Connect with us

Con voz propia

México y Uruguay: El precio de todo y el valor de nada

El despilfarro y la corrupción en la gestión legislativa y electoral en México en contraste analítico con la gestión de Uruguay que ha dado ejemplo mundial

Avatar

Published

on

Presidente de Uruguay, José Mujica. Foto: 89decibeles.com

Presidente de Uruguay, José Mujica. Foto: 89decibeles.com

Francisco Bedolla Cancino*

Para poder dedicarse a lo importante, el  actual presidente de Uruguay, José Mújica, optó por donar el 90% de su sueldo (aproximadamente 160 mil pesos mensuales) a obras destinadas a mejorar las condiciones de vida de los uruguayos más pobres; prescindir de todo aquello que implique dispendios y lujos asociados a la ocupación de los altos cargos públicos, por ejemplo, eventos, banquetes, autos, choferes, celulares, dispositivos de seguridad, indumentaria, etc.; y preservar su tren de vida y de gastos en la medianía, subsanable con los veinte mil pesos mensuales que conserva de su sueldo y de su negocio de cultivo de plantas.

En abierto y vergonzoso contraste con la austeridad del presidente uruguayo, los conspicuos líderes de la clase política mexicana (léase: partidocracia), estiman que la gobernabilidad del régimen descansa en la provisión a los representantes populares y altos funcionarios de la burocracia que ellos ponen (léase: diputados, senadores, ministros, magistrados, consejeros electorales, comisionados del IFAI, etc.) de sueldos y prestaciones estratosféricas.

Y a este respecto, desde una estricta perspectiva republicana, la pregunta relevante es, ¿cuál de estas hipótesis prácticas, la de la austeridad o la de los altos incentivos en numerario, resulta más provechosa al desarrollo estatal y al bienestar público nacional?

Frente al escándalo provocado entre sus similares y los señalamientos de ser el presidente más pobre del planeta, el presidente Mújica ha enfatizado su deber como líder político de ajustarse a la medianía en la que vive su pueblo, no sin refutar la pobreza de quienes le señalan como pobre por no entender que no son más ricos quienes menos tienen, sino los que menores dependencias tienen respecto de sus insanas necesidades. O como reza la frase de conocida canción de Facundo Cabral: “pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”.

En contraste con lo anterior, frente al escándalo provocado por el artículo de la reforma política que otorga a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuyo sueldo actual ronda los 180 mil pesos mensuales, el derecho a un vitalicio y millonario “haber de marcha”, las respuestas de los diputados y senadores dejan mucho que pensar: “era un compromiso contraído desde el Pacto por México”, dicen algunos de los legisladores impulsores; otros, peor aún, se confiesan sorprendidos por no estar enterados de lo que con su voto aprobaron. Tan sintomático como ello, o más, es la defensa que hacen los propios beneficiarios del jugoso pago, bajo el argumento de poner a salvo la autonomía del órgano electoral juzgador y la independencia en el desempeño de los magistrados, habida cuenta del flagelo que les significa el impedimento legal de ejercer su profesión por dos años.

En auxilio del contraste argumentativo que debe hacerse entre ambas hipótesis, cabe mencionar en el caso de la hipótesis de la austeridad, además del hecho de que la tasa de pobreza en Uruguay alcanza apenas al 10% de la población, una de las tasas más bajas en el mundo;   la popularidad y el aprecio creciente de los uruguayos hacia su mandatario, situación que le permite andar confiado por las calles sin necesidad de escoltas o medidas de seguridad.

En auxilio de la hipótesis de que la gobernabilidad depende de la asignación de  magnos incentivos a los miembros de las elites política y burocrática, salvo el argumento teórico de que el ejercicio eficiente de las altas responsabilidades estatales reclama personal altamente especializado y bien remunerado, no hay evidencia empírica ni buenos argumentos que hagan aceptable la abismal brecha entre el nivel de ingresos de dichas elites y el nivel medio de de ingresos de la población. Peor aún, si se atiende a la eficiencia socialmente percibida en el desempeño de la alta burocracia del Tribunal Electoral, el Consejo General del INE o el IFAI, medida por los estudios de confianza institucional, es inevitable colegir que la política de remuneración dispendiosa apunta en sentido inverso al descenso en el aprecio por la eficiencia, la autonomía y la imparcialidad de los altos funcionarios.

Si pese a las malas cuentas públicas que magistrados y consejeros electorales han entregado durante la última década persiste la obcecación de la clase política por tratarles salarialmente como profesionales de excepción, quizás haya que preguntarse si la alta remuneración adquiere sentido frente a la expectativa de volverlos dóciles y disciplinados a los intereses estratégicos de los contubernios entre las facciones partidistas y las grandes corporaciones empresariales rentistas.

Más consistente con el hecho resulta la hipótesis de que las mega-remuneraciones a la alta burocracia se inscriben en una especie de mercado negro en el que las diversas facciones de la clase política compiten por apadrinar el pago de favores por adelantado en las cruciales decisiones que los magistrados deberán tomar en los procesos electorales intermedios y en la próxima contienda presidencial.

De entre los graves problemas que dichas pautas de retribución provocan en las organizaciones se encuentra la muy evidente de la brecha que instauran entre la elite minoritaria de quienes gozan de sueldos estratosféricos y el resto de los integrantes. El punto es que cuando una organización resulta tan asimétrica en el reparto de los sueldos y en la valoración de la importancia de lo que individualmente se contribuye al logro de los fines institucionales, carece de credibilidad el discurso del involucramiento con la misión y la visión, la solidaridad y el trabajo en equipo, que los líderes deben vindicar.

A estas alturas del siglo y el milenio, existe suficiente conciencia en las organizaciones acerca de que la motivación al profesionalismo no es algo que se logre principal ni exclusivamente a través del dinero, sino de la integridad ético-moral.

Claro está que la carencia de integridad apoya la perspectiva cínica a la que la lealtad a los valores y los fines colectivos, como cualquier otra mercancía, se adquiere con dinero. Se trata seguramente de ese tipo de hombres retratados a la perfección por el escritor Oscar Wilde, porque “saben del precio de todo y el valor de nada”.

  • Analista político

@franbedolla

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Arteleaks

El talento de Freddie Mercury, a 29 de años de su partida

Enrique Dominguez Gutierrez

Published

on

Enrique Domínguez Gutiérrez

Con una media vocal de 117,3 Hz, propia de un barítono, sonidos subarmónicos más allá la velocidad de sus cuerdas vocales de 7.04 Hz (el vibrato típico fluctúa entre 5.4 Hz y 6.9 Hz) en su máximo esplendor, empleaba los pliegues ventriculares para emitir sonidos melodiosos y armónicos.

Farrokh Bulsara, conocido como Freddie Mercury, nació un 5 de septiembre de 1946, en Zanzibar, en Stone Town en la costa poniente de la isla, parte de lo que hoy es Tanzania, en África, cuando ésta era una colonia inglesa. A los siete años fue enviado a estudiar al St. Peter’s School en Bombay, India, donde además de efectuar sus estudios se concentró en el aprendizaje del piano, practicó boxeo y emprendió varias actividades como la formación de su primer grupo llamado “The Hectics”, donde cantaba y mostraba sus primeros brotes como pianista.

De origen Parsi y de religión Zoroástrica, su ascendencia tiene muchas mezclas que tienen su raíz en la India y en Irán, por ello hay algunas canciones de su extenso repertorio musical que hacen gala de esa influencia, podemos notarlo en la canción “Mustapha” y “My fairy King”.

El arte siempre estuvo ligado en su percepción para la composición, interpretación y un despliegue extraordinario en su voz. Siempre admiró a los bailarines Nijinsky y Nureyev, a las artistas Liza Minelli y Marlene Dietrich y al pintor Ricard Dadd, éste último fue considerado para componer una canción homónima llamada “The Fairy Feller’s Master-Stroke” donde al igual que: “Cuadros de una exposición” de Mussorgski, Freddie hace un análisis a su pintura entonando de una manera muy peculiar los distintos pasajes que su obra representaba. No solo eso, también hace énfasis a una extensa creatividad para darle vida a los personajes que integran la pintura.

Freddie además de concretarse a componer y a cantar, tenía un gran aprecio a Japón. Coleccionaba obras, jarrones y todo lo que implicara esa milenaria cultura. Hizo apariciones con la hoy también extinta Montserrat Caballé componiendo la totalidad de la opera “Barcelona”, en 1988, previo a las olimpiadas que se celebrarían en aquel lugar y cuyo tema central llevaría la interpretación de la obra que da título al álbum. Sin embargo, falleció meses antes y los planes cambiaron.

Hubo puestas en escena, coreografías de composiciones como “Bohemian Rhapsody”, “I Want to Break Free” (Compuesta por John Deacon) y “Made in Heaven”.

Su voz se hacía notar en sus armonías vocales, sus coros y movimientos en canciones como “Bohemian Rhapsody”, “Somebody to love”, “The march of the Black Queen”, “The prophet’s song” (Compuesta por Brian May), su faceta como solista destacan los falsetes en “Man made Paradise” (La parte final), “Exercises in the free love” que a la postre fue incluida en el álbum de “Barcelona”, titulada “Ensueño”, con la letra en español agregada por Montserrat Caballé.

Un gran liderazgo, extravagancia y un auténtico “frontman” en los conciertos que congregaban multitudes. Hasta la fecha no ha habido una persona que haya sido más aclamada que Freddie Mercury. Poseía un carisma y una conexión vital con el público que hacía estremecer, vibrar y sentir la música en los conciertos.

A diferencia de esa vitalidad manifestada en público, su imagen personal era introvertida, discreta y amilanada sumergido en vicios como el consumo de drogas y alcohol. Las depresiones eran constantes, el sufrimiento y la paranoia generaban retiros parciales de la banda. En cambio, su afición por las fiestas hicieron de él un empedernido vicioso de la perversión y depravación. Cabe recordar el ejemplo de una de sus famosas fiestas organizada en el Hotel Fairmont en Nueva Orleans, titulada “Bienvenidos a Sodoma y Gomorra”. Cientos de invitados eran recibidos por enanos con charolas repletas de cocaína, hechiceros que descabezaban gallos, lanzafuegos, Mujeres desnudas luchando en amplias tinas repletas en sangre de cerdo, cortesanas y cortesanos en los baños brindando placer oral a los invitados, el tercer sexo se ofrecía a fumar por cualquier orificio de su cuerpo, fiesta que duró al menos 3 días. De manera anecdótica y con cierta sorna, un periodista que acudió a esa fiesta comento: “no sé si por haber asistido a ese evento me iré al infierno”.

Las fiestas en Berlín, Alemania, eran un pasatiempo para Freddie, pues ahí organizaba y asistía a eventos donde se concentraban comunidades homosexuales, se organizaban orgías y la promiscuidad era el pan de cada día. 

Su bisexualidad la mantuvo en su vida, sin embargo, quien fue su consorte en toda esa vida de excesos, de alegrías, tristezas y agonías fue y lo será siempre Mary Austin.

Hoy su Casa en Kensington, Londres, luce triste, una gruesa lámina de policarbonato con un letrero: prohíbe las ofrendas, flores o pintas, con penas de arresto para proteger la privacidad de la hoy morada de Mary Austin

El 24 de noviembre de 1991 a la edad de 45 años pierde la vida Freddie Mercury, causada por Bronconeumonía debido a una complicación del SIDA.

A 29 años de su partida es digno recordar a uno de los más grandes músicos que han existido por su talento, creatividad y originalidad.

“Amo a la multitud. Amo más que nada el momento en que estoy frente a ella. Amo cantar nuestras canciones, pero más que nada sentir que la multitud es parte del espectáculo, cuando son ellos los que cantan”.

Freddie Mercury

Casa de Freddie Mercury, heredada a su pareja Mary Austin, en Londres. Foto: Enrique Domínguez.

Continue Reading

Arteleaks

Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, de Styron

Alberto Farfán

Published

on

Recordando a William Styron

Por Alberto Farfán

Lejano a nosotros desde hace catorce años, el escritor norteamericano William Styron (1925-2006) puede considerarse uno los autores de gran importancia de nuestro vecino país, quien nos lega una serie de obras para conocer con grata atención. En Un lecho de tinieblas (1951), su primera novela publicada a los 26 años, Styron nos relata el suicidio de una joven miembro de una peculiar y enigmática familia de Virginia, en cuya atmósfera se respira cierto aire faulkneriano. Las pasiones destructoras que socavan las instituciones de la sociedad y la absurdidad de la vida militar son el tema de La larga marcha (1955). Por otro lado, en Esta casa en llamas (1960), ambientada en la Italia de los años cincuenta, nos refiere que la violencia individual no constituye un remedio eficaz contra la decadencia moral.

Ganadora del premio Pulitzer en 1967 y reconocida a nivel mundial, la novela Las confesiones de Nat Turner refiere la verdadera historia de una sangrienta rebelión de esclavos que se suscitara en 1831 en Virginia; no obstante lo cual, grupos de militantes afroamericanos arremetieron contra nuestro autor acusándolo de racismo, pues para ellos el protagonista resultaba ser un negro con mentalidad del ominoso blanco norteamericano.

La decisión de Sophie (1979), que relata las vicisitudes de una superviviente del Holocausto, fue llevada al cine e interpretada por Meryl Streep con un gran éxito internacional. Con esta novela nuestro autor volvió a conocer la gloria, sin embargo, también tuvo que enfrentar una serie de cuestionamientos, ya que fue acusado de hacer una utilización acrítica de la exterminación de los judíos europeos por los nazis en aras de la comercialización.

En 1993 publica Una mañana a la orilla del mar: Tres relatos de juventud, cuyo sustento narrativo descansa en los momentos dolorosos de su infancia (amén de ciertas obras póstumas). Pero antes da a conocer su texto Esa visible oscuridad: Memoria de la locura (1990), sobre el cual deseo abundar con cierto detalle.

De este relato, titulado de manera exacta como Esa visible oscuridad: Memoria de la locura, surge inexorable el testimonio de un hombre que se enfrenta con el infierno. Los abismos de la locura y la inconsistencia de psiquiatras y la medicina, más los deseos de muerte, el suicidio, se entrelazan vertiginosamente para abatirlo.

En ciertos instantes pareciera que su autor refiere una honda y, al mismo tiempo, terrible pesadilla de ficción que reúne todos los elementos necesarios para su inequívoca cristalización. Sin embargo, nada de lo escrito es resultado de la imaginación creadora. Styron nos habla de la experiencia vivida, de su propio caso clínico.

Nuestro autor visita al psiquiatra por presentar insomnio, pero, en realidad, es objeto de un trastorno depresivo mayor (TDM), nunca diagnosticado oportunamente.

Y a pesar de que “el horror de la depresión es tan abrumador que excede con mucho toda posibilidad de expresión”, Styron viaja a París para recibir un premio, el cual bien valía un regocijo interior; no obstante, su actuación es desastrosa. A su retorno nada cambia. Su malestar se agudiza. Se encuentra inmerso en el pánico, en la ansiedad; hay confusión, fallas de enfoque mental, agitación, temor difuso. “La oscuridad me invadía tumultuosamente, tenía un sentimiento de terror y enajenación, y, sobre todo, de sofocante ansiedad”. Experimentaba “pánico y desgobierno, y la sensación de que el proceso de mi pensamiento se hundía bajo una marea tóxica e inenarrable que obliteraba toda respuesta placentera al mundo viviente.”

Debido a su afección, Styron investiga en diversos textos de autoridades en la materia, además de acudir con otro especialista; los anteriores a quienes recurrió por insomnio, que aún persistía, sólo le recetaron dosis de halcion y lorazepam. Pero su estado no se modifica. “La locura de la depresión es, generalmente hablando, la antítesis de la violencia. Es una tormenta, sí, pero una tormenta de tinieblas. Pronto se manifiestan síntomas como la lentitud cada vez mayor en las respuestas, una semi parálisis, el corte de la energía psíquica hasta casi cero. Por último es afectado el cuerpo, y se siente socavado, exangüe.”

Por ello, ya empieza a definirse por el suicidio, que no lleva a cabo porque oportunamente pide se le interne en una institución mental. En este sentido, Styron hace un llamado con respecto al uso del halcion, cuya peligrosidad no es cosa de la imaginación, pues, si así fuese, no hubiera sido “terminantemente prohibido en los Países Bajos”, afirma. Pero también llama la atención sobre la negligencia de algunos médicos al prescribir dosis de otros medicamentos similares sin un diagnóstico adecuado.

De impecable factura, Esa visible oscuridad: Memoria de la locura nos arroja a la terrible odisea del infierno interior, pero además nos obliga a reflexionar acerca de nuestra vulnerabilidad en manos no siempre consecuentes con su profesión.
Finalmente, estimado lector, lo invito a leer todas sus obras como un mínimo homenaje.

Continue Reading

Con voz propia

#Justicia para….

Avatar

Published

on

Contrafilo

José García Segura

En dos semanas más se conmemora en México el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer. Ese festejo será triste otra vez. Hace apenas 24 horas, Florisel Ríos Delfín, alcaldesa perredista de Jamapa, Veracruz fue secuestrada y asesinada por un grupo armado que opera en la región.

La semana anterior, policías de Cancún, Quintana Roo pusieron fin, a tiros, a una manifestación feminista. Para no ir muy lejos, ¿Se acuerda usted de Diana (Diana Carolina Raygoza Montes) estudiante nayarita asesinada hace tres años en su propia casa?, y de la estudiante mexiquense, o de….

Un reporte reciente del Sistema Nacional de Seguridad Pública refiere que feminicidio, homicidio culposo, lesiones dolosa y/o culposa,
secuestro y trata de personas están a la alza, aun en medio de la pandemia.

Deje le cuento que el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer se conmemora cada 25 de noviembre en honor a
las activistas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas hace más de medio siglo por la policía secreta del entonces presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Día de la NO violencia verbal o física, sexual, psicológica… contra indígenas, refugiadas, migrantes, que habitan en comunidades rurales o
remotas, indigentes, recluidas, con alguna discapacidad, ancianas o que enfrentan un conflicto armado.

Violencia de pareja o no. Violencia doméstica o no; violencia patrimonial, económica…

La Organización de Naciones Unidas revela que “mujeres y niñas constituyen la mitad de la humanidad” y que la violencia contra ellas
se ha convertido en un grave problema de salud pública.

Para la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres “han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual
por terceros en algún momento de su vida”.

Expertos aseguran que la violencia de pareja tiene un elevado costo social y económico para la mujer, su familia y la sociedad y que puede
tener consecuencias mortales, como el homicidio o el suicidio.

En México el Instituto de las Mujeres publicó recientemente un texto alusivo:

“No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche y él me dijo muchas cosas crueles que en verdad
me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de
las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez.

No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores. Recibí flores hoy y no era el día de las madres o ningún otro día especial. Anoche el volvió a golpearme, pero esta vez fue mucho peor.

¡Le tengo tanto miedo! dependo tanto de él que temo dejarlo. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.

Recibí flores hoy. Hoy es un día muy especial: “Es el día de mi funeral”.

Continue Reading

Trending