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Investigaciones

México, entre el acaparamiento del agua y la sequía

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Por Emilio Godoy/Periodistas por el Planeta

MÉXICO.– Si hay un pueblo que sabe de primera mano el significado de la injusticia hídrica ese es el yaqui, uno de los 69 pueblos indígenas que habitan en México. Y más hoy, que llevan semanas reclamando por la desaparición de uno de sus líderes, Tomás Rojo, cuyo rostro y voz es símbolo de lo que se conoce como “guerra por el agua”.

Un acueducto, tres embalses y falta de agua potable son testimonio de una historia que ha arrinconado a este colectivo aborigen, compuesto de ocho pueblos del estado de Sonora, en el norte mexicano. El agua ha sido tan consustancial para su cultura y su existencia como la tierra, un nudo indisoluble que, desatado, es la brújula hacia la extinción.

Tomás Rojo es vocero de la tribu e integrante del Movimiento Ciudadano por el Agua. “(Las obras) Han sido construidas sin el consentimiento de la población”, dijo a este cronista, semanas antes de su desaparición el jueves 27 de mayo luego de salir temprano a caminar en Vícam, su comunidad.

El cociente de esa ecuación de infraestructura es cada vez menos agua para su pueblo y sus actividades económicas, entre las que se destaca la agricultura, por ser la más importante.

Tomás Rojo, el tercero de izquierda, uno de los líderes del pueblo yaqui y símbolo de la “guerra del agua” en México, que está desaparecido desde el 27 de mayo. Foto: Centro Prodh

Historia de la injusticia hídrica

Entre los años 40 y 60, el gobierno mexicano construyó tres represas para riego y generación eléctrica en la zona. En antelación a esos planes, en 1937 les adjudicó unas 450 000 hectáreas y en 1940, la mitad del caudal del río Yaqui, el más importante de la región, con una cuota de 250 millones de metros cúbicos al año.

Otro trago seco fue la construcción del Acueducto Independencia, inaugurado en 2013, con capacidad instalada de 75 millones de metros cúbicos. Este traslada el líquido desde la presa “Plutarco Elías Calles” a la ciudad de Hermosillo, a unos 1890 kilómetros al norte de Ciudad de México —un trasvase de la cuenca del río Yaqui a la del río Sonora—, para cubrir el crecimiento urbano e industrial.

A esa lista se suma el impacto de la crisis climática en la región, donde el agua disponible proviene de las lluvias estacionales.

Infografía: Pablo Omar Iglesias.

“Ahora el problema es la sequía, hay un déficit de agua. El cambio climático sigue afectando. Tenemos que estar previendo esas situaciones, la disputa del agua, el efecto del cambio climático, las proyecciones deficitarias”, advirtió Rojo, cuya aparición con vida está siendo reclamada a viva voz en México.

Al respecto, productores agrícolas del Valle del Yaqui afirmaron: “Es preocupante que, en el arranque del Plan de Justicia para los pueblos Yaquis, ordenado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, haya desaparecido una persona que siempre se preocupó por su pueblo y que su vida esté en peligro”.

Cóctel de amenazas

El conflicto por el agua en Sonora es un ingrediente del cóctel que amenaza a México, un país de unas 129 millones de personas altamente vulnerable a los efectos de la emergencia climática, como sequías, tormentas intensas, inundaciones, aumento de la temperatura y suba del nivel del mar.

A ello se suma una paradoja: mientras el sur y el sureste tienen agua en exceso, los habitantes del centro al norte se enfrentan a su insuficiencia.

Pedro Moctezuma Barragán, coordinador general del Programa de Investigación Sierra Nevada de la estatal Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), enumera los fenómenos que marcan el agua en el país: acaparamiento por empresas agrícolas, mineras, inmobiliarias, hoteleras, embotelladoras y cerveceras; contaminación, agudizamiento ante vulnerabilidad por sequías, inundaciones y sobreexplotación de acuíferos.

“La crisis del agua es parte de lo que vemos todos los días”, apunta.

Infografía: Pablo Omar Iglesias.

Abastecimiento del líquido a centros urbanos y áreas rurales remotas; deterioro de la calidad de ríos, lagos y embalses; mal manejo de aguas residuales; invisibilidad de la importancia de las aguas subterráneas; visión limitada de la gestión de cuencas; fallas de regulación del acceso a aguas superficiales y subterráneas fueron los hallazgos del estudio “Problemática y política del agua”, parte de la “Agenda Ambiental 2018” que un grupo de académicos entregó al entonces presidente electo López Obrador.

La adición de esas contrariedades resulta en conflictos, como el que viven los Yaquis en Sonora.

Esteban Castro, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet), quien ha centrado parte de su trabajo en la situación hídrica de México, recuerda que este país latinoamericano ha sido pionero en identificar conflictos. En 1981, los había en 93 ciudades.

“Se sabía que se iban a agravar. Hay cosas que no han avanzado y que no se han resuelto, algunas graves. Hay conflictos entre usos rivales del agua: Ciudad de México extrae agua de varios estados y eso genera conflictos que siguen allí. Los intentos de regular la extracción han fracasado en el país. La mayor parte del agua se extrae de forma ilegal, de forma consentida. La gestión se ha vuelto más compleja”, explica.

La suma de esas dificultades interpone un obstáculo mayúsculo para que México logre la meta de agua limpia y saneamiento para toda la población, el sexto de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por Naciones Unidas en 2015 y que deben cumplirse para 2030.

Un país que se seca

México cuenta con una superficie de 1,96 millones de kilómetros cuadrados. De ellos,  67 % es árido y semiárido, y solo 33 % restante, húmedo. La disparidad hídrica es un reflejo de su geografía.

En 2018, el agua renovable totalizó 451 585 millones de metros cúbicos, equivalentes a cubrir todo el país con 23 centímetros de agua. El 67 % se da en el sur y sureste;  33 %, en el norte y noreste, según datos de la estatal Comisión Nacional del Agua (Conagua).

A saber: el agua renovable es la cantidad máxima factible de explotar anualmente sin alterar el ecosistema y que equivale al aporte de la lluvia.

De cada 100 litros de lluvia, 72 regresan a la atmósfera por evotranspiración; 22 se escurren por ríos y arroyos; y 6 se infiltran en los 653 acuíferos, 108 de los cuales estaban sobreexplotados, 32 tenían suelos salinos o agua salobre y 18, intrusión de agua salada marina (por la suba del nivel del mar y su infiltración en los mantos freáticos).

Aunque su importancia ha sido invisibilizada, el agua subterránea es fundamental para México, que posee 757 cuencas hidrológicas, pues 39 % de los usos nacionales —excepto la hidroelectricidad— depende de ella.

En 2021, el país viene padeciendo una dura sequía que impacta severamente la agricultura, la ganadería y la disponibilidad de líquido para centros urbanos. A pesar del inicio de la temporada lluviosa en mayo, más de la mitad del territorio presenta condiciones secas.

Esas estadísticas transmiten una imagen más compleja. Si bien México tenía en 2017 un grado de presión nacional bajo (19,5 %), su riesgo de estrés hídrico es alto, de acuerdo a la plataforma Aqueduct, elaborada por la Alianza Aqueduct, formada por gobiernos, empresas y fundaciones. De hecho, México es el segundo país de América en estrés hídrico, detrás de Chile.

El grado de presión sale de dividir el agua usada entre la renovable. Se considera “alto” si es mayor a 40 % y “sin estrés” cuando es menor a 10 %. En contraposición, el estrés aparece cuando la demanda excede la cantidad disponible.

Riesgo dispar

El territorio mexicano parece una paleta de colores. Del centro al norte pueden sufrir estrés hídrico en 2040. En tanto, la esquina noroccidental presenta riesgo medio-alto de empobrecimiento de acuíferos. Y prácticamente todo el golfo de México y el mar Caribe, riesgo medio-alto de sequía.

El país registra un uso intenso de agua, reflejado en su huella hídrica (el impacto de las actividades humanas sobre el recurso) de 1978 m3/persona al año, cuando la media global es 1385.

Para Patricia Ávila, académica del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trata de un problema multidimensional.

“El agua es el reflejo de los problemas nacionales. La población más pobre tiene acceso diferente en términos de cantidad y calidad. Que haya cobertura no garantiza que tengan agua. Para la población rural, pobres urbanos y zonas indígenas, el acceso es muy limitado. Incluso en las ciudades no hay agua corriente todos los días”, explica.

A esos fenómenos, la experta añade el deterioro ambiental por la destrucción de bosques y la construcción de infraestructura, así como la contaminación del agua, al grado de que “muchas fuentes ya no son potables para garantizar condiciones adecuadas para la población”.

Datos de Oxfam indican que casi 10 millones de personas carecen de agua en sus hogares.

La situación de Ciudad de México, con más de 8 millones de habitantes, es particularmente delicada.

Se encamina al llamado “Día Cero”, cuando se quedará sin recurso suficiente para satisfacer sus necesidades. Es el tercer de los 33 estados del país con mayor estrés hídrico, detrás de Baja California Sur (territorio árido) y Guanajuato (debido a las actividades agrícolas).

Debido a la falta de agua en varios barrios de Ciudad de México, camiones cisterna, llamados “pipas” en México, reparten el líquido en esas zonas. En la imagen, un camión cisterna carga agua en un barrio del sur de Ciudad de México. Foto: Emilio Godoy

Escasez de dinero

A pesar de la problemática, el presupuesto de Conagua se ha achicado en al menos 50% entre 2015 y 2021. La provisión de agua potable absorbe la mayoría de esos fondos.

La austeridad impuesta por López Obrador desde que llegó al poder en diciembre de 2018, con tal de poder financiar megaproyectos como una refinería en la costa del golfo de México y el Tren Maya que recorrerá cinco estados en el sur-sureste, ha hecho mella en el sector ambiental, incluido el ramo hídrico.

En 2019, su administración lanzó el “Programa Nacional Estratégico para el Conocimiento y Gestión de Cuencas de Agua para el Bien Común y la Justicia Ambiental”, con el fin de investigar soluciones a la gestión del líquido. De 47 proyectos elegidos, el gobierno seleccionará un pequeño grupo para un trabajo de cinco años.

En la medida en que avanza el reloj climático hacia desastres de peores consecuencias, a México, como al mundo entero, tiempo no le sobra.

Para Omar Arellano, profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM, existe necesidad de avanzar hacia una perspectiva renovadora de la gestión del agua y de cuencas.

“Hay un avance que no atiende de manera profunda y determinada los problemas, hay muchas simulaciones. Por ejemplo, hay propuestas de recuperación de ríos, pero no hay participación ciudadana. La visión se sigue basando en tubos, concreto y plantas de tratamiento”, cuestiona.

Tiempo de descuento

En una dimensión paralela, una nueva ley del sector está atorada en la Cámara de Diputados. Hasta ahora, esa institución ha recibido seis iniciativas, entre ellas la primera del país elaborada por organizaciones de defensa del derecho humano al agua, pueblos indígenas, productores agrícolas y académicos.

México incluyó el derecho humano al agua en su Constitución en 2012 y, por mandato legal, tenía un año para aprobar una nueva Ley de Aguas. Ese incumplimiento va por su séptimo año, como si arrancar hojas al calendario fuese ya un oficio.

El debate alrededor de esa nueva legislación refleja los conflictos por el recurso, pues mientras empresas y políticos abogan por mantener el estatus quo, otros grupos quieren una regulación que cambie la visión sobre su manejo.

Luego de siete años de foros y talleres, la iniciativa ciudadana se construyó sobre 12 consensos. Entre ellos: respetar el líquido de pueblos y comunidades; prohibir la entrega de agua para minería tóxica y fractura hidráulica (o fracking); acabar con el acaparamiento de concesiones; evitar la privatización de servicios hídricos; garantizar pleno acceso a la información y recursos públicos suficientes para el ramo.

Sin embargo, la ley no parece ser prioritaria para el Gobierno y el partido en el poder, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y ha quedado a la expectativa de la recomposición del Congreso legislativo mexicano.

“Es necesario tener una ley de aguas que esté a la altura de lo que el país necesita”, plantea Moctezuma, académico de la UAM.

Para Castro, investigador de Conicet, la ley no lo es todo: primero se tiene que aplicar. “Esperamos que pase una ley en México que permita la gestión más democrática del agua. Si se aprueba un proyecto progresista, ese logro será resultado de una lucha en relación con los conflictos. Pero, las injusticias no se van a resolver de un día para el otro”, resalta.

El negocio de la escasez

El pueblo yaqui espera algo más que una ley para tener agua suficiente.

“Si los riesgos se concretan, prácticamente dejará al sur de Sonora con gran déficit de agua y condenaría la existencia de la tribu. Tal vez tenga que pasar una generación que sufra los estragos más amargos, pues la proyección a 2030 para la cuenca del Yaqui es un déficit de 270 millones de metros cúbicos. Si se agrega las extracciones ilegales, va a ser más crítico. Hacen del agua una mercancía muy cara en Sonora, la escasez es negocio de especuladores”, lamentó Rojo.

La comunidad y el gobierno ya firmaron un acuerdo para la construcción de un acueducto, planta potabilizadora y alcantarillado, así como la transferencia de la gestión de un distrito de riego por unas 23 000 hectáreas que han gestionado de facto desde años.

Si bien Ávila conserva la esperanza de que las investigaciones en marcha ayuden a resolver los problemas, guarda reservas similares sobre la postura gubernamental.

“No estamos seguros si al gobierno le interesa hacer los cambios necesarios o si va a poder hacerlos. No veo cambios, no veo una visión diferente. No han internalizado el cambio climático en las medidas”, sostiene, y propone una reconversión agrícola a partir del faltante de líquido y diversificación de fuentes, como la captura de agua de lluvia.

Solo una cosa parece cierta. La crisis climática hará más cuesta arriba que haya recurso para todos.

*

IMAGEN PORTADA.

Los ocho grupos del Pueblo Yaqui y el gobierno mexicano firmaron, en agosto de 2020, un acuerdo para garantizar los derechos territoriales, incluyendo la gestión del agua, de ese pueblo indígena, cuyo dirigente Tomás Rojo Valencia desapareció el 27 de mayo en Vícam, su comunidad, en el norteño estado de Sonora. Foto: Gobierno de México.

 

Este artículo es parte de un proyecto periodístico liderado por Periodistas por el Planeta (PxP) en América Latina.

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Microplásticos en los océanos: micronemigo, macroproblema

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Por Efrén E. García Villalvazo

Veinte mil botellas de PET por segundo. Ésa es la velocidad de producción de estas piezas a nivel mundial, y un pequeño porcentaje de esta producción va a caer al mar.  Sin embargo, eso es mucho.

Si vamos a hacer caso de los datos que presenta Boyan Slat, CEO de Ocean Cleanup, una iniciativa que pretende limpiar los océanos de plásticos de todo tipo y tamaño, podemos asumir que alrededor de medio millón de toneladas de PET y otros plásticos se va directamente al fondo del mar por cada año que pasa. Otro medio millón de toneladas queda flotando, formando un estrato de 2 metros de grosor que puede llegar a cubrir centenares de miles de kilómetros cuadrados. Un estrato que con la radiación UV del sol y el tiempo se fragmenta y también va al fondo del mar a manera de lluvia de partículas tan pequeñas que vuelve cualquier operación de recuperación de este material una empresa poco mas que imposible.

Asistimos a una polarizada disyuntiva de decidir qué conviene más con el tiempo y los recursos de que se dispone. ¿Será más importante evitar que el plástico siga llegando al mar, cerrando la llave a este abastecimiento en apariencia inagotable? ¿O será mejor recoger lo que ya cayó al mar y no se siga regando en tres dimensiones, inclusive a tierra firme al regresar de manera escalofriantemente circular en forma de ricos platillos elaborados con pescados y mariscos?

Ocean Cleanup presenta de manera muy sencilla su misión principal, y traduzco: “librar del plástico a los océanos del mundo”.   Sencillo, directo y muy, pero muy difícil.

Su modelo de trabajo asume que aproximadamente más de un 80% del plástico que permanece a flote regresa a tierra en un punto cercano a donde entró en menos de un mes, mientras que en un año esta cifra llega a completar hasta el 97%.  Solo una pequeña fracción entonces escapa a la atracción que la hace volver a las playas en poco tiempo, fracción que agarra caminito a mar abierto. Transportadas por grandes sistemas corrientes marinas, éstas cada vez más pequeñas partículas -porque durante el viaje que dura varios años, el plástico se fragmenta cada vez más- se acumulan en extensas regiones oceánicas conformadas por las corrientes mencionadas, en donde concentran grandes “parches” de basura flotante. Se reconocen cinco de estas regiones distribuidas en varios océanos del mundo, siendo la de mayor tamaño la que se encuentra a medio camino entre Hawaii y California. Se le conoce como el Gran Parche de Basura del Pacífico (GPGP), tiene una superficie aproximada de 1.60 millones de kilómetros cuadrados -como comparación, la República Mexicana tiene 1.96 millones de km2- y se estima contiene el 50% de toda la masa flotante de plástico de los océanos.  Su ubicación y origen tiene que ver con la presencia de costas de países altamente industrializados tal como EEUU, China, Japón y Corea del Sur.

The Great Pacific Garbage Patch. El parche de basura de Pacífico.

Que no se espere que se vean “islas” flotando descaradamente sobre la superficie del agua. El GPGP es más bien discreto: sumergido unos cuantos centímetros en el agua y hasta a profundidades no mayores a 2 metros, la concentración de plásticos -en tamaños cada vez más pequeños, recordemos- no rebasa en promedio al equivalente de un balón de futbol soccer en una superficie igual a un campo para el mismo deporte.  Ningún satélite lo puede ver, pero ahí está y se acumula debido a la gran resistencia que tienen los plásticos a la degradación.

Las consecuencias debido a la ingestión de microsplásticos por humanos mediante el canal indirecto de las cadenas tróficas marinas son muy reales y dañinas; recordemos que se impregnan por contacto con sustancias como el PCB (policloruro de bifenilo), DDE (Diclorodifenildicloroetileno), nonilfenoles (NP), y otros compuestos químicos de alta toxicidad para los habitantes del medio marino, y por acumulación por ingestión de productos pesqueros, para las poblaciones humanas también.

Microplásticos y menos que eso

Además, conforme pasa el tiempo, el plástico se fragmenta cada vez más –la fracción se acerca más al tamaño “microplástico”, que es una pieza de 5 mm y menor- con lo que pierde flotabilidad, se va al fondo y se vuelve imposible de recuperar con los recursos tecnológicos actuales.

Los fragmentos se irán haciendo cada vez mas pequeños hasta que rebasen el umbral de tamaño de una milésima de milímetro, momento en que se les comenzará a clasificar como “nanoplásticos” y tendrán el potencial -según algunos estudios de laboratorio- de cruzar la barrera del sistema digestivo e integrarse al sistema circulatorio de seres marinos de todo tipo, con las consecuencias que ya se han mencionado.

Nanoplásticos en un crustáceo marino microscópico

La bomba queda activada, en términos del concepto de sustentabilidad, para “las futuras generaciones”.

El proyecto de Ocean Cleanup consiste entonces en recoger esta fracción de plástico flotante mediante el uso de equipos que son remolcados o activados con embarcaciones parecidas a las que pescan atún por arrastre. El plan va avanzando y se dice que funciona, aunque la principal dificultad es que el plástico, como ya se mencionó, está disperso en superficies muy grandes, lo cual vuelve las operaciones muy costosas y con frutos exiguos.  No se llega aún a un punto que sea realmente práctico, pero algo es mejor que nada, por lo menos a nivel de propuesta.  Sin embargo, el reloj sigue corriendo en el proceso de fragmentación de plásticos para generar tamaños de cada vez más difícil manejo.

 La otra vertiente se desarrolla mediante la estrategia de evitar que el plástico entre al mar por medio de la descarga de ríos y otras vías de agua, los cuales aportan grandes cantidades de todo tipo de materiales artificiales y naturales a los océanos, siendo además más sencillo y económico interceptar este material ANTES de que entre al mar, en donde el nivel de dificultad -y de recursos necesarios- torna la tarea irrealizable. El procedimiento consiste principalmente en el establecimiento de barreras de varios tipos que remueven o filtran mecánicamente los plásticos de los torrentes y evitan que lleguen al mar.

Limpiando ríos, conservando el océano

Se calcula que la producción anual de plásticos a nivel mundial es de alrededor de 400 millones de toneladas, de las cuales solo 1 millón llega al mar.  Removerlo directamente de los ríos es una de las apuestas más rápidas para obtener resultados apreciables, de mucho menor costo y más a la mano para ser aplicado por cualquier país del mundo y con muy diferentes presupuestos para dedicarlos a rescates ambientales.

Este nuevo vistazo a los mares con perspectiva ambiental nos lleva a revisar con cuidado actividades cotidianas que se consideran altamente beneficiosas económicamente hablando, tal como los viajes en cruceros de recreo.  ¿Quién nos asegura que a bordo se lleven a cabo procesos que mejoren su nivel de sustentabilidad, sobre todo a su paso por países como México, que de seguro no tiene una forma efectiva de vigilar que le arrojen basura plástica en su patio delantero?

¿Y quién le va a revisar las cuentas a las grandes empresas de cruceros? Desde hace décadas se tenían denuncias de cómo estas grandes empresas navieras tiraban su basura lastrada al mar, con la idea de que nadie podía darse cuenta de este “ahorro” que se hacía en materia de almacenaje.  Según datos de Oceana-organización internacional dedicada a la conservación del medio marino- cada crucero de gran tamaño -2,000 a 3,000 pasajeros- puede generar hasta 1,000 toneladas diarias de residuos, entre sólidos, aguas residuales y aguas oleosas, arrojando un promedio de contaminación de aproximadamente 350 litros diarios por pasajero.

Multa de 20 millones de dólares a Carnival por tirar basura

Este asunto me fue confirmado a nivel local por amigos que durante años laboraron en cruceros que pasaban por Acapulco, y me regalaron con la imagen -platicada- de CENTENARES de bolsas de basura que quedaban flotando en la estela de los cruceros a su paso por aguas mexicanas e internacionales durante las madrugadas de largar lastre de residuos de los pasajeros.  Con facilidad puedo imaginar que en este momento MILES de bolsas se fragmentan para convertirse en microplásticos poco a poco en fondos marinos ahora inaccesibles, pero no por eso ecológicamente menos importantes.

En esta nueva visión de “inspectores de microplásticos” en el medio marino es que caemos en cuenta de este mayúsculo atentado contra el medio natural en todo el planeta llevado a cabo por estos hermosos navíos de recreo durante decenas de años a lo largo de miles de millas náuticas de rutas marinas.

Agreguemos que el combustible que utilizan es más tóxico que lo habitual y se le adicionan humos de plástico que se incineran de manera rutinaria en este gran crematorio ambulante. Rematemos con el agua de los tanques de lastre de los barcos, de los cuales se ha demostrado que son efectivos “cruceros” de lujo también para fauna y flora invasora, los cuales al llegar a aguas sin protección contra especies exóticas colonizan con organismos que han llegado a provocar graves problemas en pesquerías y ecosistemas marinos frágiles y de gran valor ecológico para muchos países (transfaunación y transfloración).

¿Al fondo del mar o al puerto más cercano….? Ojalá lo segundo

Solo esperemos que este gran “apagón 2020” haya hecho entrar en razón a las navieras y se integren prácticas más sustentables en su tratamiento de residuos, los cuales forzosamente deberán entonces llegar a tierra firme en los puertos que toquen para su correcta disposición.  Debemos evitar que los cruceros de recreo sigan funcionando como grandes fábricas de microplásticos a flote, y que en cambio y justa retribución se conviertan en los principales promotores de prácticas sustentables en los mares que surcan como emisarios de buena voluntad y como uno de sus principales usuarios en materia turística global.

Fuente original: Microplásticos:  micronemigo, macroproblema | Oceánido (wordpress.com)

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Investigaciones

Los papeles de Pandora exponen tratos financieros secretos de políticos, multimillonarios, líderes y otras elites

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Una gran filtración coordinada de casi doce millones de documentos secretos ha revelado información sin precedentes sobre tratos financieros encubiertos de cientos de políticos, multimillonarios, líderes religiosos, narcotraficantes y celebridades del espectáculo.

Treinta y cinco líderes y exlíderes mundiales aparecen en los documentos, conocidos como “los papeles de Pandora”. Uno de ellos es el rey Abdalá II de Jordania, que tiene un fondo secreto de millones de dólares en paraísos fiscales en el extranjero y ha gastado parte de su fortuna en viviendas de lujo en todo el mundo.

Entre las celebridades del espectáculo se mencionó a Shakira, Julio Iglesias, Miguel Bosé y Elton John. Celebridades expuestas por la investigación que saca a la luz casos de evasión fiscal en el mundo.

Los documentos también implican a los actuales presidentes Uhuru Kenyatta de Kenia y Guillermo Lasso de Ecuador, al ex primer ministro británico Tony Blair y a exsocios del primer ministro paquistaní Imran Khan y del presidente ruso Vladimir Putin.

Más de 600 periodistas contribuyeron a los informes del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que se compilaron durante dos años. El contenido proviene de 14 empresas de servicios financieros globales y se remonta a la década de 1970, aunque la mayoría de la información pertenece a los últimos 25 años.

Mexicanos en la lista

Entre la lista de los Pandora Papers se encuentra el actual titular de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, como uno de los millonarios de la 4T. También se menciona al ex consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer; el secretario de Comunicaciones y Transportes, Jorge Arganis, entre otros.

Al respecto, la senadora del PAN, Kenia López Rabadán exigió una investigación seria, profesional y objetiva que dé certeza a los mexicanos sobre quiénes manejan las finanzas públicas en México, luego de darse a conocer este trabajo de investigación periodística mundial, que devela presuntos delitos financieros como lavado de dinero, evasión fiscal y corrupción de funcionarios de la 4T.

“Es urgente y necesaria la intervención de las autoridades mexicanas para esclarecer estos hechos. La Fiscalía General de la República, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y el SAT deben analizar, investigar e informar a los ciudadanos sobre los políticos que están involucrados en estos delitos y saber si son o no unos delincuentes”, añadió.

Con información de Democracy Now!

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Agremiados del SETEP exigen auditoría a familiar de Barbosa por sospecha de fraude hasta por 250 mdp

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Por Claudia Martínez Sánchez

Agremiados del Sindicato Estatal de los Trabajadores de la Educación (SETEP) exigieron una auditoría a la gestión del dirigente Gonzalo Alejandro Gutiérrez Gómez, en respuesta a su comunicado público en el que enfatiza sus «razones sustentadas jurídicamente» por alusiones en la nota de Los Ángeles Pressde fecha 27 de septiembre de 2021, sobre el presunto fraude que asciende a más de 50 millones de pesos del Fondo de Ahorro Sindical de Defunción y Retiro por Jubilación.

Según los denunciantes, los 50 millones de pesos aludidos en el documento oficial de la maestra Ana Luz Durán Cerón, presidente del Fondo Sindical, son tan sólo una pequeña parte del total de los fondos sindicales, por lo que sostienen que el fraude podría ascender a más de 250 millones de pesos.

El secretario general del SETEP, Gutiérrez Gómez, señaló que la información fue publicada «indebidamente» por este medio y que «el supuesto fraude no es real», que todo lo que versa en la nota es una «total mentira». No obstante, esta periodista obtuvo la información de primera mano con copia de las denuncias interpuestas por la maestra Durán Cerón.

Gutiérrez Gómez especificó en su comunicado que no se ve obligado a responder los señalamientos sólo porque su familia labora en Gobernación, sino además -dijo- poner en evidencia la violación a sus propios estatutos sindicales como la Ley del Trabajo.

Al respecto, el grupo de agremiados, que pidieron reservar su identidad por temor a represalias, explicaron a este medio que en concordancia con la nueva Ley Federal del  Trabajo cualquier agremiado puede promover un juicio para la rendición de cuentas. Abundaron, en que el Instituto de Transparencia para el manejo de recursos también tiene la facultad de sancionar sin dejar de lado su declaración de Hacienda, a partir del 2017.

Esto podría evitarse, dijo el grupo de agremiados, «a menos que se convoque a una asamblea general extraordinaria y se dirima el caso de los fondos del sindicato y si hay responsabilidad de algún integrante del comité, el conflicto se resuelve en ese momento; además de realizar la auditoría correspondiente para que se determinen responsabilidades».

En los contraargumentos, el grupo de agremiados enfatizó al dirigente sindical que los estatutos, estipulado en la misma Ley del Trabajo,  «determina que los únicos que pueden denunciar malversación de fondos son los propios agremiados».

En la Ley federal del Trabajo, en su artículo 358 en su fracción IV, señala que la directiva del sindicato deberá rendir cuenta completa y detallada, apuntaron. Y que en el artículo 373 menciona que la directiva deberá rendir a la asamblea cada seis meses por lo menos, cuenta completa y detallada de la administración del patrimonio sindical. Así mismo se especifica que esta rendición de cuentas incluirá la situación de los ingresos por cuotas sindicales y otros bienes, así como su destino, debiendo levantar acta en la asamblea.

«El estatuto del sindicato no lo menciona, pero la ley sí», reviran los agremiados denunciantes. «Incluso el tercer párrafo de ese artículo menciona que la información deberá entregarse a cada miembro del sindicato en forma completa, dejando constancia de su recepción». Por lo que consideraron que además deben la presidente del Fondo  de Ahorro Sindical de Defunción y Retiro por Jubilación del Sindicato Estatal de Trabajadores de la Educación, la maestra Ana Luz Durán Cerón, como los más de 800 agremiados afectados, están actuando conforme a derecho y dentro del marco legal.

Comunicado del dirigente del SETEP

Ley Federal de Trabajo

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