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África

Movimientos sociales en Latinoamérica inspiran al mundo: Beisat

Los movimientos sociales en Latinoamérica por los derechos humanos y la democracia son un ejemplo para el mundo que vive la dominación

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Por la lucha del pueblo Saharaui Foto: Foro de Sao Paolo

Por Diego Olivera

El equipo de Barómetro Internacional realizó la cobertura del reciente Foro de Sao Pablo con entrevistas a dirigentes políticos, que luchan en sus países contra el colonialismo, contra modelos antidemocráticos, o contra el modelo capitalista que está llevando a la extinción a la humanidad, con guerras y destrucción del medio ambiente. En este encuentro de izquierdas en la capital venezolana, donde los temas principales fueron la crisis económica, la integración de América Latina, así como la defensa de los procesos alternativos de desarrollo, ante nuevos intentos de golpes de estado y desestabilización en el continente participó el editor y fotógrafo Miguel Guaglianone.

“La represión de derechos humanos, el robo de nuestra tierra, esta presente a través del muro mas grande en el mundo (separa a la nación en dos partes), la obra mas bestial y criminal construido por el ser humano hasta ahora, un muro construido por el Reino de Marruecos de 2720 kilómetros, que lleva un poco menos de 10 mil minas antipersonales y guardado por 180 mil soldados”

Ministro Beisat

Entrevista a Mohamed Yeslem Beisat, Ministro para las Américas de la Republica Saharaui

Diego Olivera: Ministro Yeslem Beisat, nos parece muy importante dar a conocer la lucha del pueblo Saharaui, que ha sufrido los efectos terribles del colonialismo español, así como la intervención y el apartheid del reino de Marruecos.

Ministro Yeslem Beisat: La causa del Sahara Occidental y la lucha del pueblo Saharaui por la independencia nacional, comenzaron a finales de los años 50, con la lucha del Ejército de Liberación Saharaui contra el ejército español y el apoyo de Francia. Nuestra resistencia Saharaui fue derrotada en la región, porque España sólo pudo apoderarse y colonizar nuestra tierra en 1934. Fuimos la última resistencia anticolonial en el continente Africano. A partir de 1956 al 1958 comenzamos nuevamente la resistencia a través del Ejército de Liberación Saharaui, que fue derrotado por la cooperación franco-española, en la tristemente operación de Ecoviol que tenía como cómplice principal al régimen de Marruecos, recientemente independizado por Francia.

En 1965, comienza una nueva etapa de lucha, con el levantamiento histórico de Sila el 17 de Junio 1970, con su Líder Sidi Brahim Bassiri, que fue fusilado un día después por el colonialismo de la España Fascista de Franco. Luego del levantamiento de Sila, se crearon nuevas condiciones de lucha, las que condujeron al establecimiento del Frente POLISARIO, que es un frente amplio de todos los Saharaui que creen en la libertad y en la independencia nacional, donde están incluidas todas las fuerzas nacionales indiferentemente de su afiliación ideológica o política, con la participación de grupos estudiantiles.

La lucha del frente POLISARIO ante el colonialismo español, su resistencia a través de una la lucha armada heroica del pueblo Sahauri, logró que la España fascista no pudiera mantener estas luchas. Para vencer la resistencia el gobierno de Francisco Franco montó una trampa o una venganza, al crear unos acuerdos ilegales e injustos en Madrid, que se firmaron el 14 de noviembre de 1975 entre Marruecos Gran Bretaña y España. Gran Bretaña se apoderó del Sur de Sahara, Marruecos del Norte del Sahara y España se adjudicó los derechos de faenar (explotar la pesca) en las riquísimas costas del pueblo Saharaui y además obtuvo la explotación del 33% de los fosfatos de la región.

Estos acuerdos tripartitos ilegales fueron causa de una guerra feroz, que continúa hasta hoy. Gran Bretaña se retiró de su ocupación del Sur, cambió su política y reconoció a la República Saharaui, hoy tenemos buenas relaciones con ellos. Marruecos invadió la parte Sur de nuestro territorio y continúa una guerra de 18 años. Se convocó a las fuerzas de Paz del Plan de la Organización de Naciones Unidas (ONU), pero Marruecos desestimó esta mediación e intentó legitimar su ocupación brutal en nuestro territorio. España, que es la tercera parte de los acuerdos de Madrid, nunca ha querido, a pesar de su transición democrática y a pesar de sus gobiernos democráticos, distanciarse de estos acuerdos ilegales. Los españoles sigue siendo la fuerza que traba los acuerdos internacionales, según conversaciones acordadas con las Naciones Unidas, y hasta ahora no quieren asumir su responsabilidad jurídica ni su responsabilidad política ni moral.

DO: ¿La denuncia de este grave proceso de cercenamiento de la libertad y de los derechos del pueblo Saharaui, ha tenido algunos avances a nivel de la ONU? ¿Qué cantidad de población Saharaui vive en los territorios libres y ocupados?

Ministro: Una de las medidas adoptadas a nivel internacional fue en 1991, donde se logró un alto al fuego supervisado por las Naciones Unidas. La ONU tiene allí una misión que no tiene ningunas atribuciones y ningún mandato, ni poder que defienda los derechos humanos, ni de facilitar la vida difícil de los Saharaui. No tenemos defensa ninguna, sólo resistir la ocupación marroquí y evitar un retorno a la guerra. Porque Marruecos rechaza las mediaciones internacionales, este año no hubo ronda de negociaciones, la ocupación marroquí continúa con la represión y los encarcelamientos, siguen las ejecuciones extrajudiciales, así como la desaparición forzada de nuestro pueblo, con una sistemática violación de derechos humanos. Por otra parte Marruecos sigue con su política de robo sistemático de las reservas Saharauis, que son el fosfato, la pesca y la arena de nuestras dunas, que se llevan a las costas de Europa, así como también la energía solar que quieren vender a las multinacionales

Como parte de esta política represión se construyó el muro más grande del mundo, una obra bestial y criminal, que se haya construído por el ser humano, con una extensión de 2.720 kilómetros, donde sembraron 10 mil minas antipersonales, protegido por 180 mil soldados, con un costo de 3 a 4 millones dólares diarios a Marruecos. Este muro va desde el Sur de Marruecos hasta el Norte de Jordania, dividiendo pueblos, ciudades y comunidades, dejando a la ciudadanía Saharaui dividida, su vida, su cultura y su economía. No se conoce la población con exactitud porque nunca hubo un censo de población, en España se hizo un consenso para los supuestos votantes de aquel tan esperado referendo que en 1955 y fue rechazado por la España Franquista y el Reino de Marruecos. Hay estimaciones que los árabes saharauis son un número entre 500 y 700 mil personas, entre éstas, creemos que un 55% o 60 % viven en territorios ocupados y un 40% o 45% viven en territorio liberado.

Aspecto del foro de Izquierdas en Sao Paolo

DO: ¿Cómo se ha configurado el concepto de patria o sociedad, en una historia de ocupación y colonialismo de España, Francia y Marruecos?

Ministro: Tenemos una cultura común la que se ha venido consolidando desde los finales del siglo XVIII en la resistencia anticolonial, en los acuerdos que hemos hecho de anticolonialismo, desde raíces hispano hablantes, con una zona francófona que es un mestizaje entre árabes y africanos negros. Hoy ya nadie habla su idioma, sino todos hablan un dialecto que se llama Sahani, que es compuesto mayoritariamente del árabe, y con muchas palabras griegas, africanas y españolas, creando una nueva identidad. Esta identidad es árabo-bereber e hispana, y es propia y diferente. Es a través de los convenios internacionales entre potencias coloniales españolas y francesas, como nuestra lucha ha conformado tres factores que se desarrollaron, que logran consolidar la identidad del Saharaui, como pueblo y como estado en la lucha para su independencia.

DO: Hoy en el siglo XXI nos preguntamos ¿cómo puede sobrevivir el colonialismo? Sigue siendo esta sobrevivencia una de nuestras deudas (las del movimiento revolucionario) porque junto a ustedes está Puerto Rico, los pueblos kurdos, las islas del Caribe y otros que viven sin nación y sin patria.

Ministro: Nosotros conocimos la solidaridad de muchos revolucionarios, los primeros contactos de lucha con nuestros compañeros latinoamericanos fueron en los años 60, 70 y 80. Fueron algunos militantes tupamaros uruguayos, también revolucionarios venezolanos, colombianos, luego doctores exiliados chilenos y uruguayos en Argelia, que vinieron como voluntarios ayudar en el éxodo en Sahara en el 75 cuando Gran Bretaña y Marruecos invadieron el territorio, muchos de estos compañeros se incorporaron a ejercito al frente POLISARIO, apoyando, una fuerza de resistencia contra el régimen dictatorial del gobierno de Franco. En ese sentido hemos tenido mucha solidaridad y apoyo de muchas fuerzas progresistas del mundo.

La existencia de un modelo oprobioso colonialista se refleja en el siglo XXI, hoy en tierras de América Latina hay todavía 22 colonias, entre ellas están las Malvinas, las Islas del Caribe, los territorios holandeses, franceses, ingleses. Ante esa realidad debemos luchar por la erradicación total del colonialismo, nosotros sólo tenemos un acuerdo de alto al fuego para celebrar el referéndum, pero ahora Marruecos dice que no va a celebrar referéndum, entonces en consecuencia, reconocen que para ellos sólo la guerra es la salida.

Hay que entender que en Marruecos, además, nunca hubo una independencia ni una lucha anticolonialista, no existe porque el Reino de Marruecos fue construido por el General Lyautey, jefe del ejército Francés, nunca el Sultán controló territorio fuera de la ciudad de Marrakech, pero a la llegada del Colonialismo Francés a finales del siglo XIX y la primera parte del XX los franceses construyeron el reinado de Marruecos, un Estado creado por Francia, para llevar adelante la guerra y la represión contra el pueblo de Argelia. En esa estrategia abandonaban todas sus colonias y se las dieron a unas elites procoloniales en Senegal, Costa de Marfil, Camerún, Mali Chat y Nigeria, para llevar todos sus ejércitos a Argelia, la que siempre fue considerada como parte del territorio francés. Marruecos no es más que un instrumento, Francia mantiene un activo apoyo militar, financiero y diplomático y se opone en el Consejo de Seguridad a una resolución para permitir a las Naciones Unidas velar por los derechos humanos en el Sahara.

Ministro Beisat y activista por una Sahara Libre Foto: Foro Sao Paolo

DO: Por último nos gustaría conocer su opinión sobre los nuevos gobiernos de izquierda progresista y movimientos sociales que se están dando en América Latina, que recuerdan a las luchas de los años 60, 70 y 80 del siglo XX, a lo que fue el movimiento No Alineado cuando Argelia se independiza

Ministro: Antes de la aparición de estos fenómenos progresistas y democráticos en América Latina, reinaba en el mundo una situación de desesperación y de tristeza, un pesimismo global, un imperialismo borracho de sus conquistas y de su dominación en el mundo. No se veían alternativas, fue un momento a principios de la década de los 90 de unos años largos de tristeza y falta de alternativas. Pero comenzando con la llegada de Chávez a Venezuela las victorias democráticas pacíficas y progresistas que después se conformaron en Bolivia, en Ecuador, en Brasil, en Argentina, abrieron un nuevo espacio de aire libre, un nuevo espacio de esperanza no sólo por Latinoamérica, sino para la humanidad y la historia contemporánea de la humanidad.

Sin estos avances en el mundo, no habría una esperanza a la situación de tristeza, de miseria, guerras y hambre que había reinado anteriormente. Todo lo que está pasando aquí, mas allá de Chávez o de Morales, o mas allá de Lula o de Dilma, es una esperanza de la Humanidad, que sí quiere vivir en paz y que sus riquezas queden en manos de la mayoría, y que se haga la vida digna para el ser humano, en un planeta contaminado y dominado por la explotación de los países ricos. Es la convivencia del ser humano sobre este planeta la que está amenazada, por un modelo de vida político, que genera el hambre a millones de seres humanos, que intenta posesionarse y robar los recursos naturales y destruir este planeta para hacer más ricos a los poderosos.

Por eso nos parece sumamente importante este proceso que se está dando en América Latina, lleno de esperanza y prometedor tanto para el ser humano, como para la humanidad en su conjunto. Por eso estamos en el Foro de Sao Pablo y siguiendo de cerca lo que está pasando. Lo más importante no es a nivel político de quién gana, es saber si podemos vivir juntos sin destruir la tierra, sin guerra, si podemos cambiar sin matar, sin sangre. Eso es una contribución enorme en la vida inexorable de la historia del ser humano en este planeta

diegojolivera@gmail.com

Barómetro Internacional

barometrointernacional@gmail.com

 



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África

Marruecos: Pacto Mundial sobre Migración

Marruecos es la sede donde se reúnen más de 150 países para firmar el Pacto Mundial para una Migración segura, ordenada y regular, para dar salida a crisis humanitarias

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Raúl Ramírez Baena

Hace 70 años, el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de la ONU aprobó en París la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, documento magno que dio origen al Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

La Declaración se propone como ideal común de la humanidad, la consecución de la libertad, la justicia y la paz, el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, e inscribe dos principios fundamentales: la UNIVERSALIDAD y la PROGRESIVIDAD de los derechos humanos.

En este marco, la ONU ha convocado en Marruecos a los países miembros a debatir el acuerdo global sobre migración, llamado “Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular” (cuyo acuerdo inicial, a excepción de los Estados Unidos de América, fue aceptado en julio para su discusión los días 10 y 11 de diciembre), teniendo como objetivo “ayudar a aprovechar los beneficios de la migración y proteger a los inmigrantes indocumentados.”

Como una manifestación de “aporofobia” (rechazo al pobre), países industrializados de Europa occidental y de Norteamérica no simpatizan con este Pacto Mundial, países de destino de la migración, que han girado sus políticas económicas hacia corrientes nacionalistas, conservadoras y proteccionistas de su planta laboral y mano de obra nativa, en contraste con la Globalización y el liberalismo del mercado, hoy en declive.

Son destacables las posiciones de Donald Trump, del Brexit en Inglaterra, de la Ley de Extranjería en España y de los duros controles migratorios en Sudamérica, en Alemania y en los países de Europa del Este, que bloquean y criminalizan la migración masiva de los países en crisis.

Recientemente, se calcula que 68 millones de personas desplazadas han salido de sus países, provenientes del Medio Oriente y de América Latina y el Caribe, huyendo de la pobreza y de los fenómenos naturales, pero más, de la guerra y de la violencia que los asola.

Este Pacto constituye el primer intento para gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional; “refleja el entendimiento común de los Gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación para ampliar el impacto positivo para todos”, apuntó el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Se busca cambiar las políticas de rechazo y criminalización de la migración hacia una visión más positiva y propositiva donde todos los países ganen, los de origen, los de tránsito y los de destino de la migración.

Hay algunas metas genéricas del Pacto como la cooperación para abordar las casusas que motivan la migración o mejorar las vías de migración legal. Pero también hay compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes como última opción y reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación.

Los Estados se comprometen también a mejorar su cooperación a la hora de salvar vidas de migrantes, con misiones de búsqueda y rescate, garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter exclusivamente humanitario.

Además, los Estados que suscriban el Pacto prometen garantizar un regreso seguro y digno a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes enfrenten un riesgo real y previsible de muerte, tortura u otros tratos inhumanos, como es el caso de los hondureños hoy refugiados en México en espera de la resolución de asilo en los Estados Unidos de América

Destaco dos cosas en lo que se refiere a México: primero, en razón de su campaña de reelección, la no adopción por Donald Trump de este mecanismo mundial, impidiendo entre otras cosas ayudar a resolver la crisis de los migrantes centroamericanos en la frontera con Tijuana (crisis que, por el contrario, ha exacerbado), éxodo cuya responsabilidad recae en las políticas económicas, sociales y de seguridad impuestas por los EUA en América Latina y el Caribe.

Por otro lado, la muy lamentable posición intolerante, xenófoba y racista (no les gusta que les digan así) que sin el menor recato y análisis de contexto ha asumido buena parte de la población tijuanense, que denota una deficiente cultura de los derechos humanos y una falta de sentimientos de empatía y solidaridad para con los migrantes hondureños, a quienes se ha rechazado, discriminándolos y estigmatizándolos negativamente.

Según Juan José Gómez Camacho, embajador de México en la ONU, “los migrantes hacen una contribución económica extraordinaria en los países donde están trabajando. Las remesas representan un 15% de los ingresos del migrante; el otro 85% se queda en el país de destino”. Además, existen hoy 250 millones de migrantes que representan un 3,4% de la población mundial, que contribuyen con un 9% del PIB mundial con casi 7 trillones de dólares al año.

Por lo pronto, el Canciller Marcelo Ebrard se encuentra ya en Marruecos asistiendo al Pacto Mundial sobre Migración. Doy por seguro que México suscribirá este importante acuerdo y que se traducirá en una política migratoria humanitaria, no criminalizante.

Fotografía:  El presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez Castrejón, saliendo de la conferencia. (Tomada de su perfl de Twitter).

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África

Vivir sin miedo, la explotación sexual en el tránsito a Europa

La migración de africanos a Europa para salvar sus vidas de la violencia de dictaduras y miseria enfrenta la explotación y violencia sexual a niñas y mujeres

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Por J. Marcos y Ma. Ángeles Fernández
@desplazados_org

MADRID.- La nigeriana Juliet nunca llegó. Su camino fue siniestro y la meta, imposible. Murió en el mar, con su hija, huyendo de la organización que le obligaba a prostituirse. Su tránsito a Europa es otra historia más teñida por la explotación sexual. Partió de Nigeria, cruzó Benín y llegó a Bamako, la capital de Malí, donde la obligaron a vender su cuerpo. Sus planes hacia una vida mejor nunca imaginaron la esclavitud.

No hay imágenes de mujeres saltando las concertinas de Ceuta y Melilla, esas mallas de alambre que seis metros por encima culminan en afiladas cuchillas. No las hay porque, según confirman los registros, ellas no intentan saltar la valla. Apenas se conocen unas pocas excepciones. Pero la ausencia de espinas metálicas no evita que niñas y mujeres ingresen en Europa a través múltiples fronteras que también rasgan sus cuerpos y sus vidas.

Su entrada al territorio europeo se produce sobre todo a través de embarcaciones o a nado, con Almería, Motril, Cádiz, Ceuta y Melilla como los principales puntos de llegada en el caso del Estado español. Y ahí ya sí que existen fotografías, incluso de embarazadas y con bebés en sus brazos. Pero el mar es apenas el penúltimo obstáculo fronterizo en su camino.

“En Bamako es horroroso. Allí comienza lo que será tu vida en Europa. Te tienes que acostar con todos los hombres que quiera el connection man [también conocidos como captador, pasador o patrón] y no hay preservativos y hay muchas enfermedades”, cuenta Precious en la investigación Vivir sin miedo, publicada por CEAR-Euskadi.

Habla Precious, pero bien se podría hablar de las congoleñas Charlotte (“en la frontera es obligatorio acostarse con policías marroquíes y argelinos. Me han violado delante de la niña”), Hope, Dorcas y tantas otras mujeres que encuentran barreras, violencia y agresiones físicas y sexuales en un trayecto que nunca imaginan tan cruel.

Fronteras blindadas

El blindaje de las fronteras europeas se traduce en el surgimiento de vías alternativas, rendijas del sistema que se traducen en el incremento de las violencias para las migrantes. El tránsito de personas no merma mientras sí crecen los peligros e inseguridades. FRONTEX, la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembro, lidera en el ámbito europeo las variadas estructuras para la vigilancia y el castigo, encargadas de la violencia en las líneas divisorias: patrulleras, estancias de detención en terceros países, devoluciones en caliente, Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), acuerdos de readmisión, vuelos de deportación.

Solo en 2016 y solo por la llamada Frontera Sur, que apenas concentra el cuatro por ciento de las entradas irregulares en la UE, llegaron a España 14.128 personas. De ellas, cerca de 1.500 mujeres, 65 embarazadas. Y más de un millar de niñas y niños. Los datos de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) se completan con 295 muertes, que se elevan a más de 5.000 ampliando el área a toda la frontera mediterránea del bloque comunitario, la ruta más mortal del mundo y eso que se desconocen las cifras que deja la travesía por el desierto norafricano.

“En el camino he trabajado de chacha, he cuidado cabras, he sido víctima de violaciones y como resultado de ellas he tenido un embarazo. Cuando di a luz no tenía ni dónde dormir. Soy una mujer llena de cicatrices, cicatrices de mis deportaciones al desierto, del camino, de todas las violaciones. He sufrido mucho y eso ha dejado señales en mi cuerpo y en mi alma”, cuenta Charlotte y recoge Vivir sin miedo.

El endurecimiento de las condiciones de entrada infringe un golpe extra a las niñas y las mujeres, tal y como atestigua la Comisión Española de Ayuda al Refugiado en el País Vasco (CEAR-Euskadi): “En estos contextos de militarización, el sistema de dominación patriarcal se refuerza, haciendo más profundas las desigualdades de género. Las mujeres y las niñas se ven expuestas a las relaciones de poder, dominación y abuso sexual por parte de personas en tránsito, por las fuerzas de seguridad y control fronterizo, y por las redes de trata de personas”. Las redes de tráfico y trata de seres humanos se convierten con frecuencia en su única llave de entrada a Europa, en el sacrificio necesario para escapar del sufrimiento en sus países de origen: el conflicto armado, el matrimonio forzado, la mutilación genital o el terrorismo son algunas de las razones que les obligan a migrar. Sin duda el género es un motivo de marcha.

Los embarazos y abortos forzados también funcionan como control de los cuerpos en ese purgatorio migratorio. “Muchas no conocen el significado del término ‘violación’ y tampoco tienen el mismo concepto del embarazo y del aborto que manejamos en Europa. Las redes no les facilitan anticonceptivos, sometiéndolas a prácticas sexuales de alto riesgo y obligándoles a interrumpir sus embarazos en condiciones de extrema insalubridad. Pero también les obligan a gestar cuando lo consideran conveniente para alcanzar Europa”, añaden desde Women’s Link Worldwide. Esta violencia reproductiva en ocasiones termina con la apropiación de su maternidad, con los bebés al servicio de sus fines, tal y como denuncian desde el colectivo Caminando Fronteras.

La trata, una parte del tránsito

“La posibilidad de emprender un proceso migratorio sin sufrir violencia sexual o acabar en manos de las redes de trata es casi inviable para quienes vienen de África subsahariana”, añaden desde CEAR-Euskadi. Nigeria es, por cierto, el país de origen que, según sus datos, presenta los peores registros: en 2016, más de 40 mujeres nigerianas han sido atendidas en el País Vasco por la organización de refugio con síntomas de haber sido víctima de trata con fines de explotación sexual.

De acuerdo con Women’s Link Worldwide, en la travesía aparecen figuras tan controvertidas como el ‘marido del camino’, una especie de ‘protector’ que ‘cobija’ a las mujeres a cambio de ejercer de esposas sexuales, pudiendo además estar vinculado con redes de trata.

Las evidencias recogidas confirman que gran parte de las que transitan por la Frontera Sur son víctimas de estos entramados, como sucede por ejemplo con quienes llegan al CETI de Ceuta, según recoge Amnistía Internacional. Porque las que consiguen llegar no escapan a la vulneración de sus cuerpos: la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) estima que 140.000 niñas y mujeres sufren trata con fines de explotación sexual en Europa. Los guarismos en el Estado español tampoco son mejores: el año pasado se han detectado el 12.419 personas en riesgo de explotación sexual (la mayoría, entre el 80 y el 90 por ciento, de origen extranjero), a pesar de que únicamente se identificaron 591, según el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), Rumanía, Nigeria y China son los principales países de captación.

Un derecho de asilo condicionado

Todos estos hechos, que podrían dar pie a establecer un protocolo especial en la frontera, no brindan para las mujeres la opción preferencial de ser refugiadas ni de recibir protección, pues no son consideradas como un grupo de especial vulnerabilidad. Hasta 2016, apenas seis personas (cuatro mujeres y dos menores) recibieron protección internacional por esta haber sido víctima de trata en el Estado, si bien es cierto que en el último cuatrimestre del pasado ejercicio el Ministerio del Interior se la concedió a 19 africanas, cuentas que refleja CEAR-Euskadi en #Refugiadas. La trata con fines de explotación en el contexto de militarización y cierre de fronteras, asegurando sin embargo que “aún es pronto para ver si esta protección se afianza o se circunscribe a circunstancias especiales de carácter político”.

Por sí solos, ni el género ni la orientación sexual justifican para la legislación un motivo de marcha

La legislación española vigente (Ley de Asilo de 2009) por primera vez incluye expresamente como causa de asilo la persecución por motivos de género y orientación sexual, pero ninguna de estas dos causalidades tiene el mismo nivel de protección de la que gozan otros motivos de persecución como la raza, la religión, la nacionalidad, el grupo social y las opiniones políticas. Por sí solos, ni el género ni la orientación sexual pueden dar origen a la aplicación de la legislación, siendo necesarias otras circunstancias que justifiquen la salida de los países de origen. Todas estas solicitudes suelen ser rechazadas sin un estudio individual.

Además, esta normativa excluye a las personas comunitarias, así como a las que procedan de un país considerado seguro. En definitiva, denuncia CEAR-Euskadi, “son muy pocas las mujeres que, superados los obstáculos, acceden al procedimiento de protección internacional”. El Defensor del Pueblo recoge en uno de sus informes esta realidad: en 2015 y en la primera mitad de 2016 no hubo resoluciones favorables a la concesión del estatuto de refugiado o protección subsidiaria a las víctimas de trata.

Y cuando las autoridades aceptan revisar las peticiones de estas mujeres, el camino sigue cuesta arriba, subrayan desde la delegación vasca de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado: “El miedo a exponer su verdadera situación, especialmente cuando aún se encuentran bajo la influencia de la red, las lleva a ocultar información o a mentir sobre su procedencia y sobre los motivos de persecución. Como consecuencia, sus solicitudes son inadmitidas o denegadas por inverosímiles o incoherentes”.

Fuente: publico.es

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África

Por Helena Maleno, defender a quien defiende

La activista de derechos humanos Helena Maleno es obligada a comparecer ante juez en Tánger, Marruecos, por supuesto delito de tráfico de personas al salvar vidas de migrantes y evitar que murieran ahogadas en el Estrecho.

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Marta Abiega*

El apremio nunca fue una fuente de inspiración, pero hoy la urgencia llama a mi puerta ante el enjuiciamiento de la defensora de derechos humanos Helena Maleno por los Tribunales marroquíes.

El 16 de octubre cogí un autobús a Gasteiz con un solo propósito, conocer a Helena Maleno que comparecía ante la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco. En mi bolsa, un mensaje “Mundu berri bat daramagu bihotzean” (Llevamos un nuevo mundo en el corazón), y un regalo, un pañuelo de Ongi Etorri Errefuxiatuak, en la completa seguridad de que si a alguien le iba a sentar bien ese pañuelo amarillo que da la bienvenida a las personas migrantes y refugiadas, ésa era Helena, la voz de las que no tienen voz, el grito valiente de las mujeres que desafían el Mar de Alborán en busca de una vida mejor, el dedo acusador de las criminales políticas de la Unión Europea, una ACTIVISTA con mayúsculas, de unos derechos que cada vez son más inhumanos.

Helena es la piedra en el zapato de Zoido, el “pepito grillo” en la conciencia inexistente de tanto Guardia Civil de Fronteras con una sospechosa entrega y dedicación a su trabajo. Pero corren malos tiempos para las defensoras de derechos humanos en el mundo.

La externalización es un mecanismo muy utilizado a muy distintos niveles. Abrumadas ante tanta crueldad humana desplegada por nuestros gobiernos, externalizamos la culpa y olvidamos que por acción u omisión también tenemos responsabilidades en las decisiones que toman.

El Gobierno Vasco recurre a la incompetencia, a mi juicio en sus dos acepciones, para externalizar su culpa ya que, con su apoyo a los presupuestos del PP, demuestra una importante capacidad de presión que ejerce en nombre de intereses económicos, pero en ningún caso en nombre de intereses humanos.

El gobierno del estado externaliza sus culpas en relación al incumplimiento de las cuotas de personas refugiadas responsabilizando de ello a una burocracia ajena a su voluntad. Al mismo tiempo deniega la posibilidad de petición de asilo de determinadas nacionalidades en las fronteras y establece mecanismos draconianos e ilegales como las devoluciones en caliente, haciendo oídos sordos a los tribunales de la Unión Europea y redefiniendo a su antojo la palabra “legalidad” con subterfugios que a nadie engañan.

Sus tribunales de justicia, en este caso la Fiscalía de la Audiencia Nacional, descartaron investigar a Helena Maleno al no ver indicios de delito en sus llamadas a salvamento marítimo alertando de pateras a la deriva. Así pues, han decidido externalizar la injusticia, al igual que el control de fronteras, jactándose de demócratas y acusando de falta de democracia a monarquías amigas que engordan con la sangre de una ciudadanía que está más que harta de tanta connivencia.

El intachable historial de Helena Maleno como defensora de los Derechos Humanos en la frontera sur de España y el hecho de que la Audiencia Nacional archivara la denuncia interpuesta por la Policía Nacional deberían ser suficientes para el sobreseimiento de este juicio-farsa en el país vecino norafricano.

Por si alguna persona tiene dudas de cómo los derechos humanos se utilizan como moneda de cambio, sabemos que la política de fronteras se vuelve más o menos beligerante en función de los acuerdos económicos que tenga que firmar la monarquía marroquí con su homónima española. La externalización de las fronteras tiene un precio muy alto, pero el que me preocupa en este momento no es el económico, sino el precio de las personas víctimas con sus nombres y sus apellidos.

Me estremezco, Helena, ante tanta frivolidad cotidiana cuando te oigo decir que acompañas en la identificación de los cadáveres en las morgues y me pregunto cómo sobrevives a esa experiencia. Ahora sé que es porque hiciste todo lo que estaba en tus manos para que no ocurriera y aun así ocurrió.

Por todas las personas que has salvado con tus llamadas de socorro y también por aquellas que no conseguiste salvar a pesar de esas llamadas. Porque contigo aprendí la importancia de poner nombres a las víctimas y la de comunicar a sus familiares esas tragedias –para mí asesinatos– más cotidianas de lo que quisiéramos. Por Patience, Bebe, Dalloba, Aminatou, Clemence, Melville y Karmeline, que en septiembre murieron ahogadas después de que una patrullera española frenara el paso de su patera con el objetivo de que fuesen alcanzados por la Marina marroquí para proceder a su devolución a Marruecos. Por todas nosotras que también morimos con su muerte. Por los familiares de las víctimas de Tarajal que siguen pidiendo una justicia que no debería entender de fronteras, clases ni colores. Por la tristeza que nos produce esta injusticia. Porque todas somos Helena Maleno. Lucharemos juntas sin dejar que nos venzan. Sabemos que estamos en el lado correcto, el lado de los derechos humanos.

 * Colaboradora de Pikara Magazine

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