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Con voz propia

México vive una crisis de ética, donde se penaliza la diferencia

La sociedad mexicana penaliza la diferencia porque es sexista, clasista y racista. Vive una crisis de ética. El escritor Armando Bartra ofrece esta reflexión.

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Armando Bartra*

No necesitamos un Dios que nos haga llegar sus instrucciones, hay ética porque los humanos nos reconocemos como tales. Y si ser ético es saberse parte del género humano, el impulso fundante de la ética es literalmente la generosidad.

Pero no hay generosidad cuando se ofende, se humilla, se niega al otro por diferente. La crisis mexicana de entre siglos es una crisis de ética porque somos una sociedad donde se penaliza la diferencia: porque somos una sociedad racista, sexista y clasista.

Ante los mexicanos se abren dos caminos: o nuestras abismales carencias profundizan el encono social –como quieren los que atizan la guerra contra los traidores a la patria– o en la carencia florece la solidaridad y con ella la lucha por erradicar el colonialismo interno, la inequidad de género y la explotación.

En 2012 la disyuntiva es continuar en la República del odio gestada en los gobiernos del PRI y abismada en los del PAN, o construir una República solidaria y fraterna, una República amorosa. Y la disyuntiva es de naturaleza ética.

La guerra contra el narco que emprendiera el gobierno de Calderón, y a su modo prometen continuar los candidatos del PAN y del PRI, es muy semejante a lo que describe con ironía Charles Dickens en El misterio de Edwin Drood: “Su filantropía olía a pólvora (…) Había que abolir la guerra, pero declarándola antes encarnizadamente a aquellos que la fomentaban (…) Era menester establecer la concordia universal, pero para ello había que exterminar a cuantos no quisieran ponerla en práctica”. A esta filantropía iracunda, Andrés Manuel López Obrador opone la reconciliación y llama a construir una República amorosa ¿Ocurrencia de campaña?, ¿confusión conceptual?, ¿ingenuidad política? Nada de eso.

Según Hanna Arendt, a diferencia de los principios de la moral individual, los conceptos de perdón, respeto, promesa y amor –empleados reiteradamente por López Obrador– corresponden a la condición humana de la pluralidad (pues) se basan en la presencia de los demás, de modo que se trata de principios de ética política. Si bien para la filósofa alemana el amor pertenece a una esfera superior: “El amor no es mundano, y por esta razón (…) no sólo es apolítico sino antipolítico, quizá la más poderosa de las fuerzas antipolíticas humanas”. Nada nos impide apoyarnos en la fuerza antipolítica del amor para avanzar hacia una pospolítica, hacia una sociedad basada un el reconocimiento radical del otro como el que propicia la pasión y el desinterés propios del amor.

Armando Bartra, escritor, sociólogo, UAM Xochimilco, México

1. En el lado soleado del espectro político hemos avanzado en reconocer las virtudes de la pluralidad, al punto de que en vez de izquierda ahora decimos izquierdas. También ponderamos las virtudes del diálogo intercultural que Boaventura de Sousa Santos ha llamado hermenéutica diatópica.

Hay razón en hacer de la interculturalidad una consigna. La historia de los sistemas imperiales –de los que el capitalismo es epítome– es la historia de los colonialismos. Y colonizar es estigmatizar al extraño e imponer la unanimidad de pensamiento. El humanismo de los griegos no se extendía a los bárbaros y la democracia ateniense dejaba fuera a los esclavos; el ecumenismo judeocristiano convive con la idea de que hay un pueblo elegido y el resto son infieles; las revoluciones liberales instauraron la universalidad de la ciudadanía pero por muchos años las mujeres no votaban; para el capitalismo colonialista el trabajo libre era cosa de anglosajones mientras que a los amarillos, negros y cobrizos había que obligarnos a laborar; la presente cruzada del imperio contra el terrorismo sataniza al Islam y a los pueblos árabes.

En México el colonialismo es historia, estructura económica y sistema político. Pero también cultura, de modo que descolonizarnos es valorar nuestra prodigiosa diversidad, al tiempo que desmontamos el racismo, el sexismo y el clasismo que la hacen discriminatoria.

Resumiendo: el respeto por el otro es un imperativo ético, el reconocimiento de la pluralidad sociocultural que conforma nuestro país, una urgencia política, y la construcción de un marco legal que consagre jurídicamente los derechos de los diversos grupos étnicos –originarios del continente o no– es una perentoria necesidad institucional.

Los estados plurinacionales de Ecuador y Bolivia son en esto ejemplo a seguir, no sólo por naciones donde predominan los descendientes directos de los pueblos originarios de este continente sino por todos los países socioculturalmente diversos, es decir por todos los países. Pero en México tenemos nuestra propia tradición de pluralidad virtuosa y diálogo intercultural. En México tenemos milpas. Más que policultivo donde se entreveran maíz, frijol, calabaza, chile, tomatillo y cuanto hay, la milpa es paradigma civilizatorio. Porque los imperios precolombinos sustentados por la milpa eran despóticos y tributarios, pero también culturalmente tolerantes; eran, como sus milpas, pluralistas. Virtud que no tiene la cultura occidental y que, por supuesto, no tenían los conquistadores.

Las palabras del nieto de Netzahualcóyotl y cacique de Texcoco, Carlos Ometochtzin, objetando la imposición por los españoles de religión, idioma, costumbres y normas morales, son una proclama pluralista e intercultural que a casi cinco siglos de distancia conservan su filo:

Y así tenían también nuestros antepasados cada uno sus dioses y sus maneras de trajes y sus modos de sacrificar y ofrecer, y aquello hemos de tener, y seguir como nuestros antepasados (…) Mira que los frailes y los clérigos cada uno tiene su manera (…) Así mismo era entre los que guardaban a los dioses nuestros, que los de México tenían una manera de vestido y una manera de orar y ofrecer y ayunar, y en otros pueblos de otra (…) Sigamos aquello que tenían y seguían nuestros antepasados y de la manera que ellos vivieron, vivamos.

Por esas subversivas ideas, Carlos Ometochtzin, también conocido como Chichimecatecuhtli, fue quemado vivo el 30 de noviembre de 1539.

2. Tan urgente es reconocer nuestra multiculturalidad como urdir un nuevo universalismo incluyente y pluralista que no reniegue de las diferencias sino que se alimente de ellas. Descolonizar no es balcanizar y fomentar la diversidad identitaria no significa extremar los particularismos. Ni en México ni en el mundo es bueno apostar por la atomización social, de modo que habrá que desguanzar la opresiva articulación hegemónica a la vez que urdimos nuevas convergencias nacionales y globales de los diversos. El egoísmo identitario es de derecha y encarna en los racistas anglosajones, los suprematistas blancos, los neofascistas. El pluralismo de los oprimidos, en cambio, es generoso: afirma nuestra pertenencia a la muchedumbre humana bajo la forma de la diversidad solidaria, polifónica, danzante; bajo la forma de la milpa.

Las viejas éticas universalistas demandaban al individuo un compromiso moral con la humanidad sin distingos sexuales, étnicos, económicos, sociales, culturales o religiosos. Humanismos de dientes para afuera que con frecuencia solapaban órdenes sexistas, clasistas y racistas. Y los universalismos falaces y alienantes siguen ahí, pero va cobrando fuerza una nueva exigencia de universalidad. Humanismo generoso al que la globalización presta sustento práctico y base material. Hoy en verdad nada humano nos puede ser ajeno, pues cada vez más lo que duele a uno duele a todos. Las causas que en verdad importan: paz, equidad de género, justicia e inclusión social, libertades civiles, erradicación del hambre, preservación del medio ambiente… son movimientos mundiales respaldados por un activismo planetario.

México está roto, quebrantado. Expresión mayor de la agobiante crisis es la pérdida del sentido de pertenencia a una nación económica, social y políticamente colapsada en la que ya no nos reconocemos. Recuperar la identidad que nos cohesionaba es asunto de vida o muerte; no la engañosa unidad nacionalen torno de la nefanda guerra de Calderón sino la efectiva convergencia de los mexicanos –todos– en torno de un gran proyecto de regeneración nacional.

Un proyecto que será ético no por convocarnos a ser buenos sino por incorporar la dimensión moral en los asuntos mundanos. Si hasta un pensador tan materialista como Carlos Marx propugnaba por una economía sustentada en la ética y denunciaba al capital que en su impulso ciego y desmedido derriba las barreras morales, cuantimás nosotros. En vez de la desalmada dictadura del mercado los mexicanos necesitamos una economía moral y solidaria; en vez de un desarrollo entendido como crecimiento de la producción a cualquier precio, necesitamos vivir bien y promover el florecimiento humano: un despliegue de nuestras potencialidades cuyos indicadores son la libertad, la justicia, la dignidad, la felicidad y no los llamadosfundamentales de la economía; en vez del ogro filantrópico del que hablaba Octavio Paz, necesitamos un Estado de puertas abiertas comprometido con el bienestar de la población.

3. Para avanzar en la utopía habrá que abandonar prejuicios, ideas rancias y rutinas intelectuales. No adoptar ideologías de moda y ser políticamente correctos sino algo más simple, infrecuente y difícil: practicar el pensamiento crítico.

Y el pensamiento crítico empieza por casa. Sin autocrítica cuestionar al prójimo deviene soberbia intelectual; no podemos ser intolerantes con los demás y complacientes con nosotros mismos. Pero reconocer los errores propios no es verdadera autocrítica: la clave de la autocrítica es el humor. Sólo la risa es en verdad caladora, de modo que cuestionarse en serio supone tomar distancia y reírse de uno mismo. Para salir del hoyo los mexicanos necesitamos mucha autocrítica y mucho sentido del humor, para sobrevivir a la desgracia habremos de reír y –liberados por la risa– emprender risueños la reconstrucción.

“La risa tiene algo de revolucionario –escribía el ruso Alexander Herzen a mediados del siglo XIX–. En la iglesia, en el palacio, frente al jefe nadie ríe. Sólo los iguales ríen. Si a los inferiores se les permitiera reír frente a sus superiores, eso querría decir que se acabó el respeto.”

Es bueno para la salud social burlarse de los viles, de los obscenos, de los prepotentes… y también de las lacras que compartimos justos y pecadores, que en el pantano nacional no vuelan aves impolutas. Pero ante todo hay que caricaturizar al poder y profanar sus símbolos, hay que desacralizar la riqueza, hay que sobajar a los alzados.

Siguiendo a Mijail Bajtin, para quien la risa es subversiva, creo que llegó la hora de carnavalizar la política. Es necesario poner el mundo patas arriba como lo han hecho siempre los pueblos tradicionales antes de la Cuaresma, como lo hacían los caricaturistas políticos que escarnecían a Porfirio Díaz, como lo hicieron los iconoclastas neozapatistas chiapanecos en los años 90 del siglo pasado, como lo hizo la creativa resistencia lopezobradorista al fraude electoral en los tiempos del megaplantón, como lo hacen hoy los ocupa y los indignados de todo el mundo.

Frente a la barbarie cotidiana se justifica la indignación moral. Pero igual se vale la carcajada ética, opción que hizo de Carlos Monsiváis la conciencia crítica de México. (Por cierto, habrá que pedirle a Francisco Toledo –no a Sebastián– que le vaya haciendo un monumento a Carlos y a sus gatos sonrientes, a sus gatos de Cheshire.)

La seriedad es un robo, sostenía Monsiváis. Tenía razón. Carnavalicemos, pues, la política y hagamos de México una República amorosa, sí, pero también una República risueña, una República humorosa.

Sonríe, vamos a ganar, decíamos hace seis años. Hoy, yo les diría: Rían, porque si pese a todo somos capaces de reír, ya ganamos.

* Ponencia presentada en la mesa Ética y pensamiento crítico, de Los grandes problemas nacionales. Diálogos para la regeneración de México. El autor es Investigador de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM-Xochimilco.

 

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Funcionario mexicano ocupa oficinas para hacer “Fiesta COVID”

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En un video compartido por esta redacción, se aprecia cómo el secretario de Cultura de Hidalgo (Méx), José Olaf Hernández Sánchez, usa las oficinas gubernamentales para realizar convivios e incluso causar destrozos junto con sus acompañantes, mismos que posteriormente fueron pagados con dinero del erario

Por Emmanuel Ameth

Mobiliario de las oficinas de José Olaf Hernández Sánchez, secretario de Cultura en Hidalgo (Méx), resultó dañado luego de que al funcionario en compañía de sus subalternos, ocupara el espacio público para realizar un “convivio” durante la pandemia causada por COVID el pasado 30 de octubre (2020), cuando Hidalgo estaba en riesgo de regresar al semáforo epidemiológico rojo.

Cabe señalar que en la actual administración del gobernador Omar Fayad Meneses al menos una funcionaria que se desempeñaba como subsecretaria de Salud perdió su empleo luego de que difundiera un video donde usaba las instalaciones oficiales para celebrar su cumpleaños, obligando a otros burócratas a participar.

En el video se aprecia a 6 individuos acompañando a Olaf Hernández, quien a sus espaldas tiene enmarcado el retrato de Omar Fayad Meneses como en toda dependencia gubernamental.

Entre los asistentes se encontraban A. G. M., asistente del secretario que también es encargada de organizar eventos; R. O. L., encargada de prensa así como D. R., auxiliar también en el área de prensa.

Aparecen también el secretario Olaf Hernández, Goretti y O. E. C., identificado como su particular. Todos ellos estaban en las oficinas de la cultura ubicadas en El Ferrocarril (Pachuca).

Como saldo del convivio, al menos una mesa resultó rota, misma que posteriormente fue arreglada con presupuesto del erario.

Otros señalamientos

En 2018 este medio documentó desvíos con motivo de la supuesta compra de 300 Instrumentos musicales así como la financiación de 450 Actividades culturales, para lo que la Secretaría de Cultura del Gobierno de Hidalgo presupuestó un total de 77 millones 962 mil 500 pesos según el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Servicios y Obra Pública (PAAASOP); sin embargo en el Centro Cultural de las Artes de Hidalgo, los trabajadores allí presentes negaron tales adquisiciones pese a estar presupuestadas según la Función Pública.

Un año después, este medio documentó el asunto de la “Compañía de Teatro del Estado de Hidalgo: timo, fracasos y corruptelas de Olaf Hernández”, dado que lo que se vendió a los actores como uno de los proyectos de mayor envergadura para la entidad, terminó en engaños, penar, desvíos y abandono por parte del funcionario.

Días después, alrededor de 200 artistas hidalguenses pidieron mediante una carta al gobernador Omar Fayad Meneses la renuncia del secretario Olaf Hernández Sánchez “ante los múltiples señalamientos de funcionamiento irregular por parte del organismo que dirige y pone en riesgo el desarrollo de la política cultural del Estado”.

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Arteleaks

El Estado español encarcela al rapero Pablo Hasél por críticas al sistema

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

El español Pablo Rivadulla Duró (1988), conocido en el ambiente musical como Pablo Hasél, es un rapero de izquierda que se asume antifascista y ha adoptado el compromiso con sus composiciones en video y mensajes a través de la red social Twitter en denunciar y poner en tela de juicio a los poderes monárquicos, políticos, jurídicos y policiacos de su país.

Y debido a 64 tuits (de 2014 a 2016) y una canción (publicada en YouTube), en donde pone de manifiesto su rechazo a los excesos del poder, ha sido sentenciado a prisión por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y contra las instituciones del Estado, por lo que deberá someterse a nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación y al pago de casi 30,000 euros de multa (es decir, más de 700 mil pesos mexicanos).

Por ello, más de 200 personalidades del cine, la televisión, el teatro y la música, entre ellos Joan Manuel Serrat, Javier Bardem y Pedro Almodóvar, emitieron un manifiesto en favor de Hasél, rechazando de manera tajante su reclusión en prisión y planteando la solicitud de eliminar del Código Penal ese tipo de delitos, “que no hacen sino cercenar el derecho, no sólo de libertad de expresión, sino de libertad ideológica y artística”, tal y como sucede en países como Turquía o Marruecos

Pero van más allá los firmantes al argumentar lo evidente bajo un Estado autoritario:  “el encarcelamiento de Pablo Hasél hace que la espada de Damocles que cuelga sobre la cabeza de todos los personajes públicos que osemos criticar públicamente la actuación de alguna de las instituciones del Estado se haga aún más evidente. Es necesario que se difunda esta situación a nivel internacional, para poner de relieve en qué situación nos encontramos. Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”.

Más aún, la organización Amnistía Internacional se ha pronunciado en el sentido de que el encarcelamiento de Hasél por sus expresiones artísticas es una injusticia, y hace un enérgico llamado al Estado español para que realice una reforma al Código Penal con respecto a ciertos artículos que vulneran el derecho a la libertad de expresión.

“Nadie debería ser procesado penalmente sólo por expresarse en redes sociales o por cantar algo que pueda ser desagradable o escandaloso. No se pueden penalizar expresiones que no incitan de manera clara y directa a la violencia. Si no se modifican estos artículos se seguirá silenciando la libertad de expresión y coartando las manifestaciones artísticas”, subraya Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.

Incluso en favor del cantante y también poeta se expresó asimismo la diputada del Parlamento Europeo para Dublín, Clare Daly: “Mañana, el rapero catalán Pablo Hasél irá a la cárcel por sus letras. ¿Dónde está el llamado a sancionar a España?” Todo lo cual en el marco de la discusión por amonestar a Rusia debido al arresto de un disidente de ese país, en donde Daly evidencia la hipocresía de los congresistas de ser rígidos contra Rusia pero blandos con países como España o Estados Unidos al violar los derechos humanos de sus ciudadanos.

En definitiva, Pablo Hasél no es más que una víctima del autoritarismo de Estado que rige en España, en donde los excesos del poder son públicos y evidentes, basta revisar algunos medios de comunicación para corroborarlo. Él no miente, sólo dice la verdad de manera visceral.

Y este martes, 16 de febrero, ha sido consumada la ignominia. Ha sido aprehendido por los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica catalana) en la Universidad de Lleida, en donde se resguardó acompañado de un centenar de simpatizantes, quienes fueron dispersados con gases.

 

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En Materia de Justicia, en México, estamos en la Edad Media

Ramses Ancira

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Historias para armar la Historia

Ramsés Ancira

A pesar de todas las dificultades, el gobierno de López Obrador está haciendo lo que puede y donde puede para conseguir vacunas para atender el problema del COVID, pero hay otro gran tema en el que no se ha avanzado un ápice en la administración de Olga Sánchez Cordero, éste es el de la corrupción en los reclusorios federales y locales de todo el país, algunos de los cuales, tal y como sucede en Estados Unidos han sido concesionados a particulares.

Y mencionamos a la carismática, aunque despistada Secretaria de Gobernación, porque como ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ella sabe que como responsable de la seguridad interna, de lo que pase en los centros de detención del país, ella es la última responsable. En el libro Reportero Encubierto, que me valió el premio Bellas Artes de Literatura testimonial, escribía en 2016, que las cárceles en México se parecen a las encomiendas que se daban en La Nueva España a los conquistadores. Estos hacían una especie de redadas, se apoderaban de los indios y los obligaban a trabajar para ellos, muchas veces de por vida, sobre todo si los llevaban a las minas, donde vivían muy poco tiempo, por eso iniciaron con la trata de esclavos africanos.

Sólo por poner un ejemplo de lo que ocurre en todo el país, vamos a citar el Centro Federal de Reclusión Social de Buena Vista, Tomatlán, en Michoacán. Aunque lo dirige un militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, los dueños de la prisión le cobran al gobierno más de 5 mil pesos al día por cada interno.

A este precio, el gobierno se ahorraría varios cientos de millones de pesos, si en lugar de tener a los presos en la cárcel los mantuviera retenidos en un hotel de cinco estrellas; pero ése no es el punto. El tema es que no es suficiente, además los reclusos tienen que pagar una renta de mil 500 pesos mensuales para poder adquirir en la tienda, galletas, café, agua potable, jabón o pasta de dientes. No es opcional, porque el director de la prisión les cierra las llaves para que no puedan tomar agua y obligarlos a comprarla embotellada.

Algunos de los detenidos ya han obtenido el beneficio de la libertad anticipada por buen comportamiento o por haber cumplido la mayor parte de su sentencia, sin embargo no la obtienen porque cada uno de ellos que salga en libertad, conforme a derecho, representa una pérdida económica de por lo menos 150 mil pesos mensuales para la empresa PRODEMEX, que tiene el negocio y para los custodios que extorsionan a los familiares, no solo con la renta mensual, sino con los materiales que tienen que comprarles para que puedan trabajar dentro de la prisión.

No todos los presos, por supuesto, son personas de bajo nivel adquisitivo. Hay otros casos muy mediáticos como George Khoury Layón, víctimas de Isabel Miranda, a quien además el mismo director del CEFEESO le intentó extorsionar con 500 mil pesos para “protección” y dejar de ser acosado y golpeado en prisión.

Este personaje es de especial mención porque la Organización de las Naciones Unidas recomendó al Estado Mexicano su liberación en el año 2017. La propia Secretaría de Gobernación, ya durante la administración de López Obrador le dio calidad de preso político en reconocimiento a su inocencia, el 1 de noviembre de 2019, con el oficio número UASJ/MJ/094/2019.

Sin embargo, Khoury Layón no ha obtenido el dinero necesario para que se cumpla la decisión que le otorga la libertad.

Según la versión de Khoury, la periodista Anabel Hernández, autora del libro Los señores del Narco, se entrevistó con él, le pidió disculpas por las calumnias, y le dijo que la jueza Hermelinda Silva Meléndez había recibido instrucciones del entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera para sentenciarlo por el homicidio de Hugo Alberto Wallace. Este crimen no fue probado, existen todas las evidencias de violación al debido proceso, entre las cuales figura: el hecho de que se hayan expedido dos actas de defunción para la misma persona; un peritaje que asegura que la víctima fue asfixiada, aunque nunca se encontró el cadáver, una gota de sangre misteriosamente encontrada meses después del supuesto crimen, cuando se sabe que por más que se lave con cloro o lejía una escena del crimen, los peritos disponen de químicos que pueden revelar presencia hemática, sobre todo cuando se trata de litros de sangre como debe ocurrir cuando un cuerpo es descuartizado.

A esto se agrega que la gota de sangre tenía el ADN, la huella genética, de Isabel Miranda Torres y Enrique Wallace Díaz, que no era padre biológico de la supuesta víctima, por lo tanto, no tenía ninguna razón para portar ese Ácido Desoxirribonucleico, que es la molécula que identifica entre sí todos los seres vivos, e incluso a algunos virus como el que provoca el COVID-19. Ésa es la razón de que casi todas las vacunas que se han producido hasta ahora para atacar la pandemia tengan como objetivo evitar la replicación de ese virus en particular.

Para colmo, el ADN de la gota de sangre encontrada era de mujer. Para dar una idea al lector de la enorme diferencia que hace el Acido Desoxirribonucleico, femenino o masculino, o de una y otra persona, es como si quisieran prevenir el coronavirus, aplicando vacunas contra la polio, la viruela o el tétanos.

Sin embargo, Khoury era propietario de negocios. Ha recabado 70 testimonios de otros tantos presos del CEFERESO de Michoacán, que atestiguan las extorsiones que ha sufrido para que lo dejen usar tenis que permitan la transpiración o para no ser golpeado por otros presos. Para los demás, culpables inventados o reales, pero que ya cumplieron su sentencia o los requisitos para obtener su libertad, las condiciones son mucho peores.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, literalmente sirve, como dice el refrán mexicano, “para lo que se le unta al queso”, es decir, para nada. Cuando se le concedió el beneficio de la libertad, a uno de los detenidos, cuyo nombre nos reservamos para evitarle represalias, sus familiares acudieron a esta. De ahí los enviaron a la Comisión del Estado de México, debido a que ahí se encuentra el juzgado, aquí declinaron y les dijeron que acudieran a la Comisión de Derechos Humanos de Michoacán, porque ahí estaba el prisionero y de ahí los enviaron de vuelta a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, porque se trata de un asunto federal. En la CNDH la titular también tiene el mismo valor que un florero porque la señora Rosario Piedra Ibarra no tiene idea de cómo trabajar.

Prueba de ello es que hace unas semanas convocó a un concurso que hubiera significado mucho si se hubiera tratado de exponer videos sobre las violaciones de derechos humanos que ocurren en México, pero en lugar de eso se pedía a los participantes que presentaran guiones que hablaran bien de la CNDH, y solo si era así les darían 20 mil pesos para producir los cortometrajes, pero además con la vigilancia de un censor de la propia Comisión.

Si la ciencia y el arte tienen un valor tan pobre en la 4T. Si las leyes que emitió el Estado para conceder la libertad a presos políticos y personas que ya cumplieron con los requisitos, no son respetadas por el poder judicial, y el gobierno hace caso omiso. ¿Cómo vamos a resolver los problemas de injusticia en México? ¿Cuándo va a haber 4ta transformación en materia de Derechos Humanos?

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