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Violencia contra las mujeres

Niñas son desaparecidas en Juárez al amparo de autoridades

El libro de Javier Juárez sobre las desaparecidas en Ciudad Juárez es un homenaje a las madres por su dolorosa labor de buscar a sus hijas

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Periodista Javier Juárez entregó un ejemplar de su investigación a la ONU en México Foto: JJ/FB

 Entrevista a Javier Juárez, autor de “Las desaparecidas en Ciudad Juárez”

Por Alberto Buitre

MÉXICO, DF.- El periodista español Javier Juárez pasó tres años buscando con vida a la niña Adriana Sarmiento Enriquez de 15 años, secuestrada en el centro de Ciudad Juárez, Chihuahua, el 18 de enero de 2008. Junto a Ernestina Enríquez, mamá de la desaparecida, recorrieron cinco estados de México buscándola entre antros y centros donde tiene lugar la trata de personas, sospechando que Adriana se encontraría víctima de una red similar, sufriendo, pero viva. Pero a finales del 2011, una investigación paralela de la periodista Guadalupe Lizárraga le dio un vuelco a su búsqueda: la niña, no solamente no estaba viva, sino que su cuerpo yacía en la morgue desde hacía 16 días después a la fecha de su desaparición.

Una cloaca de corrupción se destapó entonces, tanto, que las autoridades buscaron deshacerse del cuerpo de Adriana para desmentir la versión de su paradero. Sin embargo, la movilización inmediata de Javier, Ernestina, Guadalupe y la organización “Nuestras Hijas de Regreso a Casa” y el Comité de Madres y Familiares de Desaparecidas de Ciudad Juárez, evitó una injusticia más sobre el cadáver de Adriana Sarmiento Enríquez, asesinada con impunidad como las más de 700 mujeres que en similares circunstancias han caído desde hace 20 años en esta ciudad fronteriza, 30 de las cuales han sucedido en el mismo lugar, casi a la misma hora y en la misma forma que Adriana, tan sólo en lo que va del 2012. Y a la fecha, no existen culpables para las autoridades, el Estado mexicano simula que nada está sucediendo en Ciudad Juárez, y la propia población, poco o nada sabe acerca de lo que está ocurriendo.

A partir de esta investigación y la documentación de otros casos similares, Javier Juárez regresa a Madrid y publica “Desaparecidas de Ciudad Juárez”. Hoy está en México para presentar el libro, el cual “es un reconocimiento a las madres que en Juárez, como en México y en todo el mundo han puesto en riesgo sus vidas buscando a sus hijas”.

Impacto brutal

En entrevista, Javier Juárez detalla que llegó a la ciudad fronteriza que por destino manifiesto parecería llevar su propio apellido, con la sola intención de realizar una investigación para su tesis universitaria. Pero al darse cuenta de lo que ahí estaba pasando, el impacto “fue brutal”.

“Mi impacto fue brutal, porque vi que todo lo que podían decir, artículos, reportajes, se quedaba pequeño con relación a lo que estaba sucediendo en realidad. El presente era mucho más dramático, porque ya no eran nombres o foto, eran mujeres, personas, madres con mucho dolor y mucha sensación de injusticia. Y yo no podía irme de Ciudad Juárez como si nada hubiera pasado, con un artículo y dándome la vuelta.

“Aquello fue a finales de 2007 y principios de 2008. A partir de entonces comencé a hacer un trabajo con las familias, con las mamás. Mantuve el contacto con ellas y fuimos a hacer un seguimiento de caso de las niñas desaparecidas. Veíamos sí, como decían las autoridades, habían bajado los índices de asesinatos con móvil sexual de las mujeres, algo que ya había sido denunciado en Ciudad Juárez años antes; pero se estaban multiplicando, en algunos casos hasta en 400 por ciento los casos de niñas desaparecidas. Fue entonces cuando empezamos a hacer ese estudio paralelo al oficial. De cuantas niñas estaban desapareciendo, cómo eran los perfiles de esas niñas, viendo la red de mentiras que había de las autoridades que acusaban, como sucedía en antaño, a las propias niñas de lo que estaba ocurriendo; que eran niñas vagas, que eran niñas de familias desestructuradas, y toda esa red de manipulación para tratar de justificar lo injustificable que es la inacción de las autoridades.

“Fue así como empezamos este trabajo que, por desgracia, nos ha llevado también a ser amenazados, a sufrir acoso, a sufrir un intento de secuestro en el centro de Juárez, pero que, como digo en el libro, ha merecido la pena, porque gracias a éstel (el libro) hemos denunciado esta red de poder e impunidad y todo lo que hay detrás de estos casos que, en realidad, no son las desaparecidas de Ciudad Juárez, son las secuestradas de Ciudad Juárez”.

Presentación con Norma Andrade, activista y madre de víctima, Javier Juárez, autor del libro y Humberto Robles, activista de derechos humanos Foto: HR/FB

“Nada es casualidad en Juárez”

– Han pasado más de diez años desde que salieron a la luz los casos sobre mujeres asesinadas en Ciudad Juárez ¿Qué crees que haya cambiado desde entonces?

Cuando empecé este trabajo, nos enfrentábamos a un capítulo nuevo, porque eran desaparecidas. Había un halo de que no sabíamos exactamente lo que estaba pasando, y en cierto modo aunque éramos conscientes que las autoridades no eran garantes de decir la verdad, sí que dudábamos: ‘¿Y sí es verdad?’ ‘¿y si es verdad que las niñas se han ido por su voluntad?’, ‘¿y si es cierto que son niñas con problemas y deciden irse de casa sin avisar y no decir a donde van?’; pero con el paso de los meses nos fuimos dando cuenta que todo era mentira, que todo obedece a una estructurada campaña. Nada es casualidad en Juárez.

Vimos que las autoridades tienen un argumentario sólido. Decir que esas niñas eran problemáticas, o cómo nos dijeron en algún caso ‘Esa niña anda de vaga’, y con eso justificaban que no se les buscara. Pero nos dimos cuenta que en Juárez, cada semana estaba desapareciendo una niña con un mismo perfil. Eran niñas entre 13 y 18 años, de cabellos largos y oscuros, guapas, delgadas; es decir, obedecían a un mismo perfil y desaparecían en una zona muy concreta de Ciudad Juárez, y eso es algo que estaban ocultando las autoridades: casi todas (desaparecen) en el centro de Ciudad Juárez, en la zona comprendida entre el monumento y la Catedral, una zona donde actúa el crimen organizado. Nos dimos cuenta que muchas de ellas vivían en las mismas colonias, lo cual nos hacía pensar que había un hilo conductor, que no eran casos aislados sino que había algo común entre las niñas. Entonces fue cuando empezamos este trabajo de investigación.

En un principio estábamos siguiendo los datos que nos daban las autoridades, que eran niñas que eran captadas por una red de trata. Según decían ellos, las podían tener una red con bases en Puebla o en Ciudad de México. Por eso durante estos años hemos callado, haciendo un trabajo silencioso, hemos recorrido más de 15 mil kilómetros por todo México, hemos visitado cinco Estados, decenas de municipios, hemos estado en sitios, suburbios, antros que ni en las películas se reflejan; donde hay niñas de apenas 13 o 14 años ofreciendo servicios sexuales, siendo vigiladas por sus lenones; es decir, la realidad superaba la ficción, todo ese submundo que hay de prostitución de mujeres. Pero nos dimos cuenta que las niñas que buscábamos de Ciudad Juárez, no estaban en esos sitios donde nos habían dicho que habían sido llevadas.

Adriana Sarmiento Enríquez

El caso de la niña Adriana Sarmiento Enriquez mueve particularmente las entrañas de las historias documentadas por Javier Juárez. La lucha del periodista y la madre por encontrarla a través de más de 15 mil kilómetros en cinco estados de la República mexicana. Hasta que las terribles coincidencias del trabajo periodístico, sobre los casos que a pesar de su magnitud sobre 700 muertes impunes, siempre hay un tejido que las une: la búsqueda insaciable por saber la verdad.

Así, Javier Juárez explica sobre su libro que, tras pasar la introducción sobre los antecedentes de los feminicidios en Ciudad Juárez previos al año 2007, año en el cual comienza su trabajo, todo el enlistado de “negligencias brutales y esa red de complicidad y con amparo gubernamental para garantizar a impunidad”, caen, finalmente, en los casos de las niñas desaparecidas de Juárez:

“Y en este caso es el de la niña Adriana Sarmiento Enríquez. Ella tenía 15 años cuando fue secuestrada en el centro de Juárez el 18 de enero de 2008. Ella desaparece un viernes. Su mamá Ernestina pone la denuncia 48 horas después y a los tres días la conocí personalmente. Y ví que el perfil de esa niña encajaba perfectamente con el de las niñas en la década de los noventas. Sus circunstancias eran muy claras porque la niña salió de la preparatoria y ahí desapareció. No llevaba ni ropa, ni dinero ni documentación; es decir, todo hacía indicar que no era una huida voluntaria., algo que las autoridades también lo barajaban.

“Con el tiempo fui haciendo seguimiento del caso, siguiendo todas las pistas, ganándome la confianza de de la mamá. La mamá estuvo más de un año en silencio ya que las autoridades le dijeron –que es otra de sus estrategias-, que no denunciara el caso públicamente, no hablar con los periodistas porque, dicen, lucran con el dolor de las madres porque sólo buscan dinero, y tenía mucho miedo la mamá. Hasta que al cabo de dos años, ella misma me pidió ayuda para intentar saber dónde estaba su hija, con la esperanza de encontrarla con vida. Y fue ahí donde fuimos a muchísimas sitios en muchos Estados tras supuestas pistas de Adriana, de ella y de muchas otras niñas. Porque estábamos convencidos que si hubiéramos encontrado a Adriana con vida, detrás de ella habría muchas niñas desaparecidas. Estábamos seguros que había una cadena, no un caso aislado. “

Uno de los murales en Ciudad Juárez sobre desaparecidas Foto: Javier Juárez

“Esta niña tiene que estar viva”

“Todo esto se desbordó a finales de 2011, cuando una periodista, la editora de Los Ángeles Press, Guadalupe Lizárraga, con la que yo colaboraba y teníamos contacto permanente porque había algo que nos unía al ella hacer seguimiento de casos de feminicidos, de niñas muertas y yo en cambio al seguirlas vivas, el destino quiso que nuestros caminos se cruzaran. Algo que yo nunca hubiera querido. Porque Guadalupe descubrió y denunció que las autoridades de Ciudad Juárez estaban ocultando decenas de cuerpos de niñas tomadas como desaparecidas. Y que entre los cuerpos de esas niñas asesinadas ocultas por la propia autoridad, estaba el de una niña de 15 años llamada Adriana Sarmiento Enriquez. Yo sentí un impacto brutal. Traté de buscar excusas. Yo le decía a Guadalupe ‘no puede ser, tiene que haber un error, esta niña tiene que estar viva’, pero ella me fue dando datos, pruebas y en efecto, era Adriana la que estaba ahí.

“Cuando soltó la noticia, yo llamé a la mamá pensando que las autoridades ya se lo habían dicho a ella que su hija estaba muerta. Pero cuando me descolgó el teléfono Ernestina me di cuenta que ella no sabía nada. O sea que la mamá no sabía que su hija estaba muerta, que estaba guardada en la morgue desde hace años. Entonces sentí un desasosiega, una sensación brutal de impotencia. Fue cuando se me notó y me preguntó que qué pasaba, que yo sabía y le estaba ocultando algo, y le dije que no, que estaba cansado y le colgué. Pero acto seguido le envié a su otra hija la documentación, la noticia en sí para que ella se la diera a su mamá. Que ella le contara lo que había descubierto Guadalupe. Y a las pocas horas le volví a llamar. Hablamos. La mujer estaba destrozada. Yo siempre trataba de darle una luz de esperanza. Le decía ‘a lo mejor hay algún error, un dato que no encaja’, pero yo sabía que era Adriana.

“Fue en ese lapso en el que se publica y las autoridades no lo admiten, Guadalupe Lizárraga y yo sufrimos una campaña tremenda de acoso. Nos llamaron mentirosos, que nos estábamos aprovechando del dolor de una madre para vender una noticia, que estábamos mintiendo. Hasta que finalmente, otra llamada de Juárez, el papá de otra desaparecida, es la que me confirma que gente de la propia autoridad está filtrando la información y diciendo que sí, que ahí estaba Adriana. Y lo filtran porque también dentro de la autoridad hay gente que intenta ayudar. Y lo filtran por una situación muy grave: que las autoridades están intentando deshacerse del cuerpo de Adriana, es decir, querían desaparecer totalmente ese cuerpo para que nunca hubiera noticia, para que esos periodistas queden como mentirosos, desacreditarles totalmente y que siga la impunidad. Pero la presión fue tal durante ese lapso de horas por parte de organizaciones civiles como “Nuestras Hijas de Regreso a Casa” y de las propias familias, ante la incertidumbre que había más cuerpos de niñas, hasta que las autoridades acabaron por llamar a la mamá y admitirle que el cuerpo de Adriana estaba en la morgue.”

Desierto de Juárez Foto: JJ/FB

La situación es más atroz que en los noventas

– ¿Por qué pasan casos como los de Adriana en Ciudad Juárez? ¿Quiénes, por qué?

– Yo creo que el primer culpable es la impunidad. La impunidad por la impunidad. Es decir, ellos lo hacen porque saben que no va a pasar nada. Tienen garantía de impunidad. Porque la propia impunidad es garante de esa impunidad. Es decir, los que deben defenderte de las injusticias o de los crímenes son los mismos que amparan este sistema. Un sistema fallido. Y es el momento de cambiar el propio sistema.

“En estos años, y lo certificamos en el libro con documentos, que hay funcionarios y altos cargos que han sido cuanto menos negligentes. Esa negligencia les convierte en cómplices por acción o por omisión. Pero esta situación favorece que esto pueda ocurrir en Ciudad Juárez.

“En segundo lugar, yo creo que es también la situación de Juárez. O sea, Juárez es una ciudad sin ley ahora mismo. Es una ciudad militarizada sobre todo cuando ha ocurrido este trabajo, donde nosotros mismos hemos buscado a las niñas en el Valle de Juárez en una zona totalmente militarizada. Cada pocos kilómetros hay un retén militar que te baja, te inspecciona, te pide documentación, te pregunta… Pero ahora sabemos que las niñas fueron secuestradas en el centro de Juárez, fueron retenidas en casas de seguridad en Juárez, fueron llevadas al Valle de Juárez, y después de ser retenidas, ultrajadas y abandonadas, algunas, incluso, en fosas comunes.

“Es decir, situación de hoy en Juárez, resulta duro decirlo pero es más atroz que en la década de los noventas o de los dos mil, cuando fue visualizado internacionalmente. Estamos hablando de un genocidio. Un feminicidio bestial. Asesinatos de mujeres adolescentes por el mero hecho de ser mujeres. Una situación atroz amparada por las fuerzas de seguridad. Nosotros lo denunciamos haciendo un punteo de donde han sido localizadas las fosas comunes, que incluso ya han sido admitidas por la propia autoridad.

«Vemos que esas zonas están muy cercanas a retenes militares. Es decir, es imposible que una persona normal y corriente que no tenga apoyo de una estructura secuestre niñas, las lleve en su coche, las retenga, las viole, las maltrate durante días, incluso algunas semanas, que abandone sus cuerpos y lleve esos cuerpos en su coche, pasando por retenes militares y que les entierren en fosas comunes sin que nadie vea nada ni sepa nada. Es imposible. Sería absurdo pensar que esto lo hace una persona aislada. Es decir, nosotros estamos convencidos que hay personas con vínculos dentro de las propias fuerzas de seguridad, policías federales, militares, que tienen implicación y cuando no participación directa en esta estructura.»

Se les mata por ser mujeres, por ser pobres, por ser guapas, porque no pasa nada.

“En Juárez si eres mujer, pobre y guapa, estás en peligro de muerte”, sentencia Javier Juárez a sabiendas de lo que ha sido testigo durante su investigación. Y asoma algunas conclusiones: “Yo creo que esta estructura, esta gente ven en ellas un producto. Ellas son una demanda que es ofrecida a un hombre que quiere a una niña joven, cuanto más joven mejor, guapa, cuanto más guapa mejor, y vulnerable, cuanto más vulnerable mejor. Porque sabe que eso es garantía de que no va a pasar nada.

«Yo antes pensaba que era un negocio de trata. Nos aferrábamos a esa idea porque subconscientemente tu piensas que están vivas, te agarras a eso. Piensas ‘es cierto, están sufriendo, siendo maltratadas pero están vivas’. Y crees tener posibilidad todavía de encontrarlas vivas. Pero estamos hablando de algo aún más grave: una estructura que ojea, que tiene ojeadores, halcones, que ve los movimientos de las niñas en el centro, vulnerables, pobres, que en muchos casos van a buscar trabajo al centro, otras salían de la escuela, otras volvían a sus casas después de trabajar, niñas entre 14 y 16 años que eran capturadas o secuestradas por alguien. Tenemos constancia que ha habido un hombre entre 40 y 55 años que ha captado a esas niñas ofreciéndoles dinero, trabajo, y que fueron captadas en la misma zona: en el centro de Ciudad Juárez, cerca de la Catedral. Ofreciendo dinero a niñas que son muy vulnerables porque son muy pobres, ofreciéndoles ganar dólares y ellas acceden. Las capturan y se las llevan.

“Entonces yo creo que estamos ante un capítulo gravísimo. Y a través de este trabajo pedimos a instancias internacionales como la Organización de Naciones Uunidas o el Tribunal Penal Internacional que entre de lleno a juzgar a estos funcionarios que han amparado y amparan esta impunidad. Porque en lo que llevamos del 2012, van más de 30 niñas desaparecidas. Niñas que muy probablemente, algunas, estén ya sin vida y otras seguramente están retenidas.

La información no llega a Ciudad Juárez.

Y a pesar de existir muchos documentales, libros, reportajes, ediciones especiales y hasta películas relacionadas con los feminicidios en Ciudad Juárez, la gente de la ciudad poco o nada sabe acerca del problema. Y más aún, explica Javier Juárez, las madres no están enteradas que en el centro de la ciudad han desaparecido más de 100 niñas en los últimos años. El periodista aún se sorprende e insiste ante la incredulidad: “¡Es que no lo saben!”.

“Cuando una madre acaba de perder a su hija, yo me presento, le hablo de mi trabajo, y ella me dice donde es que ha perdido contacto con su hija o a donde se dirigía, muchas de ellas van a parar a el centro. Son niñas de un perfil de riesgo. Y yo les digo: ‘Señora ¿no sabe que los últimos años han desaparecido más de 100 niñas en el centro de Ciudad Juárez?’. Y la mamá se asusta. Porque pasan a ser conscientes que su hija ahora es una desaparecida de Ciudad Juárez o en una muerta de Ciudad Juárez. Y se asusta muchísimo, pero es que no lo saben. No hay campañas informativas. Ser mujer, ser niña adolescente y estar sola en el centro de Juárez es exponerte a esta gente, a estar en peligro de muerte. Y la gente no lo sabe.

– ¿Y cómo juzgas el papel de los medios de comunicación al respecto?

– Cuanto menos, insuficiente. En Juárez hay seguimiento de los casos, pero es un seguimiento superficial. Sólo el diario El Norte que hace seguimiento o hace recordatorio cuando se cumple un año o meses de la desaparición de las niñas, pero falta mucho más. Yo entiendo que es un trabajo peligroso. Porque incluso ha habido periodistas asesinados en Ciudad Juárez en los últimos meses y años. Yo entiendo que es un trabajo riesgoso, pero es necesario. Es que la gente no sabe lo que está pasando en Ciudad Juárez.

“Y yo entiendo que la gente quiera a su ciudad, pero es que denunciar el genocidio de mujeres no es hablar mal de Ciudad Juárez. Es lo que yo trato de decir también en este libro. Yo no denuncio ni digo nada malo de la gente de Ciudad Juárez ni de Ciudad Juárez en sí. Yo hablo de esos políticos corruptos, funcionarios ineptos que callan por mantener su puesto o no meterse en problemas. Y que también hay fuerzas de seguridad implicadas en estos capítulos.

“Pero yo apoyo y reivindico totalmente el papel de la mujer en Ciudad Juárez. Es gente trabajadora, gente humilde. Y que no traten de manipular los medios. Yo creo que labores de los medios, en algunos de los casos, por lo menos es deficiente”.

 

El libro, un homenaje a las madres de Ciudad Juárez

Para Javier Juárez, “Desaparecidas en Ciudad Juárez”, es un libro en reconocimiento a las madres que en Ciudad Juárez, como en todo México y en el mundo, exponen sus propias vidas en búsqueda de sus hijas.

“Un momento de gritar por esas madres que muchas veces han tenido que mirar hacia abajo, que han tenido que aguantar insultos de la propia autoridad, no sólo ahora, sino en el pasado también, cuando les dicen que las niñas son prostitutas o llevan una doble vida ¡y es toda una mentira! Una red de mentiras permanente que abarca desde el escalafón más bajo hasta la autoridad más alta del Estado de Chihuahua.

“Entonces yo creo que este libro debe suponer un reconocimiento a las madres que, no solo en Juárez sino en todo México y en el mundo, ante la pasividad de las autoridades, ellas mismas han ido a los puntos conflictivos para buscar a sus hijas poniendo en riesgo sus vidas. Yo he sido testigo como en algunos casos las madres compran paletas o gomas de mascar y se van ellas mismas a vender dulces al centro de Juárez, a los antros, y se meten a la cueva del lobo sin importar el peligro que corren, todo por saber dónde está su hija. Y eso es por la falta de vergüenza de las autoridades que no hacen absolutamente nada por encontrar a las niñas.

“Este libro es un homenaje a las madres porque creo que ya es momento que sea reconocido, que se sepa y se reconozca su labor. Ha sido un trabajo duro, periodística y humanamente. Porque sientes mucha impotencia. Y esa mirada de las madres, ese llanto pidiéndote ayuda es lo que me ha impulsado a hacer éste trabajo, no de ahora sino de cuatro años, yendo prácticamente por todo México, a sitios indeseables, viendo a gente que nunca te hubieras imaginado que pudiera existir, sin escrúpulos. Y precisamente por ellas no nos ha importado meternos a esos sitios que son como un infierno.”

Y aun cuando el objetivo siempre ha sido encontrarlas vivas y devolverlas vivas a su casa “este libro puede ayudar a que esto se frene y sobre todo, que los culpables y los asesinos de estas niñas paguen por lo que hicieron”, concluye el periodista.

 

 

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Mexico Violento

Salva a su hija de abuso sexual por parte de la nueva pareja de la madre, y ella lo acusa de violencia de género

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Acusado con falsos testimonios de maltrato familiar tras denunciar el abuso a su hija

  • Posible colusión entre la jueza y el acusado de abuso sexual en el Edomex

  • Le filtran al abusador que existe una orden de aprensión en su contra y se ampara

Por Zavianny Torres 

El doctor Honoris Causa Javier Avilez Martínez es un padre que ha peleado con todo lo que está a su alcance y posibilidades para procurar el bienestar de sus hijos. Hechos que hoy han servido para contar con la guardia y custodia provisional de sus dos hijos, de acuerdo con las decisiones que han tomado instancias del Poder Judicial del Estado de México. Dicho en sus palabras, su separación conyugal se convirtió en un episodio tortuoso para él y para ellos.

Antes, es necesario saber que el padre de familia que nos concedió esta entrevista es un profesionista exitoso venido de una familia solidaria y fuertes lazos con su comunidad. Es abogado deportivo, director legal de la Liga de Futbol Americano Profesional en México. Conferencista internacional en temas de Derecho deportivo en lugares como Ibiza, en Cali, Lima, Sao Paulo y Quito, entre otros. Premiado por sus aportaciones al deporte fue reconocido por el Instituto Interamericano de Investigación y Docencia de Derechos Humanos perteneciente a la OEA.

En el proceso de separación, hubo de rescatar a su hija, de 12 años, de una posible acción de ataque sexual por parte de Ricardo Enrique Lara Carpio, socio y pareja de la madre, Laiza Mabel Cabrera Barrientos. Todo inició con momentos de incomodidad ante la presencia del acusado, y que la niña relató. Hasta que todo derivó en una denuncia ante la fiscalía. Ahí la menor tuvo que pasar por difíciles momentos ante autoridades, a las que debió relatar una y otra vez los presuntos abusos sufridos.

Como resultado hubo un acuerdo provisional para que los dos menores de edad quedaran en manos del padre, mientras se impulsaba un juicio de pérdida de patria potestad contra la madre. Un acto seguido por evasión de la justicia por parte del acusado.

Para el atribulado padre es un caso de corrupción entre algunos representantes del Poder Judicial y la persona contra quien pesa una orden de aprehensión. Al mismo tiempo, Avilez Martínez ha presentado denuncia contra la jueza familiar que lleva parte del proceso legal, esto ante la Judicatura del Poder Judicial del Estado de México, por “los acuerdos tendenciosos que favorecen a su contraparte”.

¿Cómo resume la situación actual del proceso legal?

Complicado, ha sido difícil en la parte familiar y personal. A los niños se les cambió su mundo, de la noche a la mañana, un buen día regresaron de la escuela y supieron que su mundo no iba a ser el mismo.

Después de tiempo de la separación con mi esposa, mi hija que se fue a vivir con su madre, me empieza a reportar que la pareja de su madre la jaloneaba y la maltrataba. En las distintas veces que convivía con mi hija me decía, “oye, es que este señor me jalonea y mi mamá me deja todo el tiempo acá’ o ‘este señor va a todos lados conmigo y a mí me incomoda’.

La niña me decía ‘es que yo me siento incómoda porque el socio de mi mamá se queda en la misma habitación. Y entonces cuando me bañan o me cambian ahí está, y me siento muy incómoda. La niña me empezó a relatar una serie de cosas y yo la veía rara, Le dije: ‘¿ya lo hablaste con tu mamá?’ y me decía: ‘¡sí!, pero mi mamá dice que no es cierto’.

Y así, hasta que llegó un momento en el que me dice la niña: ‘¿sabes que este señor me jalonea y me obliga a besarlo? Dije, ah caray. Cuando mi mamá se mete al baño o no está, el señor me dice que por qué nunca lo saludó de beso y me agarra la cabeza y me besa, dice, pero me besa en la boca. Ya van dos veces que lo hace’. Le dije, ¿estás segura de lo que me estás diciendo? Y me dijo: ‘Sí, me hace así’. Y me describía la niña cómo.

Es a raíz de eso que presenté una denuncia en la Fiscalía, en contra del sr. Ricardo Enrique Lara Carpio.

Y, bueno, pues la niña empezó a pasar por un proceso de peritaje de psicología, de victimología, y entrevistas a solas la niña con los peritos, con el Ministerio Público y pues la niña narró lo que me había contado, lo que había pasado. A raíz de eso, el Ministerio Público me concede los cuidados familiares de la niña.

¿Existe una sentencia de custodia?

Sí, de acuerdo provisional, me dan los cuidados familiares de la niña.

Presente en la entrevista, el abogado Eduardo Gonzaga y representante legal de Javier Avilez Martínez, menciona:

“El acuerdo se da cuando detectan que hay una situación que pone en riesgo a la niña. La otorga un Ministerio Público, tiene una cierta vigencia. Posteriormente, derivado del hecho delictivo y de la denuncia que se presentó, promovimos ante un juez competente un juicio de pérdida de patria potestad, en donde la primera medida que determina el juez se llama una audiencia de escucha de menor.

Dentro de esta audiencia y una vez que fue reunido el perito, Ministerio Público adscrito al juzgado, juez de la familia y psicóloga designada por el DIF, tuvieron una entrevista con los dos menores a solas, sacaron a las partes, a los abogados y a los padres y los ministerios públicos, jueces y psicóloga.

Los entrevistaron y es el primer momento en que podemos decir que es un periodo de prueba. Todavía no está en etapa probatoria, pero es para que determinen las medidas provisionales. En esa audiencia, la niña determina y lo manifiesta el hecho delictivo, la agresión que tienen en su contra y terminando la audiencia, la juez dicta las medidas precautorias y dentro de ello es que le otorguen la guardia y la custodia de manera provisional a mi cliente.

Hasta el día de hoy ¿Qué está dictaminado?

Ya hay una resolución, y es que a través de un juez de control que solicitó orden de aprehensión desde el año 2019, en contra del sr. Ricardo Enrique Lara Carpio. La orden de aprehensión consiste en que el juez primero el delito de abuso sexual está tipificado como un delito grave y alcanza prisión preventiva. Significa que durante el proceso que se le lleve para demostrar su inocencia, porque hoy todos se presumen inocentes.

Sin embargo, por ser un delito grave no permite que este sujeto siga su proceso en libertad, entonces para eso se otorgó una orden de aprehensión, para detenerlo. Y estando recluido se le sigue su proceso hasta que se determine una sentencia, si es culpable o no. Si no lo es, se ordena su inmediata libertad, pero si es culpable se le dice cuántos años de presión va a tener que pagar.

En diciembre se van a cumplir tres años. ¿Por qué no lo han detenido?

La pareja de mi exesposa tramitó un amparo en donde es raro que se tramite un amparo si no se sabe que hay un acto en contra de uno. Lo curioso es que en ese amparo, él en su narrativa, señala los datos precisos de la orden de aprehensión.

Aquí hay una orden de aprehensión cuya característica esencial es que debe estar en sigilo, en resguardo, no es pública. No todo el mundo tiene por qué enterarse, sin embargo, él señala que es la mamá de mis hijos quien le avisa que existe una orden de aprehensión en su contra. Lo que no sé es cómo es que ella, en calidad de imputada y acusada tiene acceso a esa información.

En ese punto, ¿podríamos presumir una colusión?

¿De corrupción? totalmente, ya sea de alguna autoridad. O la policía que está encargada de la búsqueda, localización y aprehensión de este sujeto se dejó extorsionar, se dejaron corromper o ellos mismos lo propusieron. De eso si tenemos certeza porque en la demanda de amparo que promueve el acusado sobre quien pesa una orden de aprehensión manifiesta textualmente que es su pareja, Laisa Mabel Cabrera Barrientos la que le da la información con lujo de detalles. ¿Cómo tiene ella la información? no lo sé.

También sabemos de las investigaciones que se han hecho en la búsqueda del acusado, tiene en su haber una investigación en la Fiscalía General de la República por robo de hidrocarburos, lavado de dinero y delincuencia organizada.

Amparo contra la orden de aprehensión del acusado

¿Han corroborado esa información? Igualmente son acusaciones muy graves de la misma persona…

Sí. De hecho, también las de las investigaciones ministeriales que se dan una vez que él tiene la orden de aprehensión, es que arroja el dato que además de la orden de aprehensión, que la tiene por este delito que ya está probado hay una secuela procesal que también se le sigue por estos delitos. Lo que estamos buscando es que nuestras autoridades, tanto la Fiscalía General de la República como de aquí en el Estado de México, podamos coadyuvar con ellos.

Por parte de su exesposa, hay un señalamiento también muy grave contra Usted, lo que se conoce como violencia vicaria…

Primero, la violencia vicaria, para bien o para mal, en el Estado de México todavía no está tipificada, no existe. Es un tipo de violencia de género. Y, sin embargo, si ella está tratando de insinuar que esta situación sucede, es totalmente falsa, es una difamación. La violencia de este tipo implica que el padre de los hijos los maltrata e incluso llega a asesinarlos para causarle daño a la madre que no los tiene.

Hoy no sé qué tipo de intereses tenga la madre de mis hijos al mantener esta relación ni tengo la certeza de que ella sepa o no los antecedentes penales de su pareja.

¿Cómo ha sido el papel que han desempeñado las instancias de impartición de Justicia del Estado de México?

Muy complicado, en el sentido de que han perdido de vista que el juicio no es en contra la madre de mis hijos. Es por proteger a los menores, a mis hijos.

En el último año, la madre ha emprendido acciones de la mano con una asociación feminista para victimizarse. Y no había un momento que, ante cualquier autoridad, fuera juzgado o Ministerio Público no se presentara para mostrarse como víctima. Incluso levantó por ahí dos o tres denuncias falsas por violencia familiar que no prosperaron y que al momento no ha logrado demostrar absolutamente nada.

Y, bueno, pues al final a la jueza familiar que conoce del asunto la tengo denunciada ante la judicatura del Poder Judicial del Estado de México. Es la jueza del séptimo familiar, Amalia Marroquí. En su momento le hice notar en el expediente, que muchos de sus acuerdos eran tendenciosos en favor a la señora Cabrera Barrientos.

¿Estaríamos hablando de una violencia de género a la inversa?

Creo que sí, ella ha hecho con falsos testimonios que a mí se me vea como un agresor. No ha podido probarlo. Al día de hoy no tiene ni una sola carpeta que haya prosperado porque no existen argumentos, elementos o prueba alguna que yo la violentaba.

¿Tiene debidamente documentado sus dichos, todo lo que este momento ha dicho en esta entrevista?

Sí tengo pruebas, tengo documentos oficiales en juzgados y el Ministerio Público que acreditan todo.

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Principal I

Inmujeres condena asesinato de la activista Cecilia Monzón

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El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) condenó el asesinato de la abogada y activista feminista Cecilia Monzón, quien fue ultimada el sábado pasado en San Pedro Cholula, Puebla, por lo que consideró que se trató de un referente en esa entidad en la lucha de los derechos humanos.

La dependencia federal refirió que Cecilia Monzón dedicó su vida a defender los casos de mujeres en situación de violencia o abuso y también tuvo una destacada actividad política, por lo que pidió a la Fiscalía General de Justicia de Puebla a esclarecer el crimen a la brevedad.

De acuerdo con la institución federal, las autoridades estatales deben desarrollar la investigación con perspectiva de género para que se ejecuten todas las medidas de prevención necesarias para proteger la vida, integridad, libertad y seguridad de las activistas defensoras de los derechos humanos que residen en la entidad.

De la misma manera, llamó a los medios de comunicación a apegarse a los lineamientos para cubrir y difundir los hechos sin revictimizar a la activista, su hijo y demás personas que pudieran ser afectadas, ya que ha sido una practica que han observado en algunos espacios noticiosos.

Asimismo, manifestó que están en disposición de colaborar con el gobierno estatal para prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres para defender y proteger el acceso a la justicia de las defensoras y combatir la impunidad la corrupción, además de garantizar el derecho a una vida libre de violencia.

Al respecto, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, calificó el crimen como un ajusticiamiento cometido por un grupo de sicarios en contra de la activista, por lo que llamó a las autoridades estatales a colaborar de forma permanente para esclarecer los hechos.

El sábado pasado la activista fue asesinada por disparos de armas de fuego cuando circulaba a la altura del camino Real a Momoxpan y Periférico en el municipio de San Pedro Cholula.

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Europa

Mujeres y niñas de Ucrania denuncian violaciones sexuales como “arma de guerra”

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Por Bethan McKernan

Leópolis

Mujeres de toda Ucrania afrontan la amenaza de la violación como un arma de guerra mientras salen a la luz pruebas de violencia sexual en las zonas reconquistadas a las fuerzas rusas en retirada.

El mundo se horrorizó este domingo con la imagen tomada por el fotógrafo Mikhail Palinchak en una carretera a 20 kilómetros de Kiev, la capital ucraniana. Bajo una manta se encontró apilados los cadáveres de un hombre y varias mujeres. Las mujeres estaban desnudas y sus cuerpos habían sido en parte quemados, según el fotógrafo.

La dura imagen se suma a las crecientes pruebas de ejecuciones sumarias, violaciones y torturas sufridas por la población civil en zonas bajo control ruso desde que el Kremlin decidió invadir Ucrania el 24 de febrero.

La ONG Human Rights Watch ha recogido también denuncias sobre abusos contra civiles a manos de las tropas rusas, incluida la violación. En un resumen publicado este domingo, recoge el testimonio de una mujer que le dijo ser “violada de manera repetida por un soldado ruso en un colegio en la región de Járkov donde ella y su familia se estaban refugiando el 13 de marzo” y dice que el soldado “la golpeó, le cortó la cara, el cuello y el pelo con un cuchillo”. La mujer mostró las fotografías de sus heridas antes de recibir tratamiento médico a Human Rights Watch, según explica la organización de defensa de los derechos humanos.

La magnitud de la violencia sexual es especialmente difícil de estimar. A medida que las tropas invasoras se han retirado de ciudades y pueblos en la periferia de la capital para centrar su esfuerzo bélico sobre el este de Ucrania, las mujeres y niñas han comenzado a acudir a la policía, los medios de comunicación y las organizaciones de defensa de los derechos humanos para contar atrocidades sufridas a manos de los soldados rusos. Entre los terribles testimonios recogidos por los investigadores hay agresiones sexuales a punta de pistola, violaciones masivas y violaciones cometidas delante de niños.

“A través de nuestra línea de emergencia hemos recibido varias llamadas de mujeres y niñas pidiendo ayuda, pero en la mayoría de los casos ha sido imposible ayudarlas físicamente, no hemos podido llegar a ellas por los combates”, dice Kateryna Cherepakha, presidenta de La Strada Ucrania, una organización humanitaria que apoya a víctimas de trata, violencia doméstica y agresiones sexuales. “La violación es un delito poco denunciado y estigmatizado incluso en tiempos de paz, me preocupa que lo que sepamos sea solo la punta del iceberg”, dice.

Las violaciones y las agresiones sexuales se consideran crímenes de guerra y van en contra del derecho internacional humanitario. Tanto el fiscal general de Ucrania como el Tribunal Penal Internacional han declarado que abrirán investigaciones sobre las denuncias de violencia sexual. Pero la posibilidad lejana de que se haga justicia no sirve para apaciguar el temor de las mujeres ucranianas sobre lo que aún puede pasar en una guerra que aún parece lejos de llegar a su fin.

Buscar anticonceptivos entre bombardeos

Antonina Medvedchuk, de 31 años, dice que cuando se despertó con el sonido de los bombardeos el primer día de la guerra, lo primero que cogió antes de salir de Kiev fueron preservativos y tijeras para usar como arma defensiva. “En lugar de un botiquín básico, en cada pausa entre los bombardeos y el toque de queda buscaba anticonceptivos de emergencia”, dice. “Mi madre intentaba tranquilizarme, ‘esta guerra no es como aquella, ya no existen, son de películas antiguas’… Yo llevo ocho años siendo feminista. He llorado en silencio porque todas las guerras son así”.

Las mujeres ucranianas no afrontan sólo la amenaza de los soldados rusos. En Vinnytsia, una ciudad del oeste de Ucrania, una profesora denunció a la policía que un miembro de los servicios de defensa territorial la había arrastrado hasta la biblioteca del colegio para tratar de violarla allí. Después de eso lo detuvieron.

Organizaciones como La Strada Ucrania y la red nacional Taller Feminista están distribuyendo información por Internet junto a las autoridades locales sobre el apoyo médico, legal y psicológico disponible para víctimas de agresiones sexuales. También buscan refugios seguros para mujeres y niñas que huyen de la guerra y la violencia doméstica.

El temor es que el trauma causado por el uso de la violación como arma de guerra provoque en los próximos años un profundo sufrimiento dentro de la sociedad ucraniana.

“Cuando una mujer se aleja parece que está a salvo, que está lejos de las armas y del hombre que la violó”, dice Sasha Kantser, responsable de asuntos externos de la sección de Leópolis de Taller Feminista, que ha ayudado a cientos de mujeres y niñas desplazadas desde que estalló la guerra. “Pero el trauma es una bomba dentro de ella, que la persigue. La magnitud de lo que está ocurriendo ahora es desgarradora”, dice.

Traducción de Francisco de Zárate.

Fuente: eldiario.es

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