijos entraran al mundo del narcotráfico. Para mi sorpresa, en todos los grupos con los que me reuní durante casi dos años encontré que las madres no estaban dispuestas a sacrificar los beneficios que reciben de la delincuencia aun a costa de que pueden encarcelar y hasta matar a sus hijos”. Y cabe añadir, por cierto, que esta situación no es el gran descubrimiento de Sefchovich, pues ya era conocido.

Y al percatarse que su exhorto caía en el vacío por parte de las jefas de familia, indica lo siguiente: “Incluso se lo escribí al presidente (Andrés Manuel) López Obrador. Él mismo pidió ayuda a las madres de familia y recuerdo que le dije: ‘Nos equivocamos, señor presidente, las madres no están dispuestas a ayudar’.” Y en efecto, es de todos conocido que el presidente de México hizo este llamado públicamente en más de una ocasión.

Por supuesto que es un fenómeno demostrado que ciertas familias han incursionado en el narcomenudeo. E incluso a un grado mayor. Recordemos a Delia Patricia Bustos Buendía, quien no sólo recibía de sus hijas y yernos enormes cantidades de dinero y enseres, sino que era ella misma quien lidereaba a la organización criminal que se denominó el Cártel de Neza, siendo ella la temible Ma Baker. Extendió su poder en buena parte del valle de México, a sangre y fuego. Puso en jaque a la extinta Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), asesinando ministerios públicos federales e incluso a un alto funcionario de dicha dependencia, fiscalía perteneciente a la antigua Procuraduría General de la República (José Antonio Caporal, El cártel de Neza, 2012).

Evidentemente nos encontramos con un problema de orden multifactorial. Y todo indica, al parecer, que nuestra socióloga realizó su investigación de esa manera: vivió en Michoacán, Reynosa y en zonas de migrantes, donde abordaría “el deterioro del medio ambiente, el descuido, la ignorancia, la indiferencia, la corrupción… (Y) lo mismo me sucedió en otros países. Recorrí siete ciudades del mundo para hacer un paralelismo entre el narcotráfico y el terrorismo y también me encontré con madres de familia que solapan a sus hijos”. Y no obstante su amplio y diverso estudio llegó a la misma conclusión.

Inmutable, tropezándose una y otra vez con la complicidad materna, reitera: “Yo pensaba que las madres podían ayudar a que sus hijos aprendieran a vivir de otra manera, pero después de escribir adquirí la certeza de que no quieren cambiar… Ese es mi tema: la complicidad de las madres y la de los familiares. Estoy convencida que sin ella bajaría el narcotráfico y el terrorismo”.

No obstante, al final Sefchovich apunta sobre el origen de todo ello: “Las carencias rigen nuestro funcionamiento social. Cuando una familia descubre que puede vivir mejor, es lógico que acepte dádivas. No sólo en México, en todos los países hay narco”. Pero bajo la lógica simplista de la pobreza significaría que miles de mexicanos en situación de miseria todos serían narcomenudistas. Y esto no es así.

 Resulta francamente impensable que una académica como Sefchovich reduzca de manera absurda el grave asunto del narcotráfico a la complicidad de madres e hijos viviendo en la pobreza. Y que Poniatowska no la haya cuestionado en su enfoque al entrevistarla. Lamentablemente ya no hablamos de un binomio, como nos quiere indicar nuestra socióloga, sino de una unidad. Existen familias enteras que participan en el narcomenudeo, desde el abuelo hasta los nietos. Basta revisar la nota roja de cualquier periódico para comprobarlo.

 Por lo tanto, ningún llamado a la congruencia moral dirigido a las madres o familiares del narcomenudista va a funcionar de manera alguna. Existe tal descomposición social que hasta suben fotografías en redes sociales luciendo armas y dinero como parte de su inserción a un grupo criminal. No, en lo absoluto es una solución.

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Arteleaks

Vicente Huidobro y su vorágine amorosa

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

Voz reveladora, amorosa, introspectiva, luminosa o profética en ocasiones; mas voz incendiaria siempre, surgió y se inmortalizaría en un mes como éste. Por lo que no pecaríamos de exagerados si a enero se le considerara como el mes de la poesía, la más perfecta poesía del mayor poeta latinoamericano. Coincidencia paradojal o resultado de la prisión de su trágica busca: el chileno Vicente Huidobro nace el 10 de enero de 1893 y muere un 2 de enero de 1948.

Existe un número importante de estudios acerca de su obra, no obstante, poco se conoce de los demonios internos del autor de los excelsos poemas largos Altazor y Temblor de cielo, y menos aún de los relativos a su afán amoroso. Los cuales acaso nos revelarían el perfil verdadero de su espíritu trágico.

Siguiendo la biografía escrita por el abogado y también poeta Volodia Teitelboim, Huidobro, la marcha infinita (Editorial Hermes), nos encontramos con una serie de datos nada favorables para el padre del Creacionismo y del precursor de las vanguardias estéticas, de la primera mitad del siglo XX, en América Latina y en Europa, pero que esclarecen el vertiginoso devenir afectivo a que se entregó.

Pareciera que Huidobro se despedaza cayendo al abismo, en avidez de las alturas literarias y amorosas. Una sola cúspide que confiere inmortalidad y sobre la cual girarían aquellas aristas circundantes de la condición humana. Propias de los demás, pero también intrínsecas a él y a todas luces mundanas, banales, de suyo ordinarias. 

De familia acaudalada, a los 19 años el poeta chileno contrae nupcias con Manuela Portales Bello, quien además de pertenecer a su círculo social es sumamente atractiva. A pesar de su carácter introvertido, sería ella quien lo impulsó a publicar sus primeros libros. Sólo que ella tuvo que pagar muy caro su estadía en ese matrimonio con Huidobro. 

Y es que Manuela además de soportar las continuas infidelidades de su esposo también tuvo que sobrellevar con grandes dificultades el definitivo abandono del poeta al final de su relación años después. En efecto, Huidobro la redujo de compañera afectiva e intelectual a sombra de sí misma, proceso que repetiría con sus demás parejas.

Teresa Wilms Montt, nacida en Chile, fue una escritora y precursora del feminismo. No sólo fue notoria por su espléndida belleza y por ser considerada la poetisa del momento, sino también por su postura rebelde frente a los valores hipócritas de la élite burguesa en que vivía. Debido a lo cual su familia la internaría por la fuerza en un convento como represalia a sus posturas. 

No obstante, sería su gran amigo Vicente Huidobro quien la rescataría para fugarse a la Argentina con él. Así, nuestro poeta viviría un affaire con ella a sus 23 años. De la misma edad y similar al poeta en su afán de ser el centro de atracción, pero además por comulgar de la misma manera en torno a los cuestionamientos acerca del establishment de la época que realizaban ambos, Teresa sucumbiría a su destino ya sin Huidobro a su lado. Su inestabilidad y su nula capacidad de adaptación la conducirían a la muerte mucho tiempo después, suicidándose. 

Ximena Amunátegui también era hermosa, culta y pertenecía a la alta sociedad. Tenía 16 años y Huidobro 33. Por ella nuestro poeta dejaría a su esposa Manuela y a sus hijos. Ximena fue quien le inspiró los versos más cálidos y elevados en torno al amor, tanto en el canto II de Altazor como en todo Temblor de cielo, los cuales cristalizarían en todo su esplendor, según apunta nuestro biógrafo consultado.

Pero la historia se reprodujo años después. Cual paradoja atroz. Sólo que Ximena no emularía a Manuela en la obligatoria y abnegada fidelidad femenina de la época. Golpe terrible y demoledor, Ximena rompe con Huidobro para casarse con uno de los admiradores del poeta. Aislada y fungiendo como secretaria de Huidobro, callándose infidelidades del hombre que más admiraba, Ximena tuvo la oportunidad de reencontrarse y emerger con luz propia.

Lastimado y confuso, prácticamente devastado, Huidobro trabaría contacto con la poetisa chilena Raquel Señoret. De las mismas características que las mujeres anteriores, Raquel se uniría al poeta hasta la prematura muerte de éste. Con casi 30 años de diferencia, Huidobro intentó hacer feliz a su joven pareja, pero sin poder olvidar a su amadísima Ximena. Raquel al igual que Manuela sufrirían penurias económicas cuando Huidobro faltó.

Vicente Huidobro eclipsaba con gran fuerza a las mujeres que más le amaron, al grado de arrojarlas a la nada de manera avasalladora. Ninguna de ellas fue capaz de cumplir con la máxima del escritor ruso Dostoyevski: salvarlo incluso a pesar de sí mismo. Porque acaso no tenía salvación.

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