«Sólo queremos una vida mejor», dicen los migrantes venezolanos en Juárez
Despacho 14
El violento oficio de escribir.Por Alfredo Griz.
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Los refugiados son seres humanos como tú y como yo, nada más que se sienten más solos, más agotados, más desesperanzados, perseguidos y violentados que tú y que yo.Alfredo Griz.
«Solo queremos una vida mejor», es la respuesta de los migrantes venezolanos cuando se les cuestionó porque están en la frontera de México con Estados Unidos. Son más de 600 migrantes que se encuentra en el limbo legal y a merced del ostracismo político, tras ser utilizados como botín político del presidente Andrés Manuel López Obrador, muchos además de ser víctimas del Instituto Nacional de Migración en la garita de San Pedro en Tapanatepec, Oaxaca, donde los extorsionaron y robaron durante el paso por México.
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Hay testimonios de que varias mujeres fueron secuestradas por el narcotráfico y jamás regresaron, e incluso este reportero presenció cómo en Ciudad Juárez una caravana de cinco camionetas quisieron levantar a tres mujeres venezolanas, quienes alcanzaron a escapar pues les arrojaron el café caliente que traían en las manos a sus agresores y lograron correr.
Esto sucedió justo frente al Puente Santa Fe, a la vista de autoridades policiacas. Los Ángeles Press recabó decenas de testimonios y presenció directamente la violencia con la que las autoridades mexicanas los desalojaron de su improvisado campamento, al que cariñosamente y con un dejo de nostalgia ellos mismos bautizaron como la pequeña Venezuela.
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La situación de los migrantes se agrava en el paso de Ciudad Juárez, muchos deambulan por las calles del centro de la ciudad, otros duermen como indigentes en las calles, y la autoridad mexicana los quiere concentrar en un albergue de forma autoritaria, como si fuera un campo de concentración.
Como se recordará el domingo 27 de noviembre, más de 600 migrantes de origen venezolano fueron retirados con lujo de violencia del campamento improvisado que tenían a las orillas del Río Bravo, justo a un lado del Puente Santa Fe, en la frontera con El Paso, Texas.
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Cabe resaltar que entre ellos había decenas de mujeres y niños, los cuales oscilaban entre los 4 meses y 9 años de edad, mismos que fueron empujados y agredidos por elementos de la Policía Municipal, quienes, a puntapiés, jalones, empujones e incluso puñetazos, los obligaron a retirarse de donde tenían sus casas de campaña, para poder derribarlas y desalojar a los migrantes.
El presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuellar, que es el número 163 en ocupar ese cargo en toda la historia de la ciudad y que es de extracción morenista, señaló en conferencia de prensa que el desalojo lo hizo por el bien de los propios migrantes, a todo lujo de ignorancia y con una actitud arrogante casi hitleriana, el edil mencionó que fue «para preservar la integridad de los venezolanos».
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Sin entender o atisbar que cometió varios delitos, que se extralimitó en sus funciones y utilizó recursos públicos para reprimir a los migrantes, el presidente municipal de Ciudad Juárez, envió más de 30 unidades de autobuses de pasajeros, alrededor de 20 patrullas, tres antimotines y contó con el apoyo de la Guardia Nacional.
De acuerdo con la información recabada, el alcalde en cuestión no tenía las facultades para un desalojo de ese tipo, de inicio porque donde estaban asentados los migrantes es territorio federal y el municipio no tiene jurisdicción ahí. Tampoco hubo una petición formal de ninguna autoridad estatal o federal que le pidiera su apoyo para utilizar la fuerza pública y el recurso público para dicho desalojo.
Migrantes venezolanos, obligados a permanecer en albergues
Los migrantes venezolanos han sido obligados por las autoridades a permanecer en albergues. Se trata de espacios físicos que en su mayoría parecen campos de concentración, y tiene la finalidad de contenerlos. No les permiten salir durante el día, y a los que trabajan que son trabajos que las mismas autoridades les consiguen, les quitan la mitad de su sueldo. A las siete de la noche, cual prisión, les requisan los teléfonos y solamente les dejan salir al interior de la ciudad los domingos.
El Gobierno de Ciudad Juárez y el Gobierno federal quieren ocultar y disimular la crisis humanitaria que se vive en Ciudad Juárez, sin embargo, ha sido una crisis que el mismo presidente de la república alentó y promovió. No se les brindó asesoría legal para que supieran de forma oficial su situación real y derechos. No les brindaron sanitarios portátiles, cobijas, y otros insumos para su sobrevivencia. Tampoco les dieron apoyo en cuestiones médicas ni de salubridad ni fueron remitidos a los albergues en condiciones más humanitarias, y no como si fueran presos. La reacción del gobierno fue violencia y represiva, abocando aquella tenebrosa frase de Porfirio Díaz, cuando dijo “mátalos en caliente”.
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Conoce de su viva voz cómo fue el día donde quisieron arrebatarle la vida, en represalia de su trabajo periodístico. https://t.co/6rEXzrTUCs pic.twitter.com/BD3BCCJgI7— Los Ángeles Press (@losangelespress) November 7, 2022
Se ven niños en los parques y algunos como perdidos y desorientados, sin saber a dónde ir o qué hacer, madres solteras que están buscando cómo hacerse de comida para darles un bocado a sus pequeños hijos, una situación verdaderamente triste y desoladora la que enfrentan los migrantes en Ciudad Juárez.
Por lo pronto, esperando que puedan estar al pendiente de las siguientes entregas, más de 200 migrantes se encuentran deambulando hay mismo en las calles, sin esperanzas de nada, a la intemperie, a merced de la delincuencia organizada y de la desorganizada que son las mismas autoridades municipales.
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