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Con voz propia

Misoginia, machismo y Brozo, el fracasado arsenal comunicativo del conservadurismo

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Historias para armar la Historia

Por Ramsés Ancira

Pista número 1: Los insultos contra Beatriz Gutiérrez Müller

El concepto de «crimen organizado» es muy debatible. Se le utiliza para encarcelar a personas por delitos que no cometieron. Ya sea por la urgencia de los gobiernos para atender como sea, al costo que sea y con todos los chivos expiatorios que sean necesarios, los clamores de inseguridad de los contribuyentes. Aun así, de acuerdo a como están las leyes actuales, la participación de 31 personas en un presunto delito contra las finanzas del Estado, como es el caso de los ex funcionarios de Conacyt y algunos de los pocos, muy pocos científicos a los que privilegiaron, sí es, en principio, crimen organizado.

En el afán protagónico del fiscal Gertz Manero, sin embargo, la acusación se vuelve endeble, una cosa es abrir una investigación, y otra muy distinta que se tuerzan las cosas de tal modo que se le quieran pedir las órdenes de aprehensión a jueces adscritos a prisiones de alta seguridad, reservadas a presuntos delincuentes que cometieron delitos no contra el Patrimonio, sino contra la Seguridad Nacional.

La reacción de la Fiscalía es exagerada y con una enorme torpeza política, al grado de pedirle a la Unidad de Inteligencia Financiera investigar las cuentas de estos funcionarios y de las universidades para las que trabajaban. El titular Santiago Nieto Castillo ha respondido de forma coherente. La oficina que encabeza fue creada para evitar que los cárteles tengan la capacidad financiera de contratar mercenarios extranjeros y soldados de fortuna para dominar territorios, como ahora lo hacen.

Si fuera por Gertz, (al que le gusta encarcelar a personas de la tercera edad por “quítame estas pajas”) ya tendrían que estarse cuidando las cooperativas escolares de las primarias, no vaya a ser que también quiera que les auditen sus cuentas por la venta de boings y gansitos.

Por lo pronto, la reacción natural de algunos involucrados, ha sido buscar entre personas ligadas al gobierno de López Obrador, a aquellas que por una u otra razón reciben recursos del Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología. Por supuesto, la defensa sería legítima, si no fuera porque la han cargado de misoginia.

La primera en recibir insultos fuera de toda proporción, fue la doctora Beatriz Gutiérrez Müller. Su propio esposo, el presidente López Obrador, los dio a conocer en la conferencia matutina de Palacio Nacional, al presentar el tuit atribuido a un supuesto integrante del Sistema Nacional de Investigadores llamado Aldo Heriberto Aldrete del Valle.

Este sujeto aparece en dos cuentas de LinkedIn, una red social para contactos profesionales, en los que se ostenta como propietario de una “sc” (sic) llamada «concptos» (sic). Si lo que quiso decir fue Sociedad Civil, las siglas deben ser escritas en mayúsculas, y, tal vez haya querido darse una licencia de marca, pero la palabra que él pone en la página con la que se presenta ante clientes y socios potenciales, no existe en el diccionario, la más parecida sería conceptos. Así que no es él quien puede dar clases de ortografía.

Por otra parte, LinkedIn señala que ha sido propietario de esta empresa desde hace casi 25 años, pero solo tiene ¡4 contactos!, así que o es un fracaso como empresario o su perfil es falso.

Este sujeto que se expresa de Gutiérrez Müller, (autora de más de ocho libros registrados en Google Books) como “esa idiota que no sabe ni escribir una frase sin faltas de ortografía”, tampoco aparece en la página de la Secretaría de Educación Pública, en la que todas las cédulas profesionales obtenidas en México deben hacerse públicas.

En otra página de LinkedIn, donde Aldrete registra 101 contactos y se hace aparecer como egresado de medicina de la UNAM y DIERCTOR (sic) DE TOXICOLOGIA AMBIENTAL del IMSS, establece que lleva 13 años y 10 meses en el cargo. Bueno, ya lo único que le falta es que Enrique Graue le permita dar clases en postgrado, como lo hace con otro renombrado misógino y falso doctorado, Alfredo Jalife, como consta también en Twitter.

Ante la ausencia de cédula profesional, e identificado Zapopan como su lugar de residencia, sólo nos queda agregar que éste es uno de los bastiones de CitizenGo, organización ligada a El Yunque, según ha comprobado el portal Wikileaks. (Aprovechando el tema Marcelo, ¿cuándo vas a cumplir con la orden presidencial de dar asilo humanitario a Julián Assange en México? Al menos infórmanos, si te es posible, cómo van las gestiones. Imagínate todo lo que aún nos pueda comentar sobre las alianzas de Calderón y Zavala, la guardería ABC, los nexos con el narco y todas esas cosas).

Pista número 2: Tres generaciones de mujeres con postgrado

¿Violó El Universal las leyes de protección de datos personales al revelar que la hija de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, tenía una beca de Conacyt?

Antes de llegar al punto quiero recordarles que Paco Ignacio Taibo, tuvo al menos dos hijos: PIT2, como el mismo se hace llamar, y Benito, que son a la vez historiadores y literatos; Germán Dehesa tenía como orgullo de su mexicanidad a Juana Inés Dehesa, también escritora, cual orgullosa portadora del nombre de la décima musa; Juan Villoro, dramaturgo, es hijo del filósofo catalán Luis Villoro y de la sicoanalista yucateca Estela Ruiz Millán.

Yo mismo, permítaseme una vez más la falta de modestia, soy padre de una familia, estadísticamente poco frecuente, con tres hijos que estudiaron en la UNAM, uno a punto de terminar la maestría y otro a la mitad del doctorado. Estos dos últimos con beca del Conacyt, la cual obtuvieron sin más influencia que sus proyectos de comunicación. Yo mismo soy pasante de la Licenciatura en Historia, si accedo a la maestría solicitaré beca y si por mi edad me la niegan demandaré a la institución si me discrimina por la edad.

Entonces, qué tiene de raro que la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum tenga una hija con beca. ¿Dónde está el influyentismo?

Ella es hija del químico Carlos Sheinbaum Yoselevitz y de la bióloga Annie Pardo Cemo, profesora emérita de la UNAM e investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadores. De la página que le ha construido la propia universidad,  tomo estos datos.

“Sus aportaciones científicas han sido plasmadas en más de 160 publicaciones arbitradas y 16 capítulos en libros, cuyo impacto se refleja en las más de 10 600 citas de las que han sido objeto; tiene publicados 28 artículos de docencia y política científica; además de haber coordinado un libro sobre los 80 años del posgrado en la UNAM y editado otro acerca de la fibrosis pulmonar”.

Todo esto ha sido intencionalmente ignorado por El Universal, Lozano Alarcón, la Revista Etcétera y varios más, al escandalizar en redes sociales porque la tercera universitaria con posgrado en la familia tiene beca del Conacyt. Lo primero que hay que preguntarse es si no se violó la Ley de Protección de datos personales. Lo segundo, si es otra muestra de antisemitismo y discriminación cuyo combate, nunca me cansaré de repetirlo, es la base en la que se cimienta la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Hay una convergencia en las pistas uno y dos, vamos a la tercera.

Pista número 3. Cuando Brozo dejó de ser gracioso y se convirtió en monstruoso

La coulrofobia es el miedo a los payasos. La misoginia ha dejado de ser un chiste y una de las razones para atacar al personaje de Víctor Trujillo, es que usaba a mujeres semidesnudas como atractivo visual de sus programas.

Trujillo es un actor originario de la colonia Portales de la Ciudad de México, que ha demostrado gran talento, hizo la voz de un monstruo simpático en una película de Disney. También caracterizó a un personaje monstruoso en teatro, el sobrevalorado y neurótico pintor Jackson Pollock.

Pero ahora Trujillo, ya no es ni siquiera Brozo, desde que trabaja para el medio de información Latin Us, se ha convertido en Pennywise, el payaso demoniaco creado como protagonista de la novela It de Stephen King.

Pulpos chupeteadores, decía Palillo, caracterizado como lumpen proletario para hablar en las carpas de la corrupción de los políticos y la policía; pero el personaje de Brozo, tenía sentido cuando aparecía en Imevisión, cuando con la miseria que había para los medios públicos tenían que improvisar vestuario con camisetas rotas. Ahora no hay congruencia con un personaje que viaja en helicóptero, renta camellos o camionetas blindadas.

Brozo no representa más a los desposeídos. Por el contrario, son ellos la principal base política de López Obrador, los que lo mantienen por encima del 70 por ciento de aprobación, algo que no pueden cambiar Brozo y Loret, aunque sea el único objetivo de Latin Us la empresa transnacional de carácter Trumpista (por el discurso afín a Donald Trump), para la que trabajan en conjunto. Su desesperación ya es notable y su confiabilidad solo perdura entre quienes aún soportan a Chumel y creen que todavía es capaz de tomarle el pulso a la República.

La mayoría de las personas que hoy atacan al presidente López Obrador y su proyecto de apoyos económicos para campesinos, estudiantes o jóvenes en busca de un primer empleo, se parecen mucho en la vida real a la “Beba Galván”, otro personaje de Trujillo, que le vendría muy bien para ese propósito.

Pero ahora, cuando Brozo vocifera contra López Gatell, o contra Gas Bienestar (que por cierto ha funcionado de manera excelente, obligando al oligopolio de cinco familias distribuidoras a reducir los precios) da más miedo que risa, ya no es cómico, es más bien trágico y temible, tal y como Pennywise.

Lo dijimos hace unos meses y lo reafirmo ahora. Loret y Brozo igual que los mercenarios extranjeros que contratan para bombardear con drones poblados de Jalisco y Michoacán, tienen la función de calentar la plaza. Aquí no se vale el argumento de que López Obrador polarizó primero. En los medios de comunicación tenemos deberes que superan a los de cualquier político e incluso cualquier presidente. Nuestra función es comunicar, esto significa hacer que un emisor sea receptor y viceversa.

Bitácora suplementaria

Para Eduardo Valle, “El Búho”, y Raúl Álvarez Garín no había duda. El primero aseguraba que fue Sócrates Amado Campos Lemus, quien recorrió las celdas del Campo Militar #1 para identificar a los estudiantes; el segundo fue más contundente y señaló que el mitin del 2 de octubre resultó más sangriento de lo que pudo ser, gracias a que se retrasó y le dio tiempo al Batallón Olimpia de disparar.

Campos Lemus trabajó para el general Rafael Macedo de la Concha, quien hizo todo lo posible para que fracasara la Comisión de la Verdad creada por Vicente Fox, para esclarecer los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado. También hay pruebas gráficas de que tuvo nexos amistosos con los fundadores del Cartel del Golfo. En consecuencia, este personaje tenía enlaces con los cárteles y con la parte más represora del militarismo en México.

Así que nadie debería alegrarse de la muerte de nadie, pero tampoco es ético decir que el Movimiento Estudiantil de 1968 está de luto. La muerte de Campos Lemus ocurrió a ocho días de conmemorar la masacre del 2 de octubre. Para sus detractores tuvo el papel de Judas. Las causas de su muerte no se informaron. Cómo el personaje del Nuevo Testamento, ¿también se suicidó?

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De escándalo en escándalo y AMLO nos manda al carajo

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TRAS BAMBALINAS  

Por Jorge Octavio Ochoa

De escándalo en escándalo, el régimen 4teísta va dando tumbos, pero esta vez se enfrentará a sus demonios internos.

Del nuevo hallazgo de otra mansión en Houston, que López Obrador ve como “modesta”, al descubrimiento de medicinas echadas a perder en Tabasco y Veracruz, no hay “a cuál irle”, como dicen en el barrio.

Ambos casos son, más que debate, motivo de demandas penales y llamados a cuentas por el Congreso de la Unión. Pero, como ya sabemos, al menos en la Cámara de Diputados no hay nada que hacer.

El agrónomo director de Pemex, Octavio Romero Oropeza tendrá que explicar, en primer lugar, porque una muchacha sin experiencia en el sector petrolero es directora de una filial de la paraestatal.

Pero, peor aún. El Senado de la República debe llamar a cuentas a los gobernadores de Veracruz y Tabasco por el criminal desperdicio de medicinas y vacunas, al margen de las demandas penales que les inicie la población.

Moralmente, ambas investigaciones profundizan el debilitamiento que la imagen del presidente de la república sufrió desde que se reveló el caso de su hijo José Ramón López Beltrán, del que no ha podido salir el mandatario.

En medio de todo este drama, los grupos al interior de MORENA empiezan a lanzarse obuses mortales y tarde o temprano echaran mano a estos temas, así como a la disputa entre el fiscal Gertz Manero y el ex consejero presidencial Julio Scherer.

Es muy factible que, por lo pronto, Cuitláhuac García y Carlos Merino, gobernadores de Veracruz y Tabasco, sea citados a comparecer en el Senado, luego de confirmarse el quebranto por miles de fármacos que caducaron embodegados.

Los radicales de MORENA, encabezados por John Ackerman, dirán que esto es culpa de Mario Delgado, por permitir el ingreso de advenedizos y pecadores. Los otros dirán que es resultado del avasallamiento, soberbia y autoritarismo de los Ayatolas.

López Obrador podrá decir que Cuitláhuac y Merino son “gente de primera”, pero al margen de su humilde opinión, ambos tienen que explicar cómo fue que se echaron a perder 100 mil 100 cajas en Tabasco y 884 mil 822 en Veracruz, de piezas de medicina contra el cáncer.

El escándalo adquiere otros niveles cuando el primer mandatario de la nación acaba de mandar “al carajo” a todos sus conciudadanos de la oposición, a quienes también gobierna, por criticar su decisión de traer médicos cubanos “especialistas”, para enviarlos a zonas apartadas porque los mexicanos no quieren ir.

Hasta la fecha López Obrador no ha precisado en qué se gastaron 285 millones 873 mil 177 pesos para el pago a 585 presuntos especialistas de la isla que vinieron a “asesorar” a los mexicanos, y cuántas vidas salvaron los galenos durante la pandemia.

El presidente descalifica, insulta y todo le parece modesto. Pero seguimos sin saber cómo se justifica el gasto por sólo tres meses de servicio de cada uno de los médicos cubanos, que ganaron en ese lapso 437 mil 390 pesos por cabeza. Aunque en realidad el dinero fue a parar a las arcas del gobierno de Cuba.

Es un insulto para miles de médicos mexicanos, que sólo ganan 17 mil pesos mensuales en muchos casos. Pero a él le parece poca cosa gastar por ejemplo, tan sólo en 2020, alrededor de 14 millones 884 mil pesos por gastos de “hospedaje, alimentación y servicios generales”.

Es ofensivo y fuera de todo orden, que el presidente nos mande “al carajo” por estar inconformes, luego de dos años de pandemia, en que su régimen nunca tuvo un gramo de empatía para condonar impuestos, diferir pagos de algunos servicios públicos o hacer descuentos. Nada, no hubo ningún apoyo.

Un insulto a la inteligencia del pueblo 

Enfurecido, por este último escándalo de la casona, López Obrador también trata de aplastar, sepultar, evadir el escándalo de la hija de su secretario particular, Alejandro Esquer, y cree que con su sola palabra lo libra a él y al director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, de todo pecado.

No sólo se trata de la casa de 8 millones de pesos, adquirida en Houston por Carmelina Esquer, a tan sólo 15 minutos de la que ocupaba el hijo mayor del presidente, José Ramón López Beltrán, quien pagó la renta con su sueldo de una empresa radicada en Estados Unidos, propiedad “del hijo de un amigo”.

Hay toda una cadena de irregularidades, como el hecho de que Carmelina fue designada directora de Pemex Procurement Internacional (PPI) en julio de 2019, con tan sólo cinco meses de experiencia en el sector petrolero, luego de ser solo “coordinadora de área”.

Éste es un asunto grave, que por sí solo amerita explicación de Romero Oropeza. Ella tiene un sueldo mensual de 270 mil pesos, superior a lo que gana el presidente, y contraviene la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, promovida por el propio López Obrador.

En 2019, tras el triunfo de AMLO, ella fue nombrada delegada de la Secretaría del Bienestar y un mes después, en febrero de 2019 llegó a Pemex como coordinadora de área, para después ascender a la dirección de PPI. Ahí se confirma aquello de que «90% de lealtad y 10% de capacidad».

Es aberrante, un insulto a la inteligencia del pueblo, porque además la filial de Pemex fue creada por el “odiado Peña Nieto y los conservadores de antes”; ha mantenido contratos con Baker Hughes, la empresa de donde salió un funcionario que le rentó su “casita” a José Ramón López Beltrán.

También tuvo contratos con la empresa holandesa Vitol, vinculada a sobornos comerciales. Aun así, la filial de Pemex en Houston firmó convenios con ellas.

Pero no es todo. La filial de Pemex mantiene prácticas de opacidad, heredadas de los de antes, como el conservar en secreto su nómina y los contratos multimillonarios que ha suscrito. Todo, bajo el pretexto de que se rige por leyes extranjeras y por tanto, “no es un ente obligado”.

El blindaje de opacidad creado por el gobierno de Peña Nieto bajo la dirección del actual indiciado Emilio Lozoya, es el mismo que mantiene el impoluto régimen de López Obrador. Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), tuvo que obtener la información a través de una fuente que ha colaborado para PPI.

Pero López Obrador justificó la contratación de Carmelina, el sueldo, el cargo y la propiedad de una residencia en Estados Unidos. “Ella estudió y tiene un trabajo en Houston y compró una casa, un departamento, pero modesto…”

Sin más argumentos, se fue de boca contra el diario Reforma y otros diarios estadounidenses, así como contra el periodista Jorge Ramos, menciona a Carlos Loret. Pero no aclara ninguno de los puntos legales. El presidente de México otra vez falta a la verdad, a la ética y a la legalidad.

¿No pasa nada? ¿Qué es lo que ya cambió, señor presidente? Me gustaría rematar esta entrega y aplicarle la misma que usted nos recetó por criticar la contratación de médicos cubanos.

Pero ¿sabe algo? Entre las pocas cosas en que estamos de acuerdo, debo decirle que, efectivamente, “no somos iguales”. Nosotros sí tenemos todavía autoridad moral y educación. No puedo mandarlo ni a su rancho.

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Con voz propia

Fiesta familiar de gobernador de Hidalgo se hizo con la Sonora Dinamita y Mariana Seoane

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Para la celebración anual de la familia Meneses, el gobernador del Estado habría gastado junto con su familia alrededor de 1.7 millones de pesos en una fiesta privada

Por Emmanuel Ameth

Omar Fayad Meneses, gobernador de Hidalgo (Méx), se puede dar lujos desde el poder que para el resto de los mortales sería imposible. Y es que según se observa en un video en propiedad de este medio, el mandatario contrató a la Sonora Dinamita así como a Mariana Seoane para amenizar la reunión familiar anual de la familia Meneses, misma que tuvo una asistencia de al menos 2 mil 100 invitados.

La reunión, que es llevada cada año, sufrió un salto exponencial en cuanto a los artistas contratados con Omar Fayad en el poder y con su primo, el entonces alcalde de Zempoala Héctor Meneses Arrieta, toda vez que invitaron a artistas de talla internacional.

Durante el video que fue compartido a este medio, se observa al gobernador de la entidad dirigiendo unas palabras a los asistentes:

“Hoy tengo el orgullo y el agrado de presentar un espectáculo maravilloso con dos grandes artistas. Por una parte una sonora muy caliente ¡La Sonora Dinamita! van a pasar para deleitarnos con muchas de sus canciones. También quiero presentarles a una amiga muy querida, una mujer guapísima, actriz… (pausa) ese chiflido se quedó corto… va a estar aquí esta tarde animando a nuestra familia y ella es ¡Mariana Seoane!”, dice Omar Fayad en el video que corresponde a su reunión familiar anual 2019.

Fayad Meneses agradeció también el prestar el recinto (municipal) a su primo el entonces presidente municipal Héctor Meneses Arrieta.

El costo del evento

Si bien el costo de los artistas depende de la agencia que los contrate, el personal que lleve, la producción, la distancia de la Ciudad de México, si el evento es público o privado y sobre todo la fecha en que son contratados, este medio hizo una aproximación del valor pagado a los artistas para su presentación.

De acuerdo con blogs especializados en redes, hace una década, contratar a la cantante y actriz Mariana Seoane costaba unos 350 mil pesos por presentación, cifra que habría subido a por lo menos medio millón de pesos en 2019.

En el caso de la Sonora Dinamita, la revista Proceso reveló que la suma de todos los costos asociados a su presentación, en un día cotidiano -el evento e Fayad fue en fin de año-, supera el millón de pesos.

Es así que entre ambos personajes, independientemente del costo del recinto, la cifra erogada asciende a por lo menos millón y medio de pesos solamente de la presentación, pues también se departió una cena para los más de 2 mil asistentes, lo que añadiría por lo menos otros 200 mil pesos al total.

Y es que aunque en el caso de Fayad Meneses así como el de su esposa Victoria Ruffo, podría existir un precio especial -o incluso ninguno- por parte de los artistas, los costos asociados a su traslado y equipo de producción siguen siendo millonarios.

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Arteleaks

Un amigo de Dios

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JUEGO DE OJOS

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

En esta entrega comenzamos con un acertijo. ¿Podrá el lector adivinar de quién hablo?

Un escritor, nacido alrededor de 1890, es famoso por tres novelas. La primera es corta, elegante, un clásico inmediato. La segunda, su obra maestra, presenta a los mismos personajes, aunque es más larga y compleja, e incorpora en forma creciente elementos míticos y lingüísticos. La tercera es enorme, casi una locura exuberante de la imaginación.

Una pista: no se trata de Joyce.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, denunció la producción masiva, el estruendo del tráfico y el descarno y fealdad de la vida moderna europea, y amó los árboles y la verdura de la campiña inglesa en donde vivió de niño, así como a las pequeñas y delicadas criaturas con las que se topó en las leyendas nórdicas.

Una pista: no se trata de D. H. Lawrence.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, mezcló porciones de literatura antigua con su propia obra maestra, aderezándolas magistralmente conforme avanzaba.

Una pista: no se trata de Ezra Pound.

Un escritor, nacido alrededor de 1890, se declaró monárquico y católico.

Una pista: no se trata de T.S. Eliot.

Los más antiguos de mis lectores –antiguos en el sentido clásico- quizá hayan adivinado ya de quién hablo.

Y si son mis contemporáneos y fueron como yo vagamundos y en su camino a Damasco se toparon en un callejón con el grafiti “¡Frodo vive!”, entonces ya lo saben de cierto.

Para los más jóvenes, quizá un cuento les ayude:

“Había una vez un cuarentón, profesor de lingüística y filología, que sabía más que nadie en el mundo sobre las antiguas lenguas nórdicas y el Beowulf. El maestro había quedado huérfano muy joven, y el ejército de su país lo mandó a una guerra terrible en donde estuvo a punto de perder la vida.

“Anegado en el lodo sanguinolento de las trincheras y apabullado por el estruendo del cañón y la metralla y los lamentos de amigos y enemigos, quizá haya imaginado el mundo que creó cuando muchos años después interrumpiera por un momento la calificación de un examen para escribir al reverso de la hoja: “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”.

Es claro que el escritor de quien hablo, nacido alrededor de 1890 en África del Sur, es John Ronald Reuel Tolkien, hoy una referencia doméstica gracias a Hollywood, pero en mi adolescencia y primera juventud, vicario de un rito arcano cuyos miembros nos reconocíamos por señas secretas y conjuras pronunciadas en voz baja como la de “¡Frodo vive!”

Me asombra que haya sido hasta fines de los ochenta que encontré en mi propio país con quien hablar sobre la tetralogía de Tolkien y sus asonancias y disonancias con, entre otros, Joyce, Lawrence, Pound y Eliot, de la manera juguetona que se consigna al inicio de este texto y que ojalá fuera mía, pero lo es de Jenny Turner, la espléndida periodista autora de Razones para amar a Tolkien.

He aquí un personaje deslumbrante y paradójico. De él se dice que era aburrido en una sociedad y un siglo de tiesuras, y que su devoción por la filología se percibía anticuada incluso entonces.

Pero la obra de este flemático inglés nacido en Sudáfrica, quien nunca alzaba la voz, vestía siempre en tweed y chaleco y fumaba pipa, despertó una corriente pasional pocas veces vista en la literatura.

Jenny Turner confiesa que le asusta haber pasado “demasiado tiempo” de su adolescencia en compañía del demiurgo de El señor de los anillos y que ya adulta si bien encuentra los libros repetitivos y “ruidosos”, éstos siguen conectándose a su espíritu de manera inquietante.

“Hay una succión, un algo primigenio que se transmite entre ambos, como cuando una nave espacial se enchufa a la nave madre. Es como el seno materno, es un alivio infantil… que también es como un hoyo negro”.

Escalofriante memoria, pero humana y generosa si la comparamos con otros juicios, como el de mi admirado Edmund Wilson: “Hipertrofiado… Un libro infantil que de alguna manera se salió de madre… Una pobreza creativa casi patética…”.

John Heath-Stubbs estima que la obra es “Una mezcla de Wagner y el osito Winnie Pooh, mientras Germaine Greer exclama que fue “su pesadilla”.

Vaya, pues. Supongo que el viejo profesor, tan enemigo de las pasiones terrenas, nunca imaginó que la obra iniciada con la frase, “En un agujero en la tierra vivía un hobbit”, fuera a despertar tantas y tan opuestas durante tantas generaciones, pues a estas alturas del siglo y mal que me pese gracias al cine, la cofradía tolkiense es ya una muchedumbre.

No escapa a la aguda e inteligente mirada de Jenny Turner la paradoja: si los libros son tan criticables, ¿por qué a tantos millones les han apasionado?

No es una pregunta fácil, pero tengo mi propia experiencia. El Hobbit (1937) me encontró, aún adolescente, en el aeropuerto de Londres, olvidado o escondido por alguien entre el Time, el Newsweek y el Life.

Lo compré por no dejar, por tener algo que leer en el vuelo de interminables horas que me esperaba. ¿Por no dejar? ¿O fue que se cumplió el adagio de Edmundo Valadés sobre los libros que nos están destinados en la vida?

En la sala de espera comencé la lectura y a la mitad del vuelo maldije no haber adquirido los tres tomos de la secuencia, conocida como El Señor de los Anillos (1954).

Caí en la red del viejo profesor, atrapado, de nuevo, en el vicio solitario que nos libra para siempre de la soledad. No descansé hasta que pude fatigar la trilogía con pasión talmúdica y transité los caminos de toda la obra del viejo profesor y de lo que su hijo Christopher editó amorosamente en memoria del demiurgo de la Tierra Media.

Y como dicen los angloparlantes, al final del día lo que me quedó fue una profunda identificación con la obra, una suerte de simbiosis que, ahora lo pienso, tiene en verdad algo de misterio sobrecogedor.

Leo y releo los libros. Sé de memoria pasajes enteros. Y cada vez que los visito descubro algo novedoso. Quizá ahí esté la explicación. Tolkien fue capaz de comunicarse con otros espíritus en un nivel anímico primario que escapa a toda explicación y que tiene como hilo conductor las emociones y sensaciones más humanas.

Desde luego que una mirada crítica, como apunto arriba, descubre inconsistencias en el texto, en los diálogos, en los personajes y en la narrativa.

Yo daría cristiana sepultura a Tom Bombadil, un personaje arbóreo que transcurre cantando tonadillas hueras y que no tiene mayor consecuencia en el resto de la historia, y trabajaría la estructura interna de algunos protagonistas así como la lógica de varios episodios.

Y ya que de utopías hablamos, también sacaría del mercado la horrenda traducción al español de Taurus, con su majadera “castellanización” de nombres que en vez de un Bilbo Baggins nos sirve un “Bilbo Bolsón” amén de otras aberraciones asestadas a la obra del viejo profesor. No ha nacido el argentino que se deje intimidar por los versos aliterativos del Beowulf. ¡No señor!,

Y a todo esto, ¿quién fue este personaje, esa suerte de hobbit mayor?

John Ronald Reuel Tolkien nació el domingo 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, África del Sur, después de un parto difícil y prolongado. Apunto este detalle íntimo porque lo encuentro en la biografía de muchos escritores.

Sus padres fueron Arthur Tolkien y Mabel Suffield. A ese país habían emigrado en busca de fortuna y ahí creció, un niño débil y enfermizo. A la muerte de Arthur en 1896, Mabel regresó a Inglaterra, en 1900 se convirtió al catolicismo y en 1904 murió de diabetes, enfermedad incurable en la época.

La madre es un personaje fascinante por derecho propio y creo que su personalidad impregna a los espíritus etéreos y fuertes de las pocas mujeres en la obra de J.R.R.

Antes de casarse con Arthur a los 21 años, había sido misionera de la Iglesia Unitaria en África y, créalo o no el lector, ¡impartió catecismo en el harén del sultán de Zanzíbar!

Ahora bien, imaginémonos a esta familia de la clase media pobre en la Inglaterra anglicana y victoriana de entonces y las consecuencias que sin duda estos hechos tuvieron sobre la sensible personalidad del niño J.R.R.

¿Recuerda el lector a Shelob, el mefistofélico ser que en forma de tarántula gigante custodia el paso de Cirith Ungol a Mordor por donde deben transitar Bilbo y Samwise merced a las intrigas de Gólum?

Pues en Sudáfrica el niño John tuvo experiencias que aparecerán reflejadas en su obra: un encuentro con una tarántula peluda que lo picó, y con una serpiente.

Y un mozo de la familia “lo tomó prestado” durante varios días para llevarlo a su aldea y presumirlo a su extensa parentela, con las consecuencias que el lector podrá imaginar.

Creo que su niñez africana, su adolescencia en la campiña inglesa, su estancia en las trincheras en la primera guerra mundial -donde el gas mostaza daño su salud para siempre y en donde perdió a la mayoría de sus amigos- , su vida enclaustrada como profesor de filología y sajón antiguo… toda su existencia, pues, está reflejada en la saga de los Baggins, desde la fiesta a la que asisten los enanos sin invitación, hasta la última escena en que Bilbo, Frodo y otros personajes abandonan para siempre la inolvidable Tierra Media.

Pero me estoy saliendo de cauce. Si el viejo profesor pudiera leer estas cuartillas y en particular el anterior párrafo, sin duda las haría confeti, ya que detestaba a los críticos y a los exégetas… ¡y a fe mía que tenía razón! Así que en resumen diré que los cuatro libros de la saga (El Hobbit,  El Señor de los Anillos, Las dos torres y El regreso del rey) con El Silmarilion, integran una república abierta a quien desee pedir la ciudadanía del país mayor del gozo, que es la tierra de la imaginación.

Reuel, el tercer nombre de Tolkien (John Ronald), es un apelativo heredado de padres a hijos en esa familia, y quiere decir, literalmente, “Amigo de Dios”. Sin duda el viejo profesor lo fue.

***

Fuente: juegodeojos.mx

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